viernes, 20 de mayo de 2022

Mis 15 canciones favoritas de Café Tacuba

 


15. "Ojalá que Llueva Café" del Álbum Avalancha de Éxitos (1996)


El huapango mexicano en su esplendor con esta composición original de Juan Luis Guerra. Difícil que no se erice la piel con el poder del verdadero sonido mexicano, ese que no se conoce tanto en el extranjero, y que sí nos representa más como pueblo. 


14. "Volcán" del álbum El Objeto Antes Llamado Disco (2012)


El sonido misterioso y oscuro con el que inicia esta canción sólo se ve engrandecido cuando la canción va, en sí misma, creciendo y aumentando su nivel emocional. Una vez que estalla, cual volcán, nos deja sólo con los destrozos y el caos de la falsa calma. 


13. "Las Flores" del álbum Re (1994)


Una de las canciones más icónicas de la banda, logra ser romántica sin ser cursi, expresando lo que todos sentimos al estar enamorados de una persona que súbitamente llega a iluminar nuestro mundo. La festividad del ska huapango que conforma la música es el perfecto acompañamiento para este sentimiento tan primal y tan esencial. 


12. "Mediodía" del álbum Cuatro Caminos (2003)


Una de las canciones más genuinamente hermosas de la banda, en donde nos entregan un falso optimismo que no cae en los lugares comunes. La belleza radica en una hermosa melancolía, que percibimos en la música desde las notas iniciales, pero en la letra se nos revela hasta la última línea. 

11. "Volver a Comenzar" del álbum Sino (2007)


Una enorme canción desde cualquier punto de vista. Los 7 minutos de canción se dividen en 3 secciones no cíclicas, la primera casi bailable y con una de las letras más profundas del historial de la banda. La segunda es un puente más tranquilo que conecta con la tercer sección, una suerte de reprise más emotivo de la primer parte. En conjunto, una de las mejores canciones de Café Tacuba, y una de mis preferidas.


10. "Metamorfosis" del álbum Avalancha de Éxitos (1996)


Una ninguneada y olvidada canción de su espectacular álbum de covers. La contrastante letra se ve acompañada de una contrastante música, que acompaña las dos facetas de la protagonista de la canción. De acompañamiento, un increíble arreglo de cuerdas como nunca antes se había escuchado en el rock nacional. 


9. "El Espacio" del álbum Revés/ Yo Soy (1999)


Con esta canción entramos ya en terrenos más elevados artísticamente. Esta canción es un deleite de melancolía y belleza combinados con una letra tan vasta como específica. Seas quien seas, esta canción va a tocar tu corazón en más de una manera. 


8. "De Este Lado del Camino" del álbum El Objeto Antes Llamado Disco (2012)


Qué buena canción es esta. La catársis tan poderosa que inspira esta canción, con su música súper inmersiva y su letra tan expresiva, parece compuesta para uno, sin importar lo que se esté viviendo. Y ese minuto final, es una joya absoluta. 


7. "El Ciclón" del álbum Re (1994)


Inesperadamente, un funk sobre el ciclo de la vida, la naturaleza y lo irrompible que puede resultar ser, más allá de todos los ínfimos esfuerzos que podamos hacer para cambiarlo. Bailable, inteligente y profunda por igual. Una combinación pocas veces vista en cualquier canción de rock. 


6. "El Aparato" del álbum Re (1994)


El sonido de la Jarana en 6/8 (aunque el ritmo de esta canción daría para un análisis teórico musical profundo) nos da inicio a esta canción (y al álbum que pertenece) con una canción espectacular, brillante desde todos sus ángulos. Emotivamente mexicana, y con una peculiar letra que habla sobre la abducción extraterrestre de Pablo, y su esperanza de que sus secuestradores regresen por él. El final de la canción es simplemente espectacular. 


5. "La Locomotora" del álbum Revés/ Yo Soy (1999)


Una de las canciones más contundentes de la banda, al menos desde su música. Ese intro con la caja de ritmos marcando un 4/4 sólido, y sobre de él, el contrabajo tocando sus notas más graves con un semitono de distancia entre ellos. Tan oscuro y minimalista que resulta engañoso. Una vez que tenemos más instrumentos, y que entra la voz con una melodía irresistible, tenemos un rock frenético que no para de machacarnos el cerebro con su increíble ingenio. 


4. "Encantamiento Inútil" del álbum Cuatro Caminos (2003)


Los dos acordes de piano con los que inicia esta canción hacen de este uno de los puntos de partida más bellos para cualquier canción. Ya después viene la letra, la música, el dolor, la angustia, la melancolía, y nosotros nos entregamos ante una de las canciones más perfectas jamás hechas en nuestro país. Los coros de Emmanuel del Real son el sonido más hermosamente desgarrador del rock nacional de nuevo milenio. 


3. "El Ave" del álbum Revés/ Yo Soy (1999)


Jamás me voy a cansar de alabar lo increíble de la estructura cíclica, circular que tiene esta canción engañosamente optimista. Empezamos desde lo más alto, lo más brillante, hasta sumergirnos en el lodo, en lo más bajo de la humanidad, para después, poco a poco, regresar a la altura, esta vez desde otra perspectiva, para terminar justo donde iniciamos. Es una joya absoluta de una profundidad inagotable, en la que con cada escucha encontraremos algún detalle nuevo y asombroso. 


2. "Trópico de Cáncer" del álbum Re (1994)


Un exquisito Bossa Nova sobre la eterna lucha entre el progreso y la preservación de las raíces culturales, naturales y autóctonas de un pueblo tan rico en tradiciones y tan distante en condiciones de vida como lo es el pueblo mexicano. La lucha del ingeniero Salvador es tan fascinante en su letra, como deliciosa en su música. La refinación y elegancia que los tacubos presentan en esta canción es de un nivel artístico altísimo. 


1. "El Río/El Polen" del álbum Revés/ Yo Soy (1999)


Este par de canciones, que están tan hermanadas en concepto como en esencia musical, son el punto más alto de la carrera de la banda (desde mi punto de vista), una dualidad perfecta de introspección, soledad, descanso y una profunda belleza. La delicadeza, la sensibilidad musical, la precisión y exactitud para expresar emociones tan bellas como tristes, son cualidades que ninguna otra banda nacional ha podido alcanzar, ni siquiera los mismos tacubos. 

lunes, 16 de mayo de 2022

La discografía de Café Tacuba, resumida y en orden



De todas las bandas "mainstream" del rock nacional, la más peculiar sin lugar a dudas es Café Tacuba. Por su sonido único, sus experimentos musicales tan poco valorados en nuestro país, y también por la inconsistencia entre su talento, su oratoria y su actitud. Pero quedándonos estrictamente en lo musical, los Tacubos son una de las expresiones musicales más ricas y extensas de nuestro intento de expresión artística rockera. Es por ello que en este texto voy a ordenar sus álbumes de estudio en forma ascendente (considerando la calidad, desde mi punto de vista personal), con una breve justificación por su respectiva asignación.


