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viernes, 1 de octubre de 2021

10 himnos oscuros de Tool

 


Tool es una de esas bandas que publican poco material (5 álbumes en casi 30 años de existencia) pero cuya música vale la pena esperar. Es difícil encontrar algún punto flaco en la discografía de la banda, quizás lo más cercano a ello se encuentre en su primer álbum, pero entendiendo el contexto, creo que su debut cumple y con creces. Para aquellos que no conozcan a Tool, una manera sencilla de describir su música podría ser como metal progresivo. Sin embargo, los que conocemos de lleno a la banda, sabemos que va más allá de eso. Escuchar su música es una experiencia envolvente, en la que es inevitable sumergirte. Es cierto que se orienta hacia la agresividad del metal. Pero en trasfondo, los mensajes son tan profundos como el psique humano, la deslealtad y el amor mismo, sin cursilerías. Y qué decir de la perfección académica con la que se interpreta la música. Los músicos son unos virtuosos en lo que hacen, y de todos los géneros musicales que existen, sólo el jazz podría albergar a una agrupación con estas características. Veamos entonces, 10 canciones que a mí me parecen fascinantes de esta inigualable agrupación.


10. "Rosetta Stoned"


Con una enigmática letra, que quizás contenga un par de sinsentidos (cosa inusual en la banda) tenemos este despliegue instrumental de más de 11 minutos, en donde los músicos exploran su vertiente más enérgica, con una larga sección inicial que parece no tener fin, a un beat de 10/8 y con aumentos y descensos de volumen apenas lo suficiente para contrastar los unos con los otros, pero sin cortar nunca la potencia que se nos transmite. Finalmente, la dinámica se modifica cerca de los 7 minutos de iniciada la canción, con una sección que aparenta ser un raga hindú (algo muy recurrente en la banda, especialmente a partir de la aparición de Lateralus, su mítico tercer álbum), incluso con una guitarra distorsionada a manera de sitar (o quizás sea un sitar distorsionado). Bastante enigmático, pero espectacular. Sólo la primer probada de los alcances sobrehumanos de Tool. Ojo con el final de la canción.


9. "Reflection"


Unas percusiones con armónicos perfectamente definidos (como si fuese una tabla) nos reciben para iniciar "Reflection", uno de los mejores temas de la banda. A esto, le sigue un riff inusual de bajo, que nuevamente nos lleva por los caminos de la música de la India, y nos orilla a entrar en una especie de trance tan extenso como disfrutable. A él, se añaden otros sonidos que no reconoceremos de primer instancia, pero que alimentan las armonías de manera espectacular. Incluso el efecto aplicado a la voz de Maynard James Keenan aporta de manera importante para lograr esta suerte de estado de nirvana musical. La banda juega con esta dinámica, hasta la aparición de la guitarra de Adam Jones, casi a los 6 minutos y medio de canción, haciendo que el tema crezca en intensidad de una forma tan natural como disfrutable. Perfectamente se podría realizar una danza tribal con esta espectacular canción. Más allá de este crescendo paulatino, la canción no tiene grandes cambios de ritmo, ni despliegues de complejidad. 


8. "Aenema"


Lejos de los aires hinduístas de los dos temas anteriores, esta canción es una mofa clara hacia todos los conspiracionistas que, hacia finales del siglo XX (época en la que se publica esta canción) pensaban que la llegada del año 2000 sería catastrófica y apocalítpica. El tema inicia con uno de los riffs más reconocidos de la banda, sobre el cual se construye la primer mitad de la canción, con una estructura casi convencional de estrofa-coro-estrofa-coro. Al finalizar el segundo coro es cuando todo se descontrola, pues viene una de las secciones musicales más alucinantes de toda la discografía de Tool. Es muy común que en el mundo del metal se utiliza el doble bombo como recurso rítmico, pero ninguna banda lo usa como Danny Carey en esta canción. De aquí, ahora sí, se viene el apocalipsis en la catártica coda final. Alucinante. 


7. "Schism"


El riff de bajo con el que inicia esta canción es ya un hito de la música del nuevo siglo. Esta canción es la más reconocida de la banda, y sin duda una de las mejores. Con una letra extremadamente inteligente (dice cosas como "I've done the math enough to know/ The dangers of a second guessing/ Doomed to crumble unless we grow/ And strengthen our communcation"), y una estructura casi convencional, la canción no deja las ambientaciones oscuras y los sonidos complejos a los que la banda ya nos tiene acostumbrados (esos cambios de métrica son magistrales). Sólo que esta ocasión, la composición se acerca al oído común, de forma absolutamente inintencionada. Y lo digo porque la banda no lo buscó, incluso, la canción no tiene estribillo. Y a la mitad de la canción hay un largo pasaje instrumental en el que las revoluciones se disminuyen claramente. Aún así, la canción fue del gusto popular. A destacar (nuevamente) el cierre de la canción. 


6. "Third Eye"


Una canción homenaje al entonces recientemente desaparecido standupero Bill Hicks, en la que la banda retoma muchas de sus ideas sobre la psique humana, el tercer ojo y la trascendencia más allá de lo material. Con este tema se cierra el mítico álbum "Aenima" de 1996, y aunque no se parece en nada a lo presentado en los temas anteriores del álbum, lo abrocha de manera espectacular. Construida claramente como una suite, con secciones que varían en ritmos y melodías, podríamos considerar a esta como la primer canción que la banda construyó a manera de música clásica hindú, con su Tala rítmica y su Raga enigmático, y que serviría de bisagra para abrir nuevos horizontes que la banda exploraría y explotaría en álbumes siguientes. Son casi 14 ,minutos de viaje, de ascensos y descensos sonoros que nunca alcanzan un clímax, al menos no como lo conocemos en la música de occidente. En todo momento sentimos que algo está por ocurrir, y es hasta el final de la canción que obtenemos lo que buscábamos, aunque no de la manera en que lo buscábamos. Desconcertante, pero igualmente genial. 


