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lunes, 12 de marzo de 2018
Bon Jovi, o el intermedio justo entre los Beatles y los Rolling Stones.
Desde niño, y gracias a mi hermano mayor, me ha gustado el rock y sus derivados. Él fue quien me enseñó la maravillosa música de los Beatles a mis tiernos 4 años de edad. Además, a través de él conocí a muchas bandas de rock de épocas anteriores a la mía. Una de ellas fue Bon Jovi, aquella banda oriunda de New Jersey que tocaba rock que lo mismo podía sonar duro como popero. Sus canciones más conocidas me las sabía de memoria desde pequeño, además por la antes mencionada intervención fraternal, por la facilidad melódica de sus canciones. Canciones memorables y accesibles, que hoy en día son considerados sí o sí como clásicos del rock, aún para los más puristas.
Y es que ese es el mayor mérito de la banda liderada por el sobrino del exitoso productor Tony Bongiovi, el hacer buenas canciones de rock, que además son melódicas y pegajosas. Es cierto que en su época inicial sólo tuvieron un éxito, la vertiginosa "Runaway" de su álbum debut aparecido en 1984. También es cierto que sus dos primeros álbumes no sólo son olvidables, sino que también se podrían considerar como prescindibles e intrascendentes. Sin embargo, el ingenio de la dupla compositora de la banda, conformada por Jon Bon Jovi y su guitarrista principal Richie Sambora, nos regalaría en su tercer álbum algunas de las canciones ochenteras más memorables, disfrutables, simples y efectivas que se hayan escrito.
Fue en "Slippery When Wet" que el rock duro ochentero se mezcló con las melodías beatlescas y las letras simples pero ingeniosas, para que existieran canciones tan importantes como "You Give Love A Bad Name", "Livin' On A Prayer" y sobre todo "Wanted Dead Or Alive". Por ello, nos resulta imposible no simpatizar con esta música por demás accesible, y bien hecha. Es cierto que es más pop que rock, pero la influencia de los Stones y los Beatles es más que presente en cada uno de los tres temas antes mencionados. Además, no es necesario hacer jazz fusion, thrash metal o post punk, por poner algunos ejemplos, para que la música sea buena o tenga valía. El pop-rock es de hecho el punto de partida para todo lo que hoy conocemos. Y si el pop-rock está bien hecho, entonces las canciones trascienden y siguen gustando a más de 30 años de haber sido publicadas.
Melódicamente, armónicamente y rítmicamente, no escuchamos ningún facilismo, al menos en las 3 canciones que ya se han indicado, los arreglos son simples pero no malos, la estructura de las canciones es netamente rockera y los músicos son suficientemente capaces como para entregarnos música de alta calidad en ejecución y composición. Por donde se le mire, no hay forma de desprestigiar a esta música. Ahora bien, de ese álbum sólo he mencionado a 3 canciones, y no es sólo porque sean las más conocidas, sino porque son las 3 mejores canciones de la época ochentera de la banda. Tanto el resto de ese álbum, como la totalidad del subsecuente "New Jersey" de 1988 son de menor valía. En éste último la música sobrepasa las pretenciones, cae en los facilismos, en la grandilocuencia, la autocomplacencia y la tentación de la fanfarronería del glam metal ochentero, la cual se apodera no sólo de la actitud de los músicos, sino de sus resultados artísticos también. Por lo que esas 3 canciones son todo lo que tenemos como fundamento hasta ahora, entonces, ¿por qué dedicarle un escrito a ua banda que en 4 discos sólo escribió 3 canciones buenas?
Bueno, primero que nada, por el valor emocional que esta banda tiene para mí, porque me sé muchas de sus canciones ochenteras a pesar de reconocer que son excesivas, pobres o intrascendentes. Pero también por lo que vendría después de su decepcionante álbum de 1988 (el año de mi nacimiento, por cierto). La banda sufriría una ruptura más que necesaria, en la que todos se dedicaron a lo suyo, siendo lo más destacable la muy buena banda sonora de Jon Bon Jovi a la película "Young Guns II" de 1990. Esto no sólo marcó el inicio de una nueva era en la banda, sino que significa el segundo de sus méritos como banda a lo largo de tantos años: la rapidez de adaptación a los cambios sufridos por el mundo musical.
