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lunes, 13 de agosto de 2018

16 canciones de The Byrds para amar a la vida.



The Byrds era una banda de Los Angeles, formada en 1964 y liderada por Roger "Jim" McGuinn, que fue fundamental para la creación del folk rock gracias al sonido característico de la Rickenbacker de 12 cuerdas que el propio McGuinn usaba para la grabación de prácticamente todas las canciones de la banda, además del canto armónico a 3 voces, que a veces se duplicaban, y que eran interpretadas generalmente por McGuinn, Gene Clark y David Crosby. Así, a pesar de su falta de popularidad, gracias a la belleza del sonido característico de la banda, con el paso del tiempo se consolidaron como una de las bandas más influyentes de la historia del rock.

Es por ello que a continuación enlistaré las 16 canciones de los Byrds que más me llenan, las que me hicieron amar la vida un poco más, y que seguramente a muchos más melómanos también.

16. "Mr Tambourine Man" del álbum Mr Tambourine Man de 1965. La primer canción de su primer álbum es la que los catapultó a las estratósferas del naciente rock estadounidense sesentero, en un año en el que el mundo musical cambiaría completamente, la grabación y publicación de esta canción original de Bob Dylan les abrió las puertas, y definió de una vez por todas el sonido característico de la banda.


15. "He Was A Friend Of Mine" del álbum Turn! Turn! Turn! de 1965. Una bella obra tradicional, bellamente arreglada por McGuinn para ser cantada a 3 voces, sobre una base de guitarra punteada y algunos arreglos de cuerdas que complementan y embellecen a la melodía. La letra tiene un fuerte trasfondo político, por lo que la canción es mucho más profunda no sólo musical, sino también líricamente.


14. "Eight Miles High" del álbum Fifth Dimension de 1966. Una estupenda y altamente psicodélica canción, muy característica de la época en que fue publicada, se trata de una obra mucho más densa que las típicas canciones folk de la banda, sin embargo, en ningún momento se pierde la esencia musical de los californianos. Además se trata de uno de los temas más conocidos de la banda. Una canción alucinante.


13. "Mind Gardens" del álbum Younger Than Yesterday de 1967. Esta es una extraña y muy experimental canción de David Crosby, que además interpreta él mismo con su voz tan bizarra como la música que le acompaña. Sin embargo, escuchando con detenimiento, es una de las obras más complejas del historial de la banda, más allá de los arreglos psicodélicos, la letra es prácticamente poética, y las atmósferas que la canción tiene conforme avanza nos adentran en un bosque musical tan asombroso como escalofriante.


12. "Dolphin's Smile" del álbum The Notorious Byrd Brothers de 1968. Extraída del que sin duda es su mejor álbum, esta canción parece ser una simple canción juguetona, sin embargo, ese interludio que nos pone la piel de gallina es uno de los momentos más brillantes en todo el repertorio de los Byrds.


11. "I'll Feel A Whole Lot Better" del álbum Mr Tambourine Man de 1965. Una maravilla que demuestra que el punto de partida de los Byrds era uno muy alto, musical y artísticamente hablando. Es la primer canción original de la banda, compuesta por Gene Clark, con una melodicidad bastante madura para una banda debutante, además de las extraordinarias armonías vocales. Una delicia simple y efectiva.



10. "5D (Fifth Dimension)" del álbum Fifth Dimension de 1966. Con esta canción la banda abría oficialmente su etapa psicodélica, que duraría un par de años más. La obra, compuesta y cantada por Gene Clark tiene un aire de gozo y deleite que de inmediato nos contagia desde el primer verso de la canción.


9. "Get To You" del álbum The Notorious Byrd Brothers de 1968. Una belleza total que nos muestra las ambiciones country que la banda seguiría a plenitud a partir de su álbum siguiente. Sin embargo, a los aires country de la canción se le añaden arreglos experimentales y cambios de atmósfera que enriquecen y embellecen la ya de por sí bella melodía.


8. "The Bells Of Rhymney" del álbum Mr Tambourine Man de 1965. Una musicalización magistral de un poema magistral del escritor galés Idris Davies. Por tanto, la letra que en sí es una obra de arte, está bellamente acompañada por la música suave pero efectiva, y sumamente armónica. Pocas bandas han alcanzado esa maestría en las armonías, como lo hicieron los Byrds en sus mejores años.


7. "Change Is Now" del álbum The Notorious Byrd Brothers de 1968. Otra estupenda canción que desde los momentos iniciales nos asombra por su belleza, y en la que se entremezclan momentos psicodélicos y momentos country, y que en ningún momento suena fuera de lugar dicha mezcla, por el contrario, se mezclan y complementan a la perfección.


