lunes, 17 de abril de 2017

Los 62 mejores álbumes de RPI: #2. Il Balletto Di Bronzo - Ys (1972)




1. Introduzione (15:11)
2. Primo Incontro (3:27)
3. Secondo Incontro (3:06)
4. Terzo Incontro (4:33)
5. Epilogo (11:30)


El que a mi parecer es el segundo mejor álbum de RPI en la historia, es de hecho uno de los álbumes más oscuros y siniestros del género, tanto musical como letrísticamente, con largos pasajes musicales que van del jazz al hard rock. Sé que esto se repite en muchos álbumes de los ya reseñados anteriormente, entonces, ¿qué es lo que hace tan especial a Ys, sobre los demás, para que sea el segundo mejor de la lista? Bueno, a mi modo de ver, la música aquí es más arriesgada, más directa y menos consentidora. No encontraremos concesiones ni momentos de descanso o de facilismo musical, ni caeremos en clichés sonoros que permitan alargar o complicar la música sin un propósito justificado. La crudeza y frontalidad de la música no tiene comparación en ningún otro álbum del género, además de que la conjunción de sonidos que van de lo contundente a lo complejo, y de lo sensible a lo estruendoso, sólo pueden funcionar dentro de un concepto musical tan siniestro como el que se maneja en este álbum. Pero no se confundan, no se trata de un álbum protometalero, ni satánico, ni nada parecido. Simplemente es RPI llevado a un límite al que ninguna otra banda quiso llegar, sustentado en un fundamento musical maravilloso y un concepto letrístico desesperanzador y desolador. La obra abre con la "Introduzione", de forma irónica y engañosa con unos delicados y suaves coros femeninos, y posteriormente una melodía de Hammond sustenta el inicio de la historia: un hombre que se da cuenta de que es el último hombre sobre la faz de la Tierra, va desenmarañando poco a poco cómo fue que la humanidad acabó consigo misma por prejuicios, arrogancias y egoísmo, lo que llevó al planeta a una guerra sin precedentes en donde todos, menos uno, habrían de perecer. En este largo primer tema el hombre observa con desolación la destrucción de lo que alguna vez llamó hogar, y se desploma ante su creador pidiendo explicaciones sin respuesta alguna. La música pronto habrá de subir en intensidad, y lo hace con un sonido jazzero en 7/8, con un Hammond como creador de una atmósfera tétrica mientras un sintetizador VSC3 enreda nuestras entrañas salvajemente. El Melotrón también aparece en el fondo, como para añadir dramatismo a la obra, mientras que el bajo y la batería sostienen toda esta destrucción de manera magistral. Pocos segundos después aparecerá por primera vez una guitarra eléctrica tocando un riff cuasi metalero en 4/4 para añadir energía y al mismo tiempo, destripar a la canción. Esta sección habrá de ser la puerta de entrada hacia el momento de mayor intensidad de todo el álbum, del minuto 6:00 al minuto 9:35 escucharemos una improvisación jazzera en 7/8 en donde los instumentos tomarán caminos por separado, en un instante de caos musical y en el que únicamente el bajo mantendrá la cordura y nos mantendrá a salvo de perder la cabeza ante tanta intensidad musical y ante tanto caos. Nuestros sentidos y nuestros nervios colapsarán ante tanta perfección y tanta complejidad sonora; les aseguro que nunca habrán de escuchar algo como lo que nos regala la banda en estos minutos. Posterior a esto, la sección anterior regresa, ahora sin Hammond y sin VSC3, sólo con el melotrón de fondo, ahora sonando desolador y angustiante, y cerrando así toda una sección musical alucinante e inigualable. Lo que sigue a continuación (a partir del minuto 11:22) es simplemente indescriptible. Ahora aparecerá un clavecín, en el momento en que la música cambia drásticamente, y entra en un intercambio de jazz a base de clavecín y con una batería simplemente imposible de replicar, y un rock duro cantado (en donde el bajo es simplemente delicioso), que van intercalándose y compartiendo el protagonismo, como una suerte de estrofa-coro que resulta ser uno de los momentos más "ponedores" y maravillosos que haya escuchado en toda mi vida, que cada que lo escucha me pone la piel de gallina y me estremece como ninguna otra música lo hace. Luego de una sección instrumental, el contador cambia al segundo track, "Primo Incontro", aunque la música es la misma, con unos detallitos maravillosos adicionales (como el regreso del coro femenino inicial, ahora más estremecedor que nunca), y con este segundo track, y su hermoso cierre de clavecín a solas, daremos por terminado uno de los momentos musicales más asombrosos y rompe-sesos de la historia del progresivo (comparable con Trilogy de ELP) y personalmente, el momento musical que más me viaja y que más me llena de toda la vida, el alimento más delicioso de mi alma y mi cerebro, y el trance sonoro más intenso e incomparable que jamás escucharé.

La segunda mitad del álbum es sólo un poco menos maravillosa que la primera, aunque de la misma calidad musical. El "Secondo Incontro" tendrá una introducción vocal, tan esquizofrénica como rockera, con intervalos de melotrón deliciosos y con rupturas rockeras poderosísimas. La sección final es un potente y magistral hard rock en 6/8, en donde las guitarras se lucen como nunca, y que da pie al "Terzo Incontro", un jazz de inicio muy oscuro con vocalizaciones intercaladas que parecen sacadas de un culto satánico o de un ritual de sacrificio humano. El bajo, como en todo el álbum, es simplemente impresionante en su ejecución. Las pequeñas rupturas de piano son un fantástico elemento de poder e incluso, de virilidad, que se acoplan perfectamente a la tenebrosidad de la canción, quizás el momento más ominoso de todo el álbum, las atmósferas creadas por la banda no tienen comparación, y el cierre de este track es similar al del track anterior, sólo que con un solo de piano añadido, que de alguna manera, hace sonar a la música mucho más siniestra que como sonaba anteriormente. Esta música es impresionante en verdad. El "Epilogo" es un cierre que remite un poco a lo hecho por King Crimson en su genial "Red", aparecido 3 años después de la publicación de este álbum. De inicio es una avasalladora sección de percusiones y piano que suenan aceleradísimos e increíblemente virtuosos, pero sólo será el intro, luego de otra genial sección cantada aparecerá el cuerpo principal de la canción, el cual es un largo jam musical minimalista como el que haría KC en "Starless", la alucinante canción final de su flamante "Red" de 1974. De alguna manera esta tranquilidad musical no suena serena ni mucho menos, es una tensa calma que de pronto, y de manera genial, se intensifica, y de pronto regresa a su calma tenebrosa. Finalmente el impresionante motivo inicial regresa, para dar cierre a la canción de forma espectacular, y para callar nuestras mentes con las dudas de si estábamos escuchando una gran obra musical, o si sólo lo habíamos soñado. Un disco para entrar en trance, para despertar a nuestros demonios de un letargo alimentado por la rutina, para descubrir los alcances de la música, los límites de la interpretación musical, y para llenarnos de satisfacción y agradecimiento por poder escuchar y disfrutar uno de los álbumes más contundentes y avasalladores en la historia del rock, un álbum que nos implosionará el cerebro y nos explotará los oídos, pero que sobre todo, nos regalará minutos de perfección absoluta.

Mejor tema (según yo): La suite conformada por "Introduzione" y "Primo Incontro". El momento musical más impresionante de la historia contemporánea.

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