jueves, 22 de febrero de 2018

Yoshimi Battles The Pink Robots, o de cómo hacer un álbum muy profundo con música accesible.



"The test begins...NOW".

Así es como da comienzo uno de los álbumes más hermosos y extraños que haya escuchado en mi vida, aunque no tan extraño si sabemos que sus autores son los Flaming Lips, una banda norteamericana acostumbrada a retar a sus escuchas con álbumes surrealistas y alucinantes. Ejemplos de ello son el Zaireeka (1997) (quizás el álbum más atrevido y osado en propuesta, de toda la historia del rock), el multiaclamado The Soft Bulletin (1999) o las versiones auténticamente lisérgicas de Dark Side of The Moon de Pink Floy y Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band de los Beatles.

Dado ese contexto, quizás "Yoshimi Battles The Pink Robots" sea uno de los álbumes más convencionales de la banda. En ese sentido, su accesibilidad es su mayor virtud. No nos complican la vida con experimentos sonoros ni nos hacen adquirir 4 aparatos de sonido distintos. Las canciones son sencillas en estructura, en un estilo de pop ácido y psicodélico, pero no por ello difícil de escuchar. Todo lo contrario, escuchar este álbum es un auténtico deleite para quienes amamos la música. La facilidad de sus melodías, la apertura a sonidos memorables y su identidad como banda experimental unifican el concepto musical del álbum. En cuanto a lo lírico, también hay un contexto. Inspirados en la cultura del manga y anime japonés, nos cuentan la historia de Yoshimi, una heroína que, en un futuro distópico, se debe enfrentar a unos malévolos robots rosados que intentan destruir a la humanidad. Una batalla tan extenuante que de pronto, nuestra protagonista se pregunta si de verdad vale la pena salvar a una especie tan incongruente como la humana, y se decide a explorar los distintos aspectos que valen la pena de la humanidad. Simple en apariencia, pero mucho más profundo y complejo una vez que se le escucha con detenimiento.

Como se había mencionado, la obra inicia con una prueba, una de pelea, pero no sólo en aspecto físico, sino una pelea interna, moral y ética, por lo que de verdad vale la pena. La canción, llamada "Fight Test", es un gancho más que perfecto para atraparnos y sumergirnos en la hermosa música. Las melodías vocales aquí son tan perfectas que nos remiten a los Beatles y su Sargento Pimienta. Nos transmite valor, nostalgia, alegría y amor, no sólo a través de la letra, sino de la forma en la que Wayne Coyne la canta. Musicalmente, la estructura básica de guitarra-bajo-batería está presente, con unos cuantos añadidos sintéticos, que son como adornos futuristas, recordándonos la temática general del álbum. Es imposible no enamorarse a primera vista (o primera escucha) de esta canción, tiene todos los elementos para engancharnos, y nos adentremos a terrenos más densos.

Una vez que la prueba se da por terminada, comienza el segundo tema, "One More Robot/Sympathy 3000-21", una dulce canción que nos habla sobre la habilidad que ha adquirido un robot (la unidad 3000-21) para expresar y sentir amor. Una habilidad que se creía era exclusiva de los humanos. La obvia referencia a Isaac Asimov se ve engalanada con una delicada y por momentos angustiante música, en la cual lo primero que destaca es el bajo con su riff ascendente, que tiene diversas variaciones a lo largo de la canción, y lo segundo, la intensidad del coro, en donde se cuestiona si es bueno o malo que un robot sepa amar, que sea más que sólo una máquina, dado que ha hecho un enorme esfuerzo por lograrlo. El dilema moral está fantásticamente relatado en la ingeniosa letra. Finalmente, una sección de cuerdas (sintéticas, evidentemente) cierran de manera sublime este segundo tema. El tercer tema es otro delicioso pop psicodélico accesible y melódico. "Yoshimi Battles The Pink Robots Part 1" nos narra la historia de Yoshimi, así como sus habilidades y su natural temor por enfrentar a los malignos robots, que nos quieren comer a todos. Todos dependemos de ella, y tenemos fe en que lo logrará. Esto es la canción también en términos musicales, una oda a la esperanza, a la unidad, al positivismo y a la fe. Quien no pueda aprenderse el coro en la primer escucha, es porque de verdad tiene una deficiencia de memoria, puesto que es tan pegajoso, tan memorable, y tan simple, que inevitablemente nos descubriremos cantándolo mucho antes de lo esperado. Lo que en el pop convencional se critica, aquí se alaba, porque aquí no es un facilismo, sino una enorme virtud por crear melodías sencillas pero bien hechas.

La accesibilidad del álbum se rompe totalmente con "Yoshimi Battles The Pink Robots Part 2", es decir, la musicalización de la batalla que ha de salvar a la humanidad, y en la que, afortunadamente, es nuestra heroína quien se alza victoriosa, mientras la humanidad entera se lo celebra. Sí, musicalmente es un rompimiento de tajo con lo que se había escuchado, pero no es gratuito. La banda busca rápidamente regresarnos a esa ambientación deliciosa y melódica, y por eso inmediatamente viene "In The Morning Of The Magicians", un auténtico deleite musical, que consta de dos secciones principales que se alternan el protagonismo, una un tanto compleja y rítmica, sustentada por las excelentes percusiones, y la otra más nostálgica y lenta, pero bella como pocas. Ambas son deliciosas por igual, pero la conjuncion de éstas es lo que hace que la canción destaque por encima de sus antecesoras. Líricamente, y siguiendo la historia, a la mañana siguiente de la gran batalla, Yoshimi se cuestiona qué es el amor y qué es el odio, y por qué esto tiene tanta importancia. Es una canción llena de duda y desesparanza, y mientras todos celebran la victoria, Yoshimi no sabe si ha hecho bien al derrotar a unos robots que sabían amar, cuando los humanos en apariencia no sabemos hacerlo del todo. ¿Es el amor sólo un desperdicio? ¿Y cómo eso puede tener importancia? Ni yo lo sé.