5. "Vicarious"


5 años habían pasado desde la aparición de Lateralus, álbum con el que la banda se consagró como un hito del metal progresivo. 5 años de espera, y al publicarse su siguiente álbum, lo primero que la gente escucha es esto. Un riff que indudablemente es de Tool, pero que de alguna manera, esa guitarra suena diferente, tiene un tratamiento distinto. Lo que no es distinto es la capacidad que tiene Tool de hacer canciones alucinantemente complejas, y aún así mantenernos atentos a cada segundo, cada cambio de ritmo, cada arreglo instrumental, y cada palabra de sus letras. Lo que hacen del minuto 4:20 al minuto 6 aproximadamente, es algo que ninguna otra banda en el mundo de la música es capaz de hacer. Y luego el último minuto de canción, en donde está la confirmación del tamaño de agrupación que es Tool.


4. "Ticks & Leeches"


Si mezcláramos la música hindú con el mejor thrash metal, probablemente el resultado sería esta canción. La banda adopta su versión más agresiva, más enérgica en este tema. Con sólo escuchar los primeros 70 segundos de la canción nos damos cuenta de que lo que estamos escuchando es un nivel de música diferente. La precisión que alcanzan los músicos en estos segundos iniciales es algo a lo que el 95% de bandas de rock en el mundo sólo pueden soñar en alcanzar. Pero la banda dosifica esa energía, con un interludio que enfría las cosas de manera irremediable, sólo para volver a apabullarnos en los minutos finales de la canción, en los que se retoma el poderío, la energía, la fuerza, el virtuosismo y la majestuosidad con los que había empezado la canción. La conclusión a la que llegamos con esta canción es que Tool tiene a uno de los 5 mejores bateristas de los últimos tiempos. 


3. "Eulogy"


El amor y la dedicación que tiene la construcción de esta enorme canción es una de las primeras cualidades que se pueden destacar de ella. La banda se toma poco más de 2 minutos para construir las armonías de la canción, de modo que el tema nos introduce uno por uno, una serie de instrumentos que forman un magnífico paisaje musical, tan bello como oscuro, y tan sublime como ominoso. A esto, le sigue una breve sección con estructura convencional de 2 vueltas de estrofa-coro que deriva en un extraño solo de guitarra, y posteriormente, a una de las secciones más potentes de todo el historial de la banda ("don't you step out of line"), y es aquí donde la canción ya es completamente diferente. En algún punto de las transiciones anteriores, la canción dejó de ser la que era, y se transformó en otra completamente diferente, que retoma pedazos del principio, pero que se potencializa a tal grado, que es hasta el final que se alcanza el punto más alto de intensidad de los 8 minutos y medio que dura la canción. Sí, un himno del metal.

2. "Forty-Six & 2"


El mejor riff de bajo de toda la historia del metal es la puerta de entrada a esta maravillosa canción. De hecho, esta es la canción de menor duración de todas las presentadas en este listado: apenas 6 minutos. El inicio de la canción es de una exquisitez única, con su calma tensa, su revolvente sonido y  las melodías intrincadas. Después, el tema estalla en el primer coro, en donde apreciamos a plenitud a una banda de rock haciendo lo que mejor sabe hacer. Además de ser la canción más breve del listado, también es la más simple en estructura, estrofa-coro-estrofa2-coro2-puente-solo-coda final. Para ser Tool es extremadamente simple. Y sin embargo, la naturaleza de las melodías y los ritmos hacen que la canción, aún con su estructura convencional, nunca deje de ser enteramente progresiva. Y luego escuchamos el hipnótico solo de guitarra y bajo, con media nota de distancia entre uno y otro, y nos entregamos a él, pues de éste deriva el cierre de la canción. Tool siempre tuvo la cualidad (como ya se vio en las demás canciones de esta lista) de preparar una canción genial con un cierre dos niveles por encima. Esta canción no es la excepción. El final de la canción, es de lo mejor que se le pudo haber ocurrido a cualquier músico para culminar su obra. Tan simple y tan  efectivo. Son unos genios. 

1. "The Grudge"


Desde mi punto de vista, este es el pináculo máximo de la banda en cuanto a 3 elementos: complejidad, progresión y musicalidad en toda la extensión de la palabra, combinadas de una manera tan quirúrgica y perfecta, que justo cuando pensamos que el tema se inclina hacia cualquiera de las 3 esquinas, de inmediato recompone y equilibra. Cuando escuché esta canción por primera vez, realmente escucharla, no podía creer que existiera música así. Los beats complejos, los riffs memorables, los cambios de ritmo, las armonías a veces dulces y a veces oscuras, incluso el matiz de la voz de Maynard James Keenan, a veces agresivo y a veces dulce... todo se compagina de manera perfecta en esta canción. Nada sobra, nada falta. No hay coros, no hay paisajes excesivos sólo hay música que nos lleva de un punto a otro, sin descanso, pero sin confundirnos tampoco. Cuando se debe retomar una sección, se hace sin abusar de ella. Cuando se debe incrementar la complejidad musical, se hace sin excesos. Cuando se debe ser agresivo, se hace sin pretensiones. Cuando se debe ser calmo y melódico, se hace sin hostigar. Todo está en su perfecta medida, y lograr eso es tan difícil, que Tool lo hizo sólo una vez, a mi parecer, en esta espectacular obra. Sobra decir que el final de la canción es todo lo monumental que puede ser el final de una canción. 

martes, 29 de junio de 2021

Metallica en canciones

 


Desde sus inicios, Metallica siempre se caracterizó por ser una banda que generaba polémica, incluso entre sus mismos seguidores. Ya sea por la inclusión de baladas en sus discos, por la sustitución de un elemento fundamental de la banda tras su muerte, el ingreso al mainstream, la demanda contra Napster, o la más reciente, el anuncio de su 'blacklist', es decir, artistas de dudosa reputación (sólo algunos) recreando las canciones de su mítico álbum negro. De cualquier manera, no por ello deja de ser una de las bandas fundamentales no sólo del metal (del cual es un pilar fundamental), sino del rock como género. Así que por ello, he decidido hacer una lista con 15 canciones que a mí me encantan de esta polémica agrupación.