En 1991, mientras la banda estaba separada, el rock a nivel mundial sufrió una transformación bestial e irreversible, liderada por el grunge y su maltrecho frontman, Kurt Cobain. Así que todas esas banditas con peinados de señoras y rock fanfarrón tuvieron que afrontar una dura disyuntiva: reinventarse o morir. Y mientras el 99% de esas bandas murieron, Bon Jovi se reinventó. Así que para 1992 publicarían su primer álbum noventero, el fresco y hasta fino "Keep The Faith", de 1992. No iban a subirse al tren del grunge, la banda nunca mostró señas de ser depresivos, ni agresivos. Así que su música se movió a terrenos más coloridos, sin dejar de hacer rock en su totalidad. De ahí se extraen grandes canciones como "Keep The Faith", "In These Arms" o "Bed Of Roses", ésta última una perfecta muestra de la reinvención de la banda, pues aunque fácilmente pudo ser una power ballad, se quedó en una sensible y delicada canción pop. El álbum como tal, entra de pronto a los terrenos del house, el dance y demás sonidos que antes le escuchamos a U2 en su aclamado "Achtung Baby". Así que mientras Def Leppard sacaba un disco aún de glam metal, el cual sonaba avejentado y fuera de lugar, Bon Jovi era una banda nueva, que buscaba seguir ostentando el lugar en lo alto de las listas de popularidad, sin atentar en contra de sí mismos a un nivel musical.
La aparición posterir de un disco recopilatorio (que siempre vivirá en mis memorias como un dador de algunos de los momentos más felices de mi infancia) llamado "Crossroads" en 1994 hacía pensar que la banda ya había agotado su fuente de creatividad. Con él apareció un sencillo efectivo (aunque muy meloso, para mi gusto) que se llamaba "Always", mucho más popero que rockero, pero que logró nuevamente colarse en la memoria colectiva por muchos años después de su aparición. Sin embargo éste también era un espejismo, pues la banda se encontraba planeando xel que resultaría ser su mejor álbum, el más oscuro y hasta furibundo de toda su carrera, además de ser el que me motivó para hacer este escrito.
Fue en 1995 que publicaron "These Days", un álbum a mi parecer infravalorado, que tuvo éxitos comerciales pero trascendió más por su calidad artística que por su nivel de popularidad. Un álbum menos accesible, más rasposo y rockero, acogiendo las raíces del género y adoptándolas para hacer por primera vez música más rockera que popera. Y por alguna razón, nadie recuerda este álbum, y si acaso una canción es la que más o menos se recuerda (en México sólo se recuerda por su lamentable versión en español). Pero bueno, más allá de eso, el álbum marca el pico creativo más alto de la banda. Tan sólo para empezar, "Hey God" empieza con las notas más oscuras que se le hayan escuchado a la banda, pesadas y lentas.
Sin llegar a ser un álbum histórico, ni una obra maestra, sí puedo decir que de las 14 canciones que le conforman, por lo menos 8 son de una calidad altísima, superando el nivel artístico de cualquier otra cosa que haya hecho la banda en su historia, nivel que jamás volverían a alcanzar. La ya mencionada "Hey God", un potente reclamo al creador con la voz de Jon sonando más rockera que nunca. La deliciosa y muy stoniana "Somethig For The Pain", con un riff maravilloso y unas armonías vocales perfectas, incluso experimentales en algún punto de la canción, pero tomando mucho de las raíces del rock. La anti-romántica y con toques de soul y R&B "This Ain't A Love Song", que fue la más popular del álbum y que, como decía, tiene un nivel de emotividad cercano al de mejor soul de los años 60. Qué decir de "These Days", es la más entrañable de todas las canciones del álbum, y quizás la mejor en el historial de la banda, quizás. En sus más de 6 minutos de duración nos encontramos con una perfecta mezcla de rock y pop, de Stones y Beatles, y mientras las melodías son deliciosas y las guitarras y los solos son poderosos, la emotividad de la canción nos hace sentir infinidad de cosas.
