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miércoles, 22 de junio de 2022

La Radiografía (o sea, la discografía de Radiohead)

 


Presentada en orden ascendente, usando como único criterio mi percepción de cada obra.

9. Pablo Honey (1993)


El primer álbum de Radiohead es el que menos suena a Radiohead, e irónicamente, es el que contiene el sonido de Radiohead con el que la mayoría de la gente lo asocia. Todo, claro, debido al éxito descomunal de "Creep", segundo track del álbum. Y efectivamente, el sonido general de la obra se asemeja mucho a este icónico tema: el grunge desolador, depresivo, guitarrero y altamente digerible para una generación juvenil desubicada (como lo son todas). Actualmente, los fans "cerebrales" de la banda odian este álbum. La banda misma odia este álbum. Pero si nos ponemos en el contexto adecuado (considerando a una banda de chicos que quieren encajar, con un primer álbum alineado al mainstream, sin experiencia, criterio ni expectativas, dada su naturaleza de novatos), y sobre todo, si olvidamos por un momento lo que la banda haría en años posteriores, podemos llegar a valorar algunas de las canciones. Por ejemplo, la abridora "You" es un buen tema, una canción bastante destacable si la comparamos con el grueso de bandas de rock de la época. Mismo caso para temas como "Stop Whispering", "Anyone Can Play Guitar", "Prove Yourself" o "Thinking About You". Por su parte, la ya mencionada "Creep", con todo y que está demasiado explotada y a muchos fans "únicos e irrepetibles" esto les escuece, con todo y que se le acusó de plagio (de manera excesivamente rigurosa, si me preguntan), y con todo y el desagrado que genera el que les guste a las personas que también escuchan "de todo", no deja de ser una canción icónica, universal e inmortal. 


8. The King of Limbs (2011)


Aquí nos situamos en el extremo diametralmente opuesto. La banda ya está consolidada, ya desarrolló un sonido excepcional, ya se volvió uno de los hitos del rock neomilenario, y finalmente la curva desciende e inevitablemente tienen que flaquear después de tantos años de obras geniales. Desciende al nivel de Radiohead, claro. Lo que significa que este álbum no es un bodrio, ni mucho menos. Simple y sencillamente, suena demasiado a Radiohead, y quizás este es el mayor pecado de la banda en la última década. Aunque siendo estrictos, este álbum suena, la primer mitad a Thom Yorke y la segunda mitad a Radiohead. Hay que tomar en cuenta que algunos años atrás, Thom Yorke (líder de la banda) publicó su primer disco solista, y su sonido se asemeja demasiado a los 4 primeros cortes de esta obra, tanto que pareciera que fueron temas desechados de aquella obra para ser incluidos en esta. Las otras 4 canciones (porque sí, el álbum se compone de sólo 8 temas) suenan al Radiohead que escuchamos 4 años atrás, en su álbum previo. Esta repetición de sonidos, nada sutil, le hace ser uno de los álbumes menos brillantes de la banda. Aunque es innegable la calidad musical en temas como "Morning Mr. Magpie", "Little By Little", "Codex" o "Give Up The Ghost".


7. A Moon Shaped Pool (2016)


Este es el último álbum de Radiohead que se ha publicado, al menos el último con material original. Y es otro álbum con muy buenas canciones, pero con muy poca trascendencia. Tanto que podríamos decir que es tan sólo un ligero paso hacia adelante con respecto a lo presentado en The King Of Limbs. Y este ligero paso adelante se debe a que la música, en su estructura, es mucho más orgánica. Se utiliza una mayor cantidad de instrumentos "acústicos" en vez de sus versiones ya sea eléctricas o sintetizadas (sin que lleguen a desaparecer del todo). Y ello hace que la música fluya de manera más natural, y a pesar de que la complejidad de algunas canciones está al nivel de lo presentado en obras previas, resulta más fácil procesarlas e interiorizarlas gracias al sonido natural de los instrumentos. Pero más allá de eso, la música sigue sonando, para bien y para mal, a Radiohead y solo a Radiohead. Esto significa que, mientras todas las cualidades musicales que han hecho destacar a la banda están presentes, también se refugian en pocos elementos, arreglos y/o recursos distintos a los ya utilizados anteriormente. Por lo cual no se ofrece nada nuevo, nada innovador, nada destellante, y lamentablemente Radiohead nos tuvo acostumbrados, por muchísimos años, que cada álbum nuevo sería una nueva sorpresa, un nuevo sonido, y un destrozadero de cerebros alrededor del mundo. Supongo que todos debemos acostumbrarnos al hecho de que esos días ya jamás regresarán. 