6. "I Come And Stand At Every Door" del álbum Fifth Dimension de 1966. Otra musicalización de un poema, esta vez mucho más oscura y macabra; es quizás el momento más oscuro en todo el historial de los Byrds, y sin embargo, se trata de una de las canciones más estremecedoras y profundas de todo el rock sesentero. ¿La letra? Un escabroso relato (ficticio, evidentemente) de un niño muerto en la bomba de Hiroshima. La pesadez de la música (inédita en la banda) es más que apropiada para dicho tema.


5. "Turn! Turn! Turn! (To Everything There Is A Season)" del álbum Turn! Turn! Turn! de 1965. Una clásica y ultrarreconocida canción de la banda, típica dentro de la banda sonora de la guerra de Vietnam, y una oda a la nostalgia, y a la belleza implícita dentro de ésta. Un absoluto deleite que todos conocemos a la perfección.


4. "Wild Mountain Thyme" del álbum Fifth Dimension de 1966. Un canción tradicional escocesa, a la que los Byrds le añadieron un arreglo sonoro finísimo con arpeggios de guitarra e instrumentos celtas de fondo, además de las voces a coro, por lo que se trata de una de las canciones más finas de la agrupación, cosa no menor en una banda que de por sí hacía música muy fina.


3. "Draft Morning" del álbum The Notorious Byrd Brothers de 1968. Otra delicia de canción, con una sofisticación sin precedentes, es una de esas canciones evocadoras que nos hacen viajar con suma facilidad, y transportarnos a cualquier punto del pasado, de nuestras memorias más dulces y de aquellos momentos en los que aprendimos a amar la vida. Un deleite absoluto de canción.


2. "My Back Pages" del álbum Younger Than Yesterday de 1967. Una poesía de Bob Dylan, igualmente evocadora, igualmente bella, en la que las armonías corales se alternan con la voz en solitario de un McGuinn inspirado, esplendoroso y sumamente emocional. Las alturas musicales de la banda en este cover son propias del olimpo del rock, tan perfectas que hacen que la canción no suene avejentada ni agotada. Una obra magistral.


1. "Goin' Back" del álbum The Notorious Byrd Brothers de 1968. El pináculo de la manufactura musical perfecta de los californianos. Una canción con la que David Crosby no estaba de acuerdo, pero que resultó ser la obra más bella y perfecta de los Byrds, la cumbre de su propuesta artística y uno de los momentos musicales más finos y elaborados de todo el rock sesentero. Y personalmente, una de mis canciones preferidas de todos los tiempos.



viernes, 25 de mayo de 2018

Maggot Brain: el funk en su mejor versión.



El funk es un género derivado del soul y del rock and roll, que se hizo popular en los años 70, y es originalmente un género liderado por bandas afroamericanas que, al igual que en décadas anteriores, generalmente marcaban las tendencias musicales que después adoptarían los músicos blancos de rock and roll. Ya había sucedido con el blues, el jazz, el rythm and blues y el propio soul. Ahora la tendencia era el funk, un género digamos, más sensual, pero con un menor nivel artístico y una mayor sobreexposición de las tendencias afroamericanas que, desde entonces hasta el día de hoy, imperan en la música hecha por los intérpretes de dicha raza.

El funk se podría decir que fue el principio del fin de la época de oro de la música negra, pues a pesar de tener algunos buenos álbumes y músicos entre sus filas, la mayoría lo utilizó para expresar de manera más abierta lo crudo de su sexualidad sin tapujos ni restricciones. Tanto así que el funk derivaría en 2 corrientes musicales mucho más lamentables: la música disco y el rap. Algo sucedió con el funk que comenzó bien con Marvin Gaye y Stevie Wonder, y terminó mal con Gloria Gaynor, Donna Summer y Public Enemy.

Pero este escrito no es para lamentarse por ello, sino para destacar el que, a mi parecer, es el disco de funk más artístico, delicioso y esencial. Publicado en 1971, "Maggot Brain" del sexteto  (más su ensamble coral de 8 personas) norteamericano Funkadelic, es un estupendo álbum de funk rock. Las ligeras mezclas de rock ácido con el naciente funk, además de la correcta adopción de éste último género, hacen del álbum una delicia de principio a fin. Y no se trata de engañarse a uno mismo, este mismo funk es del que hablé en el párrafo anterior. Pero como todo, la moneda tiene dos caras, y así como una de ellas representa la debacle de la música negra, la otra representa joyas musicales abiertamente funkeras.

La obra inicia con la homónima "Maggot Brain", una exposición maravillosa de funk psicodélico, de más de 10 minutos de duración, y con unos solos de guitarra excelsos y enormemente sensibles. Es cierto que el funk, tal y como lo conocemos, no aparece del todo en este primer tema, cosa que podría confundirnos sobre el verdadero contenido musical del álbum, sin embargo, consideremos a este tema inicial como una estupenda suite introductoria, más que una reprsentación de la médula del álbum. Las cosas se ponen en orden con la fantástica "Can You Get To That", una canción que ahora sí es abiertamente funk, con todos los elementos que a éste le corresponden, como la sensualidad, los coros femeninos, el ritmo cachondo, pero a parte de eso hay una enorme creatividad detrás, un sentido musical estupendo que es el pegamento que une a todos los elementos, y que hace de las características antes mencionadas un mero adorno musical y no la esencia de la canción. Por lo que, desde la primera vez que la escuchemos nos quedaremos con ganas de más de esta música.

