jueves, 1 de septiembre de 2022
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viernes, 12 de agosto de 2022
El estilo de Billie Eilish: ¿el mejor álbum en 10 años?
Para responder la pregunta planteada en el título de este escrito (major clickbait, no hablaré de ningún disco de Billie Eilish- obviamente), probablemente sí lo sea. Y ello considerando desde luego el alcance musical y creativo, pero también considerando lo que representa un álbum de estas dimensiones en nuestros días, ya que vivimos en una época en donde el entorno musical está un tanto a la deriva. Entre los sonidos comerciales acaparando las mentes de todos gracias a su excesiva y nauseabunda repetición en las principales redes sociales de moda (TikTok, mayoritariamente), se deja poco espacio a la música que no entra en esta categoría, y que por ende, no cuenta con la aceptación de los usuarios.
Es por ello que resulta mucho más complicado encontrar música que no abogue por los sonidos fáciles del momento (llámese trap, reggaetón, hip hop o el mal llamado "indie"), básicamente porque casi nadie quiere hacer música que se salga de ese molde. Es así que, en la terrible década que terminó hace algunos meses, los álbumes mejor valorados por la crítica son de hip hop y sus horrorosos derivados latinos. También es por ello que, incluso en este mismo año, en muchos sitios valoran de manera excesiva un trabajo sumamente mediano y apantallabobos como lo es el "Motomami" de Rosalía. Un disco que hace años hubiese sido poco más que una mera curiosidad, y que ante la escasez de creatividad, hoy reluce y brilla como si se tratase de una obra magna.
Pero retomando el sentido de este texto, en febrero de este mismo año se publicó un álbum diferente. Bueno, diferente y no, porque evidentemente, al escucharle, se nos vienen a la mente infinidad de influencias que no son nada discretas. Pero el resultado sí que es diferente, un sonido muy peculiar y maravilloso. Pero para empezar a analizarle, hablemos de la banda.
Black Country, New Road es el nombre de la agrupación, originaria del centro-este de Inglaterra, y conformada (hasta hace poco) por 7 integrantes, entre los que se incluye un saxofonista (que además interpreta vientos y metales variados) y una violinista, adicionales a los convencionales guitarra, bajo, batería, piano y voz. Desde este detalle ya notamos una semejanza con otra banda, quizás la última gran banda del panorama musical: Arcade Fire, quienes entre sus filas también contaban con una violinista, y quienes también eran 7 integrantes en un inicio (en su mejor época).
Pero luego tenemos la música, y en ese sentido, ahora debemos hablar del álbum en cuestión. "Ants From Up There" es un álbum que tiene una duración de casi 59 minutos, divididos en 10 canciones (bueno, 9 más un intro). El estilo general de la música es de lo más diverso y rico que podemos encontrar. Para aquellos que tengan un poco de contexto sobre la historia del rock, van a poder escuchar reminiscencias de Arcade Fire (ya mencionado), de Sufjan Stevens, por hablar de influencias más recientes, de Roxy Music, David Bowie, Lou Reed o hasta King Crimson (en la época de Lizard), si nos remitimos al pasado más lejano. Entre los elementos más destacables en el sonido general del álbum, está obviamente la peculiar instrumentación (no es común escuchar un saxofón y un violín dentro de una banda, y menos en nuestros días), pero además están los beats complejos, el dramatismo perfectamente mesurado y deliciosamente expresivo, la duración de algunas canciones, y el sentido conceptual del álbum.
Y menciono un sentido conceptual centrándome exclusivamente en la música. Porque va evolucionando conforme avanzan los temas, y mientras en las dos primeras canciones escuchamos un sonido enérgico y vivaz, el álbum cierra de manera majestuosamente doliente. Creo que ese es uno de los principales aciertos de la música. El rango emocional de las canciones es muy extenso, y nos permite sentir antes de pensar. Nos permite asimilar la música, usarla como un cobertor, y desde ahí analizarla.
Esto no significa que líricamente, la obra carezca de un concepto integrador. La pesadez emocional con la que cargan de manera inherente las generaciones actuales, provocadas por la masificación de las opiniones a través de las redes sociales, y sucesos sociopolíticos, como el Brexit, la pandemia por Covid-19 o la ineludible crisis financiera derivada de dicha pandemia, son los puntos centrales que motivan las dolientes, desesperanzadoras, y de alguna manera, empáticas e inmersivas letras de las canciones. Esto se ve reflejado principalmente en los temas finales, que son en los que la música acompaña de manera más exacta dichos sentires.
Pero hablemos de las canciones. La obra inicia con "Intro", un breve jam jazzístico de menos de un minuto, en beat de 5/8 que nos anuncia el estilo que escucharemos a lo largo de la obra. A continuación. "Chaos Space Marine" (primer tema donde se menciona "el estilo de Billie Eilish") confirma el sonido, y añade otro elemento recurrente: las estructuras peculiares en las canciones. El tema contiene 3 secciones principales que sólo aparecen una vez, digamos una estrofa, un coro y un puente, por ponerlo en términos convencionales. Pero entre cambios de ritmo, variaciones en la emotividad y arreglos exquisitos, la canción logra interiorizarse en nuestra mente con suma facilidad.
"Concorde" tiene un inicio mucho más calmo, mucho más lento y acompasado (en 3/4), y los cambios de ritmo emocionantes y apabullantes de la canción anterior, aquí no aparecen. En su lugar tenemos un lento y poderoso crescendo, que nos sumerge en el cúmulo de emociones (deprimentes principalmente) hasta que, cerca del final, la canción estalla en una coda majestuosa en la que los instrumentistas se lucen en sus capacidades. Algo similar sucede con "Bread Song", sostenida en un arpeggio de guitarra tan sutil como tenso, que justamente genera un nerviosismo constante, anticipando algo que tarda en llegar, y que cuando llega, no es tal y como pensábamos que sería. Porque dada la experiencia con el tema previo, era lógico esperar un clímax apabullante, que te destrozaría el alma con sus acordes desgarradores, y sin embargo, el clímax es sumamente luminoso, con el mismo beat nervioso pero con acordes mucho más lúcidos y esperanzadores, por lo que la sensación al finalizar la canción es muy distinta a lo percibido en el track anterior.
Luego viene "Good Will Hunting" (segundo tema donde se menciona "el estilo de Billie Eilish"), quizás la canción más accesible del disco, pero no por ello menos buena. La canción es una bocanada de aire fresco, porque nos otorga un lapso de sencillez que no deja de asombrarnos por su belleza, pero nos relaja del reto que representa la escucha de temas mucho más densos y profundos (más allá de su enérgico final). Pronto aprendemos a apreciar esta gran canción, en su naturaleza cuasi popera, y sin problemas se convertirá en una de nuestras preferidas. Inmediatamente después aparece la antítesis de lo que representa esta canción, con "Haldern", una canción con menos brillos, con un perfil mucho más bajo, pero con una profundidad inmensa, que a base de repeticiones, cual rotomartillo, logra adentrarse más y más en nuestro espíritu para indagar sobre aquello que nos aqueja, aquello que nos hace sentir la canción, pero que no identificamos a la primer escucha por lo inmerso que está en nuestro subconsciente. La canción requiere de 3 o 4 escuchas para poder empezar a apreciarla, pero una vez que lo hacemos, nos damos cuenta del inmenso poder oculto que tienen los 5 minutos que dura esta pequeña obra de arte.
Luego viene otro descanso, el último antes del gigantesco cierre del disco. "Mark's Theme" es una breve y deliciosa pieza instrumental, primero a base de metales, y luego sostenida sobre un piano tan sutil como exquisito. La banda sabe que necesitamos esto antes de lo que se avecina.
"The Place Where He Inserted The Blade" podría ser, sin ningún problema, la canción abrochadora de cualquier disco. Tiene todas las características que debería tener una canción final de álbum. Es emotiva, es catártica, es épica y majestuosa. Sin embargo, las dos canciones que le siguen lo son aún más. Este tema es un jazz de mala muerte, extraído de un oscuro bar en lo profundo de la Nueva Orleans de los años 20 (del siglo pasado). Ese tipo de jazz que escuchas a media noche con un trago de whisky, con la corbata suelta, la camisa arremangada, los ojos llorosos y un cigarro en la mano derecha. Ese tipo de jazz que aparece involuntaria e inconscientemente en nuestros corazones luego de haber sentido el doloroso embate de la amargura, el desaire, el abandono y la desesperanza. Desde las dos primeras notas de piano, con las que inicia el tema, ya nos duele. A todos nos duele, a todos nos gusta, todos hemos sentido ese dolor, todos hemos pasado por allí, y todos quisimos haber tenido la oportunidad de acompañar nuestra amargura con una delicia de canción, así de precisa y así de oportuna, como lo es esta maravilla. Si aquí hubiese terminado el disco, habría sido un buen dísco.