8. Café Tacuba (1992)


Su primer obra es una expresión musical muy extraña. Ciertamente, y como en muchos casos sucede, la banda expresa mucha inmadurez en su música. Se percibe a veces como que no tienen aún definido el concepto general de la banda. De modo que algunas canciones tienen un corte chusco (tipo Botellita de Jerez), y otras tienen una mayor seriedad. Algunas se fundamentan en obras literarias, y otras parecen escritas con menos de dos dedos de frente. Aún así, el álbum contiene algunos de los temas más icónicos de principios de los 90. Canciones como "Rarotonga" o "Las Persianas", sin llegar a ser grandes canciones, se mantienen en el colectivo de quienes conocieron el rock a principios de los 90. Y a mi modo de ver, las dos mejores canciones del álbum son las contrastantes "María", un bolero con una letra brillante y una ambientación clásica mexicana; y "La Chica Banda", con un alejamiento intencionado de la poesía y la lírica tradicional que, a diferencia de lo sucedido en otras canciones, funciona a la perfección. Las demás canciones van de lo mediano a lo olvidable. 


7. Jei Beibi (2017)


Su último álbum (hasta la fecha) también es uno de los menos brillantes de la banda. En él se percibe un agotamiento de ideas, un conformismo quizás natural, después de lo conseguido en tantos años de trayectoria. Algunas canciones no son para nada buenas, otras son simpáticas, y unas pocas son realmente buenas canciones. De las primeras, debo decírlo, "Futuro" es quizás una de las canciones más odiosas que haya escuchado de la banda. Y en ese mismo tenor está "Me Gusta tu Manera". Contrastantemente, entre las canciones realmente brillantes podríamos incluir a la emotiva "Diente de León", la dulce y delicadamente bella "El Mundo en que Nací" o la interesantísima "Disolviéndonos". De ahí, las demás canciones son medianamente buenas, pero para nada algo del otro mundo, ni siquiera en el historial de la banda. El sonido del álbum se asemeja más a lo escuchado en Sino, 10 años atrás, y esa semejanza aplica tanto en los aspectos positivos como en los negativos. 


6. Sino (2007)


El inicio de álbum es sensacional. Una canción que empieza desde abajo, suave y tranquila, que va ganando en emotividad y caos hasta llegar al catártico y apoteósico final en donde la fusión con el segundo tema es inevitable. Un inicio esperanzador para una obra musical, que lamentablemente no se honraría en los demás temas. Desde el mismo segundo track, la juguetona pero intrascendente "Tengo Todo", nos damos cuenta que no habrá tanto del genio presentado por la banda en trabajos anteriores. Este álbum quiso representar una cierta evolución de lo presentado en Cuatro Caminos, pero no se logra del todo, ya que la línea musical se desvía constantemente. Es cierto que hay un cierto aire 'indie' que rodea a la mayoría de los temas, pero no en todos los casos funciona, y muchas veces las canciones suenan forzadas en un estilo que ciertamente estaba de moda en aquellos años, pero que no encajaba con la banda. Claro ejemplo de esto son los dos temas más pobres del álbum, "Cierto o Falso", y "De Acuerdo", muy al estilo de los Strokes, y muy lejos de los Tacubos de los que nos enamoramos en los 90. Igualmente tenemos algunas canciones que pecan de exceso de "comodidad sonora", algo que probaron en su tema Eres del disco pasado, y que comercialmente les funcionó, pero musicalmente no tanto. Aquí vemos eso en temas como "Esta Vez" y "Quiero Ver", por lo cual no son tanto de mi agrado. Pero hablemos de las buenas canciones que tiene el álbum, que no son pocas. Ya se mencionó la abridora "Seguir Siendo", y en ese mismo nivel emotivo está la enérgica "53100", además de la divertida y buenvibrosa "Vámonos", la directa y rítmica "El Outsider" o la ultra accesible "Agua". Y un peldaño más arriba están la abrochadora "Gracias", con su ejercicio vocal maravilloso en la primera mitad de la canción, y la energía vibrante e instrumental de la segunda mitad de la misma; la deliciosamente escuchable "Y es que" y sobre todo la genial "Volver a Comenzar", sospechosamente similar en estructura a Paranoid Android de Radiohead, pero con unas texturas y ambientación completamente diferentes. Así tenemos a uno de los buenos álbumes de la banda que, con todo esto, aún está lejos de sus mejores trabajos. 


5. Avalancha de Éxitos (1996)


Uno de los clásicos de la banda, que no está más arriba en la lista por dos razones concretas (bueno, tres): Primero, no son obras originales, sino covers. Segundo, son sólo 8 canciones. Tercero, el tema final. Sin embargo, este último punto es altamente debatible, porque es algo que afecta a mi percepción del álbum, y no es una crítica apegada a nada concreto, más que mi gusto particular. Lo que sí se acerca a la objetividad es decir que los 8 temas que conforman esta breve obra musical son brillantes de principio a fin. No hay un solo tema flojo, aburrido, mal hecho, ni fuera de lugar. Quizás la menos atractiva para ciertas personas sea la instrumental "Perfidia", que a mi parecer es una delicia. Aunque en Spotify, la canción menos escuchada es "No Me Comprendes", aunque creo que es una de las canciones más exquisitas en el repertorio de la banda, una canción suave (no suave tipo "soft", sino suave tipo "smooth"), sabrosona en ritmo, y rica en instrumentos, sonidos y armonías. Un deleite. Todos están familiarizados con el slang chilango en "Chilanga Banda" (valga la redundancia),  las deliciosas melodías de "Cómo Te Extraño" o la majestuosidad del haupango mexicano en "Ojalá Que Llueva Café". Un poco menos conocida es la energía latinrockera en "No Controles", o la excentricidad semi-industrial de "Alármala de Tos". Sin embargo, la única canción que no he mencionado es mi favorita del álbum. La dualidad de la increíble "Metamorfosis", que como su título anticipa, es un tema que tiene dos caras, tanto en su letra como en su música. Una faceta de bondad y otra de maldad, ambas acompañadas de un exquisito arreglo de cuerdas que no resalta en todo momento, pero sí lo hace en momentos puntuales de la canción, y lo hace de manera brillante. Con este álbum nos enfrentamos por primera vez (en esta lista) ante la historia pura del rock nacional. 


