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viernes, 1 de octubre de 2021

10 himnos oscuros de Tool

 


Tool es una de esas bandas que publican poco material (5 álbumes en casi 30 años de existencia) pero cuya música vale la pena esperar. Es difícil encontrar algún punto flaco en la discografía de la banda, quizás lo más cercano a ello se encuentre en su primer álbum, pero entendiendo el contexto, creo que su debut cumple y con creces. Para aquellos que no conozcan a Tool, una manera sencilla de describir su música podría ser como metal progresivo. Sin embargo, los que conocemos de lleno a la banda, sabemos que va más allá de eso. Escuchar su música es una experiencia envolvente, en la que es inevitable sumergirte. Es cierto que se orienta hacia la agresividad del metal. Pero en trasfondo, los mensajes son tan profundos como el psique humano, la deslealtad y el amor mismo, sin cursilerías. Y qué decir de la perfección académica con la que se interpreta la música. Los músicos son unos virtuosos en lo que hacen, y de todos los géneros musicales que existen, sólo el jazz podría albergar a una agrupación con estas características. Veamos entonces, 10 canciones que a mí me parecen fascinantes de esta inigualable agrupación.


10. "Rosetta Stoned"


Con una enigmática letra, que quizás contenga un par de sinsentidos (cosa inusual en la banda) tenemos este despliegue instrumental de más de 11 minutos, en donde los músicos exploran su vertiente más enérgica, con una larga sección inicial que parece no tener fin, a un beat de 10/8 y con aumentos y descensos de volumen apenas lo suficiente para contrastar los unos con los otros, pero sin cortar nunca la potencia que se nos transmite. Finalmente, la dinámica se modifica cerca de los 7 minutos de iniciada la canción, con una sección que aparenta ser un raga hindú (algo muy recurrente en la banda, especialmente a partir de la aparición de Lateralus, su mítico tercer álbum), incluso con una guitarra distorsionada a manera de sitar (o quizás sea un sitar distorsionado). Bastante enigmático, pero espectacular. Sólo la primer probada de los alcances sobrehumanos de Tool. Ojo con el final de la canción.


9. "Reflection"


Unas percusiones con armónicos perfectamente definidos (como si fuese una tabla) nos reciben para iniciar "Reflection", uno de los mejores temas de la banda. A esto, le sigue un riff inusual de bajo, que nuevamente nos lleva por los caminos de la música de la India, y nos orilla a entrar en una especie de trance tan extenso como disfrutable. A él, se añaden otros sonidos que no reconoceremos de primer instancia, pero que alimentan las armonías de manera espectacular. Incluso el efecto aplicado a la voz de Maynard James Keenan aporta de manera importante para lograr esta suerte de estado de nirvana musical. La banda juega con esta dinámica, hasta la aparición de la guitarra de Adam Jones, casi a los 6 minutos y medio de canción, haciendo que el tema crezca en intensidad de una forma tan natural como disfrutable. Perfectamente se podría realizar una danza tribal con esta espectacular canción. Más allá de este crescendo paulatino, la canción no tiene grandes cambios de ritmo, ni despliegues de complejidad. 


8. "Aenema"


Lejos de los aires hinduístas de los dos temas anteriores, esta canción es una mofa clara hacia todos los conspiracionistas que, hacia finales del siglo XX (época en la que se publica esta canción) pensaban que la llegada del año 2000 sería catastrófica y apocalítpica. El tema inicia con uno de los riffs más reconocidos de la banda, sobre el cual se construye la primer mitad de la canción, con una estructura casi convencional de estrofa-coro-estrofa-coro. Al finalizar el segundo coro es cuando todo se descontrola, pues viene una de las secciones musicales más alucinantes de toda la discografía de Tool. Es muy común que en el mundo del metal se utiliza el doble bombo como recurso rítmico, pero ninguna banda lo usa como Danny Carey en esta canción. De aquí, ahora sí, se viene el apocalipsis en la catártica coda final. Alucinante. 


7. "Schism"


El riff de bajo con el que inicia esta canción es ya un hito de la música del nuevo siglo. Esta canción es la más reconocida de la banda, y sin duda una de las mejores. Con una letra extremadamente inteligente (dice cosas como "I've done the math enough to know/ The dangers of a second guessing/ Doomed to crumble unless we grow/ And strengthen our communcation"), y una estructura casi convencional, la canción no deja las ambientaciones oscuras y los sonidos complejos a los que la banda ya nos tiene acostumbrados (esos cambios de métrica son magistrales). Sólo que esta ocasión, la composición se acerca al oído común, de forma absolutamente inintencionada. Y lo digo porque la banda no lo buscó, incluso, la canción no tiene estribillo. Y a la mitad de la canción hay un largo pasaje instrumental en el que las revoluciones se disminuyen claramente. Aún así, la canción fue del gusto popular. A destacar (nuevamente) el cierre de la canción. 


6. "Third Eye"


Una canción homenaje al entonces recientemente desaparecido standupero Bill Hicks, en la que la banda retoma muchas de sus ideas sobre la psique humana, el tercer ojo y la trascendencia más allá de lo material. Con este tema se cierra el mítico álbum "Aenima" de 1996, y aunque no se parece en nada a lo presentado en los temas anteriores del álbum, lo abrocha de manera espectacular. Construida claramente como una suite, con secciones que varían en ritmos y melodías, podríamos considerar a esta como la primer canción que la banda construyó a manera de música clásica hindú, con su Tala rítmica y su Raga enigmático, y que serviría de bisagra para abrir nuevos horizontes que la banda exploraría y explotaría en álbumes siguientes. Son casi 14 ,minutos de viaje, de ascensos y descensos sonoros que nunca alcanzan un clímax, al menos no como lo conocemos en la música de occidente. En todo momento sentimos que algo está por ocurrir, y es hasta el final de la canción que obtenemos lo que buscábamos, aunque no de la manera en que lo buscábamos. Desconcertante, pero igualmente genial. 


5. "Vicarious"


5 años habían pasado desde la aparición de Lateralus, álbum con el que la banda se consagró como un hito del metal progresivo. 5 años de espera, y al publicarse su siguiente álbum, lo primero que la gente escucha es esto. Un riff que indudablemente es de Tool, pero que de alguna manera, esa guitarra suena diferente, tiene un tratamiento distinto. Lo que no es distinto es la capacidad que tiene Tool de hacer canciones alucinantemente complejas, y aún así mantenernos atentos a cada segundo, cada cambio de ritmo, cada arreglo instrumental, y cada palabra de sus letras. Lo que hacen del minuto 4:20 al minuto 6 aproximadamente, es algo que ninguna otra banda en el mundo de la música es capaz de hacer. Y luego el último minuto de canción, en donde está la confirmación del tamaño de agrupación que es Tool.


4. "Ticks & Leeches"


Si mezcláramos la música hindú con el mejor thrash metal, probablemente el resultado sería esta canción. La banda adopta su versión más agresiva, más enérgica en este tema. Con sólo escuchar los primeros 70 segundos de la canción nos damos cuenta de que lo que estamos escuchando es un nivel de música diferente. La precisión que alcanzan los músicos en estos segundos iniciales es algo a lo que el 95% de bandas de rock en el mundo sólo pueden soñar en alcanzar. Pero la banda dosifica esa energía, con un interludio que enfría las cosas de manera irremediable, sólo para volver a apabullarnos en los minutos finales de la canción, en los que se retoma el poderío, la energía, la fuerza, el virtuosismo y la majestuosidad con los que había empezado la canción. La conclusión a la que llegamos con esta canción es que Tool tiene a uno de los 5 mejores bateristas de los últimos tiempos. 


3. "Eulogy"


El amor y la dedicación que tiene la construcción de esta enorme canción es una de las primeras cualidades que se pueden destacar de ella. La banda se toma poco más de 2 minutos para construir las armonías de la canción, de modo que el tema nos introduce uno por uno, una serie de instrumentos que forman un magnífico paisaje musical, tan bello como oscuro, y tan sublime como ominoso. A esto, le sigue una breve sección con estructura convencional de 2 vueltas de estrofa-coro que deriva en un extraño solo de guitarra, y posteriormente, a una de las secciones más potentes de todo el historial de la banda ("don't you step out of line"), y es aquí donde la canción ya es completamente diferente. En algún punto de las transiciones anteriores, la canción dejó de ser la que era, y se transformó en otra completamente diferente, que retoma pedazos del principio, pero que se potencializa a tal grado, que es hasta el final que se alcanza el punto más alto de intensidad de los 8 minutos y medio que dura la canción. Sí, un himno del metal.

2. "Forty-Six & 2"


El mejor riff de bajo de toda la historia del metal es la puerta de entrada a esta maravillosa canción. De hecho, esta es la canción de menor duración de todas las presentadas en este listado: apenas 6 minutos. El inicio de la canción es de una exquisitez única, con su calma tensa, su revolvente sonido y  las melodías intrincadas. Después, el tema estalla en el primer coro, en donde apreciamos a plenitud a una banda de rock haciendo lo que mejor sabe hacer. Además de ser la canción más breve del listado, también es la más simple en estructura, estrofa-coro-estrofa2-coro2-puente-solo-coda final. Para ser Tool es extremadamente simple. Y sin embargo, la naturaleza de las melodías y los ritmos hacen que la canción, aún con su estructura convencional, nunca deje de ser enteramente progresiva. Y luego escuchamos el hipnótico solo de guitarra y bajo, con media nota de distancia entre uno y otro, y nos entregamos a él, pues de éste deriva el cierre de la canción. Tool siempre tuvo la cualidad (como ya se vio en las demás canciones de esta lista) de preparar una canción genial con un cierre dos niveles por encima. Esta canción no es la excepción. El final de la canción, es de lo mejor que se le pudo haber ocurrido a cualquier músico para culminar su obra. Tan simple y tan  efectivo. Son unos genios. 

