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lunes, 27 de diciembre de 2021

Mi top 15 de George Harrison con los Beatles

 



El Beatle ninguneado, el más joven, el más inexperto. El que hablaba menos, y el que obedecía más a sus compañeros. Así se moldeó la figura de George Harrison dentro de la banda de rock más importante de la historia. Con los años, su influencia dentro de la banda sería determinante para que ésta alcanzara las alturas que eventualmente la colocarían con ese estatus tan irrefutable y tan inalcanzable. Desde su sentido del humor tan perspicaz, hasta su visión única de los alcances que podría tener la música a nivel global, Harrison es una figura indiscutible dentro de la historia del rock, no sólo por pertenecer a los Beatles, sino porque su creatividad y sentido artístico le llevarían a ser uno de los compositores y músicos más importantes del siglo pasado. Con respecto a su influencia dentro del cuarteto de Liverpool, aquí dejo las que son mis 15 canciones favoritas del Beatle favorito de muchos, el Beatle introvertido.


15. "Piggies" del álbum The Bealtes (1968)


El tema más "juguetón" de esta lista, y compuesto así de forma intencional, para de alguna manera tratar de contrastar con la incisiva crítica que la letra hace sobre algunos sectores de nuestra sociedad. Musicalmente es muy peculiar, porque se apoya en una serie de instrumentos poco convencionales para el estilo de George, sin embargo, ello pasa por alto cuando apreciamos la perfecta conjunción entre ellos (algo en lo que, seguramente, recibió apoyo por parte de su productor, George Martin). Sin guitarras y sin un sonido rock, la belleza de la canción trasciende estos límites y se complementa perfectamente con su simplicidad.


14. "I Need You" del álbum Help! (1965)


En la época en la que los Beatles estaban a punto de dar su mayor salto de calidad, surgió este álbum, en el que Harrison nos presenta ésta, su segunda composición oficial para la banda. Una composición que se sustenta en las bellas melodías y la dulzura de su letra, dedicada a su entonces pareja, Pattie Boyd. Una canción pop muy simple, muy efectiva, sin alcanzar los niveles de complejidad que ya tenían las canciones de sus pares dentro de la banda, pero sí logrando equipararse a éstas en cuanto a su alcance melódico y emotivo.


13. "Long, long, long" del álbum The Beatles (1968)


Esta es una de las canciones menos conocidas de todo el repertorio Beatle, en parte por su existencia en el único disco doble de la banda, y en parte por su naturaleza oscura y ominosa, que en nada se parece a las típicas canciones destellantes y rebozantes de energía del cuarteto. Pero en ello radica su belleza, es una canción muy dolida, incluso muy pesada, a pesar de que no tiene guitarras eléctricas en ella. El riff es lo más deprimente que le vamos a escuchar a los Beatles, y las melodías carentes de brillo son parte fundamental del ambiente sombrío de la obra. Dentro de todo el abanico de sonidos y experimentaciones que hicieron los Beatles en sus 7 años de existencia, no existe ninguna otra canción como esta. 


12. "I Want To Tell You" del álbum Revolver (1966)


De las 3 canciones de Harrison para el fantástico séptimo álbum de la banda, esta es la menos destacada, y eso que es una gran canción. También es la más convencional en muchos sentidos. No tiene tantos experimentos de estudio ni sonidos hinduistas. Incluso parece haber sido compuesta en un piano, a pesar de no ser el instrumento principal de George. Con todo eso, la canción es muy bella, sobre todo en su progresión melódica, con una secuencia de acordes que nos llevan rápidamente de la calma a la tensión, y de ésta a la mini liberación catártica, para después empezar de nuevo el ciclo. Todo esto sin que sea del todo clara la distinción entre secciones de la canción (a excepción del puente). 


11. "Savoy Truffle" del álbum The Beatles (1968)


Otra canción bastante peculiar, en donde, entre otras cosas, lo primero que se destaca es el sonido potente de esos metales que acompañan a la canción, y que en momentos específicos aportan una potencia de sonido bastante rockera a la canción. Aparte del repertorio de postres a los que hace referencia la canción en su letra, la música es todo lo opuesto. No es nada dulce, es agria y poderosa. No es un heavy metal, porque su sonido se acerca más al funk naciente de finales de los sesenta. Pero el poder en conjunto de los metales y las guitarras le acercan mucho a ese sonido. Y es maravilloso, sobre todo en el análisis retrospectivo, porque sin ser una de las canciones más atractivas del famoso álbum blanco, sí es una de las más disfrutables y uno de los descubrimientos más satisfactorios que se hacen al escuchar el álbum completo por primera vez.


10. "Old Brown Shoe" del sencillo The Ballad Of John and Yoko (1969)


Una pequeña obra maestra, este viejo zapato café es una de las canciones líricamente más profundas a un nivel mundano, y decir eso en una canción de George Harrison no es cualquier cosa. La canción fue concebida (como se puede ver en el fantástico documental Get Back de Peter Jackson) durante las grabaciones del Let It Be, sin que se llegara a concretar en ese momento. La canción fue compuesta desde un piano, y ello se percibe en el ritmo asincopado característico de la canción, además de que las guitarras brillan en menor medida. Mención aparte se merece la línea de bajo de Paul McCartney, que es el alma rítmica y melódica de la canción, y una de las más disfrutables de cualquier canción de rock en la historia.


9. "Love You To" del álbum Revolver (1966)


El primer acercamiento real de los Beatles con la música de la India se dio a través de esta fantástica y envolvente pieza musical. Luego de ver en vivo a Ravi Shankar, Harrison quedó fascinado con el sonido de un ensamble de música hinduísta, y decidió que así sonaría su siguiente composición. Con un beat inusualmente cambiante, y una adición fantástica de guitarras eléctricas, Harrison logró su primer canción con sonidos de la India, una delirante composición que puede resultar difícil de escuchar en un inicio, pero que con paciencia, se revela como una de las canciones más brillantes del menor de los Beatles.


8. "Think For Yourself" del álbum Rubber Soul (1965)


Esta es la primer gran canción de George para los Beatles, una canción muy distinta a las 3 que había presentado en álbumes anteriores. Aquí la letra es mucho más profunda, mucho más directa y con un análisis personal que nada tenía que ver con el romance o la diversión. La música se aleja de los facilismos melódicos, y con un magnífico riff, un preciso acompañamiento rítmico y una serie de armonías vocales magníficas, se presenta como una de las canciones más maduras del repertorio Beatle hasta ese momento. Los Beatles estaban creciendo, estaban expandiendo sus horizontes artísticos, y Harrison habría de ser parte fundamental de ese crecimiento.


7. "Taxman" del álbum Revolver (1966)


Por primera vez un álbum de los Beatles iniciaba con una canción de George, la explosiva e incisiva Taxman. La canción nos habla con una deliciosa ironía de los abusos que el sistema hacendario y de impuestos (incluyendo dos nombres propios) infringía sobre los Beatles, y la sociedad británica en general. Y la música tenía que estar a la par de esta dura crítica. Así que George decidió hacer un rock duro, casi garagero, para enfatizar su mensaje, y a esto le fue añadiendo algunos adornos, algunos brillos que son maravillosos y casi imperceptibles a lo largo de la canción, como panderetas, cencerros o pequeños riffs de guitarra. 


6. "The Inner Light" del sencillo Lady Madonna (1968)


La última canción de corte hindú de los Beatles fue la más bella de todas. Sin ser tan lisérgica como "Love You To" ni tan inmersiva como "Within You Without You", esta canción cumple con el requisito estético, y lo cumple con creces. Su simplicidad en estructura se ve compensada por su inmensa belleza melódica y armónica, y ese distintivo por sí solo hace que la canción merezca un puesto muy alto de entre mis favoritas. Es cierto que la letra, en su misticismo, nos dice una verdad profunda e irrefutable, pero si esa verdad se ve acompañada de una música tan esplendorosa y tan maravillosamente hermosa, es mucho más fácil de digerir y de apreciar.


5. "While My Guitar Gently Weeps" del álbum The Beatles (1968)


Todos nos quedamos enganchados a la hermosa denzura que envuelve a esta gran canción. Esa que se siente en su apesumbrado ritmo, que nos hace movernos al lento vaivén de las percusiones, y que nos permite disfrutar mucho más de cerca el sonido de los acompañamientos, y la dulzura de la primera voz, la voz de Harrison, la que nos cuenta el porqué del sollozo de su guitarra. Y también nos permite admirar la potencia de la segunda voz, la voz de Eric Clapton. No la que sale de su boca, sino la que suena en las cuerdas de su guitarra, que de forma incesante, nos acompaña a lo largo de toda la canción, como una voz contrastante, la que aporta el drama y el pesar de la canción, y la que al final, termina por ser la estrella de esta gigantesca canción.


4. "Something" del álbum Abbey Road (1969)


Es justo en la última grabación del cuarteto, en la que las dos mejores canciones del álbum son los dos aportes de George. Esta es la primera de ellas, una canción suave y llena de dulzura cuando tiene que serlo, y también dramática y estridente cuando debe de serlo. Una oda a la atracción que se siente entre dos personas, con sus bemoles, sus vaivenes emocionales, y su apasionante conflicto eterno. Musicalmente es universal, es una obra que jamás se olvidará, jamás dejará de ser vigente, y jamás dejará de gustarle a la gente. Una obra que quedará para la posteridad, como muchas más de los Beatles.


