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martes, 10 de abril de 2018
Cómo grabar un álbum histórico y no volverte loco en el intento. Pet Sounds.
Mientras en la Gran Bretaña los Beatles estaban cambiando el rumbo de la historia en muchos sentidos (no sólo en el musical), en los Estados Unidos la Beatlemanía era un fenómeno frenético y desquiciado entre la inocente juventud norteamericana, tan correcta e influenciable. Evidentemente, también influenciaron a los músicos estadounidenses, quienes tomaban los elementos pop de los 4 de Liverpool, y los explotaban a su antojo. Incluso hubo influencia directa en artistas anteriores a los propios Beatles, como es el conocido caso de Bob Dylan.
De entre los múltiples músicos gringos que admiraban a los Beatles, había un peculiar joven que se tomaba muy en serio la parte artística de la música, y que no sólo quería componer canciones para conquistar mujeres o conocer el mundo y hacerse rico. A pesar de esto, pasó los primeros 5 años de la década de los 60 haciendo canciones alegres, populares e inofensivas, y sus compañeros de banda estaban más que complacidos con este estilo de vida. Pero él no, él quería trascender. Sabía que tenía la capacidad de hacer algo monumental, algo que pudiera ser parte de la historia de la música, algo justo como lo que sus ídolos británicos, y ahora rivales en la carrera por la supremacía creativa, hacían.
Todo comenzó en 1965, cuando luego de una larga gira en la que ganaba mucho dinero pero se sentía perdido y vacío a nivel artístico, tuvo que abandonar a su banda a mitad de gira por un ataque severo de ansiedad, y ello significó el pretexto perfecto para por fin trabajar a solas, sin la presión de su padre, su disquera o sus propios compañeros de banda. Fue así que Brian Wilson, líder de los Beach Boys, en la tranquilidad de su hogar escuchó el genial "Rubber Soul", sexto álbum de los Beatles, y quedó fascinado, estupefacto y confundido por igual. Era incapaz de creer la perfección musical de la obra que acababa de escuchar. Esto le generó una inmensa envidia y una interminable esperanza. Sí, estaba en un conflicto emocional supremo, pues en su mente, sus rivales habían hecho algo que ni él mismo se imaginaba, pero al mismo tiempo se había dado cuenta que podía hacer algo más allá de lo que pensaba, y que podía explotar sus inquietudes creativas al máximo, aprovechando que se encontraba solo.
Entonces se encerró en el estudio de grabación, y comenzó a grabar, junto con una enorme diversidad de músicos de estudio, el que sería su trabajo maestro. Había de todo, desde un cuarteto de cuerdas o una sección de metales, hasta una chicharra y una campana de bicicleta. Todo era posible, justo como lo escuchaba en su mente. Liberó al demonio perfeccionista que se encontraba amarrado, y dio rienda suelta a su creatividad como nunca pensó que podría hacerlo. Así se grabaron las múltiples secciones musicales de "Pet Sounds", un álbum en el que sólo él creía, y que le costó llegar al borde de la locura.
Una vez que sus compañeros de banda regresaron de su gira, y escucharon las grabaciones de su entonces líder, comenzaron las tensiones y las discusiones, pues no todos estaban de acuerdo con la osadía musical que se encontraba almacenada en esas cintas. El principal reaccionario ante esto fue Mike Love, quien además de sentirse relegado por no estar en los procesos de grabación, sólo quería éxitos y poco más que eso. Pero era tal la determinación de Brian Wilson, que no cedió hasta convencer a sus compañeros, y hacer que grabaran las complejas armonías vocales que se requerían para completar a la perfección las canciones.
Así, el 16 de mayo de 1966 se publicó "Pet Sounds", y prácticamente pasó desapercibido. Sólo unos cuantos lo escucharon (entre ellos Paul McCartney), lo que provocó bajos niveles de ventas y un fracaso comercial mayúsculo. Pero lo que contenía el álbum era oro puro. Se trata sin duda de uno de los mejores álbumes de toda la historia, y a pesar de ser ninguneado en su momento, hoy en día el valor que tiene lo coloca en su justo lugar. Desde la inicial y enérgica "Wouldn't It Be Nice" hasta la final y hermosa "Caroline No", las canciones en el álbum son de una calidad y una complejidad armónica inusitadas. Quién podría demeritar la sensibilidad de la emotivísima "You Still Believe In Me", la potencia de "I'm Waiting For The Day", la pegajosa y deliciosa "I Know There's An Answer", la beatlesca "Here Today" o incluso las dos joyitas instrumentales, "Let's Go Away For A While" y "Pet Sounds" respectivamente.
