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sábado, 7 de diciembre de 2019

Hounds Of Love



Mucho antes de que en los 90 aparecieran mujeres icónicas del rock, como Tori Amos, PJ Harvey, Fiona Apple, Sinead O'Connor o incluso la misma Björk, estaba Kate Bush, quien desde sus 19 años ya había irrumpido en el mundo del rock con su interesante álbum debut The Kick Inside, de 1978. Aquél álbum era su manifiesto de compositora, instrumentista  y cantante,  virtuosa en los 3 rubros. Aunque fue hasta 1985 que se publicó la que sería su obra mayor, una llena de elementos de géneros tan variados como el techno, el rock, el progresivo y hasta el pop.

En su momento, el álbum no fue tan laureado como lo fue en años posteriores, quizás por el ambiente que se vivía en la escena musical de aquellos días, en donde sólo era notorio lo que salía en MTV, y poco más. Sin embargo, con el paso de los años se puede apreciar el altísimo nivel de complejidad musical, lo hermoso y virtuoso de las melodías y las armonías, mezclado a la perfección con una dosis de accesibilidad musical que nos facilita el proceso de escucha, y que además se convierte en una cualidad más para la obra. Nos da la posibilidad de abrazar la complejidad musical sin que ésta se nos haga demasiado cerebral.

Hoy en día me atrevería a decir incluso que es uno de los mejores álbumes de los ochenta. Sé que decir eso de una década tan poco fructífera puede ser más un desdén que un halago, sin embargo, esta obra, junto con un pequeño puñado de otras más de la misma década, se pueden codear sin problemas con lo más destacado de otros decenios más destacables.

Es muy probable que, para quien jamás ha escuchado este álbum, al momento de leer esto y escuchar la canción abridora de la obra, piense que se le está sobrevalorando o sobreestimando, sin embargo no hay que dejarse llevar. Es cierto que "Running Up That Hill" no es la canción ideal para abrir un álbum tan valioso como este. Incluso es quizás, de entrada, la canción menos buena del álbum. Si bien, puede llegar a ser algo pegajosa, no parece tener la chispa que se esperaría de un tema perteneciente a un álbum histórico, y eso no se puede negar. La monotonía de la canción puede llegar a desanimarnos para escuchar el resto de la obra, pero con un poco de apertura y paciencia, estaremos a punto de descubrir una de las obras musicales más gozosas y maravillosas del rock todo.

Y la maravilla empieza de lleno con el segundo tema, "Hounds Of Love", uno que cambia de forma drástica la dinámica del álbum. Lo que en el primer tema era monotonía y algo de simplicidad musical, aquí es lo opuesto totalmente. La obra tiene muchos elementos progresivos, crescendos armónicos y una poderosa interpretación vocal de Bush. Los elementos Techno aquí lucen con creces, en especial los sintetizadores de fondo, que son el sostén de gran parte de la emotividad de la canción. Pero a ellos se les unen un cuarteto de cuerdas, unas poderosas percusiones, y la ya mencionada voz portentosa de la cantautora. Este tema es uno de los puntos más altos de toda la obra.

Pero aquí no acaba todo. A continuación viene la que a mi gusto es la canción más impresionante de todo el álbum. "The Big Sky" es una maravilla auténtica. De inicio, parece una canción pop, sin más. Pero conforme avanza la obra, con detalles tan simples y tan efectivos, como unos coros hechos por la misma Kate Bush, la aparición de unos aplausos de fondo, la guitarra proto industrial (de hecho, el estilo de los Nine Inch Nails se puede apreciar de lleno en esta canción) hace que de a poco nos vayamos sumergiendo en un océano de complejidad y majestuosidad musical, hasta que llegamos a un punto donde la música ns envuelve por completo, y no sabemos en qué momento llegamos a esto. Sólo nos queda disfrutar de la inmensidad de la canción hasta que ésta termina, y nos quedamos en un éxtasis absoluto, de esos al que sólo cierto tipo de canciones nos hacen llegar. Aquí nos convencemos que la obra, por esta sola canción, vale la pena en su totalidad.

Luego de esto, es necesario un momento más reflexivo, y para eso está "Mother Stands For Comfort", una hermosa pieza que permite mucho más la introspección y, digamos, el retorno al mundo de los vivos. La base de piano de la canción se ve acompañada de sintetizadores y percusiones, por momentos contundentes, y por momentos delicados. A pesar de la naturaleza calma de la canción, podremos escuchar infinidad de detalles, arreglos y brillos efímeros a lo largo de la pieza, como para recordarnos que no es sólo una balada sencilla e inofensiva.

Por su parte, "Cloudbursting" nos relaja aún más con sus aires accesibles y sus melodías altamente poperas, como el coro de la canción, que de inmediato se nos quedará grabado en la memoria. La canción nuevamente recurre a la mezcla de sintetizadores con un cuarteto de cuerdas, que resalta mucho más que los elementos techno, los cuales son más un mero acompañamiento para las melodías más orgánicas. El final de la canción, a manera de marcha militar, es un detalle adicional que podemos agradecer, para darle personalidad propia a la canción.

"And Dream Of Sheep" es una majestuosidad de canción. Mantiene la calma que apareció después de "The Big Sky", pero esta vez es una canción mucho más grande que las dos anteriores. Esta canción es una de las protagonistas del álbum, con su suavidad, su dramatismo y su enorme e inagotable belleza, y nos llenará de una emotividad que no habíamos escuchado en todo el álbum, y que nos muestra una faceta más sensible de la artista, permitiéndonos incluso sentir aires de nostalgia en las bellas notas de piano que sustentan a la canción.

Y es aquí en donde empieza una nueva faceta del álbum, una mucho más oscura, menos vistosa, menos accesible. Todo empieza en "Under Ice", canción ominosa en todos los sentidos, desde los sintetizadores hasta los coros en tonalidades bajas. Pareciera como si la obra entrara en una especie de tercer acto de obra teatral. Todo esto se confirma en la escalofriante "Waking The Witch", una canción claramente dividida en dos secciones, la primera un experimento de corte y pega, entre secciones habladas, un piano muy denso y oscuro, y una ambientación nada amigable con el escucha promedio. La segunda sección es otro despliegue experimental, pero mucho más impresionante, dinámico y asombroso, aunque igual de inaccesible que el primero. El ingenio de la británica, en este punto, ya nos resultará completamente asombroso.

Acto seguido, "Watching You Without Me" es una canción plenamente transitoria, con aires ambient a la Brian Eno, y una esencia que, dentro de su calma, nos mantiene en la oscuridad previamente planteada, y con la tensión que sobre todo, nos dejó el impresionante tema anterior. Aún así, los ecos tribales de la world music que se popularizaría años después, están de alguna manera presentes en la canción, por lo que a pesar de su naturaleza transitoria, no se trata para nada de una canción de relleno, por el contrario, es una que diversifica y enriquece la calidad musical del álbum.

Con "Jig Of Life" nos topamos con una típica canción folk celta, en la que la compositora enaltece sus raíces británicas en una canción absolutamente perfecta de principio a fin. Muy a pesar de ser un estilo inédito en el álbum, no suena fuera de lugar, y por el contrario, nos permite respirar y retomar fuerzas para el difícil tema siguiente. Pero regresando a la canción, tiene todos los elementos para ser un tema memorable. desde su gran dinamismo, su melodicidad perfecta para ser absorbida por cualquier escucha, hasta su dosis inevitable de complejidad musical, la cual se destaca mucho más en el interludio instrumental, que es una oda a la cultura celta medieval. Un tema absolutamente fantástico y sin desperdicio alguno.

Como ya se había dicho, "Hello Earth" es un tema difícil, casi un Tour De Force, en sus melodías entre bellas y experimentales a base de piano, sus constantes cortes y cambios de ambientación, y la calma con la que se toma para abordar todas sus facetas, que son muchas, aunque todas dentro del mismo espectro oscuro-ominoso que había empezado algunos temas atrás. El final de la canción es un deleite absoluto, pero sólo para unos cuantos. Más de uno pensará que es excesivo, aburrido e innecesario. Yo no.

Para cerrar tenemos el perfecto tema, "The Morning Fog" es un amistoso, bello y delicioso tema para cerrar la obra, uno que nos regresa un poco el sentimiento alegre de los primeros temas, y que de forma magistral nos lo arrebató la propia autora en los últimos temas. La canción no tiene ningún desperdicio, es casi en su totalidad orgánica y nos transmitirá una energía completamente diferente a la que habíamos escuchado en los últimos minutos. No podía haber forma más perfecta para cerrar un álbum absolutamente perfecto.

Con esto, a pesar de no ser tan reconocida, Kate Bush tiene garantizado un lugar importantísimo en la historia del rock, no sólo por la majestuosidad de su obra magna, sino por el legado que le dejó a artistas de rock femeninas, como pionera de un movimiento que en los 90 cobraría fuerza, y que hoy en día es más que una realidad. La madre del estrógeno rockero, pero más que eso, la madre del ingenio y la creatividad de las mujeres, incluido en el género menos pensado para ellas.

martes, 11 de junio de 2019

El pináculo del shoegazing: Loveless



La perfección en cualquier ámbito de la vida, no existe, al menos no desde el punto de vista terrenal. Embarcarse en una empresa, la que sea, buscando la perfección absoluta, es la manera más fácil de volverse loco en el intento y, muy probablemente, fracasar estrepitosamente. Es bien sabido que las mejores obras artísticas fueron engendrada por una motivación mucho más trascendental que la mera búsqueda de la perfección sin más.

Es por ello que cuando a finales de 1989 Kevin Shields se decidió en grabar un álbum con un sonido perfecto, entró en una de sus etapas más inestables en lo personal, junto con sus compañeros de banda: Bilinda Butcher, Debbie Googe y Colm Ó Cíosóig. Llevaban por nombre My Bloody Valentine, y ya habían grabado un álbum, publicado en 1988 titulado "Isn't Anything". Dicha obra contenía los preceptos del concepto buscado por Shields, quien en su cabeza parecía tenerlo bien definido, pero le costaba mucho expresarlo tanto a sus compañeros como a los ingenieros del estudio. El sonido era una especie de rock estruendoso, psicodélico y alucinante. Algo jamás esuchado anteriormente.

Tenía parentezco quizás con algunas obras del post punk de finales de los setenta, específicamente con bandas como Suicide o Joy Division. La obra no tuvo el impacto que Shields hubiese querido, así que se lo tomó personal, y decidió grabar su obra definitiva. Así fue como iniciaron las sesiones de lo que terminaría siendo "Loveless". Unas sesiones que por momentos fueron frustrantes, por momentos excesivas y en lo general, tortuosas para todos. Shields quería la perfección, sin importar el número de tomas necesarias para grabar cierta sección de alguna canción. El sonido de cada instrumento debería de ser exacto, por lo que en más de una ocasión el mismo Shields mandaba a descansar a sus compañeros de banda, para él encargarse de interpretar sus partes, ya sea en el bajo o las percusiones.

Además de que casi cada par de meses Shields soliitaba a la disquera un cambio de estudio de grabación, porque de una u otra manera, el actual no cumplía con sus requisitos técnicos de grabación y sonorización. Esto evidentemente le consiguió más problemas a la banda, ahora directamente con su casa discográfica, la cual tuvo que invertir más del doble de lo estipulado para la grabación, con la promesa de Shields de que recibirían esa cantidad, y mucho más, gracias al éxito de su futura obra, que para él sería inevitable. Fue así que, luego de dos años y una infinita paciencia, la banda pudo publicar su obra.