3. "If I Needed Someone" del álbum Rubber Soul (1965)


Una delicia de canción, desde el riff, las melodías, las armonías tanto de los instrumentos (la entrada del bajo de Paul es sublime) como de las voces (las 3 voces al unísono, cantando lo mismo pero no cantándolo igual, es simplemente perfecto), y la temática general de la canción, hacen que sea uno de los momentos musicales que más disfruto en general. Es cierto que la canción nació después de que Harrison escuchase el primer álbum de los Byrds (específicamente el tema "The Bells Of Rhymney"), pero esta canción supera con creces a su fuente de inspiración (que no es poca cosa). Definitivamente, uno de los momentos musicales que más disfruto en la vida.


2. "Within You Without You" del álbum Sergeant Pepper's Lonely Hearts Club Band  (1967)


La única aportación de Harrison al mítico Sargento Pimienta, es una hermosa canción de corte hinduista, en donde tanto lírica como musicalmente es mucho más rica que sus dos hermanas. La letra es simple y sencillamente un camino hacia el autodescubrimiento, y el fin del sufrimiento innecesario. Poca cosa. La música es el ensamble más majestuoso que se haya escuchado en una canción de los Beatles, y además, todo dirigido por el joven George de 23 años, acompañado de una sección de cuerdas que se acopla a la perfección al estilo de la música, y en el que la dirección del productor George Martin fue esencial. En todo momento estaremos escuchando algo distintivo y destacable en la música, ya sea una melodía, una ruptura o una armonía (como en el hermoso interludio instrumental), y ello hace que los 5 minutos que dura la canción se pasen en tan solo un instante, y nos dejen con ganas de más de esta maravillosa música. 


1. "Here Comes The Sun" del álbum Abbey Road (1969)


Esta es mi canción favorita de George Harrison con los Beatles, una canción que en su alma pura está la esperanza, el amor a la vida y el regocijo. Emociones que se transmiten no sólo desde la letra, sino desde la música misma, con ese riff exquisito y su consecuente acompañamiento. Incluso la parte media, el llamado puente, que debería ser (de acuerdo al estándar de la canción convencional) la parte que aporte la tensión y la "bronca", termina por resolverse de una forma tan bella y tan efectiva, que no hace que el sentimiento optimista generado por la canción disminuya ni un poquito. Todo en esta canción va hacia arriba, y todo termina por aportar en el mismo regocijo que nos hace sentir esta hermosa pieza musical. No por nada es la canción más escuchada de la banda en Spotify. Una joya absoluta e imperecedera. 

jueves, 8 de julio de 2021

15 temas esenciales de The Who

 


The Who fue quizás la banda más potente de aquellas que pertenecieron a la primer invasión británica del rock. Siempre fue una banda enfocada en la potencia, en la pesadez de la música, y ello se refleja en sus canciones más conocidas. Llevaron la rebeldía en el rock un peldaño más arriba, y esa rebeldía no sólo era actitudinal, sino que se reflejaba perfectamente en sus canciones, incluso desde su primer (y mítico) álbum. Así que, para empaparnos de un poco de esa rebeldía, repasemos las que, para mí, son sus 15 canciones esenciales. 


15. "Christmas" del álbum Tommy de 1969


La mayor y mejor ópera rock de la historia, nos contaba la historia de Tommy Walker, un niño con múltiples traumas emocionales que le llevaron a ser ciego y sordomudo, por lo que la canción nos narra el dilema que generaba, en sus familiares, el hecho de que Tommy jamás hubiese aprendido sobre Jesucristo, y el impacto de este hecho en el futuro del niño. Musicalmente es una delicia, tiene una energía innata, que se ve adornada con los coros de Pete Towwnshend y John Entwistle, y un riff de guitarra que está algo escondido, pero una vez que se descubre, no se puede dejar de apreciar. 


14. "My Generation" del álbum My Generation de 1965


La llave de apertura de la banda hacia el mundo de la música. Siempre buscando el sardonismo y la sátira, la canción critica por igual a la generación jóven de mediados de los sesenta, y a los "adultos" de aquellas épocas. La música es estridente y contundente (para la época), incluso podríamos decir que se trata de una de las canciones que inauguraron el garage rock, por su "suciedad" y su aspereza. Con todo y el paso de los años, la canción sigue teniendo una vigencia, más acentuada en la corrección política de nuestros días neomilenarios.


13. "Love Reign O'er Me" del álbum Quadrophenia de 1973


Quadrophenia fue otra ópera rock, aunque con menor calidad que sus álbumes anteriores. Sin embargo, se destaca esta canción como el pináculo no sólo lírica, sino musicalmente, dentro del álbum. Podemos decir que el drama es el tema central de la canción, algo que se percibe desde la velocidad de la canción, el uso del piano y los sintetizadores, y evidentemente, el uso de la voz de Roger Daltrey, tan poderoso como nunca. 


12. "Behind Blue Eyes" del álbum Who's Next de 1971


La naturaleza de esta canción es un tanto extraña. Tenemos inicialmente una balada, muy emotiva y muy visceral en su letra. La ambientación puede ser un tanto íntima, y la música aporta demasiado a esta sensación. La entrada del bajo de Entwistle, justo al inicio del primer coro es un momento estremecedor en el tema. Pero todo esto se rompe de forma atípica (y espectacular) cuando irrumpe la guitarra eléctrica, en un interludio breve y electrizante, que lejos de destruir a la canción, la enriquece y la engruesa. Nadie lo ve venir, y nadie lo puede reprochar. 


11. "The Acid Queen" del álbum Tommy de 1969


Otra extraña canción, que se empata con la parte de la historia que se nos narra dentro del contexto del álbum. Tommy, nuestro héroe traumado, ciego y sordomudo, parece no tener remedio, así que sus familiares lo llevan con una prostituta que jura tener la solución para el niño. Algo evidentemente fuera de lugar, pero creíble dentro de nuestro mundo surreal. La voz semi-deformada de Townshend, en el papel de la reina ácida, se empata con la presencia de power chords en el coro, sin embargo, el centro sobre el que gira la canción es el ritmo. Una maravilla.


10. "The Good's Gone" del álbum My Generation de 1965


Se trata de una canción que pasa desapercibida, entre temas ultrarreconocidos como My Generation, The Kids Are Alright o Out In The Street. Sin embargo, a mí me parece una de las mejores canciones del primer álbum de la banda. Mucho más cercana al estilo británico clásico de aquellos años, pero sin olvidar su esencia garagera, esta canción se sostiene en un riff peculiar, de varias cuerdas, y una especie de parsimonia que mantiene el atractivo de la canción en su punto más alto durante toda la duración del tema. 


9. "Our Love Was" del álbum The Who Sell Out de 1967


Mientras las grandes bandas de rock experimentaban con la psicodelia, The Who grababa esta obra, como extraída de una estación de radio. Y con ello, pulían su estilo hacia las dos grandes obras musicales que le sucederían a ésta. Esta canción representa lo contrario a lo presentado en su álbum debut. No es sucio ni garagero, al contrario, es una canción muy limpia, melódica y bien cuidada. Sin embargo, no deja de ser un potente rock, en el que podemos apreciar las enormes capacidades de Keith Moon como baterista, además de ese espectacular solo de guitarra cerca del final. Pocas canciones tan electrizantes como esta.


8. "Go To The Mirror" del álbum Tommy de 1969


Seguramente esta sea la canción más melódica de este listado, una sencilla canción fundamentada en 3 acordes, con una estructura simple y que sin embargo se vuelve absolutamente irresistible. En la canción se nos habla de una de tantas visitas de Tommy con el doctor, quien descubre que el problema del niño no es físico, ni fisiológico, sino psicológico, y revela que el niño ha podido ver, escuchar y hablar todo este tiempo, sólo que ha decidido no hacerlo. 


7. "The Seeker" sencillo de 1970


Esta canción fue un tema solitario que no pertenece a ningún álbum de la banda, y esa ausencia de contexto conceptual la libera de ataduras complejas, cosa que le funciona a la perfección porque se trata sólo de una  canción de rock, bien hecha y perfectamente ejecutada, sin aspiraciones ni pretensiones, aunque también sin tanta profundidad ni alcance. Una sencillez que nos permite disfrutar la canción de principio a fin. Cabe destacar que esta canción yo la conocí gracias a un gran videojuego. 


6. "Pinball Wizard" del álbum Tommy de 1969


Esos acordes iniciales son inconfundibles. Representan la canción más popular de este álbum, y una de las más reconocidas de la banda a nivel mundial. Esa guitarra acústica inicial es engañosa, pues la canción no va por el sendero de la calma y la reflexión, sino todo lo contrario. Townshend hace sonar a su guitarra acústica lo más electrizante posible, y una vez que se le unen los demás instrumentos, la canción se revela. Sin embargo, no es el tema más pesado de la banda, ni mucho menos. Al contrario, es una de las canciones más accesibles que les podamos escuchar.


5. "My Wife" del álbum Who's Next de 1971


La única canción de John Entwistle en todo este listado. Y no es porque el bajista de la banda compusiera malas canciones, todo lo contrario. En esta burlona y divertida canción nos habla de los peligros que tiene el salir de borrachera, no con el mundo ni con la sociedad, sino con su esposa, a quien le teme más que a nadie. Musicalmente es una delicia que siempre va hacia adelante. No es para nada una canción pop, pero tampoco es una enérgica y potente canción de rock. Es un híbrido que se adorna con la nada agraciada voz del propio Entwistle, además de una sección de metales que engalana el momento de mayor monotonía (intencional y no sólo eso, magistral) de la canción. Una joya.