Y la banda nos complace, pues "Hit It And Quit It" es otra estupenda canción, con su riff que grita ¡funk! a los cuatro vientos, además con una frescura que, de haberse adoptado generalmente en el género, la historia habría sido completamente diferente. La cuna rockandrollera está presente y perfectamente mostrada como un predecesor natural del funk, demostrándonos que la banda sabía de dónde venía el sonido nuevo, y cuales eran sus orígenes reales, homenajeándolos en esta gran canción, y no renegando de ellos como la mayoría de músicos de funk. Por su parte, "You And Your Folks, Me And My Folks" es un funk a base de piano, por lo que su sonido de inmediato nos remitirá a los clásicos setenteros de Stevie Wonder, sólo que con un poco más de sentido artístico y una concepción musical más trascendente que la de sólo provocar el baile. La simpleza de sus letras nos demuestra la importancia que la propia banda le daba a la música.

Con "Super Stupid" regresa la mezcla de funk y rock, y sin duda nos vendrá a la mente Jimi Hendrix cuando escuchemos las primeras notas del riff y de la voz en esta gran canción. Nuevamente la banda adopta al rock como la fuente y la raíz de su género principal, cosa que de inmediato se ve reflejada en la enorme calidad de la canción. Mientras que "Back In Our Minds" es quizás el funk más delicioso que haya escuchado, todo encaja perfectamente, y se nos muestra el alcance que pudo tener este género de haberse hecho de manera adecuada, y no como se hizo finalmente. La grandeza de este breve tema radica en su simplicidad, su suavidad (smoothness) y su ligereza.

El álbum culmina con otra extensa canción, "Wars Of Armaggedon", como para dar cierre al concepto, de la misma manera en la que se abrió, con la diferencia de que en esta canción la mezcla de funk y psicodelia es mucho más homogenea, por lo que suena mucho más genuino que en el tema inicial. Las experimentaciones están presentes de la misma manera, pero de alguna manera, el estilo suena mucho más redondeado en este tema, y por ello, nos quedaremos con una sensación de satisfacción una vez terminado el álbum.

Cuando surge un nuevo movimiento musical, se debe adoptar con dos bases fundamentales: primero, la de comprender en su totalidad el estilo y sonido que debe tener, y segundo, comprender cuáles son los fundamentos musicales que derivaron hasta el surgimiento de dicho movimiento. Funkadelic comprendió estos dos preceptos y los integró de manera estupenda en su "Maggot Brain", es por ello que la música suena original, genuina y consistente. Reitero, de haberse seguido esta línea en la música negra, la historia actual sería muy diferente.

jueves, 22 de febrero de 2018

Yoshimi Battles The Pink Robots, o de cómo hacer un álbum muy profundo con música accesible.



"The test begins...NOW".

Así es como da comienzo uno de los álbumes más hermosos y extraños que haya escuchado en mi vida, aunque no tan extraño si sabemos que sus autores son los Flaming Lips, una banda norteamericana acostumbrada a retar a sus escuchas con álbumes surrealistas y alucinantes. Ejemplos de ello son el Zaireeka (1997) (quizás el álbum más atrevido y osado en propuesta, de toda la historia del rock), el multiaclamado The Soft Bulletin (1999) o las versiones auténticamente lisérgicas de Dark Side of The Moon de Pink Floy y Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band de los Beatles.

Dado ese contexto, quizás "Yoshimi Battles The Pink Robots" sea uno de los álbumes más convencionales de la banda. En ese sentido, su accesibilidad es su mayor virtud. No nos complican la vida con experimentos sonoros ni nos hacen adquirir 4 aparatos de sonido distintos. Las canciones son sencillas en estructura, en un estilo de pop ácido y psicodélico, pero no por ello difícil de escuchar. Todo lo contrario, escuchar este álbum es un auténtico deleite para quienes amamos la música. La facilidad de sus melodías, la apertura a sonidos memorables y su identidad como banda experimental unifican el concepto musical del álbum. En cuanto a lo lírico, también hay un contexto. Inspirados en la cultura del manga y anime japonés, nos cuentan la historia de Yoshimi, una heroína que, en un futuro distópico, se debe enfrentar a unos malévolos robots rosados que intentan destruir a la humanidad. Una batalla tan extenuante que de pronto, nuestra protagonista se pregunta si de verdad vale la pena salvar a una especie tan incongruente como la humana, y se decide a explorar los distintos aspectos que valen la pena de la humanidad. Simple en apariencia, pero mucho más profundo y complejo una vez que se le escucha con detenimiento.

