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miércoles, 22 de junio de 2022

La Radiografía (o sea, la discografía de Radiohead)

 


Presentada en orden ascendente, usando como único criterio mi percepción de cada obra.

9. Pablo Honey (1993)


El primer álbum de Radiohead es el que menos suena a Radiohead, e irónicamente, es el que contiene el sonido de Radiohead con el que la mayoría de la gente lo asocia. Todo, claro, debido al éxito descomunal de "Creep", segundo track del álbum. Y efectivamente, el sonido general de la obra se asemeja mucho a este icónico tema: el grunge desolador, depresivo, guitarrero y altamente digerible para una generación juvenil desubicada (como lo son todas). Actualmente, los fans "cerebrales" de la banda odian este álbum. La banda misma odia este álbum. Pero si nos ponemos en el contexto adecuado (considerando a una banda de chicos que quieren encajar, con un primer álbum alineado al mainstream, sin experiencia, criterio ni expectativas, dada su naturaleza de novatos), y sobre todo, si olvidamos por un momento lo que la banda haría en años posteriores, podemos llegar a valorar algunas de las canciones. Por ejemplo, la abridora "You" es un buen tema, una canción bastante destacable si la comparamos con el grueso de bandas de rock de la época. Mismo caso para temas como "Stop Whispering", "Anyone Can Play Guitar", "Prove Yourself" o "Thinking About You". Por su parte, la ya mencionada "Creep", con todo y que está demasiado explotada y a muchos fans "únicos e irrepetibles" esto les escuece, con todo y que se le acusó de plagio (de manera excesivamente rigurosa, si me preguntan), y con todo y el desagrado que genera el que les guste a las personas que también escuchan "de todo", no deja de ser una canción icónica, universal e inmortal. 


8. The King of Limbs (2011)


Aquí nos situamos en el extremo diametralmente opuesto. La banda ya está consolidada, ya desarrolló un sonido excepcional, ya se volvió uno de los hitos del rock neomilenario, y finalmente la curva desciende e inevitablemente tienen que flaquear después de tantos años de obras geniales. Desciende al nivel de Radiohead, claro. Lo que significa que este álbum no es un bodrio, ni mucho menos. Simple y sencillamente, suena demasiado a Radiohead, y quizás este es el mayor pecado de la banda en la última década. Aunque siendo estrictos, este álbum suena, la primer mitad a Thom Yorke y la segunda mitad a Radiohead. Hay que tomar en cuenta que algunos años atrás, Thom Yorke (líder de la banda) publicó su primer disco solista, y su sonido se asemeja demasiado a los 4 primeros cortes de esta obra, tanto que pareciera que fueron temas desechados de aquella obra para ser incluidos en esta. Las otras 4 canciones (porque sí, el álbum se compone de sólo 8 temas) suenan al Radiohead que escuchamos 4 años atrás, en su álbum previo. Esta repetición de sonidos, nada sutil, le hace ser uno de los álbumes menos brillantes de la banda. Aunque es innegable la calidad musical en temas como "Morning Mr. Magpie", "Little By Little", "Codex" o "Give Up The Ghost".


7. A Moon Shaped Pool (2016)


Este es el último álbum de Radiohead que se ha publicado, al menos el último con material original. Y es otro álbum con muy buenas canciones, pero con muy poca trascendencia. Tanto que podríamos decir que es tan sólo un ligero paso hacia adelante con respecto a lo presentado en The King Of Limbs. Y este ligero paso adelante se debe a que la música, en su estructura, es mucho más orgánica. Se utiliza una mayor cantidad de instrumentos "acústicos" en vez de sus versiones ya sea eléctricas o sintetizadas (sin que lleguen a desaparecer del todo). Y ello hace que la música fluya de manera más natural, y a pesar de que la complejidad de algunas canciones está al nivel de lo presentado en obras previas, resulta más fácil procesarlas e interiorizarlas gracias al sonido natural de los instrumentos. Pero más allá de eso, la música sigue sonando, para bien y para mal, a Radiohead y solo a Radiohead. Esto significa que, mientras todas las cualidades musicales que han hecho destacar a la banda están presentes, también se refugian en pocos elementos, arreglos y/o recursos distintos a los ya utilizados anteriormente. Por lo cual no se ofrece nada nuevo, nada innovador, nada destellante, y lamentablemente Radiohead nos tuvo acostumbrados, por muchísimos años, que cada álbum nuevo sería una nueva sorpresa, un nuevo sonido, y un destrozadero de cerebros alrededor del mundo. Supongo que todos debemos acostumbrarnos al hecho de que esos días ya jamás regresarán. 


6. Hail To The Thief (2003)


Es importante puntualizar que, aunque en esta lista, la diferencia es de solo un puesto entre A Moon Shaped Pool y este disco, musicalmente la diferencia es mucho mayor. Este álbum es una obra mucho mayor, desde el número de canciones, hasta la calidad intrínseca de éstas. Podemos decir que en este disco se reunieron los sonidos de sus 4 álbumes previos, y se sazonaron con una pizca de paranoia política. De modo que podemos encontrar fantásticos temas guitarreros, como la espectacular "2+2=5" o la psicodélica y brillante "There, There", así como temas extremadamente electrónicos como "The Gloaming" o la desconcertante "Backdrifts", e incluso temas deliciosamente acústicos como la hermosa "Sail To The Moon" o la esquizofrénica "Go To Sleep". El resto de las canciones se encuentro dentro de los tres vértices que conforman los 3 estilos mencionados, ya sea más cerca o más lejos de ellos, pero sin salirse de las aristas musicales. Con este álbum sucedieron, principalmente, dos cosas que afectarían positivamente al sonido de la banda, al menos en su álbum siguiente. Primero, la reconciliación de la banda con la versión noventera de sí misma, cosa que les permitiría hacer literalmente lo que quisieran en términos de creatividad musical. Segundo, terminaban contrato con su casa discográfica, lo cual significaba que su siguiente álbum lo tendrían que publicar de manera independiente, cosa que, coincidentemente, también les permitiría hacer literalmente lo que quisieran en términos de creatividad musical. Si en la discografía de Radiohead tuviéramos que ubicar a un álbum "bisagra", uno que unificara a la banda en sus sonidos y momentos más significativos, definitivamente ese sería Hail To The Thief. 


5. The Bends (1995)


En 1995 estaba ocurriendo un suceso mediático sin precedentes en Inglaterra. La famosa "batalla del Britpop" entre Oasis y Blur. Un suceso que era tan sólo la cima de todo un movimiento musical de resurgimiento del rock británico. Por supuesto que Radiohead no era ajeno a este movimiento, y sin llegar a formar parte del mainstream al que pertenecían otras bandas, sí publicaron un álbum que musicalmente se plantó como uno de los mejores del género. The Bends es Radiohead siendo lo más típicamente británico que pudo llegar a ser la banda. Es un álbum guitarrero, con canciones simples y melódicas, y sin embargo, no desmerece de ninguna manera con los otros "grandes" de la discografía de la banda. Y ello se debe a que, en esencia, son excelentes compositores de canciones. Es cierto que posterior a este álbum, su rumbo musical se dirigiría hacia la experimentación y el distanciamiento (¿alienación?) musical con respecto al ya mencionado mainstream. Pero con esta obra demuestran que, en términos convencionales, pueden hacer canciones increíbles y memorables. Quizás las menos destacada sean "Bones" y "Bullet Proof... I Wish I Was", pero para nada son malas canciones. Es simplemente que las demás canciones son realmente buenas. Canciones como "Planet Telex", "The Bends", "Just", "My Iron Lung" o "Black Star" son indudablemente canciones que son tan fáciles de digerir como difíciles de olvidar por su calidad. Un poquito más arriba quizás, estén "High & Dry", "(Nice Dream)" o "Street Spirit (Fade Out)", canciones que demuestran una mayor capacidad de expresión emotiva (curiosamente son las "baladas" del álbum) y un alcance melódico inusual. Y la cereza del pastel, una de las canciones más desoladoramente bellas y desgarradoramente tristes de la historia del rock (a ese grado), que marcaría la pauta del sonido que haría histórico a Radiohead, la hermosísima "Fake Plastic Trees", un himno a la melancolía y al dolor, tan universal y tan humano, que resulta ser escalofriante. 