1. "The Grudge"


Desde mi punto de vista, este es el pináculo máximo de la banda en cuanto a 3 elementos: complejidad, progresión y musicalidad en toda la extensión de la palabra, combinadas de una manera tan quirúrgica y perfecta, que justo cuando pensamos que el tema se inclina hacia cualquiera de las 3 esquinas, de inmediato recompone y equilibra. Cuando escuché esta canción por primera vez, realmente escucharla, no podía creer que existiera música así. Los beats complejos, los riffs memorables, los cambios de ritmo, las armonías a veces dulces y a veces oscuras, incluso el matiz de la voz de Maynard James Keenan, a veces agresivo y a veces dulce... todo se compagina de manera perfecta en esta canción. Nada sobra, nada falta. No hay coros, no hay paisajes excesivos sólo hay música que nos lleva de un punto a otro, sin descanso, pero sin confundirnos tampoco. Cuando se debe retomar una sección, se hace sin abusar de ella. Cuando se debe incrementar la complejidad musical, se hace sin excesos. Cuando se debe ser agresivo, se hace sin pretensiones. Cuando se debe ser calmo y melódico, se hace sin hostigar. Todo está en su perfecta medida, y lograr eso es tan difícil, que Tool lo hizo sólo una vez, a mi parecer, en esta espectacular obra. Sobra decir que el final de la canción es todo lo monumental que puede ser el final de una canción. 

lunes, 24 de mayo de 2021

15 canciones fundamentales del King Crimson clásico

 


Hablar de King Crimson es hablar de una de las bandas de culto más laureadas en la historia del rock. Como parte del rock progresivo, fueron uno de los pilares del género, y a pesar de que con los años evolucionaron hacia otros horizontes musicales, su legado lo construyeron con su brillante primer época, en la que en 5 años grabaron 7 álbumes que van de lo exótico a lo brillante, y de lo cerebral a lo emotivo. Es por ello que presento 15 canciones fundamentales para valorar la importancia de esta enorme banda dentro de la historia del rock, y además pueden servir como un excelente punto de entrada para quienes aún no se hayan deleitado con la música de los británicos.


15. "Cadence and Cascade" del álbum In The Wake Of Poseidon de 1970


Una hermosa canción que nos presenta una de las múltiples facetas de la banda, la de la sensibilidad y la delicadeza. La canción tiene una estructura simple, y una tersa textura sonora que nos acaricia los oídos y nos deleita además con una letra poética y cuasi-renacentista. Extraída de su repetitivo segundo álbum, en donde la banda parecía autoplagiarse en la estructura de la obra, aún así fueron capaces de regalarnos esta delicia.


14. "Prelude: Song Of The Gulls" del álbum Islands de 1971


Esta maravilla de la música de cámara pertenece al álbum más íntimo y personal de la banda, el ninguneado y terriblemente subvalorado Islands, de 1971. La canción es una pieza instrumental maravillosamente ejecutada por un cuarteto de cuerdas y algunos instrumentos de viento. Con un aire de romanticismo, y con una estructura fácilmente reconocible, esta canción aporta no sólo al concepto intimista e introvertido del álbum al que pertenece, sino que enriquece el de por sí extenso eclecticismo musical de la banda. 


13. "In The Wake Of Poseidon" del álbum In The Wake Of Poseidon de 1970


Esta canción con aires de majestuosidad, nos remite inevitablemente a "Epitaph" de su álbum anterior. En ese sentido, este álbum intentó ser una réplica del exitoso álbum debut de la banda, algo que eventualmente terminó siendo un error. Sin embargo, comparaciones aparte, esta canción se luce por 3 elementos en particular. Primero, su estructura dramática, casi como de obra teatral. Segundo, la maravillosa voz del que, a mi parecer, fue el mejor vocalista de todo el rock progresivo, Greg Lake. Tercero, y finalmente, un elemento que estaría presente en las obras más grandes de la banda: el melotrón. Un sintetizador analógico que musicalmente aportó muchísimo al sonido de las bandas psicodélicas y progresivas, y que hoy se considera un instrumento de culto. Así, nos encontraremos con una majestuosa y portentosa canción, que lamentablemente llegaba en segundo lugar en su carrera de canciones majestuosas y portentosas. 


12. "Formentera Lady" del álbum Islands de 1971


Hablando del intimismo de esta obra, esta canción inicial es más que una canción de amor, es una oda, un poema de rendición de un hombre hacia una mujer. La canción inicia con un par de contrabajos sonando tan graves como les es posible, y en un ambiente de confusión entra la suave voz de Boz Burrell para hablarnos de la belleza de la isla de Formentera, y de la hermosa y exótica mujer que en ella habita. El estribillo es de una belleza inusitada, tanto por su simpleza como por su alcance melódico. Al final del segundo estribillo, la sección se extiende en una improvisación cuasi-jazzística, en la que vientos, metales y una voz de soprano, nos endulzan los oídos con sus sonidos tan enigmáticos como hermosamente ejecutados, hasta culminar la canción.


11. "Lizard" del álbum Lizard de 1970


La majestuosa suite de 23 minutos de duración, con múltiples secciones y estilos variados, es la obra más grande (literalmente) de la banda, y una pieza llena de eclecticismo y emociones mixtas. Para destacar la colaboración de Jon Anderson (Yes) en las voces de la primer sección, una muy romántica y accesible, que nos sirve como puerta de entrada para el caos que la obra habría de generar en secciones posteriores. Por ejemplo, en el bolero, que es la sección siguiente, y en la que el dramatismo hace acto de aparición, gracias al uso del ya mencionado melotrón de Robert Fripp, que enaltece la melodía inicial y la lleva al extremo. Posterior a ello, la obra se rompe, y las demás secciones son menos accesibles que la inicial, pero mucho más sustanciosas. 


10. "Fallen Angel" del álbum Red de 1974


Red sería su último álbum antes del periodo de hibernación que tuvo la banda, y que finalizó hasta entrados los años 80. Por ello también marca el fin de la era clásica de la banda. De ese álbum se extrae esta peculiar obra, que con ciertos tintes de delicadeza, se ciñe al ambiente agresivo-rockero-guitarrero que la banda imprimió en esta obra, una faceta que hasta este punto no les habíamos escuchado, y que les habría de sentar muy bien como carta de despedida. Para este punto, la banda ya era solo un trío (cuando la banda inició, eran un sexteto), y aprovecharon al máximo esta circunstancia minimalista para expresarla de forma brillante en su música. 


9. "I Talk To The Wind" del álbum In The Court Of The Crimson King de 1969


La combinación ganadora. Una hermosa flauta, sonando como la salvación en un periodo de caos que vive la humanidad, entonces y ahora. Una letra poética y melancólica, una enorme sensibilidad musical, un falso final que nos permite un minuto extra de deleite, y la voz de Greg Lake en su faceta más aterciopelada y dulce posible. El resultado es una hermosísima obra que nos deleita con secciones accesibles en estructura, complejas en instrumentación, y que además contrastan con el frenético inicio del álbum. Para muchos, este es el mejor álbum de King Crimson. Para algunos otros, este álbum es el que inauguró el rock progresivo. Para mí, es una obra fundamental, no sólo en la historia musical contemporánea, sino en mi percepción de la música como expresión artística. 


8. "Lark's Tongues In Aspic" del álbum Lark's Tongues In Aspic de 1973


Unas percusiones con un sonido acuoso nos dan la bienvenida a esta extraña canción. 3 minutos de este sonido, que prácticamente es un ASMR, tocando notas variadas que en realidad sólo sirven como un intro para una canción que inmediatamente después entra en una tensión creada por el sonido de dos violines al unísono, casi Hitchcockianos, que se ven estruendosamente interrumpidos por un poderoso y majestuoso riff de guitarra, metalero en esencia, virtuoso en  ejecución, y que se convierte en la médula central de la canción. Luego de esta catarsis, la canción entra un un periodo de calma engalanado por los dos violines que hace un momento creaban tensión, y que ahora son el preámbulo para el majestuoso final, un reprise de la ruptura central de la canción, y que nos deja con los sesos por toda la habitación. Obra cerebral dentro de las obras cerebrales de la música contemporánea. 


7. "21st Century Schizoid Man" del álbum In The Court Of The Crimson King de 1969


Justamente el hombre ilustrado en la peculiar carátula del álbum, es el hombre esquizofrénico del siglo 21. La canción que lo representa es un jazz rock poderoso, caótico, en el que podemos palpar esa esquizofrenia, esa locura, con el mero sonido y tratamiento que se le da a los instrumentos. La estructura de la canción es simple. estrofa-coro-estrofa-coro-solo-estrofa-coro-fin. Lo que la distingue inmediatamente es esa armonización de metales y guitarras que dan inicio a la canción, y que generan una especie de riff insano y desatado. Además, claro, está la voz distorsionada de Greg Lake, aportando más esquizofrenia al asunto. Al final, todos nos sentimos como el hombre de la carátula. Una breve dosis de realidad para aquel que no viva en un mundo loco (aún). 


6. "Red" del álbum Red de 1974


Para todos los que amamos el sonido de la guitarra eléctrica, distorsionada, poderosa, esta canción es una oda a ese sonido y a ese instrumento. Se trata de una canción completamente instrumental, en la que no vamos a extrañar las letras, y en donde los múltiples riffs y las interminables capas de guitarra toman la batuta y nos van guiando a lo largo de la obra, desde una sección calma (estrofa), pasando por una genial sección tensa (puente) hasta desembocar en el aliviante y espléndido descargo musical (coro). Luego tendremos una escalofriante sección con contrabajos, casi como salidos del infierno, y con un motivo musical más, la genial canción termina por lo alto, desde el mismo lugar desde el que inició. Una pequeña obra maestra del rock de guitarras. 