Otra enorme canción es "Lie To Me", más oscura que su antecesora, incluso por momentos deprimente, lo cual es también algo nuevo que la banda supo explotar muy bien, dando resultados mejores a los esperados. Y si antes decía que quizás la canción homónima era la mejor de la banda en su historia, es porque también ese lugar lo podría tomar la impresionante "My Guitar Lies Bleeding In My Arms", una gigantesca muestra del blues más emotivo que se haya escuchado en muchos años, que además nuevamente contiene una letra desesperanzadora, más real y cruda, perfectamente acoplada con la fascinante música que de principio a fin no tiene falla alguna. Por su parte, "Hearts Breaking Even" es otro soul/R&B maravilloso y por demás disfrutable. La emotividad de la banda está alcanzando niveles altísimos, y con ello la música también se eleva. Otra vez, los Rollling Stones hacen acto de presencia en esta maravillosa canción, adornada con melodías beatlescas y reitero, un alma gigantesca. El buen Sam Cooke, el gran Otis Redding y la diosa Aretha dejaron un legado gigantesco, presente en esta delicia.
La última de las enormes canciones del álbum, a mi gusto, es la pop-rockera "If That's What It Takes", muy a la McCartney, llena de melodías accesibles y un alma rockera, tal y como el resto del álbum. Las demás canciones que no mencioné, no son malas en absoluto, sólo que al lado de las 8 grandes canciones del álbum, sí se ensombrecen un poco. Pero por mucho, este álbum es el mayor legado artístico de la banda, un rescate al rock verdadero que jamás habían hecho y que jamás volverían a hacer, una mezcla perfecta entre Beatles y Rolling Stones. Hacer eso no debe ser nada fácil.
Posterior a esto, la banda sufriría una segunda separación, la cual les ayudó para regresar con más fuerza que nunca, con su poperísimo, aunque destacable álbum de 2000 llamado "Crush", del cual se extrae la canción más famosa de la banda, "It´s My Life". Sin embargo el alma rockera se había ido, y ya jamás regresaría, por lo que el buen pop del disco no trascendió más allá de su estandarte de canción, y sus niveles de ventas en aquel año.
Y es con ello que muere la historia de Bon Jovi, algunos álbumes posteriores confirmaron la debacle inexorable de la banda, como la de cualquier otra. Muchos puristas desprestigian su trabajo, lleno de altibajos, pero con una joya de la que nadie se acuerda, y que está ahí, para recordarnos que la verdadera década gloriosa de la banda no fueron los años 80, sino los magistrales 90. A mí me gusta la banda desde niño, pero también con los ojos y el conocimiento de años de escuchar música, he redescubierto el verdadero valor de esta banda, y he encontrado la joya que quedará para la posteridad como su mejor trabajo, casualmente el más rockero y con mayores referencias a las raíces del rock. ¿Coincidencia?
"...I'll send this songs to you wherever you are, as my guitar lies bleeding in my arms..."
martes, 13 de febrero de 2018
Mis 21 canciones favoritas de los Rolling Stones
Los Rolling Stones son esos dioses del rock, esos que honraron y preservaron las raíces del género dentro de una cuarteta de álbumes monumentales, además de otras canciones igualmente trascendentes. Los anti-Beatles, rebeldes y con música mucho más áspera, representan la rudeza del rock, y la evidencia sonora de sus orígenes negros, tales como lo son el blues, el gospel, el soul, etc. Su música ha influido a un sinfín de músicos a lo largo de la histora del género, y es por ello que he elegido mis 21 canciones favoritas (no sé si las mejores) de esta legendaria agrupación, en orden ascendente.
21. Factory Girl
El penúltimo track del legendario Beggars Banquet (1968) es una sencilla canción que en un inicio aparenta tener un cierto toque hinduista (muy de moda en la época) sin embargo se aleja de ese estilo de inmediato, gracias al fiddle que aparece al final de cada verso, el cual le acerca más al country rock. La canción trasciende por su simpleza, su belleza y su letra llena de humor negro.
20. As Tears Go By
Esta bella canción fue compuesta inicialmente para ser interpretada por la entonces pareja de Mick Jagger, la talentosa Marianne Faithful, sin embargo, los Stones publicaron su versión de la canción en 1966, con un arreglo de cuerdas bastante interesante y una melancolía explícita en cada uno de sus versos. Una belleza cercana más a lo barroco que al blues, de las mejores de la banda, sin duda alguna.
19. 2000 Man
Una canción muy psicodélica que destacó a pesar de que el periodo experimental de la banda no ha sido muy bien recibido por la crítica. La canción es un pop bello, lleno de armonías y cambios de ritmo que le hacen destacar de inmediato. Aparecida en el "Their Satanic Majesties Request" de 1967, aparece en mi lista gracias a ese intermedio fantástico.
