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sábado, 7 de diciembre de 2019

Hounds Of Love



Mucho antes de que en los 90 aparecieran mujeres icónicas del rock, como Tori Amos, PJ Harvey, Fiona Apple, Sinead O'Connor o incluso la misma Björk, estaba Kate Bush, quien desde sus 19 años ya había irrumpido en el mundo del rock con su interesante álbum debut The Kick Inside, de 1978. Aquél álbum era su manifiesto de compositora, instrumentista  y cantante,  virtuosa en los 3 rubros. Aunque fue hasta 1985 que se publicó la que sería su obra mayor, una llena de elementos de géneros tan variados como el techno, el rock, el progresivo y hasta el pop.

En su momento, el álbum no fue tan laureado como lo fue en años posteriores, quizás por el ambiente que se vivía en la escena musical de aquellos días, en donde sólo era notorio lo que salía en MTV, y poco más. Sin embargo, con el paso de los años se puede apreciar el altísimo nivel de complejidad musical, lo hermoso y virtuoso de las melodías y las armonías, mezclado a la perfección con una dosis de accesibilidad musical que nos facilita el proceso de escucha, y que además se convierte en una cualidad más para la obra. Nos da la posibilidad de abrazar la complejidad musical sin que ésta se nos haga demasiado cerebral.

Hoy en día me atrevería a decir incluso que es uno de los mejores álbumes de los ochenta. Sé que decir eso de una década tan poco fructífera puede ser más un desdén que un halago, sin embargo, esta obra, junto con un pequeño puñado de otras más de la misma década, se pueden codear sin problemas con lo más destacado de otros decenios más destacables.

Es muy probable que, para quien jamás ha escuchado este álbum, al momento de leer esto y escuchar la canción abridora de la obra, piense que se le está sobrevalorando o sobreestimando, sin embargo no hay que dejarse llevar. Es cierto que "Running Up That Hill" no es la canción ideal para abrir un álbum tan valioso como este. Incluso es quizás, de entrada, la canción menos buena del álbum. Si bien, puede llegar a ser algo pegajosa, no parece tener la chispa que se esperaría de un tema perteneciente a un álbum histórico, y eso no se puede negar. La monotonía de la canción puede llegar a desanimarnos para escuchar el resto de la obra, pero con un poco de apertura y paciencia, estaremos a punto de descubrir una de las obras musicales más gozosas y maravillosas del rock todo.

Y la maravilla empieza de lleno con el segundo tema, "Hounds Of Love", uno que cambia de forma drástica la dinámica del álbum. Lo que en el primer tema era monotonía y algo de simplicidad musical, aquí es lo opuesto totalmente. La obra tiene muchos elementos progresivos, crescendos armónicos y una poderosa interpretación vocal de Bush. Los elementos Techno aquí lucen con creces, en especial los sintetizadores de fondo, que son el sostén de gran parte de la emotividad de la canción. Pero a ellos se les unen un cuarteto de cuerdas, unas poderosas percusiones, y la ya mencionada voz portentosa de la cantautora. Este tema es uno de los puntos más altos de toda la obra.

Pero aquí no acaba todo. A continuación viene la que a mi gusto es la canción más impresionante de todo el álbum. "The Big Sky" es una maravilla auténtica. De inicio, parece una canción pop, sin más. Pero conforme avanza la obra, con detalles tan simples y tan efectivos, como unos coros hechos por la misma Kate Bush, la aparición de unos aplausos de fondo, la guitarra proto industrial (de hecho, el estilo de los Nine Inch Nails se puede apreciar de lleno en esta canción) hace que de a poco nos vayamos sumergiendo en un océano de complejidad y majestuosidad musical, hasta que llegamos a un punto donde la música ns envuelve por completo, y no sabemos en qué momento llegamos a esto. Sólo nos queda disfrutar de la inmensidad de la canción hasta que ésta termina, y nos quedamos en un éxtasis absoluto, de esos al que sólo cierto tipo de canciones nos hacen llegar. Aquí nos convencemos que la obra, por esta sola canción, vale la pena en su totalidad.

Luego de esto, es necesario un momento más reflexivo, y para eso está "Mother Stands For Comfort", una hermosa pieza que permite mucho más la introspección y, digamos, el retorno al mundo de los vivos. La base de piano de la canción se ve acompañada de sintetizadores y percusiones, por momentos contundentes, y por momentos delicados. A pesar de la naturaleza calma de la canción, podremos escuchar infinidad de detalles, arreglos y brillos efímeros a lo largo de la pieza, como para recordarnos que no es sólo una balada sencilla e inofensiva.