Como se había mencionado, la obra inicia con una prueba, una de pelea, pero no sólo en aspecto físico, sino una pelea interna, moral y ética, por lo que de verdad vale la pena. La canción, llamada "Fight Test", es un gancho más que perfecto para atraparnos y sumergirnos en la hermosa música. Las melodías vocales aquí son tan perfectas que nos remiten a los Beatles y su Sargento Pimienta. Nos transmite valor, nostalgia, alegría y amor, no sólo a través de la letra, sino de la forma en la que Wayne Coyne la canta. Musicalmente, la estructura básica de guitarra-bajo-batería está presente, con unos cuantos añadidos sintéticos, que son como adornos futuristas, recordándonos la temática general del álbum. Es imposible no enamorarse a primera vista (o primera escucha) de esta canción, tiene todos los elementos para engancharnos, y nos adentremos a terrenos más densos.

Una vez que la prueba se da por terminada, comienza el segundo tema, "One More Robot/Sympathy 3000-21", una dulce canción que nos habla sobre la habilidad que ha adquirido un robot (la unidad 3000-21) para expresar y sentir amor. Una habilidad que se creía era exclusiva de los humanos. La obvia referencia a Isaac Asimov se ve engalanada con una delicada y por momentos angustiante música, en la cual lo primero que destaca es el bajo con su riff ascendente, que tiene diversas variaciones a lo largo de la canción, y lo segundo, la intensidad del coro, en donde se cuestiona si es bueno o malo que un robot sepa amar, que sea más que sólo una máquina, dado que ha hecho un enorme esfuerzo por lograrlo. El dilema moral está fantásticamente relatado en la ingeniosa letra. Finalmente, una sección de cuerdas (sintéticas, evidentemente) cierran de manera sublime este segundo tema. El tercer tema es otro delicioso pop psicodélico accesible y melódico. "Yoshimi Battles The Pink Robots Part 1" nos narra la historia de Yoshimi, así como sus habilidades y su natural temor por enfrentar a los malignos robots, que nos quieren comer a todos. Todos dependemos de ella, y tenemos fe en que lo logrará. Esto es la canción también en términos musicales, una oda a la esperanza, a la unidad, al positivismo y a la fe. Quien no pueda aprenderse el coro en la primer escucha, es porque de verdad tiene una deficiencia de memoria, puesto que es tan pegajoso, tan memorable, y tan simple, que inevitablemente nos descubriremos cantándolo mucho antes de lo esperado. Lo que en el pop convencional se critica, aquí se alaba, porque aquí no es un facilismo, sino una enorme virtud por crear melodías sencillas pero bien hechas.

La accesibilidad del álbum se rompe totalmente con "Yoshimi Battles The Pink Robots Part 2", es decir, la musicalización de la batalla que ha de salvar a la humanidad, y en la que, afortunadamente, es nuestra heroína quien se alza victoriosa, mientras la humanidad entera se lo celebra. Sí, musicalmente es un rompimiento de tajo con lo que se había escuchado, pero no es gratuito. La banda busca rápidamente regresarnos a esa ambientación deliciosa y melódica, y por eso inmediatamente viene "In The Morning Of The Magicians", un auténtico deleite musical, que consta de dos secciones principales que se alternan el protagonismo, una un tanto compleja y rítmica, sustentada por las excelentes percusiones, y la otra más nostálgica y lenta, pero bella como pocas. Ambas son deliciosas por igual, pero la conjuncion de éstas es lo que hace que la canción destaque por encima de sus antecesoras. Líricamente, y siguiendo la historia, a la mañana siguiente de la gran batalla, Yoshimi se cuestiona qué es el amor y qué es el odio, y por qué esto tiene tanta importancia. Es una canción llena de duda y desesparanza, y mientras todos celebran la victoria, Yoshimi no sabe si ha hecho bien al derrotar a unos robots que sabían amar, cuando los humanos en apariencia no sabemos hacerlo del todo. ¿Es el amor sólo un desperdicio? ¿Y cómo eso puede tener importancia? Ni yo lo sé.