4. In Rainbows (2007)


Para efectos de esta lista, sólo estoy considerando el disco principal de In Rainbows (ya que posteriormente apareció el disk 2, como un complemento a la obra, sin realmente aparecer originalmente en ella). Y tomando esto en consideración, nos encontramos solamente con 10 canciones. 10 temas breves (sólo dos de ellos exceden los 5 minutos), que no parecen prometer mucho a simple vista. Escuchamos la primer canción, la rítmica e interesante "15 Step" que ciertamente nos remite a los mejores momentos de la banda, así que el inicio cumple. El segundo track es la inquietante "Bodysnatchers", un enérgico tema que serviría de inspiración a miles de bandas que imitarían el sonido de esta canción por los siguientes 5 años, que también resulta ser una buena canción. Pero no estamos listos para lo que nos espera a partir del tercer track, llegamos inocentes y desprevenidos a abordar la siguiente canción, sin saber que por los próximos 6 temas la banda se va a encargar de desarmarnos, desproveernos de toda defensa, y exponernos a la más bella dosis de crudeza musical, que al mismo tiempo que nos va a asombrar, nos va a despedazar inmisericordemente. "Nude" es la primer embestida, una que lentamente nos advierte lo que sigue, hermosa, doliente, única. "Weird Fishes" es un frenesí que no se aleja de la tónica presentada en la canción previa, solo que mucho más revolucionada, y por ende, mucho más directa. Para este punto ya estamos totalmente indefensos, así que "All I Need", de menos a más, nos entierra la estocada definitiva, una que no podremos resistir porque es tan dulce, tan atractiva, tan sutil, que soportamos el dolor a pesar de todo. "Faust Arp", con todo y su brevedad, será la siguiente tortura (una tortura bellísima, no olvidemos), sobre todo gracias a su peculiar sección de cuerdas, colocadas justo encima de la voz de Thom Yorke y la dulce guitarra de Johnny Greenwood. Ya no tendremos nada que hacer ante la desolación de "Reckoner", edulcorada e inquietante, sabremos apreciar su cruel sinceridad, a pesar de sonar tan hermosa. Si esto no fuera poco, recibimos la inmensa dosis de melancolía que nos regala "House Of Cards" y no habrá manera de evitar sentir con las notas y los acordes de esta triste y bella canción. El descanso llega con "Jigsaw Falling Into Place" (mi canción menos favorita del disco, por cierto), y encaramos el final en "Videotape", que justamente nos habla del final de todo, de un modo tan brutal y tan bello como ha sido todo el álbum. In Rainbows es un viaje que requiere valentía, un viaje que sin duda va a doler, pero que también disfrutaremos en cada nota y en cada herida abierta. 


3. Amnesiac (2001)


Surgido casi por accidente, como una colección de remanentes de su obra anterior, Amnesiac tiene tanta fuerza, tanta identidad y tanta belleza que se sostiene por sí mismo como uno de los mejores álbumes de rock de la historia (no es exageración). Es cierto que las canciones que aparecen aquí, fueron pensadas para otro álbum, pero se les dio un arreglo tan particular, que en ningún momento suena como los restos de otra obra, aunque sea su obra "hermana" (siempre me pareció inquietante el pensar qué hubiera pasado si Kid A/Amnesiac hubieran sido publicados como un álbum doble). Aquí tenemos canciones que, a pesar de ser del mismo estilo (rock electrónico), tienen un barniz de sensibilidad diferente, mucho más cálido y emotivo que lo presentado en el álbum previo. El álbum abre con  "Packt Like Sardiness in a Crushd Tin Box", una canción enteramente electrónica que nos hace ver por dónde va el sonido del álbum (aunque no sea del todo cierto). De ahí podemos distinguir a las canciones por su nivel de experimentación, como "Pulk/ Pull Revolving Doors" y su beat hipnótico que sostiene una serie de sonidos tan ininteligibles como fascinantes, o "Dollars And Cents", un exquisito homenaje al krautrock pero con un arreglo de cuerdas sombrío e igualmente bello. Mientras que por otro lado, tenemos a las canciones bellas (que son la mayoría), como "Morning Bell Amnesiac", "Knives Out" (con un video surrealista dirigido ni más ni menos que por Michel Gondry), "I Might Be Wrong" con su ritmo bailable, "Life In A Glass House" con su hiriente sonido bluesero de mala muerte, o "Pyramid Song" y su fantástica y fantasiosa letra. Pero si de emotividad hablamos, hay 2 canciones que inevitablemente llegan directo al alma, y que son capaces de llevarnos (al menos a mí sí) a las lágrimas cuando conectamos con ellas. Me refiero a la breve "You And Whose Army", con una estructura tan simple y un levantón hacia el final de la canción (cuando entra el piano) que sí o sí te rompe el alma, y "Like Spinning Plates", tan experimental como sublime, construida sobre un efecto backwards, tan fría y tan punzante, tan bella y tan agónica, no he escuchado una canción como esta en ningún otro punto de la historia musical. 


2. Kid A (2000)


Este es el álbum que revolucionó a Radiohead y que cambió la industria de la música en más de un sentido. Fue todo un suceso, Radiohead había dejado las guitarras, había abandonado el cálido y cómodo asiento del rock de guitarras, y se había aventurado en el mundo de la música electrónica experimental. La banda perdió a muchos seguidores, y se ganó a unos cuantos nuevos. En términos económicos, fue la mayor pérdida que cualquier banda podría imaginar, un movimiento tan arriesgado que les costó muchísimo más de lo que cualquier banda está dispuesta a arriesgar. Pero artísticamente hablando, fue un movimiento genial, fue una expresión sublime de la búsqueda del arte, de la innovación al costo que sea. Fue por este cambio tan abrupto que Radiohead es una de las bandas más grandes de la historia del rock, uno de los gigantes del nuevo siglo, si no es que el más grande de todos, la última banda legendaria. Con 22 años de distancia, puedo decir que aún me asombra el sonido de esta obra maestra. Nada es orgánico ( en el estricto sentido de la palabra), todo es sintético y frío. Un sonido tan acorde con el cambio de siglo, con el cambio de milenio. En 10 canciones Radiohead revolucionó su mundo, y el mundo de todo aquel amante del rock. Y es que a pesar de no ser estrictamente rock, por el tipo de instrumentos que utilizaron para grabar las canciones, el ambiente y la estructura de las canciones aún pertenece al rock, tanto como el metal o el folk. Sin embargo esto era nuevo. Nadie jamás había presentado música así. Evidentemente las influencias musicales son muy claras: Can, Neu, Kraftwerk, Faust, Tangerine Dream, entre muchas otras bandas alemanas de los 70s. Pero Radiohead hizo lo que nadie ha vuelto a hacer, y quizás nadie vuelva a hacer, al menos dentro del mundo del rock: crear un sonido nuevo, un sonido original, un sonido que nadie jamás había escuchado antes. Muchos dicen que este es el mejor álbum de Radiohead, y en pos de la objetividad, diré que tienen razón. Es el mejor disco de Radiohead, desde cualquier ángulo que se le vea.


1. OK Computer (1997)


Es cierto que Kid A es el álbum que marcó el cambio definitivo en Radiohead, pero es en esta obra en donde se empieza a gestar ese cambio. Ok Computer es, "técnicamente", un disco de guitarras, una continuación a The Bends. Pero en el fondo, percibimos un añadido. En esta obra desaparecen los power chords y aparecen las emociones profundas. La melancolía y la alienación formaron parte inherente a la composición de las canciones. En todos los temas sentimos esa profunda tristeza, más allá de si estamos escuchando la peculiaridad rítmica de la genial "Airbag", la hermosura "McCartniana" de "Karma Police", el estruendo cuasi-punkero de "Electioneering" o la suavidad engañosa de "No Surprises", en todos los temas está presente como un elemento ineludible la melancolía, el dolor, el abrumador fantasma de la desolación y la desesperanza. Evidentemente las canciones son mucho más orgánicas que en Kid A, y eso las hace sentir mucho más sinceras con este fantasma que las acompaña en todo momento. En ese sentido, esto es lo más parecido a un álbum conceptual de Radiohead en todo su historial. Y no porque las letras o la temática esté interconectada a lo largo de los 12 tracks. Sino porque todas las canciones están hermanadas en el espíritu de la tristeza profunda. Y es elemento, tan sutil y tan poderoso a la vez, es lo que multiplica la inconmesurable belleza de la obra. Quizás no es tan innovador como otras obras, quizás no es tan espectacular, tan arriesgado o tan contundente en su mensaje. Pero sí es la semilla que deriva en todo ello. Incluso las canciones menos laureadas, como "Subterranean Homesick Alien", "Climbing Up The Walls", "Lucky" o "The Tourist" son de una enorme belleza potenciada por el elemento ineludible ya mencionado. Ni qué decir de las canciones más reconocidas, como "Exit Music (For a Film)", "Let Down" o "No Surprises". Y luego están las obras maestras, "Paranoid Android" y "Karma Police", dos de las canciones más icónicas y geniales del rock británico. Este álbum es mi favorito de Radiohead, tanto por aspectos subjetivos (fue el primer disco que escuché completo de Radiohead) como por aspectos objetivos. 

