Mostrando las entradas con la etiqueta Folk. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Folk. Mostrar todas las entradas
viernes, 28 de diciembre de 2018
Astral Weeks: Obra maestra.
Luego de que Van Morrison decidiera emprender su carrera musical en solitario, luego de un éxito moderado con su banda Them, específicamente gracias a la reconocida canción titulada "Gloria", nadie esperaba que hiciese más de lo que consiguió con su banda. Su voz era reconocida en el medio musical, así que eso le podría ayudar a conseguir algunos éxitos, y quizás algún top ten en las listas de popularidad. Ello sucedió desde su primer álbum como solista, gracias al gran éxito de "Brown Eyed Girl".
Su música se centraba en el rythm & blues, con un poco de soul y funk. No era nada del otro mundo, pero sí era un sonido ni sólo accesible, sino bien logrado, razón por la que tanto la canción como el álbum tuvieron aceptación entre el público. Así que ello le orilló a planificar y grabar su segundo álbum. Nadie pensaba que este músico irlandés era capaz de hacer uno de los álbumes más bellos y majestuosos de la historia del rock.
Morrison decidió cambiar drásticamente el estilo musical para su segundo álbum, un estilo que sólo se habría de escuchar en esta obra y en ninguna más. No habría guitarras eléctricas, habría una dosis de percusiones muy limitada, y la instrumentación se orientaría más hacia el folk y el jazz, dos sonidos que si bien habían alcanzado su cúspide artística en años anteriores, en 1968 parecían destinados al olvido gracias al rock psicodélico de moda, además de géneros nacientes como el progresivo o el heavy metal.
Aún así, el músico entró al estudio, junto con un contrabajista, un percusionista y algunos otros músicos de estudio, y así se grabó "Astral Weeks", la obra maestra del irlandés, y tambien la obra que casi lo lleva a la ruina. Hoy en día se reconoce como uno de los mejores álbumes de rock de la historia, pero no fue así en su momento. Las bajas ventas y la poca popularidad hicieron que el músico retomara el género de su álbum debut para su siguiente obra, el bello pero no tan brillante "Moondance".
Pero en este álbum todo es maravilla, las 8 canciones tienen su dosis de belleza, de emotividad, de complejidad y de maestría. Con letras poéticas y evocadoras, y con una música que dentro de lo intrincada, resulta ser inmensamente bella y sublime, Morrison logró amalgamar una mezcla perfecta de dolor, amor y poesía, dentro de un jazz folk, a veces inclinado al blues, a veces inclinado al rock. Es cierto que la mayoría de las canciones tienen un barniz de melancolía claramente definido, sin embargo, también las hay experimentales, festivas o románticas.
La obra inicia con el tema homónimo, una canción alegre en su ambientación, que transita a lo largo de 7 minutos en sólo dos notas que se alternan 4 tiempos cada una. Parece simple, sin embargo toda la instrumentación, los arreglos armónicos y los volátiles cambios de animosidad son la esencia de la canción, por lo que las dos notas son sólo el sostén de algo mucho más grande y majestuoso. Y ese sostén es sólo el de la guitarra, pues a partir de ahí, el contrabajo, la guitarra principal, las cuerdas, vientos y demás sonidos que escuchamos están en un constante jugueteo que, como las olas del mar, vienen y van a su antojo, aparecen y desaparecen de forma aleatoria e inesperada, pero sumamente exquisita. La letra es una especie de metáfora sobre el pasado, con un poco de nostalgia y arrepentimiento. Sobra decir que la canción es una maestría de principio a fin, y afortunadamente, no es la única del álbum.
El segundo tema es un experimento folk, con improvisaciones de jazz y una letra igualmente extraña. "Beside You" es una canción difícil de escuchar en primera instancia, en la que el orden está desaparecido, y todo es un caos musical y emocional que puede llegar a desconcertarnos, pero podemos comenzar a comprender las cosas si leemos la letra y vamos sintiendo cada palabra acoplada a la música. Así entendemos que es una canción doliente, y que la música expresa el desconcierto propio e inherente a la pérdida y al dolor. Si se aprecia desde la perspectiva del jazz, encontraremos que es una breve y bella expresión emocional y musical.