4. El Objeto Antes Llamado Disco (2012)


A mi parecer, este álbum es el último genuinamente tacubo. Un álbum oscuro, con momentos sombríos y también momentos brillantes. No todas las canciones del álbum son obras maestras, pero sí creo que no hay canciones malas en este disco. Aunque sí tiene cambios abruptos en las emociones transmitidas a lo largo de la obra, por lo que fácilmente podríamos dividirla en 3 partes. La primera parte contiene 2 temas interesantes y un tema gigantesco. Las abridoras son "Pájaros", un collage de sintetizadores, guitarras y voces que crean una atmósfera atractiva para iniciar un álbum como debe de ser, y "Andamios", otro tema deliciosamente atmosférico, tipo dream pop, aunque con más guitarras y menos sintetizadores (a excepción del regreso de la caja de ritmos, que ya se le extrañaba). "De Este Lado del Camino" es una canción majestuosa desde su mero inicio. Una letra poderosa, un crescendo musical y emotivo desgarrador, y una construcción ambiental de sonidos sintetizados que sólo incrementan el etéreo paisaje musical que cubre a la canción hasta llegar al maravilloso cierre de la canción, en donde caemos en cuenta del tamaño de canción que acabamos de escuchar. Con "Espuma" se abre el segundo tercio del álbum, quizás el de menor sustancia musical, en donde las cosas se aligeran un poco con temas un tanto más mundanos. "Olita de Altamar" es un homenaje a la música andina con muchos sintetizadores de por medio, y "Aprovéchate" es otro homenaje, esta vez al rock chileno de finales de los 80. No son malas canciones, pero tampoco están a la altura de las 3 iniciales. Caso contrario de "Zopilotes", otra gran canción que abre la última parte del álbum, una sección un tanto más oscura, con sonidos más siniestros y atmósferas más densas. En "Yo Busco" tenemos una canción musicalmente un poco más accesible, pero en la letra tenemos un mensaje mucho más denso. Si esta canción hubiese estado en su álbum siguiente, hubiese encajado mejor (y hubiese sido la mejor del plato). "Tan Mal" es otra canción muy pesada por momentos. Pesada en su ambientación, en las emociones que transmite, en el arreglo de ciertos instrumentos. Es como un tema de Post Punk adaptado al estilo de los tacubos. Finalmente, se cierra el álbum con otra canción de las grandes. "Volcán" repite un poco la fórmula de "De Este Lado del Camino", en empezar suave e ir creciendo gradualmente hasta estallar en el clímax final. Aunque este tema tiene una carga nostálgica mucho más notoria, y en ese sentido, es más turbia que la otra mencionada. Quizás sea el último gran álbum de Café Tacuba, y como tal, no desmerece ante los puntos más altos de su obra. 


3. Cuatro Caminos (2003)


El gran cambio de dirección artística que tuvo la banda, lo dio con este álbum, uno de los más brillantes no sólo de la banda, no sólo del rock nacional, sino de todo el rock hispanohablante. La banda empezó a hacer rock de una manera mucho más tradicional. Es decir, cambiaron la caja de ritmos por una batería convencional. Metieron más guitarras. Las canciones tenían estructuras más convencionales. Las instrumentaciones no eran tan variadas. La principal influencia de la banda venía del rock británico de aquellos años. El Café Tacuba que todos conocemos hoy en día, nació en este álbum. Y antes no era así, era otro ente mucho más folclórico y arriesgado. Pero hablemos de las canciones. Son 14 en total, todas ellas de muy alta calidad. Si tuviera que hacer tiers, serían 3. Primero, el tier de las canciones buenas, en donde entrarían "Cero y Uno", "Camino y Vereda", "Eres", "Recuerdo Prestado" y "Tomar el Fresco". Todas ellas grandes canciones, sólidas, con momentos brillantes y una consistencia ejemplar. Luego estaría el tier de las canciones brillantes, en donde estarían joyas como "Eo (El Sonidero)" y su sabrosura, "¿Qué Pasará?" con su poder guitarrero y sus arreglos ingeniosos, "Soy o Estoy" y su letra produnda, "Puntos Cardinales" y su exquisito ambiente pop, "Desperté" y su romanticismo inagotable, y "Hoy Es" con su aire esperanzador. Finalmente, el tier más alto es el de las canciones geniales, en donde 3 canciones alcanzan este rango. "Mediodía" es la emotividad hecha canción, un grito que comienza como un suspiro mientras se va llenando de aire, de alma y de alegría, hasta que no puede más y estalla en sí misma. "Encantamiento Inútil" está sin problemas entre las 5 mejores canciones de Café Tacuba en toda su historia, un oscuro tema cargado de una melancolía que no trata de hacernos sentir bien, sino de simplemente hacernos sentir. Y finalmente, "Hola Adiós" es otro tema oscuro y maravilloso, esta vez con un elemento minimalista en su estructura, y un romanticismo exquisito en su música. La créme del rock mexicano pocas veces alcanzó la altura de este álbum, el más brillantemente convencional de Café Tacuba. 


2. Re (1994)


Le decían "del álbum blanco del rock hispanohablante". No sé si alcance ese estatus, pero lo que sí alcanza es el estatus de uno de los 5 mejores discos de rock latinoamericano de todos los tiempos. Y lo hace por tratarse de una obra única, una amalgama de sonidos, estilos, influencias, que dicen lo mismo del pasado que del presente (el presente de 1994) y que en sí mismas representan una visión al futuro. Es uno de esos álbumes en los que no sabes qué esperar a continuación. Una característica que se pudiera tomar como una debilidad, claro. El álbum no tiene consistencia, no tiene un concepto musical definido, es ambiguo en el sentido de la esencia musical. Pero por el contrario, esa es su mayor virtud, una virtud que sólo en un álbum así se  le puede llamar virtud. La experiencia de escuchar las 20 canciones que conforman la obra es una experiencia única, inigualable, irrepetible, emocionante y que pocos álbumes de la escena del rock mundial podrán conseguir. Además, es un álbum esencialmente mexicano. El crisol de sonidos del que se alimenta la inagotable creatividad de las canciones proviene del ambiente musical popular de nuestro país. Por lo que la virtud se duplica. Para el extranjero, es una visión a México, no en su tradición ni en su historia, pero sí en su cultura y en su esencia. De alguna manera, estas canciones nos representan, ya sea en su letra, en su música, en su contexto o en su espíritu. Canciones como el jarocho de "El Aparato", el ranchero de "La Ingrata", el bolero de "Esa Noche", el apego a las raíces en "Ixtepec", la banda sinaloense de "El Fin de la Infancia", el exquisito sonido de los tríos en "Madrugal", el sabor costeño de "La Negrita", la conexión con las colonias populares de "El Tlatoani del Barrio" o el ska con inicio huapango de "Las Flores". Todas ellas monumentos en sí mismos de lo que somos como mexicanos en más de un sentido. Incluso las canciones con sonidos no autóctonos, como el funk de "El Ciclón", el metal de "El Borrego", la delicia del bossa nova en "Trópico de Cáncer", el pop de "El Metro", el grunge en "La Pinta", el mambo en "El Puñal y El Corazón" o el disco setentero en "El Baile y El Salón" resultan ser obras majestuosas que representan nuestras raíces de maneras mucho más ambiguas. Así que, 59 minutos y 20 canciones después, habremos conocido un pedacito de México a través de un álbum que le honra de la forma más artística posible. 