sábado, 9 de octubre de 2021

15 cantos celestiales, con Sigur Rós

 


Nadie jamás hubiese pensado que una banda proveniente de un país tan  ignoto como lo es Islandia, sería la productora de canciones tan bellas y tan emotivas, tanto que tuvieron un inexorable alcance mundial. Islandia es un país sumamente aislado del resto del mundo. Hablan un idioma que sólo es oficial en su pequeña isla, viven rodeados de volcanes activos, y cuando es invierno las temperaturas son extremadamente frías. Pensar en vivir en un lugar así de inhóspito, parecería ser algo ilógico. Y sin embargo, todos estos factores son esenciales para entender el sonido de esta banda. Cantan en un idioma raro, tienen un fuego interno que es avasallador, pero la carcasa de su música es tan helada como los paisajes de su país natal. Contrastes tan inusuales como perfectos, para obtener, por ejemplo, estas 15 maravillosas canciones.


15. "Hafssól" (1997)


Enigmática canción extraída de su primer álbum, se trata de una atmósfera que de tanto en tanto emite sonidos, armonías, notas y cantos. La confusión no invadirá de momento, hasta que comprendemos que de esto va la canción. Un llanto en la tormenta, que se deja oír sólo lo suficiente para sumergirnos en él, pero no tanto como para no poder regresar. Es hasta la segunda mitad de la canción que, sostenido en una base monótona, la canción cobra fuerzas, y culmina de manera emotiva. 


14. "Mílanó" (2005)


Esta canción tiene toda la pinta de haber sido compuesta para el álbum anterior. Cubierta con el velo de melancolía que caracterizó a las canciones de la banda en el álbum "( )", esta pieza se sostiene en una dulce melodía tocada con las notas más agudas de un piano, y sobre ella se construye una canción en esencia, simple, con estrofa-coro que se repite. Pero la forma en la que la canción nace suavemente, y se rompe con cada estribillo, es lo que la hace destacar notablemente. No necesitamos más que eso para disfrutar de una canción.


13. "Samskeyti" (2002)


La belleza llevada a su faceta más minimalista. La canción es instrumental, y tiene como columna vertebral una hermosa melodía de piano que se repite incansablemente, y que somos incapaces de dejar de escuchar, precisamente por su belleza y melancolía innata. Lo que hace crecer a la canción son los demás instrumentos que cobijan a este piano, y que de a poco lo van elevando, casi involuntariamente, hasta llevarlo al clímax, donde la canción (y nosotros) revienta de manera apoteósica en el cambio de octava más poderoso de la música contemporánea. Al final, sólo podemos dar las gracias a Kjartan Sveinsson, por estos 6 minutos y medio de música genuina.


12. "Hjartað Hámast" (1999)


Extrañamente, esta canción inicia como una pieza de jazz, algo casi ajeno al sonido de la banda. Pero muy pronto recompone, con la entrada del bajo y la guitarra, para entrar en una fase de plena oscuridad, en donde la voz es casi un susurro, y los instrumentos se esconden y tocan sólo lo mínimo necesario. Hasta que, de manera hermosamente contrastante, llega el estribillo, en principio nada bello, pero que con el claroscuro generado con la sección anterior, termina por apabullarnos y ser un brillo en la ominosidad creada por los músicos. Para la segunda vuelta, el coro es aún más apoteósico, y con él, llega el climático final de la canción.


11. "Von" (1997)


Esta canción va como en línea recta, sin grandes cambios, sin contrastes, sin crescendos ni explosiones de emotividad. Y en ello radica su gran belleza. El ritmo, casi tribal, sostiene una melodía simple que se presenta en diversas capas, entre el bajo, unas cuerdas que por ahí suenan (en realidad es una guitarra eléctrica tocada con el arco de un violín), la guitarra con sus arpeggios, y finalmente la voz de Jónsi. Para completar el minimalismo, la letra no dice nada, y a la vez, dice lo que nosotros queramos que diga. 


10. "Svefn-g-Englar" (1999)


La entrada de la guitarra, ejecutada con un arco de violín, y sonando como la cuarta trompeta del apocalipsis, es el recibimiento más estremecedor que podríamos tener para una canción. En realidad la canción no empieza con ese sonido. De hecho, llega hasta el minuto 1:25. Pero es tan icónico, que se graba en la memoria como el primer sonido de la canción. El tema parece transcurrir en un paisaje islandés, helado y sombrío, pero sumamente hermoso. Y esa belleza nos da una sensación de calidez tan extraña, y tan ilógica para lo que estamos escuchando. 


9. "Festival" (2008)


La primera mitad de esta canción es de una belleza inusitada. Jónsi con su voz, y un tímido acompañamiento son capaces de extraerle lágrimas a la más dura de las rocas. Con sólo esos minutos tendríamos más que suficiente para desahogarnos y entregarnos a la música. Pero es que luego viene la segunda parte, una sección más explosiva y dinámica, y que de alguna manera, subsana el terrible dolor y melancolía con el que nos quedamos tras la primera sección. Un círculo perfecto, una vuelta al inicio, tras un filtro emocional como pocos.


8. "Ágætis Byrjun" (1999)


Quizás la versión más simple de la banda, en todas las canciones de la lista. No hay orquestas, no hay guitarras eléctricas, no hay tensión ni clímax. Es una bella y sencilla canción tocada por 4 amigos que se encontraron en casa de uno de ellos, y decidieron tocar con sus instrumentos caseros. El resultado, desde luego, es una canción hermosa. Emotiva sí, pero no por su alcance, sino por su falta de él, por su sencillez y bajo perfil. A veces, lo más simple es lo más bonito de la vida.


7. "Glósoli" (2005)


Esta es una de esas canciones que te restauran la fe por la humanidad. Si existe alguien capaz de hacer esta música, alguien capaz de tocar las fibras que Sigur Rós toca con esta canción, entonces todo vale la pena. Todo es perfecto, todo aporta. Todo forma parte de la experiencia que representan los 6 minutos que dura esta canción. Y todo, absolutamente todo, hace que valga la pena. Esta canción es todo lo que está bien en el mundo.


6. "Ára Bátur" (2008)


Hubo una época en la que, con escuchar los primeros 10 segundos de una canción de Sigur Rós, sabías en automático que sería un himno, una canción que sí o sí te iba a sacar unas lágrimas, no por la tristeza, sino por el asombro de escuchar música tan celestial y tan terrenal al mismo tiempo. Música que, de una u otra forma, iba a cambiar tu día, iba a cambiar tu perspectiva del momento, y te iba a regalar un pedacito de eso que sólo los verdaderos artistas poseen. Todo eso lo encontramos en esta pieza de arte.


5. "Andvari"


La canción definitiva para una despedida. No puede haber mejores notas, mejores armonías, para dejar atrás algo, o alguien, que las que tiene esta belleza. Todo es melancolía, todo es tristeza, todo es nostalgia. Y si de alguna manera hay que hacer una despedida, sobre todo de alguien muy significativo, qué mejor que hacerlo con esta canción, tan elegante, tan sublime y tan directa en su sentir. No hay miramientos al momento de transmitir un sentimiento, no extienden innecesariamente lo inevitable, ni tampoco lo reducen al mínimo para apaciguar. Lo dejan en su justa medida para que duela, y para que sea hermoso.


4. "Olsen Olsen" (1999)


Esta canción es un regalo de la banda, al mundo y a los escuchas que se atrevían a sumergirse en la música de la entonces desconocida agrupación. Al principio, parece ser una misteriosa y entrañable canción, pero después todo es alegría, todo es gozo, todo es amor a la música, al arte, a la vida misma. Es imposible no escuchar de principio a fin esta canción, y terminar sintiéndose nuevo, feliz, pleno y lleno del espíritu de renovación. Que duro mucho o poco esa sensación, ya depende de nosotros, pero el impulso inicial nos lo da esta hermosura de canción.