18. Start Me Up
Lo único destacable de la banda en los años 80, del álbum Tattoo You de 1980, esta es una remembranza de los mejores años de la banda, justo antes de entrar en un período muy poco lúcido creativamente para ellos. En esta, asumen su rol de veteranos para expresar su devoción hacia las mujeres jóvenes, y de la facilidad que tienen éstas para enloquecer hasta a los hombres más maduros. Ese riff que da inicio a la canción es ya legendario.
17. Sweet Black Angel
Esta belleza de canción aparecida en el "Exile on Main Street" de 1972, está dedicada a Angela Davis, una activista por los derechos de los afroamericanos, quien por ese entonces corría peligro por sus radicales ideologías. La letra de la canción es una belleza y un homenaje a lo que la raza representaba para los músicos en sus vidas y su obra ("She's a sweet black angel, not a sweet black slave..."). Musicalmente es muy cercano al sonido antillano o caribeño, a su vez derivado de la música africana, lo cual amplía la gama de influencias negras de la banda, y lo hacen de manera magistral.
16. You Can't Always Get What You Want
La canción que cierra el que a mi gusto es su mejor álbum, el Let It Bleed de 1969, una canción muy fastuosa y preciosista, aparenta en un inicio orientarse hacia las raíces europeas de la música (con ese bello coro) sin embargo, una vez que comienza la música, ahí aparecen el blues, el country y el gospel. La canción va creciendo a lo largo de sus siete minutos de duración, logrando alcanzar una epicidad hacia el final que nos estremecerá indudablemente.
15. Wild Horses
Se trata de una lenta y delicada balada rock, aparecida en el Sticky Fingers de 1970, y que destaca por la sensibilidad acoplada con el country y el folk a los cuales la banda suele honrar en casi todos sus álbumes. Una canción stoniana por excelencia, y un modelo de lo que una balada rock puede lograr, cuando se hace bien.
14. Paint It, Black
En plena época psicodélica, los Stones mezclaron el rock a la perfección con las corrientes de moda, y crearon esta maravillosa y enérgica canción. Brian Jones fue el encargado de tocar la cítara en esta canción, creando un riff memorable. Los Stones creron este rock que mueve el esqueleto, que estremece los oídos y que nos llena de energía con canciones llenas de poder y magia, como lo es esta.
13. Live With Me
Una oda a la misoginia y al machismo, tan naturales en el 1969 británico. Esta es otra de esas canciones llenas de energía y poder, aunque esta es 100 % rock & roll. Un riff de bajo y una guitarra breve y concisa son las bases de esta canción, mención aparte el trabajo de Charlie Watts para mantener ese estrepitoso y maravilloso beat en las percusiones que de alguna manera inauguraría el headbanging que se puso de moda años después con el heavy metal. ¿Falta algo? Claro, el saxofón sonando en esplendor total justo antes del catártico y explosivo final de la canción.
12. Beast Of Burden
Luego de su descenso artístico de mediados de los 70, los Stones parecían acabados, hasta que en 1978 ( en plena explosión punk) apareció el más que interesante álbum Some Girls, del cual se extrae esta maravilla de canción, con acordes y ambientación netamente bluesera, y aunque el álbum coontiene algunas canciones cercanas a la música disco (¡ugh!) canciones como esta lo rescatan de la debacle. Una gran canción casi aparecida por azar.
11. Sympathy For The Devil
Luego de explorar las mieles de la psicodelía, Mick Jagger y Keith Richards estaban hartos del amor y paz, y del movimiento hippie tan flácido y endeble, por lo que en 1968 decidieron retomar sus raíces de manera contundente, y esta canción es la pimera muestra de ello. La abridora del Beggars Banquet es una potente muestra rockera, con muy pocas guitarras, pero un piano que suenan como 10 y tocados por pisadas de elefantes (gracias Brian Jones). Esta "Lástima por el diablo" (no simpatía, como muchos erróneamente le traducen) es una joya del rock todo, un tour de force majestuoso y, tengo que decirlo, muy muy muy cabrón.