5. "The Court Of The Crimson King" del álbum In The Court Of The Crimson King de 1969


Sólo nos basta un redoble inicial, y la primer nota tocada por el melotrón, para saber que estamos frente a una obra monumental. 5 segundos y la canción ya es majestuosa. Pocas bandas logran hacer eso tan pronto en una canción, y con tan pocos elementos musicales. Esa epicidad inicial se va a mantener a lo largo de toda la sección, con claroscuros musicales que van de la calma bucólica de las estrofas a la grandiosidad explosiva de los coros. Después tendremos un par de interludios, el primero completamente a base de melotrón, completamente hermoso, con un cierto aire circense, pero igualmente portentoso. El segundo mucho más campirano e idílico, menos espectacular. Para finalizar la canción, tenemos una falsa coda, que da pie a el verdadero final, que no es más que una modulación de la melodía principal de la canción, mucho más tensa y esquizofrénica que la original. Quizás un final crudo y realista, considerando a la locura como la temática central del álbum. Sea como sea, esta canción es una obra maestra. 


4. "The Great Deceiver" del álbum Starless And Bible Black de 1974


Con todo lo inconsistente que resulta este álbum, esta canción es una absoluta maravilla. Aún hoy, a 47 años de su publicación, es difícil clasificarla dentro de los cánones de algún género. Aún nos suena extraña, con todo y el paso de los años, y la evolución musical. Ello nos habla de lo adelantada que es la canción, más aún en el año en que fue publicada. Podría decirse que es un jazz metal psicodélico progresivo con antecedentes al math rock de los 2000s y elementos atonales y arrítmicos de avant-garde. Pero decir eso es inventarse un género de la nada. No les puedo decir mucho sobre la canción. La tienen que escuchar para saber de lo que hablo. Me cuesta describir con palabras lo que uno escucha al ponerle play y escuchar tan sólo los primeros 44 segundos de la canción. Además, uno de los deleites máximos es no esperar nada, y recibirlo todo, y es ese el mayor regalo que nos puede dar King Crimson con esta joyita. 


3. "Starless" del álbum Red de 1974


Sin duda Red fue el álbum del minimalismo. Desde el hecho de que a banda se había reducido a un trío, pasando por el título corto del álbum y de las canciones, y terminando con el sonido rockero elemental de la banda. En ese sentido "Starless" no es la excepción. Con todo eso, se trata de un monumento al rock, del tamaño de los más grandes monumentos históricos al rock. La canción inicia con una simple melodía de melotrón a dos notas, con un semitono de distancia entre ellas. Así de simple y así de sencillo. De a poco, la canción va creciendo en volumen, mas no en intensidad. Llegamos al solo de guitarra más minimalista de la historia, a una sola cuerda y con una sola nota que asciende lentamente. Con ello llega al fin la ruptura. Bill Bruford nos demuestra por qué fue uno de los mejores bateristas de rock de la historia, la sección de metales irrumpe en el momento del caos máximo, en donde la parsimonia y la sobriedad del inicio se van al carajo, y culminamos con un poderoso reprise del motivo inicial de la canción, con todo y melotrón incluido, y con todo ese dramatismo gigantesco que nos hace sentir que estamos de pie frente al Empire State, admirando su majestuosidad desde nuestro pequeño  y limitado espacio físico. Gloria pura, hecha canción.


2. "Islands" del álbum Islands de 1970


Una hermosa y doliente canción de blues al puro estilo de Nueva Orleans en los años 20. La melancolía se apodera de esta belleza de canción, que nos recibe con un piano tocando la nota más triste que se puede tocar en un piano, para dar pie a la voz que nos narra los detalles de una isla, su isla, haciendo metáfora sobre como los seres humanos somos, en esencia, islas, que tenemos nuestra belleza y nuestra fealdad intrínsecas a nuestra naturaleza. Justo cuando la canción nos deprime lo suficiente, llega el coro, con esa secuencia de notas esperanzadoras que de alguna forma nos sumergen más en la melancolía, una melancolía de esas que disfrutamos con la misma intensidad con la que nos duele. Este coro nos habla, dentro de la misma metáfora, sobre la necesidad de formar 'archipiélagos' con otras islas (seres humanos). Cada nota, cada instante, nos hunde más en la agonía, y sobre todo cuando esa trompeta, salida del mismísimo funeral de Miles Davis, toca sus primeras notas, sentimos que el mundo, dentro de su inmensa belleza, es un lugar cruel y hostil para formar lazos con otras islas. La salvación llega, de qué otra forma podría ser, con un melotrón tocando esas mismas notas esperanzadoras que escuchamos en el primer coro, para hacernos resurgir del fondo, y descubrir que todo es hermoso, aunque nos duela en el alma, y que la vida misma, en su miseria y crueldad, es lo más hermoso que puede pasarnos, y la experiencia más sublime que cualquier ser consciente puede experimentar, con todo lo tormentosa que pueda llegar a ser. Todo eso en 9 minutos de canción. Así es como se hacen las obras de arte. 


1. "Epitaph" del álbum In The Court Of The Crimson King de 1969


Un redoble y una explosíón de sonidos nos reciben al inicio de esta gigantesca canción, para entrar en calma y dar pie a la hermosa voz de Greg Lake, al principio en calma. El melotrón, como no podía ser de otra forma, es fundamental en el sonido dramático de la canción. Para cuando llegamos al coro, la voz de Lake ya se luce con su inmensa belleza, mientras se lamenta por el inevitable sufrimiento del mañana. Así es como transcurre la que a mi parecer es la mayor canción de King Crimson, del rock progresivo y de todo 1969. Un interludio operístico aumenta los niveles de dramatismo, que en esta canción quedan de maravilla, para al fin culminar con una estrofa más, desde lo más alto de una montaña, y que resuena en el coro final, que de forma agónica se extiende de forma infinita, y que en su perpetuidad, nos dejara con los sentimientos a flor de piel, tanto por su belleza como por el impacto inevitable que tiene al atravesar la frontera de nuestros oídos y conectar directamente con esa misteriosa zona de nuestra materia gris que nos hace apreciar con emociones todas las expresiones sublimes de la naturaleza, y del ser humano en conexión con ella a través del arte. Eso que nos hace estremecer, que nos hace llorar y reír simultáneamente, y que, aún a la distancia, nos unifica como especie y como espíritus sensibles y pensantes. No cualquier canción nos lleva a ese límite.

viernes, 27 de noviembre de 2020

15 joyas de Genesis

 


Genesis fue una de las bandas fundamentales del rock progresivo británico de la primera mitad de los años setenta. Fue una banda cuyo estilo sinfónico folk se destacaba por su preciosismo, complejidad y precisión al ser interpretada. A pesar de su relativa juventud (entre 21 y 26 años de edad de los integrantes en las canciones de esta lista), su capacidad como compositores y como intérpretes los colocó como una de las bandas fundamentales de uno de los subgéneros del rock más complejos y laureados de la historia. Aquí mis 15 canciones preferidas de esta histórica banda. 


15. "Harlequin" del álbum Nursery Cryme de 1971

Extraída de su tercer álbum, esta canción es una exquisitez bucólica y hermosa cantada a dueto por Peter Gabriel y el entonces recién llegado Phil Collins. La base musical son 3 guitarras tocadas al unísono: una guitarra de 12 cuerdas, interpretada maravillosamente por Tony Banks, más una guitara acústica tocada por Mike Rutherford y la guitarra eléctrica tocada por Steve Hackett (también recién llegado). La pieza es muy breve y poco progresiva, pero su hermosura inconmensurable la hace ser una de mis preferidas de la banda. 


14. "Dance On A Volcano" del álbum A Trick Of The Tail de 1976

Se trata del primer álbum sin la figura líder de Peter Gabriel, en donde Phil Collins asume en su totalidad el rol protagónico de la banda, y en donde se empezaría a distanciar del sonido clásico progresivo de la banda, sobre todo en los 3 discos antecesores. Aún así, las reminiscencias de esa época aún están presentes en esta pieza con tintes épicos y con interesantes cambios de ritmo. Es cierto que se percibe una mayor intención de accesibilidad al escucha, pero los puntos altos de la canción son bastante sublimes y bien logrados.


13. "Seven Stones" del álbum Nursery Cryme de 1971

Una canción muy emotiva que ronda peligrosamente en los tintes poperos, pero que se libra de ellos gracias a los cambios atmosféricos en las distintas secciones de la canción. Si bien, la estructura es convencional (estrofa-coro-puente-estrofa-coro-fin), la inventiva atmosférica contrastante, sobre todo en los dos coros, le da un toque de originalidad y distinción. Además, el sonido constante del melotrón le añade puntos de belleza y emotividad.


12. "The Lamia" del álbum The Lamb Lies Down On Broadway de 1974

Extraída de su álbum más ambicioso, que además era conceptual, esta canción representa una de las principales características de la banda, su teatralidad e histrionismo en las letras. Si bien, resulta un poco confuso qué parte de la historia de Rael (protagonista del concepto del álbum) se está contando, nos podemos centrar fácilmente en la música, en su dramatismo y en esa hermosa base de piano que acompaña a la canción, y que nos hará estremecer por su sensibilidad y facilidad melódica. Una belleza absoluta.