3. "Njónsavelin" (2002)


Pocas veces podemos encontrar una canción de Sigur Rós con un riff de guitarra. Y ésta es una de ellas. Pero, evidentemente, no es un riff como los que conocemos. Éste es sublime, en su sonido, en sus notas, en su tratamiento, es un riff que traspasa las barreras de la lógica, del análisis, y llega directo a donde tiene que llegar, al punto en donde nos hace sentir mil cosas distintas, en donde nos reflejamos en su sonido, y a través de él vemos momentos de nuestro pasado, que involuntariamente aparecen como flashbacks de profunda entrañabilidad. Esta canción es lo que es, por ese hermoso riff de guitarra.


2. "Viðrar Vel Til Loftárása" (1999)


Luego de una enigmática introducción, escuchamos las notas de piano que marcan la melodía principal de la canción, que sigue por casi 5 minutos antes de que aparezca la primera estrofa cantada. Y no nos quejamos de ello, la melodía es hermosa, y toda la canción gira en torno a ella. Incluso la voz, que parece un susurro a la distancia, y cuya función no es tanto la de transmitir palabras, sino sonidos que complementen la música, como un instrumento más. Luego viene el final, y ahí es donde todos, inexorablemente, nos rendimos en agradecimiento ante la majestuosidad de la canción. 


1. "Popplagið" (2002)


La canción definitiva de Sigur Rós. La que resume mejor lo que la banda hace mejor. Una canción que inicia en calma, que inicia de forma convencional, y que en algún punto se rompe, para terminar en el clímax apoteósico, el crescendo más espectacular de la música del siglo XXI. No exagero, los alcances de esta canción son de proporciones históricas. Uno de los aspectos que más me gustan de la canción, es que se aleja un poco de la solemnidad de sus pares, y aquí no se busca la estética, la emotividad sensible ni la melancolía. Aquí se ataca con agresividad, desde su trinchera y sin abandonar su esencia, pero con una explosividad espeluznante. Y sí, de proporciones históricas. Life-changing experience le llaman en otros países.

jueves, 1 de julio de 2021

15 canciones predilectas de U2

 


Para algunos es una de las bandas más sobrevaloradas de la historia del rock, y para otros es una injusticia la forma en que se demerita el trabajo de los irlandeses. Sin embargo, a pesar de que su evolución musical se vio truncada muy temprano en su carrera, nadie puede negar el legado histórico que tiene Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry  Mullen jr., dentro de la escena rockera. Se trató del brillo musical más intenso en el rock ochentero, y más allá de su alcance político y humanitario, en lo estrictamente musical son un hito que hicieron grandes canciones, pero sobre todo, grandes álbumes. Para celebrarlo haré la ya habitual lista de mis 15 canciones preferidas. 


15. "Pride (In The Name Of Love)" del álbum The Unforgettable Fire de 1984


Una canción extremadamente política, con la que se hicieron de un renombre en los Estados Unidos (que siempre fue el público objetivo de la banda) por su clara referencia hacia la figura de Martin Luther King. La canción es una típica canción de rock pero, como es costumbre en los irlandeses, con una enorme dosis de emotividad que se potencía en los coros. 


14. "Desire" del álbum Rattle And Hum de 1988


Extraído de su no tan afortunado intento por homenajear a las raíces norteamericanas del rock, tenemos esta explosiva y efímera canción, que en su brevedad nos entrega momentos de exquisitez melódica. El coro de la canción es la insignia no sólo del tema, sino de todo el álbum, pues se trató del mayor éxito extraído del plato. 


13. "Beautiful Day" del álbum All That You Can't Leave Behind del 2000


Luego de que los noventa fueran para U2 lo que los ochenta fueron para las grandes bandas de rock de los sesenta y setenta, iniciada una nueva numeración anual publicaron este álbum de resurgimiento, que en un inicio fue bien recibido por todos, pero que muy pronto se agotó a base de repetición tras repetición (la banda lo intentó emular durante todos los 2000s, al igual que intentó emular al Achtung Baby en los 90). Con todo eso, la canción es una auténtica bocanada de aire fresco, no sólo para los seguidores de la banda, sino para el panorama rockero en general, que se veía invadido por géneros que nada tenían que ver con él.


12. "I Still Haven't Found What I'm Looking For" del álbum The Joshua Tree de 1987


La emotividad que tiene esta canción es algo con lo que todos nos relacionamos de alguna manera. Se trata de un gospel modernizado y adaptado al sonido de la banda en los ochentas, que se logró de maravilla y que dadas las condiciones correctas, logrará ponernos la piel chinita por su precisión melódica y emotiva. Si bien, no es la única canción de este estilo en el repertorio de la banda, sí es la más reconocida. 


11. Who's Gonna Ride Your Wild Horses?" del álbum Achtung Baby de 1991


Con una nueva década, la banda renovó su sonido, y el resultado fue el espectacular y vanguardista Achtung Baby. De él se extrae esta joya, una canción que transita entre el shoegazing, el house y el gospel, pero con la característica marca de la banda (fácilmente reconocible por el sonido de la guitarra de The Edge). El nuevo sonido de U2 era por demás esperanzador, y resultó una lástima que en álbumes posteriores esa esperanza se desvaneciera.


10. "Hold Me, Thrill Me, Kiss Me, Kill Me" sencillo de 1995


En medio de la crisis musical y creativa más grande de la banda, publican esta canción, parte del soundtrack de una muy mala película de Batman. Todo apuntaba hacia el desastre, pero la banda sale airosa gracias a su ingenioso riff, más la estructura simple y orientada principalmente hacia el rock (y no al dance, trip hop, hip hop o cualquier cosa que experimentaran en esos días). No es la exhibición más brillante de la banda, pero sí es una atractiva y memorable canción de su peor época. 


9. "Sunday Bloody Sunday" del álbum War de 1983


Esta canción fue el primer gran éxito de la banda, y con justa razón. La letra es contundente, y la música no se queda atrás en ese rubro, pero además es ingeniosa e innovadora en una época en la que las innovaciones no eran parte de sistema. La banda jamás volvió a hacer una canción así de poderosa y así de contundente, y como testimonio, sólo nos queda esta joya. 


8. "Hawkmoon 269" del álbum Rattle And Hum de 1988


Siguiendo el éxito que "I Still Haven't Found..." les había dejado un año atrás, la banda decidió volver a adaptar un góspel para su nuevo álbum, y el resultado nuevamente fue una absoluta maravilla. Esta vez, la canción va en un ligero ascenso, de modo que la emotividad es mayor hacia el final que en el principio de ésta. Además, aquí es más notorio el coro característico de esta música, y sólo por ello, está algunos puestos más arriba en mi lista.


7. "Staring At The Sun" del álbum Pop de 1997


Sí, la banda llegó a tener un álbum titulado Pop, y como se puede adivinar, se trató de un álbum desastroso. Sin embargo, de él rescato esta maravilla, que además de traerme un montón de recuerdos de mi infancia, musicalmente es una obra destacada. Con una cierta dosis de rareza, extraída principalmente del inusual sonido de la guitarra, pero en un riff memorable, el tema se erige como un logro musical que otros álbumes no pudieron tener (Zooropa).


6. "Bad" del álbum The Unforgettable Fire de 1984


Todos los reflectores del álbum se van hacia In The Name Of Love, pero ahí, escondida y con bajo perfil, está esta joya musical absoluta, que nuevamente apela a la emotividad (un don innato en prácticamente todos los riffs de The Edge), que desde las primeras notas se encarga de tocar las fibras más sensibles de nuestro oído y de nuestra alma misma. Nadie en los ochenta hacía música así. 


5. "Tryin' To Throw Your Arms Around The World" del álbum Achtung Baby de 1991


Es "la otra" balada del álbum, aunque yo la clasificaría abiertamente como una canción pop, dada la estructura, la melodicidad y la infinidad de recursos de estudio que contiene el tema. No por ello se trata de una canción menor, al contrario, estamos frente a uno de los temas más bellos del mítico álbum noventero de la banda, en donde el esbozo de riff junto con una base rítmica espectacular (en especial el bajo, que nunca se le da mérito al buen Adam Clayuton) crean la atmósfera perfecta para la emotiva letra de Bono. 


