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miércoles, 18 de diciembre de 2024

15 discos de 2024 que sí valen la pena

 


Esta década de los 2020's está teniendo (musicalmente hablando) una particularidad que hacía mucho que no sucedía: cada año es mejor que el anterior. En este mismo blog publiqué una lista de canciones destacadas de 2022 (cosa que en la década anterior hubiese sido muy difícil de conjuntar, salvo contadas excepciones). Es cierto que en 2023 no publiqué nada al respecto (básicamente por falta de tiempo), pero en este agonizante 2024 no sólo me dio para hacer una selección de canciones, sino logré conjuntar una lista de 15 álbumes que valen muchísimo la pena, y que contrastan de manera perfecta con lo insulso y aberrante de la escena musical mainstream (como siempre). Presento, entonces, mi lista de 15 álbumes de 2024 que valen muchísimo la pena:


15. "Tigers Blood" de Waxahatchee


Un exquisito álbum en donde la sensibilidad y la tradición sureña americana se conjuntan, para entregarnos 12 maravillosas canciones que, si bien por momentos no mantienen la regularidad que se desearía, logra recuperarse con momentos verdaderamente brillantes. Un pequeño entremés, delicioso y ligero, para comenzar esta lista.
Mi favorita: "Evil Spawn"


14. "Here In The Pitch" de Jessica Pratt


Siguiendo en la vena de obras ligeras, accesibles y de fácil escucha, tenemos esta finísima entrega, consistente de tan sólo 9 canciones y 27 minutos de duración, en donde la belleza se presenta en la forma de un sonido muy sofisticado que intenta emular el pop de los años sesenta, lo cual baña a las canciones con un ligero barniz de nostalgia, sutil y exacto que se ve hermosamente adornado con la elegante voz de Pratt. 
Mi favorita: "Life Is"


13. "Happiness Bastards" de The Black Crowes


Luego de años de oscuridad, de diferencias entre los hermanos Robinson y de una ausencia musical notable, regresan los Black Crowes con una maravilla de álbum, tan rockero como en los viejos tiempos, y tan emotivo como siempre debió haber sido. Soy un absoluto fan del sonido de la guitarra de Rich Robinson a lo largo de todo el álbum, y la voz de Chris Robinson, si bien no es la absoluta maravilla que era en los 90s, sigue sonando poderosa y expresiva. 
Mi favorita: "Wanting And Waiting"


12. "Prelude To Ecstasy" de The Last Dinner Party


Este es el primer debut de la lista. The Last Dinner Party es una banda británica liderada por Abigail Morris, que en esta obra nos presenta un ambicioso sonido, que lo mismo mezcla el rock y el  pop con la orquesta y el barroco. La banda obtuvo un reconocimiento mediático gracias al éxito comercial que tuvo  el tema "Nothing Matters", aunque mi favorita es otra. 
Mi favorita: "Caesar on a TV Screen"


11. "Slang Spirituals" de Lady Blackbird



Segundo álbum de Marley Munroe, mejor conocida como Lady Blackbird. Se trata de un despliegue de R&B y Soul, pero cercano a los sonidos clásicos de ambos géneros, y no a las aberrantes variaciones que hoy en día son tan populares. Además, los ligeros toques de jazz añaden sofisticación a las canciones, y la poderosa voz de Munroe es la cereza del pastel. Especial atención a los dos temas más extensos y experimentales de la obra: "When The Game Is Played On You" y especialmente "Whatever His Name". 
Mi favorita: "Whatever His Name"


10. "Songs Of A Lost World" de The Cure


Fue a finales de septiembre que pudimos escuchar "Alone", tema insignia del más reciente álbum de La Cura. A mí me pareció una maravilla, una canción densa, etérea y poderosa, con una breve y poética letra, como en los mejores años de la banda. Luego estaba la incertidumbre de cómo sonaría el resto de la obra. Y pues resulta que la muestra fue representativa. La obra es una maravilla, y "Alone" sólo es el comienzo. Escuchar el álbum es un viaje desafiante por momentos, pero que tiene una recomepnsa maravillosa cuando llegamos al espectacular tema final. 
Mi favorita: "Endsong"


9. "Romance" de Fontaines D.C.