10. Ruby Tuesday
Esta es una de las canciones más hermosas y entrañables que he escuchado en toda mi vida, la suavidad de los Stones les hace parecer como si este fuera su estilo musical de toda la vida, y la fantástica progresión melódica de la canción, aunado a las perfectas armonías musicales de por lo menos 7 instrumentos, nos transmite un sinfín de bellas emociones, en tan sólo un par de minutos. El amor hecho música.
9. Brown Sugar
La abridora del Sticky Fingers es un rock & roll poderoso, melódico y pegajoso, lo cual hace que funcione a la perfección como iniciadora del álbum. El riff es corto y contundente, las estructuras musicales nos remiten al blues de una manera espléndida, sin dejar de ser un rock de sepa, en su forma más auténtica y en bruto. A bailar con los Rolling Stones.
8. Midnight Rambler
La perfección del blues, un blues estilo Chicago, con mucha experimentación, con una armónica estupenda, un riff espléndido, unos cambios de ritmo sutiles pero exactos, y una dinámica musical simplemente deliciosa. Es cierto, es una canción experimental, pero no existe forma en que no podamos disfrutar una joya de canción, tan simple y tan majestuosa a la vez. Extraída del Let It Bleed de 1969, es una de las mejores canciones de blues rock de toda la historia.
7. She's a Rainbow
Una de las canciones con más belleza en la historia del rock, esta canción es casi un mérito total a Brian Jones, debido a sus capacidades como multiinstrumentista, arreglista y como visionario innovador de sonidos y ritmos. La canción desde el inicio ya nos enamoró, gracias a ese bello piano, esa letra llena de magia y colores y ese optimismo psicodélico que pocas veces pudimos escucharle a los Stones. Busque belleza en el diccionario, y deberá salir esta canción como definición. Their Satanic Majesties Request pasó a la historia gracias a esta canción. Y ya.
6. Moonlight Mile
Otra belleza de canción, esta es mucho más melancólica, menos colorida, pero igual de majestuosa. Cierra el Sticky Fingers y lo hace de una manera magistral. Son casi 6 minutos de melancolía pura, de blues adornado con elementos de rock, de una tristeza inconmensurable. Nos entregamos de lleno a su letra, que dice cosas como: "I am just living to be dying by your side/ but i'm just about a moonlight mile on down the road...". Si con esto no salen un par de lágrimas, entonces esperen al maravilloso final de la canción.
5. Country Honk
La canción campirana y deliciosa del Let It Bleed es mi quinta favorita de la banda, y esto es debido a que a pesar de no tener una sola guitarra eléctrica, nos mantiene inmersos en el rock mismo, y en sus raíces musicales más lejanas, que en este caso no suenan tanto. El homenaje a la música americana por excelencia de la banda, y una de las mejores canciones de rock de la vida.
4. Tumbling Dice
Extraída del Exile On Main St, esta canción fusiona a la perfección el rock con el gospel, con esos hermosos coros que repiten el "baby" de manera espectacular, o que al final nos estremecen al decir "Got to roll me". La canción destaca por su calidad musical innata, con esas guitarras perfectamente melódicas, y ese ritmo cambiante y delicioso. Cada que escucho esta canción, me estremezco por su perfección.
3. Street Fighting Man
Este es un canto de lucha, una marcha voraz de energía y una inyección de vitalidad rockera para quienes amamos este género. Aparece en el Beggars Banquet, y esta vez no hay raíces explícitas, no blues, no gospel, no country, sólo rock en su estado más rudo y poderoso. Una de la canciones más covereadas por diversos artistas, influenció al rock en general, y nos llena de un espíritu rebelde como sólo el rock lo puede hacer. Una canción gigantesca.
2. (I Can't Get No) Satisfaction
La canción más conocida de los Stones, y quizás el primer riff británico de la historia del rock, y uno de los mejores de todos los tiempos, nuevamente nos encontramos con un rock puro, contundente y enérgico, adornado por ese riff fantástico e imperecedero. Todos los elementos que hacen del rock que sea rock están presentes en esta canción, es por ello que me gusta tanto como para ponerla en el #2. Sí, el 2.