6. Hail To The Thief (2003)


Es importante puntualizar que, aunque en esta lista, la diferencia es de solo un puesto entre A Moon Shaped Pool y este disco, musicalmente la diferencia es mucho mayor. Este álbum es una obra mucho mayor, desde el número de canciones, hasta la calidad intrínseca de éstas. Podemos decir que en este disco se reunieron los sonidos de sus 4 álbumes previos, y se sazonaron con una pizca de paranoia política. De modo que podemos encontrar fantásticos temas guitarreros, como la espectacular "2+2=5" o la psicodélica y brillante "There, There", así como temas extremadamente electrónicos como "The Gloaming" o la desconcertante "Backdrifts", e incluso temas deliciosamente acústicos como la hermosa "Sail To The Moon" o la esquizofrénica "Go To Sleep". El resto de las canciones se encuentro dentro de los tres vértices que conforman los 3 estilos mencionados, ya sea más cerca o más lejos de ellos, pero sin salirse de las aristas musicales. Con este álbum sucedieron, principalmente, dos cosas que afectarían positivamente al sonido de la banda, al menos en su álbum siguiente. Primero, la reconciliación de la banda con la versión noventera de sí misma, cosa que les permitiría hacer literalmente lo que quisieran en términos de creatividad musical. Segundo, terminaban contrato con su casa discográfica, lo cual significaba que su siguiente álbum lo tendrían que publicar de manera independiente, cosa que, coincidentemente, también les permitiría hacer literalmente lo que quisieran en términos de creatividad musical. Si en la discografía de Radiohead tuviéramos que ubicar a un álbum "bisagra", uno que unificara a la banda en sus sonidos y momentos más significativos, definitivamente ese sería Hail To The Thief. 


5. The Bends (1995)


En 1995 estaba ocurriendo un suceso mediático sin precedentes en Inglaterra. La famosa "batalla del Britpop" entre Oasis y Blur. Un suceso que era tan sólo la cima de todo un movimiento musical de resurgimiento del rock británico. Por supuesto que Radiohead no era ajeno a este movimiento, y sin llegar a formar parte del mainstream al que pertenecían otras bandas, sí publicaron un álbum que musicalmente se plantó como uno de los mejores del género. The Bends es Radiohead siendo lo más típicamente británico que pudo llegar a ser la banda. Es un álbum guitarrero, con canciones simples y melódicas, y sin embargo, no desmerece de ninguna manera con los otros "grandes" de la discografía de la banda. Y ello se debe a que, en esencia, son excelentes compositores de canciones. Es cierto que posterior a este álbum, su rumbo musical se dirigiría hacia la experimentación y el distanciamiento (¿alienación?) musical con respecto al ya mencionado mainstream. Pero con esta obra demuestran que, en términos convencionales, pueden hacer canciones increíbles y memorables. Quizás las menos destacada sean "Bones" y "Bullet Proof... I Wish I Was", pero para nada son malas canciones. Es simplemente que las demás canciones son realmente buenas. Canciones como "Planet Telex", "The Bends", "Just", "My Iron Lung" o "Black Star" son indudablemente canciones que son tan fáciles de digerir como difíciles de olvidar por su calidad. Un poquito más arriba quizás, estén "High & Dry", "(Nice Dream)" o "Street Spirit (Fade Out)", canciones que demuestran una mayor capacidad de expresión emotiva (curiosamente son las "baladas" del álbum) y un alcance melódico inusual. Y la cereza del pastel, una de las canciones más desoladoramente bellas y desgarradoramente tristes de la historia del rock (a ese grado), que marcaría la pauta del sonido que haría histórico a Radiohead, la hermosísima "Fake Plastic Trees", un himno a la melancolía y al dolor, tan universal y tan humano, que resulta ser escalofriante. 