Vaya forma tan peculiar de iniciar un álbum, con una canción lenta y atmosférica, in crescendo. Un excelente augurio sobre la obra que estamos a punto de escuchar. Cuarto álbum de los irlandeses Fontaines D.C., que encuentran su mejor sonido en una mezcla de post punk y shoegazing, ligeramente accesible y ligero, lo cual permite que las canciones se escuchen sin mayores dificultades, característica que juega tanto para bien como para mal.
Mi favorita: "In The Modern World"


8. "Woodland" de Gillian Welch y David Rawlings


Yo, que soy un irremediable amante del sonido clásico, me tuve que rendir ante esta breve maravilla, ante esta suave demostración del sonido americano más clásico, en todo su esplendor. Las sensibles melodías y las honestas letras de cada una de las canciones que conforman esta obra, llegan justo a donde tienen que llegar, y lo hacen de la mejor manera posible. 
Mi favorita: "Hashtag"


7. "Sun Without The Heat" de Leyla McCalla


Lo primero que me llamó la atención de este álbum fue su título, tan preciso y tan explicativo. Luego está la música, que es una absoluta maravilla. Una mezcla entre indie y el más delicioso sonido caribeño/afroantillano. Me recuerda un poco a lo que hizo Paul Simon con su gigantesco "Graceland", en los años ochenta, pero adaptado al sonido actual, con más emotividad y con rupturas majestuosas. 
Mi favorita: "So I'll Go"


6. "No Name" de Jack White


Creo que este es el mejor álbum de Jack White en solitario: poderoso, guitarrero, rockero, experimental, clásico. Todos los adjetivos que han hecho de este hombre la figura más representativa del rock en el siglo XXI, en todas sus facetas y con todas sus agrupaciones, se conjuntan en esta obra. Quizás ya sea momento de que todos valoremos lo que Jack White representa en la historia del rock. (Como nota adicional: lo escuché en vivo, y me voló los sesos)
Mi favorita: "It's Rough On Rats (If You're Asking)"


5. "Only God Was Above Us" de Vampire Weekend


Tengo que confesar que mi opinión sobre este álbum (y sobre cualquier cosa que publique Vampire Weekend) está sesgada. Soy fan de esta banda desde que me decidí a escuchar sus primeros discos. Ese sonido experimental, que coquetea con el afro, alegre y vivaz, me capturó desde hace varios años ya, y cuando escuché esta obra, me volví a quedar maravillado. Trato de ser lo más objetivo posible, y con ea objetividad, puedo decir que este es el álbum que más me gusta de la banda.
Mi favorita: "Capricorn"


4. "Sadness Sets Me Free" de Gruff Rhys


Hace muchos años leí en un artículo de la desaparecida revista "La Mosca en la Pared" que los Super Furry Animals eran incapaces de hacer un disco malo. Y esa aseveración se traslada a su frontman, el galés Gruff Rhys, al menos en esta, su última publicación. Desde el nombre del álbum ya podemos ver que estamos ante una maravilla. Y lo corroboramos con la hermosa intro del primer tema de la obra. La música es hermosa, delicada y hace honor a las expectativas que ya se tenían. 
Mi favorita: "I'll Keep Singing"


3. "I Wanna Run Barefoot Through Your Hair" de Christopher Owens


Hace muchos años existía una banda llamada Girls, que publicaron una maravilla titulada "Father, Son, Holy Ghost" en 2011, en el que mezclaban el blues, el soul y el indie, de una manera magistral. Después, la banda desapareció para siempre. Hoy tenemos, de la mano del vocalista de aquella mítica banda, al sucesor espiritual de tan ignota y deliciosa obra. "Quiero correr descalzo por tu cabello" es uno de los discos más bellos y viscerales de los últimos años, con un vaivén de emociones que nos estremecen en cada uno de los temas que le conforman.
Mi favorita: "Do You Need A Friend" 