1. Gimme Shelter
Mi canción favorita de los Rolling Stones. ¿Por qué? Porque lo tiene todo, es rockera, es sublime, es emocional, es rebelde, es contestataria, es políticamente incorrecta, es guitarrera, y tiene la escalofriante voz de Mary Clayton, haciéndonos sentir una electricidad que pocas voces logran hacerlo. Es el track abridor del Let It Bleed, y es una de las canciones de rock más impresionantes que haya escuchado en mi vida. Además, tiene claras influencias blueseras y de gospel. No a la guerra, sí al arte. Esta canción parece ser guerra, pero en realidad es arte.
martes, 27 de junio de 2017
Álbumes Históricos: Let It Bleed (1969)
El que, desde mi perspectiva, es el álbum más fino de los Rolling Stones, de principio a fin, Let It Bleed nos muestra a unos músicos en plenitud creativa e interpretativa, en tan sólo 9 canciones dejan constancia de su altísimo nivel musical, con una música que si bien de inicio no es la más destellante o atractiva, sí que lo es cuando se le escucha un par de veces y se asimila su homenaje a las raíces del rock.
En ese punto de la historia, el rock sufría un cambio generacional, los Beatles estaban agonizando como banda, la invasión inglesa estaba por terminar, la psicodelia era el sonido de moda, de una manera abrumadora todas las bandas querían ser psicodélicas, e incluso la psicodelia se encontraba también en una trancisión hacia el rock progresivo que predominó en la década siguiente. Ante esto, los Rolling Stones se arriesgaban no sólo a ser ignorados, por el hecho de no pertenecer a ninguno de estos movimientos de moda, sino que se les pudo haber catalogado de anticuados.
Nadie quería regresar al blues, al gospel, al country. Todos esos sonidos parecían haberse borrado del mapa de manera contundente, sin embargo, he aquí la prueba de que estos sonidos de antaño también podían evolucionar, y adaptarse a las nuevas corrientes sonoras. Y la mezcla de rock duro con blues amalgamó de una manera tan perfecta, que al día de hoy, músicos como Jack White aún siguen tocando el estilo y la fusión que de manera ingeniosa los Stones inauguraron hace casi 50 años.
La obra abre de manera portentosa con el tema más accesible del álbum, la rockerísima "Gimme Shelter", una canción abiertamente de protesta, con ecos al rythm & blues de 20 años atrás, pero con un poderosos background rocanrolero, y un coro gospel que se luce sobremanera. Repito, esta fusión que inauguraron los Rolling Stones fue tan fantástica que aún perdura, y la muestra de ello es el hecho de que esta canción suena tan actual y fresca como si hubiese sido grabada en este mismo año.
El segundo tema, "Love In Vain" es un triste blues (valga la redundancia) sacado de un bar de mala muerte, que se rinde ante la nostalgia propia de la soledad, y que con ecos al country, baja las revoluciones aceleradas del primer tema, de una manera incluso sana para nuestros oídos, puesto que con la intensidad de los temas que siguen, se necesitaba un respiro sonoro. Inmediatamente después, nos trasladaremos a una granja del sur de la unión americana, mediante las melodías de la típicamente redneck "Country Honk", sin que ello sea necesariamente algo negativo. El fiddle, o violín campirano, es la estrella de esta canción, de la que habría una versión rockera mucho más conocida; sin embargo, esta versión "rural" es la original del álbum, y como tal, enriquece en demasía el concepto del álbum, destacando otra faceta de las raíces del rock, además haciéndolo con una canción llena de melodías tan arquetípicas del género country, como memorables y cercanas al pop. Esta canción será de las más fácilmente recordables de todo el álbum.
En contraste, "Live With Me" es un enérgico rock duro, donde el riff de bajo nos dará la bienvenida, y posteriormente las poderosas guitarras y la trepidante batería complementarán una de las canciones más rockeras del historial stoniano. La letra resulta ser una sátira a la misoginia que se vivía en la época de manera tan natural e inadvertida, en la que el vocalista invita a una mujer a vivir con él, explicándole sus hábitos y requerimientos domésticos, para que ella se acople a ellos. Nada de esto funcionaría sin la energía transmitida por el rock de sepa de la canción. Especial atención a los momentos finales, en donde se destrampará dicha energía, y terminará explotándonos en los oídos de manera estremecedora. Por su parte, "Let It Bleed" es una canción mucho más tranquila, más cercana al rock pop de los Beatles, aunque preponderando una base bluesera que aparentemente es inherente a cualquier canción de los Rolling Stones, aunque ellos no se lo propongan así. La canción también va en constante crescendo, sin llegar a los niveles de explosividad de la canción anterior, pero sí logrand cerrar una canción que co las escuchas iremos apreciando y dándole su valor justo.