11. "Watcher Of The Skies" del álbum Foxtrot de 1972

Con esta canción abre uno de sus discos más icónicos, el que muchos consideran que fue el primero de su triada perfecta. La canción tiene una intro de melotrón muy oscuro y grave, que da pie a la melodía principal, sustentada en un ritmo vertiginoso que parece ametralladora, y que nos volará un poco los sesos, si no estamos del todo preparados. La canción alcanza tintes apocalípticos, y al final nos quedamos con el deseo de más. 


10. "The Battle Of Epping Forest" del álbum Selling England By The Pound de 1973

Una auténtica epopeya musical, la batalla del bosque Epping es una narración moderna sobre una batalla que toma elementos medievales en su letra, y que en su música tiene una estructura muy compleja, que a primer escucha no se va a poder distinguir precisamente por la cantidad de elementos que la conforman. Con una cierta dosis de humor, y con un nivel instrumental altamente virtuoso y de altura, la canción se destaca en un álbum lleno de canciones épicas y majestuosas. 


9. "The Carpet Crawlers" del álbum The Lamb Lies Down On Browdway de 1974

En este álbum la banda ya tenía un nivel de exquisitez y sofisticación en sus composiciones que, en ese rubro, nada le envidiaba a bandas como Pink Floyd. Dato increíble, más aún si consideramos que los integrantes de la banda tenían entre 23 y 24 años de edad. Ese altísimo nivel de sofisticación se percibe en esta canción, la cual es abiertamente pop, pero no es un pop malo, como el que la banda misma desarrolló en los años ochenta, es un pop de altura, como el de los Beatles. Las atmósferas que se logran con el uso de sintetizadores sutiles y guitarras de doce cuerdas, acompañan el manejo perfecto de la voz que hace Peter Gabriel en toda la canción. Esa primer sección, antes de la entrada de las percusiones, es escalofriantemente bella. 


8. "The Cinema Show" del álbum Selling England By The Pound de 1973

Otro portento de canción, se trata de una obra romántica dividida en dos secciones claramente definidas. La primera es una sección bucólica, renacentista, con ambientación folk lograda con la guitarra de 12 cuerdas, y en donde se nos narra en la letra la historia de amor principal, la cual pasa a segundo plano por la belleza explícita de la música. Sin embargo, en un punto, la música se rompe para dar pie a la segunda parte de la obra. Una parte futurista,  casi techno, con sintetizadores coloreando el lienzo, con una sección rítmica vertiginosa y maravillosamentre controlada por Phil Collins, y en donde los músicos se dan rienda suelta. En esta sección final, está la que considero es la melodía más celestial que he escuchado en canción alguna. 


7. "The Musical Box" del álbum Nursery Cryme de 1971

La primer gran canción de Génesis, es la que abre el tercer álbum, y es una majestuosidad absoluta. Cambios de ritmo, secciones contrastantes que van de lo romántico a lo vertiginoso, y de lo sensible a lo altamente progresivo, además de un Peter Gabriel inspirado en la voz, y un sentido armónico supremo, que combina sonidos y melodías de forma perfecta para crear un ambiente de epicidad y que cierra épicamente en ese final apoteósico de la canción. 


6. "The Colony Of Slippermen" del álbum The Lamb Lies Down On Broadway de 1974

La base rítmica que prácticamente está creada con un órgano Hammond, en vez de un bajo o batería, será el primer elemento que podamos destacar y apreciar de esta monumental obra. Luego, evidentemente, la obra tendrá cambios de ritmo y momentos sublimes, la mayoría de ellos generados con los sintetizadores de Tony Banks. Pero ese Hammond que nunca dejamos de escuchar, es tan hipnótico y genial que es capaz de ser el soporte principal durante los 8 minutos de canción, casi en su totalidad. De entre todas las canciones "histriónicas" de la banda, creo que ninguna alcanza las alturas de esta delicia. 


5. "Dancing With The Moonlit Knight" del álbum Selling England By The Pound de 1973

La operística canción de apertura del que considero es su mejor álbum, es una vertiginosa pieza, con momentos sumamente sensibles y con rupturas importantes que le dan un aire más caótico a la canción. Más allá de sus letras con una cierta carga política, la música no es para nada solemne con el escucha, le lleva por pasajes brillantes y oscuros, caminos lisos y sinuosos, y emociones suaves y pesadas. Estos contrastes y contrapuntos constantes hacen que los 8 minutos de canción se nos pasen en un suspiro. 


4. "Back In NYC" del álbum The Lamb Lies Down On Broadway de 1974

Una muestra más de la avanzada sofisticación musical que llegó a alcanzar la banda, siendo ya, en este sentido, vanguardista. Esta canción lo confirma. Los sintetizadores suenan más elegantes, menos ásperos, y toda la melodía, que a su vez está perfectamente armonizada con una guitarra muy sutil, se construye sobre una base rítmica que, sin ser presuntuosa, tiene un nivel de complejidad bastante alto ( en 7/8), sobre todo en los breves interludios. Como cereza del pastel, la poderosa voz de Peter Gabriel, a quien le escuchamos cantar como si la vida se le fuera en ello. Creo que no hay una canción de Genesis tan adelantada a su tiempo, como esta. 


3. "Supper's Ready" del álbum Foxtrot de 1972

La obra cumbre de Genesis, tanto en lo musical como en lo creativo. Una suite majestuosa de 23 minutos de duración, con secciones perfectamente definidas, cada una con identidad propia y dentro de la línea musical de la banda. No se puede decir mucho sobre una obra de este tamaño. 23 minutos sin desperdicio, con músicos inspirados y momentos musicales majestuosos. Mis secciones favoritas son la hermosa inicial "Lovers Leap", la vertiginosa "Ikhnaton and Itsacon and Their Band of Merry Men" y la alucinantemente compleja "Apocalypse In 9/8" con todo y su deliciosa y bucólica intro. Sí, es una obra maestra del rock en su totalidad.


2. "In The Cage" del álbum The Lamb Lies Down On Broadway de 1974

Una prueba más del avance de la banda, de su evolución hacia sonidos mucho más sofisticados, mucho mejor tratados y momentos de mayor emotividad. La canción es un constante ascenso, un tour de force, con breves momentos de descanso, pero que siempre mantiene una tensión constante, gracias al ritmo punzante e incesante que no da tregua alguna. Sólo en los breves interludios, en donde Tony Banks nos vuela los sesos con esas intrincadas, ingeniosas y maravillosas melodías con los sintetizadores y órganos., podemos hallar breves descansos a la tensión insignia de la canción. Sólo me bastó escuchar una vez esta canción para rendirme ante ella, ante su majestuosidad y perfección.


1. "Firth Of Fifth" del álbum Selling England By The Pound de 1973

Aún recuerdo el día exacto en el que escuché esta canción por primera vez. Tendría 20 o 21 años, y estaba en euforia porque recientemente había descubierto el rock progresivo. Este disco aparecía como uno de los mejores del género (que lo es) y decidí bajarlo y escucharlo. Las notas iniciales de piano, que aún me estremecen, me volaron los sesos en aquel día, no podía creer que una canción pudiera tener esa introducción. Fue lo primero que me asombró de la canción, y lo segundo fue el solo de guitarra de Steve Hackett. Desde ese momento me enamoré de la canción, del álbum, de Genesis como banda progresiva. 

lunes, 4 de febrero de 2019

El verdadero fin del progresivo clásico - Moving Pictures



Es cierto que para muchos el fin del rock progresivo llegó con la estrepitosa y contundente  aparición en escena del punk británico, para otros se terminó con The Wall de Pink Floyd, sin embargo, estrictamente hablando, el último gran álbum progresivo de alguna de las bandas clásicas es Moving Pictures de los canadienses Rush. Y al igual que la mayoría de las bandas progresivas clásicas, tipo Yes, Genesis o Camel, la banda se orientaría en la década de los ochenta a un sonido más popero y menos arriesgado.

Sin embargo, esta obra aún contiene remanentes del progresivo de altura de la década anterior, y la energía rockera de la banda permanece incólume si la comparamos con la de sus albumes setenteros, es por ello que la obra se salva, y no sólo eso, sino que se trata del álbum que colocó a Rush en un plano más comercial y mundialmente reconocido, debido principalmente a su espectacular canción inicial "Tom Sawyer", la cual no cede en ningún momento a las dulces mieles del conformismo, y termina por ser una canción clásica del rock progresivo por su enorme complejidad y su asombrosa maestría interpretativa.

Pero la obra también tiene otras canciones destacables, como la instrumental y espectacular "XYZ", la evocadora "Red Barchetta", la épica y por momentos gloriosa "The Camera Eye" en donde Alex Lifeson en las guitarras y Neil Peart en la batería se lucen como pocas veces lo habían hecho, o la mística "Witch Hunt". También hay que decir que un par de canciones no funcionan del todo, como la final "Vital Signs", sin embargo, al final el álbum tiene un balance y un equilibrio que no sólo lo salva, sino que lo destaca como un gran álbum en una época en la que el progresivo había muerto.

Con todo eso, ninguna canción se acerca ni por asomo a la grandeza del tema inicial, y por esa simple canción, el álbum ya merecería estar en esta lista.


martes, 2 de octubre de 2018

Mis canciones favoritas de Pink Floyd



Pink Floyd es mi segunda banda favorita de rock de todos los tiempos, después de los Beatles, debido a su maravilloso sonido espacial, su influencia en el rock progresivo y su fascinante historia y evolución musical, así que elegir un puñado de canciones para esta lista ha sido tan difícil como gratificante. He aquí las 20 canciones de la banda que a mí personalmente más me gustan, en orden ascendente.

20. "Run Like Hell" del álbum The Wall (1979)

Una de las pocas canciones que David Gilmour pudo aportar en composición para el maravilloso The Wall, último gran álbum de la banda. Se trata de una canción con una letra oscura pero con un sentido musical asombrosamente accesible, con su riff de guitarra que es imposible de olvidar y su enérgica sección rítmica. Uno de los puntos más altos de dicho álbum.


19. "Sheep" del álbum Animals (1977)

Un poco en la misma vena que la canción anterior, sólo que con una instrumentación más rica, y con elementos tanto de rock como de música electrónica que hacen de los casi 11 minutos que dura la canción un auténtico viaje lleno de energía y vitalidad. La letra es una crítica muy fuerte a la sociedad, incólume e indolente ante las atrocidades de los gobiernos y las corporaciones. Ojo especial al final de la canción, cuando se arma la revuelta tanto en la letra como en la música.


18. "Us And Them" del álbum Dark Side Of The Moon (1973)

Una auténtica maravilla de los claroscuros musicales, en la que se alternan momentos de una bella calma, tan apacible como entrañable, con momentos de explosividad musical y emocional. La canción está cantada a dúo por David Gilmour y Rick Wright, voces que se complementan a la perfección y que le añaden un matiz muy terso a la canción. Es una lástima que a Wright le dejasen cantar tan poco en la banda.


17. "In The Flesh?" del álbum The Wall (1979)

La canción con la que abre el muro es una explosión de rock con un dejo de melancolía y una emotividad inmensa, que nos pondrá la piel de gallina tanto por el tristísimo riff de guitarra como por el poderío vocal de Roger Waters.


16. "Remember A Day" del álbum A Saucerful Of Secrets (1968)

Cuando la banda sufrió su primer gran transformación, es decir, la salida de su entonces líder Syd Barrett, el proceso fue muy doloroso para todos los integrantes, cosa que se nota en el segundo álbum de la banda, y sobre todo, en esta maravillosa pero muy melancólica canción que tiene una elegancia interminable, así como emocionantes elementos psicodélicos y la exquisita voz de Rick Wright como protagonista.


15. "Matilda Mother" del álbum The Piper At The Gates Of Dawn (1967)

Esta fantástica obra compuesta por Syd Barrett representa la enorme inventiva y creatividad que tenía el líder original de la banda, y que se alcanzó a plasmar a lo largo de su maravilloso álbum debut. Los cambios de ritmo, los sonidos psicodélicos y la irreverencia sin temor nos harán disfrutar de cada sección de esta maravilla.


14. "Dogs" del álbum Animals (1977)

Otra canción cargada de una fuerte crítica, esta vez hacia la clase política y corporativa de nuestra amada sociedad, en una fantástica suite de 17 minutos compuesta por David Gilmour, con momentos muy rockeros y pasajes instrumentales tan extraños como disfrutables. Nuevamente lo mejor lo dejan para el final de la canción, en donde se incrementa ligeramente la emotividad para cerrar de forma gloriosa esta majestuosa canción.


13. "Mother" del álbum The Wall (1979)

Se trata de una melancólica canción en la que un hijo cuestiona la excesiva sobreprotección de su madre hacia él. La canción tiene momentos oscuros (los reclamos) cantados por Roger Waters, que tienen ciertos brillos que les engalanan, y momentos más lúcidos (la madre) cantados por David Gilmour en un despliegue vocal súmamente emocional y sublime.


12. "Astronomy Domine" del álbum The Piper At The Gates Of Dawn (1967)

Un auténtico viaje espacial futurista (futurista desde la perspectiva de los años sesenta, claro) en el que las atmósferas cambian drásticamente, en el que los sonidos se empatan con las melodías y en donde la creatividad de Syd Barrett queda más que clara, en sus ambiciones musicales y artisticas. A destacar el trabajo de Nick Mason en las percusiones, una auténtica maravilla.


11. "Grantchester Meadows" del álbum Ummagumma (1969)

Una canción progresiva folk de Roger Waters, con sonidos ambientales de la naturaleza, y con una atmósfera entrañable y adorable, que de inmediato nos remitirá a la hermosa calma de la naturaleza, en donde no hay ruido, estrés o problemas. Son 7 minutos y fracción de un deleite interminable, cantada a voz duplicada por Roger Waters, con su timbre gravísimo y su elegante acento inglés.


10. "Wish You Were Here" del álbum Wish You Were Here (1975)

Una canción conocida por todos los amantes del rock, un must para cualquiera que se diga conocedor de la música contemporánea, y una de las canciones más bellas jamás escritas. La emotividad de las melodías es un regalo del cielo, un momento de inspiración divina, de esos que ocurren pocas veces en la vida. No conozco a nadie que conozca esta canción y no le guste.


9. "Money" del álbum Dark Side Of The Moon (1973)

El riff bluesero en 7/8, el poder vocal de David Gilmour, la temática universal y el compás musical tan complejo y tan accesible a la vez, hacen de esta canción una pieza fundamental en la historia del rock, una de las mejores canciones de Pink Floyd y uno de los monumentos del rock progresivo en toda su extensión.


8. "Fearless" del álbum Meddle (1971)

No puede existir una canción más dulce que esta. La música está perfectamente cuidada para ser tierna en todo momento, para transmitirnos esa suavidad de manera perfecta. Los elementos melódicos ayudan a que la canción sea memorable, pero lo que nos estremece es la increíble suavidad con la que se trata esta sofisticadísima canción. Sólo una banda británica (ésta específicamente) podía haber compuesto semejante oda a la sensibilidad.


7. "The Great Gig In The Sky" del álbum Dark Side Of The Moon (1973)

La última gran contribución de Rick Wright, en cuanto a composición se refiere, al historial de la banda. Es un tema estremecedor y espeluznante, en el que una voz externa a los integrantes de la banda nos lleva a un clímax musical inesperado y desgarrador, y en donde la banda hace un perfecto acompañamiento, haciendo de la canción un verdadero mensaje celestial que viaja directo al alma del escucha. De otra dimensión.


6. "The Scarecrow" del álbum The Piper At The Gates Of Dawn (1967)

No es ni siquiera la mejor canción de la era Barrett de la banda, pero sí es mi composició favorita del diamante loco. Una breve y minimalista pieza que demuestra que con poco se puede hacer mucho. Los aires celtas de la canción, así como la rareza de la letra, son elementos adicionales que alimentan la enorme belleza de la canción. Es así como  en un par de minutos se transmite un mensaje emocional genuino a través de la música.


5. "Goodbye Blue Sky" del álbum The Wall (1979)

Otra canción que muestra la faceta más sensible de la banda, esta vez a 3 voces (Gilmour, Wright y Waters) cantando en una armonía perfecta para la atmósfera triste y melancólica de la canción. No es uno de los más destacados, históricamente, pero sí uno de mis favoritos.


4. "Shine On You Crazy Diamond" del álbum Wish You Were Here (1975)

Una majestuosa suite dividida en 9 partes, las cuales abren y cierran el álbum. Es una especie de homenaje/reclamo de la banda a su antiguo líder y amigo Syd Barrett, que además tiene momentos intensos, atmosféricos y musicalmente asombrosos. Son casi 26 minutos en total los que dura esta extensa pero impresionante canción. La sección final, es decir, la novena sección de la canción, es uno de los finales de canción más hermosos que haya escuchado en toda mi vida.


3. "Comfortably Numb" del álbum The Wall (1979)

La mayor composición de David Gilmour en su vida, una canción con una belleza inagotable, con un despliegue emocional incomparable y con un manejo de las emociones perfecto. Los contrastes entre las oscuras estrofas y los majestuosos coros son estremecedores, y los solos de guitarra son el pináculo de la obra. Una obra cumbre en la historia del rock, sin lugar a dudas.


2. "Echoes" del álbum Meddle (1971)

Esta es la canción más grande de Pink Floyd. Como canciones, no hay ninguna en el repertorio de la banda que supere a esta obra maestra. Son 23 minutos y fracción de la esencia de Pink Floyd. Su belleza, su sensibilidad, sus solos de guitarra, su experimentación, su emotividad. Las voces de Gilmour y Wright nacieron para ser combinadas y cantar al unísono. El viaje musical más bello de la historia del rock, y la suite más representativa del rock progresivo. Tal cual.


1. "Time" del álbum Dark Side Of The Moon (1973)

Como ya se habrán podido dar cuenta, soy una persona que le encantan los contrastes dentro de una canción. Los cambios de ritmo, de estado de ánimo o de emotividad, son elementos que a mí me asombran y me fascinan sobremanera. En el caso de esta canción, que es el punto más alto del álbum más alto de la banda, y el segundo mejor de la historia del rock, a mi parecer, los contrastes se palpan desde el mero inicio de la canción. El sonido calmo y nuboso que se interrumpe por las estruendosas campanas y alarmas de los relojes. Las atmósferas proto-electrónicas interrumpidas por el cuerpo principal de la canción. Las estrofas altamente agresivas y directas que se ven interrumpidas por los bellos y suaves coros, con esas inconmesurables voces femeninas de fondo, y el solo de guitarra más perfecto de la historia del rock. Repito, el solo de guitarra más perfecto de la historia del rock. No hay más. Es mi canción favorita de la banda.



jueves, 3 de mayo de 2018

Rock progresivo anglosajón: #1. "Dark Side Of The Moon" - Pink Floyd (1973)



1. Speak To Me (1:16)
2. Breathe (2:44)
3. On The Run (3:32)
4. Time / Breathe (reprise) (7:06)
5. The Great Gig In The Sky (4:44)
6. Money (6:32)
7. Us And Them (7:40)
8. Any Colour You Like (3:25)
9. Brain Damage (3:50)
10. Eclipse (2:04)

El gran mérito de los Beatles era el hecho de que, además de ser los que mejor música hacían, también eran los más populares. Este hecho se ha repetido en contadas ocasiones desde la desaparición de dicha mítica banda, y una de esas contadas ocasiones fue cuando apareció "Dark Side Of The Moon", de Pink Floyd, una obra que a parte de ser una de las mejores de toda la historia del rock, también figura como la más popular, pues se mantuvo por más de 17 años entre las listas de popularidad.