2. "Wild God" de Nick Cave & The Bad Seeds


Luego de tantos años, ya es algo natural que Nick Cave y sus malas semillas hagan de cada uno de sus discos una obra monumental. Wild God no es la excepción. El disco es un monumento, cada canción es un monumento en sí mismo, en donde la belleza, la crudeza y el dramatismo se mezclan maravillosamente, y nos recuerda, con cada segundo de música, lo frágiles que podemos ser, aún cuando aparentamos ser duros, y lo endeblemente hermosa que es la naturaleza humana. Es increíble. 
Mi favorita: "Frogs"


1. "This Could Be Texas" de English Teacher


La ineludible pregunta que nos genera este disco, cuando lo escuchamos por primera vez, es: ¿Qué es esto? Es una maravilla, eso es lo que es. La música se puede catalogar como indie... ¿progresivo? Y lo más asombroso es que se trata de una banda debutante. Hace unos años pensaba que el "Ants From Up There" de Black Country New Road era el mejor álbum de los últimos años. Pero, ¿y este? Sólo basta escuchar los últimos segundos de "Albert Road", la estremecedora canción que abrocha el álbum. Sigo en el desconcierto de haber escuchado la obra. Pero me encanta.
Mi favorita: "This Could Be Texas"

jueves, 1 de septiembre de 2022

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Sin lugar a dudas el 2022 está siendo un buen año para la música, especialmente para el rock y sus derivados. Una de las mejores noticias en la escena es la llegada del tercer álbum de estudio de la banda de rock más prometedora del panorama mundial. Y para quienes no sepan, esa banda es mexicana, está conformada por mujeres y ninguna de ellas rebasa los 23 años. Claro que investigar sobre The Warning no debe ser nada difícil, luego de tener tanto éxito viral en plataformas digitales desde hace algunos años. 

El álbum se llama Error, pero no es de ninguna manera un errado producto musical, por el contrario, es un sólido y poderoso álbum de rock, en el que se percibe la clara y emocionante evolución de las hermanas Villarreal, luego de sus dos álbumes previos. El sonido, si bien sigue siendo de rock duro, es muy distinto a lo mostrado en su anterior álbum, Queen of the Murder Scene, en donde la ambientación era mucho más oscura y el rock coqueteaba muchísimo con el metal (cómo olvidar joyas pesadísimas como "Dust to Dust", "Dull Knives (Cut Better)" o "Queen of the Murder Scene"). Para este nuevo álbum, el sonido se distancia un buen tanto de esa vena metalera, y se queda en los confines del rock y, si acaso, del hard rock. 

Esto no es ningún demérito para la calidad artística de la obra, ya que se permite explorar mucho más en las melodías y las armonías, especialmente en un par de canciones que ya se mencionarán más adelante. Además, la producción del álbum es impecable, y se da un enorme salto a la calidad y pureza del sonido de las canciones, cosa que lamentablemente en el disco anterior era un punto negativo. Ello hace que las canciones suenen como si estuvieran rodeándonos por completo, con las poderosas armonías entre guitarras y bajo, y siendo salvajemente golpeados por los incesantes beats y redobles de la batería. 

También podemos percibir el enorme avance e innegable aporte de Alejandra en el bajo, que es el sostén de todas las canciones, y que permite que Paulina experimente y se luzca en la batería. La tercer hermana, frontwoman por excelencia, es Daniela, quien se encarga de la guitarra y la voz, una voz que también presenta una evolución considerable en cuanto a expresividad y poderío. 

Pero hablemos de las canciones.

Error abre con "Intro 404", quizás un guiño al famoso error "404 not found" que nos arruinaba tardes de navegación por la red, y que no es más que un anticipo sonoro de algunas figuras que escucharemos a lo largo de la obra. Mera introducción nada más, que nos prepara para el vendaval que viene en la siguiente canción. 

El espectacular riff de bajo nos recibe en "Disciple", propiamente la primer canción del álbum, y una brillante y enérgica recepción para los escuchas. Las voces principales se alternan entre Daniela y Paulina, ambas sonando espectaculares, y de inmediato sale a relucir esa cualidad melódica de la que se habló anteriormente, ya que esta canción será fácilmente inolvidable gracias a la accesibilidad de sus melodías, principalmente en los coros. Además, otra cualidad que tiene esta canción, y que escucharemos en más temas, es la alternancia entre el beat rápido, y el half-beat (ese que propicia el headbanging), en estrofas y en estribillos, alternando de forma tan fluida como natural. Un tema brillante de principio a fin. 