4. "Rael Parts 1&2" del álbum The Who Sell Out de 1967


La canción que cierra su tercer álbum es una mini ópera rock, en la que se condensan distintas secciones en un mismo tema, con una interconexión conceptual que se percibe de manera más clara con la letra de la canción. Más adelante, la banda tomaría la 3era sección de la canción para formar su "Underture" aparecido en el álbum Tommy, dos años más tarde. Como ejercicio musical, la banda ya había intentado algo similar en su álbum anterior, sin embargo, este segundo intento sale mejor airado, rozando en lo memorable.


3. "We're Not Gonna Take It" del álbum Tommy de 1969


Se trata del cierre del espectacular Tommy, en donde el niño ya se recuperó de sus traumas, y abrió un centro de apoyo para niños con situaciones similares, en donde perdió la cabeza y se postró como ídolo a seguir, algo no muy bien recibido que terminó en la destrucción de su campo de pinball. Más allá de la historia, la canción tiene 2 secciones claramente definidas. Una con la temática central de la canción, bastante melódica, mientras que la segunda representa el telón final de la obra, con un motivo que ya se había escuchado en temas anteriores, y que sirve como punto final para la majestuosa obra musical.


2. "Baba O'Riley" del álbum Who's Next de 1971


El espectacular inicio de su mejor álbum, con ese sintetizador sin sentido, al que, uno a uno y a manera de presentación, se le van añadiendo el piano, la batería, el bajo, y finalmente la guitarra y la voz. Son 3 acordes que suenan gigantescos, majestuosos, épicos y por demás gloriosos. Y en esa majestuosidad nos veremos irremediablemente atrapados y asombrados, sintiendo la energía entrar por nuestros oídos y recorrer todo nuestro sistema nervioso, al ritmo de las notas tocadas por la guitarra. Desde lo alto de una montaña iniciamos el viaje más espectacular, de uno de los mejores 10 álbumes de rock de todos los tiempos. 


1. "Won't Get Fooled Again" del álbum Who's Next de 1971


Anteriormente ya hablamos del épico inicio de este álbum, y ahora hablemos del monumental cierre del mismo. Una canción extremadamente política, pero desde una postura de protesta, en donde se expresa la inconformidad de un pueblo con su gobierno, se llame derechista o izquierdista. Más allá de las acepciones políticas, la música es poderosa, monumental, aún más gigantesco que todo lo que hayamos escuchado antes. Un órgano creando un ritmo constante y persistente sustenta una serie de power chords que nos introducen al tema. El desarrollo del tema es espectacular, con una guitarra irresistible para los que amamos el air guitar, y luego de una falsa calma, llega el final de la canción, con el grito rockero más espectacular de la historia. Una obra maestra. 

lunes, 24 de mayo de 2021

15 canciones fundamentales del King Crimson clásico

 


Hablar de King Crimson es hablar de una de las bandas de culto más laureadas en la historia del rock. Como parte del rock progresivo, fueron uno de los pilares del género, y a pesar de que con los años evolucionaron hacia otros horizontes musicales, su legado lo construyeron con su brillante primer época, en la que en 5 años grabaron 7 álbumes que van de lo exótico a lo brillante, y de lo cerebral a lo emotivo. Es por ello que presento 15 canciones fundamentales para valorar la importancia de esta enorme banda dentro de la historia del rock, y además pueden servir como un excelente punto de entrada para quienes aún no se hayan deleitado con la música de los británicos.


15. "Cadence and Cascade" del álbum In The Wake Of Poseidon de 1970


Una hermosa canción que nos presenta una de las múltiples facetas de la banda, la de la sensibilidad y la delicadeza. La canción tiene una estructura simple, y una tersa textura sonora que nos acaricia los oídos y nos deleita además con una letra poética y cuasi-renacentista. Extraída de su repetitivo segundo álbum, en donde la banda parecía autoplagiarse en la estructura de la obra, aún así fueron capaces de regalarnos esta delicia.


14. "Prelude: Song Of The Gulls" del álbum Islands de 1971


Esta maravilla de la música de cámara pertenece al álbum más íntimo y personal de la banda, el ninguneado y terriblemente subvalorado Islands, de 1971. La canción es una pieza instrumental maravillosamente ejecutada por un cuarteto de cuerdas y algunos instrumentos de viento. Con un aire de romanticismo, y con una estructura fácilmente reconocible, esta canción aporta no sólo al concepto intimista e introvertido del álbum al que pertenece, sino que enriquece el de por sí extenso eclecticismo musical de la banda. 


13. "In The Wake Of Poseidon" del álbum In The Wake Of Poseidon de 1970


Esta canción con aires de majestuosidad, nos remite inevitablemente a "Epitaph" de su álbum anterior. En ese sentido, este álbum intentó ser una réplica del exitoso álbum debut de la banda, algo que eventualmente terminó siendo un error. Sin embargo, comparaciones aparte, esta canción se luce por 3 elementos en particular. Primero, su estructura dramática, casi como de obra teatral. Segundo, la maravillosa voz del que, a mi parecer, fue el mejor vocalista de todo el rock progresivo, Greg Lake. Tercero, y finalmente, un elemento que estaría presente en las obras más grandes de la banda: el melotrón. Un sintetizador analógico que musicalmente aportó muchísimo al sonido de las bandas psicodélicas y progresivas, y que hoy se considera un instrumento de culto. Así, nos encontraremos con una majestuosa y portentosa canción, que lamentablemente llegaba en segundo lugar en su carrera de canciones majestuosas y portentosas. 


12. "Formentera Lady" del álbum Islands de 1971


Hablando del intimismo de esta obra, esta canción inicial es más que una canción de amor, es una oda, un poema de rendición de un hombre hacia una mujer. La canción inicia con un par de contrabajos sonando tan graves como les es posible, y en un ambiente de confusión entra la suave voz de Boz Burrell para hablarnos de la belleza de la isla de Formentera, y de la hermosa y exótica mujer que en ella habita. El estribillo es de una belleza inusitada, tanto por su simpleza como por su alcance melódico. Al final del segundo estribillo, la sección se extiende en una improvisación cuasi-jazzística, en la que vientos, metales y una voz de soprano, nos endulzan los oídos con sus sonidos tan enigmáticos como hermosamente ejecutados, hasta culminar la canción.


11. "Lizard" del álbum Lizard de 1970


La majestuosa suite de 23 minutos de duración, con múltiples secciones y estilos variados, es la obra más grande (literalmente) de la banda, y una pieza llena de eclecticismo y emociones mixtas. Para destacar la colaboración de Jon Anderson (Yes) en las voces de la primer sección, una muy romántica y accesible, que nos sirve como puerta de entrada para el caos que la obra habría de generar en secciones posteriores. Por ejemplo, en el bolero, que es la sección siguiente, y en la que el dramatismo hace acto de aparición, gracias al uso del ya mencionado melotrón de Robert Fripp, que enaltece la melodía inicial y la lleva al extremo. Posterior a ello, la obra se rompe, y las demás secciones son menos accesibles que la inicial, pero mucho más sustanciosas. 


10. "Fallen Angel" del álbum Red de 1974


Red sería su último álbum antes del periodo de hibernación que tuvo la banda, y que finalizó hasta entrados los años 80. Por ello también marca el fin de la era clásica de la banda. De ese álbum se extrae esta peculiar obra, que con ciertos tintes de delicadeza, se ciñe al ambiente agresivo-rockero-guitarrero que la banda imprimió en esta obra, una faceta que hasta este punto no les habíamos escuchado, y que les habría de sentar muy bien como carta de despedida. Para este punto, la banda ya era solo un trío (cuando la banda inició, eran un sexteto), y aprovecharon al máximo esta circunstancia minimalista para expresarla de forma brillante en su música. 


9. "I Talk To The Wind" del álbum In The Court Of The Crimson King de 1969


La combinación ganadora. Una hermosa flauta, sonando como la salvación en un periodo de caos que vive la humanidad, entonces y ahora. Una letra poética y melancólica, una enorme sensibilidad musical, un falso final que nos permite un minuto extra de deleite, y la voz de Greg Lake en su faceta más aterciopelada y dulce posible. El resultado es una hermosísima obra que nos deleita con secciones accesibles en estructura, complejas en instrumentación, y que además contrastan con el frenético inicio del álbum. Para muchos, este es el mejor álbum de King Crimson. Para algunos otros, este álbum es el que inauguró el rock progresivo. Para mí, es una obra fundamental, no sólo en la historia musical contemporánea, sino en mi percepción de la música como expresión artística. 


8. "Lark's Tongues In Aspic" del álbum Lark's Tongues In Aspic de 1973


Unas percusiones con un sonido acuoso nos dan la bienvenida a esta extraña canción. 3 minutos de este sonido, que prácticamente es un ASMR, tocando notas variadas que en realidad sólo sirven como un intro para una canción que inmediatamente después entra en una tensión creada por el sonido de dos violines al unísono, casi Hitchcockianos, que se ven estruendosamente interrumpidos por un poderoso y majestuoso riff de guitarra, metalero en esencia, virtuoso en  ejecución, y que se convierte en la médula central de la canción. Luego de esta catarsis, la canción entra un un periodo de calma engalanado por los dos violines que hace un momento creaban tensión, y que ahora son el preámbulo para el majestuoso final, un reprise de la ruptura central de la canción, y que nos deja con los sesos por toda la habitación. Obra cerebral dentro de las obras cerebrales de la música contemporánea. 