Ahora bien, es importante señalar que si bien la añorada perfección que buscaba Shields no se consiguió como tal, la obra sí es de una absoluta belleza, de una inusitada originalidad y de una trascendencia que no fue valorada en su momento. Comercialmente el álbum fue un fracaso, la disquera quebró y con ella, la banda se separó, en lo que parecía ser un final triste para una historia sumamente dolorosa. No fue sino con el paso de los años que se revaloró esta obra magna, y la banda se volvió de culto en muy poco tiempo.

Y es que es imposible no darle valor a una oncena de canciones que se sostienen en una fragilidad aparente, rodeadas de una agresividad engañosa, y con un aire de alienación que deposita en lo más profundo de nuestro ser las esperanzas de hallarse en nuestras experiencias, y de evocar en nosotros las emociones más entrañables, las más dolorosas y las más significativas. Todo ello con música de rock. Con efectos de sonido. Con cajas de ritmos. Con infinitos overdubs de guitarra. Con unas suaves y delicadas voces. Con un espíritu juvenil antisocial.

Digamos que es una especie de Nevermind pero impopular, más fino, íntimo e infinitamente más emotivo. La expresión interna es mucho más visceral, y no hay temor de expresarlo de esa manera. Los atisbos de agresividad son meramente un medio de efervescer el espíritu juvenil característico de la obra, pero el trasfondo va mas allá de la coraza guitarrera. Se nos transmite abandono, soledad, amor y desolación.

Los sonidos integrados en la obra son sonidos  completamente originales, lo cual eleva su valor artístico, además de ser de una manufactura exquisita. De esa manera, podremos disfrutar de la alucinante belleza de "To Here Knows When", la fantástica y rítmica melodía de "I Only Said", el poder aparente de la abridora "Only Shallow", el ambiente cuasi techno bailable de "Soon", la delicadeza inagotable de "Sometimes", o los aires psicodélicos de "Blown A Wish", entre otras.

Para la posteridad queda la constancia de que en Irlanda se grabó una de las obras magnas de rock noventero, muy cerquita de lo hecho por Nirvana o Radiohead en esa misma década. Su influencia a corto plazo la podemos escuchar en las dos obras más importantes de los Smashing Pumpkins, el "Siamese Dream" y el "Mellon Collie And The Infinite Sadness", respectivamente, y a largo plazo, en gran parte del indie rock del nuevo siglo, en donde se mezclan elementos de dream pop y de shoegazing (este shoegazing) por igual. 

viernes, 28 de diciembre de 2018

Astral Weeks: Obra maestra.



Luego de que Van Morrison decidiera emprender su carrera musical en solitario, luego de un éxito moderado con su banda Them, específicamente gracias a la reconocida canción titulada "Gloria", nadie esperaba que hiciese más de lo que consiguió con su banda. Su voz era reconocida en el medio musical, así que eso le podría ayudar a conseguir algunos éxitos, y quizás algún top ten en las listas de popularidad. Ello sucedió desde su primer álbum como solista, gracias al gran éxito de "Brown Eyed Girl".

Su música se centraba en el rythm & blues, con un poco de soul y funk. No era nada del otro mundo, pero sí era un sonido ni sólo accesible, sino bien logrado, razón por la que tanto la canción como el álbum tuvieron aceptación entre el público. Así que ello le orilló a planificar y grabar su segundo álbum. Nadie pensaba que este músico irlandés era capaz de hacer uno de los álbumes más bellos y majestuosos de la historia del rock.

Morrison decidió cambiar drásticamente el estilo musical para su segundo álbum, un estilo que sólo se habría de escuchar en esta obra y en ninguna más. No habría guitarras eléctricas, habría una dosis de percusiones muy limitada, y la instrumentación se orientaría más hacia el folk y el jazz, dos sonidos que si bien habían alcanzado su cúspide artística en años anteriores, en 1968 parecían destinados al olvido gracias al rock psicodélico de moda, además de géneros nacientes como el progresivo o el heavy metal.

Aún así, el músico entró al estudio, junto con un contrabajista, un percusionista y algunos otros músicos de estudio, y así se grabó "Astral Weeks", la obra maestra del irlandés, y tambien la obra que casi lo lleva a la ruina. Hoy en día se reconoce como uno de los mejores álbumes de rock de la historia, pero no fue así en su momento. Las bajas ventas y la poca popularidad hicieron que el músico retomara el género de su álbum debut para su siguiente obra, el bello pero no tan brillante "Moondance".

Pero en este álbum todo es maravilla, las 8 canciones tienen su dosis de belleza, de emotividad, de complejidad y de maestría. Con letras poéticas y evocadoras, y con una música que dentro de lo intrincada, resulta ser inmensamente bella y sublime, Morrison logró amalgamar una mezcla perfecta de dolor, amor y poesía, dentro de un jazz folk, a veces inclinado al blues, a veces inclinado al rock. Es cierto que la mayoría de las canciones tienen un barniz de melancolía claramente definido, sin embargo, también las hay experimentales, festivas o románticas.

La obra inicia con el tema homónimo, una canción alegre en su ambientación, que transita a lo largo de 7 minutos en sólo dos notas que se alternan 4 tiempos cada una. Parece simple, sin embargo toda la instrumentación, los arreglos armónicos y los volátiles cambios de animosidad son la esencia de la canción, por lo que las dos notas son sólo el sostén de algo mucho más grande y majestuoso. Y ese sostén es sólo el de la guitarra, pues a partir de ahí, el contrabajo, la guitarra principal, las cuerdas, vientos y demás sonidos que escuchamos están en un constante jugueteo que, como las olas del mar, vienen y van a su antojo, aparecen y desaparecen de forma aleatoria e inesperada, pero sumamente exquisita. La letra es una especie de metáfora sobre el pasado, con un poco de nostalgia y arrepentimiento. Sobra decir que la canción es una maestría de principio a fin, y afortunadamente, no es la única del álbum.

El segundo tema es un experimento folk, con improvisaciones de jazz y una letra igualmente extraña. "Beside You" es una canción difícil de escuchar en primera instancia, en la que el orden está desaparecido, y todo es un caos musical y emocional que puede llegar a desconcertarnos, pero podemos comenzar a comprender las cosas si leemos la letra y vamos sintiendo cada palabra acoplada a la música. Así entendemos que es una canción doliente, y que la música expresa el desconcierto propio e inherente a la pérdida y al dolor. Si se aprecia desde la perspectiva del jazz, encontraremos que es una breve y bella expresión emocional y musical.

"Sweet Thing" es otro monumento de canción, a pesar de su corta duración. La obra es evocadora y esperanzadora por igual, aquí no hay dolor, nostalgia o experimentación. La canción es esperanza, optimismo y romanticismo, todo esto adornado con una música exquisita que funciona como una inyección de energía. Así como la voz de Morrison sube y baja de intensidad sin previo aviso, así mismo lo hace la música, hasta el momento glorioso en que aparece un cuarteto de cuerdas en el fondo, momento en que nos damos cuenta que nos hemos enamorado de una canción por su belleza, y porque nos ha tocado fibras muy específicas. El hecho de que las letras digan cosas como "And I will  walk and talk in gardens wet with rain" "I will not remember that i ever felt the pain" "And I will never grow so old again" es lo que nos hace amar la canción y amar a la vida misma a través de ella.

Por si eso no fuera suficiente, viene otra cumbre del álbum. "Cyprus Avenue" viene cargada con mucha emotividad, cosa que se incrementa gracias a la estructura bluesera de la canción, a pesar de que instrumentalmente se acerca más al jazz. También ayuda muchísimo la aparición del clavecín como instrumento protagonista, el cual no sólo embellece a la canción, sino se adueña de ella casi a la par de la potente voz de Morrison. La canción inicia con una suavidad pasmosa, pero de a poco se incrementa la intensidad hasta alcanzar un clímax musical y emocional altísimo y excepcional del cual no podemos ni queremos escaparnos, y que nos tiene tan sumergidos en su mística, al punto de llevarnos a las lágrimas si nos dejamos llevar de lleno por la música sin distracciones. De hecho, la canción quizás sea la más prolífica y excelsa de todo el álbum, y eso no es poca cosa.

Al buen estilo del jazz de las grandes bandas, se alza "The Way Young Lovers Do", para hacernos olvidar un poco de la melancolía de la canción anterior, y regresarnos el alma al cuerpo, luego de su excursión por las alturas musicales de la avenida Cyprus. La canción tiene mucha energía y mucha alegría, razón por la que es la canción más breve de todo el álbum: Morrison no nos quería poner muy contentos porque las dos canciones siguientes nos regresan al azul, a la tristeza y la emotividad. Antes de pasar a ello, y aún en el tema actual, la perfecta inclusión de los metales también es un guiño al soul de aquellos años, del estilo de Jackie Wilson. Todo un homenaje a la música negra por donde se le vea.

Ahora sí, "Madame George" es la canción más extensa del álbum, y también una de las más grandes en el sentido musical y artístico. Si bien no es tan explícitamente desgarradora como "Cyprus Avenue", sí alcanza por momentos la emotividad de ésta, y el hecho de que sea más extensa, nos permite alargar de cierta forma la agonía. La intimacía y el bajo perfil también son elementos clave en esta canción, que se va desarrollando lentamente. De a poco aparece un violoncello, una flauta, y la música se va enriqueciendo, alimentando de esta manera la carga emocional que justo al final estalla con suma elegancia y porte. De ahí que cueste un poco más apreciar de primera instancia la belleza de la obra, que está ahí, pero no a la vista de todos. La letra es igual de sublime, triste y melancólica, parece conminarnos a despedirnos de Madame George, pero también nos habla del amor y de la vida en Irlanda. The love that loves to love.

Y "Ballerina" no se queda atrás, en cuanto a emotividad y a calidad musical. De hecho creo que es la canción más triste de todo el álbum, pero también es la que tiene mayores aires de epicidad, gracias a la progresión de las melodías, y a las armonías perfectamente balanceadas y logradas con los instrumentos empleados. Las notas que se suceden una a otra son como un transporte que nos va llevando por las emociones que Morrison desea que sintamos al escuchar la canción, y dado que estamos dispuestos a dejarnos llevar, apreciaremos y admiraremos cada uno de estos paisajes musicales y líricos que nos narra esta maravilla de canción. Si bien, como decía anteriormente, es una canción muy triste, en su letra también es una especie de poema, una oda romántica a una mujer que, grácilmente, baila (en sentido figurado) frente a los ojos enamorados del autor, en una especie de muestra inalcanzable, de esas que todos los hombres hemos conocido por lo menos una vez en nuestras vidas. Si logramos entender la letra en su extraño acento irlandés, nos apropiaremos de la canción en su totalidad, dada la universalidad de su letra. Así que en todo sentido, la canción es monumental.

Para cerrar, "Slim Slow Slider" es un epílogo en toda la regla: es breve, es conciso y es recopilatorio en cuanto a la temática del álbum. De cierta manera será una reminiscencia, en lo musical, a "Beside You", pero con mucha más carga emocional, y con una natural ambientación de despedida. Si bien no es memorable, sí nos permite dar un cierre en nuestras mentes, nuestros oídos y nuestros corazones, luego del esplendoroso despliegue emocional del resto del álbum, por lo que su presencia es más que necesaria y agradecida en el álbum.