4. In Rainbows (2007)


Para efectos de esta lista, sólo estoy considerando el disco principal de In Rainbows (ya que posteriormente apareció el disk 2, como un complemento a la obra, sin realmente aparecer originalmente en ella). Y tomando esto en consideración, nos encontramos solamente con 10 canciones. 10 temas breves (sólo dos de ellos exceden los 5 minutos), que no parecen prometer mucho a simple vista. Escuchamos la primer canción, la rítmica e interesante "15 Step" que ciertamente nos remite a los mejores momentos de la banda, así que el inicio cumple. El segundo track es la inquietante "Bodysnatchers", un enérgico tema que serviría de inspiración a miles de bandas que imitarían el sonido de esta canción por los siguientes 5 años, que también resulta ser una buena canción. Pero no estamos listos para lo que nos espera a partir del tercer track, llegamos inocentes y desprevenidos a abordar la siguiente canción, sin saber que por los próximos 6 temas la banda se va a encargar de desarmarnos, desproveernos de toda defensa, y exponernos a la más bella dosis de crudeza musical, que al mismo tiempo que nos va a asombrar, nos va a despedazar inmisericordemente. "Nude" es la primer embestida, una que lentamente nos advierte lo que sigue, hermosa, doliente, única. "Weird Fishes" es un frenesí que no se aleja de la tónica presentada en la canción previa, solo que mucho más revolucionada, y por ende, mucho más directa. Para este punto ya estamos totalmente indefensos, así que "All I Need", de menos a más, nos entierra la estocada definitiva, una que no podremos resistir porque es tan dulce, tan atractiva, tan sutil, que soportamos el dolor a pesar de todo. "Faust Arp", con todo y su brevedad, será la siguiente tortura (una tortura bellísima, no olvidemos), sobre todo gracias a su peculiar sección de cuerdas, colocadas justo encima de la voz de Thom Yorke y la dulce guitarra de Johnny Greenwood. Ya no tendremos nada que hacer ante la desolación de "Reckoner", edulcorada e inquietante, sabremos apreciar su cruel sinceridad, a pesar de sonar tan hermosa. Si esto no fuera poco, recibimos la inmensa dosis de melancolía que nos regala "House Of Cards" y no habrá manera de evitar sentir con las notas y los acordes de esta triste y bella canción. El descanso llega con "Jigsaw Falling Into Place" (mi canción menos favorita del disco, por cierto), y encaramos el final en "Videotape", que justamente nos habla del final de todo, de un modo tan brutal y tan bello como ha sido todo el álbum. In Rainbows es un viaje que requiere valentía, un viaje que sin duda va a doler, pero que también disfrutaremos en cada nota y en cada herida abierta. 


3. Amnesiac (2001)


Surgido casi por accidente, como una colección de remanentes de su obra anterior, Amnesiac tiene tanta fuerza, tanta identidad y tanta belleza que se sostiene por sí mismo como uno de los mejores álbumes de rock de la historia (no es exageración). Es cierto que las canciones que aparecen aquí, fueron pensadas para otro álbum, pero se les dio un arreglo tan particular, que en ningún momento suena como los restos de otra obra, aunque sea su obra "hermana" (siempre me pareció inquietante el pensar qué hubiera pasado si Kid A/Amnesiac hubieran sido publicados como un álbum doble). Aquí tenemos canciones que, a pesar de ser del mismo estilo (rock electrónico), tienen un barniz de sensibilidad diferente, mucho más cálido y emotivo que lo presentado en el álbum previo. El álbum abre con  "Packt Like Sardiness in a Crushd Tin Box", una canción enteramente electrónica que nos hace ver por dónde va el sonido del álbum (aunque no sea del todo cierto). De ahí podemos distinguir a las canciones por su nivel de experimentación, como "Pulk/ Pull Revolving Doors" y su beat hipnótico que sostiene una serie de sonidos tan ininteligibles como fascinantes, o "Dollars And Cents", un exquisito homenaje al krautrock pero con un arreglo de cuerdas sombrío e igualmente bello. Mientras que por otro lado, tenemos a las canciones bellas (que son la mayoría), como "Morning Bell Amnesiac", "Knives Out" (con un video surrealista dirigido ni más ni menos que por Michel Gondry), "I Might Be Wrong" con su ritmo bailable, "Life In A Glass House" con su hiriente sonido bluesero de mala muerte, o "Pyramid Song" y su fantástica y fantasiosa letra. Pero si de emotividad hablamos, hay 2 canciones que inevitablemente llegan directo al alma, y que son capaces de llevarnos (al menos a mí sí) a las lágrimas cuando conectamos con ellas. Me refiero a la breve "You And Whose Army", con una estructura tan simple y un levantón hacia el final de la canción (cuando entra el piano) que sí o sí te rompe el alma, y "Like Spinning Plates", tan experimental como sublime, construida sobre un efecto backwards, tan fría y tan punzante, tan bella y tan agónica, no he escuchado una canción como esta en ningún otro punto de la historia musical. 