1. Revés / Yo Soy (1999)


El disco experimental. El disco desconocido. El que no está en plataformas. El que les hizo perder su contrato con EMI. El disco de culto. El mejor disco de rock mexicano de la historia. La banda tenía en mente un proyecto que los directivos no les dejaron desarrollar. Y aún así entregaron un trabajo increíble, que la gente de más poder en la industria se encargó de enterrar y hacer olvidar. El álbum es un fantasma. No existe en ningún formato. Es como si jamás hubiese existido. Sin embargo, lo más importante es lo que siempre prevalece, y en este caso, por más campañas de desprestigio gracias a su bajísimo nivel de ventas, la música prevaleció. Y ciertamente, no es música para cualquiera, sobre todo si consideramos que se trata de un álbum doble, del cual el primer disco es instrumental, experimental y carente de accesibilidad musical. Incluso las canciones tienen títulos raros, números, iniciales, o incluso sin título. Son 13 canciones en este primer disco, que se escuchan con gran asombro para quienes realmente escuchan música. Para quienes no, después de una canción ya se habrán aburrido. Quizás el tema más conocido de esta mitad sea "13", porque es la que más cercana está a lo que se podría denominar como medianamente accesible. Pero hay joyas como "9" en su ambiente autóctono-industrial, "11" con su beat de 5/8 que juega con nuestra orientación musical, "5" con sus geniales y abruptos cambios, "10" y su asombroso collage de sonidos, "5.1" como una exquisita reinterpretación a vientos y cuerdas de "5", o "M.C." en colaboración con el Kronos Quartet (que no es poca cosa). Sin embargo, el brillo máximo lo hallamos en el disco 2, el que tiene canciones más convencionales, y que todas en conjunto conforman una obra redonda, maravillosamente intimista y profundamente doliente. Aquí la experimentación con ritmos ya no está presente, y más bien se trata de hacer un viaje de introspección para encontrarnos dentro de los densos y melancólicos sonidos que la banda desarrolla en los 15 temas que le conforman. Es por ello que podemos encontrarnos con temas tan macabros como "Dos Niños", "El Padre"o "La Locomotora", una auténtica obra maestra del rock esta última. Pero también podemos encontrarnos con canciones de profunda belleza, como esa maravillosa dualidad que conforman "El Río" y "El Polen", en uno de los momentos más sublimes de todo el rock de los 90, además de delicias como "El Espacio", "Árboles Frutales" o "Lento". Mención aparte se merece el enorme portento de canción que es "El Ave", en tema único con una estructura tan peculiar como genial, y un trasfondo oculto en una fachada alegre y optimista. Una obra maestra de canción (de la que ya hice una breve reseña aquí). En resumidas cuentas, este álbum es el punto más alto de sofisticación, emotividad y creatividad que haya tenido cualquier banda de rock nacional en sus 64 años de existencia.

lunes, 27 de diciembre de 2021

Mi top 15 de George Harrison con los Beatles

 



El Beatle ninguneado, el más joven, el más inexperto. El que hablaba menos, y el que obedecía más a sus compañeros. Así se moldeó la figura de George Harrison dentro de la banda de rock más importante de la historia. Con los años, su influencia dentro de la banda sería determinante para que ésta alcanzara las alturas que eventualmente la colocarían con ese estatus tan irrefutable y tan inalcanzable. Desde su sentido del humor tan perspicaz, hasta su visión única de los alcances que podría tener la música a nivel global, Harrison es una figura indiscutible dentro de la historia del rock, no sólo por pertenecer a los Beatles, sino porque su creatividad y sentido artístico le llevarían a ser uno de los compositores y músicos más importantes del siglo pasado. Con respecto a su influencia dentro del cuarteto de Liverpool, aquí dejo las que son mis 15 canciones favoritas del Beatle favorito de muchos, el Beatle introvertido.


15. "Piggies" del álbum The Bealtes (1968)


El tema más "juguetón" de esta lista, y compuesto así de forma intencional, para de alguna manera tratar de contrastar con la incisiva crítica que la letra hace sobre algunos sectores de nuestra sociedad. Musicalmente es muy peculiar, porque se apoya en una serie de instrumentos poco convencionales para el estilo de George, sin embargo, ello pasa por alto cuando apreciamos la perfecta conjunción entre ellos (algo en lo que, seguramente, recibió apoyo por parte de su productor, George Martin). Sin guitarras y sin un sonido rock, la belleza de la canción trasciende estos límites y se complementa perfectamente con su simplicidad.


14. "I Need You" del álbum Help! (1965)


En la época en la que los Beatles estaban a punto de dar su mayor salto de calidad, surgió este álbum, en el que Harrison nos presenta ésta, su segunda composición oficial para la banda. Una composición que se sustenta en las bellas melodías y la dulzura de su letra, dedicada a su entonces pareja, Pattie Boyd. Una canción pop muy simple, muy efectiva, sin alcanzar los niveles de complejidad que ya tenían las canciones de sus pares dentro de la banda, pero sí logrando equipararse a éstas en cuanto a su alcance melódico y emotivo.


13. "Long, long, long" del álbum The Beatles (1968)


Esta es una de las canciones menos conocidas de todo el repertorio Beatle, en parte por su existencia en el único disco doble de la banda, y en parte por su naturaleza oscura y ominosa, que en nada se parece a las típicas canciones destellantes y rebozantes de energía del cuarteto. Pero en ello radica su belleza, es una canción muy dolida, incluso muy pesada, a pesar de que no tiene guitarras eléctricas en ella. El riff es lo más deprimente que le vamos a escuchar a los Beatles, y las melodías carentes de brillo son parte fundamental del ambiente sombrío de la obra. Dentro de todo el abanico de sonidos y experimentaciones que hicieron los Beatles en sus 7 años de existencia, no existe ninguna otra canción como esta. 


12. "I Want To Tell You" del álbum Revolver (1966)


De las 3 canciones de Harrison para el fantástico séptimo álbum de la banda, esta es la menos destacada, y eso que es una gran canción. También es la más convencional en muchos sentidos. No tiene tantos experimentos de estudio ni sonidos hinduistas. Incluso parece haber sido compuesta en un piano, a pesar de no ser el instrumento principal de George. Con todo eso, la canción es muy bella, sobre todo en su progresión melódica, con una secuencia de acordes que nos llevan rápidamente de la calma a la tensión, y de ésta a la mini liberación catártica, para después empezar de nuevo el ciclo. Todo esto sin que sea del todo clara la distinción entre secciones de la canción (a excepción del puente). 


11. "Savoy Truffle" del álbum The Beatles (1968)


Otra canción bastante peculiar, en donde, entre otras cosas, lo primero que se destaca es el sonido potente de esos metales que acompañan a la canción, y que en momentos específicos aportan una potencia de sonido bastante rockera a la canción. Aparte del repertorio de postres a los que hace referencia la canción en su letra, la música es todo lo opuesto. No es nada dulce, es agria y poderosa. No es un heavy metal, porque su sonido se acerca más al funk naciente de finales de los sesenta. Pero el poder en conjunto de los metales y las guitarras le acercan mucho a ese sonido. Y es maravilloso, sobre todo en el análisis retrospectivo, porque sin ser una de las canciones más atractivas del famoso álbum blanco, sí es una de las más disfrutables y uno de los descubrimientos más satisfactorios que se hacen al escuchar el álbum completo por primera vez.