4. "Running To Stand Still" del álbum The Joshua Tree de 1987


De este álbum fácilmente pude haber elegido todas las canciones para esta lista, pero dado el sentido subjetivo de la misma, me tuve que ver en la necesidad de elegir mis absolutas preferidas. Y ésta es una de las más. El U2 emotivo de los ochentas creo que es la faceta más grandiosa e insuperable de la banda. Esta canción se sustenta principalmente en 2 acordes, y sobre ellos se construye este auténtico monumento. Quizás esa simplicidad es lo que hace del tema uno de mis favoritos de la banda.


3. "Where The Streets Have No Name" del álbum The Joshua Tree de 1987


De esta manera tan espectacular y poderosa es como inicia el mejor álbum de toda la década de los ochenta, y uno de mis 25 favoritos de todos los tiempos. Una secuencia melódica absolutamente celestial nos recibe, en un órgano, para luego ser alcanzada por Edge y su guitarra. De aquí la canción explota, y Bono nos marca la pauta a seguir. Nos dice cuando emocionarnos, cuando escuchar, cuando estallar y cuando agradecer. Dos estrofas, dos coros, un puente y un coro final. Y eso sí, ese sonido celestial del inicio también nos despedirá, de forma gloriosa, y nos dejará maravillados por la monumental canción que acabamos de escuchar. 


2. "One Tree Hill" del álbum The Joshua Tree de 1987


Todo, absolutamente todo en esta canción es bello. La sucesión melódica, las armonías, las cuerdas que de fondo adornan y sostienen la melodía principal de la canción, la potente voz de Bono, la sublime guitarra de Edge, el delicado sonido del bajo de Adam Clayton y el espectacular ritmo impuesto por Larry Mullen. Todo es perfecto, todo encaja, todo nos guía hacia un destino; la melancolía, la belleza, la soledad y el dolor. Pocas canciones así de perfectas en la música contemporánea. 


1. "One" del álbum Achtung Baby de 1991


Ya sé que es muy cliché que mi canción favorita de U2 sea One, pero es que es una maravilla. Más allá del alcance comercial que evidentemente tiene la canción, musicalmente es maravillosa, la secuencia melódica es perfecta, diseñada para transmitir el mensaje más allá de lo que diga la letra, ese mensaje subjetivo y personal que todos obtenemos de una canción bien hecha, en la que son los sonidos los que nos guían y nos llevan por paisajes diversos, que se acoplan de una u otra forma a nuestro estado de ánimo. Dentro de un álbum vanguardista, mi canción favorita es la más convencional de todas. Inusual en mí. 

martes, 29 de junio de 2021

Metallica en canciones

 


Desde sus inicios, Metallica siempre se caracterizó por ser una banda que generaba polémica, incluso entre sus mismos seguidores. Ya sea por la inclusión de baladas en sus discos, por la sustitución de un elemento fundamental de la banda tras su muerte, el ingreso al mainstream, la demanda contra Napster, o la más reciente, el anuncio de su 'blacklist', es decir, artistas de dudosa reputación (sólo algunos) recreando las canciones de su mítico álbum negro. De cualquier manera, no por ello deja de ser una de las bandas fundamentales no sólo del metal (del cual es un pilar fundamental), sino del rock como género. Así que por ello, he decidido hacer una lista con 15 canciones que a mí me encantan de esta polémica agrupación.


15. "Battery" del álbum Master Of Puppets (1986)


La canción que abre el tercer disco de la banda, inicia, como en su álbum antecesor, con una intro de guitarra acústica, pero a diferencia de su antecesor, las notas no son cursis, baladescas, ni mucho menos; son oscuras y ominosas, y ello se confirma una vez que entran los demás instrumentos. El poderío de la banda se expone con una explosividad característica del género que ellos mismos habían ayudado a crear, el Thrash Metal. 


14. "For Whom The Bell Tolls" del álbum Ride The Lightning (1984)


El segundo álbum de Metallica no fue precisamente un paso adelante para la banda, sin embargo, esta canción es una poderosa muestra de lo que más adelante sería el groove metal. Es una canción lenta, pesada, poderosa, y sumamente teatral (característica del álbum en general, y que en los demás temas no salió tan bien), algo que en su momento no fue bien recibido por los pocos seguidores que tenía la banda. Hoy en día, sin el velo del fanatismo, podemos apreciar el potencial real de la canción.


13. "Eye Of The Beholder" del álbum ...And Justice For All (1988)


Para mi gusto, este es el segundo mejor álbum de la banda, y canciones como esta lo demuestran. La banda ya no sólo hacía canciones extremas, se permitía la experimentación con estructuras diferentes, había más progresión y las canciones no eran lineales. Los cambios de ritmo en la canción, el ingenio para el entrecortado riff y la secuencia melódica hacen de esta canción una suerte de mini-evolución para el thrash metal que, desafortunadamente, no prosperó. Sólo hace falta analizar musicalmente el tema, para descubrir el enorme valor que tiene. 


12. "Whiplash" del álbum Kill 'Em All (1983)


El primer álbum de Metallica era una patada en los bajos para todos los demás géneros de metal que se hacían a principios de los ochenta. Y eso se corrobora en esta poderosa y rapidísima canción, en lo que aún se conocía como Speed Metal, y que nos recuerda un poco al Power Metal de bandas como Helloween. Sólo que sin los elfos, los duendes y las hadas, y con una dosis más cruda de realidad y vísceras. Aunque es cierto que James Hetfield aún sonaba como adolescente. 


11. "Nothing Else Matters" del álbum Metallica (1991)


La balada por antonomasia de Metallica, un portento de canción, sí. Los fans la odiaron por ser lenta, delicada, incluso sinfónica. Y dentro del mundillo del metalero y del headbanger eso es un insulto imperdonable. Pero dentro de la música, del rock, es una canción incuestionable, un must para todo amante del género, y sobre todo, una excelente canción. Con toda su introspección, delicadeza y sensibilidad, se trata de uno de los mayores íconos de Metallica, les guste o no a los puristas del metal. 


10. "Seek & Destroy" del álbum Kill 'Em All (1983)


La primer canción insignia de Metallica se sustenta en un maravilloso riff que con el paso de los años se volvió inconfundible para representar no sólo los inicios de la banda, sino del Thrash Metal como género. Y ello es evidente en la forma aún no evolucionada (por momentos suena como Mötley Crue) en la que suena la canción, aún en búsqueda del poderoso sonido que más tarde hallaría la banda. 


9. "Atlas, Rise!" del álbum Hardwired To Self-Destruct (2016)


Justo cuando todos pensábamos que Metallica jamás volvería a hacer una canción decente, y mucho menos una buena canción, como las de sus mejores años, llega este sorprendente tema de su último álbum de estudio (hasta ahora) para hacer que las esperanzas de los amantes de la banda renazcan. Desde el explosivo inicio la canción promete muchas cosas que a lo largo de los seis minutos y medio que dura, las cumple. Thumbs up, definitivamente.


8. "Enter Sandman" del álbum Metallica (1991)


La canción con la que conocí a la banda cuando aún era un niño, y sin lugar a dudas, la más representativa de la banda. Y es que todo es perfecto en la canción. Un riff memorable, el sonido de la voz de Hetfield, la letra atemorizante y las melodías tan metaleras y poderosas, como accesibles y universales. Nuevamente repudiada por los puristas, esta canción es un hito en la historia del rock, y por supuesto, una de mis favoritas de toda la vida.


7. "Through The Never" del álbum Metallica (1991)


Una joya que muchas veces pasa desapercibida dentro de la gran cantidad de canciones archirreconocidas del álbum negro de Metallica. Es una poderosa, thrashera y virtuosísima canción en la que se mezclan de alguna manera la faceta previa y actual (en ese momento) de la banda, y que como resultado tenemos esta joya que, desde que la escuché por primera vez, me voló los sesos, por su velocidad y su poder.


6. "Dyers Eve" del álbum ...And Justice For All (1988)


Quizás la versión más extrema que se vaya a escuchar de Metallica, la encontraremos en la canción que cierra su cuarto álbum, y en donde además, la banda se encarga de reventarnos con su virtuosismo llevado a un nuevo nivel, especialmente el de Lars Ulrich, quien usa el doble bombo como nunca antes (ni después) lo había usado. Quizás esto es lo único de Metallica que se podría considerar como Death Metal (o death metal progresivo). 