Es así que, inesperadamente, se grabó uno de los álbumes más importantes del rock, y uno de los menos valorados en su momento. Hoy en día, Van Morrison es una leyenda viviente, y en gran parte, es gracias al trabajo magistral que hizo en la composición e interpretación de esta obra maestra. Bien se dice, que las mejores cosas vienen disfrazadas de las cosas menos vistosas. Es el caso de "Astral Weeks", un álbum de folk jazz que tiene en su interior muchas más cosas que ofrecer, más enriquecedoras y duraderas que lo que aparenta.

sábado, 8 de diciembre de 2018

Discografía de los Beatles: Revolver



Una vez que revolucionas el mundo musical de una manera irreversible, las cosas cambian para toda la escena, pero, ¿y tú? ¿Qué haces? Esta poderosa y existencial duda se les presentó a los Beatles luego de la publicación, en diciembre de 1965, de su obra maestra Rubber Soul. Sin embargo, para ellos esta duda no significó un problema, y apenas 4 meses después de la publicación del álbum, comenzaron con las grabaciones del que para muchos, no sólo es el mejor álbum de la banda, sino de toda la historia del Rock.

Era evidente que no podían repetir lo hecho en Rubber Soul, esto lo sabían ellos y lo sabía todo el mundo. Tenían que seguir innovando, tenían que mantener el ascenso artístico hasta llevarlo a alturas jamás alcanzadas.

En otras partes del mundo (específicamente, en Estados Unidos) ya se habían producido obras fuera de lo común, con el arte y la innovación como elementos centrales. Por un lado, el ignoto (para la mayoría) debut de Frank Zappa llamado "Freak Out" al cual le falta mayor reconocimiento del que se le da, aún en nuestros días, y por otro lado, la obra maestra de Brian Wilson y sus Beach Boys, "Pet Sounds", obra en la que estuvo trabajando en solitario casi por un año, y que por un breve periodo de tiempo, le colocó en la cima del olimpo musical.

Sin embargo, la nueva obra de los Beatles no se relacionaba en nada con estos dos trabajos, por lo que podemos asumir que no fueron una influencia determinante en su creación. Más bien, ellos ya traían su idea de cómo querían que sonara el álbum, y plasmaron sus creaciones de acuerdo con ese sonido que anhelaban ejecutar.

El resultado es un álbum de rock puro, donde los brillos de folk del álbum anterior están prácticamente desaparecidos, y donde la psicodelia hace su debut en el mainstream del rock británico. La banda buscaba sí o sí experimentar, usar las herramientas de estudio como instrumentos musicales, y añadir sonidos jamás escuchados anteriormente. Además, el estilo de cada compositor se hizo más claro en cada una de sus obras, definiendo de manera más clara los rumbos que cada uno tomaría mas adelante.

La obra da comienzo con un poderoso rock compuesto por Harrison, en el que además se critica duramente a la recaudación de impuestos en la Gran Bretaña. La letra es implacable, y la música es todo lo que se necesita para comenzar un álbum de manera contundente. Las capacidades de composición de George alcanzan su punto más alto con esta maravillosa y poderosa canción de apertura. Por si esto no fuera suficiente para augurar un álbum magno, llega "Eleanor Rigby" con su cuarteto de cuerdas como protagonista principal, para cambiar para siempre la concepción del rock sinfónico, abriendo la posibilidad a la fusión de instrumentos que parecían ser los más ajenos al rock. Desde luego que el dramatismo de la obra es esencial para el desarrollo y culminación de la misma, pero con lo que siempre nos quedaremos será con ese fantástico arreglo de cuerdas.

El tercer tema es de Lennon, y en él el surrealismo se lleva a nuevos horizontes. "I'm Only Sleeping" es el título de esta apología a la pereza, en la que Lennon sólo quiere descansar y dormir, aunque muchos le relacionan al consumo de drogas. Sea como sea, la música es espléndidamente hipnotizante, los experimentos sonoros se acoplan a la perfección al rock ácido que escuchamos, y la temática de la letra es sólo la cereza del pastel. A todo esto, llega la segunda composición de Harrison, la abiertamente hinduísta "Love You To", donde se expone una fusión tan extraña como asombrosa entre la música hindú (del gran Ravi Shankar) y el rock, por lo que escucharemos por igual a las cítaras y las guitarras eléctricas, aunque éstas estarán perfectamente camufladas en la selva de sonidos aturdidores hinduístas. Si bien, años más tarde el propio Harrison despreciaría este, su primer intento real en la música hindú, a mí me parece una auténtica maravilla.

Y de forma drástica pasamos a una de las canciones más bellas del repertorio beatlero, la dulce "Here, There And Everywhere" de McCartney, en la que, de la manera más sutil posible, se nos narra lo que es estar enamorado, con unos coros perfectos de fondo y la música en su estado más pulcro y terso posible. La canción es una auténtica caricia, y sabremos reconocerla como tal sin grandes dificultades. Ringo no podía faltar como protagonista en el álbum, es por ello que Lennon y McCartney (más el segundo que el primero) pensaron en una canción infantilesca y pegajosa para que la cantase el carismático baterista, y así llegó "Yellow Submarine" al álbum, para ser la más conocida y la menos artística de todo el álbum.

Caso contrario del tema siguiente, el espectacular "She Said She Said", otra alucinante y grandiosa obra de Lennon, en donde las guitarras y el rock son los protagonistas, más incluso que la extraña y viajada letra. Los diálogos entre voces y guitarras con el argumento musical más sólido e ingenioso de todo el álbum, sin lugar a dudas, y si a eso le añadimos el espectacular trabajo de Ringo en las percusiones, luciéndose mucho más que en el tema anterior, tendremos como resultado la mejor canción de rock (entiéndase rock como el género base de la música sesentera, rock de guitarras, la evolución del rock and roll) de todos los años sesenta.

Paul McCartney dejaría muy clara una cosa en este álbum: lo suyo son las canciones dulces y delicadas, y también las canciones juguetonas y a veces infantilescas. Es el caso de "Good Day Sunshine", un derroche de optimismo, al menos musical, en el que las guitarras no son las protagonistas, sino el efusivo coro, alegre y vivaz, que engalana esta simple y efectiva melodía. Mientras que Lennon seguiría su vena rockera con "And Your Bird Can Sing", con su riff descendente a dos guitarras y su energía inagotable. El alcance rocanrolero de esta canción está al nivel de "She Said She Said" o de "Taxman", y la consolidación del álbum como una muestra guitarrera magistral quedan confirmadas con esta canción.

Cuando Paul terminó con su pareja de toda la vida, Jane Asher, debía plasmarlo en una canción, y esa canción es la hermosísima y dolorosísima "For No One", una canción que apela al dolor sin caer en autoconmisceraciones ni chantajes, pero que sí apela a nuestro lado sensible y empático, porlo que la canción nos hará sentir como si nos hubiese pasado a nosotros. Musicalmente no se puede decir más que es perfecta, sin ninguna falla ni debilidad. Una pequeña obra maestra. "Doctor Robert" es un rock simple, con un interludio celestial que es tan hermoso como breve, y que contrasta de manera magistral con la simplicidad, incluso frialdad, de las estrofas, lo cual enaltece tanto una sección como la otra. Se dice que Lennon la compuso pensando en su primer "dealer", Bob Dylan, sin embargo, eso es sólo un rumor. Lo que sí es cierto es que se trata de una estupenda canción que muchas veces se ignora en las reseñas y revisiones a este álbum.

La última aportación de Harrison es también la más sobria, "I Want To Tell You" es como un adelanto de lo que 30 años después se convertiría en el britpop, por lo que también nos recordará un poco al estilo más serio de los Kinks. A pesar de que no es tan brillante como las otras dos composiciones de Harrison, sí es una gran canción que merece ser más valorada. Mientras que "Got To Get You Into My Life" es un homenaje al soul, con esas maravillosas orquestaciones de metales y la poderosa y emotiva voz de McCartney luciéndose a sus anchas. Es bien sabido que Paul compuso esta canción pensando en la mariguana, por lo que los rumores morbosos se pueden disipar, y simplemente admiremos la majestuosidad de la canción.

La culminación máxima del álbum, y la que lo representa a la perfección, no sólo al álbum, sino a todo el movimiento musical y social que le sucedió, es la abrochadora del álbum. "Tomorrow Never Knows" es un viaje en todo el sentido de la palabra. Los sonidos se mezclan con las melodías, y las armonías son tan aturdidoras como excitantes. El concepto consiste en mezclar la cultura hinduísta con el rock británico, y la ejecución es tan asombrosa como compleja. No sólo son los 4 instrumentos sonando, es una serie de loops que los mismos Beatles (liderados por McCartney, quien prácticamente inventó los loops musicales en el rock) grabaron, recortaron y pegaron en las cintas de grabación, por lo que la definición de collage musical no podía ser más acertada. Además, esto significaba que la canción no podía reproducirse en vivo, con los instrumentos de mediados de los sesenta. Por lo que se trata de la primera canción exclusivamente de estudio de los Beatles, lo cual también inauguró un nuevo tipo de rock. Esta canción fue como una caja de pandora, la cual fue abierta y dejó salir un sinnúmero de posibilidades musicales, las cuales aún en nuestros días no se han explorado en su totalidad. Por lo que la trascendencia de esta canción es casi equiparable a la del álbum en el que se encuentra, y el nivel de infliuencia directa e indirecta que ha tenido a lo largo de 52 años es inagotable.

Así que estamos frente a un monumento al rock, uno de los mejores álbumes de todos los tiempos, una obra sin la cual la música habría sido totalmente diferente, y una de las muestras musicales más asombrosas y adelantadas a su tiempo. 52 años han pasado y la vigencia del álbum sigue tan presente como si hubiese sido publicado en este mismo año. Y lo mejor es que el cuarteto aún tenía algunas obras magistrales más por entregarnos.

jueves, 22 de noviembre de 2018

Discografía de los Beatles: Rubber Soul



A partir de este álbum, la historia no sólo del cuarteto, sino del rock en general, habría de cambiar para siempre. Se habría de reinventar el género en una sub-especie más evolucionada, y de la cual nacerían decenas de descendientes y de la que millares de músicos en todo el mundo se habrían de basar para la realización de sus obras, en algunos casos muy buenas.

La idea del hartazgo por la imagen juvenil e inocente que proyectaba el cuarteto a inicios de 1965, con todo el vendaval de la beatlemanía sobre sus hombros y con el cansancio físico y mental que les producía el grabar dos álbumes, mas una película y centenas de conciertos, todo en el transcurrir de un año, fue lo que motivó a los músicos a reinventarse como escritores y como artistas, y les orilló a buscar nuevos horizontes que les permitiera alcanzar el objetivo que tanto ansiaban: que se les considerara como hombres adultos que, a través de la música, creaban arte.

En esa visión influyó mucho el encuentro que los de Liverpool tuvieron con el mítico poeta de Duluth, Minnesota: el genial Bob Dylan. Había pasado un año de su primer contacto, y la enorme influencia que se infundieron mutuamente ya se había presentado, en el caso de Dylan, con sus dos monumentales álbumes de 1965, "Bringing It All Back Home" y "Highway 61 Revisited", mientras que los Beatles ya se habían manifestado (principalmente Lennon) con algunas canciones de "Help", de mediados de ese mismo año. Y no era para menos, se trataba de las mentes más influyentes en toda la historia del rock.

Así que a mediados de octubre de 1965, los cuatro integrantes, junto con el eterno productor George Martin, entraron a los estudios de Abbey Road para grabar el que, para ellos, debía ser el mejor y más adulto álbum de rock jamás grabado. La banda ya estaba en un punto creativo muy alto, y sin el peso moral de llenar las expectativas de millones de adolescentes, sino las propias, se liberaron y dejaron salir todo ese talento creativo para grabar uno de los mejores álbumes de rock de todos los tiempos.