"Ego Tripping At The Gates Of Hell" abre con la segunda parte del álbum, la parte de la introspección. ¿Somos una especie que vale la pena ser salvada? Es cierto que el amor habita en todos nosotros, pero ¿sabemos expresarlo? Dejamos pasar miles y miles de momentos para hacerlo, y con excusas, los dejamos pasar de manera inexplicable. Y bueno, ese riff de bajo que sustenta en su totalidad la canción, hace que valga la pena la autocrítica, además de los pequeños adornos, tanto sintéticos como orgánicos que tiene la canción. Efectos de sonido y cuerdas sintéticas por un lado, y guitarras y vientos por el otro. La canción ya no es alegre, ya no es esperanzadora. Ahora es la introspección la que abunda en la ambientación sonora. Y esto se acrecenta más en "Are You A Hypnotist?", una canción con una base rítmica compleja y surreal. Todos mentimos, todos nos aprovechamos de otros, todos nos escondemos detrás de nuestras máscaras, todos nos alienamos. Entonces ¿por qué alguien habría de salvarnos? La psicodelia está rodeándonos por todos lados, y la canción, que de un inicio suena súmamente minimalista, termina de una manera portentosa y magnífica, mientras Coyne nos dice que el sol se eclipsa detrás de las nubes, tal y como nosotros eclipsamos nuestro amor a los demás detrás de nimiedades, tan ínfimas ante la inmensidad del amor como lo son las nubes ante la inemnsidad del Sol. Sin duda, el final de esta canción es el momento más glorioso de todo el álbum. Y con creces.

La nostalgia hace acto de presencia en "It's Summertime". Sí, los humanos somos sensibles, y cosas tan naturales como las estaciones del año pueden alterarnos emocionalmente. Mientras afuera el verano hace de la vida un placer cálido, en nuestro interior vivimos un crudo invierno, que nos paraliza y nos evita sentir toda esa calidez que el mundo, allá afuera, tiene para nosotros. Y justo antes de decir "Look outside!", esas hermosas notas de guitarra cruzan todo nuestro ser, y así, poco a poco la esperanza y el amor regresan. Esta es la canción más hermosa, estilísticamente hablando, de todo el álbum. Y sí, el amor regresa, y de qué manera lo hace. "Do You Realize?" es una gigantesca oda al amor, al gozo. Desde las primeras notas de guitarra se nos transmite una energía inmensa, que nos electrifica y nos eleva instantáneamente. La vida es una belleza, la vida basada en el amor es la vida que vale la pena salvar. Majestuosa y elegante, esta canción es capaz de revivir a los muertos, de despertar la emociones muertas que tenemos, y regresarnos de golpe a la vida, y a sus inmensas cualidades y oportunidades. Celebrando la vida es como se da el inicio del fin del álbum, y para ello, la banda nos regala una canción que quedará para la posteridad, como una de las mejores y más bellas canciones hechas por nuestra especie. El testimonio de que el amor siempre gana, es "Do You Realize?". No podemos más que agradecer a la banda por regalarnos un pedacito del Edén, 3 minutos y 32 segundos celestiales de música que sólo estaba reservada para el paraíso, y que de alguna manera, nos la trajeron a nuestra gris y mundana existencia terrenal.

Luego de la inalcanzable cima que la banda alcanzó en el tema anterior, regresamos a la Tierra con otra bella canción, titulada "All We Have Is Now" en la que, intencionalmente, nos regresan a nuestra realidad para recordarnos que lo importante es este momento. Pareciera que la letra es desesperanzadora, sin embargo, de cierta manera, es realista, por lo que esta canción contrasta en su totalidad con el resto del álbum que, a pesar de tratar temas profundos y reales como las guerras y el vacío del alma, lo hacían a traves de un cristal de fantasía y futurismo. Y aquí ese futurismo fatal nos recuerda que lo único que importa es el aquí, y el ahora. La música es un perfecto acompañamiento para este tema, pues resulta ser demasiado discreta y cumplidora. Para finalizar, un jam instrumental llamado "Approaching Pavonis Mons By Baloon (Utopia Planitia)", es simplemente una base rítmica con sonidos de acompañamiento que por momentos destacan y por momentos desaparecen. Un poco relacionado con la música que hace Air, pero sin llegar a tanta altura.

Y es así como termina uno de los álbumes más exquisitos y accesibles de la década pasada, un álbum que quedará a la posteridad como marca de que la banda estuvo presente, y que hizo un trabajo de introspección muy profundo a través de una música muy accesible, lo cual genera una cierta paradoja que, en su irreverencia, le proporciona una unicidad al álbum. No creo que haya otro álbum así de popero y así de directo en su mensaje. Aquí, la parte musical y la parte lírica son igualmente trascendentales en un sentido artístico. Pero más allá de todas esas complejidades, este álbum se puede disfrutar con toda la ligereza del mundo como pocos, y eso es algo que siempre se agradecerá.

lunes, 22 de mayo de 2017

Grandes álbumes debut: Pink Floyd - The Piper at the Gates of Dawn (1967)


En 1967 el rock psicodélico ya estaba bien establecido como una corriente dominante en la escena rockera. Si bien la etiqueta era la misma, había distintas exposiciones del género; nada tiene que ver el "Are You Experienced" de Jimi Hendrix con el debut de The Doors, o con el "Sgt Pepper's" de los Beatles. Todos estos álbumes encajan en la definición de rock psicodélico, sin embargo, no suenan para nada similares uno del otro.