Luego viene "Snow Globes", con toda la disposición de hacernos pedazos, de destruir la poca cordura que nos queda, con una incesante y creciente sucesión de acordes, que empiezan de la manera más sutil posible, como para que los conozcamos, nos acostumbremos a ellos, y luego se van nutriendo poco a poco con sonidos, cada uno más letal que el anterior, hasta que llega un punto donde la canción es insostenible en su emotividad, y estalla, al igual que nosotros si estamos prestando atención. Y eso que en ningún momento he hablado de las letras de las canciones, que si las incluimos en la ecuación, no tendríamos escapatoria alguna. Esta, por ejemplo, inicia de manera contundente diciendo "debemos dejar que la pinza haga lo que mejor sabe hacer". Para muchos esta canción puede ser la más incómoda del álbum, y ello se debe a que hace muy bien lo que debería hacer. Se mete en nuestras cabezas y sacude todo lo que se encuentra a su paso. Una cualidad que pocos sabrán apreciar, pero que es inherente a las verdaderas obras de arte. Si el disco hubiese terminado aquí, habría sido un gran álbum.
Pero termina con el siguiente tema, el majestuoso e icónico "Basketball Shoes", una minisuite de casi 13 minutos de duración, con una alta dosis de progresividad, pero sobre todo, con cambios de ritmo tan precisos, que nos llevan de la calma a la tensión, de la paz a la guerra, y de la festividad a la tragedia. Como ya decía, el tema está estructurado en forma de minisuite, lo que significa que son diversas secciones unificadas, cada una con una característica propia, pero dentro del marco conceptual de la misma canción. Por eso inicia con un pesado y doliente ritmo que nos ambienta, para luego cambiar a una enérgica y rítmica sección postpunkera, con riff incluido, que luego da pie al apoteósico y sublime final de la canción. Es difícil hallar un adjetivo que describa correctamente lo que transmite esta canción, siento como si todos los adjetivos que uso se quedan cortos en describir el tamaño de la obra. Es la mejor canción que se ha hecho en muchísimos años, desde mi perspectiva. Creo que no he escuchado una canción de este nivel desde que Sigur Rós cerró su obra maestra con "Popplagid", en 2002. Es un cierre perfecto para un álbum perfecto de principio a fin.
Entonces, ¿es este el mejor álbum en 10 años? Yo creo que sin duda. Incluso más años. Un disco que al fin representa a la nueva generación, escondida tras las pantallas de sus dispositivos móviles, y enmascaradas en su perfil de redes sociales. El valor de Black Country, New Road es dar la cara por su generación, con una obra que, sin desvirtuar los valores esenciales de la musicalidad, como sí lo hacen la mayoría de sus contemporáneos, desnuda la naturaleza de la debilidad de esta generación señaladora y correctísima. Y eso es lo más sano que puede ocurrirle a la juventud de nuestros días.
"Oh, in my bedsheets now wet, of Charlie, I pray to forget
All I've been forms the drone, we sing the rest,
Oh, your generous loan to me, your crippling interest"
viernes, 12 de julio de 2019
Discografía de los Beatles: Magical Mystery Tour
Luego de 3 álbumes majestuosos consecutivos, en 1967 la banda se encontraba en su punto artístico más alto, y con la libertad total de hacer lo que se les diera la gana sin cuestionamiento alguno por parte de nadie. Así que hicieron uso de esa libertad para producir una película totalmente extraña, alucinada y, hay que decirlo, poco lúcida. Con situaciones sin sentido y con una narrativa experimental, la película no fue lo que se esperaba. Además, con la pérdida de su mánager, el brillante pero poco requerido para ese momento, Brian Epstein, la banda perdió el rumbo financiero, emprendiendo en una organización llamada Apple (nada que ver con el Apple de Steve Jobs y Steve Wozniack) sin pies ni cabeza la cual eventualmente habría de desaparecer como se había concebido, y la banda la tuvo que ceder a quienes sí saben de esas cosas para que hiciera algo bueno con ella.
De todo esto surgió algo positivo: el soundtrack de la mencionada película, que consta de 6 canciones que van de lo delicioso a lo absolutamente brillante. Dichas canciones se publicarían en un EP en el Reino Unido, sin embargo, en los Estados Unidos se publicaría como un álbum, completando la obra con 5 canciones que habían aparecido en forma de sencillos en ese mismo año. Ciertamente, esta no era la idea original, pero ello nos permite incluir algunas de las canciones más asombrosas del cuarteto en la discografía, y de manera oficial, se incluye al álbum como otra obra original desde 1987, año en que se digitalizó la música de los Beatles.
A pesar de la calidad de las canciones, al álbum no se le puede valorar como tal, ya que la intención de la banda siempre fue otra, y la mitad de la obra no fue compuesta con la intención de pertenecer a ésta, así que ello no permite una valoración similar a la hecha con las 3 obras anteriores, o las 2 obras siguientes. Misma razón por la que la primera mitad del álbum tiene un mayor peso que la segunda, a pesar de que las canciones no tienen el mismo nivel.
La obra inicia con el tema homónimo, una canción que nos promete llevarnos a un viaje, en todos sentidos, mágico y misterioso (cosa que cumple con creces). La estructura quizás es demasiado simple, pero la explosividad de la canción, aunada a algunos arreglos musicales bastante interesantes nos hacen sentir atrapados y obviar algunas de las fallas de la canción. El segundo track es la hermosísima "The Fool On The Hill", escrita e interpretada por Paul en su estado más natural, con una emotividad inigualable, una belleza musical y una perfección académica que nos remite a canciones del mismo Paul como "Here There and Everywhere" o "She's Leaving Home".
"Flying" es una pequeña obra instrumental, acreditada a los 4 integrantes de la banda, que parece ser muy apacible e inofensiva, pero gracias a algunos detalles, algunos pequeños brillitos, la canción no pasa desapercibida. Caso similar con la muy popera "Your Mother Should Know", también de Paul, muy efectiva y muy poco arriesgada.
La contraparte son las dos canciones que nos faltan para completar la primera mitad de la obra. Primero, "Blue Jay Way" de Harrison, que es una inconfundible obra Harrisoniana, con elementos hinduístas bastante escondidos. De hecho, no escuchamos ningún instrumento hinduísta en la canción, pero la esencia de esta, más algunos arreglos con el cello nos transportan directamente a aquella nación y a su hermosa música. Y si nos vamos un poco más al extremo de lo psicodélico, nos encontramos con una obra maestra, la única canción de Lennon en la primera mitad de la obra. Pero qué canción. "I Am The Walrus" es una canción perfecta, alucinante y completamente experimental. Tanto, que es, indiscutiblemente, la mejor canción de la primera mitad del álbum, y quizás del álbum completo.
La segunda mitad del álbum comienza con otra canción alegre de Paul, "Hello Goodbye", una con muchísima calidad y, a pesar de ser pop, tiene momentos realmente brillantes, siendo así, una de las canciones más memorables de la obra. A continuación siguen las dos canciones que aparecieron como sencillos incluso antes de la publicación de "Sgt Pepper's", "Strawberry Fields Forever" de Lennon que es otra obra magistral, perfecta e inmaculada, que junto con "I Am The Walrus" es la mejor canción del álbum, por mucho, y "Penny Lane" de McCartney, que nos demuestra una vez más su maestría en la composición de canciones supremas en lo musical.
"Baby You're A Richman" es una de las canciones injustamente menos valoradas del cuarteto. Es una canción bastante ácida, crítica y musicalmente es esplendorosa. La canción es de Lennon, lejos del estilo mostrado en la obra, pero con un ingenio tanto en la letra como en la música que es admirable. Finalmente, el himno de todauna generación, la del flower power, la del amor y paz. "All You Need Is Love" es una canción con muchísima elegancia, en la que más allá del mensaje positivista y pacifista, se esconde nuevamente una crítica que a simple escucha pasa desapercibida, pero que con un poco de atención sale a relucir. Además de que su presentación se trata de la primer transmisión televisiva a nivel satelital, lo cual le añade más relevancia histórica.
Magical Mystery Tour es un álbum que ni los propios Beatles planeaban publicar, sin embargo, tanto la calidad de las canciones como la cohesión de éstas le garantiza un puesto dentro de las obras más destacadas del cuarteto.
lunes, 3 de junio de 2019
Discografía de los Beatles: Sgt Pepper's Lonely Hearts Club Band
Un par de meses antes de la publicación del anterior álbum de los Beatles, el Revolver de 1966, se publicó otro álbum fundamental para la historia del rock, sólo que fue hasta el otro extremo del planeta, en las cálidas costas californianas. En mayo del '66 los Beach Boys publicaron su obra magna, el majestuoso Pet Sounds, con el que culminaría una de las etapas más brillantes de su líder, Brian Wilson, y también con ello iniciaría su etapa más delirante e insana, que terminaría por arruinar a la inexperta banda angelina. Pero el impacto de su gran álbum no sólo afectó al mencionado Wilson, sino que llegaría hasta los oídos de los aclamados Beatles, y particularmente McCartney aseguró haberse sentido abrumado por la belleza de la obra norteamericana, algo que más allá de intimidarle, le inspiró para generar ideas aún más novedosas para el cuarteto.
Fue así que surgieron las primeras ideas: hacer un álbum conceptual, suplantarse a sí mismos usando otro nombre para musicalizar el álbum, llenar de colorido tanto al arte del álbum como a la música misma, etc. Lo del álbum conceptual no se concretó del todo, pero lo de la banda suplantada sí que lo hicieron, al asumir el rol de la banda de corazones solitarios del sargento pimienta, una banda entre satírica y psicodélica.
