martes, 24 de julio de 2018

Música electrizante.



Hablar del llamado "Power Pop" es hablar de uno de los géneros musicales menos explotados dentro del rock, y también uno de los que tienen más fácil acceso para todos aquellos que le escuchan por primera vez. Desde luego que su origen se remite a los Beatles y su primer gran trabajo "A Hard Day's Night", sin embargo, se reconoció como tal cuando los infravalorados Big Star aparecieron en escena en la década de los 70, en la que grabarían sus 3 maravillosos y olvidados álbumes insignia para este género.

Posteriormente, hasta la década de los 90 se redescubriría el power pop gracias a una joya (también olvidada) de 1991, el "Bandwagonesque" de los escoceses Teenage Fanclub, quienes revivirían al género, y nos recordarían lo disfrutable de esta música menospreciada. Incluso se les llamó la reencarnación de Big Star, cosa no menor que sin duda reafirmaron el álbumes posteriores, especialmente el "Grand Prix" de 1995.

En sí, el power pop es rock semi-duro, con tintes de pop como las armonías vocales y las melodías pegajosas, que no entra en demasiadas honduras emocionales pero que sí es capaz de reanimarnos gracias a su alegría nata y a su simpleza que a veces es bella y a veces es gozosa. Así, en algunas canciones podemos bailar, en otras podemos cantar y en otras simplemente debemos escuchar y sentir. Más allá de eso, el power pop no profundiza en las oscuras emociones humanas, ni tampoco juguetea con la nostalgia desmedida. Es por ello que es uno de los géneros más accesibles, y a pesar de ello, menos escuchados.

En la década de los 2000s apareció un álbum que a mi parecer, se trata de otra obra esencial para apreciar y disfrutar del género, un álbum del cual hablaremos en este texto: el vivaz "Twin Cinema" de los canadienses The New Pornographers. Publicado en 2005, la obra consta de 14 canciones simples pero efectivas, duras pero melódicas. El octeto se dedica simplemente a hacer canciones que entrarán a nuestros oídos sin obstáculo alguno, y nos llenarán del deleite propio de la sencillez y la simpleza musical. De las 14 canciones, 11 están compuestas por el frontman de la banda, A. C. Newman, quien además canta en la mayoría de ellas. Las 3 restantes las compuso y cantó Dan Bejar, quien además es más famoso por su banda alterna, de la cual es el líder: Destroyer.

La obra empieza de forma contundente con "Twin Cinema", una canción que directamente nos muestra de lo que va el álbum. Un riff seco empatado con las percusiones, y las voces, una masculina y otra femenina, son cálidas y nos remontan un poco a Brian Wilson y compañía. Un par de estrofas y coros, un puente intermedio y se repite la fórmula, simple, efectiva y deliciosa. La calma llega a medias con "The Bones Of An Idol", acompañada de una voz femenina y una estructura un poco rara, ya que la canción no cuenta con un coro como tal, sino que, a manera de poesía, el cierre de las estrofas es el mismo para todas ellas, lo cual hace las veces de un coro. Por su parte, "Use It" retoma la alegría e hiperactividad del primer tema, siendo una de las canciones más melódicas del álbum. El coro es una explosión musical y emocional fantástica, llena de una energía contagiosa e irresistible.

Las cosas se ponen un poco (poquitito) más densas con "The Bleeding Heart Show", una canción que nuevamente no tiene estructura, que parece ser más misteriosa de inicio, pero que termina por ser una de las que más disfrutaremos de todo el álbum, principalmente por las melodías corales en las que participan prácticamente todos los miembros de la banda, que son tan pegajosas como deliciosas, y que harán del misterio inicial un fantasma reemplazado por el gozo absoluto de la música alegre. Una de las cimas del álbum. Seguida a ésta, se encuentra la primer canción de Dan Bejar, "Jackie, Dressed In Cobras", otra portentosa muestra de diversión hecha música, con un poco más de complejidad en sus armonías y melodías, pero no tanto como para que no nos sea accesible. Se nota la diferencia entre las composiciones de Newman y de Bejar, pero supieron encontrar el punto medio para que no suene dispar el álbum. Así, mientras se termina el tema de Bejar, escuchamos el siguiente tema, "The Jessica Numbers" y no notamos tanta diferencia, a pesar de que está ahí. La canción apela mucho más a la pesadez rockera, sin excederse tampoco, pero sí nos hace apreciar otra perspectiva de la banda. No hay tanta alegría, pero seguimos deleitándonos con las armonías vocales.