7. "21st Century Schizoid Man" del álbum In The Court Of The Crimson King de 1969


Justamente el hombre ilustrado en la peculiar carátula del álbum, es el hombre esquizofrénico del siglo 21. La canción que lo representa es un jazz rock poderoso, caótico, en el que podemos palpar esa esquizofrenia, esa locura, con el mero sonido y tratamiento que se le da a los instrumentos. La estructura de la canción es simple. estrofa-coro-estrofa-coro-solo-estrofa-coro-fin. Lo que la distingue inmediatamente es esa armonización de metales y guitarras que dan inicio a la canción, y que generan una especie de riff insano y desatado. Además, claro, está la voz distorsionada de Greg Lake, aportando más esquizofrenia al asunto. Al final, todos nos sentimos como el hombre de la carátula. Una breve dosis de realidad para aquel que no viva en un mundo loco (aún). 


6. "Red" del álbum Red de 1974


Para todos los que amamos el sonido de la guitarra eléctrica, distorsionada, poderosa, esta canción es una oda a ese sonido y a ese instrumento. Se trata de una canción completamente instrumental, en la que no vamos a extrañar las letras, y en donde los múltiples riffs y las interminables capas de guitarra toman la batuta y nos van guiando a lo largo de la obra, desde una sección calma (estrofa), pasando por una genial sección tensa (puente) hasta desembocar en el aliviante y espléndido descargo musical (coro). Luego tendremos una escalofriante sección con contrabajos, casi como salidos del infierno, y con un motivo musical más, la genial canción termina por lo alto, desde el mismo lugar desde el que inició. Una pequeña obra maestra del rock de guitarras. 


5. "The Court Of The Crimson King" del álbum In The Court Of The Crimson King de 1969


Sólo nos basta un redoble inicial, y la primer nota tocada por el melotrón, para saber que estamos frente a una obra monumental. 5 segundos y la canción ya es majestuosa. Pocas bandas logran hacer eso tan pronto en una canción, y con tan pocos elementos musicales. Esa epicidad inicial se va a mantener a lo largo de toda la sección, con claroscuros musicales que van de la calma bucólica de las estrofas a la grandiosidad explosiva de los coros. Después tendremos un par de interludios, el primero completamente a base de melotrón, completamente hermoso, con un cierto aire circense, pero igualmente portentoso. El segundo mucho más campirano e idílico, menos espectacular. Para finalizar la canción, tenemos una falsa coda, que da pie a el verdadero final, que no es más que una modulación de la melodía principal de la canción, mucho más tensa y esquizofrénica que la original. Quizás un final crudo y realista, considerando a la locura como la temática central del álbum. Sea como sea, esta canción es una obra maestra. 


4. "The Great Deceiver" del álbum Starless And Bible Black de 1974


Con todo lo inconsistente que resulta este álbum, esta canción es una absoluta maravilla. Aún hoy, a 47 años de su publicación, es difícil clasificarla dentro de los cánones de algún género. Aún nos suena extraña, con todo y el paso de los años, y la evolución musical. Ello nos habla de lo adelantada que es la canción, más aún en el año en que fue publicada. Podría decirse que es un jazz metal psicodélico progresivo con antecedentes al math rock de los 2000s y elementos atonales y arrítmicos de avant-garde. Pero decir eso es inventarse un género de la nada. No les puedo decir mucho sobre la canción. La tienen que escuchar para saber de lo que hablo. Me cuesta describir con palabras lo que uno escucha al ponerle play y escuchar tan sólo los primeros 44 segundos de la canción. Además, uno de los deleites máximos es no esperar nada, y recibirlo todo, y es ese el mayor regalo que nos puede dar King Crimson con esta joyita. 


3. "Starless" del álbum Red de 1974


Sin duda Red fue el álbum del minimalismo. Desde el hecho de que a banda se había reducido a un trío, pasando por el título corto del álbum y de las canciones, y terminando con el sonido rockero elemental de la banda. En ese sentido "Starless" no es la excepción. Con todo eso, se trata de un monumento al rock, del tamaño de los más grandes monumentos históricos al rock. La canción inicia con una simple melodía de melotrón a dos notas, con un semitono de distancia entre ellas. Así de simple y así de sencillo. De a poco, la canción va creciendo en volumen, mas no en intensidad. Llegamos al solo de guitarra más minimalista de la historia, a una sola cuerda y con una sola nota que asciende lentamente. Con ello llega al fin la ruptura. Bill Bruford nos demuestra por qué fue uno de los mejores bateristas de rock de la historia, la sección de metales irrumpe en el momento del caos máximo, en donde la parsimonia y la sobriedad del inicio se van al carajo, y culminamos con un poderoso reprise del motivo inicial de la canción, con todo y melotrón incluido, y con todo ese dramatismo gigantesco que nos hace sentir que estamos de pie frente al Empire State, admirando su majestuosidad desde nuestro pequeño  y limitado espacio físico. Gloria pura, hecha canción.


2. "Islands" del álbum Islands de 1970


Una hermosa y doliente canción de blues al puro estilo de Nueva Orleans en los años 20. La melancolía se apodera de esta belleza de canción, que nos recibe con un piano tocando la nota más triste que se puede tocar en un piano, para dar pie a la voz que nos narra los detalles de una isla, su isla, haciendo metáfora sobre como los seres humanos somos, en esencia, islas, que tenemos nuestra belleza y nuestra fealdad intrínsecas a nuestra naturaleza. Justo cuando la canción nos deprime lo suficiente, llega el coro, con esa secuencia de notas esperanzadoras que de alguna forma nos sumergen más en la melancolía, una melancolía de esas que disfrutamos con la misma intensidad con la que nos duele. Este coro nos habla, dentro de la misma metáfora, sobre la necesidad de formar 'archipiélagos' con otras islas (seres humanos). Cada nota, cada instante, nos hunde más en la agonía, y sobre todo cuando esa trompeta, salida del mismísimo funeral de Miles Davis, toca sus primeras notas, sentimos que el mundo, dentro de su inmensa belleza, es un lugar cruel y hostil para formar lazos con otras islas. La salvación llega, de qué otra forma podría ser, con un melotrón tocando esas mismas notas esperanzadoras que escuchamos en el primer coro, para hacernos resurgir del fondo, y descubrir que todo es hermoso, aunque nos duela en el alma, y que la vida misma, en su miseria y crueldad, es lo más hermoso que puede pasarnos, y la experiencia más sublime que cualquier ser consciente puede experimentar, con todo lo tormentosa que pueda llegar a ser. Todo eso en 9 minutos de canción. Así es como se hacen las obras de arte. 


1. "Epitaph" del álbum In The Court Of The Crimson King de 1969


Un redoble y una explosíón de sonidos nos reciben al inicio de esta gigantesca canción, para entrar en calma y dar pie a la hermosa voz de Greg Lake, al principio en calma. El melotrón, como no podía ser de otra forma, es fundamental en el sonido dramático de la canción. Para cuando llegamos al coro, la voz de Lake ya se luce con su inmensa belleza, mientras se lamenta por el inevitable sufrimiento del mañana. Así es como transcurre la que a mi parecer es la mayor canción de King Crimson, del rock progresivo y de todo 1969. Un interludio operístico aumenta los niveles de dramatismo, que en esta canción quedan de maravilla, para al fin culminar con una estrofa más, desde lo más alto de una montaña, y que resuena en el coro final, que de forma agónica se extiende de forma infinita, y que en su perpetuidad, nos dejara con los sentimientos a flor de piel, tanto por su belleza como por el impacto inevitable que tiene al atravesar la frontera de nuestros oídos y conectar directamente con esa misteriosa zona de nuestra materia gris que nos hace apreciar con emociones todas las expresiones sublimes de la naturaleza, y del ser humano en conexión con ella a través del arte. Eso que nos hace estremecer, que nos hace llorar y reír simultáneamente, y que, aún a la distancia, nos unifica como especie y como espíritus sensibles y pensantes. No cualquier canción nos lleva a ese límite.

jueves, 9 de abril de 2020

Mis canciones favoritas de Led Zeppelin




A mi gusto, la cuarta banda más importante de la historia del rock, Led Zeppelin fue un ejemplar único, que mezclaba por igual elementos de blues y soul con poderosas guitarras, riffs metaleros y ambientaciones hinduístas y místicas. Además, es una de is bandas favoritas, y es por ello que presento mis canciones favoritas de tan histórica y maravillosa agrupación.

20. "Friends" del álbum Led Zeppelin III (1970)


Una increíble canción con aires orientales y una energía tal, que parece muy lejos de su ambientación folk, y nos acerca más a una electrizante atmósfera rock. Muchos críticos demeritan este álbum, por ser menos eléctrico que sus predecesores, sin embargo a mí me parece una maravilla.

19. "Nobody's Fault But Mine" del álbum Presence (1976)


Una de las cosas que hacían que el sonido de Led Zeppelin fuera fascinante eran los asombrosos efectos que Jimmy Page le ponía a su guitarra. Tal es el caso de esta poderosa canción, que nos deleita con un riff de guitarra alucinante. Eran los últimos brillos de la banda, que iba en pleno declive, sin embargo, esta canción sigue siendo de mis favoritas.

18. "That's The Way" del álbum Led Zeppelin III (1970)


Esta vez sí nos encontramos con una canción campirana y sensible... por momentos. Ya que la energía del Zeppelin no se podía contener, sus canciones más íntimas aún tenían momentos de pesadez y de poder musical. No por ello deja de ser una canción muy bella.

17. "Whole Lotta Love" del álbum Led Zeppelin II (1969)


La canción que todo mundo conoce de Led Zeppelin, con ese riff inconfundible y ese ritmo irresistible. Esta canción resume en su totalidad todos los elementos que nos enamoran del rock, y específicamente, de Led Zeppelin. Mi único pero siempre será el interludio psicodélico, que no tiene mucho sentido de ser.

