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martes, 14 de agosto de 2018
Ziggy Stardust
David Bowie había sido una estrella naciente en el mundo rockero de los años sesenta, una promesa del futuro del rock inglés y de la evolución de éste hacia otros sonidos y rumbos desconocidos. El éxito y clamor que le generó "Space Oddity" en 1968 hacían creen a muchos que aquí estaba la próxima gran estrella del rock inglés. Su rock psicodélico era ingeni0so, un poco como el de Syd Barrett, y además sabía introducir elementos nuevos a su música, como el uso de sintetizadores y efectos de sonido.
Sin embargo, Bowie se encontró perdido musicalmente para la realización de sus álbumes posteriores, y tuvo una suerte de dificultad para hallar su sonido. La psicodelia había pasado, lo nuevo era el heavy metal, y en 1970 publicó, con poco éxito, "The Man Who Sold The World". Más allá de la buena música incluida en el álbum, lo más llamativo era su portada, en la que se mostraba a un Bowie andrógino, que a muchos confundió, pensando que se trataba de una mujer la que aparecía en portada, y no el artista mismo.
Bowie, al notar esto, vio una oportunidad de llegar a la gente a través de su apariencia, primero, y que una vez enganchado el público con esto, entonces sería la música la que terminaría de darle la fama que buscaba. Para la portada de "Hunky Dory" de 1971, sucede un poco lo mismo, la portada muestra a un Bowie distinto, pero igualmente estilizado. Sin embargo, este álbum también significó el encuentro de Bowie con un sonido que le convencía, le agradaba, y que a la gente le podía llamar también. El llamado Glam Rock, que era mucho más artístico y ambicioso que el rock ordinario, pero sin las excesivas pretensiones del rock progresivo.
Una vez que Bowie sabía cómo debía lucir, y cómo debía sonar, lo tenía todo para garantizar el éxito. Sin embargo, una idea, un elemento adicional, se mezcló con los otros elementos para conformar el que sería su mejor obra, un álbum absolutamente histórico y pletórico. La idea era introducir una especie de concepto que sustentara tanto la imagen como el sonido del artista. Y ese concepto era el de una estrella de rock alienígena, asexual, que venía a la Tierra a salvarla de la catástrofe que le esperaría 5 años más tarde. ¿Y cómo salvaría al planeta? Con música, una música de otro planeta, propia a la apariencia extraña del susodicho extraterrestre.
Así nació "The Rise And Fall Of Ziggy Stardust And The Spiders From Mars", o bien, mejor conocido simplemente como "Ziggy Stardust", que era el nombre del protagonista de la distópica historia futurista. David Bowie se maquilló, se tiñó el cabello y usó trajes tan brillantes como extravagantes. Y así salía a tocar en los conciertos, junto con su banda de apoyo, The Spiders From Mars. Sin embargo, esta obra logró trascender más allá de su aporte visual y conceptual dentro del rock. La música del álbum es maravillosa, por momentos agresiva y en otros delicada. Los 11 temas que conforman al álbum son tan distintos como maravillosos. La inclusión de instrumentos poco ordinarios en un álbum de rock lograron enriquecer a la música, y los constantes cambios emocionales de una canción a otra, y a veces dentro de una misma canción, de una sección a otra, lograron sumergirnos en el concepto, y entretenernos con la enorme inventiva del música británico.
El inicio del álbum es uno de los más impresionantes de cualquier álbum de rock en la historia. De a poco escuchamos una batería un poco desordenada, que va incrementándose hasta que la voz de Bowie irrumpe, y lo que en un principio era minimalista, comienza a crecer y a crecer desmedidamente. Sutilmente se añaden más insturmentos, como el piano o las guitarras, e incluso un cuarteto de cuerdas esplendoroso. Esto es "Five Years", la fatalista canción abridora, que en cuestión de 4 minutos y 42 segundos nos conmueve y nos estremece al punto de las lágrimas. El final de la canción es una auténtica catarsis sonora que una vez que termina de explotar, se desvanece de a poco, y así como entró de lleno en nuestros oídos, así mismo se va. No podía ser mejor el inicio del álbum, pues además de anteponer la premisa del concepto del álbum, también nos crea unas altísimas expectativas musicales que no habrían de decepcionarnos con el resto de las canciones.
