martes, 31 de julio de 2018

El último gran año musical



¿Qué es lo que define a los grandes años en la historia del rock? Son muchos factores, desde la trascendencia de algunas canciones, pasando por la calidad de artistas que publicaron sus obras en dicho año, hasta la calidad de las obras mismas, la trascendencia y la influencia del año musical en general. Así, podemos hablar de un 1964 importantísimo para la historia del rock, en el que surgió la llamada "invasión británica", el año en que se dan a conocer bandas como los Rolling Stones, los Kinks, los Dave Clark Five, y el año en que los Beatles hacen lo que ningún otro artista había hecho jamás: sacudir al planeta entero con algo que no sean armas o guerras.

Otro año que podríamos recordar como importante es 1967, en el cual se publican algunos de los mejores álbumes de rock de la historia, el "Sgt Pepper's" de los Beatles, el debut de Pink Floyd, el genial "Are You Experienced?" de Jimi Hendrix, el homónimo de los Doors, o el del plátano de Velvet Underground; además de la consolidación de la psicodelia como un movimiento que trascendió a la música, y que moldearía a las mentes de los llamados "baby boomers". Y podemos seguir: 1970 con la pronta aparición y consolidación del heavy metal, gracias a Black Sabbath, Led Zeppelin y Deep Purple; 1971 y su seguidilla de álbumes históricos, 1972 con la explosión del rock progresivo a nivel mundial, encabezada por Pink Floyd y King Crimson, 1977 con la irrupción del punk como la música de la nueva generación, aquellos que amaban a los Beatles de niños, pero que odiaban a sus padres de adolescentes, etcétera.

Conforme avanzaron las décadas, los años trascendentes fueron siendo menos frecuentes, con los años 90 teniendo sólo 2 casos: el del '91 y el del '97 (aunque estrictamente hablando, el año 2000 también forma parte de los 90). En el nuevo milenio sólo ha habido un par de años que se destacan sobre de los demás, el espectacular 2005 y el lúcido (y está por verse si trascendente) 2011. Y es sobre este último año que me centraré en este texto.

Si bien, ninguna de las obras y/o artistas que publicaron en el 2011 está a la altura de Hendrix, Led Zeppelin, los Ramones, Nirvana o Radiohead, sí que es verdad que muchos de ellos nos presentaron sus mejores obras en este año. Así que pongamos un poco de contexto. El primer año de una nueva década, que necesitábamos que fuera de mejor calidad que la que terminaba, en la que la música popular terminó por separarse en su totalidad de cualquier ápice de calidad artística, en la que hubo cosas como el nü metal o el happy punk, en la que el hip hop comenzaba a dominar y en la que las guitarras dejaron de sonar hacia el final de la década.

El indie parecía ser el único salvavidas de la escena musical, ya con Radiohead en decadencia y sin ningún reemplazo visible para tomar su estafeta. Y efectivamente, las bandas indie al parecer se unieron y nos regalaron una serie de álbumes que, si bien no cambiaron el rumbo de la historia, sí nos llenaron de esperanzas para la nueva década que apenas comenzaba. Y es que fueron tantos álbumes buenos los que se publicaron en ese año, que muchos pensamos que se repetiría la historia de los 8 y los 90. Lamentablemente no fue así, y esta década está siendo igual o más pobre musicalmente que la anterior.

Aún así, vale la pena recordar al 2011 como el mejor año musical de la década que ya casi termina, y también recordemos algunos de los álbumes que lo hicieron tan preciado.

"Bloom"  de Beach House. La obra máxima de este dueto de dream pop, engalanada con su tema más icónico y representativo, el inicial "Myth", pero con muchas otras grandes canciones que le enriquecen y le hacen una obra esencial para la comprensión de la música de nuestros días. De todos los álbumes publicados en este año, éste es quizás el más influyente.



"Bon Iver" de Bon Iver. Una joya folk del característico proycto encabezado por Justin Vernon, de la que se extraen temas maravillosos y conocidos dentro del círculo indie, como "Perth" o "Holocene", y que engloba a la perfección el nuevo folk, la resurrección de lo que iniciaron Bob Dylan y Joan Baez 50 años atrás, ahora con la sofisticación del nuevo siglo.



