viernes, 27 de abril de 2018

Rock progresivo anglosajón: #7. "Red" - King Crimson (1974)



1. Red (6:20)
2. Fallen Angel (6:00)
3. One More Red Nightmare (7:04)
4. Providence (8:08)
5. Starless (12:18)

Este es el último gran álbum de King Crimson en su época dorada, al que le seguiría una hibernación de casi 7 años para que el grupo renaciera. Se trata de un álbum en el que las cualidades musicales que la banda adoptó desde la aparición de "Larks' Tongues In Aspic" apenas un año atrás, se pulieron y perfeccionaron. La banda ya se había reducido a un trío (un power trío) conformado por John Wetton en la voz y el bajo, Robert Fripp en las guitarras y el mellotron, y el genial Bill Bruford (ex baterista de Yes) en las percusiones.

El álbum, titulado de forma minimalista "Red", es uno de los despliegues rockeros y guitarreros más impresionanes de todo el rock progresivo, y en sus 5 canciones nos vamos a topar con momentos de excelsitud y perfección absoluta, así como breves momentos de sensibilidad y epicidad. La aparente simpleza de los títulos se complementa con el asombroso minimalismo musical (para un álbum progresivo) en el que tanto las estructuras como las instrumentaciones son austeras en un sentido positivo, es decir, son directas y sin adornos excesivos o elementos rebuscados.

En ese sentido, la inicial e instrumental "Red" es una obra maestra total, una de las canciones más memorables de la década de los 70, y una de las cumbres musicales de King Crimson. En sus 6 minutos de duración, tenemos una suerte de estrofas y coros interpretados de maravilla por una serie de overdubs de guitarra, con melodías ascendentes que incementan la tensión, y que también la liberan de forma espectacular. El intermedio es una potente y ominosa melodía de violoncellos en sus notas más graves, y en un tiempo tan extraño como el que maneja el resto de la canción. Es fácil imaginarse a los tres virtuosos músicos en plenitud, interpretando esta obra maestra en el estudio de grabación, dejándose llevar por la intensidad de la música y entregándose al glorioso sube y baja emocional, justo como lo haremos nosotros cuando disfrutemos de la canción, de la obra maestra.

En el segundo tema, "Fallen Angel", escuchamos a John Wetton cantar por primera vez en el álbum, en una canción que también es un sube y baja emocional mucho más notorio, debido a que el enorme contraste entre las partes calmas y las partes rockeras es diametralmente opuesto. Las primeras no son tan bellas, pero tampoco son aburridas; más bien son efectivas para bajarnos las revoluciones luego de haber escuchado algo maravilloso, mientras que las segundas incrementan el nivel rockero-guitarrero del álbum de una manera bastante emotiva más que viril. El cierre de la canción es una muestra de ello, las voces duplicadas de Wetton con el trasfondo musical dramático y rockero por igual, es maravilloso.

Desde el inicio de "One More Red Nightmare" nos estremecemos ante las poderosas y memorables notas del riff de guitarra, que suenan aún más potentes con la inclusión de los dos instrumentos restantes, y conforme avanza la canción, ese riff se convertirá en el coro principal de la canción, guiada magistralmente por Wetton y su voz potente. El intermedio es una parte mucho más lenta, con más guitarras superpuestas una sobre la otra, en un ritmo casi bluesero que contrasta con la primera parte, más melódica y acelerada. Esta misma sección se repetirá para darle fin al tema, con un cortón súbito justo cuando la música se encontraba en su punto más ruidoso. A ello le sigue la improvisación "Providence", un experimento grabado en vivo en donde se resaltan algunos elementos que no están en las canciones de estudio, como los violines y las secciones jazzeras más complejas. Una extraña canción que enriquece el sonido del álbum, manteniendo la línea sonora a pesar de los elementos externos.

Por último tenemos el potente final en la majestuosa "Starless", otra obra maestra (dos obras maestras en un solo álbum) con un suave inicio a cargo del bellísimo sonido emitido por el mellotron de Fripp, al que se le unen los demás instrumentos de manera calma, sin prisas, con la pesadez pautada por el mismo mellotron, y que mantiene una estructura simple en los primeros minutos de canción. A esto le sigue el que quizás sea el solo de guitarra más minimalista de la historia (curioso que aparezca en un disco de rock progresivo, el género menos minimalista de todos) en el que Fripp rasguea una sola cuerda y de tanto en tanto, la sube un poco más de tono. Esto genera una tensión impresionante que se extiende por un par de minutos más, y una vez que esta tensión es insostenible, la canción ahora sí estalla, con la aparición breve de algunos metales que resaltan dicha explosión musical, y que nos vuelan los sesos constantemente. Ya que la canción estalló, ya sólo nos queda escuchar el épico final de la canción y del album, en el que se retoma el bello motivo inicial de mellotron, ahora con este caos musical de fondo, y aquí es donde caeremos en cuenta de que hemos escuchado una canción gigantesca.

Así es como se cierra una de las épocas más prolíficas de una de las bandas más eclécticas del rock en su historia, y que aumentaría dicho eclecticismo con sus álbumes ochenteros y noventeros, contrario a lo que le pasó a la mayoría de bandas prog setenteras (incluido el mismísimo Pink Floyd), que se volvieron poperas y débiles. King Crimson no, ellos comen aparte, ellos se miden con una vara muy distinta, ellos son la leyenda progresiva más grande de todas, la inalcanzable e incomparable banda semillera y punta de lanza de uno de los subgéneros más apasionantes del rock.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Este álbum merece no solo ser escuchado una y otra vez, sino que igualmente merece ser reconocido como la grabación de rock progresivo par excellance de King Crimson. Motivos: Al igual que ITCOTCK, el sonido del album es icónico. Cierto es que es sumamente difícil superar la huella que te deja en la memoria escuchar por primera vez 21st Century Schizoid Man, es soberbia, puede muy factiblemente sacarte la sonrisa de satisfacción más placentera...pero al escuchar Red, el primer corte de este disco, te vuela la cabeza igualmente -si no es que aun más- riff poderoso, armonías apretadas...excelente track. Y que me dicen de Starless -una coda mas que adecuada para regresarte a tu estado mental previo a la reproducción de este disco, que de no ser por este track quedarías alucinado desde los primeros segundos de escuchar esta joya. Muchas gracias Cometa por tomarte el tiempo de comentar y leer nuestras opiniones sobre esto que tanto nos alucina: la música de verdad.
Carlos Enrique Trejo