15. "Battery" del álbum Master Of Puppets (1986)


La canción que abre el tercer disco de la banda, inicia, como en su álbum antecesor, con una intro de guitarra acústica, pero a diferencia de su antecesor, las notas no son cursis, baladescas, ni mucho menos; son oscuras y ominosas, y ello se confirma una vez que entran los demás instrumentos. El poderío de la banda se expone con una explosividad característica del género que ellos mismos habían ayudado a crear, el Thrash Metal. 


14. "For Whom The Bell Tolls" del álbum Ride The Lightning (1984)


El segundo álbum de Metallica no fue precisamente un paso adelante para la banda, sin embargo, esta canción es una poderosa muestra de lo que más adelante sería el groove metal. Es una canción lenta, pesada, poderosa, y sumamente teatral (característica del álbum en general, y que en los demás temas no salió tan bien), algo que en su momento no fue bien recibido por los pocos seguidores que tenía la banda. Hoy en día, sin el velo del fanatismo, podemos apreciar el potencial real de la canción.


13. "Eye Of The Beholder" del álbum ...And Justice For All (1988)


Para mi gusto, este es el segundo mejor álbum de la banda, y canciones como esta lo demuestran. La banda ya no sólo hacía canciones extremas, se permitía la experimentación con estructuras diferentes, había más progresión y las canciones no eran lineales. Los cambios de ritmo en la canción, el ingenio para el entrecortado riff y la secuencia melódica hacen de esta canción una suerte de mini-evolución para el thrash metal que, desafortunadamente, no prosperó. Sólo hace falta analizar musicalmente el tema, para descubrir el enorme valor que tiene. 


12. "Whiplash" del álbum Kill 'Em All (1983)


El primer álbum de Metallica era una patada en los bajos para todos los demás géneros de metal que se hacían a principios de los ochenta. Y eso se corrobora en esta poderosa y rapidísima canción, en lo que aún se conocía como Speed Metal, y que nos recuerda un poco al Power Metal de bandas como Helloween. Sólo que sin los elfos, los duendes y las hadas, y con una dosis más cruda de realidad y vísceras. Aunque es cierto que James Hetfield aún sonaba como adolescente. 


11. "Nothing Else Matters" del álbum Metallica (1991)


La balada por antonomasia de Metallica, un portento de canción, sí. Los fans la odiaron por ser lenta, delicada, incluso sinfónica. Y dentro del mundillo del metalero y del headbanger eso es un insulto imperdonable. Pero dentro de la música, del rock, es una canción incuestionable, un must para todo amante del género, y sobre todo, una excelente canción. Con toda su introspección, delicadeza y sensibilidad, se trata de uno de los mayores íconos de Metallica, les guste o no a los puristas del metal. 


10. "Seek & Destroy" del álbum Kill 'Em All (1983)


La primer canción insignia de Metallica se sustenta en un maravilloso riff que con el paso de los años se volvió inconfundible para representar no sólo los inicios de la banda, sino del Thrash Metal como género. Y ello es evidente en la forma aún no evolucionada (por momentos suena como Mötley Crue) en la que suena la canción, aún en búsqueda del poderoso sonido que más tarde hallaría la banda. 


9. "Atlas, Rise!" del álbum Hardwired To Self-Destruct (2016)


Justo cuando todos pensábamos que Metallica jamás volvería a hacer una canción decente, y mucho menos una buena canción, como las de sus mejores años, llega este sorprendente tema de su último álbum de estudio (hasta ahora) para hacer que las esperanzas de los amantes de la banda renazcan. Desde el explosivo inicio la canción promete muchas cosas que a lo largo de los seis minutos y medio que dura, las cumple. Thumbs up, definitivamente.


8. "Enter Sandman" del álbum Metallica (1991)


La canción con la que conocí a la banda cuando aún era un niño, y sin lugar a dudas, la más representativa de la banda. Y es que todo es perfecto en la canción. Un riff memorable, el sonido de la voz de Hetfield, la letra atemorizante y las melodías tan metaleras y poderosas, como accesibles y universales. Nuevamente repudiada por los puristas, esta canción es un hito en la historia del rock, y por supuesto, una de mis favoritas de toda la vida.


7. "Through The Never" del álbum Metallica (1991)


Una joya que muchas veces pasa desapercibida dentro de la gran cantidad de canciones archirreconocidas del álbum negro de Metallica. Es una poderosa, thrashera y virtuosísima canción en la que se mezclan de alguna manera la faceta previa y actual (en ese momento) de la banda, y que como resultado tenemos esta joya que, desde que la escuché por primera vez, me voló los sesos, por su velocidad y su poder.


6. "Dyers Eve" del álbum ...And Justice For All (1988)


Quizás la versión más extrema que se vaya a escuchar de Metallica, la encontraremos en la canción que cierra su cuarto álbum, y en donde además, la banda se encarga de reventarnos con su virtuosismo llevado a un nuevo nivel, especialmente el de Lars Ulrich, quien usa el doble bombo como nunca antes (ni después) lo había usado. Quizás esto es lo único de Metallica que se podría considerar como Death Metal (o death metal progresivo). 


5. "The Unforgiven" del álbum Metallica (1991)


Otra de las míticas canciones del álbum negro. Lejos de la posible cursilería de Nothing Else Matters, esta canción es una semi balada pero muy oscura, respetando los antecedentes metaleros de la banda y complementando a la perfección las melodías con los power chords. Y quizás mi momento favorito de la canción es el espectacular solo de guitarra de Kirk Hammet, con una sensibilidad acorde con la oscuridad innata de la canción. 


4. "...And Justice For All" del álbum ...And Justice For All (1988)


A partir de esta canción, las restantes de la lista las podemos ya considerar como canciones enteramente progresivas, dado que no siguen una estructura lineal, y que juegan mucho con los cambios de ritmo, tonalidades y usan múltiples secciones a manera de mini-suites. Y en el caso de esta canción en particular, los cambios radican en algo que la banda usó recurrentemente en el álbum, es decir, el uso de secciones semi-acústicas y secciones poderosamente metaleras. Con eso ya establecido, podemos decir que el inicio de esta canción es un deleite. 