Por su parte, "Cloudbursting" nos relaja aún más con sus aires accesibles y sus melodías altamente poperas, como el coro de la canción, que de inmediato se nos quedará grabado en la memoria. La canción nuevamente recurre a la mezcla de sintetizadores con un cuarteto de cuerdas, que resalta mucho más que los elementos techno, los cuales son más un mero acompañamiento para las melodías más orgánicas. El final de la canción, a manera de marcha militar, es un detalle adicional que podemos agradecer, para darle personalidad propia a la canción.

"And Dream Of Sheep" es una majestuosidad de canción. Mantiene la calma que apareció después de "The Big Sky", pero esta vez es una canción mucho más grande que las dos anteriores. Esta canción es una de las protagonistas del álbum, con su suavidad, su dramatismo y su enorme e inagotable belleza, y nos llenará de una emotividad que no habíamos escuchado en todo el álbum, y que nos muestra una faceta más sensible de la artista, permitiéndonos incluso sentir aires de nostalgia en las bellas notas de piano que sustentan a la canción.

Y es aquí en donde empieza una nueva faceta del álbum, una mucho más oscura, menos vistosa, menos accesible. Todo empieza en "Under Ice", canción ominosa en todos los sentidos, desde los sintetizadores hasta los coros en tonalidades bajas. Pareciera como si la obra entrara en una especie de tercer acto de obra teatral. Todo esto se confirma en la escalofriante "Waking The Witch", una canción claramente dividida en dos secciones, la primera un experimento de corte y pega, entre secciones habladas, un piano muy denso y oscuro, y una ambientación nada amigable con el escucha promedio. La segunda sección es otro despliegue experimental, pero mucho más impresionante, dinámico y asombroso, aunque igual de inaccesible que el primero. El ingenio de la británica, en este punto, ya nos resultará completamente asombroso.

Acto seguido, "Watching You Without Me" es una canción plenamente transitoria, con aires ambient a la Brian Eno, y una esencia que, dentro de su calma, nos mantiene en la oscuridad previamente planteada, y con la tensión que sobre todo, nos dejó el impresionante tema anterior. Aún así, los ecos tribales de la world music que se popularizaría años después, están de alguna manera presentes en la canción, por lo que a pesar de su naturaleza transitoria, no se trata para nada de una canción de relleno, por el contrario, es una que diversifica y enriquece la calidad musical del álbum.

Con "Jig Of Life" nos topamos con una típica canción folk celta, en la que la compositora enaltece sus raíces británicas en una canción absolutamente perfecta de principio a fin. Muy a pesar de ser un estilo inédito en el álbum, no suena fuera de lugar, y por el contrario, nos permite respirar y retomar fuerzas para el difícil tema siguiente. Pero regresando a la canción, tiene todos los elementos para ser un tema memorable. desde su gran dinamismo, su melodicidad perfecta para ser absorbida por cualquier escucha, hasta su dosis inevitable de complejidad musical, la cual se destaca mucho más en el interludio instrumental, que es una oda a la cultura celta medieval. Un tema absolutamente fantástico y sin desperdicio alguno.

Como ya se había dicho, "Hello Earth" es un tema difícil, casi un Tour De Force, en sus melodías entre bellas y experimentales a base de piano, sus constantes cortes y cambios de ambientación, y la calma con la que se toma para abordar todas sus facetas, que son muchas, aunque todas dentro del mismo espectro oscuro-ominoso que había empezado algunos temas atrás. El final de la canción es un deleite absoluto, pero sólo para unos cuantos. Más de uno pensará que es excesivo, aburrido e innecesario. Yo no.

Para cerrar tenemos el perfecto tema, "The Morning Fog" es un amistoso, bello y delicioso tema para cerrar la obra, uno que nos regresa un poco el sentimiento alegre de los primeros temas, y que de forma magistral nos lo arrebató la propia autora en los últimos temas. La canción no tiene ningún desperdicio, es casi en su totalidad orgánica y nos transmitirá una energía completamente diferente a la que habíamos escuchado en los últimos minutos. No podía haber forma más perfecta para cerrar un álbum absolutamente perfecto.

Con esto, a pesar de no ser tan reconocida, Kate Bush tiene garantizado un lugar importantísimo en la historia del rock, no sólo por la majestuosidad de su obra magna, sino por el legado que le dejó a artistas de rock femeninas, como pionera de un movimiento que en los 90 cobraría fuerza, y que hoy en día es más que una realidad. La madre del estrógeno rockero, pero más que eso, la madre del ingenio y la creatividad de las mujeres, incluido en el género menos pensado para ellas.

sábado, 11 de marzo de 2017

Descubrimientos 2016: La belleza azul de Joni Mitchell



Antes yo solía preguntarme si existía un álbum que fuera todo belleza, todo nostalgia, todo amor y todo llanto, y a lo largo de mis años como amante de la música había escuchado álbumes que se acercaban mucho a cumplir con estos requisitos en su máxima expresión, pero no fue sino hasta el año anterior que descubrí la obra que es capaz de hacerte llorar en todas y cada una de las canciones, y que además te puede hacer sentir amor y tristeza por igual, un álbum que puede marcar una época en la vida de una persona, un álbum que se puede escuchar en pareja sin problemas, un álbum que enaltece la fragilidad humana y la vuelve una expresión de belleza infinita, de esa belleza infinita que vive dentro de todos nosotros pero que muy pocos saben externar y transmitir.