Justamente en los mismos estudios de Abbey Road en donde el famoso cuarteto de Liverpool grababa su icónico álbum colorido, también se encontraba una banda debutante grabando su primogénito. Un álbum pesado para la época, osadamente denso y oscuro. Los pasajes musicales eran por demás arriesgados y definitivamente era un sonido que no destacaría en las estaciones de radio, por su alto nivel experimental y espacial. La banda en cuestión era Pink Floyd, grabando su álbum debut "The Piper at the Gates of Dawn", con una imprudencia y una fescura musical que sólo un debutante puede ofrecer.

La psicodelia aquí es llevada un paso más lejos, no es de la psicodelia que enaltece el "amor y paz", ni la que se orienta por el blues experimental. Es la psicodelia más hardcore (si se le puede llamar así) que se había escuchado hasta ese momento, y pronto, las mentes de los escuchas y los críticos volaría en mil pedazos apenas escuchan la primer canción del álbum. Cabe destacar que en este álbum la banda no tenía la formación que los haría ser gigantes del rock en el futuro, no estaba David Gilmour, y el líder de la banda no era Roger Waters, sino el excéntrico Syd Barrett, un genio incomprendido el cual tenia tanto talento como desequilibrio, y que sólo alcanzó la lucidez con la banda para grabar este álbum, para después ser despedido irremediablemente de la banda que él mismo formó.



El elemento Barrett aquí es determinante para establecer el sonido de la banda, todas esas largas secciones espaciales y experimentales sólo podían surgir de la mente del diamante loco, así como las deliciosas e innovadoras canciones cortas del álbum. La fantasía, los viajes, el LSD, la dulzura y el misticismo son elementos Barrettianos que bañan al álbum de una finura y una agresividad por igual, y que tristemente no volveríamos a escuchar jamás en ningún otro álbum de la banda.

Pero entrando de lleno en el álbum, abre con la impresionante "Astronomy Domine", una joya del rock más experimental creado hasta ese momento, con sus dos estrofas y su extensa y aucinante sección instrumental media. La banda no tiene miedo de sonar agresiva, los platillos de Mason aquí son un elemento destacadísimo que sostienen la endeble estabilidad de la canción, energizando la canción a niveles altísimos. El segundo track, "Lucifer Sam" es igual de interesante, aunque con una estructura un tanto más convencional. Es decir, la batería suena más o menos normal, los efectos de sonido se reducen y no hay largas secciones musicales, sin embargo, la canción es muy buena en todos los sentidos, no es suave ni ligera, mantiene la pesadez musical, sin salirse del estilo establecido en el tema anterior. "Matilda Mother" es otra gran canción, tocando temas de fantasía medieval, pero sonando extraordinariamente sutil a pesar de ser tan viajada como los dos temas anteriores. La música se interrumpe drásticamente por la mitad con esa fantástica sección media, en la que Wright se luce en los teclados y la ambientación nos lleva más y más lejos.

"Flaming" es una corta y sencilla canción que añade frescura al álbum, con una estructura un tanto similar a "Lucifer Sam" pero con menores niveles de densidad sonora, con más animosidad y accesibilidad que cualquiera de los 3 temas anteriores. Por primera vez podemos notar el lado sensible de Barrett,. con esos pequeños brillos de piano que apenas suenan por un instante, pero que iluminan por completo a la canción. Por el contrario, "Pow R. Toc H." es la canción más experimental hasta este punto, un smooth jazz con elementos psicodélicos, mientras la banda vocaliza sin decir nada realmente, haciendo de este un tema interesante. La única composición que no es de Barrett, es la frenética "Take Up Thy Stethoscope and Walk" de Waters, un tema que de inicio parece ser pop, pero que se sumerge en los densos oceanos de la psicodelia extrema, para regalarnos un extenso jam de sonidos y efectos sonoros oscuros. El pináculo de la psicodelia extrema es la poderosa y alucinante "Interstellar Overdrive", una suite de casi 10 minutos sin estructura, con un riff memorable y una experimentación jamás realizada hasta ese momento. La capacidad de la banda queda de manifiesto en este impresionante tema.

De aquí en adelante, nos encontraremos con 4 deliciosas y hermosas canciones que reflejan la sensibilidad y delicadeza de Barrett, esto sin dejar de ser experimentales. "The Gnome" es una simpática canción que disfrutaremos cantar infinitamente, tocando nuevamente temas de fantasía, pero evocando una armonización musical sublime. "Chapter 24" es otra joyita experimental. Un gong y el bajo de Waters son los estelares, mientras que la sección media a cargo de los teclados de Wright se encarga de huir de nuestra rralidad y adentrarnos en las maravillosas nubes de la música. Un deleite. Por su parte, "Scarecrow" es una minimalista y hermosa canción campirana, celta incluso, en la que unas percusiones y el órgano de Wright a lo lejos, son los elementos que sostienen a la canción, hasta la estremecedora aparición de la guitarra acústica en el final de la canción, momento en el que no podremos evitar derramar un par de lágrimas por lo sublime del momento. Finalmente el álbum cierra con la divertida y disfrutable "Bike", un tema que sin duda es el más ligero del álbum, y que aparte nos regala otra faceta del enorme talento artístico de Barrett.