Mención aparte merecen 2 canciones supremas, "Sloop John B" con su ritmo hacia adelante y su constante crescendo armónico que, a pesar de ser una adaptación de una canción popular entre los marineros, Wilson la hizo propia con esta matavillosa y complejísima estructura sonora. Ese interludio a capella a manera de nudos vocales es uno de los momentos más gloriosos de la historia del rock. Y la otra, la majestuosa y el himno por excelencia del álbum, "God Only Knows" con su letra deprimente escondida entre las hermosas melodías, armonías y arreglos musicales, que engalanan al rock todo y que se podría considerar como una de las 5 canciones más hermosas de la historia del rock. La emotividad es inalcanzable en esta canción, y de inmediato nos enamoraremos de semejante obra.
Así que, sin saberlo en su momento, Brian Wilson lo había logrado. Había hecho un álbum histórico que marcaría a toda una década, justo como lo hicieron (en 5 álbumes distintos) sus colegas británicos, ídolos y rivales a la vez. A pesar de ello, sólo bastó que accidentalmente, casi por casualidad, mientras conducía su automóvil en la radio escuchó "Strawberry Fields Forever" de los Beatles, y en ese momento lo supo. Eran inalcanzables. Así que lo volvió a intentar con su proyecto "Smile", aún más osado que el anterior, y que no se llegó a completar, por lo que ahora sí lo alcanzó la locura, y los Beach Boys artísticos murieron con su cordura.
Dentro de lo triste y amargo de esta historia, está una de las más grandes joyas musicales del siglo XX, un álbum monumental e idílico. Y es que así es la vida, agridulce, y afortunadamente, sin toda esa amargura, no hubiera existido la inmenza dulzura que aún disfrutamos, 52 años después.
martes, 27 de junio de 2017
Álbumes Históricos: Let It Bleed (1969)
El que, desde mi perspectiva, es el álbum más fino de los Rolling Stones, de principio a fin, Let It Bleed nos muestra a unos músicos en plenitud creativa e interpretativa, en tan sólo 9 canciones dejan constancia de su altísimo nivel musical, con una música que si bien de inicio no es la más destellante o atractiva, sí que lo es cuando se le escucha un par de veces y se asimila su homenaje a las raíces del rock.
En ese punto de la historia, el rock sufría un cambio generacional, los Beatles estaban agonizando como banda, la invasión inglesa estaba por terminar, la psicodelia era el sonido de moda, de una manera abrumadora todas las bandas querían ser psicodélicas, e incluso la psicodelia se encontraba también en una trancisión hacia el rock progresivo que predominó en la década siguiente. Ante esto, los Rolling Stones se arriesgaban no sólo a ser ignorados, por el hecho de no pertenecer a ninguno de estos movimientos de moda, sino que se les pudo haber catalogado de anticuados.
Nadie quería regresar al blues, al gospel, al country. Todos esos sonidos parecían haberse borrado del mapa de manera contundente, sin embargo, he aquí la prueba de que estos sonidos de antaño también podían evolucionar, y adaptarse a las nuevas corrientes sonoras. Y la mezcla de rock duro con blues amalgamó de una manera tan perfecta, que al día de hoy, músicos como Jack White aún siguen tocando el estilo y la fusión que de manera ingeniosa los Stones inauguraron hace casi 50 años.
La obra abre de manera portentosa con el tema más accesible del álbum, la rockerísima "Gimme Shelter", una canción abiertamente de protesta, con ecos al rythm & blues de 20 años atrás, pero con un poderosos background rocanrolero, y un coro gospel que se luce sobremanera. Repito, esta fusión que inauguraron los Rolling Stones fue tan fantástica que aún perdura, y la muestra de ello es el hecho de que esta canción suena tan actual y fresca como si hubiese sido grabada en este mismo año.