"These Are The Fables" es quizás la canción más pop del álbum, acompañada de la dulcísima voz de la pianista de la banda Kathryn Calder, se trata de una suave canción con ciertos toques de colores pastel, y que melódicamente es tan deliciosa como el resto del álbum. "Sing Me Spanish Techno" es una canción sin muchos brillos, con un ritmo bailable pero no frenético, y con unas melodías acordes con el resto del álbum. Un breve letargo que se vera interrumpido por la fuerza semi acústica de "Falling Through Your Clothes", una excelente y compleja canción en 3/4, con la que se inaugura el mejor momento musical del álbum. La canción no teme cortar de tajo con los ambientes pop de los temas anteriores, y nos entrega uno de los momentos más densos de todo el álbum. Las armonías vocales vuelven a ser uno de los elementos principales, sin embargo, se ve respaldado por la excelente interpretación instrumental, que hasta ahora no había sido realmente puesta a prueba.

El segundo tema de Bejar es una explosión musical de 3 minutos, en los que no cesa la energía electrizante y el frenesí de alegría, además de una serie de motivos melódicos memorables, de los más memorables en un álbum lleno de melodías pegajosas, lo cual ya tiene su mérito, pero además se vuelve a palpar la densidad de las composiciones de Bejar envueltas en un cascarón pop, por lo que luego de una serie de escuchas percibiremos el pesar del compositor, y empatizaremos con él. Decía que este era el mejor momento musical del álbum, y bueno, lo es exceptuando "Three Or Four", una canción simpática pero que está erróneamente puesta entre dos canciones electrizantes, y nos quita ese acelere con el que nos habíamos quedado del estupendo tema anterior, y que nos costará retomar para el brillante tema siguiente. Esta canción quizás no debió estar en el álbum, o debió estar colocado en otro punto del mismo, pero aquí está, como un incómodo pasaje que olvidaremos pronto.

Ahora sí, el siguiente, electrizante, brillante y a mi parecer, la cima musical más alta del álbum. "Star Bodies" es una canción a dos voces, con una estrofa deliciosa, un puente maravilloso y un coro esplendoroso. Todo es energía con esta canción, una energía capaz de levantar hasta a la persona más sumida en tristeza y pereza, una energía poderosa que manipularon a la perfección y que concentraron en 4 minutos que se nos van en un suspiro. Se puede cantar, bailar, brincar, gritar y disfrutar con este tema. Toda la esencia, de lo que se trata el álbum, de lo que se trata el power pop, está expuesto a la perfección en esta canción, así podemos escuchar a los mismísimos Beatles cantando esta canción 41 años antes de aparecer, sin problema alguno.

"Streets Of Fire" calma un poco las cosas pero sin disminuir el nivel musical mostrado. La última canción de Dan Bejar es tan suave como sublime, y tan melódica como tranquila. Se disminuyen las revoluciones y se incrementa la emotividad. Sin embargo no es del todo una canción introspectiva ni acústica. Sólo nos baja del acelere y nos reubica en la velocidad calma con la que corre la vida afuera de nuestros audífonos. Pero sí, es una canción deliciosa y sí, las armonías vocales nos elevan otra vez. Para cerrar, "Stacked Crooked" es una versión un poco más lenta y resumida de lo que fue el álbum, no se trata de la típoca canción final, lenta y triste, sino que se trata de un tema un poco más íntimo, pero dentro de la línea de alegría, gozo y melodicidad con la que se manejó el resto del álbum.

Luego de esto necesitaremos un pequeño break para asimilar la enorme cantidad de energía que nos ha transmitido este álbum, pero nos quedaremos con ganas de volver a escucharlo, se nos grabará fácilmente en nuestra memoria, y se convertirá en nuestro preferido para salir de los baches emocionales de la vida diaria. A final de cuenta, de eso se trata el power pop, de disfrutar sin sumergirse en emociones complicadas o profundas. Como disfrutar de la crema batida del pastel, sin tener que comer de la seca y pastosa parte central del mismo. Puro gozo.

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