Para bien o para mal, este fue el único álbum de Barrett con la banda, y posteriormente él se desvanecería en su propia mente, y nos abandonaría mucho antes de que su cuerpo falleciera, pero el legado que nos dejó en esta impresionante y hermosísima obra, quedará para la posteridad como uno de los mejores álbumes debut de la historia, un álbum que hasta hoy, a 50 años de su aparición, sigue asombrándonos y deleitándonos enormemente.

jueves, 27 de abril de 2017

El Mellotron



La idea general del mellotron es buena: un instrumento eléctrico capaz de reproducir sonidos de instrumentos orgánicos mediante el uso de cintas o loops que, al accionarse con un teclado de órgano, se reproduce con un complejo sistema de rebobinado de las cintas, lo que genera la emisión del sonido y que es capaz de emular un uarteto o un octeto de cuerdas, flautas o algunos otros instrumentos musicales; todo al alcance de los diez dedos de ambas manos. Un instrumento revolucionario que se popularizó a mediados de los años sesenta, y que alcanzó su pico de popularidad en el primer lustro de la década de los años setenta, con el rock progresivo como su género más habitual. 

Cierto es que pronto habrían mejores y más completos emuladores de instrumentos, que harían al mellotron un instrumento obsoleto y poco útil. Sin embargo, la calidad del sonido que produce, aún hoy en día, es muy entrañable y disfrutable, por lo que ha existido un resurgimiento en el uso de este instrumento hoy arcaico. Pero en su apogeo, era lo más preciado para una banda, el poseer e interpretar el mellotron, con toda su elegancia sonora y su nostalgia evocadora. 

Personalmente, se trata de uno de los instrumentos con sonido más bello de todo el mundo. Lo que genera en mi interior es indescriptible, la cortina de sonido que se postra sobre los demás instrumentos para bañarlos de finura, y para que la música tenga más sofisticación y delicadeza. La primera vez que lo identifiqué como tal, fue en el documental "Antología" de los Beatles, en el que Paul McCartney mostraba la manera en que se había interpretado el delicioso intro de "Strawberry Fields Forever", utilizando el loop de flautas, y abriendo mi mente a la posibilidad de que existía un instrumento que, para mis inocentes 8 años de edad, era lo más increíble que podía existir. (No enncontré el video original de la Antología, pero este es similar)


Años después, descubrí y me enamoré del rock progresivo, y de su extensísimo uso del mellotron como instrumento titular. Desde King Crimson hasta Genesis, pasando por Yes y todas aquellas bandas que hicieron al progresivo un género de culto, todas sin excepción hicieron uso del mellotron para adornar y engalanar sus largas suites, sus magnas opus o sus cortas y sensibles melodías. Así, el mellotron se convirtió en uno de los instrumentos más requeridos y más influyentes en la historia del rock.

Por ejemplo, la nostalgia que le aporta a esta bellísima canción:

Aquí la misma canción con sólo el mellotron:

Qué decir del uso (ahora sonando como flautas) en esta delicia:


Es impresionante la elegancia que le aporta a la canción, y las suaves texturas que rozan lo subime. En el rock progresivo, el dramatismo que se le aporta a esta gigantesca canción no tiene igual:


O el bello sonido en esta sofisticada obra:


Con la invención de sintetizadores más sofisticados, aunado a la aparición contundente del punk, el mellotron perdió popularidad entre los músicos y su sonido no fue más requerido, sino hasta mediados de los años noventa, en que Radiohead grababa su mítico "OK Computer" y en el que Jonny Greenwod, miembro de la banda, comenzó una búsqueda exhaustiva por instrumentos anticuados que le brindaran nuevos sonidos al álbum, entre loss que encontró joyas como el Theremin, las Ondas Martenot, y sí, el Mellotron.

En donde es más notorio su uso es en estas dos escalofriantes canciones:



Su revival también lo aprovecharon otras bandas como The Mars Volta y Muse, sin llegar a ser tan protagonista como lo fue en los años sesenta y setenta. Su legado ahí queda, como uno de los instrumentos más innovadores en su época, y uno que hasta hoy en día puede generar escalofríos y ponernos la piel de gallina con su bello, sublime y asombroso sonido.