El segundo tema, "Love In Vain" es un triste blues (valga la redundancia) sacado de un bar de mala muerte, que se rinde ante la nostalgia propia de la soledad, y que con ecos al country, baja las revoluciones aceleradas del primer tema, de una manera incluso sana para nuestros oídos, puesto que con la intensidad de los temas que siguen, se necesitaba un respiro sonoro. Inmediatamente después, nos trasladaremos a una granja del sur de la unión americana, mediante las melodías de la típicamente redneck "Country Honk", sin que ello sea necesariamente algo negativo. El fiddle, o violín campirano, es la estrella de esta canción, de la que habría una versión rockera mucho más conocida; sin embargo, esta versión "rural" es la original del álbum, y como tal, enriquece en demasía el concepto del álbum, destacando otra faceta de las raíces del rock, además haciéndolo con una canción llena de melodías tan arquetípicas del género country, como memorables y cercanas al pop. Esta canción será de las más fácilmente recordables de todo el álbum.
En contraste, "Live With Me" es un enérgico rock duro, donde el riff de bajo nos dará la bienvenida, y posteriormente las poderosas guitarras y la trepidante batería complementarán una de las canciones más rockeras del historial stoniano. La letra resulta ser una sátira a la misoginia que se vivía en la época de manera tan natural e inadvertida, en la que el vocalista invita a una mujer a vivir con él, explicándole sus hábitos y requerimientos domésticos, para que ella se acople a ellos. Nada de esto funcionaría sin la energía transmitida por el rock de sepa de la canción. Especial atención a los momentos finales, en donde se destrampará dicha energía, y terminará explotándonos en los oídos de manera estremecedora. Por su parte, "Let It Bleed" es una canción mucho más tranquila, más cercana al rock pop de los Beatles, aunque preponderando una base bluesera que aparentemente es inherente a cualquier canción de los Rolling Stones, aunque ellos no se lo propongan así. La canción también va en constante crescendo, sin llegar a los niveles de explosividad de la canción anterior, pero sí logrand cerrar una canción que co las escuchas iremos apreciando y dándole su valor justo.
La segunda mitad del álbum abre con la impresionante "Midnight Rambler", un típico blues de la zona norte de los Estados Unidos, especialmente el que se hacía en Chicago, pero con una altísima dosis experimental que hace de este tema un auténtico viaje sonoro. El delicioso riff, la armónica tocada estupendamente por Jagger, y la base rítmica de altísima finura se destacan por igual, todos los elementos que conforman el tema son tan fantásticos que no dejan a los demás que resalten. Una de las canciones más disfrutables de todo el álbum. "You Got The Silver" es otro número de blues, ahora cantado por el guitarrista Keith Richards, que al igual que "Love In Vain" funciona de maravilla para relajar a nuestros oídos, aunque la de Richards es mucho más fina que la de Jagger.
"Monkey Man" es otra estupenda canción de rock, en donde las guitarras se lucen como en ninguna otra canción del álbum. Incluso podemos escuchar la alta influencia que esta canción tuvo en álbumes completos, como el "No Wow" de los Kills, de 2005, o el "De Stijl" de los White Stripes, de 2000. La correcta amalgama de sonidos anteriores con sonidos modernos se ejemplifica a la perfección en este tema, que nos hará amar más y más el sonido de las guitarras rockeras.
Finalmente la épica coda, esplenodorosa y majestuosa, "You Can't Always Get What You Want" es un tema que de inicio suena grandilocuente, con esos coros tan pulcros, tan europeos, pero que sólo son un falso inicio, puesto que la canción en realidad es un folk blues que se transforma en rock a lo largo de sus siete minutos de duración. En un determinado momento, los coros limpios se transforman en coros deliciosamente gospel, americanos y estremecedores; aunque cerca del final escucharemos ambos, se fusionan a la perfección sin sonar pretenciosos. La canción, como podremos anticipar, es una obra majestuosa y gigantesca, que cierra el álbum con la misma finura con la que abrió, y con la que se desarrolló.