El concepto de esta banda terminó por modificar el sonido de la banda para su nuevo álbum, dejando atrás los sonidos guitarreros, ácidos y estruendosos del álbum anterior, y adoptando una faceta mucho más pulcra, fina y exquisita para la música aquí presentada. Además que el uso del estudio ahora fue un paso más allá, teniendo sesiones de grabación extensísimas, y empleando sonidos y recortes de cinta para casi todas las canciones.
También otro dato elemental fue el regreso de las melodías más accesibles, a diferencia de Revolver. En donde allá era rock, guitarras y alucinaciones, aquí eran melodías, armonías suaves, y mucho pop. Un pop que es cierto, era accesible, pero para nada era fácil. No se asemeja, por ejemplo, al pop de sus primeros álbumes. Es más como un pop adulto, un pop que asume su rol de transporte ligero de sonidos complejos y de música pulcra pero cerebral. Así, mientras avanzamos por el álbum, descubrimos que los sonidos son como caricias, pero que transmiten una música muy elaborada y avanzada.
El álbum, que llevaría de titulo el nombre de la ficticia banda creada por los mismos Beatles, es decir "Sgt Pepper's Lonely Hearts Club Band", inicia con la canción homónima, en la que se hace una especie de introducción a la banda por parte de un presentador (en la voz de McCartney) con un rock exquisito de fondo. Una vez que entra la banda ficticia (con las voces de Lennon y Harrison), la música cambia a sonar menos rockera y más de pub londinense (trompetas incluidas). Fnalmente el presentador regresa para dar introducción al famoso cantante al cual la banda del sargento pimienta le servirá de fondo, el único e inigualable Billy Shears (es decir, Ringo) y así culmina la emocionante primer canción del álbum.
Sin un silencio de por medio, comienza el segundo tema, "With A Little Help From My Friends", que, lejos de ser la típica canción infantiloide y en exceso simple, vocalizada por Starkey, es una delicia de melodía, con los fundamentos de lo que algunas décadas después se conocería como Dream Pop. Es cierto que el jugueteo es evidente, pero la música es sustanciosa, las melodías acompañan a la perfección e incrementan el valor artístico de la canción, e incluso la voz de Starr suena perfecta para esta canción. Al terminar, nos damos cuenta de que el nivel de sofisticación que ha alcanzado la banda es ya de otra dimensión.
Y esto se confirma con los segundos iniciales de "Lucy In The Sky With Diamonds", una canción perfecta en la que Lennon se hace presente por primera vez en el álbum, y que nos demuestra la mezcla perfecta entre rock, pop y psicodelia, en un envoltorio de terciopelo sonoro y ejecutado magistralmente por 4 maestros musicales hechos y consolidados. La canción es una de las más reconocidas del álbum, y una de las canciones más grandes de éste, a pesar de su aparente simpleza estructural. Y es que lo que hace grande a esta canción son los arreglos, los adornos sonoros que aparecen en todo momento, y que embellecen a la ya de por sí bella base musical de la canción.
"Getting Better" es una sacudida musical, para aquellos que estábamos embelesados con la primer escucha de los 3 temas iniciales. Un riff de guitarra golpeado y la vocalización de McCartney en modo Hard Rock parecen desentonar un poco con la dinámica del álbum, sin embargo la canción de a poco se acopla, y retoma los elementos sofisticados del álbum, aunque no deja de ser un tanto disonante, digamos con un sonido más "Revolver" que "Sgt Pepper's". Caso opuesto de "Fixing A Hole", una maravilla también de McCartney, en la que nuevamente las melodías simples y efectivas se ven acompañadas de una música preciosista y por demás elaborada, y a pesar de su corta duración, su inagotable elegancia psicodélica hace que la canción sea memorable.
Y si creíamos que la case musical no podía incrementar su nivel de elegancia y sofisticación, llega "She's Leaving Home" a masajearnos los oídos con su dulzura inalcanzable, su perfección de conservatorio y su enorme sentido melódico, para contarnos una historia que, como el título lo adelante, consiste en la forma en que una chica deja su casa, sus padres y su disciplina, para vivir en una libertad concebida como sólo un adolescente lo hace, dejando en angustia e impotencia a sus avejentados y anticuados padres, quienes lamentan no haber sido más divertidos para su hija. Un cuarteto de cuerdas, un arpa, y algunos trucos de estudio, hacen que la música alcance a las nubes. Así, la bella música de Pet Sounds ahora suena como una música rupestre e inocua.
Lennon nuevamente hace su aparición con la delirante, alucinante y asombrosa "Being For The Benefit Of Mr. Kite!", una tonada circense que es en apariencia divertida, pero que deja entrever la enorme complejidad musical de las canciones de Lennon que, a diferencia de McCartney, no quería sonar limpio, bonito y elegante, sino que buscaba la experimentación, los sonidos bizarros y las estructuras complejas. Luego de un corte magistral a mitad de canción, el cierre de esta es una oda a esa búsqueda mencionada, aglomerando infinidad de sonidos en unos pocos segundos, y cortándolos de tajo. Apenas es la segunda canción de Lennon en el álbum, pero su huella está quedando plasmada en el concepto general de la obra.
Justo en este punto alcanzamos la mitad de la obra, y es justo aquí que Harrison nos regala una de sus canciones más elaboradas, más maduras y menos complacientes de toda su carrera como compositor. "Within You Without You" es una canción difícil. Envuelta en un océano de sonidos hinduístas, que como un suave torbellino nos atrapan y nos hacen perder el norte del sur, la canción también tiene una letra que poco atractivo tiene para las masas. Sin embargo, sólo basta un poco de paciencia para descubrir la inmensa belleza de esta gran canción, en la que aparte de los instrumentos hindúes, también hay un cuarteto de cuerdas que para nada suena europeo, que se acopla a la perfección a la ambientación metafísica de la canción, y que acompaña con exquisitez, sin acaparar los sonidos. Todo es madurez en esta canción.
Para aligerar las cosas, una de las típicas canciones de Paul, "When I'm Sixty-Four", ligera, accesible, simpática, pero todo esto nuevamente con una instrumentación excelsa que acomoda en su lugar a la canción dentro del álbum, y que además, con suprema precisión, le hace sonar dentro del espectro musical de la banda. Esta misma canción con guitarra, bajo y batería, hubiese sido un total desastre (como algunas canciones en solitario posteriores de Paul). "Lovely Rita" es otro tema ligero de Paul, quizás el más simple de todo el álbum, y que de cierta manera, nos da un respiro entre la meditación profunda propuesta por Harrison y el emocionante y estimulante final del álbum. Aún así la canción no es mala, de hecho, el final de la canción es uno de los momentos más alucinantes de todo el álbum.
El tercer tema de Lennon es el satírico y crítico "Good Morning Good Morning", en el que detrás de una canción de rock, se esconde una fuerte crítica el estilo de vida británico. Y como se decía, la canción es un rock digamos duro, pero sin sonar agresivo o fuera de los parámetros de la temática del álbum, y esto se debe a un conjunto de metales que de alguna manera disfrazan a las guitarras, y les hacen un acompañamiento perfecto para encajar en la obra. A destacar también los cambios de ritmo y las melodías de la guitarra escondida detrás de los metales, se percibe un ambiente poco limpio y más rasposo que el de las demás canciones.
El corto reprise del tema inicial es más un cierre de concepto que una canción como tal. La banda del sargento pimienta se despide con un acelerado rock and roll, a 3 voces y con juegos de palabras precisos para que la canción no sea olvidable, a pesar de su corta duración. También le añade una cierta dosis de emoción al final de la obra, con un preámbulo rápido y familiar para los escuchas. Y es así como llega "A Day In The Life", una coda magistral, un monumento dentro de otro monumento, la forma perfecta para cerrar una obra maestra. La canción con estructura de mini-suite transcurre durante los 5 minutos finales del álbum, dejando en claro la grandeza de la banda, lo inalcanzables que eran y su legado histórico y perpetuo para la historia de la música. Nadie estaba preparado para que la obra finalizara de este modo, y sin embargo, todos presentíamos un final épico luego del preámbulo generado con el reprise.
La canción inicia con Lennon y su guitarra a solas. Un piano de pronto, y las percusiones bombásticas de Starr. Y la canción se rompe, un crescendo de una orquesta salida de la nada, de paso al intermedio de McCartney, breve, conciso, exacto, portentoso, y luego la transición al motivo inicial, esta vez acelerado. Pero esta transición es también majestuosa. Lennon vocalizando, la orquesta sonando, la tormenta acercándose. La misma canción nos da un preámbulo de su propio cierre, tal y como el reprise lo hace para el álbum. El final se acerca y presentimos que algo gigantesco se acerca, así que cuando el segundo crescendo aparece, nos preparamos para el final final. 3 pianos, cual rayo estruendoso en una tormenta, nos estremecen y nos estallan la cabeza, y así, por todo lo alto, se despide el álbum más icónico no sólo del rock, ni de los Beatles; es el álbum de rock más icónico de todo el siglo XX.