2. Kid A (2000)


Este es el álbum que revolucionó a Radiohead y que cambió la industria de la música en más de un sentido. Fue todo un suceso, Radiohead había dejado las guitarras, había abandonado el cálido y cómodo asiento del rock de guitarras, y se había aventurado en el mundo de la música electrónica experimental. La banda perdió a muchos seguidores, y se ganó a unos cuantos nuevos. En términos económicos, fue la mayor pérdida que cualquier banda podría imaginar, un movimiento tan arriesgado que les costó muchísimo más de lo que cualquier banda está dispuesta a arriesgar. Pero artísticamente hablando, fue un movimiento genial, fue una expresión sublime de la búsqueda del arte, de la innovación al costo que sea. Fue por este cambio tan abrupto que Radiohead es una de las bandas más grandes de la historia del rock, uno de los gigantes del nuevo siglo, si no es que el más grande de todos, la última banda legendaria. Con 22 años de distancia, puedo decir que aún me asombra el sonido de esta obra maestra. Nada es orgánico ( en el estricto sentido de la palabra), todo es sintético y frío. Un sonido tan acorde con el cambio de siglo, con el cambio de milenio. En 10 canciones Radiohead revolucionó su mundo, y el mundo de todo aquel amante del rock. Y es que a pesar de no ser estrictamente rock, por el tipo de instrumentos que utilizaron para grabar las canciones, el ambiente y la estructura de las canciones aún pertenece al rock, tanto como el metal o el folk. Sin embargo esto era nuevo. Nadie jamás había presentado música así. Evidentemente las influencias musicales son muy claras: Can, Neu, Kraftwerk, Faust, Tangerine Dream, entre muchas otras bandas alemanas de los 70s. Pero Radiohead hizo lo que nadie ha vuelto a hacer, y quizás nadie vuelva a hacer, al menos dentro del mundo del rock: crear un sonido nuevo, un sonido original, un sonido que nadie jamás había escuchado antes. Muchos dicen que este es el mejor álbum de Radiohead, y en pos de la objetividad, diré que tienen razón. Es el mejor disco de Radiohead, desde cualquier ángulo que se le vea.


1. OK Computer (1997)


Es cierto que Kid A es el álbum que marcó el cambio definitivo en Radiohead, pero es en esta obra en donde se empieza a gestar ese cambio. Ok Computer es, "técnicamente", un disco de guitarras, una continuación a The Bends. Pero en el fondo, percibimos un añadido. En esta obra desaparecen los power chords y aparecen las emociones profundas. La melancolía y la alienación formaron parte inherente a la composición de las canciones. En todos los temas sentimos esa profunda tristeza, más allá de si estamos escuchando la peculiaridad rítmica de la genial "Airbag", la hermosura "McCartniana" de "Karma Police", el estruendo cuasi-punkero de "Electioneering" o la suavidad engañosa de "No Surprises", en todos los temas está presente como un elemento ineludible la melancolía, el dolor, el abrumador fantasma de la desolación y la desesperanza. Evidentemente las canciones son mucho más orgánicas que en Kid A, y eso las hace sentir mucho más sinceras con este fantasma que las acompaña en todo momento. En ese sentido, esto es lo más parecido a un álbum conceptual de Radiohead en todo su historial. Y no porque las letras o la temática esté interconectada a lo largo de los 12 tracks. Sino porque todas las canciones están hermanadas en el espíritu de la tristeza profunda. Y es elemento, tan sutil y tan poderoso a la vez, es lo que multiplica la inconmesurable belleza de la obra. Quizás no es tan innovador como otras obras, quizás no es tan espectacular, tan arriesgado o tan contundente en su mensaje. Pero sí es la semilla que deriva en todo ello. Incluso las canciones menos laureadas, como "Subterranean Homesick Alien", "Climbing Up The Walls", "Lucky" o "The Tourist" son de una enorme belleza potenciada por el elemento ineludible ya mencionado. Ni qué decir de las canciones más reconocidas, como "Exit Music (For a Film)", "Let Down" o "No Surprises". Y luego están las obras maestras, "Paranoid Android" y "Karma Police", dos de las canciones más icónicas y geniales del rock británico. Este álbum es mi favorito de Radiohead, tanto por aspectos subjetivos (fue el primer disco que escuché completo de Radiohead) como por aspectos objetivos. 

sábado, 24 de octubre de 2020

Kid A




Aún recuerdo el día en el que Diego, mi hermano, me empezó a hablar de Radiohead como la mejor banda, la más vanguardista, la de los mejores discos. Yo apenas y conocía "Creep", la popular canción de la era grunge de Radiohead, y era todo lo que sabía sobre ellos. Y, la verdad, no me parecía una banda con el potencial de Oasis, U2 o Nirvana, bandas referentes del rock noventero, e insignias de mis gustos de aquellos años. Así que no creí que Radiohead realmente fuera esa grandiosa banda que tenía el rock más cerebral y adelantado de la época. 

Al poco tiempo, Diego me mostró un cd con canciones variadas de la banda, en el que, además de dos versiones de "Creep", venían canciones de sus dos álbumes siguientes, "The Bends" y "OK Computer", además de algunos lados B. Obviamente, de toda esa música, hubo dos canciones que me atraparon: "Paranoid Android" y "Karma Police", ambas del OK Computer, de 1997. Canciones que me volaron los sesos, una por su genial estructura operesca, y la otra por su enorme sensibilidad.