La obra más sofisticada de los Rolling Stones, una obra que no tiene fallas, que no tiene momentos de debilidad, en la que los nueve temas son tan diferentes y con personalidades tan definidas, como conceptualmente hermanados. La obra que revivió las raíces del rock, las volvió a poner en el escenario de moda, y que las evolucionó en rock de raíz. Lo único que se puede hacer al escuchar un álbum así es algo simple: déjalo sangrar.
martes, 20 de junio de 2017
Álbumes históricos: Dark Side Of The Moon
Existen expresiones artísticas universales, que trascienden los gustos, preferencias, cultura y costumbres de la gente, expresiones que atraviesan el alma y la mente de los seres humanos por su enorme calidad artística, su universalidad expresiva y su atractivo explícito. No importa que sea una novela de terror, una escultura religiosa, una pintura surrealista e incomprensible, o un álbum de rock progresivo, eventualmente llegará a los sentidos de mucha gente, les hablará en cierto sentido y les transmitirá algo que dé sentido a su visión de las cosas, y les aporte una nueva perspectiva, una mucho más humana y trascendente, menos tangible y cuantitativa.
Así sucedió en 1973, cuando Pink Floyd, banda británica dedicada a hacer rock progresivo en su mayoría, decidió entrar al estudio y grabar una obra magna que quedará grabada en la eternidad como una de las mayores muestras artísticas en la historia de la humanidad. Un álbum que trata temas tan humanos y cotidianos, y los aborda de una manera tan universal y perfecta que es inevitable sentir identificación sonora, lírica e intelectual con cada uno de los cortes del álbum. Son 10 temas los que le conforman, 10 joyitas que cimbran nuestro espíritu y lo descomponen pieza por pieza, sembrándole una visión profunda de las cosas habituales de nuestra vida, y reconstruyéndonos tan delicada y perfectamente como lo es la construcción de cada tema.
¿Quién no ha sentido que trabaja demasiado, y que sacrifica enormidades en aras del trabajo? ¿Quién no se ha sentido en una prisa constante, sin razón aparente? ¿Quién no ha endiosado al dinero, de manera tan vacía e inocente? ¿Quién no ha discriminado, o se ha sentido discriminado en cuanto a gustos, preferencias, situación social o económica, o incluso en cuestiones raciales? ¿Quién no ha desperdiciado tiempo valioso en nimiedades? ¿Quién no ha sentido miedo de morir? Es impresionante la universalidad de los temas tratados en las canciones, y la profundidad con que se les trata. No es sólo un testimonio, es una profunda crítica y autocrítica de la humanidad, en sus naturales y arraigados defectos.
El álbum se intitula "Dark Side Of The Moon", es decir, el lado oscuro de la luna. Esa luna que vemos todos, que admiramos todos, que aparece casi todas las noches, que ilumina nuestros momentos de más oscuridad. Esa misma luna de la que sólo conocemos la parte brillante, mientras que su cara opuesta nos es totalmente desconocida. Una metáfora más sobre nuestro rol en la vida y en la sociedad. La parte que brilla, la que todos ven, es sólo la mitad de quien somos. La mitad oscura que nadie conoce, revela quién somos en realidad. Somos eso, un ente dividido en dos mitades, y necesitamos concientizar ambas mitades para hallarnos a nosotros mismos, y por ende, hallar la felicidad plena.
El álbum abre con el primer sonido que escuchamos en nuestra vida, los latidos del corazón de nuestra madre. "Speak To Me" nos da la bienvenida a esta cumbre musical, de poco más de un minuto de latidos, acompañados de un breve prefacio de lo que escucharemos a lo largo del álbum. El crescendo final del primer tema, es la apertura del segundo, "Breathe In The Air", una suave y relajada canción, lo cual contrasta con la temática de la misma. El exceso de trabajo, la entrega de la vida a una ocupación que acapara a los demás aspectos de nuestra vida, la forma en que tiramos nuestros mejores años en un trabajo, y descuidamos otras cosas más trascendentales, de manera incluso enfermiza. Desde este tema, la banda pone en claro el sonido general del álbum, un sonido amigable, sensibilizador y lleno de un sentido humano muy explícito, que no cuesta trabajo entrar en los oídos de prácticamente nadie, un hecho tan meritorio como pocas veces visto en la historia del arte.
