Hace algunas semanas (un mes casi) estaba explorando youtube, cuando me topé con una presentación para KEXP, que es una estación de radio del noroeste de los Estados Unidos, y de la cual ya había visto varias presentaciones de distintas bandas, desde The Smile hasta Café Tacvba. Y muchas veces me aparecen, por el mismo algoritmo de la plataforma, varias presentaciones de bandas o artistas que desconozco, y que simplemente dejo pasar. Sin embargo, esta vez era algo distinto. Un dueto (algo en sí poco común) llamado Angine de Poitrine, con disfraces, con una guitarra de doble diapasón y con poco más de 3 millones de vistas (hasta ese momento).
Así que decidí verlo, no sin antes pasarme por el espacio de los comentarios, y ver las opiniones de quienes ya lo habían visto. La gran mayoría de esos comentarios alababan la música, la interpretación y la originalidad del dueto. Comentarios del tipo "el futuro del rock" o "lo que la IA no puede hacer" llamaron mucho mi atención, así que me dispuse a ver los casi 28 minutos de duración del video.
No pude evitar el quedar fascinado por el performance, noté el grandioso virtuosismo del baterista, también me percaté de que la guitarra doble era de hecho un bajo y una guitarra. Y no solo eso, ambos tenían más trastes que un instrumento normal, es decir, se trataba de guitarras microtonales. Me impresionó la habilidad del guitarrista para tocar todos esos riffs intrincados y complejos, al mismo tiempo que activaba y maniobraba con los múltiples pedales y loopers que tenía a su disposición. Todo esto con disfraces y máscaras para ambos integrantes.
Es cierto que todo el aspecto visual me impidió analizar y disfrutar de lo esencial: la música. Muchos de sus detractores se basan en este argumento para desestimar el inmenso valor artístico del dueto. Sin embargo, me parece que la música es el mayor mérito de la banda, sin lugar a dudas.
Es un sonido que de entrada, se puede catalogar como Math Rock, por su estructura y timing perfecto, sin embargo, fácilmente podemos encontrar sonidos de jazz, rock progresivo, krautrock, funk, punk, raga rock, entre muchos otros. La música es innegablemente compleja y difícil de escuchar para quienes no estén acostumbados a estos estilos musicales, lo cual es algo habitual en estos tiempos, dado que los géneros antes mencionados tuvieron su mayor nivel de popularidad en décadas anteriores. Esto podría suponer una barrera para entrar de lleno al sonido y al estilo de la banda. Pero una vez superada esta barrera, seremos capaces de apreciar cada nota y cada pasaje musical de las 12 canciones publicadas hasta ahora de la banda, en sus dos álbumes: Vol I de 2024, y el reciente Vol. II de 2026.
El primero de ellos es una magnífica muestra de perfección y exactitud musical. Ritmos y polirritmos poco habituales en la música occidental, melodías desorientadoras y paisajes instrumentales llenos de cortes, rupturas y creación de tensión. Un claro ejemplo es el tercer track de este álbum, que también es el más extenso, "Tamebsz". Una maravilla que va construyendo desde el mero inicio una figura musical basada en un riff altamente memorable y un crescendo que alcanza su clímax cerca de los 3 minutos y medio de canción, y que se ve culminado de manera magistral por uno de los momentos musicales más delirantes y emocionantes de la década, o incluso más. Un rompimiento que nos deja en un half beat estupendo, que parece traer la calma, pero que sólo es el sustento de un nuevo crescendo, más enérgico y melódico que el anterior. Una maravilla absoluta.
Y ello se puede trasladar a prácticamente todas las canciones de este álbum. Quizás la más "accesible" de ellas sea la inicial "Sherpa", que inicia con un riff que lo mismo suena a Tool que a la música clásica hindú. Pero eso no significa que las demás canciones sean malas ni mucho menos. Caso de la dinámica y divertida "Tohogd" (quizás la menos espectacular del album) o la increíble y jazzera "Ababa Hotel" con ese beat complejo en 7/8 y las innumerables improvisaciones de guitarra construidas sobre un riff conciso y pulsante que nos recuerdan a bandas como la espectacular y multinacional The Mahavishnu Orchestra, o los italianos Area, se trata de otra de las joyas del álbum.