5. "The Unforgiven" del álbum Metallica (1991)


Otra de las míticas canciones del álbum negro. Lejos de la posible cursilería de Nothing Else Matters, esta canción es una semi balada pero muy oscura, respetando los antecedentes metaleros de la banda y complementando a la perfección las melodías con los power chords. Y quizás mi momento favorito de la canción es el espectacular solo de guitarra de Kirk Hammet, con una sensibilidad acorde con la oscuridad innata de la canción. 


4. "...And Justice For All" del álbum ...And Justice For All (1988)


A partir de esta canción, las restantes de la lista las podemos ya considerar como canciones enteramente progresivas, dado que no siguen una estructura lineal, y que juegan mucho con los cambios de ritmo, tonalidades y usan múltiples secciones a manera de mini-suites. Y en el caso de esta canción en particular, los cambios radican en algo que la banda usó recurrentemente en el álbum, es decir, el uso de secciones semi-acústicas y secciones poderosamente metaleras. Con eso ya establecido, podemos decir que el inicio de esta canción es un deleite. 


3. "One" del álbum ...And Justice For All (1988)


Otro más de los himnos de Metallica, sólo que este sí tiene la aprobación de los puristas metaleros que dan su aval y la llaman el himno del thrash. No sé si se requiera que un género como el thrash tenga un himno, pero la canción sí es un estandarte de una generación no valorada e incluso vilipendiada. Hablando de la música, todos la conocemos, es un constante crescendo que nos habla de los horrores de la guerra desde la perspectiva de un veterano que lo perdió todo menos la vida (la letra es tan gráfica como espeluznante). Lo que inicia de forma tranquila termina en una vorágine apoteósica de metal en su estado más genuino. 


2. "Master Of Puppets" del álbum Master Of Puppets (1986)


Lejos de cualquier tipo de pretensión (ojo, Slayer y su "canción más pesada de la historia"), llega esta canción a irrumpir en los oídos de los fanáticos del naciente metal extremo, con una estructura musicalmente rica, no eran sólo ruidos y gritos. Hay secciones, hay melodías, hay cambios de ritmo, hay musicalidad en todo sentido. Cada "vuelta" se compone de estrofa, puente, coro, puente 2, coro 2, y vuelve a empezar. Luego de 2 vueltas tenemos el espectacular, casi barroco solo de guitarra de Hammett, y luego se desata el infierno antes de regresar a una vuelta final, con la que se cierra espectacularmente la canción. Una joya que vale al menos 10 veces lo que vale One (para mí).


1. "Wherever I May Roam" del álbum Metallica (1991)


Creo que Metallica jamás hizo una canción tan grande como esta. Es lo mejor de lo mejor que propuso Metallica en su historia. Lo mejor del thrash, lo mejor del progresivo, lo mejor incluso del metal accesible. Un riff memorable que inicia el tema de la forma más oscura posible, y que inmediatamente cambia el ritmo para acercarla lo más posible al thrash, y que mantiene un vaiven entre secciones lentas y pesadas, con secciones rápidas y vertiginosas, en la forma de estrofa-puente-coro, que sólo se ven interrumpidos por 2 breves y espectaculares solos de guitarra. La estructura perfecta para la mejor canción de Metallica. 

sábado, 20 de febrero de 2021

15 temas icónicos de Nirvana (para mí)

 


Debido al aniversario del nacimiento de Kurt Cobain, en el cual hubiese cumplido 54 años de edad, decidí hacer esta lista de canciones que son fundamentales no sólo para mí como amante del rock, y que además conocí desde mi infancia, sino para el género mismo que, en su momento, se vio salvado, elevado y reinventado por este personaje tan frágil y tan icónico. Vamos entonces a ver estas 15 grandes canciones de Nirvana que, para mí, son fundamentales.

15. "Smells Like Teen Spirit"


La canción que detonó el movimiento grunge, que definió a la generación X y la canción que reinventó la escena musical. Es el mayor legado de la banda, sin lugar a dudas, y además, es una gran canción. Como es lógico, yo conocí a Nirvana a través de esta canción cuando iba en primaria, y desde entonces me sigue estremeciendo su genial contraste entre lo calmo y lo explosivo. 

14. "All Apologies"

Esta es, de hecho, la segunda canción de Nirvana que conocí, y de igual manera, se grabó en mi mente permanentemente. Una canción menos rockera que Teen Spirit, pero con el mismo contraste de intensidad entre las estrofas y los coros, sólo que esta vez orientado hacia la emotividad, y no hacia la agresividad. 

13. "Swap Meet"

Esta es una canción muy extraña, muy rara. A veces a Kurt Cobain le daba por "experimentar" con riffs raros, y este es uno de ellos. La canción es muy simple, pero desde que la escuché me pareció muy singular e ingeniosa. Además de ser poco conocida, es una de las canciones de su primer álbum, el oscuro y semi-metalero Bleach.

12. "About A Girl"

Me refiero a la versión en vivo del Unplugged, puesto que me parece mucho más limpia y emotiva que la versión de estudio. Es una de las incómodas (y escasas) canciones románticas que hizo Cobain en su breve e intensa carrera musical. Pero musicalmente es una exquisitez, con melodías que no sólo son accesibles, sino que son bellas.

11. "Aero Zeppelin"

Esta canción está más orientada al hard rock que al punk, con su riff de guitarra explosivo y perfectamente acompañado de las percusiones que son igualmente poderosas. La canción se grabó en 1988, pero no se publicó sino hasta 1992, en el compilatorio Incesticide. La primera vez que escuché la canción me quedé completamente boquiabierto, el despliegue rockero de poder es único. 

10. "Heart Shaped Box"

Una canción en apariencia tranquila, pero que en su falsa calma esconde una oscuridad y una crudeza deprimente que fue parte del sonido característico de In Utero, último álbum de estudio de la banda. El riff es tan sencillo como icónico, y la ruptura musical del coro es un elemento del cual Cobain se apoyaba en muchas de sus canciones. 

9. "Plateau"

Otra canción extraída del icónico Unplugged de 1994 (grabado a finales de 1993), esta vez un cover de los Meat Puppets a quienes Cobain admiraba en sus años de juventud. La versión es muy suave y muy bella, muy íntima, y muy ad hoc al ambiente creado por la presentación misma. La elección de los temas ajenos para esta presentación es inmejorable. 

8. "Serve The Servants"

Por alguna razón extraña, esta canción siempre fue mi favorita del In  Utero. Siempre que escuchaba ese álbum, repetía una y otra vez esta canción. Hay algo en ella que me captura y me encanta. El sonido es crudo, áspero y la rasposa voz de Cobain no desmerece en ningún momento. 

7. "Son Of A Gun"

El lado más punk de Nirvana se expresa en esta joyita, un cover de The Vaselines, otra de las bandas a las que Kurt admiraba. Desde el ensordecedor feedback con el que abre la canción, hasta el último rasgueo, la sencillez y melodicidad de la canción la convierten en una memorable desde la primer escucha. Los Ramones estarían orgullosos de escuchar su sonido replicado en esta pequeña maravilla.

6. "Where Did You Sleep Last Night?"

Último cover de esta lista, este tema además es el que cierra el Unplugged, es decir, la última presentación grabada en directo de la banda antes del lamentable suicidio de Kurt. La canción de por sí ya es desgarradora, y en la voz de Cobain, y luego de los hechos sucedidos en los meses siguientes, cobra mayor relevancia, y tiene un mayor significado emotivo. La desgarradora voz de Kurt. La despedida de Kurt. La muerte del grunge.

5. "Lithium"

Uno de los puntos altos de los años noventa es esta melódica canción. Con una estructura musical tan simple como efectiva, y con un sonido inconfundible de la guitarra y la voz de Kurt cantando un coro compuesto sólo por "yeah's", representando lo poco (y mucho) que tenía que decir la generación X, harta de los ochentas falsamente idílicos, esta canción es un auténtico referente no sólo del grunge, no sólo de la década de los noventas, sino del rock mismo como género y como movimiento cultural. 

4. "Polly"

Generalmente en un álbum de rock, la canción acústica es la que trae la paz, la estética, el lado más amable del artista. En el caso de Nevermind, segundo álbum de la banda, Polly es la canción acústica, y quizás se trate de la canción más sombría y oscura de la banda. La temática nos narra un secuestro a una chica, y la música acompaña a la perfección con notas graves y en escalas menores. 