El tercer track es el menos enérgico, pero mucho más emotivo "Choke", en el que cada estrofa suena distinto, y el elemento común es el estribillo, que además tiene una profunda expresividad en la voz de Daniela, quien se desgarra la voz alcanzando una nota que llega tan alto como profundo. Nuevamente tenemos un riff poderoso, quizás más simple que el del tema anterior, pero que sirve para establecer una postura en estilo, y que contrasta a la perfección con la emotividad de la pieza en general. Y lo volveré a repetir, escuchar la línea de bajo a lo largo de toda la canción es un deleite. 

Luego sigue "Animosity", otra de las canciones grandes del álbum. La canción tiene una cualidad que no sabía describir del todo, hasta que escuché en una entrevista que se le describió como "una canción como de intro de anime". Y es que tiene todos los elementos para serlo, entendiéndolo desde luego como una enorme cualidad. Quizás su sonido se acerque un poco al punk, hasta que llegamos al coro, en donde la canción toma un aire completamente distinto, y se vuelve más pesada en ritmo, pero no en ambientación. Sigue siendo una canción muy jovial y enérgica. Quizás mi parte favorita sean los puentes, tanto los que están antes de cada coro ("Get dressed in black and mourn again"), como el que parte al tema por la mitad ("Mayday, mayday, this ship is going down").

Por su parte, "Money" es una satírica y deliciosa canción, en la que el coro es el maravilloso riff de guitarra. Las hermanas se permiten ser juguetonas en este tema, que además se presta a ello, y ello aligera el ambiente general del disco al mismo tiempo que lo enriquece. Quizás el sonido de este tema sea más cercano al del glam metal de los años ochenta, sin llegar al exceso que se llegaba en aquellos años, pero sí con esa cualidad divertida y festiva que aquí se replica a la perfección. Sobra decir que la letra es una crítica incisiva al modelo económico actual (en especial el de Estados Unidos). It's all about the cold hard cash, hon.

"Amour" me sorprendió en más de una manera cuando la escuché por primera vez. La canción, como se puede advenir, es una carta de amor (o desamor?) con una enorme carga de emotividad (nada cursi). Y en ese sentido, la música acompaña de una manera sorprendentemente eficaz. El estilo de la música no es nada meloso, hay guitarras poderosas e incluso el beat es un tanto rápido para el tipo de canción es. Y sin embargo, aún logra ser sumamente emotiva, en gran medida a la forma en la que Daniela hace suyo el tema y lo vocifera de manera espectacularmente expresiva, pero sin dejar de ser sobria. Es una cosa bastante más madura de lo que uno esperaría de una banda con integrantes que apenas rebasan los 20 años de edad. Y, bueno, luego está el pequeño y escalofriante verso cantado en francés, que endulza el oído al mismo tiempo que estremece las emociones de quien escucha.

Los ecos de Muse y Paramore suenan perfectamente amalgamados en la espectacular "Evolve", otro de mis temas preferidos, primero por ser extremadamente rockero (hay que escuchar ese riff tocado en armonía por la guitarra y el bajo, mientras Paulina nos sacude las entrañas con su half beat después del primer estribillo) y segundo por ser la canción más contundente del álbum. Desde la primera vez que la escuché, sabía que se trataba de una enorme canción, especialmente en su segunda mitad, digamos, la mitad más pesada (grito desgarrador de Paulina incluido). Y estaba casi seguro que sería la mejor canción del disco. 

A mucha gente le parece, de hecho, que la mejor canción del álbum es la homónima. "Error" sin duda es una gran canción, pero a mí no me parece que sea contendiente siquiera a mejor canción del álbum. Sin esa expectativa, la canción es una buena, poderosa y por momentos, misteriosa pieza. Un poco en la línea de lo que se mostró con "Choke", con más poder y menos emotividad, y con una identidad propia que le separa (aunque no del todo) de su "hermana". Sin embargo, a mi parecer, a excepción de la intro, me parece que "Error" es la canción menos destacada de la obra. No por mala, sino por no ser tan buena como las demás canciones del álbum. 