Una vez recibida la gran bienvenida al álbum, el segundo tema parece ser uno que apacigue nuestro estado de ánimo. "Soul Love" de hecho es lo opuesto, una canción que alterna las estrofas calmas con los coros potentes, siendo las primeras muy agradables, tanto por el pegajoso ritmo como por la voz duplicada de Bowie, mientras que los segundos son la presentación de la poderosa guitarra eléctrica que acompañará a gran parte de las canciones del álbum. Cabe destacar el ingenioso juego de palabras que durante todo el coro se hace alrededor de la palabra "love". Algunos metales aparecen para adornar y dar calidez al tema, justo antes de concluir de manera suave y ser interrumpido por la irrupción del poderoso tema siguiente.
Y es que el inicio de "Moonage Daydream" es maravilloso. Una nota poderosa en la guitarra distorsionada seguida por un Bowie esplendoroso cantando "I'm an alligator! I'm a mama/papa coming for you!" Esta voz de Bowie es a mi parecer, la más expresiva de toda su carrera, chillona y rasposa, que además en el coro se luce mostrando su capacidad de transmitir emociones profundas al oyente, mientras el piano hace su gloriosa aparición. El tercer tema retoma mucho de la expresividad emocional de la canción inicial, transportada a un plano mucho más rockero y agresivo, pero manteniendo la sensibilidad propia de la emoción en todo momento. Si nuestros ánimos habían descendido un poco con "Soul Love", esta canción nos regresará al maravilloso estado emocional en el que nos habíamos quedado al inicio del álbum. Basta escuchar el solo de guitarra del final de la canción. Sin palabras.
Siguiendo por esa misma línea, pero con tintes mucho más accesibles y menos intensos, está la canción más reconocida del álbum. "Starman", una muestra de la capacidad de Bowie de hacer canciones simples y efectivas, sin renunciar a su concepto y a su estilo. En ello ayuda mucho el uso de más guitarras acústicas y menos guitarras eléctricas, aunque en los breves momentos en que éstas aparecen, le dan un notable subidón emocional a la canción. Si bien, por un momento volvemos a calmar nuestro estado emocional, sin duda disfrutaremos de la simpleza y belleza de este tema.
"It Ain't Easy" lleva un poco más lejos ese juego entre estrofas calmas y coros potentes. Las estrofas en esta canción son suaves y bellísimas, mientras que los coros son por momentos ominosos y oscuros. Este contraste tan drástico es uno de los elementos más ingeniosos del álbum, y sólo se podía presentar en esta canción, dada su belleza, poder, pero también al estado emocional en el que la música nos ha llevado hasta este punto del álbum. Por tanto, esta canción se convierte en un punto de inflexión importante en el álbum, puesto que ya nos encontramos bastante maniatados luego de los distintos estados de ánimo presentados a lo largo de las canciones, y posterior a este tema, las cosas van a cambiar en ese sentido.
La segunda mitad del álbum inicia con la canción más hermosa y sensible de todo el álbum. "Lady Stardust" es una obra melancólica y sublime, en la que Bowie se luce en el piano mientras su voz se desgarra de forma casi gloriosa cantando sobre lo fantástica que es la banda de Ziggy Stardust. Las guitarras eléctricas no aparecen ni un segundo en esta canción, todo es Bowie con su piano y su voz, más el estupendo acompañamiento que nos deleita por su precisión y su capacidad de igualar la emotividad del elemento central de la canción. La belleza de esta canción nos eleva más, nos hace sentir una nueva emoción que no habíamos sentido en las demás canciones, y nos regala uno de los momentos más sublimes en todo el historial musical de Bowie.