Un álbum que yo ya considero como el mejor álbum hecho por una mujer en la historia de la música contemporánea. Una mujer canadiense, que tiene el don de plasmar las emociones más bellas que los humanos tenemos, y que a través de sus letras y de sus notas nos pueden hacer sentir que la juventud es la mayor maravilla de la vida, que el amor se debe vivir día y noche, que los sueños son el alimento del alma y que la nostalgia es el condimento perfecto para experimentar la vida y la compañía (o la soledad) a su máxima capacidad.

Blue es el título del álbum, de la icónica Joni Mitchell, aparecido en 1971. Blue está compuesto por 10 hermosas obras de arte, cada una distintiva, cada una enriquecedora, cada una es una muestra del impacto que puede tener el verdadero artista en la vida de una persona cualquiera. Algunas compuestas en guitarra, algunas compuestas en piano, todas llevan un pedazo del alma de Mitchell, todas nos llenan el corazón de ternura, amor y nostalgia. No existe un álbum así de perfecto, así de emotivo, así de amoroso.

Las letras son simplemente sublimes. Por ejemplo, en la inicial "All I Want", Joni nos dice lo siguiente: "Estoy en un camino solitario, y voy viajando/ Buscando algo pero, ¿Qué será?/ Te odio un poco, te amo un poco/ oh, yo te amo cuando me olvido de mí" "Todo lo que quiero que haga nuestro amor es sacar o mejor de mí y de ti también/ Quiero hablarte, quiero enjabonarte, quiero renovarte una y otra vez".



En todas las canciones hay una referencia hacia la palabra "Blue", con todas sus acepciones en el idioma inglés, y en todas hay una expresión de amor, ya sea hacia la pareja, hacia los hijos, hacia el hogar, o hacia la misma tristeza. Este es el concepto general del álbum, abordado de genial forma de acuerdo a la temática de cada canción, y redondeando una obra en la que las lágrimas y las sonrisas de satisfacción serán nuestras reacciones más constantes.

Blue merece ser escuchado con plena concentración, en pareja o a solas, de noche y con plena intimidad sin interrupciones, porque es una obra para apreciar, para soltar las emociones y dejarse llevar por los momentos musicales y emotivos que abundan en este álbum. Este álbum es una experiencia religiosa, espiritual o extrasensorial, como se le quiera llamar, y se los garantizo, marcará una época en sus vidas.


miércoles, 1 de febrero de 2017

El lado desagradable de The Kills


El álbum debut de The Kills se llama Keep On Your Mean Side, de 2003, y es un compendio de canciones de rock que pasan por estilos como el garage, el heavy metal, el punk y el psicodélico, y lo hace de manera estupenda en tan sólo 42 minutos de potente música. Y quizás lo más impresionante es que The Kills está conformado por tan sólo dos personas; la alucinante guitarrista-vocalista estadounidense Alison Mosshart y el multi-instrumentista británico Jamie Hince, ambos compositores de los 12 cortes del álbum.

El plato abre con el sonido de la caja de ritmos de Hince y un poderoso riff garagesco de la inicial "Superstition" (nada que ver con el funky tema de Stevie Wonder), seguida de "Cat Claw", un tema más cercano en influencia a los Kinks de 1965 y sus riffs de 4 cuerdas. "Pull a U" es otro potente tema, aunque más calmo que las anteriores, pero con una figura de guitarra que difícilmente nos quitaremos de la cabeza (junto con la ingeniosa frase "your black magic and your two dollar love"), mientras que "Kissy Kissy" apuesta más a la melodía que a la potencia, sin dejar de ser rockera en esencia, nuevamente nos encontramos con un tema pegajoso y agradable a la primer escucha. "Fried My LIttle Brains" cierra la primer mitad del disco con un sonido más intenso, que nos recuerda a los Stooges del Raw Power que hacían canciones cortas y potentes. "Hand" es un interludio de poco menos de un minuto que da pie a la segunda mitad del álbum.