10. "Old Brown Shoe" del sencillo The Ballad Of John and Yoko (1969)


Una pequeña obra maestra, este viejo zapato café es una de las canciones líricamente más profundas a un nivel mundano, y decir eso en una canción de George Harrison no es cualquier cosa. La canción fue concebida (como se puede ver en el fantástico documental Get Back de Peter Jackson) durante las grabaciones del Let It Be, sin que se llegara a concretar en ese momento. La canción fue compuesta desde un piano, y ello se percibe en el ritmo asincopado característico de la canción, además de que las guitarras brillan en menor medida. Mención aparte se merece la línea de bajo de Paul McCartney, que es el alma rítmica y melódica de la canción, y una de las más disfrutables de cualquier canción de rock en la historia.


9. "Love You To" del álbum Revolver (1966)


El primer acercamiento real de los Beatles con la música de la India se dio a través de esta fantástica y envolvente pieza musical. Luego de ver en vivo a Ravi Shankar, Harrison quedó fascinado con el sonido de un ensamble de música hinduísta, y decidió que así sonaría su siguiente composición. Con un beat inusualmente cambiante, y una adición fantástica de guitarras eléctricas, Harrison logró su primer canción con sonidos de la India, una delirante composición que puede resultar difícil de escuchar en un inicio, pero que con paciencia, se revela como una de las canciones más brillantes del menor de los Beatles.


8. "Think For Yourself" del álbum Rubber Soul (1965)


Esta es la primer gran canción de George para los Beatles, una canción muy distinta a las 3 que había presentado en álbumes anteriores. Aquí la letra es mucho más profunda, mucho más directa y con un análisis personal que nada tenía que ver con el romance o la diversión. La música se aleja de los facilismos melódicos, y con un magnífico riff, un preciso acompañamiento rítmico y una serie de armonías vocales magníficas, se presenta como una de las canciones más maduras del repertorio Beatle hasta ese momento. Los Beatles estaban creciendo, estaban expandiendo sus horizontes artísticos, y Harrison habría de ser parte fundamental de ese crecimiento.


7. "Taxman" del álbum Revolver (1966)


Por primera vez un álbum de los Beatles iniciaba con una canción de George, la explosiva e incisiva Taxman. La canción nos habla con una deliciosa ironía de los abusos que el sistema hacendario y de impuestos (incluyendo dos nombres propios) infringía sobre los Beatles, y la sociedad británica en general. Y la música tenía que estar a la par de esta dura crítica. Así que George decidió hacer un rock duro, casi garagero, para enfatizar su mensaje, y a esto le fue añadiendo algunos adornos, algunos brillos que son maravillosos y casi imperceptibles a lo largo de la canción, como panderetas, cencerros o pequeños riffs de guitarra. 


6. "The Inner Light" del sencillo Lady Madonna (1968)


La última canción de corte hindú de los Beatles fue la más bella de todas. Sin ser tan lisérgica como "Love You To" ni tan inmersiva como "Within You Without You", esta canción cumple con el requisito estético, y lo cumple con creces. Su simplicidad en estructura se ve compensada por su inmensa belleza melódica y armónica, y ese distintivo por sí solo hace que la canción merezca un puesto muy alto de entre mis favoritas. Es cierto que la letra, en su misticismo, nos dice una verdad profunda e irrefutable, pero si esa verdad se ve acompañada de una música tan esplendorosa y tan maravillosamente hermosa, es mucho más fácil de digerir y de apreciar.


5. "While My Guitar Gently Weeps" del álbum The Beatles (1968)


Todos nos quedamos enganchados a la hermosa denzura que envuelve a esta gran canción. Esa que se siente en su apesumbrado ritmo, que nos hace movernos al lento vaivén de las percusiones, y que nos permite disfrutar mucho más de cerca el sonido de los acompañamientos, y la dulzura de la primera voz, la voz de Harrison, la que nos cuenta el porqué del sollozo de su guitarra. Y también nos permite admirar la potencia de la segunda voz, la voz de Eric Clapton. No la que sale de su boca, sino la que suena en las cuerdas de su guitarra, que de forma incesante, nos acompaña a lo largo de toda la canción, como una voz contrastante, la que aporta el drama y el pesar de la canción, y la que al final, termina por ser la estrella de esta gigantesca canción.


4. "Something" del álbum Abbey Road (1969)


Es justo en la última grabación del cuarteto, en la que las dos mejores canciones del álbum son los dos aportes de George. Esta es la primera de ellas, una canción suave y llena de dulzura cuando tiene que serlo, y también dramática y estridente cuando debe de serlo. Una oda a la atracción que se siente entre dos personas, con sus bemoles, sus vaivenes emocionales, y su apasionante conflicto eterno. Musicalmente es universal, es una obra que jamás se olvidará, jamás dejará de ser vigente, y jamás dejará de gustarle a la gente. Una obra que quedará para la posteridad, como muchas más de los Beatles.


3. "If I Needed Someone" del álbum Rubber Soul (1965)


Una delicia de canción, desde el riff, las melodías, las armonías tanto de los instrumentos (la entrada del bajo de Paul es sublime) como de las voces (las 3 voces al unísono, cantando lo mismo pero no cantándolo igual, es simplemente perfecto), y la temática general de la canción, hacen que sea uno de los momentos musicales que más disfruto en general. Es cierto que la canción nació después de que Harrison escuchase el primer álbum de los Byrds (específicamente el tema "The Bells Of Rhymney"), pero esta canción supera con creces a su fuente de inspiración (que no es poca cosa). Definitivamente, uno de los momentos musicales que más disfruto en la vida.


2. "Within You Without You" del álbum Sergeant Pepper's Lonely Hearts Club Band  (1967)


La única aportación de Harrison al mítico Sargento Pimienta, es una hermosa canción de corte hinduista, en donde tanto lírica como musicalmente es mucho más rica que sus dos hermanas. La letra es simple y sencillamente un camino hacia el autodescubrimiento, y el fin del sufrimiento innecesario. Poca cosa. La música es el ensamble más majestuoso que se haya escuchado en una canción de los Beatles, y además, todo dirigido por el joven George de 23 años, acompañado de una sección de cuerdas que se acopla a la perfección al estilo de la música, y en el que la dirección del productor George Martin fue esencial. En todo momento estaremos escuchando algo distintivo y destacable en la música, ya sea una melodía, una ruptura o una armonía (como en el hermoso interludio instrumental), y ello hace que los 5 minutos que dura la canción se pasen en tan solo un instante, y nos dejen con ganas de más de esta maravillosa música. 