Así que unas semanas después, en mi andar por el pequeño pueblo en el que vivo, la vida me concedió la gracia de encontrar, en un puesto de cds piratas en el tinguis, ni más ni menos que el mismísimo OK Computer, que lo compré sin pensarlo 2 veces. Lo escuché, y me costó trabajo apreciarlo, por su naturaleza deprimente y melancólica. Pero una vez que logré hacerlo, se convirtió en uno de mis discos favoritos.

Fue hasta que, semanas después, Diego llegó con toda la discografía de la banda grabada en unos cds muy coloridos, y claramente no originales. ´Ya conocía algunas canciones de los 3 primeros discos, por lo que no pensé que podría sorprenderme con el material de los dos discos más recientes. Vaya equivocación. Justamente, el primero de esos dos discos es el que se lleva el protagonismo en este texto.

Es cierto que la banda ya había deslumbrado a todo el mundo con la genialidad de OK Computer, así que ya no se podía esperar que igualaran, o al menos se acercaran a la calidad de esta obra. 3 años pasaron para que la banda publicara Kid A, su cuarto disco, y ese tiempo de espera ayudó a mermar las expectativas de todos con respecto a su calidad. ¿Qué fue lo que se escuchó en Kid A?

Fue la revolución de la banda. La primer canción era electrónica. ¡Electrónica! No había una sola guitarra en "Everything In Its Right Place". Era  un piano sintetizado, con algunos beats electrónicos haciendo las veces de bombo, y otros efectos artificiales los que completaban la armonía instrumental de la canción. ¿Pero esto qué es? No era de esa electrónica de antros, que se puede bailar como desquiciado, no era festiva, ni alegre. Tenía una cualidad que le hacía sonar aún orgánica, a pesar de lo poco orgánico de sus instrumentos. Pero bueno, es sólo el primero de 10 temas. Seguro todo regresa a la normalidad en el segundo.

La segunda canción, "Kid A", también es electrónica. También es melancólica, también es vanguardista. ¿Qué ya jamás van a usar una batería normal, digamos, acústica? La canción inicia con un sonido que parece un ovni aterrizando, para dar pie a unas notas muy dulces (y macabras) que parecen ser una canción de cuna. Y ese piano sintetizado regresa, el beat electrónico, ahora más enérgico, regresa. La voz también está alterada. Tampoco se puede bailar esto, básicamente por la complejidad del beat, por mucho que esté en un 4/4 clásico. Nuevamente no se nos invita a ser festivos, sino a reflexionar, a apreciar, a analizar. 

Finalmente "The National Anthem" hace regresar a Colin Greenwood y a Phil Selway a sus instrumentos habituales: el bajo y la batería, respectivamente. Esta canción sí que nos incita al baile. Aunque la canción no es para nada "alegre" o "festiva". Es, de hecho, una perfecta musicalización de la esquizofrenia, del desorden mental. La base rítmica, que es prácticamente perfecta, se ve adornada con un sinfín de adornos que para nada son bellos, ni estéticos. Por el contrario, se dedican a trastornar al escucha, para sumergirlo en el ambiente de locura que la banda está imprimiendo en el álbum, un poco como Pink Floyd lo hizo con "On The Run" en el Dark Side Of The Moon. Y es que en eso se emparentan estos dos álbumes, en que se tratan del estado mental dañado del ser humano, visto como algo cotidiano y hasta socialmente aceptado.

La última pieza del rompecabezas que aún no se incluía era la melancolía desgarradora, tan típica de Radiohead. Y ella aparece en el apabullante cuarto track, "How To Disappear Completely", un antihimno al dolor y a la alienación del ser humano, en su nivel más profundo. 6 minutos dura la canción, y 6 minutos que son imperecederos, que desgarran y sanan a la vez el alma de aquél que tiene la fortuna de escuchar con el corazón esta canción. Finalmente hace su aparición una guitarra acústica (trabajada y sintetizada, también), además de una trastornada y alucinante sección de cuerdas que aporta tanto una belleza asombrosa, como un caos persistente, combinación tan contrastante, y tan recurrente en la mente de todo ser humano.

Mientras que "Treefingers" es una especie de transición sonora, también es un recordatorio del ambiente gélido y oscuro del álbum, que de alguna manera se podía haber olvidado un poco por la belleza explícita del tema anterior. Así que, luego de este pequeño trance, tenemos la canción más "rockera" del álbum, engañosamente titulada "Optimistic". La canción tiene más guitarras que cualquier otra. Y tiene bajo, y tiene batería. Esa batería tan precisa que hace sonar sus toms cual ritual primitivo; y sobre la cual se construye una de las melodías más bellas y desoladoras de todo el álbum. Los constantes subidones de energía e intensidad hacen que la canción sea lo más cercano a lo "comercial" de todo el álbum. 