"Sweet Thing" es otro monumento de canción, a pesar de su corta duración. La obra es evocadora y esperanzadora por igual, aquí no hay dolor, nostalgia o experimentación. La canción es esperanza, optimismo y romanticismo, todo esto adornado con una música exquisita que funciona como una inyección de energía. Así como la voz de Morrison sube y baja de intensidad sin previo aviso, así mismo lo hace la música, hasta el momento glorioso en que aparece un cuarteto de cuerdas en el fondo, momento en que nos damos cuenta que nos hemos enamorado de una canción por su belleza, y porque nos ha tocado fibras muy específicas. El hecho de que las letras digan cosas como "And I will walk and talk in gardens wet with rain" "I will not remember that i ever felt the pain" "And I will never grow so old again" es lo que nos hace amar la canción y amar a la vida misma a través de ella.
Por si eso no fuera suficiente, viene otra cumbre del álbum. "Cyprus Avenue" viene cargada con mucha emotividad, cosa que se incrementa gracias a la estructura bluesera de la canción, a pesar de que instrumentalmente se acerca más al jazz. También ayuda muchísimo la aparición del clavecín como instrumento protagonista, el cual no sólo embellece a la canción, sino se adueña de ella casi a la par de la potente voz de Morrison. La canción inicia con una suavidad pasmosa, pero de a poco se incrementa la intensidad hasta alcanzar un clímax musical y emocional altísimo y excepcional del cual no podemos ni queremos escaparnos, y que nos tiene tan sumergidos en su mística, al punto de llevarnos a las lágrimas si nos dejamos llevar de lleno por la música sin distracciones. De hecho, la canción quizás sea la más prolífica y excelsa de todo el álbum, y eso no es poca cosa.
Al buen estilo del jazz de las grandes bandas, se alza "The Way Young Lovers Do", para hacernos olvidar un poco de la melancolía de la canción anterior, y regresarnos el alma al cuerpo, luego de su excursión por las alturas musicales de la avenida Cyprus. La canción tiene mucha energía y mucha alegría, razón por la que es la canción más breve de todo el álbum: Morrison no nos quería poner muy contentos porque las dos canciones siguientes nos regresan al azul, a la tristeza y la emotividad. Antes de pasar a ello, y aún en el tema actual, la perfecta inclusión de los metales también es un guiño al soul de aquellos años, del estilo de Jackie Wilson. Todo un homenaje a la música negra por donde se le vea.
Ahora sí, "Madame George" es la canción más extensa del álbum, y también una de las más grandes en el sentido musical y artístico. Si bien no es tan explícitamente desgarradora como "Cyprus Avenue", sí alcanza por momentos la emotividad de ésta, y el hecho de que sea más extensa, nos permite alargar de cierta forma la agonía. La intimacía y el bajo perfil también son elementos clave en esta canción, que se va desarrollando lentamente. De a poco aparece un violoncello, una flauta, y la música se va enriqueciendo, alimentando de esta manera la carga emocional que justo al final estalla con suma elegancia y porte. De ahí que cueste un poco más apreciar de primera instancia la belleza de la obra, que está ahí, pero no a la vista de todos. La letra es igual de sublime, triste y melancólica, parece conminarnos a despedirnos de Madame George, pero también nos habla del amor y de la vida en Irlanda. The love that loves to love.
Y "Ballerina" no se queda atrás, en cuanto a emotividad y a calidad musical. De hecho creo que es la canción más triste de todo el álbum, pero también es la que tiene mayores aires de epicidad, gracias a la progresión de las melodías, y a las armonías perfectamente balanceadas y logradas con los instrumentos empleados. Las notas que se suceden una a otra son como un transporte que nos va llevando por las emociones que Morrison desea que sintamos al escuchar la canción, y dado que estamos dispuestos a dejarnos llevar, apreciaremos y admiraremos cada uno de estos paisajes musicales y líricos que nos narra esta maravilla de canción. Si bien, como decía anteriormente, es una canción muy triste, en su letra también es una especie de poema, una oda romántica a una mujer que, grácilmente, baila (en sentido figurado) frente a los ojos enamorados del autor, en una especie de muestra inalcanzable, de esas que todos los hombres hemos conocido por lo menos una vez en nuestras vidas. Si logramos entender la letra en su extraño acento irlandés, nos apropiaremos de la canción en su totalidad, dada la universalidad de su letra. Así que en todo sentido, la canción es monumental.