3. "One" del álbum ...And Justice For All (1988)


Otro más de los himnos de Metallica, sólo que este sí tiene la aprobación de los puristas metaleros que dan su aval y la llaman el himno del thrash. No sé si se requiera que un género como el thrash tenga un himno, pero la canción sí es un estandarte de una generación no valorada e incluso vilipendiada. Hablando de la música, todos la conocemos, es un constante crescendo que nos habla de los horrores de la guerra desde la perspectiva de un veterano que lo perdió todo menos la vida (la letra es tan gráfica como espeluznante). Lo que inicia de forma tranquila termina en una vorágine apoteósica de metal en su estado más genuino. 


2. "Master Of Puppets" del álbum Master Of Puppets (1986)


Lejos de cualquier tipo de pretensión (ojo, Slayer y su "canción más pesada de la historia"), llega esta canción a irrumpir en los oídos de los fanáticos del naciente metal extremo, con una estructura musicalmente rica, no eran sólo ruidos y gritos. Hay secciones, hay melodías, hay cambios de ritmo, hay musicalidad en todo sentido. Cada "vuelta" se compone de estrofa, puente, coro, puente 2, coro 2, y vuelve a empezar. Luego de 2 vueltas tenemos el espectacular, casi barroco solo de guitarra de Hammett, y luego se desata el infierno antes de regresar a una vuelta final, con la que se cierra espectacularmente la canción. Una joya que vale al menos 10 veces lo que vale One (para mí).


1. "Wherever I May Roam" del álbum Metallica (1991)


Creo que Metallica jamás hizo una canción tan grande como esta. Es lo mejor de lo mejor que propuso Metallica en su historia. Lo mejor del thrash, lo mejor del progresivo, lo mejor incluso del metal accesible. Un riff memorable que inicia el tema de la forma más oscura posible, y que inmediatamente cambia el ritmo para acercarla lo más posible al thrash, y que mantiene un vaiven entre secciones lentas y pesadas, con secciones rápidas y vertiginosas, en la forma de estrofa-puente-coro, que sólo se ven interrumpidos por 2 breves y espectaculares solos de guitarra. La estructura perfecta para la mejor canción de Metallica. 

lunes, 10 de diciembre de 2018

Black Album: ¿El mejor o el peor álbum de Metallica?



Para muchos seguidores, el álbum homónimo de Metallica, también conocido como el Black Album, es el mejor álbum de la banda, el que tiene mejores canciones y el que muestra una mayor madurez. Sin embargo, hay otro gran sector que lo define como el declive artístico de la banda, una obra débil, complaciente y comercial, que arruinó a la banda y que significa lo opuesto a lo que el Heavy Metal debería aspirar.

Desde luego que con tanta división de opiniones, es imposible dar una sentencia definitiva, y lo más a lo que se puede aspirar es a dar simplemente el punto de vista de cada quien, esperando de alguna manera, determinar una postura definida. Lo que sí es innegable es el hecho de que el álbum fue un parteaguas para la banda, y para el metal en general. Marcó un antes y un después, y, para bien o para mal, regresó un poco al mainstream al más oscuro y viril de los subgéneros del rock.

Pero para poder definir una postura es importante tener el contexto detrás del ábum mismo. La banda había surgido del underground californiano en los años ochenta, con el llamado Thrash Metal que ellos mismos habían perfeccionado, el cual mezclaba la velocidad del hardcore punk con las virtuosas instrumentaciones características del metal. Es cierto que antes del álbum negro, la banda había grabado algunos álbumes muy buenos, como "...And Justice For All", y sobre todo, el espectacular "Master Of Puppets", el cual incluye algunas de las canciones más épicas y poderosas de todo el repertorio de la banda. Y también es cierto que después del álbum negro, la banda jamás regresó al nivel musical de los años ochenta. Todo fue decadencia a partir de ahí.

Pero regresando al antes. La banda decidió contratar a Bob Rock, productor de bandas como Motley Crue, que hacían el típico glam metal complaciente y carente de sustancia, por lo que la banda misma tuvo un sinfín de confrontamientos con el productor por su manera de guiar las grabaciones. Incluso llegaron a hacerle bullying a tal grado, que el mismo productor reconoció sentirse agobiado, en especial por James Hetfield y Lars Ulrich. Sin embargo, esto no impidió que la mano del productor se reflejara en la música, cosa que fue notoria en todos los temas.

La música sonaba mucho más limpia, más pulcra, menos áspera y ruda. Esto fue el primero de muchos reclamos de los seguidores de la banda. Además de esto, los arreglos de algunas canciones parecía demasiado suaves para una banda tan poderosa como Metallica. En temas como "The Unforgiven", donde la voz de Hetfield es irreconocible por momentos, de lo suave que suena, o "Nothing Else Matters", donde los arreglos de cuerdas parecían excesivos e innecesarios. Además, las guitarras, en específico la de Kirk Hammett, parece estar recubierta de un barniz de elegancia que no se había escuchado en álbumes anteriores. En fin, el sonido pulcro del álbum al parecer ofendió a muchos seguidores de la banda.

Sin embargo, esto ayudó a que la banda adquiriera millones de seguidores nuevos, quienes veían en la banda un potencial melódico y armónico, similar al de una banda de metal clásico. Los millones en ventas y los múltiples conciertos inevitablemente alejaron a la banda de sus seguidores originales, y los llevaron a un punto en el que era imposible regresar. Así que es cierto, la banda terminó por arruinarse gracias a este álbum, al menos en un nivel artístico.

Sin embargo, yo no veo ningún otro álbum que defina mejor el legado de Metallica, no veo que otra obra haya tomado la estafeta del álbum insignia no sólo de una banda, sino de toda una generación de metaleros, que parecían esconderse, que parecía que su tiempo había terminado y que, gracias a esta obra, tuvieron un resurgimiento y el metal se extendió a nivel popular por una década más. Las canciones, si bien no son todo lo hardcore que en álbumes anteriores, son excelentes representantes del metal como género, y hoy en día son clásicos incuestionables no sólo del metal, sino del rock en general.