De inmediato aparece "On The Run", el tercer track, uno con una alta presencia de sintetizadores y sonidos ambientales llenos de neurosis y aceleración. Y es que precisamente ese es el tema que aborda este experimental corte, la prisa constante en la que llegamos a vivir, en donde no nos tomamos ni un minuto para respirar, para sentir, para vivir, sólo vivimos cegados por las responsabilidades y no nos damos un aire. Contrastante con esta canción, el cuarto track, "Time", nos habla de las maneras tan absurdas e inconscientes en las que desperdiciamos nuestro tiempo, nuestros mejores años de vida, en espera de que una "gran oportunidad" llegue a nuestras manos así, sin el menor esfuerzo. Musicalmente es una canción exquisita de principio a fin, desde la introducción experimental, como de truenos retumbando en nuestro interior, pasando por las rockerísimas y ásperas estrofas, intercaladas con suaves coros femeninos. De resaltar la versatilidad en las voces tanto de David Gilmour (guitarrista) como de Rick Wright (tecladista), que pueden sonar tan rockeras en un inicio, y tan sensibles en los coros. Además, el elemento más delicioso de toda la canción es el maravilloso solo de guitarra de Gilmour, que transmite tanta agresividad y tanta suavidad, que nos estremece al borde de las lágrimas. Una expresión sublime.
En este punto, ya estamos entregados totalmente al álbum, ya estamos rendidos ante su magnificencia, y el siguiente tema no va a ser sino la mera confirmación de que estamos ante un portento musical. "The Great Gig In The Sky", el miedo a la muerte, la desgarradora voz de Clare Torry, el increíble piano de Wright, la explosión musical, la calma después de la tormenta. No existe algo así de maravilloso en la historia del rock, nada como esto. Sin duda, todos llegamos a las lágrimas con esta canción. Estamos ante un álbum de otro mundo, de otra época. Un álbum inalcanzable.
"Money" nos regresa drásticamente al ámbito terrenal, mundano y banal. La exaltación del dinero como fin y no como medio, así como la manera en la que nos afecta inevitablemente en nuestro diario vivir. Un riff excepcional en 7/8, bluesero de raíz, memorable como pocos. Se trata de la canción más conocida del álbum, y sin duda es la que más accesibilidad tiene, debido a los elementos ya mencionados. La trancisión al siguiente tema, funciona tanto musical como conceptualmente. La discriminación por la situación económica y social se hace presente en "Us and Them", una obra poderosa, cantada en su totalidad por Wright, contiene elementos de gospel y de soul, aunque la sensibilidad rockera es el elemento más notorio. La suavidad de las percusiones, el terso y aterciopelado sonido del saxofón, y la educada voz de Wright nos van a enamorar desde el principio mismo de la canción. En contraste, la intensidad y el poder del coro, sólo logra estremecernos y nuestros oídos se abren más a la sensibilidad del álbum. Casi 8 minutos no nos bastarán, y vamos a querer más minutos de esta maravilla.
"Any Colour You Like" es un corto jam instrumental, mucho más alegre que su antecesor, más colorido, como su nombre lo refiere, aunque conceptualmente, centra la discriminación del tema anterior en un ámbito racial. Los sintetizadores aquí brillan como en ninguna otra canción del álbum, y ello se debe precisamente a la naturaleza más jovial y fresca del tema. Sin embargo, los temas oscuros regresan pronto con "Brain Damage", un estado de "locura sana" al que todos llegams luego de llevar una vida con los elementos presentados en todos los temas anteriores. Es decir, viviendo con prisa nos volvemos neuróticos, viviendo con adicción al trabajo con volvemos dependientes de él, y aisaldos del mundo, viviendo adorando al dinero nos vovlemos avariciosos e insensibles, etc. Esta locura es el punto más oscuro de todo el álbum, e incluso ello se representa con el hecho de que Roger Waters (bajista) es quien se encarga de las voces del álbum, tomando en cuenta que su voz tiene un rango vocal más bajo, y alcanza tonalidades más graves que las de sus compañeros. Queda de manifiesto la nostalgia en la canción, y ello se debe a que el tema tenía una dedicatoria a su antiguo amigo (que se volvió loco) Syd Barrett, por lo cual las notas reflejan una melancolía arraigada e ineludible, que de manera natural elevan el nivel de la canción.