Los Beatles son la banda de rock más grande de la historia, y nadie, nunca, será capaz de igualarles o siquiera acercárceles. Son el Mozart del sigo XX.
sábado, 9 de febrero de 2019
El Aquí y Ahora de Oasis
Luego de dos discos excepcionales, que devolvieron el alma rocanrolera a la escena musical británica, Oasis preparaba su tercer obra discográfica, una que los consolidaría como la banda más importante de rock a nivel mundial. Si en su debut nos habían regalado una dosis de frescura y energía inagotable, y en su segunda obra habían refinado sus cualidades en un álbum tan poderoso como finísimo, ¿qué nos deparaba la tercer entrega de los de Manchester?
Antes de iniciar con el álbum, es importante poner una cosa en contexto: la banda tenía, por entonces, misma cantidad de seguidores que de detractores, esto debido a sus controversias constantes no sólo con otros artistas (como Blur), sino entre los mismos hermanos Gallagher. Aunado a esto, hay que decirlo, la arrogancia de ambos líderes era un elemento que enardecía a propios y extraños, quienes con ansia esperaban un fallo a nivel musical, para destrozar a la banda por completo.
Cuando se publica Be Here Now en 1997, no tardaron los opositores a descalificarlo y a cuestionar la calidad musical de la banda. Incluso hoy en día hay quienes ponen en duda el legado histórico de la banda. Es cierto que el álbum es, en muchos sentidos, inferior a sus dos predecesores. No hay forma de compararlo con las obras anteriores. Sin embargo, no es por una cuestión de nivel musical, sino por la antes mencionada arrogancia de los músicos, quienes de alguna forma la plasmaron en las 12 canciones que conforman al álbum.
Y otra razón por la que no se puede comparar a esta obra con las dos iniciales, es porque se trata de un trabajo con una perspectiva muy distinta. Mientras en Definitely Maybe (1994) la esencia del álbum era el espíritu musical contundente, olvidado por los británicos desde la época de los Sex Pistols, y en (What's The Story?)Morning Glory (1995) la médula era entregar una obra pulcra y exquisita, honrando a las raíces del rock británico, en este Be Here Now el alma son las guitarras.
El álbum es un compendio de guitarras por todos lados. Una especie de oda a las guitarras y a su sonido estruendoso e inigualable. Para ello, tuvieron que recurrir a diversas técnicas, como el uso de overdubs y muros de sonido, y remitirse al estilo guitarrero impuesto por dos deidades del instrumento: Jimmy Page y Jimi Hendrix. Así que eso hicieron, canciones muy a la Led Zeppelin, extensas, ruidosas y con muchas guitarras. La idea desde luego era excesiva, y el resultado lo fue igualmente.
Por esa razón, la crítica destrozó al álbum y lo catalogaron como un fiasco. Hoy en día, esa categorización es francamente exagerada. Es verdad que los músicos se excedieron, y es verdad que las canciones son exageradas. Sin embargo, con el paso de los años, se confirma que Be Here Now es el cierre de una trilogía fantástica de álbumes que no sólo definen a Oasis como una de las bandas británicas de rock más importantes de la historia, sino que también definen al género que ellos mismos inventaron y popularizaron: el britpop.
De hecho, me atrevo a decir que sólo hay un momento de exceso musical innecesario en los 72 minutos que dura la obra. Pero ya llegaremos a ello. La obra inicia con una canción distinta, algo que no se le había escuchado a la banda en sus obras anteriores. "D'You Know What I Mean?" es cuanto menos oscura, incluso por momentos, muy pesada. La melodicidad característica de la banda está presente, pero la ambientación es muy densa, y en ello contribuye mucho la mencionada pared de sonido, hecha exclusivamente de guitarras. El ritmo cansino del tema disimula sus 7 minutos de duración, en los que la canción no tiene mayores complicaciones. El final de la canción es uno de los más alucinantes de todos los 90, un vaivén de guitarras alteradas, que hacen del último minuto un auténtico viaje sonoro psicotrópico y majestuoso.
El segundo tema es el poderoso "My BIg Mouth", una canción con muchísima energía y poder, considerablemente melódica y donde nuevamente las guitarras acaparan el 60 % de la música que escuchamos. Aquí se aprecia más el alcance rocanrolero del muro de sonido. Mientras que "Magic Pie" es otra gran maravilla de canción, una que apela más por el rock clásico de los Beatles pero mezclado con el poder de Led Zeppelin, cantada por Noel Gallagher, se trata de uno de los temas más deliciosos del álbum, con melodías más expresivas y armonías más exquisitas. Lo que en los temas anteriores era poder y estruendo, aquí lo es también, pero con muchísima más elegancia y emotividad.
Quizas la canción más conocida del álbum sea "Stand By Me", homónima a la que popularizó en los 60 Ben E. King. Los dotes de compositor de Noel se lucen en esta maravilla, una canción que a pesar de su considerable accesibilidad, nunca renuncia a los elementos centrales presentados en las demás canciones del álbum. Y la bocanada de aire fresco llega con la semi-garage al estilo de los Monks "I Hope I Think I Know", una breve canción, muy acelerada y nada compleja, nos refresca los oídos con su exquisita melodicidad y su jovialidad palpable.
Otra de las canciones más finas y estilizadas del álbum es "The Girl In The Dirty Shirt", quizás la canción más deliciosa de todo el álbum, una típica wannabe, que no sobre expone ninguna faceta, que de forma tranquila se explaya en su fantástica simpleza, y que con elementos tan sencillos como efectivos (los fabulosos coros de Noel una octava -o dos- por encima de su hermano, o los excepcionales juegos de palabras con el sonido de la "sh", por ejemplo) la convierten en una canción de altura, a pesar de su aparente bajo perfil.
La canción más pesada del álbum sin duda es "Fade In-Out", adornada con ciertos destellos de rock sureño, pero con una ambientación oscurísima y proto-metalera. El misticismo que rodea a la canción sólo se ve superado por el imponente sonido de las guitarras cuando estallan a mitad de canción. La estructura no es para nada compleja, así que toda la atención la debemos centrar en esa ambientación, que a pesar de los 7 minutos que dura la canción, no nos cansamos de ella. Aún en la primera parte, digamos la parte calmada, la canción no es para nada amistosa, salvo por el juego de palabras (que Noel componía, a pesar de que no tuviera un sentido semántico), ahora con la letra "b" ("you gotta be bad enough/ to beat the brave").
El lado más amable del álbum llega con la nostálgica "Don't Go Away", una semi-balada con un solo de guitarra maravilloso, y una melancolía pocas veces escuchada en alguna otra canción de la banda hasta ese momento. Sin dudas, se trata de la canción más bella del álbum, y una de las más bellas del historial de la banda. Seguida a ésta, está la canción homónima, "Be Here Now", una canción muy rocanrolera que por momentos nos remite al The Who del "Who's Next", en especial por el uso de los sintetizadores, y por momentos nos recuerda a Led Zeppelin, por la energía y el poderío de las guitarras. Hasta ahora, ésta podríamos considerarla como la canción menos buena del álbum, a pesar de no ser para nada una mala canción.
Y justo aquí llega el momento de exceso innecesario que mencionaba antes. "All Around The World" es una canción que tenía el potencial para ser la "Champagne Supernova" del álbum, sin embargo, la canción tiene un par de minutos que sobran, una orquestación que quizás no debía incluirse, y una repetición de secciones que se puede hacer incluso tediosa. Con todo eso, la primera mitad de la canción es espléndida, con un toque ligero de melancolía y otro de epicidad. El coro es bastante ingenioso e incluso, los primeros momentos instrumentales pueden ser majestuosos. Después de eso, la canción pudo haber terminado sin problemas.
Afortunadamente, llega "It's Gettin' Better (Man!!)" para rescatar la situación, retomando el poderío de canciones como "My BIg Mouth" o "I Hope I Think I Know", pero con un sentido musical mucho más complejo, desarrollado y exquisito. Las guitarras vuelven a ser las protagonistas y la melodicidad regresa a ser más rocanrolera que popera. Aquí, a diferencia del tema anterior, el final de la canción, que repite lo mismo muchas veces, es lo más efectivo e incluso genial de la canción. Esa fusión entre el título de la canción, la voz de Noel gritando un "yeah!" desentonado y el solo de guitarra, es quizás mi momento favorito de todo el álbum, y sin duda, un excelente cierre para el mismo.
¡Oh! Y es cierto, hay un reprise de All Around The World, tan breve que sólo se puede considerar como una coda, o un bonus track. Y así termina el último gran álbum del britpop noventero. En ese mismo año Radiohead publicaría su OK Computer, y después de eso ya nada volvería a ser igual. Sin embargo, esta obra debe ser revalorada, reevaluada y rescatada de aquel abismo que durante años se ha olvidado y ninguneado. Si usted es amante del rock, si usted ama el sonido de la guitarra eléctrica, y si usted disfruta de las melodías tanto como yo, este álbum es, en definitiva, un obligado, dígase lo que se diga.
lunes, 4 de febrero de 2019
El verdadero fin del progresivo clásico - Moving Pictures
Es cierto que para muchos el fin del rock progresivo llegó con la estrepitosa y contundente aparición en escena del punk británico, para otros se terminó con The Wall de Pink Floyd, sin embargo, estrictamente hablando, el último gran álbum progresivo de alguna de las bandas clásicas es Moving Pictures de los canadienses Rush. Y al igual que la mayoría de las bandas progresivas clásicas, tipo Yes, Genesis o Camel, la banda se orientaría en la década de los ochenta a un sonido más popero y menos arriesgado.