Lo que a nadie le queda duda es que "Z" es la canción más peculiar, única y diferente del álbum. El riff de bajo nos recuerda un poco a "Lust for Life" de Iggy Pop, pero la canción en general nada tiene que ver con el tema setentero del ex Stooge. Además, no hay casi cambios de ritmo, no hay estribillo, no hay coros, el puenta suena sumamente desolador, y tiene un solo de guitarra de un estilo que sólo escucharemos en esta canción. Por todas estas características únicas, y claro, por ser una gran canción, se trata de otra de mis favoritas definitivas del álbum. Una canción que no suena a The Warning, pero que ninguna otra banda podría haber compuesto. 

Otra canción que ha tenido gran aceptación es "23", una carta de amor propio cantada por Paulina, quizás a sí misma, con un mensaje tan emotivo como poderoso. Reconozco que, en lo personal, a mí no me ha impactado de la misma manera que a otras personas que adoran la canción. Reconozco que es un gran tema, quizás uno de los mejores del álbum, pero quizás por su naturaleza intimista, o quizás porque ya no me identifico tanto con la problemática planteada en la letra de la canción, no ha tenido tanto impacto en mí. En ello igual influye que musicalmente es relativamente "normal", y aún con su enorme emotividad, mucho del mensaje termina por escapar de mi percepción.

"Kool Aid Kids" admito que al principio me pareció indiferente, no me atrapó a primer escucha como muchas otras de las canciones del disco. Sin embargo, a medida que la he escuchado, ha pasado a ser una de mis canciones favoritas. Tiene detalles que se escapan a primer escucha, como por ejemplo una progresión sutil pero sumamente emotiva, que desemboca en la cúspide máxima del estribillo, en donde Daniela canta "we drink it all again", refiriéndose a la bebida nombrada en el título de la canción, y que a su vez, es una manera de catalogar a la juventud insensible y sumergida (perdida¿?) en la tecnología, cada vez más fría e inhumana. Gran canción que me ha parecido un deleite ir descubriendo poco a poco.

Mi parte favorita del álbum es el final del mismo, el cual se inaugura con "Revenant", una espectacular canción "acústica", cantada por Paulina, y hermosamente adornada con las armonías de las guitarras y el bajo. Sin lugar a dudas es la canción más hermosa del álbum, la más sensible y la más cuidada estéticamente. Una faceta que jamás habíamos visto de la banda, y que con enorme placer podemos decir que tiene un potencial gigantesco. A mi parecer, esta canción es el punto más alto de la obra, en cuanto a lo artístico. Creo que no existe una canción más perfecta, más sublime y más majestuosa que esta, en todo el historial de la banda (la cual la convierte en automático en una de las mejores canciones de la historia del rock mexicano). 

Pero los calificativos que aplicaban en "Revenant", podrían perfectamente aplicarse en "Martirio", otra espectacular canción emotiva, que está sostenida en una poderosa base rockera, igual de majestuosa e igual de perfecta. Se trata de la única canción en español del álbum, pero ello pasa a un segundo término cuando apreciamos la música, los sonidos, las voces, el final. Ese gigantesco final de la canción que logra estremecer los sentidos, que resquebraja la dureza de la fachada rockera de la canción, y emula las emociones más sensibles que podemos experimentar. La letra es una delicia, contundente y nada complaciente (ese final, donde dice "Tu vida triste, mártir tonto, di adiós" que me dejó helado la primera vez que lo escuché). Para mí no hay duda que se trata, por muy poquito, de la segunda mejor canción del álbum. Sigo sin superar el vendaval de emociones que me hace sentir esta maravilla. 

El álbum cierra con otra joyita. Paulina con su piano, a solas, abriendo a nosotros su alma y permitiéndonos sentir un poquito del reino de los cielos (los cielos musicales) a través de "Breathe", breve, concisa y desgarradora. Y, por dios, la voz de Paulina, especialmente al final. Su voz. Indescriptible.