Es cierto que ellos revolucionaron el rock and roll, es cierto que ellos habían inventado el pop en su forma más fina y estilizada, sin embargo, no fue sino hasta que realizaron esta obra de arte que se colocaron como la banda más importante de la época y, eventualmente, de toda la historia. Así de relevante es el trabajo realizado en este disco.

Para empezar, nuevamente regresaron a la fórmula de componer ellos mismos todas las canciones del álbum, en este caso, 14. Y no sólo eso, sino que lo hicieron con una perspectiva distinta a la de su anterior álbum enteramente original, el alegre y vivaz "A Hard Day's Night", en donde aún la diversión e inmadurez eran la médula del trabajo. Aquí no. Aquí se tocan temas mucho más profundos y surrealistas, y el romanticismo estudiantil quedaba atrás como elemento obsoleto.

A pesar de que se le considera como un álbum de folk rock, y a pesar de la clara influencia de Dylan en la música y las letras, el álbum suena muy poco a lo que por aquellos entonces se hacía en Estados Unidos como Folk Rock. Más bien es una extraña mezcla de la instrumentación del folk rock, con la elegancia del pop y la aspereza del rock and roll y sus elementos raíz, como el blues y el country. Si a esto le añadimos la innovación en el uso de algunos instrumentos, como el órgano Hammond o la citara, tenemos como resultado un álbum que, con el paso de más de 53 años, no suena avejentado ni obsoleto, y un álbum en el que muchas bandas y músicos aún se pueden ver reflejados.

La obra inicia con un rock maravilloso, compuesto por McCartney, con una letra un tanto surrealista e irónica, y una instrumentación exquisitamente rockera. Me refiero a "Drive My Car", un divertimento rockero bastante melódico y armónicamente excelso. Es fácil apreciar este último elemento gracias al sistema de grabación en el que se dividían las voces de los instrumentos, escuchándose cada uno en el lado izquierdo y derecho del audio, respectivamente. La primera canción de Lennon es la genial "Norwegian Wood", donde apreciamos la citara de Harrison y la extraña (y métricamente perfecta) letra en la que se nos narra un inusual encuentro entre un chico y una chica, sin elementos románticos ni enamoradizos. La brevedad de la canción sólo nos hace apreciarla más en su simplicidad y su complejidad, una musical y la otra lírica.

Mientras que "You Won't See Me" es una canción de reclamo abierto escrita por McCartney y en donde Ringo y sus percusiones se lucen como nunca antes, y los coros de Harrison y Lennon hacen mucho más que sólo ambientar la canción. Además de los 4 instrumentos habituales, escuchamos un piano (muy recurrente en este álbum) y un Hammond muy discreto, lo cual alimenta la complejidad instrumental que los músicos anhelaban expresar en sus canciones. Siguiendo con letras surrealistas, la segunda canción de Lennon, "Nowhere Man" es un claro ejemplo de esto. La música, en apariencia muy simple, es en realidad un monumento a la exquisitez y la elegancia, con muy pocos elementos melódicos, pero con un ritmo y una armonía tan deliciosas que, a pesar de no entender nada de lo que Lennon, McCartney y Harrison al unísono nos tratan de decir, nos fascinan y atrapan de inmediato.

Y otra agradable sorpresa en el álbum es la aportación de Harrison en la composición de dos estupendas canciones. La primera de ellas es el quinto track, "Think For Yourself", en la que se percibe un gigantesco salto de calidad y madurez por parte del beatle más joven, si consideramos las dos canciones que compuso para su álbum anterior, que rondaban entre la ingenuidad y la inexperiencia. Aquí no, la canción es un portento del rock como arte, de la lírica como medio de expresión y de la experimentación de ritmos y armonías. No se trata de una experimentación radical, pero el uso de un ritmo inconsistente, y un riff de guitarra muy oscuro y estridente, nos habla de los nuevos horizontes que Harrison buscaba, en aras de competir y agradar a sus dos mentores musicales, y compañeros de banda. La letra es una reprimenda muy seria hacia la codependencia de una persona, y en la que se le dice que piense por sí misma. Un tema que, hasta hoy en día no termina de comprenderse del todo, en especial por las masas. A destacar el uso de palabras poco usuales para aquellos tiempos, pero muy precisas, tales como "left behind", "opaque", "rectify", o frases como "the ruins of the life that you had in mind" o "try thinking more if just for your own sake", en conceptos bastante avanzados y una temática tan inusual como universal.

Mientras tanto, Lennon seguía en la vena surrealista, ahora un paso más allá de lo convencional en "The Word", donde se habla del amor pero no como un tema superfluo y vacuo, sino como una aspiración y una virtud a la que todo hombre debe ansiar alcanzar. La música es fascinante a pesar de la estructura simple de la canción. Las guitarras discretas, el Hammond más estridente que nunca, el piano con notas extrañas, las melodías vocales perfectas y el bajo de fondo con una melodía casi imperceptible, pero absolutamente fascinante. La canción es una de las más innovadoras, y una de las mejores del álbum. Por su parte, "Michelle" recupera algo de la vena romántica que hasta ahora estaba inédita en el álbum, sin embargo, no es un romanticismo juvenil, sino un romanticismo clásico, muy a la europea con elementos preciosistas y una ambientación sutil y delicada. No podía ser de nadie más que de McCartney una composición como esta.

Ringo pondría su granito de arena en una canción country que compuso junto a Lennon y McCartney, llamada "What Goes On", y en donde se muestra quizás la faceta más cercana al folk rock que hacía Dylan en aquellos días. Por el hecho de ser de Ringo, no sólo se perdona la simpleza del tema, sino que se aprecia y agradece el enorme esfuerzo por que la canción no sonara fuera de lugar con respecto a los demás temas del álbum que, si bien no está a la par, tampoco desentona en absoluto. Y si McCartney ya había aportado algo de romanticismo, ahora era el turno de Lennon, con su característico pesimismo y desdén, en la hermosa "Girl", una canción donde se habla de la crueldad que puede tener una mujer hacia un hombre enamorado. Nuevamente la elegancia se hace presente en un tema más adulto que juvenil, y más elaborado que melódico.

"I'm Looking Through You" es una estupenda canción folk de McCartney, en donde se muestra la faceta más profunda de Paul como letrista, y en donde su gracia y talento para las melodías y la emotividad característica de sus obras está más presente que nunca, contrastando la suavidad de las estrofas con la rudeza de los coros guiados por un poderoso órgano Hammond tocado por nada menos que Ringo Starr. Y la calidad musical no da ningún descanso, pues "In My Life" es una de las canciones más emblemáticas de la banda, y una de las más entrañables en toda la historia del rock. La canción, original de Lennon, es una muestra de los alcances musicales que la banda tenía, pudiendo ser tan rockeros como sensibles, y tan experimentales como clásicos. Para mi gusto, se trata de la canción más hermosa de los Beatles.

"Wait" es una de las últimas canciones compuestas en conjunto por Lennon y McCartney, en donde la sección principal es compuesta por el primero, mientras que el puente en crescendo es obra de Paul. De alguna forma mezclaron sus composiciones, y el resultado es esta canción de bajo perfil, pero de amplia envergadura. De hecho, tal inusualidad es dada debido a que la canción se grabó muchos meses antes de las sesiones de "Rubber Soul", pensada para aparecer en el álbum anterior, sin embargo, pensaron que la canción era demasiado seria para un álbum como "Help!", así que la abandonaron temporalmente. El segundo tema original de Harrison para este álbum es la espectacular y deliciosa "If I Needed Someone", nuevamente con un riff de guitarra, pero esta vez mucho más lúcido y destellante que el de "Think For Yourself", y con una base melodía tan maravillosa que seremos incapaces de olvidarla. El nivel que de pronto alcanzó Harrison para este álbum es tan inexplicable como asombroso, y sus dos canciones son auténticos brillos en un álbum plagado de temas revolucionarios y avanzados para su época.

La última canción del álbum es otro country rock, esta vez compuesto por Lennon, en donde los límites de lo racional y lo irracional están más borrosos que nunca. "Run For Your Life" es una auténtica amenaza de muerte que Lennon le hace a una hipotética (o no) pareja si ésta le llegase a ser infiel. Todos sabemos de sobra que una de las (muchas) debilidades de Lennon eran sus celos obsesivos y psicópatas. Todo ello reflejado en un tema demasiado vivaz para la temática que se trata, pero perfecto para cerrar el álbum de manera brillante.

Después de esto, el rock jamás volvería a ser igual. Zappa publicó su "Freak Out", los Beach Boys su "Pet Sounds" y Dylan su "Blonde on Blonde", tres corrientes fundamentales que se desarrollarían en los años siguientes, que tuvieron su origen en estos tres álbumes, y que a su vez, estuvieron fuertemente influenciados no sólo por la música de "Rubber Soul", sino por lo que el álbum en sí representaba: la capacidad de hacer una obra de arte a través de algo que, hasta antes de este álbum, se consideraba un simple medio de diversión y evasión de la realidad. Así es, los Beatles hicieron adulto al rock, y lo convirtieron en una expresión artística, la más prolífica de la segunda mitad del siglo pasado.

viernes, 12 de octubre de 2018

Discografía de los Beatles: A Hard Day's Night



El álbum que marcó de manera más definida el nacimiento del pop. Para este punto, los Beatles eran conocidos en todo el mundo, por lo que una extraña manera de apovechar su fama, que fue el hacerles una película, detonó la creatividad de los músicos para crear un álbum muy limpio y refinado, a comparación del resto de la música que se hacía en 1964. Si bien, esta evolución musical hoy en día nos parece algo natural, en aquellos días dar un salto artístico de esta manera era algo que nadie hacía.

Entendiendo que la música de los Beatles siempre estuvo bañada de un barniz de pop, lo hecho en este álbum supera la elegancia y la sofisticación de sus demás álbumes, incluso los inmediatamente posteriores. Ello se debe en gran medida al hecho de que la totalidad de las canciones que conforman este álbum son originales. De hecho, es el único álbum de los Beatles en el que todas las canciones están firmadas por Lennon y McCartney.

Y es por ello que se percibe un estilo musical muy específico, uno que sólo se presentó en este álbum, y en ningún otro. Los elementos del rock and roll cincuentero pasan a un segundo o tercer término, y las melodías poperas son las que predominan. Ahora bien, es importante diferenciar el pop bello que inventaron los Beatles del pop excesivo y artificial que desarrollaron artistas de plástico como Michael Jackson o Madonna en los años ochenta. El primero se emparenta mucho con el rock, las insrumentaciones y melodías tienen muchos elementos derivados del blues y las progresiones armónicas, si bien son muy pegajosas y melódicas, para nada son facilonas o simplonas. En el segundo tipo de pop todos estos defectos son la esencia del estilo, de ahí su plasticidad y vacuidad.

Entonces situémonos en un mundo en el que el pop es la novedad, en el que es la vanguardia y en el que es lo más artístico, bello y exitoso que existe en el mundo musical. Todo esto generado en las mentes de los dos genios creativos que compusieron las canciones del álbum. Como dato adicional, en este álbum se dio otra situación única, Harrison utilizó una guitarra de 12 cuerdas en vez de su habitual Gibson-Les Paul. Una guitarra con un sonido muy peculiar que, si bien no es lo que más destaca en las canciones, sí cimentó un sonido que más adelante muchas bandas adoptarían como propio, principalmente los Byrds. El sonido de esta guitarra se puede apreciar más en canciones como "You Can't Do That" o el lado b "I Call Your Name", aunque está presente en prácticamente todas las canciones del álbum.