Sin embargo, esta obra aún contiene remanentes del progresivo de altura de la década anterior, y la energía rockera de la banda permanece incólume si la comparamos con la de sus albumes setenteros, es por ello que la obra se salva, y no sólo eso, sino que se trata del álbum que colocó a Rush en un plano más comercial y mundialmente reconocido, debido principalmente a su espectacular canción inicial "Tom Sawyer", la cual no cede en ningún momento a las dulces mieles del conformismo, y termina por ser una canción clásica del rock progresivo por su enorme complejidad y su asombrosa maestría interpretativa.
Pero la obra también tiene otras canciones destacables, como la instrumental y espectacular "XYZ", la evocadora "Red Barchetta", la épica y por momentos gloriosa "The Camera Eye" en donde Alex Lifeson en las guitarras y Neil Peart en la batería se lucen como pocas veces lo habían hecho, o la mística "Witch Hunt". También hay que decir que un par de canciones no funcionan del todo, como la final "Vital Signs", sin embargo, al final el álbum tiene un balance y un equilibrio que no sólo lo salva, sino que lo destaca como un gran álbum en una época en la que el progresivo había muerto.
Con todo eso, ninguna canción se acerca ni por asomo a la grandeza del tema inicial, y por esa simple canción, el álbum ya merecería estar en esta lista.
"Locust Abortion Technician" - Butthole Surfers
Una de las bandas más extrañas y poco conocidas de los ochentas son los Butthole Surfers, quienes desde su propio nombre ya nos anticipaban un poco su propuesta, sin embargo, una vez que escuchamos la música, nos damos cuenta de que el nombre es apenas un atisbo de lo que en realidad es la banda. Una extraña mezcla entre rock, sonidos abstractos, humor negro (muy negro) y un ingenio tan desconcertante como asombroso.
Esto se refleja mejor en su tercer álbum, el excéntrico Locust Abortion Technician, una obra llena de experimentos sonoros, risas, rock y locuras. No es un álbum fácil de escuchar, ya que la banda se cerciora de primero sacar una mueca al oyente antes de que decida darle una segunda oportunidad a la obra. Por lo que la música necesita más de una escucha para ser del todo comprendida, si bien no es académica ni cerebral, sí tiene elementos que no siempre se acostumbran a escuchar en una banda de rock.
En ese sentido, se puede decir que la banda es un hijo no reconocido de Frank Zappa y Captain Beefheart, y este álbum en particular, puede llegar a recordarnos obras esenciales del primero, como Absolutely Free o We're Only In It For The Money, con la excepción de que las guitarras aquí son más agresivas, y que la diversidad de instrumentos no es tan amplia como con Zappa. Sin embargo, la esencia ahí está, y para los pocos que entienden a Zappa, y para los aún menos que les gusta Zappa, este álbum será un deleite absoluto.
Para los demás, será un álbum difícil pero eventualmente digerible, y una vez llegado a ese punto, podremos admirar (hasta cierto punto) el ingenio de los músicos. De las canciones hay poco que se pueda explicar, pero destaca el homenaje abiertamente satírico a Black Sabbath en la inicial "Sweet Loaf", la crudeza palpable de "Pittsburgh to Lebanon", la más o menos estructura convencional de "Human Cannonball", la esquizofrenia sonora de "U.S.S.A.", el gran ingenio sin límites de "The O-Men", o el gran despliegue musical de "22 Going On 23".
La banda jamás habría de alcanzar el éxito comercial, sin embargo, su excentricidad ha logrado trascender al paso del tiempo, y hoy en día se puede reconocer el trabajo hecho por la banda, al arriesgarse de esa manera, y al entregarnos una obra sin igual.
Atomizer
En los años ochenta el punk dejó de ser como era en los setenta, y bandas legendarias como los mismísimos Ramones tuvieron que adaptarse a las nuevas corrientes. Una parte del punk evolucionó y se mezcló con otros sonidos para formar el Thrash Metal que Metallica habría de popularizar. Otro punk fue tomado por bandas como Black Flag y lo convirtieron en el Hardcore Punk. Sin embargo, una banda peculiar de los Estados Unidos, liderada por el futuro productor de álbumes famosísimos, Steve Albini, hizo del punk una expresión híbrida entre la agresividad de los géneros antes mencionados, pero con un cierto elemento netamente musical predominante. Todo ello expresado en su debut, el potente Atomizer de 1986.
Es cierto que las canciones del álbum son, en su mayoría, despliegues de energía, poderío y riffs de guitarra estruendosos, sin embargo, detrás de todo ese noise, está un background artístico que, si bien es difícil de apreciar a primer escucha, conforme le vamos dando más oportunidades al álbum, las vamos descubriendo.
El sonido del álbum habría de ser influencia para bandas que habrían de revolucionar al rock en la siguiente década, sobre todo por el uso de los riffs y las guitarras estruendosas, si bien la esencia punk quedaría un tanto olvidada. Pero aquí tenemos un gran ejemplo de un álbum que quiso llevar al punk a otro nivel, con temas destacadísimos como "Jordan, Minnesota", la extensa "Kerosene", la oscurísima "Bad Houses", la premonitoria "Fists Of Love", o la electrizante "Passing Complexion". Sin duda un gran álbum para comprender el nacimiento del grunge algunos años después.
El murmullo inicial de R.E.M.
La primer obra discográfica de R.E.M. es una obra llena de sonidos prometedores, una frescura necesaria en la década de los ochentas, y un sentimiento de alienación apenas palpable en la música, que posteriormente habría de ser esencial en el desarrollo del llamado rock alternativo de los años noventa. También es de destacar el hecho de que la frescura del álbum viene acompañada de una vivacidad y un optimismo sonoro que sería característico de la banda, sobre todo en sus años iniciales.
La música nos puede remitir por igual al sonido post punk de Televison o The Clash, que al estilo new wave de bandas como los Cars o New Order, sin embargo, no encaja del todo en ninguna de estas categorías, y ello se debe a la estructura de las canciones, alejadas de la simplicidad del punk, y más cercanas al rock clásico de los años sesenta. Las guitarras no son el sonido más prominente del álbum, sin embargo sí sn lo suficientemente protagonistas a lo largo de las canciones como para considerarles una nueva rama naciente del rock.
Apenas iniciado el álbum nos topamos con una maravilla, que es la destellante "Radio Free Europe", con su beat acelerado y su jovialidad contagiosa, no podía haber mejor manera de iniciar la obra. Sin embargo, no para ahí el deleite pues temas como "Laughing" con su ritmo cercano por momentos al reggae, "Talk About The Passion" con su riff jugueton y su coro deliciosamente evocador, "Perfect Circle" con su ambientación preciosista y bastante más avanzada estéticamente que lo que cualquier banda de post punk logró jamás, "Shaking Through" y su beat bailable y característicamente indie, entre otras, hacen del álbum un pequeño deleite que, si bien no es una obra revolucionaria, sí es una pieza musical bastante interesante, sobre todo si se considera el contexto que rodea a la obra.
Más adelante, la banda nos regalaría muchas más obras mejor ejecutadas, compuestas e interpretadas, sin embargo, el debut del entonces cuarteto no desmerece al resto de su exitosa y prolífica discografía.
lunes, 21 de enero de 2019
¿Exceso o creatividad?: The Clash - Sandinista!
Luego de haber grabado una de las joyas máximas de la historia del rock en 1979, The Clash se encontraba en el punto más alto de su creatividad e ingenio, y querían demostrar sus capacidades como músicos, como compositores y como innovadores. Fue así que surgió la idea de grabar un álbum aún más diverso que London Calling, con más eclecticismo y con una mayor apertura hacia sonidos nuevos y propositivos.
La idea de mezclar muchos géneros en un sólo álbum es muy arriesgada, más aún cuando se trata de un álbum triple con 36 canciones, y más aún cuando se tiene a cuestas una obra maestra como lo tenía la banda con su obra anterior. En toda esta ecuación, había más posibilidades del fracaso que del éxito. Y así fue que vió a la luz Sandinista!, un álbum excesivo pero interesante. Al final de cuentas, era imposible que superaran lo hecho con London Calling, así que lo más que nos queda es disfrutar de las buenas canciones que contiene este álbum, a pesar de que carezcan de cohesión o humildad.
Y cuando hablo de estas canciones, me refiero a temas como el excitante "The Leader", el innovador "Rebel Waltz", la rockera "Up In Heaven (Not Only Here)", la deliciosa "Corner Soul", además de otras joyitas como "Lose This Skin" con sus tintes celtas, "The Sound Of Sinners" con sus aires de rockabilly, o "Shepher's Delight" y su ritmo reggae tan delirante como exquisito.
Por lo demás, la banda quiso abarcar mucho y terminó apretando poco. Y es una lástima porque el álbum tenía el potencial para ser el siguiente paso hacia adelante. Sin embargo, no podemos quejarnos, pues de 36 canciones tenemos mucho material para elegir y admirar.
Bauhaus - "Mask"
El segundo álbum de los británicos Bauhaus fue el más propositivo de su carrera, con un sonido muy oscuro, formó parte de los cimientos del llamado rock gótico. Es cierto que el sonido oscuro fácilmente nos puede remitir a Joy Division, sin embargo, era el aspecto de la banda el que les diferenciaba, pues solían aparecer con los extravagantes peinados típicos de la tribu urbana de los góticos, con maquillaje y vestimenta punk.