Y luego de esta fantástica demostración emocional, se viene la sección más rocanrolera del álbum, con una seguidilla de 4 canciones altamente guitarreras, en distintos tiempos pero con un elemento central en común: el despliegue del rock más puro y en todo su esplendor. La primera de estas canciones es "Star", una reminiscencia al rocanrol de los años cincuenta, pero altamente estilizado con un riff de batería maravilloso y un piano tan electrizante como el de Jerry Lee Lewis. Las guitarras desde luego se hacen notar de forma maravillosa, aunque en esta ocasión son más un acompañamiento que la parte central de la canción.
Por su parte, "Hang On To Yourself" es una muestra adelantada de lo que sería el punk de los años siguientes, aunque menos crudo y más cuidado, pero en esencia es el mism poderío y la misma rebeldía musical. Incluso el riff de guitarra parece anticipar lo que se vendría 5 años más tarde (¿coincidencia?). Digamos que es un proto-punk en toda regla, con la misma energía y velocidad, pero bañada en la excelente producción y cuidado sonoro que tienen el resto de las canciones. Esto sin embargo, no le resta explosividad y vigor al tema, por lo que encaja a la perfección en la mini sección rockera del álbum.
Y siguiendo en esta línea, "Ziggy Stardust" es otra poderosa canción de rock, con mucho más elementos poperos, pero con toda la fuerza que percibimos desde las primeras notas del estupendo riff de guitarra. A pesar de que la canción se relaja en las estrofas, los coros son genuinamente rockeros, siendo una de las secciones más memorables de todo el álbum, una melodía que todos conocemos o nos es familiar. Para cerrar el tema de forma espectacular, la voz de Bowie con la contundente línea "Ziggy played guitar".
"Suffragette City" es una canción mucho más cercana al glam rock hecho en la época en que se publicó el álbum, tipo New York Dolls o incluso Kiss. El riff de guitarra es poderoso, pero en ese poder influye mucho el hecho que le acompaña una sección de metales poco perceptibles, pero que incrementan el poderío en un 200%. La médula de la canción es bastante típica del rock de la época, con ese juego de respuestas entre los miembros de la banda (Hey man!) y el propio Bowie. Esta canción no nos da un solo respiro, ninguna sección tranquila o apacible. Todo es electrizante y rocanrolero. La forma en que suenan las guitarras en el coro es espeluznante y maravillosa por igual.
Para cerrar el álbum, se nos recuerda los altos niveles de emotividad que se habían escondido un poco en los últimos temas, pero que fueron parte elemental de la primera mitad del álbum. "Rock 'N' Roll Suicide" es, al igual que "Five Years", una canción en constante crescendo, que comienza de forma tranquila y simple, pero que se complica conforme avanzan los minutos, hasta llegar a la gloriosa parte final, en la que Bowie nuevamente nos hace estremecer con su poderío vocal, y que de manera genial cierra el álbum de forma similar a como los Beatles cerraron su sargento pimienta.
Parte fundamental para el altísimo nivel artístico del álbum fue la excelente instrumentación de acompañamiento, a veces con una sección de cuerdas, otras veces con una sección de metales, e incluso con ambas combinadas. Pero sin duda, la verdadera maravilla del álbum radica en la enorme emotividad impresa en todas las canciones, emotividad que Bowie sabía expresar a la perfección con su voz principalmente, pero también con su guitarra, o con su piano. Ello le llevó a ser considerado uno de los mejores álbumes de rock de todos los tiempos, y en lo personal, uno de mis favoritos para comprender la importancia de la expresión emocional en el rock.
martes, 29 de mayo de 2018
"Transformer" de Lou Reed: el fundamento del glam rock.
Cuando en 1969 John Cale abandonó a The Velvet Underground, dejó una marca que sería bastante notable en los álbumes posteriores de la banda. Hay un antes y un después de la era John Cale en la banda, c0n mayores experimentaciones, mayor arriesgue sonoro y un nivel de exquisitez musical más complejo, en el antes, y un mayor acercamiento al rock digamos "convencional" y menos psicodélico en el después. Lo que sí es curioso, es que los dos mejores álbumes de la banda son el primero y el último en el que participó Lou Reed. El primero, desde luego, el histórico grabado (es un decir) por Andy Warhol, con la voz de Nico en algunos temas; el último, el más popero y accesible de la banda, el delicioso "Loaded" de 1970, en el que se dejaba entrever la verdadera intención musical del líder de la banda.
Así que Reed se separó de su banda, y decidió empezar a grabar álbumes como solista, siendo "Lou Reed" el primero de ellos, a principios de 1972, sin mayor éxito y más bien anecdótico. Sin embargo, todos sabían del potencial del peculiar compositor, quien además llevaba una relación de amistad muy cercana con otro estupendo solista de la época: David Bowie. Ambos se influenciaron mutuamente, lo suficiente para que se notara en sus álbumes siguientes. Bowie grabó "Hunky Dory", y Reed grabó el álbum del que trata este escrito, el maravilloso "Transformer".
"Transformer" es un álbum de rock lleno de delicadeza, de belleza y de un poco de melancolía. Aunque claro, principalmente se trata de un álbum de rock, pero el rock en sí se encontraba en un proceso de transformación (transformer) debido al surgimiento del glam rock, del art rock y de otros elementos derivados primero del soul, y segundo del prog rock. Lou Reed y su "Transformer" fueron en ese sentido, pioneros de dicho movimiento, y este álbum es como la piedra fundacional del glam rock, sin que la intención de Reed fuera precisamente esa. Sin embargo, más allá de las etiquetas que se le puedan poner al sonido del álbum, se trata de una obra monumental de rock, llena de sensibilidad y de una contrastante combinación entre inocencia y sensualidad.
La obra inicia de manera melódica con "Vicious", la más cercana al sonido velvetiano del álbum, recordándonos por momentos la base rítmica y melódica de "Sweet Jane", pero sin ser de ninguna manera un autoplagio de dicha canción. Por el contrario, esta canción evoluciona hacia momentos más densos pero mejor logrados, pues desembocan en conclusiones musicales más gratificantes. El sonido de las guitarras es uno de los elementos más influyentes de la canción, y los poderosos solos de guitarra nos recuerdan que el álbum es esencialmente rockero. El segundo tema es la estupenda "Andy's Chest", con una clara influencia soul, o mejor aún, del llamado blue-eyed-soul, que es una derivación directa del primero, pero adaptada por músicos de raza blanca, con todas las características musicales inherentes a una u otra raza. Es por ello que la canción es un auténtico deleite. La base de guitarra, el bajo smooth y preciso, los coros masculinos de fondo y la sensualidad del ritmo son claras muestras de lo que mencionaba anteriormente.
El inicio del álbum parece no poder ser mejor, luego de dos temas supremos, sin embargo, sí que mejora, pues una de las canciones más emotivas y dulces del repertorio Reediano es "Perfect Day", una llena de melancolía, dulzura y amor. Nuevamente la influencia soulera está presente, y es algo que enriquece a la música de una forma suprema. La forma en que el coro se eleva por encima del resto de la canción, y luego baja suavemente a nivel de tierra, es simplemente sublime. Además de ser, líricamente, una de las muestras de sensibilidad más honestas del rock, con frases tan simples y tan significativas como "It's such a perfect day, i'm glad i spent it with you" o "You keep me hanging on". Tales palabras sólo se pueden decir por causa de un sentimiento, y sólo se pueden dedicar a una sola persona. De ahí que la canción tome mayor relevancia emotiva. Si como cereza del pastel ponemos el minuto y 20 segundos finales, con el piano y las cuerdas de fondo mientras Reed canta dulcemente "You're going to reap just what you sow", tenemos a una de las cimas artísticas más altas del glam, del rock setentero y del repertorio Reediano. Una maravilla.
Por su parte, "Hangin' Round" retoma un poco la aspereza del rock inicial, llevándola un poquito más cerca del terreno del mencionado glam, y con las guitarras como principales protagonistas de esta enérgica canción. La canción de hecho está perfectamente colocada, entre dos canciones más sensibles, para cerciorarse de que no nos olvidamos la intención general del álbum de hacer rock tan áspero por un lado, como sensible por el otro. Es así que alcanzamos otra cima artística del álbum en "Walk On The Wild Side", con sus referencias al country rock, sólo que con una dosis de suavidad y sensibilidad muho más marcadas. Las letras, que nos cuentan diversas historias entrelazadas por el título de la canción, enmarcan perfectamente la melancolía explícita de la canción, que a pesar de tener un ritmo semi juguetón (por cierto, perfectamente acoplado a la canción, aunque no parezca tan adecuado en un inicio, cosa que sólo a un brillante músico se le pudo haber ocurrido), no deja de ser un brillo musical y emotivo de otro nivel. Si no me creen, váyanse al final de la canción, y deléitense con el breve y bello solo de sax.
"Make Up" es otra suave canción, con adornos estupendos, que hacen que no sea precisamente una canción melancólica ni dulce, pero sí distinguimos la belleza de inmediato. La sección de metales que suena tan grave como precisa, es uno de los elementos más distintivos de la canción, y uno de los aciertos más grandes del álbum. Pero regresemos a la dulzura, ya que en ese rubro no hay canción que supere a "Satellite Of Love", una bella e inocente canción de amor a base de piano que no se anda con rodeos ni miramientos, es directa en su mensaje lírico y musical, y ello le incrementa la simplicidad, y por ende, la belleza general de la canción. La inmensa facilidad melódica del coro es el principal factor de supremacía de la canción, es la razón por la que nos gusta desde la primera vez que la escuchamos.
Y siguiendo la línea de grandes canciones, "Wagon Wheel" es otra estupenda referencia al rock sureño de los Estados Unidos, pero de cierta forma adaptada para que no suene del todo country, sino que se integre al sonido del álbum como pieza de rompecabezas, es por ello que, sin ser un rock del todo enérgico, ni ser tampoco una dulce canción, sí es una que representa a la perfección el sonido del álbum, una variante si se puede decir de esa forma, que enriquece al álbum y que por sí sola se sostiene como una de las mejores canciones del álbum. Mientras que el jugueteo sigue con "New York Telephone Conversation", una breve y divertida, y muy bien hecha, canción a base de piano, un poco a la ragtime pero con un trasfondo neoyorkino que trasciende al título, la música de inmediato nos traslada a la gran metrópoli, quizás para que no olvidáramos el origen del músico, quien a lo largo del ´´album ha estado probando sonidos originarios de otras partes de su país natal.
El final del álbum llega con dos temas que redondean a la perfección el álbum. Primero, "I'm So Free" es nuevamente un glam rock estupendo, como el que después se haria tan popular en los dos o tres años siguientes, con su ritmo acompasado y sus guitarras con ritmos breves y efectivos. Además está el gran ensamble vocal del coro, que es un detalle a destacar. Y por último, otra influencia soulera innegable en "Goodnight Ladies", como de cabaret pero con una estructura armónica perfecta, con el uso de metales y cuerdas que se destacan por encima de la sección rítmica simple, pero efectiva. No podía haber otra canción tan perfecta para cerrar el álbum como esta.
No sé si se trate del mejor álbum de Reed como solista, ya que muchos se decantan por su siguiente opus, el igualmente genial "Berlin", sin embargo sí puedo decir que este es mi particular favorito, gracias a su enorme sensibilidad y a su aceptación de la influencia negra en la mayoría de los temas, lo cual engalana y embellece a la música contenida en el álbum, y por ende, incrementa la calidad del mismo. Cerraré diciendo algo que ya todos saben: "Transformer" de Lou Reed es una joya imprescindible.
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