16. "In My Time Of Dying" del álbum Physical Graffiti (1975)


Extraída del último álbum colosal que grabó la banda, hace 45 años, esta canción es un poderoso tour de force bluesero, rockero, metalero y lleno de una emotividad que transita entre la crudeza y la potencia. Es una de esas canciones que, luego de llegar al final, nos hacen comprender el por qué de la grandeza de esta monumental agrupación. Ojo especial al gigantesco virtuosismo de John Bonham en la batería, que suenan como 10 baterías simultáneas.

15. "Heartbreaker" del álbum Led Zeppelin II (1969)



Uno de los riffs más disfrutables de la historia del rock, en una de las canciones más perfectas del género, y por supuesto, un hito del alcance de esta música en el inconsciente y el consciente colectivo. Muy pocas personas escuchan la canción sin encontrarle un gusto peculiar. Es casi una regla que aquel que le dedica minutos de apreciación a esta joya, la termina apreciando.

14. "Dazed And Confused" del álbum Led Zeppelin (1969)



De su primer álbum, tenemos esta increíble joya que hace honor a su título, y que en todo momento nos lleva por el camino del desconcierto. No por su rareza, sino por su ambientación tétrica y su cambiante sonido, bluesero a veces, rockero en otras, psicodélico incluso. La canción tuvo problemas de plagio en su momento. Ello no hace que la deje de amar ni siquiera un poquito.

13. "No Quarter" del álbum Houses Of The Holy (1973)



Esta maravilla contiene una serie de elementos fundamentales de la banda: una atmósfera mística, un riff muy pegajoso, y un poder rockero absolutamente disfrutable. Los efectos tanto en los teclados de John Paul Jones, como en la guitarra y en la voz de Robert Plant le dan un aire poco accesible a la canción, sin embargo, su perfección musical supera cualquier barrera.

12. "Rock And Roll" del álbum Led Zeppelin IV (1971)



El título lo dice todo. La canción es un poderoso rock and roll que en su letra guarda algo de nostalgia a los años del apogeo primigenio del género. Las guitarras  y las percusiones sostienen esta nostalgia en un ambiente netamente rocanrolero, disfrutable, poderoso y contundente.

11. "Houses Of The Holy" del álbum Physical Graffiti (1975)



En esta canción podemos percibir la madurez de la banda, en un tema bastante sobrio, sin excesos y sin destellos, con una base musical sólida y estable, desde luego adornada con un riff inolvidable, y la elegante voz de Robert Plant.

10. "Babe I'm Gonna Leave You" del álbum Led Zeppelin (1969)



Se trata de un maravilloso cover que la banda grabó para su primer álbum, que se podría catalogar como un folk metal, si es que cabe tal denominación. La canción es dramática por naturaleza, con suaves momentos folk que sin más se ven interrumpidos por el despliegue rockero inmisericorde (sin guitarras eléctricas, ojo) que crea un contraste drástico y, de alguna manera, perfecto.

9. "Black Dog" del álbum Led Zeppelin IV (1971)



Es la canción con la que se inaugura este histórico álbum, una canción de rock que cumple con los cánones de la banda. Riff maravilloso, poder inigualable, voz alucinante y un estilo semibluesero que a nadie nos disgusta. No podía empezar de mejor manera el que terminó por ser su mejor álbum.

8. "The Song Remains The Same" del álbum Houses Of The Holy (1973)



Luego de entregar su obra maestra, todo mundo estaba a la expectativa del siguiente álbum de la banda. Al escucharlo por primera vez, esta es la canción que nos da la bienvenida. Es una cachetada a las expectativas de la gente, una canción bastante enérgica, excesivamente positiva diría yo, más en su música que en su letra. Y sobre todo, es una maravillosa e inusual canción de Led Zeppelin.

7. "Immigrant Song" del álbum Led Zeppelin III (1970)



Una de las canciones más famosas de la banda, caracterizada por ese grito tarzanesco y el riff minimalista y protopunkero que es tan simple como pegajoso. La canción es un breve y contundente manifiesto rockero de la banda. Una canción única en el repertorio de la banda, y una súmamente influyente para agrupaciones futuras.

6. "Misty Mountain Hop" del álbum Led Zeppelin IV (1971)



Esta canción es tan peculiar que quizás es la única de todo el historial de la banda que se puede considerar como pop. De entrada tenemos unos sintetizadores que junto a la guitarra, hacen las veces de riff, seguido de una melodía inusual pero accesible en las voces, y una ambientación amable. Lo que hace a esta canción tan grande es su complejidad musical, poco perceptible, pero de altísimo nivel.

5. "Ramble On" del álbum Led Zeppelin II (1969)



Una exquisita canción, a mi gusto la más bella de toda la historia de la banda, deliciosamente campirana y con bellos detalles medievales, en ningún momento deja de ser rockero, gracias al estupendo estribillo en que la energía se despliega sin miramientos. El solo de guitarra con sonido celta es de una belleza inigualable.

4. "In The Light" del álbum Physical Graffiti (1975)



Si la anterior canción era hermosa en un sentido clásico, esta lo es en un sentido bizarro. Los aires hinduístas de la canción son desconcertantes, pero ciertamente de una belleza asombrosa. Luego la sección más convencional tiene un riff calmado, casi oculto, pero exquisito, y qué decir de la tercera sección, que a la postre habría de cerrar la canción. No es de las canciones más valoradas de la banda, pero sí es una de mis preferidas de toda la vida.

3. "Kashmir" del álbum Physical Graffiti (1975)



Una de las canciones más épicas de la banda, nuevamente con aires hinduístas, con una orquesta sinfónica y con una majestuosidad que en otras bandas sonaría pretenciosa, pero en Led Zeppelin está justo a la medida. Todo amante de la música debe conocer y amar esta majestuosidad sonora.

2. "Stairway To Heaven" del álbum Led Zeppelin IV (1971)



Sin duda alguna esta es la mejor canción de Led Zeppelin, una canción histórica, legado de los mejores años del rock como género y digno representante del arte de la humanidad como especie. Una gloriosa e inalcanzable canción dividida en secciones genialmente interconectadas entre sí, con una soltura y una delicadeza impecables, al grado de que las transiciones son suaves y definidas, y la canción que empezó como un  suave folk, terminó como un poderoso rock duro. No hay más, es la canción perfecta.

1. "The Battle Of Evermore" del álbum Led Zeppelin IV (1971)



Si bien, ya se estableció que la anterior es la mejor canción de la banda, esta es la que más me gusta. Es una auténtica epopeya, una canción folk que lejos de ser suave y delicada, es una batalla (como el nombre lo sugiere) que tiene aires medievales, no tiene ni una sola guitarra eléctrica, pero aún así, es mucho más épica que cualquier canción de la banda. La batalla entre las dos voces se ve acompañada de una serie de instrumentos de cuerda que sólo incrementan la epicidad y nos hacen alucinar de principio a fin. Mi canción favorita de Led Zeppelin.



Y finalmente, aquí la playlist en Spotify de este listado:

viernes, 12 de julio de 2019

Discografía de los Beatles: Magical Mystery Tour



Luego de 3 álbumes majestuosos consecutivos, en 1967 la banda se encontraba en su punto artístico más alto, y con la libertad total de hacer lo que se les diera la gana sin cuestionamiento alguno por parte de nadie. Así que hicieron uso de esa libertad para producir una película totalmente extraña, alucinada y, hay que decirlo, poco lúcida. Con situaciones sin sentido y con una narrativa experimental, la película no fue lo que se esperaba. Además, con la pérdida de su mánager, el brillante pero poco requerido para ese momento, Brian Epstein, la banda perdió el rumbo financiero, emprendiendo en una organización llamada Apple (nada que ver con el Apple de Steve Jobs y Steve Wozniack) sin pies ni cabeza la cual eventualmente habría de desaparecer como se había concebido, y la banda la tuvo que ceder a quienes sí saben de esas cosas para que hiciera algo bueno con ella.


De todo esto surgió algo positivo: el soundtrack de la mencionada película, que consta de 6 canciones que van de lo delicioso a lo absolutamente brillante. Dichas canciones se publicarían en un EP en el Reino Unido, sin embargo, en los Estados Unidos se publicaría como un álbum, completando la obra con 5 canciones que habían aparecido en forma de sencillos en ese mismo año. Ciertamente, esta no era la idea original, pero ello nos permite incluir algunas de las canciones más asombrosas del cuarteto en la discografía, y de manera oficial, se incluye al álbum como otra obra original desde 1987, año en que se digitalizó la música de los Beatles.


A pesar de la calidad de las canciones, al álbum no se le puede valorar como tal, ya que la intención de la banda siempre fue otra, y la mitad de la obra no fue compuesta con la intención de pertenecer a ésta, así que ello no permite una valoración similar a la hecha con las 3 obras anteriores, o las 2 obras siguientes. Misma razón por la que la primera mitad del álbum tiene un mayor peso que la segunda, a pesar de que las canciones no tienen el mismo nivel.


La obra inicia con el tema homónimo, una canción que nos promete llevarnos a un viaje, en todos sentidos, mágico y misterioso (cosa que cumple con creces). La estructura quizás es demasiado simple, pero la explosividad de la canción, aunada a algunos arreglos musicales bastante interesantes nos hacen sentir atrapados y obviar algunas de las fallas de la canción. El segundo track es la hermosísima "The Fool On The Hill", escrita e interpretada por Paul en su estado más natural, con una emotividad inigualable, una belleza musical y una perfección académica que nos remite a canciones del mismo Paul como "Here There and Everywhere" o "She's Leaving Home".