1. "Here Comes The Sun" del álbum Abbey Road (1969)


Esta es mi canción favorita de George Harrison con los Beatles, una canción que en su alma pura está la esperanza, el amor a la vida y el regocijo. Emociones que se transmiten no sólo desde la letra, sino desde la música misma, con ese riff exquisito y su consecuente acompañamiento. Incluso la parte media, el llamado puente, que debería ser (de acuerdo al estándar de la canción convencional) la parte que aporte la tensión y la "bronca", termina por resolverse de una forma tan bella y tan efectiva, que no hace que el sentimiento optimista generado por la canción disminuya ni un poquito. Todo en esta canción va hacia arriba, y todo termina por aportar en el mismo regocijo que nos hace sentir esta hermosa pieza musical. No por nada es la canción más escuchada de la banda en Spotify. Una joya absoluta e imperecedera. 

sábado, 9 de octubre de 2021

15 cantos celestiales, con Sigur Rós

 


Nadie jamás hubiese pensado que una banda proveniente de un país tan  ignoto como lo es Islandia, sería la productora de canciones tan bellas y tan emotivas, tanto que tuvieron un inexorable alcance mundial. Islandia es un país sumamente aislado del resto del mundo. Hablan un idioma que sólo es oficial en su pequeña isla, viven rodeados de volcanes activos, y cuando es invierno las temperaturas son extremadamente frías. Pensar en vivir en un lugar así de inhóspito, parecería ser algo ilógico. Y sin embargo, todos estos factores son esenciales para entender el sonido de esta banda. Cantan en un idioma raro, tienen un fuego interno que es avasallador, pero la carcasa de su música es tan helada como los paisajes de su país natal. Contrastes tan inusuales como perfectos, para obtener, por ejemplo, estas 15 maravillosas canciones.


15. "Hafssól" (1997)


Enigmática canción extraída de su primer álbum, se trata de una atmósfera que de tanto en tanto emite sonidos, armonías, notas y cantos. La confusión no invadirá de momento, hasta que comprendemos que de esto va la canción. Un llanto en la tormenta, que se deja oír sólo lo suficiente para sumergirnos en él, pero no tanto como para no poder regresar. Es hasta la segunda mitad de la canción que, sostenido en una base monótona, la canción cobra fuerzas, y culmina de manera emotiva. 


14. "Mílanó" (2005)


Esta canción tiene toda la pinta de haber sido compuesta para el álbum anterior. Cubierta con el velo de melancolía que caracterizó a las canciones de la banda en el álbum "( )", esta pieza se sostiene en una dulce melodía tocada con las notas más agudas de un piano, y sobre ella se construye una canción en esencia, simple, con estrofa-coro que se repite. Pero la forma en la que la canción nace suavemente, y se rompe con cada estribillo, es lo que la hace destacar notablemente. No necesitamos más que eso para disfrutar de una canción.


13. "Samskeyti" (2002)


La belleza llevada a su faceta más minimalista. La canción es instrumental, y tiene como columna vertebral una hermosa melodía de piano que se repite incansablemente, y que somos incapaces de dejar de escuchar, precisamente por su belleza y melancolía innata. Lo que hace crecer a la canción son los demás instrumentos que cobijan a este piano, y que de a poco lo van elevando, casi involuntariamente, hasta llevarlo al clímax, donde la canción (y nosotros) revienta de manera apoteósica en el cambio de octava más poderoso de la música contemporánea. Al final, sólo podemos dar las gracias a Kjartan Sveinsson, por estos 6 minutos y medio de música genuina.


12. "Hjartað Hámast" (1999)


Extrañamente, esta canción inicia como una pieza de jazz, algo casi ajeno al sonido de la banda. Pero muy pronto recompone, con la entrada del bajo y la guitarra, para entrar en una fase de plena oscuridad, en donde la voz es casi un susurro, y los instrumentos se esconden y tocan sólo lo mínimo necesario. Hasta que, de manera hermosamente contrastante, llega el estribillo, en principio nada bello, pero que con el claroscuro generado con la sección anterior, termina por apabullarnos y ser un brillo en la ominosidad creada por los músicos. Para la segunda vuelta, el coro es aún más apoteósico, y con él, llega el climático final de la canción.


11. "Von" (1997)


Esta canción va como en línea recta, sin grandes cambios, sin contrastes, sin crescendos ni explosiones de emotividad. Y en ello radica su gran belleza. El ritmo, casi tribal, sostiene una melodía simple que se presenta en diversas capas, entre el bajo, unas cuerdas que por ahí suenan (en realidad es una guitarra eléctrica tocada con el arco de un violín), la guitarra con sus arpeggios, y finalmente la voz de Jónsi. Para completar el minimalismo, la letra no dice nada, y a la vez, dice lo que nosotros queramos que diga. 


10. "Svefn-g-Englar" (1999)


La entrada de la guitarra, ejecutada con un arco de violín, y sonando como la cuarta trompeta del apocalipsis, es el recibimiento más estremecedor que podríamos tener para una canción. En realidad la canción no empieza con ese sonido. De hecho, llega hasta el minuto 1:25. Pero es tan icónico, que se graba en la memoria como el primer sonido de la canción. El tema parece transcurrir en un paisaje islandés, helado y sombrío, pero sumamente hermoso. Y esa belleza nos da una sensación de calidez tan extraña, y tan ilógica para lo que estamos escuchando. 


9. "Festival" (2008)


La primera mitad de esta canción es de una belleza inusitada. Jónsi con su voz, y un tímido acompañamiento son capaces de extraerle lágrimas a la más dura de las rocas. Con sólo esos minutos tendríamos más que suficiente para desahogarnos y entregarnos a la música. Pero es que luego viene la segunda parte, una sección más explosiva y dinámica, y que de alguna manera, subsana el terrible dolor y melancolía con el que nos quedamos tras la primera sección. Un círculo perfecto, una vuelta al inicio, tras un filtro emocional como pocos.


8. "Ágætis Byrjun" (1999)


Quizás la versión más simple de la banda, en todas las canciones de la lista. No hay orquestas, no hay guitarras eléctricas, no hay tensión ni clímax. Es una bella y sencilla canción tocada por 4 amigos que se encontraron en casa de uno de ellos, y decidieron tocar con sus instrumentos caseros. El resultado, desde luego, es una canción hermosa. Emotiva sí, pero no por su alcance, sino por su falta de él, por su sencillez y bajo perfil. A veces, lo más simple es lo más bonito de la vida.


7. "Glósoli" (2005)


Esta es una de esas canciones que te restauran la fe por la humanidad. Si existe alguien capaz de hacer esta música, alguien capaz de tocar las fibras que Sigur Rós toca con esta canción, entonces todo vale la pena. Todo es perfecto, todo aporta. Todo forma parte de la experiencia que representan los 6 minutos que dura esta canción. Y todo, absolutamente todo, hace que valga la pena. Esta canción es todo lo que está bien en el mundo.


6. "Ára Bátur" (2008)


Hubo una época en la que, con escuchar los primeros 10 segundos de una canción de Sigur Rós, sabías en automático que sería un himno, una canción que sí o sí te iba a sacar unas lágrimas, no por la tristeza, sino por el asombro de escuchar música tan celestial y tan terrenal al mismo tiempo. Música que, de una u otra forma, iba a cambiar tu día, iba a cambiar tu perspectiva del momento, y te iba a regalar un pedacito de eso que sólo los verdaderos artistas poseen. Todo eso lo encontramos en esta pieza de arte.


5. "Andvari"


La canción definitiva para una despedida. No puede haber mejores notas, mejores armonías, para dejar atrás algo, o alguien, que las que tiene esta belleza. Todo es melancolía, todo es tristeza, todo es nostalgia. Y si de alguna manera hay que hacer una despedida, sobre todo de alguien muy significativo, qué mejor que hacerlo con esta canción, tan elegante, tan sublime y tan directa en su sentir. No hay miramientos al momento de transmitir un sentimiento, no extienden innecesariamente lo inevitable, ni tampoco lo reducen al mínimo para apaciguar. Lo dejan en su justa medida para que duela, y para que sea hermoso.


