martes, 1 de mayo de 2018

Rock progresivo anglosajón: #5. "Wish You Were Here" - Pink Floyd (1975)



1. Shine On You Crazy Diamond Parts 1 - 5 (13:40)
2. Welcome To The Machine (7:31)
3. Have A Cigar (5:08)
4. Wish You Were Here (5:34)
5. Shine On You Crazy Diamond Parts 6 - 9 (12:31)

Después de una obra maestra musical, como lo fue "Dark Side Of The Moon", ¿qué sigue por hacer? Esa fue una pregunta que los miembros de Pink Floyd se preguntaron cuando planearon su siguiente álbum. Pensaron en muchas ideas, desde un disco conceptual bluesero hasta una obra extraña compuesta por sonidos cotidianos y nada musicales. Sin embargo no fue sino hasta finales de 1974 que tuvieron la inspiración para grabar otra obra maestra musical, una inspirada en la nostalgia por el pasado y la belleza de lo perdido.

La mayor inspiración para la composición de "Wish You Were Here" fue el recuerdo de su amigo y fundador de la banda, Syd Barrett, quien se había perdido en un mundo interno luego de su partida de la banda, y del que no sabían noticias desde hace muchos años. Como dato curioso, el propio Barrett hizo acto de presencia, de manera premonitoria, en los estudios donde la banda grababa el álbum, con un aspecto muy distinto del que sus compañeros recordaban. El que antes era delgado, ahora tenía sobrepeso; el que antes tenía una abundante cabellera (y con cejas), ahora estaba calvo (y sin cejas); el que antes hacía bromas, ahora era tan tímido como un niño; el que antes era su amigo, parecía desaparecido dentro de este cuerpo nuevo. El impacto que su visita tuvo en sus ex compañeros fue tremendo. "Hubo lágrimas" recordaba Nick Mason; nadie podía creer que se trataba del mismo Syd.

Ello quizás les inspiró mucho más, al grado que los niveles de nostalgia son enormes en el álbum, que igualmente explora los sonidos progresivos más recientes de la época. Este álbum es el que más experimenta con sintetizadores en todo el historial de la banda, por lo que el paper de Rick Wright es esencial para que el álbum sea la joya que es. El trabajo de Roger Waters se ve un poco minimizado en el álbum, pues las composiciones fueron prácticamente compartidas, y él sólo canta en algunos momentos breves del primer y último tema. Otro elemento importante son las raíces blueseras que imperaban en el estilo guitarrístico de David Gilmour, y que en este álbum en particular, se acoplaban como anillo al dedo, debido a la temática general del álbum.

Pero entrando en materia, el álbum consta de 5 canciones, de las cuales la inicial y la final conforman una suite gigantesca y que, si se hubiera dejado como una pieza sola, quizás sería la mayor canción progresiva de la historia. "Shine On You Crazy Diamond Parts I-V"  es la belleza que abre el álbum, con sus 5 secciones perfectamente diferenciadas, y en donde las labores tanto de Wright como de Gilmour son fundamentales para alcanzar el nivel de emotividad que tiene la obra. La sección inicial se sustenta en una serie de sintetizadores tan atmosféricos como evocadores, mientras que la guitarra de Gilmour les hace segunda con unas notas agudísimas y perfectas para acompañarles. La transición a la siguiente sección la marca Gilmour con una guitarra ahora mucho más nostálgica y menos elaborada; son 4 notas que se repiten de tanto en tanto, hasta que los instrumentos rítmicos entran en acción y la canción toma una forma definida. Seguido a esto, los bellos solos intercalados de Wright y Gilmour, y la breve pero emocionalmente deliciosa sección cantada, en la que Waters canta un verso, y a 3 voces (Gilmour, Waters y Wright) se canta el título de la obra con enorme sentimiento. Otro emotivísimo solo de guitarra y la última sección, con un cambio de beat y un saxofón que nos guía hasta el desvanecido cierre de la obra. Sin darnos cuenta, 13 minutos se nos han pasado en una suite hermosa y nostálgica.

El final de ésta se enlaza con el inicio de "Welcome To The Machine", una dramática y explosiva canción proto-industrial, en la que los sintetizadores de Wright nuevamente se llevan las palmas, ahora acaparando las emociones y la intensidad de la canción en su totalidad, pues la guitarra de Gilmour es un perfecto acompañamiento, el bajo de Waters es una base rítmica hipnótica y repetitiva, como un motor sonando, y las percusiones de Mason son precisas pero breves. El segundo elemento destacable es la voz de Gilmour, que alcanza niveles de intensidad maravillosos, y que en conjunto con la música, nos crean un ambiente de tensión estupenda. El sintetizador que escuchamos de manera incesante es el VCS3, muy popular en esa época, sustituyendo principalmente al mini-Moog, que se estaba quedando obsoleto. Este instrumento es el que nos lleva de arriba a abajo y de afuera hacia adentro en el intermdio, y en el explosivo y catártico cierre de la canción, y es uno de los sonidos más espectaculares que yo haya escuchado en toda mi vida.

El tercer tema es un blues progresivo de enorme calidad, en el que nuevamente hace acto de presencia el VCS3, y en donde además Gilmour le pone un efecto a su guitarra para que el sonido se asemeje al característico del sonido funk de esa misma década. Aunado a esto, la poderosa voz de Roy Harper como invitado, y la deliciosa cadencia que tiene la canción, la convierten en uno de los temas más reconocidos popularmente. Aunque en cuanto a popularidad, el tope del álbum es la homónima "Wish You Were Here", una de las canciones más conocidas de la banda, de una estructura más simple pero con una emotividad que aún al dia de hoy es capaz de estremecernos. Aquí casi no hay sintetizadores, y la banda se torna prácticamente orgánica, con una instrumentación acústica casi en su totalidad (a excepción del bajo eléctrico de Waters), lo que le hace ser mucho más accesible que el resto de las canciones del álbum. La emotividad lo es todo en esta joya, una de las cumbres musicales de los años setenta.

Para cerrar está "Shine On You Crazy Diamond Parts VI-IX", la segunda mitad de la enorme suite de más de 25 minutos de duración, y que en su comienzo parece ser muy espacial, pero conforme avanzan las secciones, la canción se torna mucho más emotiva y entrañable, hasta llegar al hermosísimo momento final del tema, en el que, de manera muy lenta, Wright nos deleita con un sintetizador tan suave y aterciopelado y con una serie de notas tan simples y tan melancólicas, que conforme se van desvaneciendo, nos van llenando los ojos con lágrimas. Sin duda se trata de uno de los cierres de álbum más hermosos de la historia del rock todo.

"Wish You Were Here" es, como el resto de los álbumes que conforman este top 10, un álbum histórico, no sólo del progresivo, sino del rock en general; es parte fundamental del rock como género, y de la historia del mismo, por lo que debería ser revalorado e incluido como uno de los mejores álbumes de rock de la historia.

No hay comentarios.: