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sábado, 23 de marzo de 2019

25 canciones de rock y sus raíces



Como es bien sabido, el rock nació de una mezcla de géneros como el blues, el country, el gospel y el soul. Es por ello que a continuación se enlistan 25 canciones de rock en las que se palpan estas raíces rockeras.

25. "Promise Me" - The Gun Club


Una canción destacadísima de un álbum ochentero que fue olvidado, pero que pretendía mezclar al punk con el blues, algo en apariencia contradictorio, pero que de cierta manera parecía posible. Esta canción, si bien es más bluesera que punk, nos acerca un poco a ese sonido pretendido.

24. "Rock & Roll Ain't Noise Pollution" - AC/DC


La canción que cierra el mítico Back In Black es un blues rock con momentos muy intensos, a pesar de la parsimonia rítmica, característica de esta raíz del rock. Se trata de un himno al rock and roll y a su enorme influencia no sólo en la banda australiana, sino en la escena musical total de principios de los ochenta.

23. "Cotton Fields" - Creedence Clearwater Revival


CCR siempre se distinguó por su afición a las raíces del rock, cosa que plasmó en todos sus álbumes antes de su ruptura. Esta canción en particular, nos muestra una faceta más orillada al country, pero mezclada con la energía del rock, y una pizca de nostalgia bluesera. Es ya un clásico del rock sesentero, y una canción obligada para todo aquel que se haga llamar conocedor del rock.

22. "Give Me Strength" - Eric Clapton


Uno de los grandes prodigios de la guitarra era también un amante del blues, y como ya había demostrado en todas sus agrupaciones anteriores, la influencia de este elemento se hacía evidente en sus canciones. Ésta se extrae de uno de sus álbumes menos reconocidos, pero más valiosos, el "461 Ocean Boulevard", y la sutileza de la pieza es magistral.

21. "Truckin'" - The Grateful Dead


Cuando la banda decidió abandonar el rock psicodélico, se orientó hacia el blues y el country, en un estilo que años más tarde se reconocería con el nombre de Americana. Esta canción es una de sus más conocidas, si no es que la más.

20. "Lover's Prayer" - Randy Newman


Este fantástico e ignorado compositor tuvo la dicha de publicar en 1970 uno de los álbumes más bellos del rock norteamericano, y de él se extrae esta exquisitez de canción, la cual apoya su inmensa belleza en su inconmensurable simpleza. Y sí, una fuerte dosis de blues que lejos de ser depresivo, es de lo más delicioso que pueda existir.

19. "Would You Believe?" - Roxy Music


El blues  y el soul no se podían alejar más de su origen que como lo hacen con esta banda, una que experimentaba con sintetizadores, y que siempre miraba hacia el futuro y no al pasado. Sin embargo, en esta canción tenemos la explosividad de la banda, adornada con matices contundentes de blues y soul, que aportan un nivel de emotividad majestuoso a la ya de por sí enorme pieza.

18. "Tomorrow Is A Long Time" - Rod Stewart


Antes de entregarse al pop y la extravagancia, Rod Stewart era un cantante de rock y de sus raíces más arraigadas, como lo demuestra en esta simple y efectiva canción, con sus aires campiranos, su nostalgia inherente y su característica voz rasposa y más que apropiada para la canción.

17. "Van Diemen's Land" - U2


Esta versión en vivo de la canción aparece en su álbum de 1988 "Rattle and Hum", y se trata de un escalofriante gospel interpretado por The Edge con una sensibilidad asombrosa y una emotividad que puede ablandar hasta al más recio de los hombres.

16. "Ball And Biscuit" - The White Stripes


Un hito del dúo de Detroit, quizás la última banda en hacer un homenaje digno a las raíces del rock en su histórico álbum "Elephant" de 2003. Este blues de larga duración es un deleite para quienes amamos por igual al estilo añejo y al sonido de las guitarras estridentes. Los solos de guitarra de Jack White deberían ser patrimonio de la humanidad.

15. "Outside Woman Blues" - Cream


Si bien la banda tiene canciones más conocidas que también nos pueden remitir a las raíces del rock, ésta me parece la más fiel, con todo y sus inevitables aires de psicodelia. Sin embargo, no podemos negar que Clapton, Bruce y Baker eran maestros en la composición y ejecución de blues.

14. "Night Moves" - Bob Seger


Lo más destacable de esta joyita es la asombrosa emotividad que su aires de gospel le aportan, haciendo que, de iniciar como una simple canción con aires folk, termine siendo un himno lleno de magia y portento.

13. "Roadhouse Blues" - The Doors


Una de las canciones más famosas del icónico cuarteto angelino, con una fuerte huella bluesera impresa en cada nota y en cada instante de la canción. Este tipo de blues, que es más rítmico que triste, tuvo su origen en la ciudad de Chicago, y suele asociarse con motociclistas, camioneros y hombres duros.

12. "Where The Levee Breaks" - Led Zeppelin


Con toda la dificultad que significaba elegir una canción de esta gigantesca banda para formar parte de esta lista, opté por esta pieza por lo que representa en su historia, por su riqueza musical y bluesera, y por el poderoso riff de guitarra. La canción cierra el cuarto álbum de la banda, y se une al resto de canciones para conformar uno de los mejores álbumes de rock de la historia.

11. "Myma" - Girls




Esta banda indie del nuevo siglo sorprendió a más de uno con su segundo y último álbum, del cual se extrae esta deliciosa y melancólica canción, en la que el blues y el gospel son los sonidos predominantes. Ojo al escalofriante solo de guitarra, digno de Clapton o Gilmour. Vale la pena escuchar todo el álbum completo, que es de una manufactura tan delicada como visceral.

10. "Hearts Breaking Even" - Bon Jovi


Una desgarradora canción de los de New Jersey, en la que más allá de la letra de desamor, la música nos transmite ese dolor de una manera maravillosa con esos aires de soul a la Otis Redding. Se trata del mejor momento musical de la banda, cuando más genuina era su música y su propuesta.

9. "Cyprus Avenue" - Van Morrison


Una canción gigantesca que tiene una instrumentación más cercana al jazz, pero que en estructura y emotividad, es todo blues (como diría el gran Miles Davis). La voz rasposa de Morrison junto con el crescendo musical (adornado con el clavecín) hacen que nos rindamos en gozo ante su perfección.

8. "Midnight Rambler" - The Rolling Stones


Elegir una canción de los Stones para esta lista es lo más difícil, pues casi todas sus grandes canciones entrarían en el listado. Es más, se podría hacer un listado con 25 canciones sólo de esta banda. La canción es un blues estilo Chicago con una cierta dosis de experimentación, sin abandonar el estilo en ningún momento. En cierto punto, la canción podría extenderse sin problemas, y ser un jam de 30 minutos que lejos de aburrirnos, nos mantendría asombrados. Sin embargo, la banda lo dejó en 6 minutos para su versión del álbum.

7. "Only Love Can Break Your Heart" - Neil Young


El mayor esplendor musical del canadiense lo alcanzó en 1970 con su después-de-la-fiebre-del-oro, en donde su talento y creatividad alcanzaron su punto más alto. Si bien, no es un álbum tan rockero como otros que llegó a grabar, sí es el más pulcro y fino de todos, y canciones como esta, que es una expresión de dolor y desamor en clave bluesera, nos confirman del estatus de gigante del rock que tiene el buen Neil.

6. "Hey Joe" - Jimi Hendrix


Antes de la experiencia, antes de Mitchell y Redding, estaba sólo Hendrix con su primer canción exitosa, ésta, que es un cover de un blues clásico de años atrás que básicamente trata sobre una venganza (igual covereada poco antes por los Byrds), que con el estilo de Jimi, con su guitarra de los dioses, la llevó a un nuevo nivel, y le catapultó al éxito, a la gloria y a la inmortalidad.

5. "Free Bird" - Lynyrd Skynyrd


El rock sureño es una mezcla de country con blues, y fue con este grupo que alcanzó su mayor punto de ebullición, específicamente con este, su álbum debut. "Free Bird" pasó a ser un himno y un estandarte de la banda que le marcaría para siempre, y que nos dejaría a nosotros con un regalo musical sin igual.

4. "Across The Great Divide" - The Band


La banda que acompañó a Bob Dylan por muchos años, decidió publicar álbumes por su cuenta, y el resultado fue simplemente maravilloso. Sus dos primeros álbumes son históricos, y del segundo de ellos se extrae esta delicia, que mezcla al country con el blues, y que tiene un espíritu tan enriquecedor como musicalmente gozoso.

3. "My Morning Song" - The Black Crowes


Una banda que, entre toda la vorágine del grunge, decidió hacer blues rock, y lo hizo de forma magistral. Sus tres primeros álbumes son de una manufactura casi perfecta, y del segundo de ellos es que se extrae esta poderosa, melancólica y bluesera canción. La banda merecería tener mayor reconocimiento, puesto que es una de las más brillantes de principios de los noventa.

2. "It Takes A Lot To Laugh, It Takes A Train To Cry" - Bob Dylan.


Si bien el álbum que contiene esta maravilla es histórico, generalmente se acapara la atención en "Like A Rolling Stone" y en "Desolation Row". Sin embargo, esta canción (junto con las demás del álbum) es una maravilla absoluta, con sus aires de melancolía y su sensibilidad bluesera que nos hacen pensar que es el estilo principal de Dylan, y no el folk. Lo mejor que e pudo pasar a Dylan, y al rock en general, es que decidiera electrificar su música.

1. "Tumbling Dice" - The Rolling Stones


No podía ser otra banda la que ocupara el puesto número uno, sobre todo con una canción que lo tiene todo. No hay palabras que puedan describir mejor la grandeza de esta canción, como lo hace su propia música.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Historia del rock: El Rythm & Blues



Antes de entrar de lleno en el tema principal del escrito, es importante resaltar un hecho histórico (para el rock como género) sucedido en 1940. Lester William Polsfuss, mejor conocido como Les Paul, era un guitarrista experimentado que siempre estaba en búsqueda de nuevos sonidos e innovaciones al sonido de su amado instrumento. Fue así que en el año mencionado, el músico presentó su prototipo mejorado de los trabajos que anteriormente Leo Fender había realizado para electrificar a la guitarra. Si bien, en su momento no fue tan popular, sí fue un invento que, eventualmente, habría de revolucionar a la música del momento, y terminaría por crear el sonido esencial del rock como género musical.

Una vez dicho eso, podemos decir que, luego del trabajo de Miles Davis en la evolución del jazz, era inevitable que alguien buscara fusionar todos estos sonidos tan populares en aquel momento: el blues y sus derivados, el jazz y sus derivados, el country y el gospel. Añadido a esto, algunos músicos incluyeron elementos africanos y afroantillanos a su música, y con ello, más el sonido revolucionario de la guitarra eléctrica, fue como se creó el Rythm & Blues, género musical directamente precursor del rock & roll.

El Rythm & Blues es una música mucho más electrificada y estructurada que el blues convencional, mucho menos religiosa que el gospel, aunque conservando mucho de su emotividad, mucho menos cerebral y virtuosa que el jazz y mucho menos autóctona que el country. Digamos que es un género que retoma lo mejor de cada de uno de estos géneros, y los fusiona en un lento, triste y electrizante nuevo sonido que habría de ser esencial hasta nuestros días (aunque ciertamente, hoy en día su influencia se ha mermado mucho) para la concepción y comprensión del rock.

Es como el pináculo máximo de la música negra, esa música que desde los tiempos del gospel en los campos de algodón de 100 años atrás, y luego de los tiempos del inocente Ragtime, había sido el alma artística de los Estados Unidos. La nueva música clásica pertenecía al nuevo continente, y como prueba de ello estaba esta música con rasgos africanos, con esencia afroamericana y con una evolución imparable de casi 100 años.

Entre los principales exponentes se tiene que nombrar forzosamente al trabajo de Fats Domino, quien con canciones emblemáticas como "Ain't That A Shame" o "Goin' Home" e incluso álbumes como el "This Is Fats" popularizaron y catapultaron al género dentro de la escena musical norteamericana.


Otro artista esencial que influiría en gran parte de los músicos de rock de las décadas siguientes es el inconmensurable Muddy Waters, quien aportaría su enorme sensibilidad y emotividad al género, además de que sus canciones, llenas de tristeza y poderío fueron un elemento fundamental en el surgimiento del rock & roll. Quizás su canción más conocida sea "Rollin' Stone", pero otros temas como "Hoochie Coochie Man" con su enorme sensualidad también son destacables.



Y no se puede hablar del Rythm & Blues sin mencionar a la que quizás sea su figura más emblemática, el virtuoso B. B. King, quien con su potente voz y su enorme habilidad en la guitarra habría de componer e interpretar clásicos como "You Know I Love You", "Please Love Me" y el espectacular "You Upset Me Baby", entre mucho otros.


Con el paso de los años, habrían de surgir más artistas emblemáticos, como Ivory Joe Hunter, Ray Charles, Big Joe Turner, o agrupaciones como The Charms, The Penguins o The Midnighters. Mención particular para una agrupación meramente vocal, que habría de influir determinantemente en la aparición del soul en la década siguiente: The Platters, que con algunos éxitos y unas armonías vocales tan bellas como espectaculares lograron cimentar las bases del futuro de la música negra.



Si bien en ésta época ya figuraban nombres como el de Little Richard o Chuck Berry, no habría de ser sino hasta el segundo lustro de la década de los 50 que habrían de brillar con mayor fuerza. Sin embargo, antes de llegar a ello, y a manera de cierre de este texto, en 1954 se colaron en las listas de éxitos del Rythm & Blues 2 artistas que nada tenían que hacer allí: un ignoto (por entonces) Elvis Presley y una banda llamada Bill Haley & His Comets. ¿Por qué su inclusión parecía fuera de lugar? Simple. Artistas blancos tocando música de negros. Finalmente el rock & roll había nacido.

jueves, 9 de agosto de 2018

El divorcio de Bob Dylan



No se trata de un post sobre una separación amorosa... con una mujer. Más bien, el divorcio al cual se refiere el título del post tiene que ver con la imperante necesidad de Bob Dylan de evolucionar, y luego de 4 discos en los que el folk había sido su sonido distintivo, él necesitaba salir de esa burbuja de comodidad, en la que era considerado ya un dios, y arriesgarse a explorar nuevos terrenos musicales que se adaptaran a su característica lírica de altura.

Si bien, el vínculo entre el folk y Dylan no habría de terminar prácticamente nunca, sí que habría de romperse gran parte de él cuando el 9 de febrero de 1964 los Beatles se presentaban en el famosísimo show de Ed Sullivan. Dylan quedó asombrado por lo electrizante de la música del famoso cuarteto de Liverpool, por lo que su mente inquieta y hambrienta de una evolución artística comenzó a maquinar un cambio radical en su sonido.

Como mencioné antes, Dylan era la máxima figura del folk del primer lustro de los años 60, en gran parte por el éxito del que considero es su mejor disco de esta etapa, el "The Freewheelin' Bob Dylan" de 1962, que hasta hoy en día es considerado como una obra maestra del género. En 1963 publicó otro buen álbum llamado "The Times They Are-a Changin'" liderado por la icónica canción homónima. Y en 1964 sucedió lo que sucedió con Ed Sullivan. Aún así Dylan, con menos animosidad pero igual creatividad, publicó más tarde en ese mismo año "Another Side Of Bob Dylan".

Sin embargo, el músico/poeta ya estaba decidido a hacer un cambio, sin importar que esto le costara su fama, sus seguidores, sus niveles de ventas y hasta su misma reputación. Así, entre el 13 y el 15 de enero de 1965 se habrían de grabar las 11 canciones que conforman su primer obra maestra absoluta: "Bringing It All Back Home". Una obra que significa el divorcio de Dylan no sólo con el rock, sino con su estilo de vida bohemio, muy típico del Nueva York de inicio de los 60. Estaba harto. Así que vio en la vida de un rockstar (tipo Beatles) una salida honrosa y emocionante, que eventualmente expandiría su espectro creativo para grabar obras mayores en los años siguientes.

Pero, ¿qué es lo que hace tan especial al álbum, más allá de la aparición de instrumentos eléctricos? Pues evidentemente la calidad tanto de la música como de las letras. Como bien sabemos, Dylan no es un virtuoso musical, pero sí es un genio de la creación de atmósferas y ambientes que acompañen a su música. En sus primeros años se caracterizó por cantar canciones de protesta perfectamente escritas e interpretadas con nada más que su guitarra y su armónica. Ahora tenía que introducir guitarras eléctricas, bajos, percusiones y en ocasiones hasta órganos. Y aún así, logró empaparnos de la temática de sus letras.

La obra empieza con una canción mítica: "Subterranean Homesick Blues", una dura crítica al estilo de vida en las grandes ciudades norteamericanas, en especial Nueva York, que además nos introduce de golpe al nuevo sonido de Dylan. No pasan ni 5 segundos cuando ya escuchamos a la batería y las guitarras eléctricas irrumpir en la canción, mientras Dylan hace una especie de rap (¿precursor?) perfectamente estructurado. Así, la canción es una explosión eléctrica de 2 minutos y medio en los que Dylan hace una declaración de principios muy clara y concisa.

A esta gran canción le sigue la bella "She Belongs To Me", una canción que habla sobre las grandes exigencias de tener una pareja de un nivel creativo muy alto, y con exigencias y aspiraciones igualmente altas. Es una especie de canción no-romántica muy bella, con un acompañamiento musical delicioso, adornada con algunos arpeggios de guitarra que suena fantásticos. "Maggie's Farm" es la primer canción en la que Dylan expresa su deseo de alejarse del estilo folk que le caracterizaba, mediante una metáfora sobre una granja que limita sus capacidades creativas por cubrir las necesidades de la granja misma. Musicalmente, es un blues eléctrico con todos los elementos de éste muy bien manejados. Es como si fuera el estilo nativo de Dylan desde hace años.

Otra delicia de canción es "Love Minus Zero/No Limit", una suave y bella melodía, con unos acordes propios del pop que los Beatles hacían en esa época, pero con una letra maravillosa y romántica al estilo Dylan, llena de metáforas y juegos de palabras muy ingeniosos. De inicio, la primera línea dice una genialidad: "My love speaks like silence, without ideals or violence", y más tarde nos dice: "She knows there's no success like failure, and that failure's no success at all". Con poco menos de 3 minutos de duración, esta canción es un deleite en todos los sentidos. Por su parte, "Outlaw Blues" es otro blues rock de fina manufactura, y nuevamente la letra es una referencia sobre el divorcio de Dylan con el folk. Dylan se siente como un fugitivo, escapando de la "policía" del folk, quienes tratan de hacerlo sentir culpa por alejarse de ellos, mientras él se siente como un héroe por este multimencionado divorcio. Una de las líneas que mejor representa esto es la genial: "Well, I might look like Robert Ford, but I feel just like a Jesse James". Todos sabemos que con las palabras, Dylan es un genio absoluto.

"On The Road Again" es una clara crítica hacia el estilo de vida bohemio que estaba de moda entre los altos círculos artísticos del Nueva York sesentero, del cual Dylan se quería alejar definitivamente por sus falsas pretenciones y excentricidades sin sentido. La música es un blues semilento en el que la armónica es la segunda protagonista, luego de la voz de Dylan. El final de la primera parte del álbum es "Bob Dylan's 115th Dream", una mezcla de las dos facetas de Dylan, por un lado, es una clásica canción folk con una estructura extensa, intensas estrofas que riman a la perfección, pero por otra parte está la instrumentación eléctrica, así que oficialmente, esta es la primer canción de folk rock de Dylan. La letra es una muy surrealista versión del descubrimiento de América, y la música es una enérgica mezcla de blues, folk y rock.

Irónicamente, luego de todas las expresiones anti-folk del primer lado del disco, el segundo es completamente libre de guitarras eléctricas, baterías y bajos. Es Dylan con su guitarra y su armónica una vez más, como en los viejos tiempos, sólo que esta vez con una madurez creativa muy superior. Ello se refleja de inmediato en otra canción mítica: "Mr. Tambourine Man", una maravilla que habría de influir a infinidad de bandas y artistas en todo el orbe rockero de la época. La intimidad de las obras folk de Dylan está de regreso, y con quizás la mejor canción que había grabado hasta ese momento.

"Gates Of Eden" es otra monstruosidad de canción, esta con tintes más de protesta, esta vez dirigida a toda la juventud sesentera, que com0 todas, parecía sin brújula, perdida entre la libertad del rock y la seriedad de sus padres. Con poco menos de 6 minutos de duración, se muestra la maestría que Dylan tenía para componer este tipo de canciones, que a pesar de que a él no le llenaban más, a nosotros sí que nos gustan y nos asombran. Y siguiendo en la misma línea, la asombrosa "It's Alright Ma (I'm Only Bleeding)", con una ambición tanto musical como lírica, haciendo de esta canción una de las más exquisitas del álbum, con una emotividad maravillosa que se va construyendo a lo largo de las estrofas, hasta colapsar al final del coro, y hacernos estremecer de su genialidad. Sus 7 minutos y medio nos parecerán poco, y nos quedaremos con ganas de más maravillas como esta. Sin embargo, el final del álbum llega con la nostálgica y bella "It's All Over Now Baby Blue", una clara canción de despedida, de ruptura, perfecta para cerrar un álbum así de perfecto como este.

Un par de meses después de la publicación de este álbum, Dylan conocería en Nueva York a los Beatles, y este encuentro marcaría un antes y un después no sólo en la calidad musical de las obras de ambos artistas, sino del rock en todo el mundo, pues las siguientes obras, tanto de Dylan como de los Beatles, habrían de revolucionar el medio de manera indiscutible e irremediable. Pero eso, ya es otra historia.

martes, 22 de mayo de 2018

Historia del rock: los 20s y los 30s, las décadas del blues.



La escena es la siguiente. Una cabaña situada cerca de uno de los ramales del río Mississippi, muy simple, de una planta y construida totalmente de madera. El techo de dos aguas, las ventanas opacadas por la naturaleza del terreno, y en su interior, una cocina con una mesa redonda más o menos grande, y una división hacia otro cuarto, con una cama enorme para los padres y pequeños aposentos para los vástagos. A su alrededor un bosque denso, no de coníferas, sino de árboles de manzano y similares. Digamos que es el actual Louisiana, cerca de New Orleans, en una zona rural muy típica del sur norteamericano.

En el pórtico de la casa hay una silla mecedora y una linterna de aceite colgada, y en la silla está un hombre de raza negra, agotado, luego de un arduo día de trabajo. Recordemos que es una época sin televisión, en la que los ricos eran los únicos con una radio, y en donde no existían los aparatos dadores de entretenimiento que hoy abundan. Así que este hombre llega de trabajar a su casa, en donde su esposa igualmente agotada le sirve de cenar a él y a sus 6 hijos, antes de mandar a éstos últimos a dormir. Así que el hombre, resignado a la vida que lleva, toma su cigarro y su armónica, y se sale al pórtico a disfrutar de su humilde pero independiente residencia. Por momentos fuma, y por otros toca su armónica mientras recita lo amargo de su realidad. Jamás será rico, pero por lo menos no es pertenencia de un acaudalado hombre blanco.

Otro escenario: un bar de New Orleans, que está sobre una calle sin pavimentar, con lodo en su exterior y en donde sólo transitan caballos. Dentro del bar hay humo de cigarro, meseras jóvenes y atractivas, y hombres dispuestos a emborracharse y olvidar por un momento la vida que llevan. Todos de raza negra. Al centro del bar hay un piano, y sentado en éste, un hombre más o menos arreglado tocando el piano, recorriendo sólo 3 notas sobre do mayor séptima: mi bemol,  si bemol y fa sostenida. Todo gira en torno a estas 3 notas y a su elegantemente rimada letra. Todos se divierten hasta altas horas de la noche, antes de regresar a sus crudas realidades, sobre las que se basan la mayoría de los textos de sus canciones.

Estos escenarios son la base del apogeo del blues, de los años 20 y 30. El sur norteamericano y el delta del río Mississippi son las zonas centrales en las que se desarrolla el sentido género, con una excepión. Chicago, la ciudad de los vientos al norte de esta misma zona, en donde los gángsters hacían de las suyas, surge una variante del mismo blues, que sería marcadamente distinto a su hermano sureño. Sin embargo, todo es blues. Surgen artistas como Pinetop Smith, un fantástico pianista al que se le atribuye la invención del llamado "Boogie- Woogie", una ligera variante del blues, con temas como "I'm Sober Now", "Pinetop's Blues" o "Pinetop's Boogie-Woogie". Un amigo suyo también aportó al blues de la época, Cow Cow Davenport y temas como "Cow Cow Blues" de 1928.




 

 Al mismo tiempo, surgió Blind Willie Johnson, uno de muchos artistas que por vez primera, en 1927, unirían al blues con el gospel, en temas tan buenos como "Jesus Is Coming Soon", "God Moves O The Water" de 1929, o "Keep Your Light Trimmed And Burning" de 1930. Estas tres últimas canciones son enteramente a base de guitarra, un instrumento que apenas se estaba poniendo de moda en los Estados Unidos, y que eventualmente se convertiría en la base del rock. Un tema más que me gustaría resaltar, es sobre la gran inundación del río Mississippi, la cual también fue inspiración para muchos de estos autores, que compusieron diversos temas sobre dicho acontecimiento, siendo el más reconocido el de Charley Patton, titulado "High Water Everywhere" también de 1929.

 



Ya en los años 30, el fenómeno del blues se extendió a un mayor territorio, siendo la Meca de este movimiento la ciudad de Memphis, Tennessee. De ahí, artistas como Frank Stokes, Sleepy John Estes, Robert Wilkins, Joe McCoy o Memphis Minnie fueron quienes mantuvieron y popularizaron al género a una gran escala, mucho mayor de lo que quizás ellos mismos imaginaban. Ya el blues era más que sólo blues, ya había mezcla de gospel, country y boogie. El Jazz estaba en proceso de popularización, así como la natural evolución del blues: el Rythm & Blues.

Del blues mismo nace una vertiente del primigenio sonido de Jazz, la música Swing, la cual tenía la energía y el alma africana del blues, pero con un mayor grado de diversidad musical y dificultad interpretativa. De ello hablaré en el siguiente post, mientras tanto, les dejo en Spotify una playlist del mejor blues de las décadas de los años 20 y 30.

miércoles, 9 de mayo de 2018

Mis canciones favoritas de Creedence Clearwater Revival



CCR era una banda atípica si consideramos sus orígenes y su estilo musical. Se trataba de una banda californiana que hacía música típica del sur de los Estados Unidos, más específicamente de las zonas cercanas al río Mississippi, de donde es originario el blues, el country y el r&b, sonidos que CCR adoptó de manera estupenda y que plasmó con igual excelencia en sus canciones, o en las versiones que hacían de canciones escritas por otros autores. A continuación una lista con mis 15 canciones favoritas de esta mítica banda:

15. "Someday Never Comes" de su último álbum, el desapercibido "Mardi Gras" de 1972. La canción es una emotiva y sensible canción de rock, con elementos de soul y r&b, y con un John Fogerty inspiradísimo en la voz. Las progresiones melódicas son un tanto familiares, pero perfectamente ejecutadas para sumergirnos en un ambiente melancólico. Una delicia.


14. "I Put A Spell On You" es una fantástica versión de la original de Screamin' Jay Hawkins, aparecida en el primer álbum de la banda, el homónimo de 1968. La canción tiene el alma medular de la versión original, pero con los elementos característicos de la banda, además de la estupenda voz de Fogerty, la convierten en una versión memorable de este gran tema.

13. "The Midnight Special" es un arreglo delicioso de esta canción tradicional norteamericana, la cual se encuentra en su álbum de 1969 "Willy And The Poor Boys". Es además una de sus canciones más conocidas, y el arreglo country de la canción le va bastante bien, por lo que además de memorable, es una delicia completa, en especial para los amantes del blues country.


12. "Down On The Corner" es la canción abridora del ya mencionado "Willy And The Poor Boys". Se trata de un country rock compuesto por Fogerty, con su característico riff de bajo inicial, y con su ritmo rockero pegajoso, y un coro más que memorable. La canción como tal sufre pocos cambios, pero es sin duda una de las esenciales de la banda.


11. "Green River" es la canción que cierra el que quizás sea su mejor álbum, el "Green River" de 1969. Una canción absolutamente reconocible desde el mero inicio de la misma, con ese riff de guitarra tan sesentero, y su estilo rock country tan delicioso y disfrutable. Además el eco de la voz de Fogerty (un efecto que les funcionaría en más de una canción) añade cierta dosis de blues, de tristeza a la canción, muy a pesar de su vena rocanrolera.


10. "Graveyard Train" de su fantástico "Bayou Country", también de 1969, es un blues lento, acompasado y espectacularmente delicioso, sobre todo por su sección rítmica (bajo y batería) hipnótica y su riff maravillosamente bluesero. La canción representa otra faceta de la banda, la que adopta el blues en su totalidad y sin reserva alguna. Disfruten.


9. "Who'll Stop The Rain" de otro de sus álbumes más reconocidos, el "Cosmo's Factory" de 1970, es una melancólica canción, algo también muy típico en la banda. El folk es el elemento más notorio en esta canción, que además tiene uno de los coros más memorables de todo el repertorio de la banda. Una para escuchar en una tarde lluviosa, y para evocar los buenos momentos del passado.


8. "Fortunate Son" es otra canción extraída del "Willy And The Poor Boys", y se trata de un potente rock característico de finales de los sesenta, al cual se le asocia mucho con la guerra de Vietnam. La potencia de la voz de Fogerty suena aquí como en ninguna otra de sus canciones, y se ve acompañada de un poderoso rock muy al estilo de Led Zeppelin, con menos elementos de raíces, pero con más poder guitarrero.



7. "Proud Mary" es una delicia de canción, con todos los elementos para se runa histórica y memorable canción. Aparecida en el "Bayou Country", la canción es tan rockera como melancólica, y tan dulce como rítmica. Las melodías vocales son deliciosas y el ambiente nostálgico es algo con lo que la banda estaba muy familiarizada, y que dominaba a la perfección.


6. "Up Around The Bend", un poderoso rock con un riff maravilloso y una energía inigualable, la canción está incluida en el "Cosmo's Factory", su último gran álbum, y es quizás la más rockera de todo este listado. El poderío de la banda está demostrado en los casi 3 minutos de duración que tiene la potente melodía. Un portento de rock duro.


5. "Born On The Bayou" retoma los elementos de blues lento y los combina con un country rock, al cual le añaden un riff inolvidable. Así inicia "Bayou Country", segundo álbum de la banda, y ésta es la primer gran canción escrita por John Fogerty. Un auténtico clásico, y una de las canciones forzosas de todo amante del rock.


4. "Have You Ever Seen The Rain?" es quizás la canción más conocida de la banda, gracias a su accesibilidad y facilidad de escucha, está incluida en su penúltimo álbum, el poco conocido "Pendulum". La canción nuevamente se adentra en los terrenos de la melancolía, y nos regala más momentos de disfrute evocador, para que no nos sintamos solos, o para sentirnos más solos y disfrutar de nuestra efímera soledad.


3. "Cotton Fields" es un bello cover a una canción de Leadbelly, a la cual la banda le compuso un arreglo country al 100%, tan bien hecho que, aún si uno no es fan de dicho género, es capaz de disfrutar de esta canción. La obra aparece en "Willy And The Poor Boys", y gracias a su bello aire campirano, la sitúo en el número 3 de mi lista.


2. "Bad Moon Rising" aparece en el fantástico "Green River", y se trata de una extraña pero bella mezcla entre rock, folk y country, que nos hace sentir animados y tristes a la vez, y que nos revela la mayor cualidad de la banda, su capacidad de hacernos evocar con la música, y de generar melodías entrañables, ya sea con los instrumentos o con la dotada voz de John Fogerty. Una absoluta delicia de canción.


1. "Lodi" es mi canción favorita de CCR, también del "Green River", gracias a su belleza innata, escondida tras una cortina de country rock y pequeños brillos de blues, además de su letra cruda y típicamente bluesera. Se vale ponerse triste, y se vale ponerse alegre con una canción tan deliciosa de principio a fin, y con una temática con la que se empatiza fácilmente. Mi canción favorita de la banda, y una de las más bellas que haya escuchado en la vida.


viernes, 16 de febrero de 2018

Con la bendición del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo



2011 fue un año muy prolífico para la escena indie del rock internacional; varios de los mejores álbumes de la década fueron publicados en este espléndido año musical, y uno de ellos es el "Father, Son, Holy Ghost" de los californianos Girls, quienes en este álbum harían su segundo y último larga duración, luego de haber publicado en 2009 su interesante álbum debut intitulado minimalísticamente "Album".

A diferencia de su primer grabación, mucho más cercana al sonido indie con elementos electrónicos y rockeros, su segundo álbum fue uno mucho más cercano a las raíces del rock, con elementos de soul, gospel y un poco de blues, cosa rara en estos días. La obra abre con "Honey Bunny", una canción con aires poperos muy notorios, y con un intermedio soulero muy interesante, aunque en su mayoría predomina la ambientación jovial y vivaz. "Alex" es, sin embargo, una excelente canción de rock sin etiquetas, una canción con estructura de rock, guitarras rockeras y una letra de amor muy singular. Ojo al estupendo final de la canción. Por su parte, "Die" es un alocado rock lleno de poderío y con una breve estrofa que alimenta esta locura, la banda apuesta más hacia los sonidos duros y electrificantes.

Sin embargo, es en este punto que el álbum da un giro conceptual un tanto brusco, sin que ello afecte a la cohesión y uniformidad del álbum. Con "Saying I Love You" la banda ahora comienza a expresar dolor, tristeza y melancolía (de hecho el cambio se da desde la última parte de la canción anterior). La canción en apariencia es dulce y melódica, sin embargo tras esa fachada se esconde un tremendo dolor por el abandono y el vacío de la soledad. Y es así como poco a poco la banda nos hunde un poco más con cada canción, y "My Ma" está para confirmarlo, una canción nostálgica en acordes blueseros y con elementos claramente de soul y gospel (esos coros femeninos son bellísimos) es, a mi parecer, una de las mejores canciones del álbum. Una canción salida directamente del corazón, dispuesta a entrar a miles más a través de los oídos de quienes se lo permitamos.

Pero esto apenas es el comienzo del descenso emocional al que la banda nos pretende llevar suavemente. "Vomit" llega con su explícito título a sumergirnos un poco más, con una duración de por encima de los 6 minutos, alcanza niveles de emotividad escalofriantes, con ese deprimente inicio de la canción, y la potente ruptura musical del primer coro. Luego del estrepitoso y sí, vomitivo solo de guitarra, y de un puente interesante, llega el fastuoso final de la canción, elevando las emociones al máximo y llevándonos más cerca del fondo emocional del álbum. "Just a Song" es un deleite desde las primeras notas de guitarra, cercanas a lo barroco, y con esa agridulce letra llena de dolor y dulzura, acorde con la música que estamos escuchando. La canción va avanzando sin perder esa dulzura, esa deliciosa atmósfera de melancolía que se presenta de múltiples maneras a lo largo del tema, haciendo que, a pesar de ser claramente una canción llena de tristeza, nos llene el corazón de más ternura que dolor. La parte final ("Love... love... love... it's just a song") es una maravilla completa.

La tristeza desaparece por un momento, con la súper entusiasta, romántica y optimista "Magic", la cual regresa un poco a la temática popera del primer track, aunque mucho mejor lograda esta vez. La canción es totalmente pegajosa y llena de alma y carisma propia. Memorable desde la primera hasta la última nota, es en su simpleza en donde radica su mayor virtud. Pero esta breve luz se opaca rápidamente con la oscuridad de "Forgiveness", una canción pesada de casi 8 minutos de duración, que nos mantiene en suspenso y esperando una ruptura musical (que sí llega). Temáticamente, la canción está buscando la redención y la salida emocional a los problemas cotidianos que todos pasamos a diario. Irónicamente, la letra es mucho más esperanzadora que la música que le acompaña, cosa que genera un contraste que complementa nuestra percepción de la canción. Como suele suceder, la música se rompe junto con las emociones de la misma, y la canción alcanza su clímax catártico y hermoso por igual.

Anticipando el final del álbum, "Love Life" aligera las emociones sin dejar de ser una bella canción. Muy cercana al soul que cantaban Sam Cooke y Otis Redding, ahora la tristeza se ve bastante adornada con romance en vez de oscuridad, con elegancia en vez de depresión, y con sensualidad en vez de abandono. Un homenaje al soul de la época del 60-65, perfectamente bien logrado, al grado de erizarnos la piel por su enorme emotividad. Por último, "Jamie Marie" es la joya de la corona. La última canción es por demás fina y sutil, melancólica hasta los huesos, y colmada de ternura. Un perfecto cierre para lo que el álbum nos quiso transimitir, y para lo que nos ha hecho sentir a lo largo de 52 minutos de rock, blues, soul y una tristeza hermosísima.

Es por ello que de entre todos los buenos álbumes salidos en esta década por terminar, quise destacar a "Father, Son, Holy Ghost", porque es un álbum bastante inusual en nuestros tiempos, dominados por la electrónica, los derivados de Radiohead y el llamado indie. Girls, dentro de su temática indie, lograron rescatar en este álbum algo que parecía ya olvidado por la mayoría de los músicos de nuestros tiempos, es decir, las raíces y el alma del rock, no del rock como género, sino como expresión cultural y artística. Sí, es un álbum bastante inusual, y en ello radica su inmensa belleza.

sábado, 10 de febrero de 2018

Las doce canciones de Randy



El segundo álbum del injustamente muy poco reconocido músico estadounidense Randy Newman, publicado en 1970, tiene por nombre "12 songs", y sí, como bien se puede intuir, el álbum coniene 12 canciones, todas ellas en un estilo de blues y roots rock que tiene elementos de country, R&B y un delicado toque de smooth jazz que hacen del álbum una delicia de principio a fin.

No se trata de una joya del rock, pero sí se trata de uno de esos álbumes que, con muy pocos elementos, nos entregan como resultado una obra exquisita y deliciosa de principio a fin. La música fluye con extrema facilidad por nuestros oídos, haciendo de la experiencia de escucharle un absoluto deleite.

Para una época en la que los músicos de rock buscaban innovar y presentar obras exquisitas y complejas, el buen Randy nos entrega una joyita simple y bella, sin mayores pretensiones que las de disfrutar y hacer disfrutar. De los  temas, sólo "Underneath the harlem moon" (una joyita melancólica) no es compuesta por Newman, las once restantes son enteramente mérito del oriundo de Los Angeles, lo cual desde luego, eleva el nivel del resultado final.

De entre mis favoritas, están "Let's burn the cornfield", "Suzanne" (no es la de Leonard Cohen), "Lucinda", "Rosemary", "Uncle Bob's midnight blues" y esa hermosura llamada "Lover's Prayer". Sin duda este es una de las joyas escondidas más bellas de la música contemporánea, y por alguna razón, casi nadie le otorga el mérito a Newman de resaltar de entre los músicos más importantes de la década de los setentas.

Así que si andan en busca de un álbum simple, uno como para viajar, o como para pasar una velada entrañable a solas o en compañia, o si simplemente quieren disfrutar de la bella música influida por todas las raíces del rock, entonces este álbum les va a dibujar una enorme sonrisa en sus rostros. Vaya joyita.

lunes, 8 de mayo de 2017

Álbumes históricos: Beggars Banquet


En 1968 los Rolling Stones ya eran una banda muy reconocida a nivel mundial: en 1965 publicaron su histórica canción "(I Can't Get No) Satisfaction", ya habían grabado varios álbumes de estudio, de entre los que se destacan el bluesero "Out Of Our Heads" de 1965 o el sensible e interesante "Aftermath" de 1966. Incluso ya habían incursionado en la psicodelia en el llamativo, aunque un tanto irregular "Their Satanic Majesties Request" de 1967. Fue luego de la publicación de este último álbum que los miembros de la banda se dieron cuent que, lejos de querer pertenecer a esta oleada psicodélica tan de moda, ellos querían regresar a sus bases musicales y grabar canciones de blues rock poderoso, sin tantas complicaciones tanto en su interpretación como en su grabación en el estudio. Es entonces que deciden grabar una de las mayores obras en la historia del rock.

Beggars Banquet es el nombre que lleva, y musicalmente es tan austero como maravilloso, tan poderoso como contundente. De inmediato notamos su alejamiento de las florituras psicodélicas, y su regreso a lo crudo y lo rasposo del blues y del rock en su estado más puro y menos adulterado. Con este álbum se iniciaría el período más prolífico en la historia de la banda, y es que fueron 4 álbumes consecutivos de enorme calidad y trascendencia artística. De inmediato nos topamos con una obra suprema en la apertura del álbum, "Sympathy For The Devil" (no simpatía, sino lástima por el diablo) es una obra primitivesca y oscura, en la que desde un inicio nos dejan claro que las sutilezas serán para otro momento, con una música un tanto burda pero efectiva. Poco a poco la canción va subiendo de intensidad, hasta que entra el solo de guitarra y sin darnos cuenta, escuchamos una de las canciones más rockeras del repertorio stoniano, sin que aparente serlo en un principio. La ambientación t4ribal de la canción es uno de sus mayores méritos, y es uno de los elementos que hacen de esta canción una demostración única del genio de los músicos. La energía que se alcanza gracias a esto es algo pocas veces igualado.

De ahí pasamos al bello segundo track, más melancólico que contundente, la hermosa y deprimente "No Expectations", en la que Brian Jones haría algunos de sus últimos aportes a la banda, antes de su trágica muerte a la fatídica edad de 27 años, y en donde la "slide guitar" se luce como nunca, y una vez que hace acto de presencia el piano, escondido detrás de los demás instrumentos, la canción incrementa su sensibilidad y su finura. La música esta vez se acerca más al country, reafirmando las intenciones de la banda de retomar las raíces del rock, esas de las que tanto se enamoraron en su juventud. Posteriormente nos regalan dos números de blues, en estilos diferentes. "Dear Doctor" es un blues típico del delta del Mississippi, mientras que "Parachute Woman" se acerca más al estilo blues desarrollado en Chicago en los años 20, sin embargo, ambas canciones son unas pequeñas delicias que no hacen sino que el álbum sea más entrañable y delicioso.

El rock regresa con "Jigsaw Puzzle", una verdadera maravilla de más de seis minutos en la que el elemento que más resalta es el constante crescendo que mantiene a la canción en una tensión que se adapta muy bien al estilo rockero de la misma, y que además le debe mucho a la influencia directa de Bob Dylan. No hay un solo segundo en que no estemos pendientes de lo que sigue, del momento en que la canción estalle y se destruya a sí misma, cosa que no ocurre sino hasta el cierre de la misma, donde toda la tensión acumulada se desploma en un final apoteósico pero maravilloso. Esta intensidad rockera que crece y crece sin parar, sería un sello característico de la banda a partir de este álbum, y sería parte fundamental de la concepción del llamado rock duro o incluso del heavy metal, próximo a nacer. Posterior a esto, aparece otra de las canciones icónicas de la banda, "Street Fighting Man" es otro rock poderoso, esta vez más contundente y menos ligado a las raíces del rock, representa uno de los momentos cumbre en el historial de la banda, y una de las referencias musicales obligadas para todo amante del rock. El poder de la Voz de MIck Jagger alcanza niveles altísimos, que complementados con la estupenda música, hacen de esta una canción gigantesca en todos sentidos.

"Prodigal Son" es el único cover del álbum, una canción que los Stones hicieron propia en el álbum, como una bañada country muy animada y disfrutable. La bíblica historia del hijo pródigo es narrada de manera singular y divertida. No será raro que esta canción se vuelva de inmediato una de nuestras favoritas, un pequeño deleite sonoro. Por otro lado "Stray Cat Blues" retoma los sonidos sucios y rasposos, con la guitarra de Keith Richards ahora luciéndose más que nunca, en una canción que fácilmente pudo haber sido grabada 40 años después por los White Stripes o lo Kills, con su ambiente proto-garagero y enérgico, incluso por momentos adolescente, pero que con el ingenio de la banda, se convierte en otra melodía memorable y poderosa.

La única reminiscencia al período psicodélico-hinduista aparece en el inicio de "Factory Girl", aunque la aparición del "fiddle" o violín campirano, de inmediato sitúa a la canción en el concepto musical del álbum. La canción es simple y divertida, lo que la convertirá en otro de nuestros números favoritos y más fáciles de recordar. El álbum cierra de manera fantástica con la genial "Salt Of The Earth", una maravilla de canción con una alta dosis de sensibilidad y melancolía, mezcladas con buen rock, con altas dosis del gospel más icónico y con una atmósfera perfecta para cerrar el álbum.

Beggars Banquet es sin duda uno de los álbumes históricos del rock, una joya indispensable en la discografía de cualquier melómano, y una obra fundamental en el desarrollo y la evolución del rock en sí mismo, y en otros subgéneros que aún habrían de aparecer en los años siguientes. Aún hoy a casi 50 años de su publicación, no deja de maravillarnos y regalarnos minutos de deleite musical, y de una calidad artística que en estos días ya parece inalcanzable.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Del odio al amor hacia la música negra


Al hablar de la música hecha por músicos estadounidenses de raza negra, forzosamente debemos hablar de dos vertientes: la música negra actual y la música negra de hace muchos años. La música negra actual, a mi modo de ver, es un total y absoluto bodrio; no me cabe en la cabeza que esa sea la herencia de los músicos de color de antaño. El hip-hop, con todas sus fusiones y vertientes, así como el llamado R&B, son sonidos burdos, estereotípicos y hasta vulgares, y no hacen ningún aporte a la cultura musical ni al medio artístico (el verdadero medio artístico) en ningún sentido. No pasa de ser un ritmo monótono y primitivo con vocalizaciones incomprensibles y una misoginia implícita en cada segundo de canción. El hecho de que personajes como Kanye West, Kendrick Lamar y Beyoncé sean reconocidos a nivel mundial sólo evidencía la poca memoria que se tiene en el medio y el poco sentido común de los "críticos" musicales y de los farsantes buscamodas.

No señores, el hip-hop, a mi modo de ver, ni siquiera es música, en el más estricto sentido de la palabra. La música se define como el conjunto de sonidos que cumple con 3 características forzosamente: armonía, melodía y ritmo. El hip-hop ciertamente tiene ritmo, muy básico y monótono, pero ritmo al fin. Lo que no tiene es armonía ni melodía. Entonces, estrictamente eso no es música.

¿Por qué parece que los músicos afroamericanos olvidaron la verdadera esencia de sus antepasados? La verdadera MÚSICA negra, así con todas sus letras. El blues, el jazz, el gospel, el soul, el rythm & blues, todos esos hermosos sonidos que gestaron afroamericanos que sufrían lo indecible, y que sabían plasmar de una manera genial su sufrimiento y dolor en una guitarra maltrecha, un piano de segunda mano, una armónica oxidada o simplemente en sus emotivas y estremecedoras voces superdotadas. Desde la época de la esclavitud, pasando por la discriminación y el racismo que siempre han vivido, los afroamericanos siempre tuvieron un don por hacer música con identidad, con alma, y con una cualidad artística tan valiosa como la de la música clásica europea. Es imposible no admirar a tantos músicos hoy olvidados, que fueron piedra fundamental del desarrollo de la música negra, y que dejaron una huella en tantas personas por su altísima calidad musical.

Las primeras grabaciones que se tienen de esto datan de los años 20, y la tradición aún venía de años atrás. En Chicago, a lo largo del Mississippi hasta llegar a Nueva Orleans, miles y miles de músicos amateur llenaban los antros y los bares de mala muerte con sus canciones amargas y rasposas, alimentando la imaginación y despertando infinidad de emociones entre su audiencia. Estos héroes musicales, sin saberlo, estaban sembrando la semilla de los que en los años cincuenta evolucionó como rock'n'roll y de ahí se ramificaron un sinfín de subgéneros del rock, la música que todos conocemos hoy en día. Músicos hoy olvidados como Arthur "Big Boy" Cudrup, Big Mama Thornton, Charlie Parker, Blind Willie Johnson, Bukka White, Muddy Waters, Charley Patton, Miles Davis, Etta James, Bessie Smith, Sam Cooke, Fats Domino, Professor Longhair, James "Iron Head" Baker, John Coltrane, Jimmie Rodgers, Charles Mingus, Meade Lux Lewis, Memphis Minnie, Pinetop Smith, Otis Redding, Reverend Blind Gary Davis, Robert Johnson, Sister Rosetta, Victoria Spivey, B.B.King, Wilbert Harrison, Thelonius Monk, y hasta Scott Joplin; con géneros tan diversos y tan unidos en esencia como el Blues (estilo New Orleans, estilo Chicago), el Ragtime, el Boogie, el Jazz, el Gospel, el Soul, el Rythm & Blues, el Bebop entre otros; sonidos de hermandad entre la raza negra, y sonidos que trascendieron la limitante racial y estremecieron las mentes y los oídos de músicos alrededor de todo el orbe.

No se trata de ser racista entonces, se trata de exigir música de calidad a una minoría que antes solía hacerlo con creces y a montones, y que hoy en día sólo se dedica a destruir su legado a como dé lugar.

Al final de cuentas, sí es una cuestión de raza, es una cuestión de segregación y de discriminación lo que en aquél entonces fomentó la creación de medios de expresión musical y de catársis emocional, y lo que hoy en día es la destrucción de una hermosa herencia musical y cultural, y la sustitución de la identidad negra por el estereotipo racial, alimentado lamentablemente, por los mismos afroamericanos. Qué triste.