Para finalizar, tenemos la épica coda, un crescendo de dos minutos en donde se resume toda una vida, con defectos y virtudes, con aciertos y errores, resaltando la naturaleza humana en cada uno de esos aciertos y errores, y situando la vida humana en su justa posición, como algo tan importante en el mundo, como pequeño e intrascendente en el universo. La frase con la que se acaba el álbum, "Everything under the sun is in tune, but the sun is eclipsed by the moon", representa esto mismo, de una manera tan artística como directa.
Caemos en cuenta que estamos ante uno de los 3 mejores álbumes de rock de la historia, por calidad, por trascendencia, por popularidad, por nivel de impacto, y por las consecuencias musicales que consigo trajo. Un álbum completo, perfecto, carente de fallas, lleno de virtudes, un álbum que describe al ser humano como ningún otro. La oscuridad queda expuesta, los secretos salen a la luz, y la verdad, como siempre, sale de su escondite.
jueves, 12 de enero de 2017
Década de los 80's primera parte
La evolución del rock desde sus inicios a mediados de la década de los 50's siempre fue ascendente, continua, fluida y emocionante. El escuchar cada año un nuevo disco, con un nuevo sonido salido totalmente de la creatividad de diversos músicos que se daban el lujo de inventar géneros, ya sea mezclando dos sonidos ya existentes, o modificando un sonido con características nuevas y muy personales, era emocionante y estimulante.
Así, pasamos del rock'n'roll al pop, al folk, y de ahí al blues rock, rock psicodélico, rock progresivo, ambient rock, glam rock, heavy metal, punk rock, post punk, new wave y demás. Luego llegaron los ochenta, con su fuerte influencia gringa, llena de colores pastel, sitcoms familiares e ingenuas, películas de acción mal escritas y mal actuadas, peinados horrorosos y un espíritu joven que apestaba en verdad (como luego lo diría Kurt Cobain). Los ochenta llegaron para hacer un cambio que fue definitivo e indeleble en la cultura a nivel mundial. Y por ende, la música de los ochenta tuvo su cambio definitivo e indeleble. Pero, ¿este cambio fue bueno o malo? Bueno, si me hubieran preguntado esto hace 10 años, hubiera respondido que fue lo peor que le pudo haber pasado al rock.
En los ochenta se desarrollaron géneros horrorosos que no soportaron la prueba de los años, como el espantoso hair metal (con sus excepciones obligadas, buenas canciones que sí hicieron un aporte a la creatividad del medio) o el insípido techno pop (ahí sí no encuentro tantas excepciones), así como la decadencia de excelente e históricas bandas de la década anterior (Pink Floyd, Led Zeppelin, The Who, Ramones, entre otras) o solistas excepcionales que hicieron sus peores trabajos en dicha época (David Bowie, Bob Dylan con su cambio de religión, etc.), e incluso hechos dolorosos como la muerte de John Lennon o Bob Marley. Mención aparte merece el que para mí es el peor momento de toda la década de los ochenta: la canción y, sobre todo, el video que hicieron juntos Mick Jagger y David Bowie. El horror.
Y si a esto le añadimos que durante toda esa década no hubo un grupo insignia que definiera en su totalidad a los ochenta (y si lo fuera, quizás sería Michael Jackson, mejor lo dejamos así), tenemos entonces a un periodo de tiempo sin una clara dirección musical, con horrorosos géneros, horrorosos maquillajes, horrorosos peinados, horrorosos sonidos techno, artistas en decadencia, videos musicales infames, y una despersonalización en general que sufrió el género. Todo esto sería suficiente para que los ochenta sean una década que marcó (negativamente) a la música a nivel mundial. Pero hay otros hechos que marcaron a la música (positivamente) y que, gracias a la providencia, ocurrió en los escenarios subterráneos del medio rockero, y que a la postre, serían la salvación de una década que parecía destinada al olvido. Y de ello hablaré en algun futuro post. Mientras dejaré por aquí algunas pruebas que sustenten mi repudio inicial hacia los ochenta.