El álbum culmina con otras dos canciones maravillosas. "Sahardnieh" es quizás la más desorientadora del álbum, una que recorre en su riff principal una serie de notas tan cercanas una de la otra, que producen esa sensación de inquietud inherente a la microtonalidad, y que la banda sabe aprovechar al máximo para crear un paisaje musical exquisitamente nervioso. A destacar el espectacular cambio de beat, tan natural e innesperado que nos lleva al ominoso final de la canción, que resulta ser otro de los momentos espectaculares y disfrutables de la obra. Finalmente "L'Aberek" inicia con otro gran riff de guitarra, nuevamente en 7/8, muy jazzístico y que nos siirve como sustento para quizás la única vez en todo el álbum en el que escuchemos acordes completos en la guitarra, dos acordes que generan tensión (el primero) y desenlace (el segundo), que después se ven alternados por más acordes que generan las mismas sensaciones en quienes escuchamos. A destacar el espectacular cierre de la canción, casí como heavy metal repitiendo con fuerza y contundencia el mismo riff con el que la canción está construida, y culminar de manera abrupta la obra.
Escuché este álbum múltiples veces en las últimas semanas del mes de marzo, sabiendo que a inicios de abril se publicaría el segundo álbum de la banda, del cual ya conocía 3 canciones gracias al mencionado recital para KEXP que se hizo tan viral.
Las 3 canciones son "Fabienk", con esa primera mitad espectacularmente compleja, y que resultó ser la más popular de la banda, sobre todo gracias a su segunda mitad, casi funk, casi bailable, con su riff ultra memorable, pero igual de compleja como lo es la música de esta genial agrupación. "Mata Zyklek" es una canción más compleja que su predecesora. Inicia con un riff intrincado que nos lleva a el cuerpo principal del tema, un cuasi punk complejo y brutalmente contundente, el cual después se interrumpe en un interludio a manera de staccato (que me recuerda al apocalipsis en 9/8 de Genesis en su obra magna "Supper's Ready") y que da pie al aún más contundente final de la canción. Un absoluto 10/10. La tercer canción que ya conocía es la breve "Sarniezz", la más corta del álbum, pero no por ello la menos brillante. El riff de bajo/guitarra es espectacular, y se mantiene antes y después de la ruptura qye hay cerca de la mitad de la canción. Lo que no se mantiene es el beat, ya que al acelerar genera un polirritmo maravilloso en conjunto con el riff base de la canción. Para culminar la canción, un breve y genial instante de jazz rock.
Las 3 canciones que no se conocían, son igualmente espectaculares y brillantes (me estoy quedando sin adjetivos). "Utzp" es sumamente juguetona desde su riff inicial, cosa que se ve potenciada con la entrada de la sección rítmica. Los aires greco-balcánicos de las melodías se acoplan a la perfección con el beat, y de manera lenta y efectiva, la canción crece alcanzando momentos sublimes, como ese que está justo antes del rompimiento musical que nos engaña y nos hace creer que la canción terminó, sólo para regresar y potenciarse espectacularmente. Es en esta segunda mitad en donde podemos admirar las virtudes musicales de Khn en las guitarras y Klek en la batería (son los nombres de los dos integrantes), que lucen como dos fuentes de energía musical inagotable. Es brutal, es pesado, es musical y es magistral.
Por su parte, "Yor Zarad" es quizás la mejor canción de todo el álbum. No hay un solo instante de descanso, entre los riffs, los 7/8 en el ritmo, las múltiples y oportunas mini rupturas, la excentricidad de las melodías de guitarra, y la inmensa musicalidad de la obra en conjunto, recibimos información en todo momento, tanta que de inicio nos cuesta procesarla, pero que inevitablemente la disfrutamos. La segunda mitad de la canción nos guía poco a poco a la increíble, genial y cuasi metalera coda increscendo de la canción. Estos tipos son unos genios.
Finalmente, "Angor" es casi un raga, una canción que se sustenta en un musmo motivo musical, y sobre el cual se construyen múltiples pulsos y figuras melódicas que acompañan y enriquecen el fundamento sonoro. Una canción perfecta para cerrar un álbum que es una obra maestra, una joya, un ente extraño en medio de la carencia de originalidad y el uso excesivo de la inteligencia artificial.
Puedo decir que Angine de Poitrine me confirma el por qué amo el rock, por qué me parece que es el género más rico y diverso en todo el espectro musical de la llamada música occidental, y por qué hasta el día que muera, seré un melómano rockero irremediable.