"Burst Apart" de The Antlers. Para algunos es una mezcla de folk con post rock, se trata de una bella obra de indie rock, llena de melancolía y pulcritud, se trata de la obra fundamental de los neoyorkinos (¿de dónde más?) en la que podemos encontrar joyas como "French Exit", "No Widows" o "Corsicana".



"Circuital" de My Morning Jacket. Una banda que desde la década anterior se hizo legendaria y se ganó el respeto de muchos, con su alt country de preciosa manufactura y de un poderío inusual en una banda como ésta. No es su mejor obra, pero sí una de las mejores, y para corroborarlo basta con escuchar el tema homónimo.



"Degeneration Street" de The Dears. Otra obra cumbre, esta vez de los canadienses The Dears, que nos muestran un rock fino pero para nada emparentado con el indie y sus aires de melancolía, sino que es más cercano a una versión oscura de Arcade Fire, y además tiene una estructura característica de álbum clásico. Así, de una especie de hip hop rock en la inicial "Omega Dog", pasamos a un rock durísimo en "Blood", y a su vez, de éste a un auténtico himno en "Lamentation". Una obra que vale mucho la pena.



"Father, Son, Holy Ghost" de Girls. La segunda y última obra de este estupendo grupo originario de San Francisco, y que a diferencia de su álbum debut, en este hay mucha presencia de las raíces del rock, sonidos blueseros y souleros llenos de belleza y emotividad. La visceralidad de "Vomit", la magia de "Magic", la ternura de "Saying I Love You" o la enorme belleza de "Jamie Marie", entre muchos otros temas, hacen del álbum una auténtica joya. Uno de los 3 mejores del año.



"Helplessness Blues" de Fleet Foxes. Otra gran muestra de indie folk, ahora en las voces corales y bellas de esta agrupación que nos entrega esta, su segunda gran obra, y una de las más accesibles del año. A pesar de ello, se puede palpar la complejidad estructural en algunas de sus canciones, que hábilmente se disimula gracias a sus armonías vocales  y sus melodías llenas de vida.



"Last Night On Earth" de Noah And The Whale. Un excelente álbum pop. No es el pop plástico y mezclado con elementos de hip hop, sino pop de verdad, pop como el de los Beatles, pop fino y lleno de optimismo. Así es este breve y bello álbum en el que destacan joyas como "L.I.F.E.G.O.E.S.O.N.", "Give It All Back" o "Waiting For My Chance To Come".



"Slave Ambient" de The War On Drugs. La obra cumbre de esta banda de dream pop psicodélico y alucinante, liderada por Adam Granduciel y Kurt Vile, y que entre las densas atmósferas de cada una de las canciones, nos sabremos encontrar fácilmente, pues las melodías y armonías son tan complejas como nuestras propias emociones, e igual de intensas. Una muestra de ello es la magnífica "Come To The City".



"Last Summer" de Eleanor Friedberger. Otro álbum de buen pop, sin complejidades, sin excesos, 10 simples canciones de pop bien hecho y perfectamente interpretado por la líder de los Fiery Furnaces. ¿Es tan difícil hacer lo más fácil? Aparentemente sí, pues álbumes como este son tan escasos.



"W H O K I L L" de tUnE-yArDs. Este singular proyecto musical con entregaría su obra más emblemática en 2011, un álbum muy complejo y experimental, pero con muchos momentos sublimes, como lo son la deliciosa "Powa" o la magistralmente catastrófica "Doorstep". De los álbmes menos conocidos, y de los más enriquecedores.



"Metals" de Feist. Ya con su anterior obra "The Reminder", la cantante canadiense nos había mostrado sus capacidades como compositora y como cantante (se trata de una de las voces más bellas de la música actual), y en el 2011 confirmaría su estatus con esta maravillosa obra, íntima y personal, que a pesar de tocar temas variados en las letras de sus canciones, todas tienen en común la melancolía y la delicadeza.



"Let England Shake" de PJ Harvey. Una estrella rockera de los 90, que en lo 00 pasó un tanto desapercibida, resurgiría con esta, su segunda obra maestra, uno de los álbumes más representativos de la británica. Es una mezcla de crítica con añoranza, todo enfocado hacia la actual y la pasada Inglaterra, con letras tan duras y tan hermosas que contrastan con la dulzura aparente de la música. Y la voz, es la voz que jamás le habíamos escuchado a Polly Jean, con un rango altísimo y una expresividad escalofriante.


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