"Flying" es una pequeña obra instrumental, acreditada a los 4 integrantes de la banda, que parece ser muy apacible e inofensiva, pero gracias a algunos detalles, algunos pequeños brillitos, la canción no pasa desapercibida. Caso similar con la muy popera "Your Mother Should Know", también de Paul, muy efectiva y muy poco arriesgada.

La contraparte son las dos canciones que nos faltan para completar la primera mitad de la obra. Primero, "Blue Jay Way" de Harrison, que es una inconfundible obra Harrisoniana, con elementos hinduístas bastante escondidos. De hecho, no escuchamos ningún instrumento hinduísta en la canción, pero la esencia de esta, más algunos arreglos con el cello nos transportan directamente a aquella nación y a su hermosa música. Y si nos vamos un poco más al extremo de lo psicodélico, nos encontramos con una obra maestra, la única canción de Lennon en la primera mitad de la obra. Pero qué canción. "I Am The Walrus" es una canción perfecta, alucinante y completamente experimental. Tanto, que es, indiscutiblemente, la mejor canción de la primera mitad del álbum, y quizás del álbum completo.

La segunda mitad del álbum comienza con otra canción alegre de Paul, "Hello Goodbye", una con muchísima calidad y, a pesar de ser pop, tiene momentos realmente brillantes, siendo así, una de las canciones más memorables de la obra. A continuación siguen las dos canciones que aparecieron como sencillos incluso antes de la publicación de "Sgt Pepper's", "Strawberry Fields Forever" de Lennon que es otra obra magistral, perfecta e inmaculada, que junto con "I Am The Walrus" es la mejor canción del álbum, por mucho, y "Penny Lane" de McCartney, que nos demuestra una vez más su maestría en la composición de canciones supremas en lo musical.

"Baby You're A Richman" es una de las canciones injustamente menos valoradas del cuarteto. Es una canción bastante ácida, crítica y musicalmente es esplendorosa. La canción es de Lennon, lejos del estilo mostrado en la obra, pero con un ingenio tanto en la letra como en la música que es admirable. Finalmente, el himno de todauna generación, la del flower power, la del amor y paz. "All You Need Is Love" es una canción con muchísima elegancia, en la que más allá del mensaje positivista y pacifista, se esconde nuevamente una crítica que a simple escucha pasa desapercibida, pero que con un poco de atención sale a relucir. Además de que su presentación se trata de la primer transmisión televisiva a nivel satelital, lo cual le añade más relevancia histórica.

Magical Mystery Tour es un álbum que ni los propios Beatles planeaban publicar, sin embargo, tanto la calidad de las canciones como la cohesión de éstas le garantiza un puesto dentro de las obras más destacadas del cuarteto.

lunes, 3 de junio de 2019

Discografía de los Beatles: Sgt Pepper's Lonely Hearts Club Band



Un par de meses antes de la publicación del anterior álbum de los Beatles, el Revolver de 1966, se publicó otro álbum fundamental para la historia del rock, sólo que fue hasta el otro extremo del planeta, en las cálidas costas californianas. En mayo del '66 los Beach Boys publicaron su obra magna, el majestuoso Pet Sounds, con el que culminaría una de las etapas más brillantes de su líder, Brian Wilson, y también con ello iniciaría su etapa más delirante e insana, que terminaría por arruinar a la inexperta banda angelina. Pero el impacto de su gran álbum no sólo afectó al mencionado Wilson, sino que llegaría hasta los oídos de los aclamados Beatles, y particularmente McCartney aseguró haberse sentido abrumado por la belleza de la obra norteamericana, algo que más allá de intimidarle, le inspiró para generar ideas aún más novedosas para el cuarteto.

Fue así que surgieron las primeras ideas: hacer un álbum conceptual, suplantarse a sí mismos usando otro nombre para musicalizar el álbum, llenar de colorido tanto al arte del álbum como a la música misma, etc. Lo del álbum conceptual no se concretó del todo, pero lo de la banda suplantada sí que lo hicieron, al asumir el rol de la banda de corazones solitarios del sargento pimienta, una banda entre satírica y psicodélica.

El concepto de esta banda terminó por modificar el sonido de la banda para su nuevo álbum, dejando atrás los sonidos guitarreros, ácidos y estruendosos del álbum anterior, y adoptando una faceta mucho más pulcra, fina y exquisita para la música aquí presentada. Además que el uso del estudio ahora fue un paso más allá, teniendo sesiones de grabación extensísimas, y empleando sonidos y recortes de cinta para casi todas las canciones.

También otro dato elemental fue el regreso de las melodías más accesibles, a diferencia de Revolver. En donde allá era rock, guitarras y alucinaciones, aquí eran melodías, armonías suaves, y mucho pop. Un pop que es cierto, era accesible, pero para nada era fácil. No se asemeja, por ejemplo, al pop de sus primeros álbumes. Es más como un pop adulto, un pop que asume su rol de transporte ligero de sonidos complejos y de música pulcra pero cerebral. Así, mientras avanzamos por el álbum, descubrimos que los sonidos son como caricias, pero que transmiten una música muy elaborada y avanzada.

El álbum, que llevaría de titulo el nombre de la ficticia banda creada por los mismos Beatles, es decir "Sgt Pepper's Lonely Hearts Club Band", inicia con la canción homónima, en la que se hace una especie de introducción a la banda por parte de un presentador (en la voz de McCartney) con un rock exquisito de fondo. Una vez que entra la banda ficticia (con las voces de Lennon y Harrison), la música cambia a sonar menos rockera y más de pub londinense (trompetas incluidas). Fnalmente el presentador regresa para dar introducción al famoso cantante al cual la banda del sargento pimienta le servirá de fondo, el único e inigualable Billy Shears (es decir, Ringo) y así culmina la emocionante primer canción del álbum.

Sin un silencio de por medio, comienza el segundo tema, "With A Little Help From My Friends", que, lejos de ser la típica canción infantiloide y en exceso simple, vocalizada por Starkey, es una delicia de melodía, con los fundamentos de lo que algunas décadas después se conocería como Dream Pop. Es cierto que el jugueteo es evidente, pero la música es sustanciosa, las melodías acompañan a la perfección e incrementan el valor artístico de la canción, e incluso la voz de Starr suena perfecta para esta canción. Al terminar, nos damos cuenta de que el nivel de sofisticación que ha alcanzado la banda es ya de otra dimensión.

Y esto se confirma con los segundos iniciales de "Lucy In The Sky With Diamonds", una canción perfecta en la que Lennon se hace presente por primera vez en el álbum, y que nos demuestra la mezcla perfecta entre rock, pop y psicodelia, en un envoltorio de terciopelo sonoro y ejecutado magistralmente por 4 maestros musicales hechos y consolidados. La canción es una de las más reconocidas del álbum, y una de las canciones más grandes de éste, a pesar de su aparente simpleza estructural. Y es que lo que hace grande a esta canción son los arreglos, los adornos sonoros que aparecen en todo momento, y que embellecen a la ya de por sí bella base musical de la canción.

"Getting Better" es una sacudida musical, para aquellos que estábamos embelesados con la primer escucha de los 3 temas iniciales. Un riff de guitarra golpeado y la vocalización de McCartney en modo Hard Rock parecen desentonar un poco con la dinámica del álbum, sin embargo la canción de a poco se acopla, y retoma los elementos sofisticados del álbum, aunque no deja de ser un tanto disonante, digamos con un sonido más "Revolver" que "Sgt Pepper's". Caso opuesto de "Fixing A Hole", una maravilla también de McCartney, en la que nuevamente las melodías simples y efectivas se ven acompañadas de una música preciosista y por demás elaborada, y a pesar de su corta duración, su inagotable elegancia psicodélica hace que la canción sea memorable.

Y si creíamos que la case musical no podía incrementar su nivel de elegancia y sofisticación, llega "She's Leaving Home" a masajearnos los oídos con su dulzura inalcanzable, su perfección de conservatorio y su enorme sentido melódico, para contarnos una historia que, como el título lo adelante, consiste en la forma en que una chica deja su casa, sus padres y su disciplina, para vivir en una libertad concebida como sólo un adolescente lo hace, dejando en angustia e impotencia a sus avejentados y anticuados padres, quienes lamentan no haber sido más divertidos para su hija. Un  cuarteto de cuerdas, un arpa, y algunos trucos de estudio, hacen que la música alcance a las nubes. Así, la bella música de Pet Sounds ahora suena como una música rupestre e inocua.

Lennon nuevamente hace su aparición con la delirante, alucinante y asombrosa "Being For The Benefit Of Mr. Kite!", una tonada circense que es en apariencia divertida, pero que deja entrever la enorme complejidad musical de las canciones de Lennon que, a diferencia de McCartney, no quería sonar limpio, bonito y elegante, sino que buscaba la experimentación, los sonidos bizarros y las estructuras complejas. Luego de un corte magistral a mitad de canción, el cierre de esta es una oda a esa búsqueda mencionada, aglomerando infinidad de sonidos en unos pocos segundos, y cortándolos de tajo. Apenas es la segunda canción de Lennon en el álbum, pero su huella está quedando plasmada en el concepto general de la obra.