3. "Aneurysm"

Otro de los grandes temas de la banda, aparecido de forma inédita en Incesticide de 1992. Es un tema con diversas secciones, entrelazadas de forma muy ingeniosa y conectadas entre sí por un crescendo caótico muy similar al de A Day In  The Life de los Beatles, sólo que en versión grunge. Para los que dudan del ingenio creativo de Kurt, escuchen esta joya.

2. "On A Plain"

A pesar de ser una canción de grunge, y a pesar de que su letra no es la más optimista, ni mucho menos, esta canción siempre me ha puesto de buen humor. Quizás es su simplicidad, quizás es su estructura ingeniosa, pero esta canción me alegra en el instante que la escucho. 

1. "Come As You Are"

Es la segunda canción más famosa de la banda, y es mi favorita indiscutible. Es melódica, es oscura, es extraña, es depresiva, es rockera, es innovadora. Todos los elementos de esta canción son llevados al punto artístico más alto, y ello hace que la canción sea, por mucho, mi canción favorita. El solo sonido de esa guitarra, modificado, acuoso, estruendoso, me cautiva inexorablemente.

miércoles, 14 de octubre de 2020

Mis 20 canciones de Oasis

 


Para quienes me conocen, saben que Oasis es una de las bandas de rock que más me gustan, y que más definieron mi  amor por el género. Desde los 7 años de edad conocí a esta banda, y desde entonces su particular estilo indudablemente británico ha sido un referente para mí  y para mi forma de apreciar la música, en especial el rock. Si bien, para muchos esta banda sólo recicló todo lo que ya se había hecho antes, los mismos miembros de la banda jamás se han autoproclamado como genios. Citando al cerebro de la banda, y mayor de los hermanos Gallagher, Noel dice (atinadamente) "yo no soy un genio, jamás pretendí ser un genio. Sólo soy un amante del rock y que replica lo que más ama". Así que, teniendo esto como precedente, están aquí mis 20 canciones favoritas de esta banda:


20. "Don't Look Back In Anger"


Esta canción me trae tantos recuerdos de mi infancia, de la ilusión que sentía al descubrir, junto con mis hermanos, la maravilla de esta música, y de escuchar por horas interminables la canción. Con el pasar de los años, no sólo mi gusto no ha caducado, sino que la misma canción se erige como uno de los pilares máximos del britpop noventero, y del rock británico en general. 


19. "Digsy's Dinner"


Esta canción es un gusto de reciente adquisición. Cuando escuché el álbum del que se extrae por primera vez, esta canción pasó totalmente inadvertida por mí. Sin embargo, con el paso de los años, me fue atrayendo su simplicidad juguetona, su lírica incoherente y su indudable sentido rocanrolero que baña y sumerge a la canción en un sonido áspero y estruendoso. 


18. "The Hindu Times"


La facilidad que tenía la banda en crear canciones simples, efectivas, llenas de melodías que son tan pegajosas como rocanroleras, se demuestra justo en esta canción, una pieza que encaja perfectamente en los parámetros tanto del rock como del pop, y que con una sencillez asombrosa, se vuelve en un momento musical memorable. Hay que tener un cierto talento para poder hacer simples las cosas complicadas, tal y como lo hace la banda en esta canción.


17. "Talk Tonight"


En realidad esta canción es un lado B del sencillo "Some Might Say" aparecido en 1995, en el que Noel Gallagher interpreta prácticamente a solas esta emotiva y melancólica canción, con un mensaje un tanto desolador y esperanzador por igual, y que en lo musical, evoca las mejores piezas folk de los años sesenta. Muchas veces los lados B de Oasis eran incluso mejores que los lados A. 


16. "Stand By Me"


Esta es otra de esas canciones míticas de la banda, extraída del álbum más extremo que hayan grabado, el Be Here Now de 1997, e intencionalmente, en esta canción redujeron los muros de guitarra que tanto caracterizan a este trabajo discográfico, y además se incluyó una discreta sección de cuerdas que por momentos aligera el ambiente rockero. Pero aún así, es fácil percibir el ambiente rasposo, que contrasta a la perfección con las melodías pop y los arreglos vocales muy al estilo Beatle.


15. "(Probably) All In The Mind"


Esta canción quizás no sea de las favoritas de nadie, pero para mí es uno de los momentos más disfrutables de todo el historial de la banda. Su claro ambiente evocador de la psicodelia sesentera, más los multicitados arreglos vocales que genialmente hacían los dos hermanos Gallagher le dan un aire exquisita e innegablemente británico a la canción, que en ese sentido, reboza en elegancia y sofisticación.


14. "Roll With It"


Otra de las canciones fundamentales de la banda, la canción está llena de energía, de vitalidad, y sobre todo, de melodías fantásticas que, por más accesibles que sean, jamás hacen que la canción pierda poder rockero ni en elegancia. Todo aquél que se diga amante del rock, del sonido de las guitarras, del legado británico, debe amar esta canción, sí o sí.


13. "Stay Young"


Otro ejemplo de los lados B que, si bien en este caso no supera a su contraparte ("D'You Know What I Mean"), sí le compite por igual, esencialmente por su ambiente más ligero, su estruendoso (y hermoso) muro de sonido compuesto por decenas y decenas de guitarras encimadas, y sobre todo, por el genial motivo melódico que lleva a toda la canción, y que resulta ser simplemente irresistible para cualquiera que le escuche.


12. "Who Feels Love?"


Quizás la canción más experimental de este listado, y también una de las más brillantes, la canción nos sumerge en una atmósfera diferente, con menos guitarras, con más experimentación, pero manteniendo el principio melódico que siempre caracterizó  a la banda. Es cierto que en el 2000 la banda tenía que hacer cambios en su sonido, y el resultado, un tanto irregular por momentos, nos trajo maravillas como esta.


11. "Magic Pie"


Jamás me cansaré de admirar y alabar el muro de sonido que la banda usó en su tercer álbum. Hace que las canciones, con toda su accesibilidad melódica, trasciendan en un ente ultra rockero, que les acerca más a Led Zeppelin que a los Beatles. La canción es una maravilla que los amantes del áspero sonido de la guitarra eléctrica adorarán tanto como los exquisitos que preponderan la melodía elegante sobre los demás elementos musicales.


10. "Gas Panic!"


Al igual que en "Magic Pie", esta canción  se acerca más a una ambientación más épica, gloriosa, a través de la progresión de sus melodías y, sobre todo, de sus armonías, en las que se añaden sonidos conforme avanza la canción. Para la segunda mitad de la canción, ya estamos ante una obra grandiosa, que en su misticismo rockero se esconde un tímido dejo de melancolía, muy acorde con la letra de la canción.


9. "It's Getting Better (Man!!)


No pasan ni 5 segundos de que inicia la canción, y ya estamos escuchando, por lo menos, a 5 guitarras sonando al unísono. Y eso resume esta canción a la perfección. El estilo es mucho más rockero que popero en este caso, y los breves momentos de melodía, son exclusivamente vocales, voces que apenas si se escuchan por encima de las guitarras, y que como un instrumento más, funcionan bien. Al final, la canción se da la libertad de extenderse 2 minutos más, justo para eso, para que todos admiremos el fantástico sonido de las guitarras. 


8. "Cast No Shadow"


Sin duda esta es la canción más sensible y bella de todo el repertorio de la banda. Aparecida en su segundo álbum, su alcance sensible se vio opacado por el abrumador éxito de la otra balada del álbum, "Wonderwall". Sin embargo, esta canción me parece mucho más hermosa, y mucho más sensible que la famosísima ya citada. Aún con la mezcla rara entre sonidos country y pop (en una balada), la canción es de una belleza inigualable.


7. "Slide Away"


De entrada, la canción no parece ser una que pueda destacar muy por encima de las demás de su primer álbum. Las primeras notas esconden algo que más adelante se nos revelará con enorme asombro, y es el alcance emotivo que puede llegar a alcanzar esta canción. Una vez que escuchamos el coro, percibimos la altura que puede alcanzar la canción, y cuando llegamos a la segunda mitad de la canción, nos es indudable que la canción es majestuosa, cuanto menos.


6. "The Girl In The Dirty Shirt"


Esta canción, con tan peculiar nombre, es uno de los más grandes momentos musicales de la banda, y es una que resume a la perfección su estilo. Melodías, arreglos vocales, guitarras, y un ingenio maravilloso para conjuntar todos estos elementos en una canción memorable de principio a fin. La facilidad que tenía Noel Gallagher para componer canciones que fueran igualmente rockeras y elegantes, es asombrosa.