Más tarde otras bandas habrían de impulsar mucho más al género, como The Cure o Siouxsie And The Banshees, sin embargo, el legado de la banda queda presente en canciones como la ominosamente adornada "Passion Of Lovers", la perturbadora "Hollow Hills", la semi new wave "In Fear Of Fear", la casi bailable "Dancing" o la poderosa "Hair Of The Dog". Sin dudas, Mask es uno de esos álbumes que vale la pena descubrir o redescubrir.
Van Halen - 1984
Se trata del álbum mas famoso de la banda liderada por los hermanos Alex y Eddie Van Halen, además del carismático e icónico vocalista David Lee Roth, quien después de la grabación de este álbum se separaría de la banda para buscar el éxito en solitario. La obra consta de 9 canciones, todas ellas originales, y con el sonido característico del llamado Hair Metal de los años ochenta, distinguido por la apariencia de los músicos, con cabelleras abundantes, grandes cantidades de maquillaje, además de un machismo que se plasmaba en la mayoría de las letras de las canciones, y una música que aparentaba ser agresiva, pero que no era más que un medio para el fin máximo de la mayoría de estos músicos, que era obtener dinero, fama y mujeres.
El álbum se distingue por su facilidad melódica en algunos temas, de entre los cuales se encuentran los más famosos de la banda, como lo son "Jump" y "Panama", sin embargo, el que me parece el mejor tema del álbum es de hecho el más metalero de todos, "Hot For Teacher", que con todo y su letra que hoy recibiría miles de demandas, tiene un sonido mucho más agresivo y genuino que en el resto de las canciones, en las que la solemnidad musical prevalece. También vale la pena destacar temas, además de los ya mencionados, como el interesante "Top Jimmy" o el acelerado "Girl Gone Bad".
De todos los álbumes hairmetaleros que existen, este es el que mejores resultados obtiene, pues más allá de los defectos ya concidos en dicho género, es destacable el poder vocal de Lee Roth, y la magnífica capacidad para la guitarra de Eddie Van Halen. Es sin duda, el álbum más rescatable en lo general del pop metal ochentero.
viernes, 28 de diciembre de 2018
Astral Weeks: Obra maestra.
Luego de que Van Morrison decidiera emprender su carrera musical en solitario, luego de un éxito moderado con su banda Them, específicamente gracias a la reconocida canción titulada "Gloria", nadie esperaba que hiciese más de lo que consiguió con su banda. Su voz era reconocida en el medio musical, así que eso le podría ayudar a conseguir algunos éxitos, y quizás algún top ten en las listas de popularidad. Ello sucedió desde su primer álbum como solista, gracias al gran éxito de "Brown Eyed Girl".
Su música se centraba en el rythm & blues, con un poco de soul y funk. No era nada del otro mundo, pero sí era un sonido ni sólo accesible, sino bien logrado, razón por la que tanto la canción como el álbum tuvieron aceptación entre el público. Así que ello le orilló a planificar y grabar su segundo álbum. Nadie pensaba que este músico irlandés era capaz de hacer uno de los álbumes más bellos y majestuosos de la historia del rock.
Morrison decidió cambiar drásticamente el estilo musical para su segundo álbum, un estilo que sólo se habría de escuchar en esta obra y en ninguna más. No habría guitarras eléctricas, habría una dosis de percusiones muy limitada, y la instrumentación se orientaría más hacia el folk y el jazz, dos sonidos que si bien habían alcanzado su cúspide artística en años anteriores, en 1968 parecían destinados al olvido gracias al rock psicodélico de moda, además de géneros nacientes como el progresivo o el heavy metal.
Aún así, el músico entró al estudio, junto con un contrabajista, un percusionista y algunos otros músicos de estudio, y así se grabó "Astral Weeks", la obra maestra del irlandés, y tambien la obra que casi lo lleva a la ruina. Hoy en día se reconoce como uno de los mejores álbumes de rock de la historia, pero no fue así en su momento. Las bajas ventas y la poca popularidad hicieron que el músico retomara el género de su álbum debut para su siguiente obra, el bello pero no tan brillante "Moondance".
Pero en este álbum todo es maravilla, las 8 canciones tienen su dosis de belleza, de emotividad, de complejidad y de maestría. Con letras poéticas y evocadoras, y con una música que dentro de lo intrincada, resulta ser inmensamente bella y sublime, Morrison logró amalgamar una mezcla perfecta de dolor, amor y poesía, dentro de un jazz folk, a veces inclinado al blues, a veces inclinado al rock. Es cierto que la mayoría de las canciones tienen un barniz de melancolía claramente definido, sin embargo, también las hay experimentales, festivas o románticas.
La obra inicia con el tema homónimo, una canción alegre en su ambientación, que transita a lo largo de 7 minutos en sólo dos notas que se alternan 4 tiempos cada una. Parece simple, sin embargo toda la instrumentación, los arreglos armónicos y los volátiles cambios de animosidad son la esencia de la canción, por lo que las dos notas son sólo el sostén de algo mucho más grande y majestuoso. Y ese sostén es sólo el de la guitarra, pues a partir de ahí, el contrabajo, la guitarra principal, las cuerdas, vientos y demás sonidos que escuchamos están en un constante jugueteo que, como las olas del mar, vienen y van a su antojo, aparecen y desaparecen de forma aleatoria e inesperada, pero sumamente exquisita. La letra es una especie de metáfora sobre el pasado, con un poco de nostalgia y arrepentimiento. Sobra decir que la canción es una maestría de principio a fin, y afortunadamente, no es la única del álbum.
El segundo tema es un experimento folk, con improvisaciones de jazz y una letra igualmente extraña. "Beside You" es una canción difícil de escuchar en primera instancia, en la que el orden está desaparecido, y todo es un caos musical y emocional que puede llegar a desconcertarnos, pero podemos comenzar a comprender las cosas si leemos la letra y vamos sintiendo cada palabra acoplada a la música. Así entendemos que es una canción doliente, y que la música expresa el desconcierto propio e inherente a la pérdida y al dolor. Si se aprecia desde la perspectiva del jazz, encontraremos que es una breve y bella expresión emocional y musical.
"Sweet Thing" es otro monumento de canción, a pesar de su corta duración. La obra es evocadora y esperanzadora por igual, aquí no hay dolor, nostalgia o experimentación. La canción es esperanza, optimismo y romanticismo, todo esto adornado con una música exquisita que funciona como una inyección de energía. Así como la voz de Morrison sube y baja de intensidad sin previo aviso, así mismo lo hace la música, hasta el momento glorioso en que aparece un cuarteto de cuerdas en el fondo, momento en que nos damos cuenta que nos hemos enamorado de una canción por su belleza, y porque nos ha tocado fibras muy específicas. El hecho de que las letras digan cosas como "And I will walk and talk in gardens wet with rain" "I will not remember that i ever felt the pain" "And I will never grow so old again" es lo que nos hace amar la canción y amar a la vida misma a través de ella.
Por si eso no fuera suficiente, viene otra cumbre del álbum. "Cyprus Avenue" viene cargada con mucha emotividad, cosa que se incrementa gracias a la estructura bluesera de la canción, a pesar de que instrumentalmente se acerca más al jazz. También ayuda muchísimo la aparición del clavecín como instrumento protagonista, el cual no sólo embellece a la canción, sino se adueña de ella casi a la par de la potente voz de Morrison. La canción inicia con una suavidad pasmosa, pero de a poco se incrementa la intensidad hasta alcanzar un clímax musical y emocional altísimo y excepcional del cual no podemos ni queremos escaparnos, y que nos tiene tan sumergidos en su mística, al punto de llevarnos a las lágrimas si nos dejamos llevar de lleno por la música sin distracciones. De hecho, la canción quizás sea la más prolífica y excelsa de todo el álbum, y eso no es poca cosa.
Al buen estilo del jazz de las grandes bandas, se alza "The Way Young Lovers Do", para hacernos olvidar un poco de la melancolía de la canción anterior, y regresarnos el alma al cuerpo, luego de su excursión por las alturas musicales de la avenida Cyprus. La canción tiene mucha energía y mucha alegría, razón por la que es la canción más breve de todo el álbum: Morrison no nos quería poner muy contentos porque las dos canciones siguientes nos regresan al azul, a la tristeza y la emotividad. Antes de pasar a ello, y aún en el tema actual, la perfecta inclusión de los metales también es un guiño al soul de aquellos años, del estilo de Jackie Wilson. Todo un homenaje a la música negra por donde se le vea.
Ahora sí, "Madame George" es la canción más extensa del álbum, y también una de las más grandes en el sentido musical y artístico. Si bien no es tan explícitamente desgarradora como "Cyprus Avenue", sí alcanza por momentos la emotividad de ésta, y el hecho de que sea más extensa, nos permite alargar de cierta forma la agonía. La intimacía y el bajo perfil también son elementos clave en esta canción, que se va desarrollando lentamente. De a poco aparece un violoncello, una flauta, y la música se va enriqueciendo, alimentando de esta manera la carga emocional que justo al final estalla con suma elegancia y porte. De ahí que cueste un poco más apreciar de primera instancia la belleza de la obra, que está ahí, pero no a la vista de todos. La letra es igual de sublime, triste y melancólica, parece conminarnos a despedirnos de Madame George, pero también nos habla del amor y de la vida en Irlanda. The love that loves to love.