Justo en este punto alcanzamos la mitad de la obra, y es justo aquí que Harrison nos regala una de sus canciones más elaboradas, más maduras y menos complacientes de toda su carrera como compositor. "Within You Without You" es una canción difícil. Envuelta en un océano de sonidos hinduístas, que como un suave torbellino nos atrapan y nos hacen perder el norte del sur, la canción también tiene una letra que poco atractivo tiene para las masas. Sin embargo, sólo basta un poco de paciencia para descubrir la inmensa belleza de esta gran canción, en la que aparte de los instrumentos hindúes, también hay un cuarteto de cuerdas que para nada suena europeo, que se acopla a la perfección a la ambientación metafísica de la canción, y que acompaña con exquisitez, sin acaparar los sonidos. Todo es madurez en esta canción.

Para aligerar las cosas, una de las típicas canciones de Paul, "When I'm Sixty-Four", ligera, accesible, simpática, pero todo esto nuevamente con una instrumentación excelsa que acomoda en su lugar a la canción dentro del álbum, y que además, con suprema precisión, le hace sonar dentro del espectro musical de la banda. Esta misma canción con guitarra, bajo y batería, hubiese sido un total desastre (como algunas canciones en solitario posteriores de Paul). "Lovely Rita" es otro tema ligero de Paul, quizás el más simple de todo el álbum, y que de cierta manera, nos da un respiro entre la meditación profunda propuesta por Harrison y el emocionante y estimulante final del álbum. Aún así la canción no es mala, de hecho, el final de la canción es uno de los momentos más alucinantes de todo el álbum.

El tercer tema de Lennon es el satírico y crítico "Good Morning Good Morning", en el que detrás de una canción de rock, se esconde una fuerte crítica el estilo de vida británico. Y como se decía, la canción es un rock digamos duro, pero sin sonar agresivo o fuera de los parámetros de la temática del álbum, y esto se debe a un conjunto de metales que de alguna manera disfrazan a las guitarras, y les hacen un acompañamiento perfecto para encajar en la obra. A destacar también los cambios de ritmo y las melodías de la guitarra escondida detrás de los metales, se percibe un ambiente poco limpio y más rasposo que el de las demás canciones.

El corto reprise del tema inicial es más un cierre de concepto que una canción como tal. La banda del sargento pimienta se despide con un acelerado rock and roll, a 3 voces y con juegos de palabras precisos para que la canción no sea olvidable, a pesar de su corta duración. También le añade una cierta dosis de emoción al final de la obra, con un preámbulo rápido y familiar para los escuchas. Y es así como llega "A Day In The Life", una coda magistral, un monumento dentro de otro monumento, la forma perfecta para cerrar una obra maestra. La canción con estructura de mini-suite transcurre durante los 5 minutos finales del álbum, dejando en claro la grandeza de la banda, lo inalcanzables que eran y su legado histórico y perpetuo para la historia de la música. Nadie estaba preparado para que la obra finalizara de este modo, y sin embargo, todos presentíamos un final épico luego del preámbulo generado con el reprise.

La canción inicia con Lennon y su guitarra a solas. Un piano de pronto, y las percusiones bombásticas de Starr. Y la canción se rompe, un crescendo de una orquesta salida de la nada, de paso al intermedio de McCartney, breve, conciso, exacto, portentoso, y luego la transición al motivo inicial, esta vez acelerado. Pero esta transición es también majestuosa. Lennon vocalizando, la orquesta sonando, la tormenta acercándose. La misma canción nos da un preámbulo de su propio cierre, tal y como el reprise lo hace para el álbum. El final se acerca y presentimos que algo gigantesco se acerca, así que cuando el segundo crescendo aparece, nos preparamos para el final final. 3 pianos, cual rayo estruendoso en una tormenta, nos estremecen y nos estallan la cabeza, y así, por todo lo alto, se despide el álbum más icónico no sólo del rock, ni de los Beatles; es el álbum de rock más icónico de todo el siglo XX.

Los Beatles son la banda de rock más grande de la historia, y nadie, nunca, será capaz de igualarles o siquiera acercárceles. Son el Mozart del sigo XX.

miércoles, 15 de mayo de 2019

85 álbumes de rock de los sesentas.



No existe una década más esencial y decisiva para la historia del rock como lo fue la de los años sesenta, en la que el rock maduró de forma vertiginosa e imparable, y pasó de ser una mera expresión juvenil a ser una de las más grandes muestras artísticas del siglo pasado. Aquí 85 álbumes de dicha década, que para mi gusto, son los mejores.

85. "Green Onions" - Booker T. & The M.G.'s (1962)
84. "Days Of Future Passed" - The Moody Blues (1967)
83. "Aoxomoxoa" - The Grateful Dead (1969)
82. "The United States Of America" - The United States Of America (1968)
81. "Their Satanic Majesties Request" - The Rolling Stones (1967)
80. "Triangle" - The Beau Brummels (1967)
79. "The Rolling Stones" - The Rolling Stones (1964)
78. "The Black Saint And The Sinner Lady" - Charles Mingus (1963)
77. "John Wesley Harding" - Bob Dylan (1967)
76. "Anthem Of The Sun" - The Grateful Dead (1968)
75. "My Generation" - The Who (1965)
74. "Joan Baez" - Joan Baez (1960)
73. "Buffalo Springfield" - Buffalo Springfield (1966)
72. "Face To Face" - The Kinks (1966)
71. "Beatles For Sale" - The Beatles (1964)
70. "Roger The Engineer" - The Yardbirds (1966)
69. "Goodbye And Hello" - Tim Buckley (1967)
68. "Cheap Thrills" - Big Brother & The Holding Company (1968)
67. "Happy Sad" - Tim Buckley (1969)
66. "Bookends" - Simon & Garfunkel (1968)
65. "Sunshine Superman" - Donovan (1966)
64. "Buffalo Springfield Again" - Buffalo Springfield (1967)
63. "Fifth Dimension" - The Byrds (1966)
62. "The Psychedelic Sounds" - 13th Floor Elevators (1966)
61. "Happy Trails" - Quicksilver Messenger Service (1969)
60. "A Saucerful Of Secrets" - Pink Floyd (1968)
59. "Shine On Brightly" - Procol Harum (1968)
58. "With The Beatles" - The Beatles (1963)
57. "Rock 'N Soul" - Solomon Burke (1964)
56. "In A Silent Way" - Miles Davis (1969)
55. "Strange Days" - The Doors (1967)
54. "Electric Ladyland" - The Jimi Hendrix Experience (1968)
53. "Liege And Lief" - Fairport Convention (1969)
52. "The Times They Are-A Changin'" - Bob Dylan (1964)
51. "A Love Supreme" - John Coltrane (1964)
50. "Help!" - The Beatles (1965)
49. "Crosby, Stills & Nash" - Crosby, Stills & Nash (1969)
48. "White Light/White Heat" - The Velvet Underground (1968)
47. "Scott 4" - Scott Walker (1969)
46. "Something Else By The Kinks" - The Kinks (1967)
45. "In The Court Of The Crimson King" - King Crimson (1969)
44. "Everybody Knows This Is Nowhere" - Neil Young (1969)
43. "Please Please Me" - The Beatles (1963)
42. "We're Only In It For The Money" - The Mothers Of Invention (1968)
41. "Surrealistic Pillow" - Jefferson Airplane (1967)
40. "Arthur (Or The Decline And Fall Of The British Empire)" - The Kinks (1969)
39. "Music From Big Pink" - The Band (1968)
38. "The Who Sell Out" - The Who (1967)
37. "Willy & The Poor Boys" - Creedence Clearwater Revival (1969)
36. "Green River" - Creedence Clearwater Revival (1969)
35. "Mr. Tambourine Man" - The Byrds (1965)
34. "Magical Mystery Tour" - The Beatles (1967)
33. "The Notorious Byrd Brothers" - The Byrds (1968)
32. "Bayou Country" - Creedence Clearwater Revival (1969)
31. "The Band" - The Band (1969)
30. "Forever Changes" - Love (1967)
29. "The Piper At The Gates Of Dawn" - Pink Floyd (1967)
28. "Otis Blue" - Otis Redding (1965)
27. "The Freewheelin' Bob Dylan" - Bob Dylan (1963)
26. "Led Zeppelin" - Led Zeppelin (1969)
25. "Bringing It All Back Home" - Bob Dylan (1965)
24. "A Hard Days Night" - The Beatles (1964)
23. "Odessey & Oracle" - The Zombies (1968)
22. "Freak Out!" - The Mothers Of Invention (1966)
21. "Wheels Of Fire" - Cream (1968)
20. "Songs Of Leonard Cohen" - Leonard Cohen (1967)
19. "Hot Rats" - Frank Zappa (1969)
18. "Disraeli Gears" - Cream (1967)
17. "The Kinks Are The Village Green Preservation Society" - The Kinks (1968)
16. "Tommy" - The Who (1969)
15. "Beggars Banquet" - The Rolling Stones (1968)
14. "Astral Weeks" - Van Morrison (1968)
13. "Led Zeppelin II" - Led Zeppelin (1969)
12. "The Doors" - The Doors (1967)
11. "The Velvet Underground & Nico" - The Velvet Underground & Nico (1967)
10. "Are You Experienced?" - The Jimi Hendrix Experience (1967)
9. "The Beatles" - The Beatles (1968)
8. "Abbey Road" - The Beatles (1969)
7. "Let It Bleed" - The Rolling Stones (1969)
6. "Pet Sounds" - The Beach Boys (1966)
5. "Blonde On Blonde" - Bob Dylan (1966)
4. "Rubber Soul" - The Beatles (1965)
3. "Highway 61 Revisited" - Bob Dylan (1965)
2. "Sgt Pepper's Lonely Hearts Club Band" - The Beatles (1967)
1. "Revolver" - The Beatles (1966)

viernes, 28 de diciembre de 2018

Astral Weeks: Obra maestra.