El aire psicodélico de "In Limbo" le hace ser la canción más rara de todo el álbum (lo cual ya es decir mucho), sin embargo, es otra perfecta transición hacia el poderoso final del álbum. La guitarra eléctrica reaparece, esta vez en la forma de unos arpegios muy estéticos, y muy delirantes también. La misma atmósfera de la canción se vuelve 10 veces más densa, lo cual incrementa la sensación de aturdimiento que nos transmite esta arriesgada, pero alucinante pieza.

"Idioteque" es la mayor muestra de tensión, de ansiedad, de desequilibrio en todo el álbum. Un beat electrónico destructor es el sostén de toda la canción, en la que la voz y algunos sintetizadores ambientan un poco la parte armónica de la canción, pero en esencia, es un beat desesperado, con una letra cantada con desesperación que al final se derrumba en sí misma. La herencia del krautrock está más presente que nunca en esta canción, es decir, el movimiento setentero  de rock alemán que se apoyaba de la electrónica primigenia, del sonido melancólico y de los elementos esquizofrénicos, del que fueron pioneros bandas como Can,  Neu y Kraftwerk (todas ellas conjuntadas en esta canción) y que de alguna manera, se convirtió en el sonido característico de Radiohead a partir de este punto. 

"Morning Bell" nos regresa a un estado de mayor sanidad mental, con sus acordes melancólicos construidos sobre una base rítmica compleja (en la que vemos las capacidades de Phil Selway como baterista) en donde la música se ve encerrada y encapsulada, dando una sensación de claustrofobia que se acrecenta conforme avanza la canción, siendo la sección final la más tensa de todas. Finalmente, "Motion Picture Soundtrack" es la canción que cierra el álbum, nuevamente en la tónica de una canción de cuna, igualmente trastornada que el resto del álbum, pero esta vez con un poco más de brillos musicales, digamos, optimistas, debidos a los instrumentos usados. 

Con eso se termina la mayor obra musical aparecida a partir del año 2000. Desde entonces no se ha publicado ningún álbum que supere lo hecho por Radiohead en Kid A. Ni siquiera ellos mismos pudieron superar a esta gran obra maestra musical, tan neomilenaria (a pesar de que, técnicamente, aún pertenece al segundo milenio) y tan vigente a 20 años de haber aparecido. Y lo peor, al paso que vamos, probablemente se trate de la última gran obra maestra de la historia de la música contemporánea. Un  dato tan asombroso como desolador. 

martes, 23 de abril de 2019

Mis canciones favoritas de Radiohead



Como suele ser costumbre, presento una lista con mis canciones favoritas de una banda específica, en este caso, una de las bandas que definieron mi gusto por la música, y que me abrieron los ojos a un enorme universo musical, antes desconocido para mí. 25 canciones que fueron difíciles de depurar para este listado.

(Si ustedes son como yo, notarán que muchas de las canciones aquí presentadas no tienen su correspondiente video en versión de estudio, y eso les molestará muchísimo. Por eso les dejo aquí una playlist con las versiones de estudio de todas las canciones de este listado).

25. "Sulk" - Álbum: The Bends (1995)


Una canción con una estructura simple, pero con un altísimo nivel de emotividad, que en su intrincada y simple instrumentación, logra entrar a nuestro sistema y estremecernos. Una de las mpultiples joyas escondidas del segundo álbum de la banda.

24. "Separator" - Álbum: The King Of Limbs (2011)


Construida sobre un efectivo riff de percusiones, esta canción nos demuestra la facilidad con la que la banda es capaz de enternecernos y llevarnos en 5 minutos  a un estado de admiración y rendición ante lo sublime de su música.

23. "Stop Whispering" - Álbum: Pablo Honey (1994)


La única canción de su álbum debut que aparece en este listado. Si bien, quizás no sea la mejor canción de dicho álbum, para mí representa una faceta de Radiohead que pocas veces se apreció con ciertos tintes de epicidad y con una estructura cercana a la de una obra semi-sinfónica. También el menor número de elementos depresivos le hace ser más accesible que muchas de sus demás canciones.

22. "Kid A" - Álbum: Kid A (2000)


Cuando la banda decidió abandonar las guitarras y hacer homenaje al legado alemán de los años 70, todo mundo se sorprendió, pero luego de escuchar la clase de obras que podían ejecutar, como esta, llena de una pulcritud excelsa y de un estado de animosidad casi de indiferencia, pero al mismo tiempo, con una ternura adorable, no hubo más opción que asimilar la nueva faceta de la banda.