Y "Ballerina" no se queda atrás, en cuanto a emotividad y a calidad musical. De hecho creo que es la canción más triste de todo el álbum, pero también es la que tiene mayores aires de epicidad, gracias a la progresión de las melodías, y a las armonías perfectamente balanceadas y logradas con los instrumentos empleados. Las notas que se suceden una a otra son como un transporte que nos va llevando por las emociones que Morrison desea que sintamos al escuchar la canción, y dado que estamos dispuestos a dejarnos llevar, apreciaremos y admiraremos cada uno de estos paisajes musicales y líricos que nos narra esta maravilla de canción. Si bien, como decía anteriormente, es una canción muy triste, en su letra también es una especie de poema, una oda romántica a una mujer que, grácilmente, baila (en sentido figurado) frente a los ojos enamorados del autor, en una especie de muestra inalcanzable, de esas que todos los hombres hemos conocido por lo menos una vez en nuestras vidas. Si logramos entender la letra en su extraño acento irlandés, nos apropiaremos de la canción en su totalidad, dada la universalidad de su letra. Así que en todo sentido, la canción es monumental.
Para cerrar, "Slim Slow Slider" es un epílogo en toda la regla: es breve, es conciso y es recopilatorio en cuanto a la temática del álbum. De cierta manera será una reminiscencia, en lo musical, a "Beside You", pero con mucha más carga emocional, y con una natural ambientación de despedida. Si bien no es memorable, sí nos permite dar un cierre en nuestras mentes, nuestros oídos y nuestros corazones, luego del esplendoroso despliegue emocional del resto del álbum, por lo que su presencia es más que necesaria y agradecida en el álbum.
Es así que, inesperadamente, se grabó uno de los álbumes más importantes del rock, y uno de los menos valorados en su momento. Hoy en día, Van Morrison es una leyenda viviente, y en gran parte, es gracias al trabajo magistral que hizo en la composición e interpretación de esta obra maestra. Bien se dice, que las mejores cosas vienen disfrazadas de las cosas menos vistosas. Es el caso de "Astral Weeks", un álbum de folk jazz que tiene en su interior muchas más cosas que ofrecer, más enriquecedoras y duraderas que lo que aparenta.
lunes, 10 de diciembre de 2018
Black Album: ¿El mejor o el peor álbum de Metallica?
Para muchos seguidores, el álbum homónimo de Metallica, también conocido como el Black Album, es el mejor álbum de la banda, el que tiene mejores canciones y el que muestra una mayor madurez. Sin embargo, hay otro gran sector que lo define como el declive artístico de la banda, una obra débil, complaciente y comercial, que arruinó a la banda y que significa lo opuesto a lo que el Heavy Metal debería aspirar.
Desde luego que con tanta división de opiniones, es imposible dar una sentencia definitiva, y lo más a lo que se puede aspirar es a dar simplemente el punto de vista de cada quien, esperando de alguna manera, determinar una postura definida. Lo que sí es innegable es el hecho de que el álbum fue un parteaguas para la banda, y para el metal en general. Marcó un antes y un después, y, para bien o para mal, regresó un poco al mainstream al más oscuro y viril de los subgéneros del rock.
Pero para poder definir una postura es importante tener el contexto detrás del ábum mismo. La banda había surgido del underground californiano en los años ochenta, con el llamado Thrash Metal que ellos mismos habían perfeccionado, el cual mezclaba la velocidad del hardcore punk con las virtuosas instrumentaciones características del metal. Es cierto que antes del álbum negro, la banda había grabado algunos álbumes muy buenos, como "...And Justice For All", y sobre todo, el espectacular "Master Of Puppets", el cual incluye algunas de las canciones más épicas y poderosas de todo el repertorio de la banda. Y también es cierto que después del álbum negro, la banda jamás regresó al nivel musical de los años ochenta. Todo fue decadencia a partir de ahí.
Pero regresando al antes. La banda decidió contratar a Bob Rock, productor de bandas como Motley Crue, que hacían el típico glam metal complaciente y carente de sustancia, por lo que la banda misma tuvo un sinfín de confrontamientos con el productor por su manera de guiar las grabaciones. Incluso llegaron a hacerle bullying a tal grado, que el mismo productor reconoció sentirse agobiado, en especial por James Hetfield y Lars Ulrich. Sin embargo, esto no impidió que la mano del productor se reflejara en la música, cosa que fue notoria en todos los temas.
La música sonaba mucho más limpia, más pulcra, menos áspera y ruda. Esto fue el primero de muchos reclamos de los seguidores de la banda. Además de esto, los arreglos de algunas canciones parecía demasiado suaves para una banda tan poderosa como Metallica. En temas como "The Unforgiven", donde la voz de Hetfield es irreconocible por momentos, de lo suave que suena, o "Nothing Else Matters", donde los arreglos de cuerdas parecían excesivos e innecesarios. Además, las guitarras, en específico la de Kirk Hammett, parece estar recubierta de un barniz de elegancia que no se había escuchado en álbumes anteriores. En fin, el sonido pulcro del álbum al parecer ofendió a muchos seguidores de la banda.
Sin embargo, esto ayudó a que la banda adquiriera millones de seguidores nuevos, quienes veían en la banda un potencial melódico y armónico, similar al de una banda de metal clásico. Los millones en ventas y los múltiples conciertos inevitablemente alejaron a la banda de sus seguidores originales, y los llevaron a un punto en el que era imposible regresar. Así que es cierto, la banda terminó por arruinarse gracias a este álbum, al menos en un nivel artístico.
Sin embargo, yo no veo ningún otro álbum que defina mejor el legado de Metallica, no veo que otra obra haya tomado la estafeta del álbum insignia no sólo de una banda, sino de toda una generación de metaleros, que parecían esconderse, que parecía que su tiempo había terminado y que, gracias a esta obra, tuvieron un resurgimiento y el metal se extendió a nivel popular por una década más. Las canciones, si bien no son todo lo hardcore que en álbumes anteriores, son excelentes representantes del metal como género, y hoy en día son clásicos incuestionables no sólo del metal, sino del rock en general.
La obra no es mala, si se analiza con frialdad. De hecho es uno de los mejores álbumes metaleros de todos los tiempos, una obra que equilibra por igual la pesadez con la melodía, la virilidad con la armonía, y la agresividad con el ritmo. Es cierto que incluye canciones muy populares, canciones que hemos escuchado hasta el cansancio, pero ello tiene una razón de ser. La popularidad no necesariamente es mala, si se tiene una sustancia que sustente tal efervescencia por una obra musical En este caso, el álbum es sustancioso, es muy rico en emociones, melodías y poder.
Tenemos los ejemplos de los Beatles, el Dark Side Of The Moon, o el mismo Nirvana. Ejemplos de que la popularidad puede significar valor artístico, en contadas pero muy válidas ocasiones. Esto le sucedió de cierta manera al álbum, y con el paso de los años, se confirma que la música tiene con qué mantenerse fresca, viva y con la misma energía que en 1991, año en que se publicó el álbum.
Nadie puede negar detalles pequeños pero riquísimos, dentro de la obra, como el riff de "Enter Sandman", la pegajosa pesadez de "Sad But True", las reminiscencias al viejo Metallica en "Holier Than Thou" y "Through The Never", siendo esta última quizás el mejor despliegue guitarrero del álbum, la asombrosa emotividad metalera de las mencionadas "The Unforgiven" y "Nothing Else Matters", la fuerza inagotable de "Don't Tread On Me" o "Of Wolf And Man", la ominosidad de "The God That Failed" y de "My Friend Of Misery", o el magnífico despliegue musical de la abrochadora "The Struggle Within".
Todo esto sin mencionar la que a mi parecer es la mejor canción no sólo del album, sino de toda la historia de Metallica, la exorbitante "Wherever I May Roam", una canción completa e histórica en todos sentidos. Con un riff espléndido, una emotividad que juega con nosotros gracias a sus incrementos súbitos de velocidad, mismos que de igual manera, se ralentizan súbitamente. Además está la letra que habla sobre la soledad de la carretera, la falta de raíces que siempre afecta a las personas, y la necesidad de estabilidad. Temas universales con los que todos nos identificaremos de cierta manera. Todo en esta canción es perfecto, y no podía aparecer en otro álbum que no fuera este.
Así que, dando mi opinión, el álbum negro es el mejor y más representativo de Metallica. Es una obra universal que superará sin problemas las barreras del tiempo, y que definió a toda una generación de bandas y escuchas amantes del metal. Dicen que del cielo al infienro hay sólo un paso, y en el caso de Metallica, esto se cumple. Tardaron años en crearse un nombre, con álbumes estupendos se ganaron el respeto, con esta obra fuera de serie se ganarin un lugar en el olimpo, y con todo ese esfuerzo, no les costó nada echar su futuro musical a la basura, tanto así que en casi 30 años no pudieron acercarse ni por asomo al nivel musical tanto de éste, como de los anteriores álbumes de la banda.
sábado, 8 de diciembre de 2018
Discografía de los Beatles: Revolver
Una vez que revolucionas el mundo musical de una manera irreversible, las cosas cambian para toda la escena, pero, ¿y tú? ¿Qué haces? Esta poderosa y existencial duda se les presentó a los Beatles luego de la publicación, en diciembre de 1965, de su obra maestra Rubber Soul. Sin embargo, para ellos esta duda no significó un problema, y apenas 4 meses después de la publicación del álbum, comenzaron con las grabaciones del que para muchos, no sólo es el mejor álbum de la banda, sino de toda la historia del Rock.