La obra no es mala, si se analiza con frialdad. De hecho es uno de los mejores álbumes metaleros de todos los tiempos, una obra que equilibra por igual la pesadez con la melodía, la virilidad con la armonía, y la agresividad con el ritmo. Es cierto que incluye canciones muy populares, canciones que hemos escuchado hasta el cansancio, pero ello tiene una razón de ser. La popularidad no necesariamente es mala, si se tiene una sustancia que sustente tal efervescencia por una obra musical En este caso, el álbum es sustancioso, es muy rico en emociones, melodías y poder.

Tenemos los ejemplos de los Beatles, el Dark Side Of The Moon, o el mismo Nirvana. Ejemplos de que la popularidad puede significar valor artístico, en contadas pero muy válidas ocasiones. Esto le sucedió de cierta manera al álbum, y con el paso de los años, se confirma que la música tiene con qué mantenerse fresca, viva y con la misma energía que en 1991, año en que se publicó el álbum.

Nadie puede negar detalles pequeños pero riquísimos, dentro de la obra, como el riff de "Enter Sandman", la pegajosa pesadez de "Sad But True", las reminiscencias al viejo Metallica en "Holier Than Thou" y "Through The Never", siendo esta última quizás el mejor despliegue guitarrero del álbum, la asombrosa emotividad metalera de las mencionadas "The Unforgiven" y "Nothing Else Matters", la fuerza inagotable de "Don't Tread On Me" o "Of Wolf And Man", la ominosidad de "The God That Failed" y de "My Friend Of Misery", o el magnífico despliegue musical de la abrochadora "The Struggle Within".

Todo esto sin mencionar la que a mi parecer es la mejor canción no sólo del album, sino de toda la historia de Metallica, la exorbitante "Wherever I May Roam", una canción completa e histórica en todos sentidos. Con un riff espléndido, una emotividad que juega con nosotros gracias a sus incrementos súbitos de velocidad, mismos que de igual manera, se ralentizan súbitamente. Además está la letra que habla sobre la soledad de la carretera, la falta de raíces que siempre afecta a las personas, y la necesidad de estabilidad. Temas universales con los que todos nos identificaremos de cierta manera. Todo en esta canción es perfecto, y no podía aparecer en otro álbum que no fuera este.

Así que, dando mi opinión, el álbum negro es el mejor y más representativo de Metallica. Es una obra universal que superará sin problemas las barreras del tiempo, y que definió a toda una generación de bandas y escuchas amantes del metal. Dicen que del cielo al infienro hay sólo un paso, y en el caso de Metallica, esto se cumple. Tardaron años en crearse un nombre, con álbumes estupendos se ganaron el respeto, con esta obra fuera de serie se ganarin un lugar en el olimpo, y con todo ese esfuerzo, no les costó nada echar su futuro musical a la basura, tanto así que en casi 30 años no pudieron acercarse ni por asomo al nivel musical tanto de éste, como de los anteriores álbumes de la banda.

jueves, 2 de agosto de 2018

Jane dice... el mejor debut de los ochentas



Tenía yo 3 meses y 19 días de haber nacido, cuando se publicó un álbum que hoy, 30 años después (para ser exactos, 29 años y 344 días después), es uno de los álbumes que más admiro y amo, de una de las bandas que conocía de nombre desde hace muchos años, pero que hasta hace pocos realmente me dediqué a escuchar y conocer. Entonces, cuando me hablaban de bandas alternativas norteamericanas de finales de los 80 y principios de los 90, obvio pensaba en Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden, Smashing Pumpkins, R.E.M., Alice In Chains, Stone Temple Pilots, Pixies, etc.

Sin embargo, de entre todas ellas, había una que siempre omitía (por ignorancia, lo admito), y que hoy en día, no vislumbro la aparición de muchas de las bandas antes mencionadas sin su influencia directa. La banda en cuestión es Jane's Addiction, una de la que sólo me sonaba una canción de la que un par de veces vi el video en MTV, en sus años buenos, que se llama "Been Caught Stealing" de su álbum "Ritual de lo Habitual". Nada más.

Años después quise escuchar dicho álbum, y de inmediato me recordó a los Red Hot Chili Peppers, era funk metal, y por aquellos años, mi apertura hacia dicho género no era la más extensa, así que pasé de ellos, pensando que lo sabía todo sobre la banda y su música (hoy en día, "Ritual de lo Habitual" me parece un gran disco). Sin embargo, cometí el error de no escuchar su álbum anterior, que de hecho era su debut. El fascinante "Nothing's Shocking" de 1988, que sí, tiene elementos funk, pero también es proto-metalero, artístico y por momentos glorioso. Así que en honor a ello, el escrito de hoy va dedicado a tan monumental obra musical.



El álbum es oscuro desde la portada, controversial y transgesor. Vaya, desde el título: "Nada impresiona". Pero la música contenida en él trasciende a tan simples adjetivos, y va desde lo poderoso hasta lo emotivo, de lo contundente a lo sublime, y de lo accesible a lo psicodélico. Las letras del líder, vocalista y co-productor de la banda, Perry Farrell, son tan crudas como ingeniosas, y la música detrás de ellas es superior a lo expresado líricamente. Pero vayamos en orden.

La obra inicia con una especie de prólogo espectacular, como si estuviéramos en la intro de un concierto en un estadio lleno. Es épico, pesado y atrevido, cualidades que no se esperarían en un álbum debut, es más, en la canción inicial de un álbum debut. Es como cuando escuchas la primera canción del primer álbum de Pink Floyd, te vuela la cabeza. El estilo del álbum queda ambiguamente marcado en la inicial "Up The Beach", que de manera tan gratificante nos da la bienvenida al álbum. Y digo ambiguamente porque el segundo tema, "Ocean Size" es muy distinta en sonido. Parece ser de inicio una tranquila y acústica melodía, sin embargo la poderosa ruptura a los 20 segundos nos hace cambiar de opinión. Estamos ante una poderosa canción proto-metalera, con un sonido y una actitud claramente grungeros, y con Dave Navarro luciéndose en las guitarras, tanto la acústica como la eléctrica, ya que ambas tienen sus momentos de protagonismo, sonando sublimes dentro de su rango emocional. Dos canciones espectaculares para abrir la obra.