Dicho esto, pasemos al análisis de las canciones. De las 13 piezas que conforman el álbum, 8 son composiciones de Lennon, 3 de McCartney y 2 de ambos en conjunto. A pesar de su poca aportación creativa, comparada con la de Lennon, las canciones de McCartney son las que mayor  evolución presentan, y las que mayor nivel de sensibilidad tienen. La obra inicia con el tema homónimo, un monumento al pop. Desde el electrizante inicio, la canción parece una avalancha de energía que se nos viene encima y que no podemos parar. La canción tiene secciones de Lennon y de McCartney, que ambos habían compuesto por separado y que, como casi siempre, sabían conjuntar a la perfección dentro de una misma canción.

El segundo tema es el bellísimo "I Should Have Known Better" de Lennon, en el que la parte más melódica del compositor queda expuesta. El uso de la voz duplicada era ya habitual en las grabaciones de las canciones de los Beatles, sin embargo, y muy a propósito, hay canciones en donde dejaban una breve sección sin duplicar la voz, como para destacar la belleza o emotividad de dicha sección. En esta canción pasa eso, y cuando llega ese momento, que casi es en el final, es inevitable el estremecerse con la perfección de la voz de Lennon. La primer balada del álbum es también de Lennon, la romántica "If I Fell", cantada a dúo con McCartney, con una bella ambientación y unas melodías irresistibles. Es bastante notorio el avance que la banda había tenido en cuestión de meses. Notorio e impresionante por igual.

La segunda canción compuesta colaborativamente por Lennon y McCartney es la inocente "I'm Happy Just To Dance With You", que entusiasmadamente canta Harrison y que es bonita, sin alcanzar los estándares de las 3 canciones anteriores. La primer aportación de McCartney al álbum es una canción que pasó a la historia, y que es una máxima referencia dentro de la música popular de todos los tiempos. "And I Love Her" es una hermosa balada en la que se repite la dinámica del segundo tema, con la voz duplicada que cede por un breve instante una de sus voces para incrementar la emotividad. Es una de esas canciones que a todo mundo le gusta, que todo mundo conoce y que transmite un mensaje universal. La belleza musical trasciende al romanticismo lírico, y con las puras notas es capaz de enternecernos y enamorarnos.

"Tell Me Why" es la primer canción de reclamo que compuso Lennon, la primera de muchas más. Se trata de un rock jovial y enérgico, pero que tiene un trasfondo más oscuro del que a primera escucha aparenta. Si bien la música no es transgresora, la letra sí lo es un poco, y por ello al final la canción adquiere una personalidad un tanto más rasposa que melosa. Pero para limar asperezas, McCartney nos trae "Can't Buy Me Love", y todo el poder melódico de la banda regresa con más fuerza que nunca. La canción es divertida y romántica por igual, y su enorme accesibilidad la hacen una de las más populares del álbum.

Quizás la canción menos lúcida del álbum es "Any Time At All", una obra aparentemente optimista de Lennon, que tiene un estribillo que atrapa, pero que en el resto de la canción palidece un poco, y no logra lo que el resto de la canciones, que es el atraparnos y cautivarnos. Sin embargo, para nada es una canción mala, simplemente que el estándar del álbum había sido tan alto, que una canción no tan buena se detecta de inmediato. Caso contrario el de "I'll Cry Instead", una breve y deliciosa canción con tintes campiranos y country, en la que Lennon hace lo que mejor sabe, reclamar a la vida y mostrar su lado mas oscuro. Quizás por ello es que la canción funciona muy bien, y añade diversidad al sonido del álbum, enriqueciéndolo de esta manera.

Una de las canciones más finas y pulidas del álbum es "Things We Said Today" de McCartney. El sonido de la canción es completamente adelantado a su época, por momentos un poco sombrío, pero con melodías hermosas y secciones memorables. Con esta canción la banda fue un poco más allá de la ya de por sí enorme evolución que habían mostrado, y nos regalaron un poco de lo que décadas después habrían de replicar más artistas. Y de lo más fino pasamos a lo más rockero del álbum. "When I Get Home" es la canción más guitarrera del álbum, con la energía más rockera y con los momentos más intensos de todo el álbum. Evidentemente la canción es de Lennon.

Las dos últimas canciones son un auténtico broche de oro puro para el álbum. "You Can't Do That" es una alarmante muestra de lo celoso y posesivo que podía ser Lennon, sin embargo, la increíble música que le acompaña (en especial el maravilloso riff de guitarra) y los arreglos esplendorosos (como el silencio justo antes de cantar el título de la canción) hacen que nos olvidemos de ello y que apreciemos la maravilla de la música que los aún novatos (con un año en el negocio apenas) Beatles nos regalaban. Y finalmente, una extremada e inusitadamente melancólica canción, algo que jamás habíamos escuchado, "I'll Be Back", con una emotividad gigantesca que nos deja con un sentimiento inquietante pero delicioso. La amenaza innata a la que hace referencia el título de la canción se aborda más desde el punto de vista de la esperanza que del acoso, así que nos podemos concentrar de lleno en la belleza de la música, y en la gran carga emocional que es inherente a ésta.

Por primera vez los Beatles no cierran un álbum con una canción festiva o abiertamente juvenil. Ahora el cierre es bastante triste y reflexivo, cosa que a casi 55 años de distancia, aún podemos apreciar y agradecer, como un gesto de reconocimiento a nuestra percepción musical y a nuestro sentido intelectual.

La cima del mundo musical había cambiado muy rápiamente, y en un año pasó de ser el rock and roll a ser el pop el sonido reinante, la joya de la corona, el pináculo artístico y musical más alto al que se podía aspirar, y al que sólo una banda era capaz no sólo de llegar, sino de mantenerse. Aunque inevitablemente, al llegar a una cima, el paso siguiente tendrá que ser descendente, cosa que le sucedió a los Beatles. Sin embargo, y afortunadamente, esta no sería ni la única, ni la más alta cima que los Beatles habrían de alcanzar.

martes, 2 de octubre de 2018

Mis canciones favoritas de Pink Floyd



Pink Floyd es mi segunda banda favorita de rock de todos los tiempos, después de los Beatles, debido a su maravilloso sonido espacial, su influencia en el rock progresivo y su fascinante historia y evolución musical, así que elegir un puñado de canciones para esta lista ha sido tan difícil como gratificante. He aquí las 20 canciones de la banda que a mí personalmente más me gustan, en orden ascendente.

20. "Run Like Hell" del álbum The Wall (1979)

Una de las pocas canciones que David Gilmour pudo aportar en composición para el maravilloso The Wall, último gran álbum de la banda. Se trata de una canción con una letra oscura pero con un sentido musical asombrosamente accesible, con su riff de guitarra que es imposible de olvidar y su enérgica sección rítmica. Uno de los puntos más altos de dicho álbum.


19. "Sheep" del álbum Animals (1977)

Un poco en la misma vena que la canción anterior, sólo que con una instrumentación más rica, y con elementos tanto de rock como de música electrónica que hacen de los casi 11 minutos que dura la canción un auténtico viaje lleno de energía y vitalidad. La letra es una crítica muy fuerte a la sociedad, incólume e indolente ante las atrocidades de los gobiernos y las corporaciones. Ojo especial al final de la canción, cuando se arma la revuelta tanto en la letra como en la música.


18. "Us And Them" del álbum Dark Side Of The Moon (1973)

Una auténtica maravilla de los claroscuros musicales, en la que se alternan momentos de una bella calma, tan apacible como entrañable, con momentos de explosividad musical y emocional. La canción está cantada a dúo por David Gilmour y Rick Wright, voces que se complementan a la perfección y que le añaden un matiz muy terso a la canción. Es una lástima que a Wright le dejasen cantar tan poco en la banda.


17. "In The Flesh?" del álbum The Wall (1979)

La canción con la que abre el muro es una explosión de rock con un dejo de melancolía y una emotividad inmensa, que nos pondrá la piel de gallina tanto por el tristísimo riff de guitarra como por el poderío vocal de Roger Waters.


16. "Remember A Day" del álbum A Saucerful Of Secrets (1968)

Cuando la banda sufrió su primer gran transformación, es decir, la salida de su entonces líder Syd Barrett, el proceso fue muy doloroso para todos los integrantes, cosa que se nota en el segundo álbum de la banda, y sobre todo, en esta maravillosa pero muy melancólica canción que tiene una elegancia interminable, así como emocionantes elementos psicodélicos y la exquisita voz de Rick Wright como protagonista.


15. "Matilda Mother" del álbum The Piper At The Gates Of Dawn (1967)

Esta fantástica obra compuesta por Syd Barrett representa la enorme inventiva y creatividad que tenía el líder original de la banda, y que se alcanzó a plasmar a lo largo de su maravilloso álbum debut. Los cambios de ritmo, los sonidos psicodélicos y la irreverencia sin temor nos harán disfrutar de cada sección de esta maravilla.


14. "Dogs" del álbum Animals (1977)

Otra canción cargada de una fuerte crítica, esta vez hacia la clase política y corporativa de nuestra amada sociedad, en una fantástica suite de 17 minutos compuesta por David Gilmour, con momentos muy rockeros y pasajes instrumentales tan extraños como disfrutables. Nuevamente lo mejor lo dejan para el final de la canción, en donde se incrementa ligeramente la emotividad para cerrar de forma gloriosa esta majestuosa canción.


13. "Mother" del álbum The Wall (1979)

Se trata de una melancólica canción en la que un hijo cuestiona la excesiva sobreprotección de su madre hacia él. La canción tiene momentos oscuros (los reclamos) cantados por Roger Waters, que tienen ciertos brillos que les engalanan, y momentos más lúcidos (la madre) cantados por David Gilmour en un despliegue vocal súmamente emocional y sublime.


12. "Astronomy Domine" del álbum The Piper At The Gates Of Dawn (1967)

Un auténtico viaje espacial futurista (futurista desde la perspectiva de los años sesenta, claro) en el que las atmósferas cambian drásticamente, en el que los sonidos se empatan con las melodías y en donde la creatividad de Syd Barrett queda más que clara, en sus ambiciones musicales y artisticas. A destacar el trabajo de Nick Mason en las percusiones, una auténtica maravilla.


11. "Grantchester Meadows" del álbum Ummagumma (1969)

Una canción progresiva folk de Roger Waters, con sonidos ambientales de la naturaleza, y con una atmósfera entrañable y adorable, que de inmediato nos remitirá a la hermosa calma de la naturaleza, en donde no hay ruido, estrés o problemas. Son 7 minutos y fracción de un deleite interminable, cantada a voz duplicada por Roger Waters, con su timbre gravísimo y su elegante acento inglés.


10. "Wish You Were Here" del álbum Wish You Were Here (1975)

Una canción conocida por todos los amantes del rock, un must para cualquiera que se diga conocedor de la música contemporánea, y una de las canciones más bellas jamás escritas. La emotividad de las melodías es un regalo del cielo, un momento de inspiración divina, de esos que ocurren pocas veces en la vida. No conozco a nadie que conozca esta canción y no le guste.


9. "Money" del álbum Dark Side Of The Moon (1973)

El riff bluesero en 7/8, el poder vocal de David Gilmour, la temática universal y el compás musical tan complejo y tan accesible a la vez, hacen de esta canción una pieza fundamental en la historia del rock, una de las mejores canciones de Pink Floyd y uno de los monumentos del rock progresivo en toda su extensión.


8. "Fearless" del álbum Meddle (1971)

No puede existir una canción más dulce que esta. La música está perfectamente cuidada para ser tierna en todo momento, para transmitirnos esa suavidad de manera perfecta. Los elementos melódicos ayudan a que la canción sea memorable, pero lo que nos estremece es la increíble suavidad con la que se trata esta sofisticadísima canción. Sólo una banda británica (ésta específicamente) podía haber compuesto semejante oda a la sensibilidad.