Para cerrar, "Slim Slow Slider" es un epílogo en toda la regla: es breve, es conciso y es recopilatorio en cuanto a la temática del álbum. De cierta manera será una reminiscencia, en lo musical, a "Beside You", pero con mucha más carga emocional, y con una natural ambientación de despedida. Si bien no es memorable, sí nos permite dar un cierre en nuestras mentes, nuestros oídos y nuestros corazones, luego del esplendoroso despliegue emocional del resto del álbum, por lo que su presencia es más que necesaria y agradecida en el álbum.
Es así que, inesperadamente, se grabó uno de los álbumes más importantes del rock, y uno de los menos valorados en su momento. Hoy en día, Van Morrison es una leyenda viviente, y en gran parte, es gracias al trabajo magistral que hizo en la composición e interpretación de esta obra maestra. Bien se dice, que las mejores cosas vienen disfrazadas de las cosas menos vistosas. Es el caso de "Astral Weeks", un álbum de folk jazz que tiene en su interior muchas más cosas que ofrecer, más enriquecedoras y duraderas que lo que aparenta.
jueves, 22 de noviembre de 2018
Discografía de los Beatles: Rubber Soul
A partir de este álbum, la historia no sólo del cuarteto, sino del rock en general, habría de cambiar para siempre. Se habría de reinventar el género en una sub-especie más evolucionada, y de la cual nacerían decenas de descendientes y de la que millares de músicos en todo el mundo se habrían de basar para la realización de sus obras, en algunos casos muy buenas.
La idea del hartazgo por la imagen juvenil e inocente que proyectaba el cuarteto a inicios de 1965, con todo el vendaval de la beatlemanía sobre sus hombros y con el cansancio físico y mental que les producía el grabar dos álbumes, mas una película y centenas de conciertos, todo en el transcurrir de un año, fue lo que motivó a los músicos a reinventarse como escritores y como artistas, y les orilló a buscar nuevos horizontes que les permitiera alcanzar el objetivo que tanto ansiaban: que se les considerara como hombres adultos que, a través de la música, creaban arte.
En esa visión influyó mucho el encuentro que los de Liverpool tuvieron con el mítico poeta de Duluth, Minnesota: el genial Bob Dylan. Había pasado un año de su primer contacto, y la enorme influencia que se infundieron mutuamente ya se había presentado, en el caso de Dylan, con sus dos monumentales álbumes de 1965, "Bringing It All Back Home" y "Highway 61 Revisited", mientras que los Beatles ya se habían manifestado (principalmente Lennon) con algunas canciones de "Help", de mediados de ese mismo año. Y no era para menos, se trataba de las mentes más influyentes en toda la historia del rock.
Así que a mediados de octubre de 1965, los cuatro integrantes, junto con el eterno productor George Martin, entraron a los estudios de Abbey Road para grabar el que, para ellos, debía ser el mejor y más adulto álbum de rock jamás grabado. La banda ya estaba en un punto creativo muy alto, y sin el peso moral de llenar las expectativas de millones de adolescentes, sino las propias, se liberaron y dejaron salir todo ese talento creativo para grabar uno de los mejores álbumes de rock de todos los tiempos.
Es cierto que ellos revolucionaron el rock and roll, es cierto que ellos habían inventado el pop en su forma más fina y estilizada, sin embargo, no fue sino hasta que realizaron esta obra de arte que se colocaron como la banda más importante de la época y, eventualmente, de toda la historia. Así de relevante es el trabajo realizado en este disco.
Para empezar, nuevamente regresaron a la fórmula de componer ellos mismos todas las canciones del álbum, en este caso, 14. Y no sólo eso, sino que lo hicieron con una perspectiva distinta a la de su anterior álbum enteramente original, el alegre y vivaz "A Hard Day's Night", en donde aún la diversión e inmadurez eran la médula del trabajo. Aquí no. Aquí se tocan temas mucho más profundos y surrealistas, y el romanticismo estudiantil quedaba atrás como elemento obsoleto.