El tercer tema es mucho más acelerado, enérgico y menos expresivo emocionalmente. Ahora sí el rock duro es el protagonista en el 100% de la canción, y por ende, quien más se luce es Dave Navarro, aunque el trabajo de Stephen Perkins en la batería no desmerece en absoluto. Llega un momento en que la canción entra en un túnel sonoro muy denso, seguido de un espectacular solo de guitarra y luego otro túnel; esto es el alma de la canción. "Ted, Just Admit It..." es una contundente canción de más de 7 minutos de duración, que de inicio suena inofensiva, hasta rítmica, con esas percusiones limpias y pulcras. Sin embargo, los minutos avanzan y los trancazos sonoros se dejan venir por todos lados, hasta que llega el momento en que no sabemos ni cómo ni por qué llegamos hasta un punto de explosividad y energía rockera que, en un inicio, era impensable. Toda la sección de "sex is violent" es simplemente indescriptible. He aquí la primer majestuosidad del álbum.

Por su parte, "Standing In The Shower Thinking" es la primer canción de funk rock del álbum. Tenemos el ritmo, tenemos las guitarras, tenemos la letra cruda... tenemos aquí al sello distintivo de Jane's Addiction, una canción arquetípica de la banda. La energía y los solos de guitarra son los protagonistas de esta canción. Y a continuación, otra canción suprema, majestuosa, gigantesca. "Summertime Rolls" replica la epicidad del tema abridor, pero ahora con mucho más profundidad letrísticia y musical, siendo un constante crescendo sonoro y emocional que nos va llevando de a poco hasta un clímax maravilloso, adornado con sonidos espectaculares, como la hermosa guitarra lejana de Navarro, o la aparente suavidad del bajo de Eric Avery. Una vez que llegamos a la cima de la canción, el panorama desde allí arriba es espectacular. Parece una canción de otra banda mucho más legendaria, mucho más experimentada; es impresionante que se trate de una canción de una banda nueva, en su álbum debut.

Hora de regresar a terrenos mortales. Antes, una escala a medio camino, entre el olimpo y la tierra, "Mountain Song", una canción poderosísima y espectacular, con un riff, tanto de guitarra como de batería que, al unísono, suenan como una armada entera marchando hacia nosotros, con la firme intención de borrarnos del mapa. Es impresionante el legado de este álbum. Uno escucha estas canciones, y de ninguna manera suenan ochenteras, ni un esbozo de la música típica de tal década. Ahora sí, ya en la tierra, otra canción de funk rock, "Idiots Rule", una canción crítica, aplicable a casi todos los sectores de la sociedad correcta en la que vivimos. Como dato, los metales que escuchamos a lo largo de la canción son interpretados por Flea, el bajista de los Red Hot Chili Peppers, quien como todos sabemos, sabe un poco de esto del funk metal, y además, como pocos saben, es un virtuoso multi instrumentista y amante de los metales. Justo al final de la canción se le puede escuchar diciendo "I was great!" (¡Estuve genial!).

"Jane Says" es una delicia de canción, nada densa, nada agresiva (musicalmente al menos), bellamente adornada con algunas percusiones y con una estructura cuasi popera, que claro, para esta banda, esto es lo más pop a lo que pueden llegar. La canción fue un éxito menor en la radio de aquellos días, pero hoy en día, se trata de uno de los emblemas máximos de la banda, y de su época ochentera. En cualquier nivel en que se intente apreciar y analizar a esta canción es una delicia. Mientras tanto, "Thank You Boys" es un breve interludio jazzero, que como tal funciona bien a pesar de ser un sonido nada emparentado con lo mostrado en el álbum. Es más como un breve respiro antes de que finalice el álbum, cosa que sucede con el siguiente tema, el potente y crítico "Pigs In Zen", completamente funk-metalero, espectacular y contundente. No se podía esperar menos del maravilloso debut de la banda.

He de admitir que haber pasado por alto esta banda, y este álbum en particular, había sido un error. Sin embargo, me enorgullece saber que hubo grandes álbumes en el año en que nací (pobres los del 2001 para acá -salvo algunas excepciones-), y uno de ellos es esta obra, una de las más grandes en la historia del rock, al nivel de los más grandes álbumes noventeros y de algunos grandes álbumes setenteros, una de las obras más poderosas del rock ochentero, y un álbum esencial para comprender la revolución musical que se avecinaba apenas empezar la década siguiente.

lunes, 12 de junio de 2017

La espiral descendente


La agresividad es una característica humana tan natural como lo es el amor o la compasión, todos nacemos con particularidades propias de la naturaleza humana, instintos y actitudes primitivas que aún nos atan a nuestros ancestros primates. La agresividad es ciertamente una muestra de nuestro lado animal más persistente. Sin embargo, cuando la agresividad se mezcla con otras emociones, más cercanas a lo humano y más lejanas de lo animal, puede trascender y dejar de ser un comportamiento instintivo para ser una actitud evolucionada que sólo lo seres humanos hemos alcanzado.

En el arte es similar, la agresividad por sí sola es grotesca y cruda, sin embargo, cuando se mezcla con otras características como la frustración, la debilidad, la sexualidad o el miedo, pasa a ser un asunto muy fácil de expresar mediante las distintas formas artísticas que los seres humanos hemos desarrollado a lo largo de nuestros miles de años de evolución. Un caso de música agresiva, y artísticamente enorme, es el de “The Downward Spiral”, álbum de Nine Inch Nails publicado en 1994, en el que las vísceras y las debilidades humanas quedan expresadas de manera contundente mediante música que va de lo agresivo a lo perturbador, y de lo intenso a lo sublime.