La segunda mitad del álbum abre con la impresionante "Midnight Rambler", un típico blues de la zona norte de los Estados Unidos, especialmente el que se hacía en Chicago, pero con una altísima dosis experimental que hace de este tema un auténtico viaje sonoro. El delicioso riff, la armónica tocada estupendamente por Jagger, y la base rítmica de altísima finura se destacan por igual, todos los elementos que conforman el tema son tan fantásticos que no dejan a los demás que resalten. Una de las canciones más disfrutables de todo el álbum. "You Got The Silver" es otro número de blues, ahora cantado por el guitarrista Keith Richards, que al igual que "Love In Vain" funciona de maravilla para relajar a nuestros oídos, aunque la de Richards es mucho más fina que la de Jagger.
"Monkey Man" es otra estupenda canción de rock, en donde las guitarras se lucen como en ninguna otra canción del álbum. Incluso podemos escuchar la alta influencia que esta canción tuvo en álbumes completos, como el "No Wow" de los Kills, de 2005, o el "De Stijl" de los White Stripes, de 2000. La correcta amalgama de sonidos anteriores con sonidos modernos se ejemplifica a la perfección en este tema, que nos hará amar más y más el sonido de las guitarras rockeras.
Finalmente la épica coda, esplenodorosa y majestuosa, "You Can't Always Get What You Want" es un tema que de inicio suena grandilocuente, con esos coros tan pulcros, tan europeos, pero que sólo son un falso inicio, puesto que la canción en realidad es un folk blues que se transforma en rock a lo largo de sus siete minutos de duración. En un determinado momento, los coros limpios se transforman en coros deliciosamente gospel, americanos y estremecedores; aunque cerca del final escucharemos ambos, se fusionan a la perfección sin sonar pretenciosos. La canción, como podremos anticipar, es una obra majestuosa y gigantesca, que cierra el álbum con la misma finura con la que abrió, y con la que se desarrolló.
La obra más sofisticada de los Rolling Stones, una obra que no tiene fallas, que no tiene momentos de debilidad, en la que los nueve temas son tan diferentes y con personalidades tan definidas, como conceptualmente hermanados. La obra que revivió las raíces del rock, las volvió a poner en el escenario de moda, y que las evolucionó en rock de raíz. Lo único que se puede hacer al escuchar un álbum así es algo simple: déjalo sangrar.
lunes, 8 de mayo de 2017
Álbumes históricos: Beggars Banquet
En 1968 los Rolling Stones ya eran una banda muy reconocida a nivel mundial: en 1965 publicaron su histórica canción "(I Can't Get No) Satisfaction", ya habían grabado varios álbumes de estudio, de entre los que se destacan el bluesero "Out Of Our Heads" de 1965 o el sensible e interesante "Aftermath" de 1966. Incluso ya habían incursionado en la psicodelia en el llamativo, aunque un tanto irregular "Their Satanic Majesties Request" de 1967. Fue luego de la publicación de este último álbum que los miembros de la banda se dieron cuent que, lejos de querer pertenecer a esta oleada psicodélica tan de moda, ellos querían regresar a sus bases musicales y grabar canciones de blues rock poderoso, sin tantas complicaciones tanto en su interpretación como en su grabación en el estudio. Es entonces que deciden grabar una de las mayores obras en la historia del rock.
Beggars Banquet es el nombre que lleva, y musicalmente es tan austero como maravilloso, tan poderoso como contundente. De inmediato notamos su alejamiento de las florituras psicodélicas, y su regreso a lo crudo y lo rasposo del blues y del rock en su estado más puro y menos adulterado. Con este álbum se iniciaría el período más prolífico en la historia de la banda, y es que fueron 4 álbumes consecutivos de enorme calidad y trascendencia artística. De inmediato nos topamos con una obra suprema en la apertura del álbum, "Sympathy For The Devil" (no simpatía, sino lástima por el diablo) es una obra primitivesca y oscura, en la que desde un inicio nos dejan claro que las sutilezas serán para otro momento, con una música un tanto burda pero efectiva. Poco a poco la canción va subiendo de intensidad, hasta que entra el solo de guitarra y sin darnos cuenta, escuchamos una de las canciones más rockeras del repertorio stoniano, sin que aparente serlo en un principio. La ambientación t4ribal de la canción es uno de sus mayores méritos, y es uno de los elementos que hacen de esta canción una demostración única del genio de los músicos. La energía que se alcanza gracias a esto es algo pocas veces igualado.