7. "The Great Gig In The Sky" del álbum Dark Side Of The Moon (1973)

La última gran contribución de Rick Wright, en cuanto a composición se refiere, al historial de la banda. Es un tema estremecedor y espeluznante, en el que una voz externa a los integrantes de la banda nos lleva a un clímax musical inesperado y desgarrador, y en donde la banda hace un perfecto acompañamiento, haciendo de la canción un verdadero mensaje celestial que viaja directo al alma del escucha. De otra dimensión.


6. "The Scarecrow" del álbum The Piper At The Gates Of Dawn (1967)

No es ni siquiera la mejor canción de la era Barrett de la banda, pero sí es mi composició favorita del diamante loco. Una breve y minimalista pieza que demuestra que con poco se puede hacer mucho. Los aires celtas de la canción, así como la rareza de la letra, son elementos adicionales que alimentan la enorme belleza de la canción. Es así como  en un par de minutos se transmite un mensaje emocional genuino a través de la música.


5. "Goodbye Blue Sky" del álbum The Wall (1979)

Otra canción que muestra la faceta más sensible de la banda, esta vez a 3 voces (Gilmour, Wright y Waters) cantando en una armonía perfecta para la atmósfera triste y melancólica de la canción. No es uno de los más destacados, históricamente, pero sí uno de mis favoritos.


4. "Shine On You Crazy Diamond" del álbum Wish You Were Here (1975)

Una majestuosa suite dividida en 9 partes, las cuales abren y cierran el álbum. Es una especie de homenaje/reclamo de la banda a su antiguo líder y amigo Syd Barrett, que además tiene momentos intensos, atmosféricos y musicalmente asombrosos. Son casi 26 minutos en total los que dura esta extensa pero impresionante canción. La sección final, es decir, la novena sección de la canción, es uno de los finales de canción más hermosos que haya escuchado en toda mi vida.


3. "Comfortably Numb" del álbum The Wall (1979)

La mayor composición de David Gilmour en su vida, una canción con una belleza inagotable, con un despliegue emocional incomparable y con un manejo de las emociones perfecto. Los contrastes entre las oscuras estrofas y los majestuosos coros son estremecedores, y los solos de guitarra son el pináculo de la obra. Una obra cumbre en la historia del rock, sin lugar a dudas.


2. "Echoes" del álbum Meddle (1971)

Esta es la canción más grande de Pink Floyd. Como canciones, no hay ninguna en el repertorio de la banda que supere a esta obra maestra. Son 23 minutos y fracción de la esencia de Pink Floyd. Su belleza, su sensibilidad, sus solos de guitarra, su experimentación, su emotividad. Las voces de Gilmour y Wright nacieron para ser combinadas y cantar al unísono. El viaje musical más bello de la historia del rock, y la suite más representativa del rock progresivo. Tal cual.


1. "Time" del álbum Dark Side Of The Moon (1973)

Como ya se habrán podido dar cuenta, soy una persona que le encantan los contrastes dentro de una canción. Los cambios de ritmo, de estado de ánimo o de emotividad, son elementos que a mí me asombran y me fascinan sobremanera. En el caso de esta canción, que es el punto más alto del álbum más alto de la banda, y el segundo mejor de la historia del rock, a mi parecer, los contrastes se palpan desde el mero inicio de la canción. El sonido calmo y nuboso que se interrumpe por las estruendosas campanas y alarmas de los relojes. Las atmósferas proto-electrónicas interrumpidas por el cuerpo principal de la canción. Las estrofas altamente agresivas y directas que se ven interrumpidas por los bellos y suaves coros, con esas inconmesurables voces femeninas de fondo, y el solo de guitarra más perfecto de la historia del rock. Repito, el solo de guitarra más perfecto de la historia del rock. No hay más. Es mi canción favorita de la banda.



viernes, 7 de septiembre de 2018

"Yo tengo chicle en mi cerebro"



Cuando en los años 80 se desarrolló el hip hop afroamericano, tenía muchos elementos callejeros tanto en sus letras como en su música. El crimen y las drogas eran las principales temáticas de las canciones hiphoperas, y si bien se perseguía una especie de fin artístico, básicamente con la improvisación y el uso de ritmas que expresaran de la manera más cruda posible la realidad afroamericana, sus ambiciones musicales dejaron mucho que desear. Ahora bien, una cosa es bastante clara: el hip hop como tal, es un género que mayoritariamente pertenece a los afroamericanos. "Ese" hip hop.

Sin embargo, dentro de esa oleada hiphopera se desarrolló una metodología musical que parecía un mero plagio, pero que nadie de ese mundo había percibido el potencial artístico y creativo que poseía. El uso de sampleos. Es decir, el tomar segmentos o fracciones de otros temas para crear sonidos, ritmos y melodías dentro de un tema nuevo. Claro, con la acreditación y los derechos del autor original. Entonces, mientras los raperos usaban los sampleos como simples añadiduras en sus canciones agresivas y poco lúcidas, hubo quienes descubrieron el potencial de los sampleos para elaborar así obras nuevas, frescas y renovadas.

Uno de esos artistas era Beck Hansen, un freak angelino que se había hecho famoso en 1994 por su hip hop albino titulado "Loser", en la que mezclaba letras en inglés y en español. Una curiosidad que en su momento nadie tomó en serio, y que era más un tema hilarante que artístico, según la visión de muchos. Ahora bien, es importante establecer lo que el hip hop de blancos representa. No es agresivo, no es tan elaborado en sus rimas, pero sí tiene un sentido artístico más evidente, y sus alcances musicales suelen ser más amplios.

Cuando Beck publicó en 1996 su obra maestra "Odelay", muchos se rehusaban a admitir los elementos hiphoperos que el músico había utilizado en la mayoría de los temas. Sin embargo, no es hip hop como tal. Es una serie de recortes y secciones muy variadas que se ensamblaron de manera magistral en 13 fantásticos temas, y que como resultado dieron un álbum interesantísimo, innovador e inmensamente musical. Lo primero que podemos destacar al escuchar el álbum es que Beck no le teme a los ritmos bailables, a los ritmos tribales y a la eclecticidad que viene implícita al uso de sampleos.

Tampoco es algo estrictamente rockero, dentro del álbum podemos escuchar una enorme diversidad de sonidos y géneros, desde las baladas hasta el punk, y desde el grupero hasta el bossa nova. Pero no nos confundamos, no es un collage de géneros que simplemente están ahí y ya. Todos los temas tienen un lazo invisible que los conecta, y en este caso son varios: el humor negro de las letras, la electricidad de los ritmos (es inevitable el bailar con la mayoría de las canciones) y la enorme versatilidad creativa de Beck para mezclar piezas de música y así crear canciones.

Luego de 22 años, aún se puede escuchar con entusiasmo la música, y se revalora su importancia, dado el hecho de que álbumes como este escasean en la escena musical. Cada canción es un mundo dentro de sí misma, y la carga emocional está presente aún cuando los temas no son en apariencia emotivos.

La obra inicia con un tema muy representativo del álbum, el pegadizo "Devil's Haircut", con ese riff distorsionado de guitarra y el coro inolvidable. También es uno de los temas más lineales del álbum, existen pocos cambios de ritmo o irrupciones en la música. Y sí, desde esta canción podemos bailar sin problemas. "Hotwax" es un hip hop típico, con un ritmo lento y un riff de guitarra simple pero memorable. Aquí es donde escuchamos la primer mezcla mexico-americana: en primera tenemos el coro en español (tan incoherente como hilarante), y en segunda ese pequeño instante con un acordeón netamente grupero. La música entra por nuestros oídos y electriza a nuestro cuerpo, por lo que las melodías pasan a un segundo plano, por detrás del ritmo y los sonidos que constantemente aparecen y desaparecen.

El inicio de "Lord Only Knows" está tan fuera de lugar (a propósito) que pasa de ser incoherente a rayar en lo genial. Pero la esencia de la canción no está en su inicio, sino en la enorme emotividad que transmite en todo momento (menos, claro, en la introducción). Aquí sí hay una progresión armónica y sí hay una melodía central, por lo que nuevamente tenemos un tema distinto a los anteriores, pero con una mayor carga artística. Al final de la canción tenemos otra referencia a la cultura mexicana: los "órale" que se repiten una y otra vez. En realidad es el título del álbum, una forma de representar fonéticamente lo que los gringos entienden cuando nosotros decimos "órale".

Y por si fuera poco con el tema anterior, "The New Pollution" es otra maravilla de canción, nuevamente con un corte completamente diferente, pero con una estructura más "musical" digamos. La energía de la música nuevamente se transmite con suma facilidad, y las melodías aquí lo son todo. Además de los recortes musicales que de tanto en tanto aparecen, como brillitos que embellecen a la canción por un instante, y luego se van. Por su parte, "Derelict" es una canción netamente tribal, los ritmos son como de world music, y los arreglos responden a una música primitiva, en la que el ritmo es la parte esencial. Todo esto contrastado con la extraña letra de la canción, y el fantástico interludio hindú.

"Novocane" representa a la perfección lo que es el álbum. Se trata de una canción sin estructura, conformada por secciones y secciones de música, desde el lento (y maravilloso) inicio, pasando por la primer ruptura, las dos secciones cantadas, las melodías a manera de riff que aparecen en la segunda mitad de la canción, y finalmente el cierre. Sólo la sección inicial se repite en un momento, y lo demás son secciones nuevas una detrás de la otra. Y la sensibilidad regresa, esta vez aumentada, con "Jack-ass", una suave y exquisita melodía en la que Beck toca la guitarra acústica, y en la que diversos sonidos adornan la base melódica de la canción. Una canción muy bella que termina con el rebuznar de un asno. Así es Beck.

Sin dudas, la canción más elaborada es "Where It's At?", una canción muy al estilo de "Novocane", pero con más secciones, más sampleos y más inventiva. La melodía de órgano con la que inicia la canción es simplemente irresistible, y afortunadamente nos acompañará por gran parte de la canción, exceptuando los coros en los que la canción cambia drásticamente de ambientación, pero sin alterar el estado de ánimo en el que nos encontramos. Y la eclecticidad aumenta con "Minus", un tema de punk rock, al estilo Beck, con mucha energía, con un riff de bajo muy merol, pero con un ingenio que sólo le puede pertenecer al angelino, por lo que a pesar de ser algo que no habíamos escuchado aún, el sello de Beck está impreso en los 2 minutos y medio que dura la canción.

Los dos temas siguientes son dos de los que tienen el ritmo más delicioso, más disfrutable. El primero de ellos es "Sissyneck", una canción sin muchos cambios y con una estructura más convencional. El coro de esta canción es de lo mejor que escucharemos. El segundo tema es el breve "Readymade", un tema un tanto wannabe, sin pretensiones, sin aspiraciones, sin altas ni bajas. Una representación musical de la mentalidad noventera a pleno. Pero eso sí, con un ritmo exquisito. Los coros iniciales de "High 5 (Rock The Catskills)" nos distraen un poco de lo realmente interesante del inicio del tema: la guitarra de bossa nova de fondo. Claro, esto es sólo la introducción, y pronto el tema cambiará drásticamente. Este es el tema más hiphopero en esencia de todo el álbum, y aún así tenemos una serie de interrupciones tan extrañas como interesantes, de pronto la música se corta para dar pie a un cuarteto de cuerdas, de pronto se interrumpe para que entre una guitarra, y luego se interrumpe para escuchar la voz de un dj de radio. Un auténtico viaje hacia lo bizarro.