5. "Live Forever"


Con esta canción ya entramos al terreno de las canciones que son históricas, no sólo para la banda, sino para el rock en general. Live Forever es un himno al rock británico noventero, aquél que no parecía existir en los primeros años de esa década, y que gracias a Oasis resurgió de entre las cenizas y se posicionó como el principal estilo de la segunda mitad de los años noventa. No hay más que decir, la canción es un himno.


4. "Columbia"


Por si nos faltaban himnos rockeros. Esta canción es un perfecto homenaje a Led Zeppelin, sin los solos de guitarra virtuosos, y con un estilo más melódico. Los feedbacks de inicio son ya míticos, y la estructura simple de la canción (sólo 3 acordes) no se interpone en el camino de transformar esta pieza en un épico viaje a los lejanos y emocionantes años en los que el britpop apenas nacía.


3. "Acquiesce"


Sí, un lado B  es una de mis canciones favoritas de la banda. Y cómo no serlo, si es electrizante, emocionante, delirante, memorable, poderosa, y prácticamente sin ninguna falla. Es cierto que la estructura nuevamente es simple, pero hay que hacerlo, hay que tener la creatividad de componer una canción simple y convertirla en un hito rockero. Esta canción en estos tiempos, sería Dios. Así nada más.


2. "Supersonic"


Esta canción no sólo es de mis favoritas de la banda, es una de las canciones mejor hechas de todo el rock noventero, con mucho ingenio, con un solo de guitarra que es ya histórico, y con una frescura que tanta falta le hacía al rock británico a principios de los noventa. Directamente al olimpo del rock, Supersonic es una pequeña obra maestra.


1. "Champagne Supernova"


No podía ser otra canción que esta. La máxima obra de Oasis, uno de los portentos del rock británico de todos los tiempos. Una canción con muchísima emotividad, con altibajos sonoros que nos llevan de la calma al caos con suma facilidad, y que al final, nos dejan en el cielo, admirando a los mortales desde la majestuosa altura a la que nos deja esta canción. Una obra inigualable, un himno absoluto del rock, y un monumento al genio absoluto de los años noventa. 

jueves, 16 de enero de 2020

El mejor álbum de 1992



La aseveración en el título de este escrito es, por supuesto, totalmente subjetiva, puesto que cada quien tendrá su álbum favorito para tal año. Sin embargo, dentro de esa subjetividad, creo que tengo algunos argumentos para sustentar que The Southern Harmony And Musical Companion es, de hecho, el mejor álbum de segundo año de la década noventera.

Para empezar, algo de contexto. Los Black Crowes son una banda originaria de Marietta, en Georgia, estado sureño por excelencia, no sólo en términos geográficos. Gran parte de la historia y la cultura sureña de los Estados Unidos se origina en dicho estado, cosa que también se deriva en expresiones artísticas, como lo es la música. El rock, como género, tiene sus raíces en el sur de dicho país, y por ende, en Georgia, como estado y como pieza esencial de tal región.

Así, la banda siempre ha honrado esos orígenes en su música, como lo demostró en su debut, el Shake Your Money Maker de 1990, con canciones tan rockeras como emotivas, como lo son "Twice As Hard",  "Sister Luck" o "She Talks To Angels", por mencionar sólo algunas. El álbum fue bien recibido, a pesar de ser publicado en una época de transición en el rock. Entre el decadente hair metal, el naciente grunge y el oculto y venerado alternativo subterráneo, poco espacio había para un álbum con referencias a las raíces del rock, como lo son el blues, el gospel, el soul, el country, etc. Aún así la banda publicó su debut, el cual es un deleite de principio a fin.

Luego vino el vendaval que fue 1991, y la escena musical era completamente diferente. Fue entonces, en 1992 que la banda publica su segunda obra, el maravilloso y ya mencionado The Southern Harmony And Musical Companion. Un compendio maravilloso del rock clásico, mezclado con los sonidos emergentes, sin caer en los facilismos deprimentes del grunge, que ahora era popular, ni en la vanguardia postpunkera que venían manejando algunas bandas que después serían conocidas como alternativas. Esto era simplemente rock, con atisbos de blues y gospel principalmente. Y si a ello le añadimos el potencial en la composición de los hermanos Chris y Rich Robertson, además del estupendo y emotivo alcance vocal del primero, tenemos como resultado una de las obras más puras y genuinas de rock, en una época donde el rock parecía haber olvidado sus raíces.

La obra inicia de manera contundente con el poder de "Sting Me", un rock que nos recuerda un poco a los Rolling Stones de su época más clásica. Además, un coro de gospel para acompañar la parte vocal, y un ritmo irresistible, hacen de esta canción abridora un entremés perfecto para lo que vendría después. "Remedy" es otro gospel rock, mucho más pausado que el anterior, menos enérgico y mucho más melódico. Es, de hecho, la canción más conocida del álbum, y una de las mejores. Desde el riff inicial nos percatamos que estamos ante una obra diferente y propositiva, y si a ello añadimos la entrañable línea de piano en el fondo, como sostén de emotividad, y los coros que van de lo cálido a lo sensual. Los amantes del rock clásico nos enamoramos a primer escucha con esta fantástica canción.

La sustancia comienza de lleno con el tercer tema, el impresionante "Thorn In My Pride", un gospel lento, lleno de una entrañabilidad celestial, y una ambientación majestuosa. Además sus seis minutos de duración nos permiten apreciar cada parte de la obra, desde el calmo inicio, pasando por el crescendo intermedio y llegando hasta el portentoso cierre de la canción. La primer canción del álbum que se puede considerar como una pequeña obra maestra, sin lugar a dudas. Siguiendo con la ambientación, "Bad Luck Blue Eyes Goodbye" es un blues lento y dolorosísimo, en donde se tocan fibras diferentes, pero igualmente majestuosas. SI bien, no nos deja un sabor de boca como el tema anterior, de epicidad y gozo, sí nos dejará con un nivel emotivo bastante alto. La banda tampoco escatima en segundos de música, de dolor y de tristeza, en esta maravillosa obra.

Siguiendo con los acordes de dolor y con el blues, "Sometimes Salvation" llega en la forma de un rock poderoso, lento y sufrido, con un despliegue vocal de Chris Robertson que es glorioso y que alcanza las fibras más sensibles de todo aquel que le escucha. La banda nos bombardea con su potente rock lento y cargado de una dosis emocional tan intensa como pesada. La tensión se corta con "Hotel Illness", un típico rock sureño, con elementos campiranos y country, sin caer demasiado en estos géneros, pero sí tomando prestados los elementos necesarios para que la canción se disfrute y nos aligere un poco la ambientación.

Por su parte, "Black Moon Creeping" es otro rock poderoso, que nuevamente nos remite mucho a los Rolling Stones de inicios de los años setenta. Mientras que "No Speak, No Slave" es la canción más pesada de todo el álbum, coqueteando con el hard rock más puro, con ese riff a una cuerda que transmite ese poderío rocanrolero, con un sonido mucho más cercano al alternativo de aquellos días, sin que llegue a serlo del todo. Digamos que es la canción que más se acerca a las tendencias de principios de los noventa, aunque sin dejar del todo la esencia de rock clásico.

A mi gusto, la mejor canción del álbum es "My Morning Song" una canción que retoma los elementos blues y soul que escuchamos en "Remedy", pero los lleva aun nivel diferente, rayando en la epicidad hacia el final de la canción, con riffs de guitarra maravillosos y un despliegue rocanrolero excelso en los estribillos. El acompañamiento del coro de gospel no hace más que incrementar el efecto catártico de la canción, que para el final nos tendrá absolutamente asombrados por su perfección. Para cerrar, una maravillosa interpretación de "Time Will Tell", canción original de Bob Marley que la banda retoma para hacer una suerte de jam vocal, con una base musical acústica y un sinfín de improvisaciones vocales que repiten el coro de la canción incansablemente, desde distintas perspectivas emocionales que se intensifican progresivamente. No podía haber un final más perfecto para esta joya.

Y así, yo no tengo duda de que esta obra es la mejor de todo 1992, con todo y que la banda perteneciera a otra corriente distinta a la que imperaba en aquellos años. Sin lucrar con la nostalgia, la banda retoma los elementos esenciales que hicieron al rock lo que es, y lo interpretaron desde una perspectiva actualizada, y fresca. Todo aquel que se declare amante del rock, debe conocer y amar esta deliciosa y poderosa obra musical.