De ahí pasamos al bello segundo track, más melancólico que contundente, la hermosa y deprimente "No Expectations", en la que Brian Jones haría algunos de sus últimos aportes a la banda, antes de su trágica muerte a la fatídica edad de 27 años, y en donde la "slide guitar" se luce como nunca, y una vez que hace acto de presencia el piano, escondido detrás de los demás instrumentos, la canción incrementa su sensibilidad y su finura. La música esta vez se acerca más al country, reafirmando las intenciones de la banda de retomar las raíces del rock, esas de las que tanto se enamoraron en su juventud. Posteriormente nos regalan dos números de blues, en estilos diferentes. "Dear Doctor" es un blues típico del delta del Mississippi, mientras que "Parachute Woman" se acerca más al estilo blues desarrollado en Chicago en los años 20, sin embargo, ambas canciones son unas pequeñas delicias que no hacen sino que el álbum sea más entrañable y delicioso.
El rock regresa con "Jigsaw Puzzle", una verdadera maravilla de más de seis minutos en la que el elemento que más resalta es el constante crescendo que mantiene a la canción en una tensión que se adapta muy bien al estilo rockero de la misma, y que además le debe mucho a la influencia directa de Bob Dylan. No hay un solo segundo en que no estemos pendientes de lo que sigue, del momento en que la canción estalle y se destruya a sí misma, cosa que no ocurre sino hasta el cierre de la misma, donde toda la tensión acumulada se desploma en un final apoteósico pero maravilloso. Esta intensidad rockera que crece y crece sin parar, sería un sello característico de la banda a partir de este álbum, y sería parte fundamental de la concepción del llamado rock duro o incluso del heavy metal, próximo a nacer. Posterior a esto, aparece otra de las canciones icónicas de la banda, "Street Fighting Man" es otro rock poderoso, esta vez más contundente y menos ligado a las raíces del rock, representa uno de los momentos cumbre en el historial de la banda, y una de las referencias musicales obligadas para todo amante del rock. El poder de la Voz de MIck Jagger alcanza niveles altísimos, que complementados con la estupenda música, hacen de esta una canción gigantesca en todos sentidos.
"Prodigal Son" es el único cover del álbum, una canción que los Stones hicieron propia en el álbum, como una bañada country muy animada y disfrutable. La bíblica historia del hijo pródigo es narrada de manera singular y divertida. No será raro que esta canción se vuelva de inmediato una de nuestras favoritas, un pequeño deleite sonoro. Por otro lado "Stray Cat Blues" retoma los sonidos sucios y rasposos, con la guitarra de Keith Richards ahora luciéndose más que nunca, en una canción que fácilmente pudo haber sido grabada 40 años después por los White Stripes o lo Kills, con su ambiente proto-garagero y enérgico, incluso por momentos adolescente, pero que con el ingenio de la banda, se convierte en otra melodía memorable y poderosa.
La única reminiscencia al período psicodélico-hinduista aparece en el inicio de "Factory Girl", aunque la aparición del "fiddle" o violín campirano, de inmediato sitúa a la canción en el concepto musical del álbum. La canción es simple y divertida, lo que la convertirá en otro de nuestros números favoritos y más fáciles de recordar. El álbum cierra de manera fantástica con la genial "Salt Of The Earth", una maravilla de canción con una alta dosis de sensibilidad y melancolía, mezcladas con buen rock, con altas dosis del gospel más icónico y con una atmósfera perfecta para cerrar el álbum.
Beggars Banquet es sin duda uno de los álbumes históricos del rock, una joya indispensable en la discografía de cualquier melómano, y una obra fundamental en el desarrollo y la evolución del rock en sí mismo, y en otros subgéneros que aún habrían de aparecer en los años siguientes. Aún hoy a casi 50 años de su publicación, no deja de maravillarnos y regalarnos minutos de deleite musical, y de una calidad artística que en estos días ya parece inalcanzable.
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