"Ego Tripping At The Gates Of Hell" abre con la segunda parte del álbum, la parte de la introspección. ¿Somos una especie que vale la pena ser salvada? Es cierto que el amor habita en todos nosotros, pero ¿sabemos expresarlo? Dejamos pasar miles y miles de momentos para hacerlo, y con excusas, los dejamos pasar de manera inexplicable. Y bueno, ese riff de bajo que sustenta en su totalidad la canción, hace que valga la pena la autocrítica, además de los pequeños adornos, tanto sintéticos como orgánicos que tiene la canción. Efectos de sonido y cuerdas sintéticas por un lado, y guitarras y vientos por el otro. La canción ya no es alegre, ya no es esperanzadora. Ahora es la introspección la que abunda en la ambientación sonora. Y esto se acrecenta más en "Are You A Hypnotist?", una canción con una base rítmica compleja y surreal. Todos mentimos, todos nos aprovechamos de otros, todos nos escondemos detrás de nuestras máscaras, todos nos alienamos. Entonces ¿por qué alguien habría de salvarnos? La psicodelia está rodeándonos por todos lados, y la canción, que de un inicio suena súmamente minimalista, termina de una manera portentosa y magnífica, mientras Coyne nos dice que el sol se eclipsa detrás de las nubes, tal y como nosotros eclipsamos nuestro amor a los demás detrás de nimiedades, tan ínfimas ante la inmensidad del amor como lo son las nubes ante la inemnsidad del Sol. Sin duda, el final de esta canción es el momento más glorioso de todo el álbum. Y con creces.

La nostalgia hace acto de presencia en "It's Summertime". Sí, los humanos somos sensibles, y cosas tan naturales como las estaciones del año pueden alterarnos emocionalmente. Mientras afuera el verano hace de la vida un placer cálido, en nuestro interior vivimos un crudo invierno, que nos paraliza y nos evita sentir toda esa calidez que el mundo, allá afuera, tiene para nosotros. Y justo antes de decir "Look outside!", esas hermosas notas de guitarra cruzan todo nuestro ser, y así, poco a poco la esperanza y el amor regresan. Esta es la canción más hermosa, estilísticamente hablando, de todo el álbum. Y sí, el amor regresa, y de qué manera lo hace. "Do You Realize?" es una gigantesca oda al amor, al gozo. Desde las primeras notas de guitarra se nos transmite una energía inmensa, que nos electrifica y nos eleva instantáneamente. La vida es una belleza, la vida basada en el amor es la vida que vale la pena salvar. Majestuosa y elegante, esta canción es capaz de revivir a los muertos, de despertar la emociones muertas que tenemos, y regresarnos de golpe a la vida, y a sus inmensas cualidades y oportunidades. Celebrando la vida es como se da el inicio del fin del álbum, y para ello, la banda nos regala una canción que quedará para la posteridad, como una de las mejores y más bellas canciones hechas por nuestra especie. El testimonio de que el amor siempre gana, es "Do You Realize?". No podemos más que agradecer a la banda por regalarnos un pedacito del Edén, 3 minutos y 32 segundos celestiales de música que sólo estaba reservada para el paraíso, y que de alguna manera, nos la trajeron a nuestra gris y mundana existencia terrenal.

Luego de la inalcanzable cima que la banda alcanzó en el tema anterior, regresamos a la Tierra con otra bella canción, titulada "All We Have Is Now" en la que, intencionalmente, nos regresan a nuestra realidad para recordarnos que lo importante es este momento. Pareciera que la letra es desesperanzadora, sin embargo, de cierta manera, es realista, por lo que esta canción contrasta en su totalidad con el resto del álbum que, a pesar de tratar temas profundos y reales como las guerras y el vacío del alma, lo hacían a traves de un cristal de fantasía y futurismo. Y aquí ese futurismo fatal nos recuerda que lo único que importa es el aquí, y el ahora. La música es un perfecto acompañamiento para este tema, pues resulta ser demasiado discreta y cumplidora. Para finalizar, un jam instrumental llamado "Approaching Pavonis Mons By Baloon (Utopia Planitia)", es simplemente una base rítmica con sonidos de acompañamiento que por momentos destacan y por momentos desaparecen. Un poco relacionado con la música que hace Air, pero sin llegar a tanta altura.

Y es así como termina uno de los álbumes más exquisitos y accesibles de la década pasada, un álbum que quedará a la posteridad como marca de que la banda estuvo presente, y que hizo un trabajo de introspección muy profundo a través de una música muy accesible, lo cual genera una cierta paradoja que, en su irreverencia, le proporciona una unicidad al álbum. No creo que haya otro álbum así de popero y así de directo en su mensaje. Aquí, la parte musical y la parte lírica son igualmente trascendentales en un sentido artístico. Pero más allá de todas esas complejidades, este álbum se puede disfrutar con toda la ligereza del mundo como pocos, y eso es algo que siempre se agradecerá.

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