A pesar de que se le considera como un álbum de folk rock, y a pesar de la clara influencia de Dylan en la música y las letras, el álbum suena muy poco a lo que por aquellos entonces se hacía en Estados Unidos como Folk Rock. Más bien es una extraña mezcla de la instrumentación del folk rock, con la elegancia del pop y la aspereza del rock and roll y sus elementos raíz, como el blues y el country. Si a esto le añadimos la innovación en el uso de algunos instrumentos, como el órgano Hammond o la citara, tenemos como resultado un álbum que, con el paso de más de 53 años, no suena avejentado ni obsoleto, y un álbum en el que muchas bandas y músicos aún se pueden ver reflejados.
La obra inicia con un rock maravilloso, compuesto por McCartney, con una letra un tanto surrealista e irónica, y una instrumentación exquisitamente rockera. Me refiero a "Drive My Car", un divertimento rockero bastante melódico y armónicamente excelso. Es fácil apreciar este último elemento gracias al sistema de grabación en el que se dividían las voces de los instrumentos, escuchándose cada uno en el lado izquierdo y derecho del audio, respectivamente. La primera canción de Lennon es la genial "Norwegian Wood", donde apreciamos la citara de Harrison y la extraña (y métricamente perfecta) letra en la que se nos narra un inusual encuentro entre un chico y una chica, sin elementos románticos ni enamoradizos. La brevedad de la canción sólo nos hace apreciarla más en su simplicidad y su complejidad, una musical y la otra lírica.
Mientras que "You Won't See Me" es una canción de reclamo abierto escrita por McCartney y en donde Ringo y sus percusiones se lucen como nunca antes, y los coros de Harrison y Lennon hacen mucho más que sólo ambientar la canción. Además de los 4 instrumentos habituales, escuchamos un piano (muy recurrente en este álbum) y un Hammond muy discreto, lo cual alimenta la complejidad instrumental que los músicos anhelaban expresar en sus canciones. Siguiendo con letras surrealistas, la segunda canción de Lennon, "Nowhere Man" es un claro ejemplo de esto. La música, en apariencia muy simple, es en realidad un monumento a la exquisitez y la elegancia, con muy pocos elementos melódicos, pero con un ritmo y una armonía tan deliciosas que, a pesar de no entender nada de lo que Lennon, McCartney y Harrison al unísono nos tratan de decir, nos fascinan y atrapan de inmediato.
Y otra agradable sorpresa en el álbum es la aportación de Harrison en la composición de dos estupendas canciones. La primera de ellas es el quinto track, "Think For Yourself", en la que se percibe un gigantesco salto de calidad y madurez por parte del beatle más joven, si consideramos las dos canciones que compuso para su álbum anterior, que rondaban entre la ingenuidad y la inexperiencia. Aquí no, la canción es un portento del rock como arte, de la lírica como medio de expresión y de la experimentación de ritmos y armonías. No se trata de una experimentación radical, pero el uso de un ritmo inconsistente, y un riff de guitarra muy oscuro y estridente, nos habla de los nuevos horizontes que Harrison buscaba, en aras de competir y agradar a sus dos mentores musicales, y compañeros de banda. La letra es una reprimenda muy seria hacia la codependencia de una persona, y en la que se le dice que piense por sí misma. Un tema que, hasta hoy en día no termina de comprenderse del todo, en especial por las masas. A destacar el uso de palabras poco usuales para aquellos tiempos, pero muy precisas, tales como "left behind", "opaque", "rectify", o frases como "the ruins of the life that you had in mind" o "try thinking more if just for your own sake", en conceptos bastante avanzados y una temática tan inusual como universal.
Mientras tanto, Lennon seguía en la vena surrealista, ahora un paso más allá de lo convencional en "The Word", donde se habla del amor pero no como un tema superfluo y vacuo, sino como una aspiración y una virtud a la que todo hombre debe ansiar alcanzar. La música es fascinante a pesar de la estructura simple de la canción. Las guitarras discretas, el Hammond más estridente que nunca, el piano con notas extrañas, las melodías vocales perfectas y el bajo de fondo con una melodía casi imperceptible, pero absolutamente fascinante. La canción es una de las más innovadoras, y una de las mejores del álbum. Por su parte, "Michelle" recupera algo de la vena romántica que hasta ahora estaba inédita en el álbum, sin embargo, no es un romanticismo juvenil, sino un romanticismo clásico, muy a la europea con elementos preciosistas y una ambientación sutil y delicada. No podía ser de nadie más que de McCartney una composición como esta.