Las canciones del álbum son poderosas, son crueles, son brutalmente honestas y controversialmente transgresoras. Desde la potente “Mr Self Destruct” notamos la impresionante contundencia del álbum, mientras Trent Reznor nos explica una a una las cosas que nos hacen auto destruirnos poco a poco mientras las asimilamos sin cuestionamiento alguno. Musicalmente tenemos una canción directa, con uso de potentes sintetizadores e instrumentos convencionales altamente procesados y modificados con el uso de herramientas tecnológicas y softwares como pro tools. La engañosa tranquilidad de la mitad de la canción es más una tensa calma que un alivio sonoro. Para finalizar, un ruidoso rechinar de múltiples guitarras, sin mayor sentido que el de desorientarnos y alterar nuestros nervios. El segundo tema es el perturbadoramente tranquilo “Piggies”, un delicado y oscuro tema en donde se exploran algunos de los momentos más sublimes del álbum, aún con todo lo malévolo que pueda sonar en primera instancia. Una vez que Reznor nos revienta los tímpanos con sus golpeteos a la batería, los cuales indican el inicio del fin de la canción, pareciera que la sensibilidad que tan difícilmente -con un hilito- se mantuvo en la canción, se destrozara en mil pedazos, sin embargo, esas notas finales descendentes, van a ser de los momentos más dulces y deliciosos de todo el álbum. Sí, son estremecedoras, sí, se retuercen nuestras entrañas con ellas, pero también es cierto que son de una belleza única.

Por su parte, “Heresy” es todo lo opuesto, un golpe a nuestros oídos desde las percusiones procesadas que parecen sacadas de una enorme maquinaria industrial, como de los enormes pistones del Titanic, contrastando con la aguda y satírica voz de Reznor, quien en el coro explota y cuestiona abiertamente las creencias de todos. A destacar el riff de guitarra que aparece en la segunda estrofa, que es delirante. Otra maravilla es la breve, concisa y metalera “March of the Pigs”, una muestra de agresividad en un compás complejo -que va de los 7/8 a los 15/8- y que, de manera en verdad brillante, se apaga súbitamente con el delicadísimo y delicioso cierre del coro (“Doesn’t it make you feel better?”) y su dulce piano. Un breve brillo que en automático eleva el nivel de la canción en potencia mil. “Closer” es el tema más conocido del álbum, gracias a su singular video musical, el cual se adapta perfectamente a la crudeza de su letra. Una sexualidad extrema y explícita, sustentada en música de lo más perturbadora y revuelve-entrañas que se haya escuchado jamás. La progresión melódica y el constante crescendo de la canción hace que se vuelva en un tema musicalmente épico, al grado de estremecernos en el último minuto de canción, una vez que caemos en cuenta de todo lo que ha crecido la canción y de todo lo que nuestros oídos han sostenido, de manera tan gradual y tan poderosa. Sí, es sin duda uno de los mejores temas del álbum.

“Ruiner” es un tema más cercano al rock, sobre todo en su instrumental sección intermedia, aunque lo más destacable es el portentoso y épico coro de la canción, en donde la oscuridad de las estrofas se convierte en una intensa luz sonora, majestuosa y suntuosa. Otra gran joya es “The Becoming”, una impresionante canción de pérdida de uno mismo, de ausencia de identidad, y de un deseo vehemente de regresar a como dé lugar, de librarse de la voz interna que nos aprisiona y nos limita, todo esto expresado en una letra perfectamente construida, y tan directa como pocas. De inicio escuchamos un riff de sintetizador en 7/8, el cual se sostiene por una melodía de percusiones igual de singular, y que se mantiene durante los dos ciclos de estrofa-coro iniciales. En un determinado momento Reznor explota, y la música se tranquiliza (con guitarra acústica incluida, lo cual es de destacar en un álbum como este) para dar pie a la impresionante explosión final, una auténtica catarsis sonora en la que Reznor se quiere librar de sus demonios (“It won’t give up, it wants me dead, goddamn this noise inside my head”). Un momento verdaderamente sublime; dentro de su agresividad, dentro de su catártica petición, se encuentra una necesidad tan humana como la de respirar, por librarse de las cadenas mentales, y de hallar la redención con uno mismo. Espeluznante.

A continuación, está “I Do Not Want This”, una arquetípica canción de NIN, muy similar al sonido que escucharíamos en su posterior álbum “With Teeth”, la canción se sostiene en una melodía de percusiones muy singular, y un piano meticuloso, que sólo por momentos brilla, pero que mantiene un perfil bajo. “Big Man With A Gun”, una referencia al miembro masculino, una oda a la misoginia y a la perversión, sin duda uno de los temas más oscuros de todo el álbum. Por su parte, “A Warm Place” es un descanso sonoro, una pieza instrumental que por un instante nos hace olvidar la oscuridad del álbum, y que nos da el respiro necesario para afrontar el poderoso cierre del álbum.

Éste poderoso cierre comienza con “Eraser”, en lo particular una de mis canciones favoritas del álbum. Todo comienza con lo que aparentemente es Trent Reznor soplando en un popote frente al micrófono, y mientras tratamos de dilucidar qué sonido escuchamos, aparecen las potentes percusiones -casi bailables- que en ningún momento nos aburren, y que van recibiendo poco a poco a otros instrumentos hasta que la música ya es insostenible, debido a su enorme intensidad. Es justo en este momento que se nos regala un momento sublime, un piano brillante y la voz de Reznor, en modo suave, recitando una serie de verbos conjugados en segunda persona. Tan breve y efímero, como dulce y delicioso es este momento, que luego se transforma en una metalera y poderosa serie de verbos conjugados en primera persona, con una guitarra fantástica y una agresividad irónicamente disfrutable. Una joya.

“Reptile” es otra gran canción, una que mantiene su crudeza por casi siete minutos, y que en su estructura musical podría ser de las más convencionales del álbum, aunque sonoramente es de las más oscuras. La ambientación, como de marcha militar, le da un toque único a esta canción, mientras que su acercamiento al rock es más que notorio. El penúltimo tema es el homónimo “The Downward Spiral”, un tema a mi modo de ver satírico, que habla del suicidio mientras de fondo podemos escuchar una música con un filtro, que hace que suene como apagada, como lejana, y que se acerca mucho al estilo grunge de Nirvana, por lo que mi deducción es que esa canción llevaba una dedicatoria muy clara.