Era evidente que no podían repetir lo hecho en Rubber Soul, esto lo sabían ellos y lo sabía todo el mundo. Tenían que seguir innovando, tenían que mantener el ascenso artístico hasta llevarlo a alturas jamás alcanzadas.
En otras partes del mundo (específicamente, en Estados Unidos) ya se habían producido obras fuera de lo común, con el arte y la innovación como elementos centrales. Por un lado, el ignoto (para la mayoría) debut de Frank Zappa llamado "Freak Out" al cual le falta mayor reconocimiento del que se le da, aún en nuestros días, y por otro lado, la obra maestra de Brian Wilson y sus Beach Boys, "Pet Sounds", obra en la que estuvo trabajando en solitario casi por un año, y que por un breve periodo de tiempo, le colocó en la cima del olimpo musical.
Sin embargo, la nueva obra de los Beatles no se relacionaba en nada con estos dos trabajos, por lo que podemos asumir que no fueron una influencia determinante en su creación. Más bien, ellos ya traían su idea de cómo querían que sonara el álbum, y plasmaron sus creaciones de acuerdo con ese sonido que anhelaban ejecutar.
El resultado es un álbum de rock puro, donde los brillos de folk del álbum anterior están prácticamente desaparecidos, y donde la psicodelia hace su debut en el mainstream del rock británico. La banda buscaba sí o sí experimentar, usar las herramientas de estudio como instrumentos musicales, y añadir sonidos jamás escuchados anteriormente. Además, el estilo de cada compositor se hizo más claro en cada una de sus obras, definiendo de manera más clara los rumbos que cada uno tomaría mas adelante.
La obra da comienzo con un poderoso rock compuesto por Harrison, en el que además se critica duramente a la recaudación de impuestos en la Gran Bretaña. La letra es implacable, y la música es todo lo que se necesita para comenzar un álbum de manera contundente. Las capacidades de composición de George alcanzan su punto más alto con esta maravillosa y poderosa canción de apertura. Por si esto no fuera suficiente para augurar un álbum magno, llega "Eleanor Rigby" con su cuarteto de cuerdas como protagonista principal, para cambiar para siempre la concepción del rock sinfónico, abriendo la posibilidad a la fusión de instrumentos que parecían ser los más ajenos al rock. Desde luego que el dramatismo de la obra es esencial para el desarrollo y culminación de la misma, pero con lo que siempre nos quedaremos será con ese fantástico arreglo de cuerdas.
El tercer tema es de Lennon, y en él el surrealismo se lleva a nuevos horizontes. "I'm Only Sleeping" es el título de esta apología a la pereza, en la que Lennon sólo quiere descansar y dormir, aunque muchos le relacionan al consumo de drogas. Sea como sea, la música es espléndidamente hipnotizante, los experimentos sonoros se acoplan a la perfección al rock ácido que escuchamos, y la temática de la letra es sólo la cereza del pastel. A todo esto, llega la segunda composición de Harrison, la abiertamente hinduísta "Love You To", donde se expone una fusión tan extraña como asombrosa entre la música hindú (del gran Ravi Shankar) y el rock, por lo que escucharemos por igual a las cítaras y las guitarras eléctricas, aunque éstas estarán perfectamente camufladas en la selva de sonidos aturdidores hinduístas. Si bien, años más tarde el propio Harrison despreciaría este, su primer intento real en la música hindú, a mí me parece una auténtica maravilla.
Y de forma drástica pasamos a una de las canciones más bellas del repertorio beatlero, la dulce "Here, There And Everywhere" de McCartney, en la que, de la manera más sutil posible, se nos narra lo que es estar enamorado, con unos coros perfectos de fondo y la música en su estado más pulcro y terso posible. La canción es una auténtica caricia, y sabremos reconocerla como tal sin grandes dificultades. Ringo no podía faltar como protagonista en el álbum, es por ello que Lennon y McCartney (más el segundo que el primero) pensaron en una canción infantilesca y pegajosa para que la cantase el carismático baterista, y así llegó "Yellow Submarine" al álbum, para ser la más conocida y la menos artística de todo el álbum.
Caso contrario del tema siguiente, el espectacular "She Said She Said", otra alucinante y grandiosa obra de Lennon, en donde las guitarras y el rock son los protagonistas, más incluso que la extraña y viajada letra. Los diálogos entre voces y guitarras con el argumento musical más sólido e ingenioso de todo el álbum, sin lugar a dudas, y si a eso le añadimos el espectacular trabajo de Ringo en las percusiones, luciéndose mucho más que en el tema anterior, tendremos como resultado la mejor canción de rock (entiéndase rock como el género base de la música sesentera, rock de guitarras, la evolución del rock and roll) de todos los años sesenta.
Paul McCartney dejaría muy clara una cosa en este álbum: lo suyo son las canciones dulces y delicadas, y también las canciones juguetonas y a veces infantilescas. Es el caso de "Good Day Sunshine", un derroche de optimismo, al menos musical, en el que las guitarras no son las protagonistas, sino el efusivo coro, alegre y vivaz, que engalana esta simple y efectiva melodía. Mientras que Lennon seguiría su vena rockera con "And Your Bird Can Sing", con su riff descendente a dos guitarras y su energía inagotable. El alcance rocanrolero de esta canción está al nivel de "She Said She Said" o de "Taxman", y la consolidación del álbum como una muestra guitarrera magistral quedan confirmadas con esta canción.
Cuando Paul terminó con su pareja de toda la vida, Jane Asher, debía plasmarlo en una canción, y esa canción es la hermosísima y dolorosísima "For No One", una canción que apela al dolor sin caer en autoconmisceraciones ni chantajes, pero que sí apela a nuestro lado sensible y empático, porlo que la canción nos hará sentir como si nos hubiese pasado a nosotros. Musicalmente no se puede decir más que es perfecta, sin ninguna falla ni debilidad. Una pequeña obra maestra. "Doctor Robert" es un rock simple, con un interludio celestial que es tan hermoso como breve, y que contrasta de manera magistral con la simplicidad, incluso frialdad, de las estrofas, lo cual enaltece tanto una sección como la otra. Se dice que Lennon la compuso pensando en su primer "dealer", Bob Dylan, sin embargo, eso es sólo un rumor. Lo que sí es cierto es que se trata de una estupenda canción que muchas veces se ignora en las reseñas y revisiones a este álbum.
La última aportación de Harrison es también la más sobria, "I Want To Tell You" es como un adelanto de lo que 30 años después se convertiría en el britpop, por lo que también nos recordará un poco al estilo más serio de los Kinks. A pesar de que no es tan brillante como las otras dos composiciones de Harrison, sí es una gran canción que merece ser más valorada. Mientras que "Got To Get You Into My Life" es un homenaje al soul, con esas maravillosas orquestaciones de metales y la poderosa y emotiva voz de McCartney luciéndose a sus anchas. Es bien sabido que Paul compuso esta canción pensando en la mariguana, por lo que los rumores morbosos se pueden disipar, y simplemente admiremos la majestuosidad de la canción.
La culminación máxima del álbum, y la que lo representa a la perfección, no sólo al álbum, sino a todo el movimiento musical y social que le sucedió, es la abrochadora del álbum. "Tomorrow Never Knows" es un viaje en todo el sentido de la palabra. Los sonidos se mezclan con las melodías, y las armonías son tan aturdidoras como excitantes. El concepto consiste en mezclar la cultura hinduísta con el rock británico, y la ejecución es tan asombrosa como compleja. No sólo son los 4 instrumentos sonando, es una serie de loops que los mismos Beatles (liderados por McCartney, quien prácticamente inventó los loops musicales en el rock) grabaron, recortaron y pegaron en las cintas de grabación, por lo que la definición de collage musical no podía ser más acertada. Además, esto significaba que la canción no podía reproducirse en vivo, con los instrumentos de mediados de los sesenta. Por lo que se trata de la primera canción exclusivamente de estudio de los Beatles, lo cual también inauguró un nuevo tipo de rock. Esta canción fue como una caja de pandora, la cual fue abierta y dejó salir un sinnúmero de posibilidades musicales, las cuales aún en nuestros días no se han explorado en su totalidad. Por lo que la trascendencia de esta canción es casi equiparable a la del álbum en el que se encuentra, y el nivel de infliuencia directa e indirecta que ha tenido a lo largo de 52 años es inagotable.
Así que estamos frente a un monumento al rock, uno de los mejores álbumes de todos los tiempos, una obra sin la cual la música habría sido totalmente diferente, y una de las muestras musicales más asombrosas y adelantadas a su tiempo. 52 años han pasado y la vigencia del álbum sigue tan presente como si hubiese sido publicado en este mismo año. Y lo mejor es que el cuarteto aún tenía algunas obras magistrales más por entregarnos.