Curiosamente, la segunda mitad del álbum es mucho más pesada que la primera, y esto se demuestra con el siguiente tema. "Hitched" es una auténtica maravilla de canción, con su riff que parece ir hacia el frente todo el tiempo y con su potente batería que no cesa y no nos da descanso auditivo, afortunadamente. "Black Rooster" es otro potente rock'n'roll maravilloso y vertiginoso, pareciera salido de una mezcla de Chuck Berry de los cincuenta con los Rolling Stones del Main Street, rock'n'roll puro y poderoso. A continuación aparece la versión más psicodélica del álbum, "Wait" es un tema casi acústico, con tintes al Velvet Underground de Nico, y con una melodía estupenda y memorable. El poder y la pesadez siguen con el tema más directo de todo el álbum, el genial "Fuck The People", que es casi un himno rockero al nihilismo y la rebeldía típicas del género, no podemos dejar de cantar, y gritar incluso, su vigoroso coro "Hey! Fuck the people!" a los cuatro vientos alentados por la energía de la música y nuestro yo interior queriendo liberarse de las cadenas del correctismo y confrontando a quien se nos ponga enfrente. Una maravilla.

El álbum cierra con dos cortes de menor intensidad, aunque con la mismao quizás mejor calidad que sus antecesoras. "Monkey 23" es un tema oscuro, sin percusiones pero con una guitarra potente y lapidaria. La letra es tan sencilla que no nos costará ningún trabajo aprenderla y cantarla al unísono con la melodía tan pegajosa que la contiene. Por último "Gypsy Death and You" es el tema más nostálgico e íntimo del álbum, perfecto para cerrar de manera genial el excelente álbum que nos acaba de regalar la proviencia.



Para todos los amantes del rock, de las guitarras disonantes y de la música que podemos cantar como si estuviéramos en concierto en un estadio gigantesco y bailar como si tuviéramos esquizofrenia, este álbum es perfecto para hacernos felices, sacar nuestra energía contenida en la aburrida rutina de una persona normal, y explayar al rockstar que tenemos dentro, encadenado en la cortesía y la educación formal.

Si ustedes son como yo, enciérrense en su cuarto, pongan este álbum a todo volumen, y hagan una auténtica catársis musical al ritmo de las 12 maravillosas canciones. No se van a arrepentir, se los prometo.



viernes, 27 de enero de 2017

El último verano de Eleanor


2011 fue un buen año para el rock femenino, para la música hecha por mujeres en muchos sentidos. De hecho, a mi modo de ver, los tres mejores álbumes del año fueron realizados por mujeres (e irónicamente, en mi lista personal, el cuarto lugar es para una banda de hombres llamada Girls) y uno de estos grandes discos pertenece a la irreverente y por demás creativa vocalista de los Fiery Furnaces, la genial Eleanor Friedberger, con su estupendo álbum solista llamado Last Summer.

Last Summer es básicamente un álbum de pop... sí, pop del más elemental, sin mezclas extrañas, sin experimentos psicodélicos, sin las excentridades de los antes mencionados Fiery Furnaces, sin nada que podríamos pensar al nombrar a la extraña Friedberger. Simplemente canciones de pop bien hechas, algunas muy alegres, otras no tanto, pero sin olvidar el elemento simple de estructura de canción de pop. ¿Cómo es que un álbum de simple y llano pop es que se considera de los mejores? ¿No se supone que el pop es plástico, vacío, materialista, superficial y poco sustancioso? Pues en teoría no. No porque los máximos exponentes del pop cumplan con los adjetivos antes mencionados, ni porque los artistas poperos de los últimos 37 años lo hayan sido, significa que el género en su totalidad lo sea.

El pop de hecho lo inventaron los Beatles, sin ser tan frívolos como los poperos modernos, sino todo lo contrario. El pop puede ser un género que, bien hecho con talento y un trasfondo artístico, puede superar en calidad a muchos otros más intrincados y de culto.



Pues aquí tenemos al Last Summer de Eleanor Friedberger, que desde la inicial y súper alegre "My Mistakes" nos anuncia que está lejos de pretenciones pseudo artísticas, y que nos espera un álbum sparky, destellante y simple. Y es así durante los casi 40 minutos de duración. Pasaremos por la mística "Inn of the Seventh Ray", la deliciosa y romántica "Heaven", la estupenda y meditativa "Scenes From Bensonhurst" (con su riff de bajo oculto y maravilloso), la funky, alegre y divertida "Roosevelt Island", "Glitter Gold Year" con su ritmo a base de piano casi marchante, la bucólica y hermosa "One Month Marathon", la letra rompecorazones con melodías alegres de "I Wont Fall Apart On You Tonight", la poética "Owl's Head Park" y por último, el cierre eufórico y alegre de "Early Earthquake"; todas barnizadas con un delicioso sonido pop, simple y elegante, que nos facilitará las cosas al escuchar esta maravilla de álbum.

Last Summer es una muestra de lo sencillo que puede resultar el hacer un álbum, con el género más fácil en el que se pueden grabar una serie de canciones, y con la estructura de composición en apariencia más simple de todas, con un resultado maravilloso y esplendoroso. La música del álbum no tiene ninguna restricción cultural, de edad o género. Es un álbum para todos los gustos, es en ello que radica su grandeza y su trascendencia.