Ringo pondría su granito de arena en una canción country que compuso junto a Lennon y McCartney, llamada "What Goes On", y en donde se muestra quizás la faceta más cercana al folk rock que hacía Dylan en aquellos días. Por el hecho de ser de Ringo, no sólo se perdona la simpleza del tema, sino que se aprecia y agradece el enorme esfuerzo por que la canción no sonara fuera de lugar con respecto a los demás temas del álbum que, si bien no está a la par, tampoco desentona en absoluto. Y si McCartney ya había aportado algo de romanticismo, ahora era el turno de Lennon, con su característico pesimismo y desdén, en la hermosa "Girl", una canción donde se habla de la crueldad que puede tener una mujer hacia un hombre enamorado. Nuevamente la elegancia se hace presente en un tema más adulto que juvenil, y más elaborado que melódico.
"I'm Looking Through You" es una estupenda canción folk de McCartney, en donde se muestra la faceta más profunda de Paul como letrista, y en donde su gracia y talento para las melodías y la emotividad característica de sus obras está más presente que nunca, contrastando la suavidad de las estrofas con la rudeza de los coros guiados por un poderoso órgano Hammond tocado por nada menos que Ringo Starr. Y la calidad musical no da ningún descanso, pues "In My Life" es una de las canciones más emblemáticas de la banda, y una de las más entrañables en toda la historia del rock. La canción, original de Lennon, es una muestra de los alcances musicales que la banda tenía, pudiendo ser tan rockeros como sensibles, y tan experimentales como clásicos. Para mi gusto, se trata de la canción más hermosa de los Beatles.
"Wait" es una de las últimas canciones compuestas en conjunto por Lennon y McCartney, en donde la sección principal es compuesta por el primero, mientras que el puente en crescendo es obra de Paul. De alguna forma mezclaron sus composiciones, y el resultado es esta canción de bajo perfil, pero de amplia envergadura. De hecho, tal inusualidad es dada debido a que la canción se grabó muchos meses antes de las sesiones de "Rubber Soul", pensada para aparecer en el álbum anterior, sin embargo, pensaron que la canción era demasiado seria para un álbum como "Help!", así que la abandonaron temporalmente. El segundo tema original de Harrison para este álbum es la espectacular y deliciosa "If I Needed Someone", nuevamente con un riff de guitarra, pero esta vez mucho más lúcido y destellante que el de "Think For Yourself", y con una base melodía tan maravillosa que seremos incapaces de olvidarla. El nivel que de pronto alcanzó Harrison para este álbum es tan inexplicable como asombroso, y sus dos canciones son auténticos brillos en un álbum plagado de temas revolucionarios y avanzados para su época.
La última canción del álbum es otro country rock, esta vez compuesto por Lennon, en donde los límites de lo racional y lo irracional están más borrosos que nunca. "Run For Your Life" es una auténtica amenaza de muerte que Lennon le hace a una hipotética (o no) pareja si ésta le llegase a ser infiel. Todos sabemos de sobra que una de las (muchas) debilidades de Lennon eran sus celos obsesivos y psicópatas. Todo ello reflejado en un tema demasiado vivaz para la temática que se trata, pero perfecto para cerrar el álbum de manera brillante.
Después de esto, el rock jamás volvería a ser igual. Zappa publicó su "Freak Out", los Beach Boys su "Pet Sounds" y Dylan su "Blonde on Blonde", tres corrientes fundamentales que se desarrollarían en los años siguientes, que tuvieron su origen en estos tres álbumes, y que a su vez, estuvieron fuertemente influenciados no sólo por la música de "Rubber Soul", sino por lo que el álbum en sí representaba: la capacidad de hacer una obra de arte a través de algo que, hasta antes de este álbum, se consideraba un simple medio de diversión y evasión de la realidad. Así es, los Beatles hicieron adulto al rock, y lo convirtieron en una expresión artística, la más prolífica de la segunda mitad del siglo pasado.
jueves, 13 de septiembre de 2018
Oda agridulce al amor y la amargura: Songs Of Leonard Cohen
El poder que puede tener la música para transmitir emociones a través de los sonidos es inmenso, inagotable, inconmensurable e infinito. Desde las grandes obras de Mozart, Beethoven y Bach hasta la simpleza de una música en apariencia minimalista, como lo es el folk, toda la música bien hecha es capaz de dejarnos en un estado de ánimo "virtual", porque es real y no lo es. Porque nos permite sentir cosas que no estamos viviendo. Porque nos concede la gracia de sentir el dolor ajeno sin pasar por el infierno de los demás.