Así cierra otro de los grandes álbumes de rock de este maravilloso 2022. Un año que ojalá jamás termine, y que nos entregue más obras de este nivel. 


viernes, 12 de agosto de 2022

El estilo de Billie Eilish: ¿el mejor álbum en 10 años?

 


Para responder la pregunta planteada en el título de este escrito (major clickbait, no hablaré de ningún disco de Billie Eilish- obviamente), probablemente sí lo sea. Y ello considerando desde luego el alcance musical y creativo, pero también considerando lo que representa un álbum de estas dimensiones en nuestros días, ya que vivimos en una época en donde el entorno musical está un tanto a la deriva. Entre los sonidos comerciales acaparando las mentes de todos gracias a su excesiva y nauseabunda repetición en las principales redes sociales de moda (TikTok, mayoritariamente), se deja poco espacio a la música que no entra en esta categoría, y que por ende, no cuenta con la aceptación de los usuarios.


Es por ello que resulta mucho más complicado encontrar música que  no abogue por los sonidos fáciles del momento (llámese trap, reggaetón, hip hop o el mal llamado "indie"), básicamente porque casi nadie quiere hacer música que se salga de ese molde. Es así que, en la terrible década que terminó hace algunos meses, los álbumes mejor valorados por la crítica son de hip hop y sus horrorosos derivados latinos. También es por ello que, incluso en este mismo año, en muchos sitios valoran de manera excesiva un trabajo sumamente mediano y apantallabobos como lo es el "Motomami" de Rosalía. Un disco que hace  años hubiese sido poco más que una mera curiosidad, y que ante la escasez de creatividad, hoy reluce y brilla como si se tratase de una obra magna. 


Pero retomando el sentido de este texto, en febrero de este mismo año se publicó un álbum diferente. Bueno, diferente y no, porque evidentemente, al escucharle, se nos vienen a la mente infinidad de influencias que no son nada discretas. Pero el resultado sí que es diferente, un sonido muy peculiar y maravilloso. Pero para empezar a analizarle, hablemos de la banda.


Black Country,  New Road es el nombre de la agrupación, originaria del centro-este de Inglaterra, y conformada (hasta hace poco) por 7 integrantes, entre los que se incluye un saxofonista (que además interpreta vientos y metales variados) y una violinista, adicionales a los convencionales guitarra, bajo, batería, piano y voz. Desde este detalle ya notamos una semejanza con otra banda, quizás la última gran banda del panorama musical: Arcade Fire, quienes entre sus filas también contaban con una violinista, y quienes también eran 7 integrantes en un inicio (en su mejor época). 


Pero luego tenemos la música, y en ese sentido, ahora debemos hablar del álbum en cuestión. "Ants From Up There" es un álbum que tiene una duración de casi 59 minutos, divididos en 10 canciones (bueno, 9 más un intro). El estilo general de la música es de lo más diverso y rico que podemos encontrar. Para aquellos que tengan un poco de contexto sobre la historia del rock, van a poder escuchar reminiscencias de Arcade Fire (ya mencionado), de Sufjan Stevens, por hablar de influencias más recientes, de Roxy Music, David Bowie, Lou Reed o hasta King Crimson (en la época de Lizard), si nos remitimos al pasado más lejano. Entre los elementos más destacables en el sonido general del álbum, está obviamente la peculiar instrumentación (no es común escuchar un saxofón y un violín dentro de una banda, y menos en nuestros días), pero además están los beats complejos, el dramatismo perfectamente mesurado y deliciosamente expresivo, la duración de algunas canciones, y el sentido conceptual del álbum.


Y menciono un sentido conceptual centrándome exclusivamente en la música. Porque va evolucionando conforme avanzan los temas, y mientras en las dos primeras canciones escuchamos un sonido enérgico y vivaz, el álbum cierra de manera majestuosamente doliente. Creo que ese es uno de los principales aciertos de la música. El rango emocional de las canciones es muy extenso, y nos permite sentir antes de pensar. Nos permite asimilar la música, usarla como un cobertor, y desde ahí analizarla. 