4. "Olsen Olsen" (1999)


Esta canción es un regalo de la banda, al mundo y a los escuchas que se atrevían a sumergirse en la música de la entonces desconocida agrupación. Al principio, parece ser una misteriosa y entrañable canción, pero después todo es alegría, todo es gozo, todo es amor a la música, al arte, a la vida misma. Es imposible no escuchar de principio a fin esta canción, y terminar sintiéndose nuevo, feliz, pleno y lleno del espíritu de renovación. Que duro mucho o poco esa sensación, ya depende de nosotros, pero el impulso inicial nos lo da esta hermosura de canción.


3. "Njónsavelin" (2002)


Pocas veces podemos encontrar una canción de Sigur Rós con un riff de guitarra. Y ésta es una de ellas. Pero, evidentemente, no es un riff como los que conocemos. Éste es sublime, en su sonido, en sus notas, en su tratamiento, es un riff que traspasa las barreras de la lógica, del análisis, y llega directo a donde tiene que llegar, al punto en donde nos hace sentir mil cosas distintas, en donde nos reflejamos en su sonido, y a través de él vemos momentos de nuestro pasado, que involuntariamente aparecen como flashbacks de profunda entrañabilidad. Esta canción es lo que es, por ese hermoso riff de guitarra.


2. "Viðrar Vel Til Loftárása" (1999)


Luego de una enigmática introducción, escuchamos las notas de piano que marcan la melodía principal de la canción, que sigue por casi 5 minutos antes de que aparezca la primera estrofa cantada. Y no nos quejamos de ello, la melodía es hermosa, y toda la canción gira en torno a ella. Incluso la voz, que parece un susurro a la distancia, y cuya función no es tanto la de transmitir palabras, sino sonidos que complementen la música, como un instrumento más. Luego viene el final, y ahí es donde todos, inexorablemente, nos rendimos en agradecimiento ante la majestuosidad de la canción. 


1. "Popplagið" (2002)


La canción definitiva de Sigur Rós. La que resume mejor lo que la banda hace mejor. Una canción que inicia en calma, que inicia de forma convencional, y que en algún punto se rompe, para terminar en el clímax apoteósico, el crescendo más espectacular de la música del siglo XXI. No exagero, los alcances de esta canción son de proporciones históricas. Uno de los aspectos que más me gustan de la canción, es que se aleja un poco de la solemnidad de sus pares, y aquí no se busca la estética, la emotividad sensible ni la melancolía. Aquí se ataca con agresividad, desde su trinchera y sin abandonar su esencia, pero con una explosividad espeluznante. Y sí, de proporciones históricas. Life-changing experience le llaman en otros países.

viernes, 1 de octubre de 2021

10 himnos oscuros de Tool

 


Tool es una de esas bandas que publican poco material (5 álbumes en casi 30 años de existencia) pero cuya música vale la pena esperar. Es difícil encontrar algún punto flaco en la discografía de la banda, quizás lo más cercano a ello se encuentre en su primer álbum, pero entendiendo el contexto, creo que su debut cumple y con creces. Para aquellos que no conozcan a Tool, una manera sencilla de describir su música podría ser como metal progresivo. Sin embargo, los que conocemos de lleno a la banda, sabemos que va más allá de eso. Escuchar su música es una experiencia envolvente, en la que es inevitable sumergirte. Es cierto que se orienta hacia la agresividad del metal. Pero en trasfondo, los mensajes son tan profundos como el psique humano, la deslealtad y el amor mismo, sin cursilerías. Y qué decir de la perfección académica con la que se interpreta la música. Los músicos son unos virtuosos en lo que hacen, y de todos los géneros musicales que existen, sólo el jazz podría albergar a una agrupación con estas características. Veamos entonces, 10 canciones que a mí me parecen fascinantes de esta inigualable agrupación.


10. "Rosetta Stoned"


Con una enigmática letra, que quizás contenga un par de sinsentidos (cosa inusual en la banda) tenemos este despliegue instrumental de más de 11 minutos, en donde los músicos exploran su vertiente más enérgica, con una larga sección inicial que parece no tener fin, a un beat de 10/8 y con aumentos y descensos de volumen apenas lo suficiente para contrastar los unos con los otros, pero sin cortar nunca la potencia que se nos transmite. Finalmente, la dinámica se modifica cerca de los 7 minutos de iniciada la canción, con una sección que aparenta ser un raga hindú (algo muy recurrente en la banda, especialmente a partir de la aparición de Lateralus, su mítico tercer álbum), incluso con una guitarra distorsionada a manera de sitar (o quizás sea un sitar distorsionado). Bastante enigmático, pero espectacular. Sólo la primer probada de los alcances sobrehumanos de Tool. Ojo con el final de la canción.


9. "Reflection"


Unas percusiones con armónicos perfectamente definidos (como si fuese una tabla) nos reciben para iniciar "Reflection", uno de los mejores temas de la banda. A esto, le sigue un riff inusual de bajo, que nuevamente nos lleva por los caminos de la música de la India, y nos orilla a entrar en una especie de trance tan extenso como disfrutable. A él, se añaden otros sonidos que no reconoceremos de primer instancia, pero que alimentan las armonías de manera espectacular. Incluso el efecto aplicado a la voz de Maynard James Keenan aporta de manera importante para lograr esta suerte de estado de nirvana musical. La banda juega con esta dinámica, hasta la aparición de la guitarra de Adam Jones, casi a los 6 minutos y medio de canción, haciendo que el tema crezca en intensidad de una forma tan natural como disfrutable. Perfectamente se podría realizar una danza tribal con esta espectacular canción. Más allá de este crescendo paulatino, la canción no tiene grandes cambios de ritmo, ni despliegues de complejidad. 


8. "Aenema"


Lejos de los aires hinduístas de los dos temas anteriores, esta canción es una mofa clara hacia todos los conspiracionistas que, hacia finales del siglo XX (época en la que se publica esta canción) pensaban que la llegada del año 2000 sería catastrófica y apocalítpica. El tema inicia con uno de los riffs más reconocidos de la banda, sobre el cual se construye la primer mitad de la canción, con una estructura casi convencional de estrofa-coro-estrofa-coro. Al finalizar el segundo coro es cuando todo se descontrola, pues viene una de las secciones musicales más alucinantes de toda la discografía de Tool. Es muy común que en el mundo del metal se utiliza el doble bombo como recurso rítmico, pero ninguna banda lo usa como Danny Carey en esta canción. De aquí, ahora sí, se viene el apocalipsis en la catártica coda final. Alucinante. 