Luego de que Van Morrison decidiera emprender su carrera musical en solitario, luego de un éxito moderado con su banda Them, específicamente gracias a la reconocida canción titulada "Gloria", nadie esperaba que hiciese más de lo que consiguió con su banda. Su voz era reconocida en el medio musical, así que eso le podría ayudar a conseguir algunos éxitos, y quizás algún top ten en las listas de popularidad. Ello sucedió desde su primer álbum como solista, gracias al gran éxito de "Brown Eyed Girl".

Su música se centraba en el rythm & blues, con un poco de soul y funk. No era nada del otro mundo, pero sí era un sonido ni sólo accesible, sino bien logrado, razón por la que tanto la canción como el álbum tuvieron aceptación entre el público. Así que ello le orilló a planificar y grabar su segundo álbum. Nadie pensaba que este músico irlandés era capaz de hacer uno de los álbumes más bellos y majestuosos de la historia del rock.

Morrison decidió cambiar drásticamente el estilo musical para su segundo álbum, un estilo que sólo se habría de escuchar en esta obra y en ninguna más. No habría guitarras eléctricas, habría una dosis de percusiones muy limitada, y la instrumentación se orientaría más hacia el folk y el jazz, dos sonidos que si bien habían alcanzado su cúspide artística en años anteriores, en 1968 parecían destinados al olvido gracias al rock psicodélico de moda, además de géneros nacientes como el progresivo o el heavy metal.

Aún así, el músico entró al estudio, junto con un contrabajista, un percusionista y algunos otros músicos de estudio, y así se grabó "Astral Weeks", la obra maestra del irlandés, y tambien la obra que casi lo lleva a la ruina. Hoy en día se reconoce como uno de los mejores álbumes de rock de la historia, pero no fue así en su momento. Las bajas ventas y la poca popularidad hicieron que el músico retomara el género de su álbum debut para su siguiente obra, el bello pero no tan brillante "Moondance".

Pero en este álbum todo es maravilla, las 8 canciones tienen su dosis de belleza, de emotividad, de complejidad y de maestría. Con letras poéticas y evocadoras, y con una música que dentro de lo intrincada, resulta ser inmensamente bella y sublime, Morrison logró amalgamar una mezcla perfecta de dolor, amor y poesía, dentro de un jazz folk, a veces inclinado al blues, a veces inclinado al rock. Es cierto que la mayoría de las canciones tienen un barniz de melancolía claramente definido, sin embargo, también las hay experimentales, festivas o románticas.

La obra inicia con el tema homónimo, una canción alegre en su ambientación, que transita a lo largo de 7 minutos en sólo dos notas que se alternan 4 tiempos cada una. Parece simple, sin embargo toda la instrumentación, los arreglos armónicos y los volátiles cambios de animosidad son la esencia de la canción, por lo que las dos notas son sólo el sostén de algo mucho más grande y majestuoso. Y ese sostén es sólo el de la guitarra, pues a partir de ahí, el contrabajo, la guitarra principal, las cuerdas, vientos y demás sonidos que escuchamos están en un constante jugueteo que, como las olas del mar, vienen y van a su antojo, aparecen y desaparecen de forma aleatoria e inesperada, pero sumamente exquisita. La letra es una especie de metáfora sobre el pasado, con un poco de nostalgia y arrepentimiento. Sobra decir que la canción es una maestría de principio a fin, y afortunadamente, no es la única del álbum.

El segundo tema es un experimento folk, con improvisaciones de jazz y una letra igualmente extraña. "Beside You" es una canción difícil de escuchar en primera instancia, en la que el orden está desaparecido, y todo es un caos musical y emocional que puede llegar a desconcertarnos, pero podemos comenzar a comprender las cosas si leemos la letra y vamos sintiendo cada palabra acoplada a la música. Así entendemos que es una canción doliente, y que la música expresa el desconcierto propio e inherente a la pérdida y al dolor. Si se aprecia desde la perspectiva del jazz, encontraremos que es una breve y bella expresión emocional y musical.

"Sweet Thing" es otro monumento de canción, a pesar de su corta duración. La obra es evocadora y esperanzadora por igual, aquí no hay dolor, nostalgia o experimentación. La canción es esperanza, optimismo y romanticismo, todo esto adornado con una música exquisita que funciona como una inyección de energía. Así como la voz de Morrison sube y baja de intensidad sin previo aviso, así mismo lo hace la música, hasta el momento glorioso en que aparece un cuarteto de cuerdas en el fondo, momento en que nos damos cuenta que nos hemos enamorado de una canción por su belleza, y porque nos ha tocado fibras muy específicas. El hecho de que las letras digan cosas como "And I will  walk and talk in gardens wet with rain" "I will not remember that i ever felt the pain" "And I will never grow so old again" es lo que nos hace amar la canción y amar a la vida misma a través de ella.

Por si eso no fuera suficiente, viene otra cumbre del álbum. "Cyprus Avenue" viene cargada con mucha emotividad, cosa que se incrementa gracias a la estructura bluesera de la canción, a pesar de que instrumentalmente se acerca más al jazz. También ayuda muchísimo la aparición del clavecín como instrumento protagonista, el cual no sólo embellece a la canción, sino se adueña de ella casi a la par de la potente voz de Morrison. La canción inicia con una suavidad pasmosa, pero de a poco se incrementa la intensidad hasta alcanzar un clímax musical y emocional altísimo y excepcional del cual no podemos ni queremos escaparnos, y que nos tiene tan sumergidos en su mística, al punto de llevarnos a las lágrimas si nos dejamos llevar de lleno por la música sin distracciones. De hecho, la canción quizás sea la más prolífica y excelsa de todo el álbum, y eso no es poca cosa.

Al buen estilo del jazz de las grandes bandas, se alza "The Way Young Lovers Do", para hacernos olvidar un poco de la melancolía de la canción anterior, y regresarnos el alma al cuerpo, luego de su excursión por las alturas musicales de la avenida Cyprus. La canción tiene mucha energía y mucha alegría, razón por la que es la canción más breve de todo el álbum: Morrison no nos quería poner muy contentos porque las dos canciones siguientes nos regresan al azul, a la tristeza y la emotividad. Antes de pasar a ello, y aún en el tema actual, la perfecta inclusión de los metales también es un guiño al soul de aquellos años, del estilo de Jackie Wilson. Todo un homenaje a la música negra por donde se le vea.

Ahora sí, "Madame George" es la canción más extensa del álbum, y también una de las más grandes en el sentido musical y artístico. Si bien no es tan explícitamente desgarradora como "Cyprus Avenue", sí alcanza por momentos la emotividad de ésta, y el hecho de que sea más extensa, nos permite alargar de cierta forma la agonía. La intimacía y el bajo perfil también son elementos clave en esta canción, que se va desarrollando lentamente. De a poco aparece un violoncello, una flauta, y la música se va enriqueciendo, alimentando de esta manera la carga emocional que justo al final estalla con suma elegancia y porte. De ahí que cueste un poco más apreciar de primera instancia la belleza de la obra, que está ahí, pero no a la vista de todos. La letra es igual de sublime, triste y melancólica, parece conminarnos a despedirnos de Madame George, pero también nos habla del amor y de la vida en Irlanda. The love that loves to love.

Y "Ballerina" no se queda atrás, en cuanto a emotividad y a calidad musical. De hecho creo que es la canción más triste de todo el álbum, pero también es la que tiene mayores aires de epicidad, gracias a la progresión de las melodías, y a las armonías perfectamente balanceadas y logradas con los instrumentos empleados. Las notas que se suceden una a otra son como un transporte que nos va llevando por las emociones que Morrison desea que sintamos al escuchar la canción, y dado que estamos dispuestos a dejarnos llevar, apreciaremos y admiraremos cada uno de estos paisajes musicales y líricos que nos narra esta maravilla de canción. Si bien, como decía anteriormente, es una canción muy triste, en su letra también es una especie de poema, una oda romántica a una mujer que, grácilmente, baila (en sentido figurado) frente a los ojos enamorados del autor, en una especie de muestra inalcanzable, de esas que todos los hombres hemos conocido por lo menos una vez en nuestras vidas. Si logramos entender la letra en su extraño acento irlandés, nos apropiaremos de la canción en su totalidad, dada la universalidad de su letra. Así que en todo sentido, la canción es monumental.

Para cerrar, "Slim Slow Slider" es un epílogo en toda la regla: es breve, es conciso y es recopilatorio en cuanto a la temática del álbum. De cierta manera será una reminiscencia, en lo musical, a "Beside You", pero con mucha más carga emocional, y con una natural ambientación de despedida. Si bien no es memorable, sí nos permite dar un cierre en nuestras mentes, nuestros oídos y nuestros corazones, luego del esplendoroso despliegue emocional del resto del álbum, por lo que su presencia es más que necesaria y agradecida en el álbum.

Es así que, inesperadamente, se grabó uno de los álbumes más importantes del rock, y uno de los menos valorados en su momento. Hoy en día, Van Morrison es una leyenda viviente, y en gran parte, es gracias al trabajo magistral que hizo en la composición e interpretación de esta obra maestra. Bien se dice, que las mejores cosas vienen disfrazadas de las cosas menos vistosas. Es el caso de "Astral Weeks", un álbum de folk jazz que tiene en su interior muchas más cosas que ofrecer, más enriquecedoras y duraderas que lo que aparenta.