Esto no significa que líricamente, la obra carezca de un concepto integrador. La pesadez emocional con la que cargan de manera inherente las generaciones actuales, provocadas por la masificación de las opiniones a través de las redes sociales, y sucesos sociopolíticos, como el Brexit, la pandemia por Covid-19 o la ineludible crisis financiera derivada de dicha pandemia, son los puntos centrales que motivan las dolientes, desesperanzadoras, y de alguna manera, empáticas e inmersivas letras de las canciones. Esto se ve reflejado principalmente en los temas finales, que son en los que la música acompaña de manera más exacta dichos sentires. 


Pero hablemos de las canciones. La obra inicia con "Intro", un breve jam jazzístico de menos de un minuto, en beat de 5/8 que nos anuncia el estilo que escucharemos a lo largo de la obra. A continuación. "Chaos Space Marine" (primer tema donde se menciona "el estilo de Billie Eilish") confirma el sonido, y añade otro elemento recurrente: las estructuras peculiares en las canciones. El tema contiene 3 secciones principales que sólo aparecen una vez, digamos una estrofa, un coro y un puente, por ponerlo en términos convencionales. Pero entre cambios de ritmo, variaciones en la emotividad y arreglos exquisitos, la canción logra interiorizarse en nuestra mente con suma facilidad. 


"Concorde" tiene un inicio mucho más calmo, mucho más lento y acompasado (en 3/4), y los cambios de ritmo emocionantes y apabullantes de la canción anterior, aquí no aparecen. En su lugar tenemos un lento y poderoso crescendo, que nos sumerge en el cúmulo de emociones (deprimentes principalmente) hasta que, cerca del final, la canción estalla en una coda majestuosa en la que los instrumentistas se lucen en sus capacidades. Algo similar sucede con "Bread Song", sostenida en un arpeggio de guitarra tan sutil como tenso, que justamente genera un nerviosismo constante, anticipando algo que tarda en llegar, y que cuando llega, no es tal y como pensábamos que sería. Porque dada la experiencia con el tema previo, era lógico esperar un clímax apabullante, que te destrozaría el alma con sus acordes desgarradores, y sin embargo, el clímax es sumamente luminoso, con el mismo beat nervioso pero con acordes mucho más lúcidos y esperanzadores, por lo que la sensación al finalizar la canción es muy distinta a lo percibido en el track anterior.


Luego viene "Good Will Hunting" (segundo tema donde se menciona "el estilo de Billie Eilish"), quizás la canción más accesible del disco, pero no por ello menos buena. La canción es una bocanada de aire fresco, porque nos otorga un lapso de sencillez que no deja de asombrarnos por su belleza, pero nos relaja del reto que representa la escucha de temas mucho más densos y profundos (más allá de su enérgico final). Pronto aprendemos a apreciar esta gran canción, en su naturaleza cuasi popera, y sin problemas se convertirá en una de nuestras preferidas. Inmediatamente después aparece la antítesis de lo que representa esta canción, con "Haldern", una canción con menos brillos, con un perfil mucho más bajo, pero con una profundidad inmensa, que a base de repeticiones, cual rotomartillo, logra adentrarse más y más en nuestro espíritu para indagar sobre aquello que nos aqueja, aquello que nos hace sentir la canción, pero que no identificamos a la primer escucha por lo inmerso que está en nuestro subconsciente. La canción requiere de 3 o 4 escuchas para poder empezar a apreciarla, pero una vez que lo hacemos, nos damos cuenta del inmenso poder oculto que tienen los 5 minutos que dura esta pequeña obra de arte.


Luego viene otro descanso, el último antes del gigantesco cierre del disco. "Mark's Theme" es una breve y deliciosa pieza instrumental, primero a base de metales, y luego sostenida sobre un piano tan sutil como exquisito. La banda sabe que necesitamos esto antes de lo que se avecina. 