Así, pasamos del rock'n'roll al pop, al folk, y de ahí al blues rock, rock psicodélico, rock progresivo, ambient rock, glam rock, heavy metal, punk rock, post punk, new wave y demás. Luego llegaron los ochenta, con su fuerte influencia gringa, llena de colores pastel, sitcoms familiares e ingenuas, películas de acción mal escritas y mal actuadas, peinados horrorosos y un espíritu joven que apestaba en verdad (como luego lo diría Kurt Cobain). Los ochenta llegaron para hacer un cambio que fue definitivo e indeleble en la cultura a nivel mundial. Y por ende, la música de los ochenta tuvo su cambio definitivo e indeleble. Pero, ¿este cambio fue bueno o malo? Bueno, si me hubieran preguntado esto hace 10 años, hubiera respondido que fue lo peor que le pudo haber pasado al rock.
En los ochenta se desarrollaron géneros horrorosos que no soportaron la prueba de los años, como el espantoso hair metal (con sus excepciones obligadas, buenas canciones que sí hicieron un aporte a la creatividad del medio) o el insípido techno pop (ahí sí no encuentro tantas excepciones), así como la decadencia de excelente e históricas bandas de la década anterior (Pink Floyd, Led Zeppelin, The Who, Ramones, entre otras) o solistas excepcionales que hicieron sus peores trabajos en dicha época (David Bowie, Bob Dylan con su cambio de religión, etc.), e incluso hechos dolorosos como la muerte de John Lennon o Bob Marley. Mención aparte merece el que para mí es el peor momento de toda la década de los ochenta: la canción y, sobre todo, el video que hicieron juntos Mick Jagger y David Bowie. El horror.
Y si a esto le añadimos que durante toda esa década no hubo un grupo insignia que definiera en su totalidad a los ochenta (y si lo fuera, quizás sería Michael Jackson, mejor lo dejamos así), tenemos entonces a un periodo de tiempo sin una clara dirección musical, con horrorosos géneros, horrorosos maquillajes, horrorosos peinados, horrorosos sonidos techno, artistas en decadencia, videos musicales infames, y una despersonalización en general que sufrió el género. Todo esto sería suficiente para que los ochenta sean una década que marcó (negativamente) a la música a nivel mundial. Pero hay otros hechos que marcaron a la música (positivamente) y que, gracias a la providencia, ocurrió en los escenarios subterráneos del medio rockero, y que a la postre, serían la salvación de una década que parecía destinada al olvido. Y de ello hablaré en algun futuro post. Mientras dejaré por aquí algunas pruebas que sustenten mi repudio inicial hacia los ochenta.
miércoles, 11 de enero de 2017
Descubrimientos 2016: The Freewheelin' Bob Dylan.
A pesar de ser música compuesta y grabada hace más de cincuenta años, para mí esto es nuevo, y se adapta a mi realidad actual. The Freewheelin' Bob Dylan es una de las más grandes maravillas de la historia de la música en general, con un Dylan inspirado, joven y por demás poético. El Dylan pre-rockero que hacía canciones de protesta inteligentes y contundentes, pero que también hacía bellas piezas, íntimas y concisas que podían ser románticas y nostálgicas por igual.
Desde 1962 tuvieron que pasar 54 años para que yo descubirera en su totalidad esta joya (conocía ya canciones del disco, pero no todo el álbum) y para que una obra musical trascienda por más de 50 años y aún se escuche con frescura es porque se trata de un obra de arte.
Mis favoritas:
https://open.spotify.com/track/739sLmfUkVFoyPtb0C3263
Desde 1962 tuvieron que pasar 54 años para que yo descubirera en su totalidad esta joya (conocía ya canciones del disco, pero no todo el álbum) y para que una obra musical trascienda por más de 50 años y aún se escuche con frescura es porque se trata de un obra de arte.
Mis favoritas:
- Girl from the north country
- A hard rain's a-gonna fall
- Don't think twice it's all right
- Bob Dylan's dream
Dulce y melancólico, directo y mordaz, el segundo LP de Dylan tiene todos los elementos para disfrutarse, a solas, en una tarde soleada, en el pórtico de una casa situada en el sur de los Estados Unidos, en un departamento en el vigésimo piso, en un trayecto de regreso a casa o en compañía de la única persona que en verdad nos conoce.
https://open.spotify.com/track/739sLmfUkVFoyPtb0C3263
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