Y de la misma forma nos permite acariciar el amor de los talentosos y exprimir la felicidad de los virtuosos, aunque sea por un efímero instante, sólo para exiliarnos de nuestra propia realidad, que sin ser necesariamente buena o mala, no es tan trágica o tan excelsa como se nos narra en la música más plena. Todo esto es capaz de regalarnos la sola música, los acordes y las notas, las melodías y las armonías. Pero si a ello le agregamos un letrista, un poeta auténtico que con palabras expresa con escalofriante precisión un estado de ánimo, el resultado puede ser asombroso.
Todo esto sucedió en 1967, cuando un reconocido escritor y poeta canadiense, Leonard Cohen, decidió que quería grabar un disco, sólo con su guitarra y nada más. El talentoso músico aspiraba inicialmente a formar una banda country en Nashville, razón por la que llegó a los Estados Unidos, sin embargo, afortunadamente se quedó inmerso en el enorme movimiento folk neoyorquino de los años 60. Así fue como se decidió por esta música, tan austera como plena, perfecta para el nivel de crudeza y/o magnificencia de sus letras.
Si bien, el músico (y algunos críticos musicales de la época) no quedó del todo contento con el resultado, debido a la inclusión de diversos arreglos (ya no fue él solo con su guitarra al final), con el paso de los años su álbum debut llegó a considerarse una obra de culto. Titulado "Songs Of Leonard Cohen", la obra se aleja de los convencionalismos de la época, en donde la psicodelia, el ácido y los colores dominaban la escena musical a nivel mundial. Cohen era ajeno a todo ese mundo, y esto se debe a la edad del compositor cuando se publicó su obra debutante: tenía 39 años de edad.
Pero nada de esto importa una vez que escuchamos la música, leemos las letras y nos empapamos del arte contenido en cada una de las 10 canciones que conforman la obra. No se necesita ser un experto en música, no se necesita saber sobre poesía, simplemente se requiere ser humano, y haber sentido algo alguna vez en la vida. Por lo cual la obra es universal y atemporal. Aplica para todos los casos, en cualquier lugar del mundo y en cualquier época en que se escuche.
Pero vayamos a las canciones, una a una. "Suzanne" es una joya incuestionable. Desde el primer tema el canadiense nos deja en claro su nivel musical y lírico. La sensibilidad para interpretar la hermosa letra escrita, además claro, de los bellos arreglos musicales, como los coros femeninos y algunos discretos sonidos de cuerdas, hacen de este tema un gancho inesquivable que nos atrapa y nos acerca al melancólico estado de ánimo de esta romántica melodía. Un romanticismo que no es cursi, un romanticismo pletórico en donde se trascienden las sensaciones y se analiza el alma de una persona que, inconsciente y burdamente, es incapaz de descifrar el amor que puede sentir en su interior.
El segundo tema es mucho más obscuro, "Master Song" se acerca a la temática de la guerra y los horrores de ella, claro, desde una perspectiva poética, pero con una ominosidad que se percibe de manera evidente en la letra, pero también en la música y en los arreglos de ésta. Una clara canción de protesta, que cobra mayor importancia por la guerra de Vietnam acaecida en aquella época, con cerca de los 6 minutos de duración, y que puede llegar a ser desgarradora y cruda, pero que en nada pierde la esencia austera de la música. Sin los brillos (prácticamente inalcanzables) del tema inicial, pero con un enfoque mucho más realista que metafórico, se trata de una de las grandes canciones del álbum.
La belleza retorna de manera espectacular en "Winter Lady". El Cohen romántico e inspirador regresa con esta pequeña maravilla a dos guitarras, y con unos brillos de arpa tan fugaces y tan brillantes y relucientes como un relámpago que aparece en medio de una suave lluvia. La canción nuevamente, no es romántica en un sentido convencional. Si bien se dedica a una mujer y al impacto que ella tuvo en el autor, la canción habla más sobre la soledad y la necesidad que tenemos todos de sentirnos acompañados por alguien. Una bella y triste canción de amor y abandono.