"The Place Where He Inserted The Blade" podría ser, sin ningún problema, la canción abrochadora de cualquier disco. Tiene todas las características que debería tener una canción final de álbum. Es emotiva, es catártica, es épica y majestuosa. Sin embargo, las dos canciones que le siguen lo son aún más. Este tema es un jazz de mala muerte, extraído de un oscuro bar en lo profundo de la Nueva Orleans de los años 20 (del siglo pasado).  Ese tipo de jazz que escuchas a media noche con un trago de whisky, con la corbata suelta, la camisa arremangada, los ojos llorosos y un cigarro en la mano derecha. Ese tipo de jazz que aparece involuntaria e inconscientemente en nuestros corazones luego de haber sentido el doloroso embate de la amargura, el desaire, el abandono y la desesperanza. Desde las dos primeras notas de piano, con las que inicia el tema, ya nos duele. A todos nos duele, a todos nos gusta, todos hemos sentido ese dolor, todos hemos pasado por allí, y todos quisimos haber tenido la oportunidad de acompañar nuestra amargura con una delicia de canción, así de precisa y así de oportuna, como lo es esta maravilla. Si aquí hubiese terminado el disco, habría sido un buen dísco.


Luego viene "Snow Globes", con toda la disposición de hacernos pedazos, de destruir la poca cordura que nos queda, con una incesante y creciente sucesión de acordes, que empiezan de la manera más sutil posible, como para que los conozcamos, nos acostumbremos a ellos, y luego se van nutriendo poco  a poco con sonidos, cada uno más letal que el anterior, hasta que llega un punto donde la canción es insostenible en su emotividad, y estalla, al igual que nosotros si estamos prestando atención. Y eso que en ningún momento he hablado de las letras de las canciones, que si las incluimos en la ecuación, no tendríamos escapatoria alguna. Esta, por ejemplo, inicia de manera contundente diciendo "debemos dejar que la pinza haga lo que mejor sabe hacer". Para muchos esta canción puede ser la más incómoda del álbum, y ello se debe a que hace muy bien lo que debería hacer. Se mete en nuestras cabezas y sacude todo lo que se encuentra a su paso. Una cualidad que pocos sabrán apreciar, pero que es inherente a las verdaderas obras de arte. Si el disco hubiese terminado aquí, habría sido un gran álbum.


Pero termina con el siguiente tema, el majestuoso e icónico "Basketball Shoes", una minisuite de casi 13 minutos de duración, con una alta dosis de progresividad, pero sobre todo, con cambios de ritmo tan precisos, que nos llevan de la calma a la tensión, de la paz a la guerra, y de la festividad a la tragedia. Como ya decía, el tema está estructurado en forma de minisuite, lo que significa que son diversas secciones unificadas, cada una con una característica propia, pero dentro del marco conceptual de la misma canción. Por eso inicia con un pesado y doliente ritmo que nos ambienta, para luego cambiar a una enérgica y rítmica sección postpunkera, con riff incluido, que luego da pie al apoteósico y sublime final de la canción. Es difícil hallar un adjetivo que describa correctamente lo que transmite esta canción, siento como si todos los adjetivos que uso se quedan cortos en describir el tamaño de la obra. Es la mejor canción que se ha hecho en muchísimos años, desde mi perspectiva. Creo que no he escuchado una canción de este nivel desde que Sigur Rós cerró su obra maestra con "Popplagid", en 2002. Es un cierre perfecto para un álbum perfecto de principio a fin.


Entonces, ¿es este el mejor álbum en 10 años? Yo creo que sin duda. Incluso más años. Un disco que al fin representa a la nueva generación, escondida tras las pantallas de sus dispositivos móviles, y enmascaradas en su perfil de redes sociales. El valor de Black Country, New Road es dar la cara por su generación, con una obra que, sin desvirtuar los valores esenciales de la musicalidad, como sí lo hacen la mayoría de sus contemporáneos, desnuda la naturaleza de la debilidad de esta generación señaladora y correctísima. Y eso es lo más sano que puede ocurrirle a la juventud de nuestros días. 


"Oh, in my bedsheets now wet, of Charlie, I pray to forget

All I've been forms the drone, we sing the rest,

Oh, your generous loan to me, your crippling interest"