lunes, 22 de mayo de 2017

Grandes álbumes debut: Pink Floyd - The Piper at the Gates of Dawn (1967)


En 1967 el rock psicodélico ya estaba bien establecido como una corriente dominante en la escena rockera. Si bien la etiqueta era la misma, había distintas exposiciones del género; nada tiene que ver el "Are You Experienced" de Jimi Hendrix con el debut de The Doors, o con el "Sgt Pepper's" de los Beatles. Todos estos álbumes encajan en la definición de rock psicodélico, sin embargo, no suenan para nada similares uno del otro.

Justamente en los mismos estudios de Abbey Road en donde el famoso cuarteto de Liverpool grababa su icónico álbum colorido, también se encontraba una banda debutante grabando su primogénito. Un álbum pesado para la época, osadamente denso y oscuro. Los pasajes musicales eran por demás arriesgados y definitivamente era un sonido que no destacaría en las estaciones de radio, por su alto nivel experimental y espacial. La banda en cuestión era Pink Floyd, grabando su álbum debut "The Piper at the Gates of Dawn", con una imprudencia y una fescura musical que sólo un debutante puede ofrecer.

La psicodelia aquí es llevada un paso más lejos, no es de la psicodelia que enaltece el "amor y paz", ni la que se orienta por el blues experimental. Es la psicodelia más hardcore (si se le puede llamar así) que se había escuchado hasta ese momento, y pronto, las mentes de los escuchas y los críticos volaría en mil pedazos apenas escuchan la primer canción del álbum. Cabe destacar que en este álbum la banda no tenía la formación que los haría ser gigantes del rock en el futuro, no estaba David Gilmour, y el líder de la banda no era Roger Waters, sino el excéntrico Syd Barrett, un genio incomprendido el cual tenia tanto talento como desequilibrio, y que sólo alcanzó la lucidez con la banda para grabar este álbum, para después ser despedido irremediablemente de la banda que él mismo formó.



El elemento Barrett aquí es determinante para establecer el sonido de la banda, todas esas largas secciones espaciales y experimentales sólo podían surgir de la mente del diamante loco, así como las deliciosas e innovadoras canciones cortas del álbum. La fantasía, los viajes, el LSD, la dulzura y el misticismo son elementos Barrettianos que bañan al álbum de una finura y una agresividad por igual, y que tristemente no volveríamos a escuchar jamás en ningún otro álbum de la banda.

Pero entrando de lleno en el álbum, abre con la impresionante "Astronomy Domine", una joya del rock más experimental creado hasta ese momento, con sus dos estrofas y su extensa y aucinante sección instrumental media. La banda no tiene miedo de sonar agresiva, los platillos de Mason aquí son un elemento destacadísimo que sostienen la endeble estabilidad de la canción, energizando la canción a niveles altísimos. El segundo track, "Lucifer Sam" es igual de interesante, aunque con una estructura un tanto más convencional. Es decir, la batería suena más o menos normal, los efectos de sonido se reducen y no hay largas secciones musicales, sin embargo, la canción es muy buena en todos los sentidos, no es suave ni ligera, mantiene la pesadez musical, sin salirse del estilo establecido en el tema anterior. "Matilda Mother" es otra gran canción, tocando temas de fantasía medieval, pero sonando extraordinariamente sutil a pesar de ser tan viajada como los dos temas anteriores. La música se interrumpe drásticamente por la mitad con esa fantástica sección media, en la que Wright se luce en los teclados y la ambientación nos lleva más y más lejos.

"Flaming" es una corta y sencilla canción que añade frescura al álbum, con una estructura un tanto similar a "Lucifer Sam" pero con menores niveles de densidad sonora, con más animosidad y accesibilidad que cualquiera de los 3 temas anteriores. Por primera vez podemos notar el lado sensible de Barrett,. con esos pequeños brillos de piano que apenas suenan por un instante, pero que iluminan por completo a la canción. Por el contrario, "Pow R. Toc H." es la canción más experimental hasta este punto, un smooth jazz con elementos psicodélicos, mientras la banda vocaliza sin decir nada realmente, haciendo de este un tema interesante. La única composición que no es de Barrett, es la frenética "Take Up Thy Stethoscope and Walk" de Waters, un tema que de inicio parece ser pop, pero que se sumerge en los densos oceanos de la psicodelia extrema, para regalarnos un extenso jam de sonidos y efectos sonoros oscuros. El pináculo de la psicodelia extrema es la poderosa y alucinante "Interstellar Overdrive", una suite de casi 10 minutos sin estructura, con un riff memorable y una experimentación jamás realizada hasta ese momento. La capacidad de la banda queda de manifiesto en este impresionante tema.

De aquí en adelante, nos encontraremos con 4 deliciosas y hermosas canciones que reflejan la sensibilidad y delicadeza de Barrett, esto sin dejar de ser experimentales. "The Gnome" es una simpática canción que disfrutaremos cantar infinitamente, tocando nuevamente temas de fantasía, pero evocando una armonización musical sublime. "Chapter 24" es otra joyita experimental. Un gong y el bajo de Waters son los estelares, mientras que la sección media a cargo de los teclados de Wright se encarga de huir de nuestra rralidad y adentrarnos en las maravillosas nubes de la música. Un deleite. Por su parte, "Scarecrow" es una minimalista y hermosa canción campirana, celta incluso, en la que unas percusiones y el órgano de Wright a lo lejos, son los elementos que sostienen a la canción, hasta la estremecedora aparición de la guitarra acústica en el final de la canción, momento en el que no podremos evitar derramar un par de lágrimas por lo sublime del momento. Finalmente el álbum cierra con la divertida y disfrutable "Bike", un tema que sin duda es el más ligero del álbum, y que aparte nos regala otra faceta del enorme talento artístico de Barrett.

Para bien o para mal, este fue el único álbum de Barrett con la banda, y posteriormente él se desvanecería en su propia mente, y nos abandonaría mucho antes de que su cuerpo falleciera, pero el legado que nos dejó en esta impresionante y hermosísima obra, quedará para la posteridad como uno de los mejores álbumes debut de la historia, un álbum que hasta hoy, a 50 años de su aparición, sigue asombrándonos y deleitándonos enormemente.

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