Para cerrar este texto, dejo otra hermosa canción adornada con bellas melodías de mellotron.


sábado, 22 de abril de 2017

Oda a la poesía cantada, o sobre cómo Bob Dylan hizo grandes a los Byrds



Todos sabemos quién es Bob Dylan, un músico y poeta que reinventó la manera de escribir canciones, y que influenció a todos (sí, a todos) los músicos desde 1962 hasta la fecha. Desde sus 21 años, cuando publicó su álbum debut, se le notaba una enorme cualidad para escribir letras ingeniosas, satíricas, y perfectamente amoldadas a la canción. Sus inicios folk le ayudaron a mostrar su enorme talento al mundo entero, y gracias a su ingenio muchos artistas se catapultaron a la fama. También hubo artistas que usaron la influencia Dylaniana para crecer como músicos y letristas, y catapultarse a la estratósfera de los dioses del rock. Una de estas agrupaciones eran los californianos The Byrds.

The Byrds era una banda que, como casi todas, estaba influenciada por Dylan y por los Beatles. El sonido característico de la guitarra de 12 cuerdas que escuchamos a lo largo de todo el A Hard Day's Night (1964) de los británicos, más los constantes cantos armónicos de Lennon, McCartney y Harrison, provocaron en los californianos una profunda admiración y los conminó a seuir el camino del folk rock con entusiasmo. Sin embargo, fue un cover de una canción de Dylan la que los dio a conocer a nivel mundial, "Mr. Tambourine Man" de 1965, y que en ese mismo año, los Byrds interpretarían en su álbum debut, llamado como la canción Dylaniana.

Pero la evolución de los Byrds fue más allá del folk y los covers, el mejor de sus álbumes (Th Notorious Byrd Brothers) es hasta el día de hoy considerado como uno de los mejores en la historia del rock. Ahora bien, el título de este escrito no hace referencia a contar la historia de los Byrds, sino a la forma en que Dylan, con su poesía cantada, los hizo grandes. Gran parte de este mérito se lo lleva la ya mencionada "Mr Tambourine Man", sin embargo, otra canción de Bob Dylan cantada por los Byrds es la que me ha motivado a escribir esto.

En 1967, los Byrds ya estaban experimentando con la psicodelia y los sonidos alternativos, y bajo esta influencia publicaron su maravilloso "Younger Than Yesterday", un álbum en donde las capacidades de los músicos se pulieron y se refinaron, para entregarnos una obra llena de finura y belleza sonora. Dentro del álbum se encuentra un cóver de Dylan, una canción que estremece con escuchar todos los elementos que la componen. Dicha canción lleva por nombre "My Back Pages", y en todos sentidos, es una canción perfecta. Una canción que quizás es mejor como cover que en su grabación original, esto debido a todos los detalles musicales añadidos por los californianos que le brindan una ambientación única y de gran belleza.

La versión original de Dylan, aparecida en su álbum de 1964 "Another Side of Bob Dylan", es una nostálgica canción folk en donde Dylan y su guitarra son los únicos elementos presentes. Sin embargo, a la versión de los Byrds se le añaden los bellos coros a cuatro voces, característicos de la banda, además de una ambientación que multiplica la nostalgia, y que se adapta a la perfección a la letra de la canción. Los instrumentos rockeros son parte esencial de esta atmósfera lograda.

Sin embargo, el mayor mérito de la canción es 100 % Dylan. La letra de la canción es sublime, por decir lo menos, utilizando palabras exquisitas para expresar la ingenuidad de la juventud, que además se adaptan a la perfección a la métrica de la música, y que no cae en los facilismos letrísticos como el uso de infinitivos, gerundios o terminaciones en -tion (como muchos lo hacen). La letra (que a continuación transcribiré) consiste en 4 estrofas y un coro que se repite. Cabe destacar que las estrofas se conforman de 3 versos, los primeros 2 versos de cada estrofa riman entre sí, mientras que el último verso de la estrofa rima con el coro, que se repite al final de cada estrofa. 

"Crimson flames tied through my ears, rollin' high and mighty traps
Countless with fire on flaming roads using ideas as my maps
We'll meet on edges soon, said I, proud 'neath heated brow

Ah, but I was so much older then, I'm younger than that now

Half-wracked prejudice leaped forth rip down all hate, I screamed
Lies that life is black and white spoke from my skull, I dreamed
Romantic flanks of musketeers foundationed deep, somehow

Ah, but I was so much older then, I'm younger than that now

In a soldier's stance, I aimed my hand at the mongrel dogs who teach
Fearing not that I'd become my enemy in the instant that I preach
Sisters fled by confusion boats, mutiny from stern to bow

Ah, but I was so much older then, I'm younger than that now

My guard stood hard when abstract threats, too noble to neglect
Deceived me into thinking I had something to protect
Good and bad, I define these terms quite clear, no doubt, somehow

Ah, but I was so much older then, I'm younger than that now"

Para finalizar, la versión de The Byrds, una canción perfecta.