21. "The Numbers" - Álbum: A Moon Shaped Pool (2016)


Una canción del último álbum, una especie de reivindicación de la banda con el mundo "normal", con menor número de elementos de alienación, aunque sin abandonar su esencia. La versión de estudio de la canción incluye arreglos para cuerdas y un complejo ambiente atmosférico que hace de la canción algo más turbio, sin dejar de ser bello.

20. "No Surprises" - Álbum: OK Computer (1997)


Una canción de cuna totalmente deprimente, abrumadora y condenatoria. La belleza de la depresión, la tristeza más hermosa, el deleite del abandono, o la soledad exquisita. Al mismo tiempo nos encontramos en el cielo más bello y en el infierno más doloroso. Algo jamás escuchado, hasta la aparición de este tema, y de este inmenso álbum.

19. "Life In A Glass House" - Álbum: Amnesiac (2001)


Lejos de las instrumentaciones electrónicas, de la influencia alemana, la banda nos regala esta obra que a todas voces grita New Orleans, y nos acerca más al dolor terrenal de la pérdida, el dolor que quema y que escuece en nuestra alma y nuestro interior. Lejos de la fría música de sintetizadores, Radiohead nos regala un pedazo de amor en forma de una hermosa agonía.

18. "2 + 2 = 5" - Álbum: Hail To The Thief (2003)


Es cierto, la canción es enteramente rocanrolera, sin embargo, no es un rock como el  que la banda hacía antes. Es algo distinto. No deja de ser cerebral, no deja de ser frío y calculado. Nunca deja de ser matemático. Eso sí, tiene un clímax tremendo que, de manera abrupta, nos dejará boquiabiertos.

17. "Pyramid Song" - Álbum: Amnesiac (2001)



La vida después de la muerte, relatada de una forma tan poética como tranquilizadora. Veremos ángeles de ojos negros, veremos a todos nuestros amantes, veremos un cielo estrellado hermoso, y en toda esta experiencia, no sentiremos temor ni duda. Pero lo más celestial de todo, es la música, llena de nostalgia por la partida.

16. "All I Need" - Álbum: In Rainbows (2007)



La calma engañosa se apodera de esta canción. Nos hace creer que todo es simple, que todo es pacífico, pero es hasta los instantes finales que se nos revela la verdadera naturaleza de esta emotivísima canción, que abandona su minimalismo inicial para, de manera totalmente gloriosa, cerrar por lo más alto.

15. "Give Up The Ghost" - Álbum: The King Of Limbs (2011)



Una canción más introspectiva que las demás aquí presentadas. Con una solicitud, casi implorando, de no ser lastimado, Yorke nos lleva por pasajes tan crudos como realistas de lo que suele ser la vida, en su dolor y en su angustia, adornadas por una base de guitarra folk y unos arpeggios tan sutiles como maravillosos. Una joya mayúscula.

14. "Let Down" - Álbum: OK Computer (1997)


Los típicos arpeggios de Jonny Greenwood aquí no ceden ni por un segundo de la canción, mientras el constante sube-y-baja de emociones nos llevan del gozo al sufrimiento, siempre montados en una suave nube musical, que nos aligera las angustias y nos permite deleitarnos con las amarguras.

13. "Decks Dark" - Álbum: A Moon Shaped Pool (2016)


Una pequeña delicia que resulta menos depresiva que muchas de las canciones aquí presentadas, incluso con momentos de lucidez emocional al punto de rozar el optimismo. El sonido es más cercano al del indie folk de nuestros días (fuertemente influenciado por el Radiohead del OK Computer) que al amado krautrock de Tom Yorke.

12. "There, There" - Álbum: Hail To The Thief (2003)


Otra faceta rocanrolera inusual de la banda, esta vez con mucho mayor densidad, con un aire mucho más psicodélico y atmosférico logrado gracias al fantástico fuzz de la guitarra principal, que suena muy cercano al Pink Floyd de Barrett, y con un clímax espléndido y para nada depresivo. Es una canción extraña, incluso para la propia banda.

11. "Morning Bell" - Álbum: Kid A (2000)


¿Qué tan extraño podía sonar Radiohead en el año 2000? Esta canción es una de las más raras y más bellas de la banda, más allá del beat, o de la ansiedad implícita en ella, la canción mezcla estados mentales abrumadores con melodías llenas de belleza y dulzura. Así, mientras el piano alterado suena exquisito, la guitarra distorsionada resulta enfermiza. Una canción muy extraña.