Para cerrar el álbum tenemos otro tema gigantesco, la ominosa “Hurt”, que años después se haría famosa gracias al cover de Johnny Cash (que, de alguna manera, comparada con la versión original, sonaba optimista). La letra es absolutamente desgarradora, un arrepentimiento tan cruel y una aceptación de vida miserable tan honesta como estremecedora. La música le acompaña, especialmente en el crescendo constante del coro, haciendo de ésta una de las canciones más impresionantes, me atrevo a decir, de toda la década de los años 90. El espeluznante final es el broche de oro que un álbum así de increíble necesitaba.


Sin duda estamos ante una de las magnas obras de toda la historia del rock, la manera en que se conjugaron elementos tan oscuros y tenebrosos, con otros más artísticos y dotados, hacen de este álbum una perfecta mezcla de luz con oscuridad, de dulce con amargo y de aceptación con rechazo. Un álbum de otro planeta.

jueves, 18 de mayo de 2017

Badmotorfinger: la contundencia sonora.



Si se puede mencionar a un álbum contundente, definitivamente Badmotorfinger es el que mejor se adapta a este calificativo, el álbum te golpea, te avasalla, te destroza y te zarandea de impresionante manera en todos sus cortes. A mi modo de ver, se trata del mejor álbum de Soundgarden, a pesar del éxito que tuvo su siguiente trabajo, el excelente aunque un poco más ligero Superunknown de 1994.

En 1992 la banda ya había grabado un par de álbumes anteriores, los cuales tenían un sonido poderoso y cuasi thrashero, pero fue hasta este álbum que supieron mezclarlo con sonidos un tanto más accesibles, sin perder su esencia metalera primigenia, y sin caer en facilismos comerciales. Tanto así que este álbum para muchos ha pasado desapercibido al momento de mencionar a los mejores álbumes de la década. La música aquí de hecho no es nada comercial, es dura y cruda, las guitarras ensordecedoras ahuyentan a los oídos domesticados de los amantes de lo comercial, las complejas estructuras musicales aturden y desconciertan a los headbangers empedernidos, la potente y virtuosa voz de Cornell ahuyenta a los que buscan sólo música deprimente que alimente su baja autoestima. Nada del álbum es atractivo para los que buscan pertenecer a una moda o a un status (incluidos los que escuchen el álbum luego de la muerte de Cornell, y salgan despavoridos con las notas iniciales de "Rusty Cage").

Repito, el álbum es un puñetazo en el pómulo, contundente como un martillo golpeando un clavo. No es para grungeros, ni para metaleros. Es para amantes de la buena música. Es cierto que la mezcla de grunge y metal pueda ser atractiva para algunos, pero el resultado no es nada de lo que un amante del grunge o un amante del metal esperaría. La banda aprovecha esto para dar un golpe de autoridad y establecer su verdadera premisa musical: las complejas estructuras musicales y los despliegues virtuosísimos de los intérpretes. Es cierto, estamos ante un álbum de alto nivel técnico, ante una obra perfeccionista de la interpretación y ante una cerebral y virtuosa exposición musical. Todo cubierto con los oscuros manteles del metal y del grunge.

Sus 58 minutos de duración no nos van a dar ninguna tregua, ningún instante de solemnidad o tranquilidad. No hay canciones "acústicas" que nos permitan recobrar el aliento, todo lo contario, "Rusty Cage" es potente, "Outshined" es cerebral y compleja con sus 7/8 de beat, "Slaves and Bulldozers" es una impresionante demostración del mejor rock pesado (en 6/8), donde la voz de Chris Cornell suena más perfecta que nunca, nos demuestra que es la mejor voz rockera de los últimos años. Con estos 3 temas iniciales debemos sentirnos aturdidos, demasiada energía, demasiados trancazos. "Jesus Christ Pose" es (quizás junto con "Hooker With A Penis" de Tool) la canción más contundente que yo haya escuchado en toda mi vida, no alcanzo a superar aún la potencia y la agresividad de la canción (sin usar la fórmula fácil de los metaleros para adolescentes, es decir, el constante uso de groserías y gritos esquizofrénicos). Las guitarras no están sobretrabajadas, ni la batería amplificada al triple, simplemente la música en su naturaleza, es contundente. Es, para mí, imposible imaginarme una versión acústica de esta canción. Es tan poderosa que no se le puede hacer versión acústica.

De ahí pasamos al speed metal de "Face Pollution", con sus pequeños pero impresionantes brillos de complejidad musical, el grunge de sepa de "Somewhere", la canción más accesible del álbum, con un sonido muy cercano a lo que harían en el ya mencionado "Superunknown" (es para destacar que, en un álbum como este, la canción más grungera sea la más ligera de todas); el homenaje fantástico a Black Sabbath y al mismo Ozzy Osbourne en la ascendente "Searching With My Good Eye Closed", la oscura y ominosa "Room A Thousand Years Wide", el auténtico deleite de principio a fin que es "Mind Riot", lo más cercano a una balada que encontraremos en el álbum (lo cual es maravilloso), otra muestra de complejidad rockera en la casi bluesera "Drawing Flies", la deprimente y pesada "Holy Water" y el oscuro y derrotista cierre en "New Damage".

Sin duda se trata de un trabajo único, nadie más hizo lo que Soundgarden logró en Badmotorfinger, una amalgama excepcional de sonidos duros y contundentes, mezclados con el sonido de moda pero sin el facilismo implícito de éste. El mayor legado de Chris Cornell, para quienes piensan que está al nivel de Scott Weiland, o de Layne Staley, nada más lejano de la realidad. Cornell se merece un lugar entre los próceres del rock noventero, y este álbum es la prueba de ello. Con el tiempo, estoy seguro que se le dará el justo valor a esta obra imprescindible de la historia del rock.