7. "Schism"


El riff de bajo con el que inicia esta canción es ya un hito de la música del nuevo siglo. Esta canción es la más reconocida de la banda, y sin duda una de las mejores. Con una letra extremadamente inteligente (dice cosas como "I've done the math enough to know/ The dangers of a second guessing/ Doomed to crumble unless we grow/ And strengthen our communcation"), y una estructura casi convencional, la canción no deja las ambientaciones oscuras y los sonidos complejos a los que la banda ya nos tiene acostumbrados (esos cambios de métrica son magistrales). Sólo que esta ocasión, la composición se acerca al oído común, de forma absolutamente inintencionada. Y lo digo porque la banda no lo buscó, incluso, la canción no tiene estribillo. Y a la mitad de la canción hay un largo pasaje instrumental en el que las revoluciones se disminuyen claramente. Aún así, la canción fue del gusto popular. A destacar (nuevamente) el cierre de la canción. 


6. "Third Eye"


Una canción homenaje al entonces recientemente desaparecido standupero Bill Hicks, en la que la banda retoma muchas de sus ideas sobre la psique humana, el tercer ojo y la trascendencia más allá de lo material. Con este tema se cierra el mítico álbum "Aenima" de 1996, y aunque no se parece en nada a lo presentado en los temas anteriores del álbum, lo abrocha de manera espectacular. Construida claramente como una suite, con secciones que varían en ritmos y melodías, podríamos considerar a esta como la primer canción que la banda construyó a manera de música clásica hindú, con su Tala rítmica y su Raga enigmático, y que serviría de bisagra para abrir nuevos horizontes que la banda exploraría y explotaría en álbumes siguientes. Son casi 14 ,minutos de viaje, de ascensos y descensos sonoros que nunca alcanzan un clímax, al menos no como lo conocemos en la música de occidente. En todo momento sentimos que algo está por ocurrir, y es hasta el final de la canción que obtenemos lo que buscábamos, aunque no de la manera en que lo buscábamos. Desconcertante, pero igualmente genial. 


5. "Vicarious"


5 años habían pasado desde la aparición de Lateralus, álbum con el que la banda se consagró como un hito del metal progresivo. 5 años de espera, y al publicarse su siguiente álbum, lo primero que la gente escucha es esto. Un riff que indudablemente es de Tool, pero que de alguna manera, esa guitarra suena diferente, tiene un tratamiento distinto. Lo que no es distinto es la capacidad que tiene Tool de hacer canciones alucinantemente complejas, y aún así mantenernos atentos a cada segundo, cada cambio de ritmo, cada arreglo instrumental, y cada palabra de sus letras. Lo que hacen del minuto 4:20 al minuto 6 aproximadamente, es algo que ninguna otra banda en el mundo de la música es capaz de hacer. Y luego el último minuto de canción, en donde está la confirmación del tamaño de agrupación que es Tool.


4. "Ticks & Leeches"


Si mezcláramos la música hindú con el mejor thrash metal, probablemente el resultado sería esta canción. La banda adopta su versión más agresiva, más enérgica en este tema. Con sólo escuchar los primeros 70 segundos de la canción nos damos cuenta de que lo que estamos escuchando es un nivel de música diferente. La precisión que alcanzan los músicos en estos segundos iniciales es algo a lo que el 95% de bandas de rock en el mundo sólo pueden soñar en alcanzar. Pero la banda dosifica esa energía, con un interludio que enfría las cosas de manera irremediable, sólo para volver a apabullarnos en los minutos finales de la canción, en los que se retoma el poderío, la energía, la fuerza, el virtuosismo y la majestuosidad con los que había empezado la canción. La conclusión a la que llegamos con esta canción es que Tool tiene a uno de los 5 mejores bateristas de los últimos tiempos. 


3. "Eulogy"


El amor y la dedicación que tiene la construcción de esta enorme canción es una de las primeras cualidades que se pueden destacar de ella. La banda se toma poco más de 2 minutos para construir las armonías de la canción, de modo que el tema nos introduce uno por uno, una serie de instrumentos que forman un magnífico paisaje musical, tan bello como oscuro, y tan sublime como ominoso. A esto, le sigue una breve sección con estructura convencional de 2 vueltas de estrofa-coro que deriva en un extraño solo de guitarra, y posteriormente, a una de las secciones más potentes de todo el historial de la banda ("don't you step out of line"), y es aquí donde la canción ya es completamente diferente. En algún punto de las transiciones anteriores, la canción dejó de ser la que era, y se transformó en otra completamente diferente, que retoma pedazos del principio, pero que se potencializa a tal grado, que es hasta el final que se alcanza el punto más alto de intensidad de los 8 minutos y medio que dura la canción. Sí, un himno del metal.

2. "Forty-Six & 2"


El mejor riff de bajo de toda la historia del metal es la puerta de entrada a esta maravillosa canción. De hecho, esta es la canción de menor duración de todas las presentadas en este listado: apenas 6 minutos. El inicio de la canción es de una exquisitez única, con su calma tensa, su revolvente sonido y  las melodías intrincadas. Después, el tema estalla en el primer coro, en donde apreciamos a plenitud a una banda de rock haciendo lo que mejor sabe hacer. Además de ser la canción más breve del listado, también es la más simple en estructura, estrofa-coro-estrofa2-coro2-puente-solo-coda final. Para ser Tool es extremadamente simple. Y sin embargo, la naturaleza de las melodías y los ritmos hacen que la canción, aún con su estructura convencional, nunca deje de ser enteramente progresiva. Y luego escuchamos el hipnótico solo de guitarra y bajo, con media nota de distancia entre uno y otro, y nos entregamos a él, pues de éste deriva el cierre de la canción. Tool siempre tuvo la cualidad (como ya se vio en las demás canciones de esta lista) de preparar una canción genial con un cierre dos niveles por encima. Esta canción no es la excepción. El final de la canción, es de lo mejor que se le pudo haber ocurrido a cualquier músico para culminar su obra. Tan simple y tan  efectivo. Son unos genios. 

1. "The Grudge"


Desde mi punto de vista, este es el pináculo máximo de la banda en cuanto a 3 elementos: complejidad, progresión y musicalidad en toda la extensión de la palabra, combinadas de una manera tan quirúrgica y perfecta, que justo cuando pensamos que el tema se inclina hacia cualquiera de las 3 esquinas, de inmediato recompone y equilibra. Cuando escuché esta canción por primera vez, realmente escucharla, no podía creer que existiera música así. Los beats complejos, los riffs memorables, los cambios de ritmo, las armonías a veces dulces y a veces oscuras, incluso el matiz de la voz de Maynard James Keenan, a veces agresivo y a veces dulce... todo se compagina de manera perfecta en esta canción. Nada sobra, nada falta. No hay coros, no hay paisajes excesivos sólo hay música que nos lleva de un punto a otro, sin descanso, pero sin confundirnos tampoco. Cuando se debe retomar una sección, se hace sin abusar de ella. Cuando se debe incrementar la complejidad musical, se hace sin excesos. Cuando se debe ser agresivo, se hace sin pretensiones. Cuando se debe ser calmo y melódico, se hace sin hostigar. Todo está en su perfecta medida, y lograr eso es tan difícil, que Tool lo hizo sólo una vez, a mi parecer, en esta espectacular obra. Sobra decir que el final de la canción es todo lo monumental que puede ser el final de una canción.