10. "Dollars And Cents" - Álbum: Amnesiac (2001)


La mayor muestra de la influencia que tuvo Can en Radiohead es esta maravilla, que sin problemas pudo haber aparecido en el Tago Mago o el Ege Bamyasi de la banda alemana. Incluso los aires de jazz y experimentación son más cercanos al krautrock que al rock electrónico que la banda hacía a inicios de siglo.

9. "Airbag" - Álbum: OK Computer (1997)


Una canción bastante experimental, incluso considerando toda la discografía de la banda. El beat es irrepetible e indefinible, las guitarras suenan poderosas pero no agresivas, y la ambientación parece ser de otro planeta, otra realidad que no es la nuestra, a pesar de no utilizar sintetizadores, y usar muy pocos efectos de sonido.

8. "Reckoner" - Álbum: In Rainbows (2007)


Esta canción es como si se encontraran My Bloody Valentine con sus ritmos tan depresivos como bailables, con el minimalismo de Can y la instrumentación de Neu!. Es decir, es un homenaje maravilloso a las influencias de la banda, con su respectiva dosis de originalidad, pero sin dejar de recordarnos de donde vienen los orígenes de la banda.

7. "You And Whose Army?" - Álbum: Amnesiac (2001)


Una canción para derrumbarse en su belleza y en su tristeza. El nivel de belleza que Radiohead encontraba en emociones tan grises como la melancolía y la soledad, y que además sabía plasmar con tanta maestría en sus canciones, quedó confirmado en la infinidad de bandas que, aún hoy en día, siguen las enseñanzas de los británicos.

6. "Karma Police" - Álbum: OK Computer (1997)


Este es uno de los pocos casos en el que una canción muy buena es también una canción muy popular. Considerando que el último gran éxito comercial de la banda fue "Creep", el salto que los no-conocedores dieron al darle su favoritismo a esta maravilla es de notable dimensión. Pocas veces podemos decir que la influencia de Radiohead son los Beatles y no Pink Floyd o alguna banda loca alemana. Este es el caso.

5. "Fake Plastic Trees" - Álbum: The Bends (1995)


La primer gran canción en la historia de la banda, y hasta hoy, uno de los grandes hitos musicales de los 90, premonizaba la grandeza que la banda alcanzaría en los 10 años siguientes por seguir el ejemplo de esta, la primer gran obra musical de los de Oxford. Gracias por presentarnos emociones que eran casi ajenas al rock.

4. "Weird Fishes/Arpeggi" - Álbum: In Rainbows (2007)


La tensión que va creando el riff ascendente (en arpeggios) es una de las cosas más grandiosas que he escuchado en el historial de la banda. Como una incesante máquina de presión, la música alcanza el clímax una y otra vez, sólo para empezar de nuevo y llevarnos al borde de nuestros nervios. Esquizofrenia adornada con brillitos de luz y belleza.

3. "Like Spinning Plates" - Álbum: Amnesiac (2001)


Karlz Stockhausen conoce a Kraftwerk, en antidepresivos, en una tarde lluviosa, en  una mansión abandonada en medio de la nada, el espíritu suicida de Nick Drake y la sensibilidad de David Gilmour son dos fantasmas que poseen a los dos músicos mencionados al inicio, y deciden componer una canción. Y el resultado sería un esbozo muy lejano de lo que es esta canción. De alguna manera, empatizamos con esta desquiciada canción, nos envuelve y nos domina. Jamás se volverá a componer música así.

2. "How To Disappear Completely" - Álbum: Kid A (2000)


Si esta canción hubiese estado incluida en el Dark Side Of The Moon, no hubiera desentonado en lo más mínimo. La inspiración que tuvo que tener la banda para componer e interpretar semejante canción, y así sin más, dejarla durar sus seis minutitos y anteponerle y superponerle otras dos canciones, como si se tratase de una obra terrenal, como si fuera una canción normal de un disco normal. Como si no fuera el canto de los ángeles y la música del paraíso. Como si no fuera el soundtrack escondido de la vida de todos los seres humanos que han existido y que están por existir. Así, sin más, esta obra celestial es el track 4 de un disco mundano del año 2000.

1. "Paranoid Android" - Álbum: OK Computer (1997)



La rapsodia bohemia de los 90, la canción que de mejor manera define lo que es Radiohead durante sus casi 30 años de existencia. Una pequeña ópera que para nada es exuberante ni fanfarrona. No hay orquesta, no hay coros de iglesia, no hay armonías complejas. Sólo hay una esquizofrenia que hoy en día está normalizada, una angustia que parece ser el pan de cada día, una tristeza que luego de unos años nos hace cosquillas, y una música que viene desde otro planeta. El pináculo de Radiohead.