Pero, ¿qué hace de este álbum uno tan atractivo para las masas, así como para los puristas? ¿Qué elementos incluye la banda para poder posicionarse como una buena banda y una banda reconocida mundialmente? Las canciones no son del todo pegajosas, no tienen nada de pop, no hay ritmos bailables ni tampoco sencillos accesibles. Es rock progresivo, con elementos de blues y rock espacial. ¿Qué hay de atractivo en ello?

La respuesta es simple: el álbum es humano, tanto lírica como musicalmente. Se tratan temas universales, y se tocan melodías que son capaces de penetrar nuestra mente con suma facilidad debido a su precisión sensible, y a su pureza natural. No hay exibicionismos, ni facilismos; no hay amor ni desamor; no hay simplismos ni tampoco elementos muy cerebrales. Lo que sí hay es alma, es dolor, es gozo, es humildad, todo expresado de manera fascinante en notas musicales, tal y como lo hacían los grandes músicos románticos de principios del siglo XIX. Es lo más cercano a música realmente celestial, música que le habla al alma y al espíritu humano, no al cerebro, no a los pies ni a las caderas.

Dicen que la música es un lenguaje universal, y también dicen que en gustos se rompen géneros, dos preceptos contradictorios y paradójicos que en este álbum encuentran su eslabón perdido, y hallan el punto medio exacto entre lo subjetivo y lo objetivo. Obviamente habrá quienes pregonen no disfrutar de esta música, más por ignorancia que por criterio. Pero en términos generales, esta obra es de todos los gustos, es universal, y supera las barreras de la subjetividad y la carencia de cultura. No se necesita ser un estudioso de la música para sentir vibrar el sistema nervioso por completo con esta música, no se necesita ser un crítico, un experto o un virtuoso musical para estremecerse con las notas precisas y la emotividad exacta que tiene este álbum en todas y cada una de sus canciones.

Diecisiete años, señoras y señores, diecisiete años de estar entre lo más popular de la música. Nadie ha hecho eso jamás, y dudo que tal cosa vuelva a suceder. Cuando se le habla al alma con una intención artística y no monetaria, lo demás viene por añadidura. El fin justifica los medios, pero el fin no es vender, el fin es trascender. Pink Floyd trascendió como nadie gracias a su obra maestra, llegó a los corazones de todos y se ganó un lugar en la historia del arte. En 500 años se hablará de la música de los Beatles, y de Pink Floyd, porque aún en 500 años estas notas, y estas melodías, y estas letras van a seguir estremeciendo las almas y los espíritus de nuestros descendientes.

La música habla por sí sola, hágase usted mismo un favor, y escuche el álbum de principio a fin, mientras lee las letras de las canciones, y conocerá la manifestación divina, sobrenatural, metafísica, o acorde a cualquiera que sea su creencia, que existe en la música, aquí más explícita que en cualquier otra música. Déjese estremecer, llore, goce, disfrute y llénese el alma de esta música.

Rock progresivo anglosajón: #2. "Close To The Edge" - Yes (1972)



1. Close To The Edge (18:50)
       I The Solid Time Of Change
       II Total Mass Retain
       III I Get Up I Get Down
       IV Seasons Of Man
2. And You And I (10:09)
       I Cord Of Life
       II Eclipse
       III The Preacher The Teacher
       IV Apocalypse
3. Siberian Khatru (8:57)

"Close To The Edge" es un álbum perfecto de inicio a fin. Tiene 3 de las mejores canciones de todo el rock progresivo, con los elementos clásicos de la banda, como lo son el estilo sinfónico, los elementos funk casi bailables, la sensibilidad sobre todo en las guitarras y los órganos, y la fascinante voz inconfundible de Jon Anderson. Además de contar con una de las alineaciones más virtuosas en la historia del progresivo (misma con la que grabaron "Fragile"), la creatividad de los músicos fue más allá, y logró hacer de un álbum progresivo, uno que también fuese accesible sin traicionar los preceptos del género.

La banda venía en pleno ascenso, y los músicos se entendían entre sí como nunca antes (ni después) lo habían hecho, y si a ello le añadimos que la banda misma se encargó de la producción musical, entonces tenemos como resultado un álbum 100% mérito de la banda misma. La obra se convirtió de inmediato en un parteaguas para el rock progresivo, y un referente forzoso para todo músico que quisiese introducirse en el género, o para cualquier escucha que desee hacer lo mismo. La obra es tan perfecta, que ni la banda misma pudo igualarla en álbumes posteriores, por más que se esforzaran en hacerlo.

De entrada tenemos un sonido ambiente, como de una bandada de pájaros que parecen venir por millonadas, y que conforme se nos acercan, las escuchamos más y más fuerte. A esto le sigue el potente intro de los instrumentos musicales casi improvisando, en especial las guitarras y los teclados, con melodías intrincadas y poco estructuradas que de tanto en tanto se ven interrumpidas por la voz duplicada, o triplicada, de Jon Anderson en unos coros vocales casi celestiales. Las constantes interrupciones llegan a su fin, y se nos presenta la melodía principal de la primera canción, "Close To The Edge", la cual tiene una entrada triunfal. De inmediato empieza Anderson a cantar las primeras estrofas de la canción, las cuales se ven culminadas con un coro maravilloso. Hasta después de este primer coro, es que termina la primera sección, titulada "The Solid Time Of Change", y casi de manera imperceptible comienza la segunda parte, "Total Mass Retain", la cual parece ser muy similar a la primera, pero tiene un beat diferente y una emotividad mayor; digamos que es como la versión evolucionada de "The Solid Time Of Change", más compleja, más emocional y más completa en todos sentidos. El cambio más drástico y más enriquecedor se da con la llegada de la tercer sección, "I Get Up, I Get Down", en la que Rick Wakeman nos deleita con su órgano de iglesia sonando tan majestuoso como glorioso, y mientras Steve Howe y Chris Squire hacen los coros de fondo, Jon Anderson se explaya en el derroche vocal más contundente de toda la canción. Mientras nos deleitamos con el sonido del órgano de iglesia, desde abajo reaparece la sección inicial, de cierta manera fusionada con la segunda sección e incrementando el nivel de emotividad a lo más alto, para que la última sección llamada "Seasons Of Man" nos haga estallar de la misma manera en la que el tema y la banda estalla, y así de manera portentosa, cierra la histórica e inicial suite.

El segundo track es el más bello y sensible de todos, "And You And I" es una bellísima canción también dividida en 4 secciones. La primera, titulada "Cord Of Life" incluye el intro y la primera sección cantada, que está respaldada por una guitarra rítmica inconmensurablemente deliciosa, y con un aire bucólico tan entrañable como musicalmente perfecto, alimentado en gran parte por el mini-Moog de Wakeman. La sección termina hacia arriba, y da pie al inicio de la segunda sección, la épica "Eclipse" con el mellotron a todo poder y la batería más potente que se haya escuchado jamás en el género. Esto no significa que la sección deje de ser emotiva, sensible y evocadora, por el contrario, estos elementos se acrecentan con la entrada de más instrumentos electrónicos, acompañados con la voz con eco de Anderson, quien hace un trabajo espectacular en esta sección. Una vez que todo es silencio, el intro regresa ahora para entregarnos una variación de la primera sección, en la tercer parte llamada "The Preacher, The Teacher", la cual incrementa la tensión al acelerar el ritmo levemente, y al agregar los instrumentos electrónicos de la sección anterior, todo para derivar en "Apocalypse", la emotivísima sección final, con reminiscencias de las partes anteriores, pero con un aire de cierre estupendo y melancólico. Esta canción es mi favorita personal del álbum, y una joya monumental.

El tercer y último tema, el fantástico "Siberian Khatru", cierra el concepto de mostrar todas las facetas de Yes, tratándose de un funk progresivo delicioso, con distintas variaciones en el beat de Bill Bruford en las percusiones, que funcionan a la perfección para dar a la canción un sello único. La estructura de la canción es un tanto simple, sin embargo, la forma en que la música se eleva en los coros multiplicados de Anderson, hace de la obra todo menos simple y convencional, especialmente los sintetizadores de Wakeman que son los que le dan esa atmósfera enrarecida pero disfrutable a toda la canción. Igual es importante mencionar el estupendo riff de guitarra, tan complejo como la obra misma, pero haciéndola un poco más accesible gracias a la precisión e inventiva de Steve Howe.

Con esto, se cierra un álbum perfecto, y se inaugura una de las épocas más prolíficas en la historia del rock. Ya va siendo momento de que se le dé el justo valos a las grandes, monumentales, gigantescas obras progresivas que influyeron a un sinfín de músicos (no sólo en el prog rock) y que marcaron a una década (junto con otros maravillosos sub-géneros del rock) como una de las más ricas y creativas de la música contemporánea. "Close To The Edge" está aquí para demostrarlo, para que cualquiera le escuche y le revalore como una de las obras setenteras más grandes e influyentes.

martes, 1 de mayo de 2018

Rock progresivo anglosajón: #3. "In The Court Of The Crimson King" - King Crimson (1969)



1. 21st Century Schizoid Man (7:20) including:
      - a. Mirrors
2. I Talk To The Wind (6:05)
3. Epitaph (8:47) including:
      - a. March For No Reason
      - b. Tomorrow And Tomorrow
4. Moonchild (12:11) including:
      - a. The Dream
      - b. The Illusion
5. The Court Of The Crimson King (9:22) including:
     - a. The Return Of The Fire Witch
     - b. The Dance Of The Puppets

El álbum que inauguró el rock progresivo como tal, la obra primigenia de un género absolutamente fantástico, y la piedra fundamental de todo lo que se desrrollaría en años siguientes. La banda liderada por Robert Fripp nos entregó una obra atípica, en una época en que la psicodelia era la tendencia preponderante, y en donde la perfección musical y el virtuosismo no eran elementos fundamentales para las bandas de rock de la época.

Con sólo 5 canciones, y con un ingenio y una creatividad inmensa, los músicos y el letrista compusieron y grabaron una de las obras mayúsculas de la historia, y evidentemente, del prog rock. La obra inicia con la poderosamente jazz-fusionera "21st Centuury Schizoid Man", el hombre esquizofrénico del siglo 21 representado en la fabulosa portada del álbum. El poder de la obra se deja sentir desde los primeros segundos de la canción, en los que los metales estallan a la par con las percusiones, seguidos de la potente voz de Greg Lake, con un efecto distorsionador que acentúa la esquizofrenia de la que se hablaba. Luego de esto, un intermedio poderosísismo y complejísimo, es el momento más acelerado del álbum, y uno de los solos instrumentales más alucinantes de todo el rock progresivo. La obra finalmente regresa a sus estrofas iniciales para cerrar de forma vertiginosa la canción, y volarle los sesos a los primerizos en el género.

Y si esta canción generó una cierta expectativa para el resto del álbum, ésta se verá prontamente destrozada por la dulzura de "I Talk To The Wind", una canción muy hermosa, adornada por una elegante sección de vientos, y en donde Lake hace su voz lo más aterciopelada posible, sobre todo en los bellísimos coros de la canción. La obra derrocha elegancia y sensibilidad en todas y cada una de sus notas, nos vamos a enamorar de ella desde la primera vez que la escuchemos, y sobre todo, nos vamos a asombrar del impresionante contraste entre la explosiva primera canción, y la interminable dulzura de este segundo tema. El eclecticismo característico de la banda se haría presente desde las primeras canciones de su primer álbum. Una vez que parece que la canción termina, la banda decide regalarnos un par de minutos más de disfrute musical, sólo para que los gocemos a plenitud, y conforme se desvanece la obra, emerge la majestuosa canción siguiente.

"Epitaph" es sin lugar a dudas la mejor canción de King Crimson en su historia. La canción estalla desde el inicio con las pecusiones poderosas, y el mellotron esplendoroso que vaticina el enorme dramatismo con el que estará bañada la canción. Luego de la majestuosa intro, comienza la canción como tal, con Lake cantando una triste melodía, casi en silencio, y de a poco, el mellotron hace acto de presencia en el fondo, muy a lo lejos, hasta que el puente anticipa la hermosa explosión emotiva del coro, en el que el vocalista vaticina su llanto para el día siguiente. El fondo musical de el coro es simplemente supremo. Luego de otra estrofa, ahora mucho más elevada, la canción ronda los lugares más obscuros en el intermedio instrumental, en el que la guitarra suena breve y poderosa, y las percusiones mantienen el dramatismo en su punto más alto. Nuevamente la estrofa con la hermosa voz de Lake luciéndose y llenándonos de gozo, y con el mellotron de fondo acariciándonos nuestros oídos. El puente, y el coro más dramático que nunca, nos llevan al maravilloso cierre de la canción, y eventualmente, a las lágrimas. El hecho de que el fade-out de la canción se extienda por casi un minuto, nos da tiempo perfecto para reflexionar y dimensionar lo que acabamos de escuchar, y agradecer al supremo por habernos permitido el honor de ser cómplices de la banda, de su arte y de sus capacidades.

Luego de haber escuchado tremenda monstruosidad, lo que sea que escuchemos parecerá poco, aunque no lo sea. "Moonchild" es una íntima y poco extrovertida canción, que en un inicio nos deleita con los efectos de la guitarra, y la voz de Lake sonando a lo lejos. Luego de que la estructura de estrofa-coro se repita un par de veces, la canción entra en su fase más experimental, en la que escucharemos una serie de sonidos perfectamente posicionados y colocados para que bajemos un poco más nuestra expectativa. Finalmente, luego de 12 minutos, y de manera completamente inesperada, la canción culmina.

La última canción del álbum es "The Court Of The Crimson King", la cual comienza de manera explosiva, con un redoble de batería, y el mellotron tan característico de la banda nuevamente sonando a plenitud en una melodía que es igualmente melancólica y emotiva. La letra de la canción es la más fantasiosa del álbum, pero va perfectamente acompañada de la música, que sube  y baja de intensidad con las estrofas y los coros, y que además incluye un par de interludios hermosísimos que nos harán amar el sonido del mellotron para siempre. Cuando la canción parece culminar de manera épica, la banda nos regala unos minutos extra en los que la melodía principal de la canción regresa pero en una tonalidad diferente, la cual le hace sonar mucho más oscura y que, de manera brillante, culmina el álbum con un estruendo poderoso.

Es en este punto que se inauguró el género musical que engalanó y alimentó a la década de los setenta (junto con otros excelentes géneros), con un álbum que se alejaba de los ecos psicodélicos y que nos presentaba una música más elaborada, más refinada y menos simple. El legado de King Crimson lo posiciona como la banda más grande de todo el rock progresivo, y este, apenas su álbum debut, está aquí para corroborarlo.

Rock progresivo anglosajón: #4. "Selling England By The Pound" - Genesis (1973)



1. Dancing With The Moonlit Knight (8:01)
2. I Know What I Like (In Your Wardrobe) (4:06)
3. Firth Of Fifth (9:34)
4. More Fool Me (3:09)
5. The Battle Of Epping Forest(11:43)
6. After The Ordeal (4:12)
7. The Cinema Show (11:06)
8. Aisle Of Plenty (1:31)

La obra cumbre de una banda que nos entregó muchos álbumes a esta lista, la culminación de un estilo sinfónico y elegante, rockero y sofisticado. Genesis se colocó en un lugar privilegiado en la historia del rock con este álbum tan monumental como hermoso, y tan perfecto como infalible. Todas las canciones del álbum son una maravilla, todos los temas son, en cierta forma, una perfecta representación del rock progresivo como género. Tanto los temas largos como los temas cortos, tanto los temas cantados como los temas instrumentales. Todo está perfectamente clocado, en tiempo y forma exactos para nuestro deleite, y con unos músicos en plenitud. Nadie flaquea, nadie desentona. Cada segundo es hermoso, perfecto y preciso.

Es como la versión perfeccionada de Genesis, el Genesis utópico, con sus características infaltables y con su estilo inequívoco. El virtuosismo de las guitarras de Hackett y los teclados de Banks, las percusiones perfectas de Collins, la voz polifacética de Gabriel, el bajo exacto de Rutherford. El dramatismo, la emotividad, la finura, la sofisticación, las historias fantásticas, los cambios de ritmo, este álbum lo tiene todo. Y no sólo eso, sino que lo tiene bien hecho, bien ejecutado y bien plasmado.

La voz de Gabriel suena maravillosa desde el primer segundo de la primera canción, "Dancing With The Moonlit Knight", en la que de manera dramática nos pregunta en qué estado se encuentra su país. Poco después aparecen las celestiales notas de la guitarra de Hackett, y la canción empieza a brillar, a llenarse de colores, hasta que de golpe, el elegantísimo riff de guitarra de la canción reaparece y la canción se torna misteriosa. Poco después, estalla finalmente con unos coros angelicales y la voz alzada de Gabriel, en lo que podríamos considerar como el coro de la canción, un coro espléndido y que culmina de manera explosiva con un poderoso cambio de ritmo y con un solo de guitarra bellísimo. Este momento de la canción es indescriptible. El ciclo se repite maravillosamente, para culminar en una serie de arpeggios en la guitarra de 12 cuerdas, que se desvanecen de a poco, hasta culminar la majestuosa obra.

"I Know What I LIke (In Your Wardrobe)" es una estupenda canción de rock pop, con citara incluida, y con un estupendo sentido del humor negro en la letra. La canción tiene una base rítmica disfrutable, y un coro que, si bien no es muy pegajoso, sí es maravillosamente melódico. Por su parte, "Firth Of Fifth" es otra monumental y épica canción, la cual inicia de manera maravillosa con un solo de piano, perfectamente ejecutado y que por sí solo, es una joya en lo emotivo y en lo musical. Pero la parte central de la canción es más épica, con un ritmo lento y pesado y con la voz de Gabriel nuevamente a tope. Una vez que culmina esta sección, un calmo segmento de arpeggios nos guían a la cima artística de la canción, la cual inicia con Banks repitiendo el estupendo intro de la canción, ahora con sintetizadores, y posteriormente Hackett regalándonos un poderoso solo de guitarra, el cual nos hará estremecer. De regreso a la ahora más épica sección cantada (nótense los ecos en la batería de Collins) y para cerrar el círculo, trozos del piano inicial para cerrar la obra.

La calma llega con la hermosa y breve "More Fool Me", una a base de guitarra, con un coro muy emotivo y con la voz de Phil Collins a cargo. Es un bello descanso para continuar con la siguiente obra monumental. Este llega de manera medieval con su intro, que una vez que culmina, da pie al explosivo inicio en forma de "The Battle Of Epping Forest", una canción muy tradicional en el estilo de Genesis, la típica dramática, con múltiples personajes y una historia desarrollada, sólo que en el caso de ésta, no es excesiva, no es pretenciosa, es una estupenda canción con muchos cambios de ritmo, con secciones deliciosas, secciones humorísticas y un sentido melódico absolutamente delicioso. La canción como tal no tiene una explosión de emotividad, pero sí tiene pasajes épicos y momentos bellísimos. El constante jugueteo musical también es característico de la banda, y en este caso, juega a su favor, pues hace de las complejas combinaciones de segmentos musicales momentos memorables que nos facilitan el acceso a la obra. Además de tratarse de la canción más extensa del álbum, también es una de las mejores.