El álbum finaliza de manera monumental con "Ramshackle", el único tema del álbum que no incluye ningún sampleo ni recorte musical alguno. Es Beck, su guitarra, algunas percusiones de fondo y nada más. Una canción muy oscura, muy emotiva pero no alegre, como el resto del álbum. Esta canción parece triste, parece sin esperanza, pero claro, es inmensamente bella, por lo que cierra con broche de oro el eclecticismo del álbum. Un monumento a lo que el álbum no tuvo, pero pudo tener. Sólo a Beck se le ocurriría algo así.

No creo que exista otro álbum como este. Su unicidad es directamente proporcional a su espectacularidad. Sin duda se trata de uno de los más grandes clásicos de los años 90, y una de las obras más innovadoras y genialmente extrañas de la historia de la música contemporánea. Una obra (junto con un par más) que ha hecho de Beck Hansen una leyenda viviente, un ícono del rock y una de las mentes más creativas del mundo musical.

lunes, 27 de agosto de 2018

La primera Ópera Rock



Sin lugar a dudas que Pete Townshend es uno de los más grandes creadores de rock de toda la historia, tanto musical como líricamente. Desde sus años iniciales, siempre buscó destacarse por encima de sus compatriotas invasores musicales británicos. Incluso él sentía que podía superar a los mismísimos Beatles, y por ello, desde el segundo álbum de su banda, los increíbles The Who, tuvo en mente la idea de conceptualizar un álbum e incluso ir más allá: quería crear una obra musical a manera de ópera, que contara una historia trágica a través de las letras y la música, y lograr un éxtasis en sus oyentes similar al que se logra con las mencionadas óperas.

Sólo que en este caso no habría una señora gorda cantando, no estarían los tenores más famosos de dicha escena musical. No. Él quería hacer una ópera rock, con guitarrazos y ritmos acelerados y poderosos. Es así que nació el proyecto de Tommy, en 1968, que fue consolidado en 1969 por los Who, formados por el mencionado Townshend en las guitarras y voces, Roger Daltrey y su potente voz rocanrolera, John Entwistle en el bajo (y el humor negro) y un absoluto demente de las percusiones que era Keith Moon.

Tommy hablaría sobre la trágica e inverosímil historia de Tommy Walker, un niño que a causa de un gran trauma, pierde la capacidad del habla, escucha y vista, y que a lo largo de los 24 temas se descubre a sí mismo y a su más grande pasión, no sin antes sufrir otros altercados bastante crueles e infames por parte de algunos de sus propios familiares. El álbum es una obra maestra musical, y un referente que aún a nuestros días se mantiene como punta de lanza dentro de las obras conceptuales y las óperas rock, no sólo por tratarse de la primera en su género, sino por la calidad intrínseca de la música incluida en él.

La majestuosa obra inicia, como todas las obras majestuosas, con una overtura, "Overture", en la que se crea una especie de potpourrí musical que nos anticipa algunas de las grandes melodías incluidas en el álbum, y en donde se nos establece el destino del capitán Walker, perdido en la guerra y sin conocer a su nonato hijo. La energía de la canción de inmediato nos atrapa y nos arranca la desidia y pereza que inicialmente sentimos por escuchar 24 canciones y más de 75 minutos de música. La breve "It's a Boy" está ahí simplemente para anunciarnos que ha sido varón el hijo del capitán Walker. Recordemos que en uha obra de esta naturaleza hay muchos temas de transición que, más que analizarse como canciones per se, se les trata como lo que son, breves piezas transitorias que enriquecen el contexto del álbum. Tal es el caso de este segundo tema.

Acto seguido, la primer canción desgarradora del álbum: "1921", una que es desgarradora tanto en la letra como en la música. La letra nos hace creer que es optimista, dada su primera línea: "Got a feeling '21 is gonna be a good year", pero no. Tommy ha crecido, y su madre ha encontrado un nuevo amor. Nadie contaba con el inesperado regreso del capitán Walker, por lo que la madre y el amante deciden asesinarlo frente a Tommy, a quien le dicen que no vio ni escuchó nada, por lo que no debe decir nada de esto jamás. Esto le genera su trauma y así, pierde el habla, la escucha y la vista. La música se desvanece en tristeza hacia el final, mientras Townshend canta, casi clamando: "What about the boy?". Desgarradora.

En "Amazing Journey" tenemos una de las canciones más intensas de todo el álbum, musicalmente hablando, pues maneja las emociones a su antojo, y por momentos tenemos epicidad, por otros agresividad, y por otros sensibilidad. Aquí se nos habla de las capacidades que Tommy desarrolló en su estado deplorable: el sentido del tacto y, sobre todo, una gran imaginación. Esta segunda habilidad se ve manifestada musicalmente en "Sparks", una breve e instrumental que retoma la sección musical de uno de sus temas del álbum anterior. Como una especie de cierre de ciclo, que más tarde retomarían.

El siguiente tema es "Eyesight To The Blind (The Hawker)", un cover de un blues de 1951 que de alguna manera, se adaptó a la perfección a la temática de la canción. En ella de habla de un personaje misterioso, al que llaman The Hawker, que en realidad es un proxeneta que jura que sus empleadas son capaces de curar cualquier mal, incluido el del pequeño Tommy. Musicalmente podemos destacar el poder vocal de Daltrey, que aquí se luce de manera extraordinaria. Mientras tanto, la fantástica "Christmas" nos habla de la preocupación de la madre de Tommy, quien teme que sus incapacidades le eviten llegar al cielo, si muere, mostrando el nivel de inconsciencia por parte de los familiares más cercanos de Tommy. Las melodías y armonías vocales de esta canción son simplemente exquisitas; mientras Daltrey nos expone el tema principal de la canción, con su potente voz, los coros de Townshend y Entwistle parecen jugar en el fondo, lo cual hacen de manera estupenda.

"Cousin Kevin" es la primera de dos canciones escritas por John Entwistle para el álbum, una con estructura simple pero con un crescendo emocional asombroso, por lo que el lento y calmado inicio en algún momento es un torbellino de voces, guitarras y emociones, liderado por los coros a 3 voces tan maravillosos como escalofriantes. La canción nos habla sobre el abuso y acoso que Tommy sufría por parte de su primo Kevin, quien se aprovechaba de las debilidades del protagonista para su diversión malsana. Por su parte, "The Acid Queen" nos habla del encuentro que Tommy tuvo con la gitana, una de las empleadas del proxeneta que ya se había mencionado. Un abuso más a la inocencia del pequeño Tommy que habría de incrementar sus traumas en aras de poder hallar una cura para sus males. Esta es otra muestra del rock más pulido y perfecto que los Who aspiraban a mostrar. Todos los instrumentos suenan de maravilla, acorde con la temática de la canción, pero también con el sonido enérgico característico de la banda.

La gitana, además del abuso sexual, le otorgó al pequeño unas drogas, para liberar su mente y romper con las cadenas que le atan a su interior. El viaje inducido por dichas drogas se musicaliza en los 10 minutos que dura "Underture", una muestra del poderío instrumental de la banda. Además, este tema sirve como punto central de la obra, pues la historia se empieza a encaminar hacia la curación del niño. Antes de ello, un trauma más. "Do You Think Is Alright?" es una pieza transitoria que exhibe la preocupación de la madre por dejar a Tommy al cuidado de su tío Ernie, quien en el tema siguiente (escrito por Entwistle) "Fiddle About" abusa sexualmente del niño.

Es hasta "Pinball Wizard" que se nos exhibe una faceta alegre y esperanzadora de la vida de Tommy. Él ama el pinball, y es un experto en ello. La música aquí es mucho más electrizante  que en cualquier otro tema de la canción, y el riff de guitarra acústica es ya un clásico del rock. De hecho esta sea quizás la canción más conocida del álbum, y no es para menos, su estructura simple y efectiva, aunada a sus melodías pegajosas y su energía mayúscula le hacen destacar de inmediato. El sentido común finalmente aparece en "There's A Doctor", otra breve canción en la que se establece la posibilidad de llevar con un médico a Tommy para que le haga estudios y, al fin, pueda curar al niño.

Sorprendentemente, en "Go To The Mirror", el doctor les dice a los familiares que el niño de hecho no está sordo, ni ciego ni mudo, sino que simplemente él decide no hablar, ni oír, ni ver. Esta esperanza se puede palpar en la música, que maneja los 3 acordes memorables de la overtura, pero que esta vez nos auguran un futuro más optimista. El final de la canción es lo opuesto al final de "1921". En donde allá todo se derrumbaba, aquí todo se reconstruía. Claro, no sin un gran esfuerzo, cosa que se aprecia en "Tommy Can You Hear Me?", un esfuerzo de la madre por hacer reaccionar a su hijo perdido en su interior.

Finalmente en "Smash The Mirror", el niño regresa en sí, luego de un enorme esfuerzo de su parte, representado en el sonido final de un espejo rompiéndose estrepitosamente. Nada extraordinario musicalmente, por lo que le podemos considerar como un tema transitorio. Caso opuesto al de "Sensation", una canción alegre tipo Beach Boys, en la que se describe el suceso a nivel local que significó el regreso de Tommy, quien se convirtió en una noticia de la que muchos escucharon. Esta noticia se expresa en la brevísima "Miracle Cure". De pronto Tommy es famoso, así que decide transmitir su mensaje de esperanza al mundo. Esto le genera todo tipo de seguidores, como la que se muestra en "Sally Simpson", una inocente niña que se enamora de Tommy mientras su madre y los allegados a Tommy le hacen ver que su amor hacia él será imposible e incorrespondido. La música de esta canción es una de las más bellas y deliciosas de todo el álbum, con ese piano tocado en notas con dos octavas de diferencia. Además de destacar a Keith Moon, siendo loco en una canción que para nada es loca.

"I'm Free", que sí es una alocada canción, es quizás lo más rockero que nos presentaría la banda para este álbum, una canción con un riff simple e incluso un tanto bobo, pero que se acopla a la disonancia general de la canción, en la que la temática principal es la nueva consciencia de libertad que ahora Tommy siente en su interior. Esto le hace abrir un campo pseudo-espiritual, para niños como él que puedan hallar la solución a sus problemas. En "Welcome", Tommy les habla directamente a sus súbditos con este mensaje de esperanza, pero con una exigencia un tanto fuera de lugar. Si querían ser salvados como Tommy, debían vivir los mismos traumas de Tommy, cosa que el propio protagonista exigía. Esto, desde luego, era un absurdo. La música de este tema es la más calmada y disfrutable de todo el álbum. Se priorizan las melodías y su estética mucho antes que la energía de la música, cosa que no sucede en ninguna otra canción del álbum.

El penúltimo tema es la irreverente "Tommy´s Holiday Camp", una extraña canción transitoria escrita y cantada (o al menos es un intento de canto) por Keith Moon, que sólo sirve para dar pie a la épica canción final. "We're Not Gonna Take It" es la rebelión de los seguidores de Tommy, que se rehusaban a vivir los traumas que vivió Tommy para ser salvados. La canción se divide en dos partes, la primera es muy melódica y acelerada, y contiene toda a temática lírica que se ha mencionado, mientras que la segunda mitad es épica y emotiva, en la que Tommy recuerda las palabras que a sí mismo se decía en su interior, y que eventualmente le salvaron de su trauma. Y es así como culmina uno de los álbumes más ambiciosos y grandiosos de la historia del rock.