La influencia de Steve Hackett se percibe en "After The Ordeal", con sus dos bellas secciones, una muy clásica, barroca, a base de guitarra y piano, con una estructuración melódica tan compleja como deliciosa, mientras que la segunda sección es una especie de balada instrumental, emotiva y calma, también característica del sonido de Hackett, así que a él le debemos esta instrumental y breve joya. Acto seguido, otra bella canción dividida en dos partes. "The Cinema Show" es como la combinación de "Epping Forest" con "Moonlit Knight", pues tiene elementos de ambas. De la primera, el elemento del dramatismo, del elemento teatral que desarrolla una historia, de la segunda, la perfecta combinación entre los arpeggios renacentistas y las secciones futuristas. La obra inicia con la guitarra de doce cuerdas sonando finísimamente, mientras se nos cuenta una historia con personajes muy conocidos, la cual se desarrolla en conjunto con la música, que tiene un explícito aire renacentista, y va creciendo muy lentamente al paso de los minutos. Luego de una sección de arpeggios en solitario, regresa el coro de la canción, y de manera híbrida,se conjuntan las dos secciones por un instante, hasta que la segunda sección estalla sobre nosotros. Es una sección instrumental, futurista y rítmicamente compleja. El trabajo de Phil Collins es monumental en esta sección, mientras que Hackett y Rutherford son un acompañamiento perfecto para las hermosas melodías que desarrolla Tony Banks en sus sintetizadores, que nos llenan de colores neón y nos transportan cien años hacia adelante. Son aproximadamente 5 minutos de desarrollo musical, de improvisación instrumental y de un despliegue sonoro absolutamente épico, hermoso e inigualable. Se trata del momento musical que más disfruto en todo lo que conozco de música, uno que jamás se desgasta, y que con cada escucha se disfruta más y más. La cúspide de Genesis.

El álbum finaliza con "Aisle Of Plenty", un breve recordatorio del tema inicial, el cual cierra el álbum, y si hemos estado poniendo atención, encontramos también el cierre de un concepto musical que la banda no manejó abiertamente en el álbum pero que estuvo ahí presente y que escuchamos en casi todos los temas. Este álbum representa una de las cimas artísticas más altas de la década de los setenta, el mejor álbum de Genesis, y una joya que siempre ha estado ahí, para alegrar nuestras vidas y llenarnos de la satisfacción del asombro y el deleite musical.

Rock progresivo anglosajón: #5. "Wish You Were Here" - Pink Floyd (1975)



1. Shine On You Crazy Diamond Parts 1 - 5 (13:40)
2. Welcome To The Machine (7:31)
3. Have A Cigar (5:08)
4. Wish You Were Here (5:34)
5. Shine On You Crazy Diamond Parts 6 - 9 (12:31)

Después de una obra maestra musical, como lo fue "Dark Side Of The Moon", ¿qué sigue por hacer? Esa fue una pregunta que los miembros de Pink Floyd se preguntaron cuando planearon su siguiente álbum. Pensaron en muchas ideas, desde un disco conceptual bluesero hasta una obra extraña compuesta por sonidos cotidianos y nada musicales. Sin embargo no fue sino hasta finales de 1974 que tuvieron la inspiración para grabar otra obra maestra musical, una inspirada en la nostalgia por el pasado y la belleza de lo perdido.

La mayor inspiración para la composición de "Wish You Were Here" fue el recuerdo de su amigo y fundador de la banda, Syd Barrett, quien se había perdido en un mundo interno luego de su partida de la banda, y del que no sabían noticias desde hace muchos años. Como dato curioso, el propio Barrett hizo acto de presencia, de manera premonitoria, en los estudios donde la banda grababa el álbum, con un aspecto muy distinto del que sus compañeros recordaban. El que antes era delgado, ahora tenía sobrepeso; el que antes tenía una abundante cabellera (y con cejas), ahora estaba calvo (y sin cejas); el que antes hacía bromas, ahora era tan tímido como un niño; el que antes era su amigo, parecía desaparecido dentro de este cuerpo nuevo. El impacto que su visita tuvo en sus ex compañeros fue tremendo. "Hubo lágrimas" recordaba Nick Mason; nadie podía creer que se trataba del mismo Syd.

Ello quizás les inspiró mucho más, al grado que los niveles de nostalgia son enormes en el álbum, que igualmente explora los sonidos progresivos más recientes de la época. Este álbum es el que más experimenta con sintetizadores en todo el historial de la banda, por lo que el paper de Rick Wright es esencial para que el álbum sea la joya que es. El trabajo de Roger Waters se ve un poco minimizado en el álbum, pues las composiciones fueron prácticamente compartidas, y él sólo canta en algunos momentos breves del primer y último tema. Otro elemento importante son las raíces blueseras que imperaban en el estilo guitarrístico de David Gilmour, y que en este álbum en particular, se acoplaban como anillo al dedo, debido a la temática general del álbum.

Pero entrando en materia, el álbum consta de 5 canciones, de las cuales la inicial y la final conforman una suite gigantesca y que, si se hubiera dejado como una pieza sola, quizás sería la mayor canción progresiva de la historia. "Shine On You Crazy Diamond Parts I-V"  es la belleza que abre el álbum, con sus 5 secciones perfectamente diferenciadas, y en donde las labores tanto de Wright como de Gilmour son fundamentales para alcanzar el nivel de emotividad que tiene la obra. La sección inicial se sustenta en una serie de sintetizadores tan atmosféricos como evocadores, mientras que la guitarra de Gilmour les hace segunda con unas notas agudísimas y perfectas para acompañarles. La transición a la siguiente sección la marca Gilmour con una guitarra ahora mucho más nostálgica y menos elaborada; son 4 notas que se repiten de tanto en tanto, hasta que los instrumentos rítmicos entran en acción y la canción toma una forma definida. Seguido a esto, los bellos solos intercalados de Wright y Gilmour, y la breve pero emocionalmente deliciosa sección cantada, en la que Waters canta un verso, y a 3 voces (Gilmour, Waters y Wright) se canta el título de la obra con enorme sentimiento. Otro emotivísimo solo de guitarra y la última sección, con un cambio de beat y un saxofón que nos guía hasta el desvanecido cierre de la obra. Sin darnos cuenta, 13 minutos se nos han pasado en una suite hermosa y nostálgica.

El final de ésta se enlaza con el inicio de "Welcome To The Machine", una dramática y explosiva canción proto-industrial, en la que los sintetizadores de Wright nuevamente se llevan las palmas, ahora acaparando las emociones y la intensidad de la canción en su totalidad, pues la guitarra de Gilmour es un perfecto acompañamiento, el bajo de Waters es una base rítmica hipnótica y repetitiva, como un motor sonando, y las percusiones de Mason son precisas pero breves. El segundo elemento destacable es la voz de Gilmour, que alcanza niveles de intensidad maravillosos, y que en conjunto con la música, nos crean un ambiente de tensión estupenda. El sintetizador que escuchamos de manera incesante es el VCS3, muy popular en esa época, sustituyendo principalmente al mini-Moog, que se estaba quedando obsoleto. Este instrumento es el que nos lleva de arriba a abajo y de afuera hacia adentro en el intermdio, y en el explosivo y catártico cierre de la canción, y es uno de los sonidos más espectaculares que yo haya escuchado en toda mi vida.

El tercer tema es un blues progresivo de enorme calidad, en el que nuevamente hace acto de presencia el VCS3, y en donde además Gilmour le pone un efecto a su guitarra para que el sonido se asemeje al característico del sonido funk de esa misma década. Aunado a esto, la poderosa voz de Roy Harper como invitado, y la deliciosa cadencia que tiene la canción, la convierten en uno de los temas más reconocidos popularmente. Aunque en cuanto a popularidad, el tope del álbum es la homónima "Wish You Were Here", una de las canciones más conocidas de la banda, de una estructura más simple pero con una emotividad que aún al dia de hoy es capaz de estremecernos. Aquí casi no hay sintetizadores, y la banda se torna prácticamente orgánica, con una instrumentación acústica casi en su totalidad (a excepción del bajo eléctrico de Waters), lo que le hace ser mucho más accesible que el resto de las canciones del álbum. La emotividad lo es todo en esta joya, una de las cumbres musicales de los años setenta.

Para cerrar está "Shine On You Crazy Diamond Parts VI-IX", la segunda mitad de la enorme suite de más de 25 minutos de duración, y que en su comienzo parece ser muy espacial, pero conforme avanzan las secciones, la canción se torna mucho más emotiva y entrañable, hasta llegar al hermosísimo momento final del tema, en el que, de manera muy lenta, Wright nos deleita con un sintetizador tan suave y aterciopelado y con una serie de notas tan simples y tan melancólicas, que conforme se van desvaneciendo, nos van llenando los ojos con lágrimas. Sin duda se trata de uno de los cierres de álbum más hermosos de la historia del rock todo.

"Wish You Were Here" es, como el resto de los álbumes que conforman este top 10, un álbum histórico, no sólo del progresivo, sino del rock en general; es parte fundamental del rock como género, y de la historia del mismo, por lo que debería ser revalorado e incluido como uno de los mejores álbumes de rock de la historia.