Es cierto que han existido muchas otras óperas rock, algunas de ellas igual de históricas que Tommy, sin embargo, la innovación y originalidad de esta obra le hace destacar siempre, y ser un referente para todo aquél que, después de Tommy, publicara una ópera rock.

Es cierto que no se trata del mejor álbum de la banda, sin embargo, sí es el más representativo del cuarteto londinense, el que les catapultó al estrellato y a uno de los lugares más privilegiados en la historia del rock.

martes, 14 de agosto de 2018

Ziggy Stardust



David Bowie había sido una estrella naciente en el mundo rockero de los años sesenta, una promesa del futuro del rock inglés y de la evolución de éste hacia otros sonidos y rumbos desconocidos. El éxito y clamor que le generó "Space Oddity" en 1968 hacían creen a muchos que aquí estaba la próxima gran estrella del rock inglés. Su rock psicodélico era ingeni0so, un poco como el de Syd Barrett, y además sabía introducir elementos nuevos a su música, como el uso de sintetizadores y efectos de sonido.

Sin embargo, Bowie se encontró perdido musicalmente para la realización de sus álbumes posteriores, y tuvo una suerte de dificultad para hallar su sonido. La psicodelia había pasado, lo nuevo era el heavy metal, y en 1970 publicó, con poco éxito, "The Man Who Sold The World". Más allá de la buena música incluida en el álbum, lo más llamativo era su portada, en la que se mostraba a un Bowie andrógino, que a muchos confundió, pensando que se trataba de una mujer la que aparecía en portada, y no el artista mismo.

Bowie, al notar esto, vio una oportunidad de llegar a la gente a través de su apariencia, primero, y que una vez enganchado el público con esto, entonces sería la música la que terminaría de darle la fama que buscaba. Para la portada de "Hunky Dory" de 1971, sucede un poco lo mismo, la portada muestra a un Bowie distinto, pero igualmente estilizado. Sin embargo, este álbum también significó el encuentro de Bowie con un sonido que le convencía, le agradaba, y que a la gente le podía llamar también. El llamado Glam Rock, que era mucho más artístico y ambicioso que el rock ordinario, pero sin las excesivas pretensiones del rock progresivo.

Una vez que Bowie sabía cómo debía lucir, y cómo debía sonar, lo tenía todo para garantizar el éxito. Sin embargo, una idea, un elemento adicional, se mezcló con los otros elementos para conformar el que sería su mejor obra, un álbum absolutamente histórico y pletórico. La idea era introducir una especie de concepto que sustentara tanto la imagen como el sonido del artista. Y ese concepto era el de una estrella de rock alienígena, asexual, que venía a la Tierra a salvarla de la catástrofe que le esperaría 5 años más tarde. ¿Y cómo salvaría al planeta? Con música, una música de otro planeta, propia a la apariencia extraña del susodicho extraterrestre.

Así nació "The Rise And Fall Of Ziggy Stardust And The Spiders From Mars", o bien, mejor conocido simplemente como "Ziggy Stardust", que era el nombre del protagonista de la distópica historia futurista. David Bowie se maquilló, se tiñó el cabello y usó trajes tan brillantes como extravagantes. Y así salía a tocar en los conciertos, junto con su banda de apoyo, The Spiders From Mars. Sin embargo, esta obra logró trascender más allá de su aporte visual y conceptual dentro del rock. La música del álbum es maravillosa, por momentos agresiva y en otros delicada. Los 11 temas que conforman al álbum son tan distintos como maravillosos. La inclusión de instrumentos poco ordinarios en un álbum de rock lograron enriquecer a la música, y los constantes cambios emocionales de una canción a otra, y a veces dentro de una misma canción, de una sección a otra, lograron sumergirnos en el concepto, y entretenernos con la enorme inventiva del música británico.

El inicio del álbum es uno de los más impresionantes de cualquier álbum de rock en la historia. De a poco escuchamos una batería un poco desordenada, que va incrementándose hasta que la voz de Bowie irrumpe, y lo que en un principio era minimalista, comienza a crecer y a crecer desmedidamente. Sutilmente se añaden más insturmentos, como el piano o las guitarras, e incluso un cuarteto de cuerdas esplendoroso. Esto es "Five Years", la fatalista canción abridora, que en cuestión de 4 minutos y 42 segundos nos conmueve y nos estremece al punto de las lágrimas. El final de la canción es una auténtica catarsis sonora que una vez que termina de explotar, se desvanece de a poco, y así como entró de lleno en nuestros oídos, así mismo se va. No podía ser mejor el inicio del álbum, pues además de anteponer la premisa del concepto del álbum, también nos crea unas altísimas expectativas musicales que no habrían de decepcionarnos con el resto de las canciones.

Una vez recibida la gran bienvenida al álbum, el segundo tema parece ser uno que apacigue nuestro estado de ánimo. "Soul Love" de hecho es lo opuesto, una canción que alterna las estrofas calmas con los coros potentes, siendo las primeras muy agradables, tanto por el pegajoso ritmo como por la voz duplicada de Bowie, mientras que los segundos son la presentación de la poderosa guitarra eléctrica que acompañará a gran parte de las canciones del álbum. Cabe destacar el ingenioso juego de palabras que durante todo el coro se hace alrededor de la palabra "love". Algunos metales aparecen para adornar y dar calidez al tema, justo antes de concluir de manera suave y ser interrumpido por la irrupción del poderoso tema siguiente.

Y es que el inicio de "Moonage Daydream" es maravilloso. Una nota poderosa en la guitarra distorsionada seguida por un Bowie esplendoroso cantando "I'm an alligator! I'm a mama/papa coming for you!" Esta voz de Bowie es a mi parecer, la más expresiva de toda su carrera, chillona y rasposa, que además en el coro se luce mostrando su capacidad de transmitir emociones profundas al oyente, mientras el piano hace su gloriosa aparición. El tercer tema retoma mucho de la expresividad emocional de la canción inicial, transportada a un plano mucho más rockero y agresivo, pero manteniendo la sensibilidad propia de la emoción en todo momento. Si nuestros ánimos habían descendido un poco con "Soul Love", esta canción nos regresará al maravilloso estado emocional en el que nos habíamos quedado al inicio del álbum. Basta escuchar el solo de guitarra del final de la canción. Sin palabras.

Siguiendo por esa misma línea, pero con tintes mucho más accesibles y menos intensos, está la canción más reconocida del álbum. "Starman", una muestra de la capacidad de Bowie de hacer canciones simples y efectivas, sin renunciar a su concepto y a su estilo. En ello ayuda mucho el uso de más guitarras acústicas y menos guitarras eléctricas, aunque en los breves momentos en que éstas aparecen, le dan un notable subidón emocional a la canción. Si bien, por un momento volvemos a calmar nuestro estado emocional, sin duda disfrutaremos de la simpleza y belleza de este tema.

"It Ain't Easy" lleva un poco más lejos ese juego entre estrofas calmas y coros potentes. Las estrofas en esta canción son suaves y bellísimas, mientras que los coros son por momentos ominosos y oscuros. Este contraste tan drástico es uno de los elementos más ingeniosos del álbum, y sólo se podía presentar en esta canción, dada su belleza, poder, pero también al estado emocional en el que la música nos ha llevado hasta este punto del álbum. Por tanto, esta canción se convierte en un punto de inflexión importante en el álbum, puesto que ya nos encontramos bastante maniatados luego de los distintos estados de ánimo presentados a lo largo de las canciones, y posterior a este tema, las cosas van a cambiar en ese sentido.

La segunda mitad del álbum inicia con la canción más hermosa y sensible de todo el álbum. "Lady Stardust" es una obra melancólica y sublime, en la que Bowie se luce en el piano mientras su voz se desgarra de forma casi gloriosa cantando sobre lo fantástica que es la banda de Ziggy Stardust. Las guitarras eléctricas no aparecen ni un segundo en esta canción, todo es Bowie con su piano y su voz, más el estupendo acompañamiento que nos deleita por su precisión y su capacidad de igualar la emotividad del elemento central de la canción. La belleza de esta canción nos eleva más, nos hace sentir una nueva emoción que no habíamos sentido en las demás canciones, y nos regala uno de los momentos más sublimes en todo el historial musical de Bowie.

Y luego de esta fantástica demostración emocional, se viene la sección más rocanrolera del álbum, con una seguidilla de 4 canciones altamente guitarreras, en distintos tiempos pero con un elemento central en común: el despliegue del rock más puro y en todo su esplendor. La primera de estas canciones es "Star", una reminiscencia al rocanrol de los años cincuenta, pero altamente estilizado con un riff de batería maravilloso y un piano tan electrizante como el de Jerry Lee Lewis. Las guitarras desde luego se hacen notar de forma maravillosa, aunque en esta ocasión son más un acompañamiento que la parte central de la canción.

Por su parte, "Hang On To Yourself" es una muestra adelantada de lo que sería el punk de los años siguientes, aunque menos crudo y más cuidado, pero en esencia es el mism poderío y la misma rebeldía musical. Incluso el riff de guitarra parece anticipar lo que se vendría 5 años más tarde (¿coincidencia?). Digamos que es un proto-punk en toda regla, con la misma energía y velocidad, pero bañada en la excelente producción y cuidado sonoro que tienen el resto de las canciones. Esto sin embargo, no le resta explosividad y vigor al tema, por lo que encaja a la perfección en la mini sección rockera del álbum.

Y siguiendo en esta línea, "Ziggy Stardust" es otra poderosa canción de rock, con mucho más elementos poperos, pero con toda la fuerza que percibimos desde las primeras notas del estupendo riff de guitarra. A pesar de que la canción se relaja en las estrofas, los coros son genuinamente rockeros, siendo una de las secciones más memorables de todo el álbum, una melodía que todos conocemos o nos es familiar. Para cerrar el tema de forma espectacular, la voz de Bowie con la contundente línea "Ziggy played guitar".

"Suffragette City" es una canción mucho más cercana al glam rock hecho en la época en que se publicó el álbum, tipo New York Dolls o incluso Kiss. El riff de guitarra es poderoso, pero en ese poder influye mucho el hecho que le acompaña una sección de metales poco perceptibles, pero que incrementan el poderío en un 200%. La médula de la canción es bastante típica del rock de la época, con ese juego de respuestas entre los miembros de la banda (Hey man!) y el propio Bowie. Esta canción no nos da un solo respiro, ninguna sección tranquila o apacible. Todo es electrizante y rocanrolero. La forma en que suenan las guitarras en el coro es espeluznante y maravillosa por igual.

Para cerrar el álbum, se nos recuerda los altos niveles de emotividad que se habían escondido un poco en los últimos temas, pero que fueron parte elemental de la primera mitad del álbum. "Rock 'N' Roll Suicide" es, al igual que "Five Years", una canción en constante crescendo, que comienza de forma tranquila y simple, pero que se complica conforme avanzan los minutos, hasta llegar a la gloriosa parte final, en la que Bowie nuevamente nos hace estremecer con su poderío vocal, y que de manera genial cierra el álbum de forma similar a como los Beatles cerraron su sargento pimienta.

Parte fundamental para el altísimo nivel artístico del álbum fue la excelente instrumentación de acompañamiento, a veces con una sección de cuerdas, otras veces con una sección de metales, e incluso con ambas combinadas. Pero sin duda, la verdadera maravilla del álbum radica en la enorme emotividad impresa en todas las canciones, emotividad que Bowie sabía expresar a la perfección con su voz principalmente, pero también con su guitarra, o con su piano. Ello le llevó a ser considerado uno de los mejores álbumes de rock de todos los tiempos, y en lo personal, uno de mis favoritos para comprender la importancia de la expresión emocional en el rock.