Y el contraste nuevamente se hace presente con "Stranger Song", una canción que se enfoca más en el mensaje lírico que en el musical. La guitarra, con la compejidad de los arpeggios que acompañan constantemente a la letra, no cambia en ningún instante, y todo se centra en la letra de la canción, que lidia con la alienación vista desde dentro hacia afuera. No es sobre cómo i por qué se aleja del mundo, sino del mundo visto desde la perspectiva el exiliado, del extraño que está ahí pero que nadie ve, hasta que eventualmente, los extraños son todos menos él.
"Sister Of Mercy" es mucho más melódica, apela más a los elementos musicales que a los líricos, sin que esto se refiera a que la letra es, digamos, promedio. Por el contrario, en la letra se nos habla sobre las musas del autor, todas ellas que le salvan en sus momentos más bajos, y que además, conmina a que cada quien busque a sus "hermanas de la piedad", las que siempre nos acompañan y las que siempre vivirán en nuestro interior para salvarnos del debacle. La música, como se había dicho, es más melódica. Las guitarras no son lineales, y los arreglos varían desde un Rhodes (los brillitos) tan dulce como elegante, hasta unas percusiones a manera de marcha que, de manera discreta, nos acompañan en gran parte de la canción.
La canción más accesible del álbum, sin duda, es "So Long, Marianne", una canción con una estructura más convencional, con una instrumentación más rica y menos austera, y unas melodías menos oscuras y/o tristes. La letra es abiertamente romántica, y en ella se habla sobre el amor que siente el protagonista por una mujer, a la que extraña mucho. Escuchamos una batería, un bajo, algunos instrumentos celtas muy lejanos, y un coro femenino que acompaña los estribillos de la canción, y los hace más memorables. Dicho sea de paso que, a pesar de la belleza y simpleza de la canción, a Cohen no le gustó nada el resultado, ya que él esperaba que la canción fuera mucho más triste con el solo sonido de su guitarra, sin embargo, el productor le añadió los demás instrumentos y arreglos. Algo similar con lo que le pasó a Paul McCartney con su mítica "The Long And Winding Road".
"Hey, That's No Way To Say Goodbye" es, para mí, la canción más representativa del álbum y del artista, y ello se debe a que esta es la primer canción que escuché de Cohen en mi vida, y me ha cautivado desde aquel entonces, hasta hoy en día. Es una canción bellísima, muy romántica aún desde su enfoque de reproche, con unos arreglos deliciosos y con un sentido poético magistral per nada complicado de entender. Esencialmente, es una canción sobre el distanciamiento físico de un par de amantes, quienes lo sufren enormemente, pero que en el transcurso expresan su amor, el cual se acrecenta, irónicamente, con la distancia que hay entre ellos.
Mientras que "Stories Of The Street" es una canción de protesta, en la que Cohen nos narra el día a día en la ciudad en la que habitaba, en donde reinaba la incertidumbre y la desesperanza debido a la situación de guerra que vivían los Estados Unidos. La música es muy cruda y la progresión melódica nos lleva a una serie de cimas emocionales que son emocionalmente altas, pero breves, y el descenso de ellas nos lleva a una nueva estrofa. En ese sentido estructural, esta es la canción que más nos recuerda al trabajo de Bob Dylan.
La crudeza no sólo se mantiene, sino que se acrecenta con "Teachers", una extraña canción con dos guitarras como protagonistas, una que acompaña y sostiene a la canción y otra que nos regala una serie de melodías que por momentos son incluso terroríficas. Ciertamente Cohen quería dar un golpe final de visceralidad antes de cerrar el álbum, y por ello colocó a la canción más cruda del álbum cerca del final, en donde ya no hay reservas, donde incluso lleva su voz el extremo de cualquier posible estética, en aras de incrementar el nivel de brusquedad de la canción. Tanto así que los pasajes instrumentales son nulos, la canción va al grano y en 3 contundentes minutos la canción nos ha entregado todo y ha finalizado, con la voracidad y la contundencia del rayo.
Pero el álbum no podía terminar ahí, no podía terminar así. Es por ello que, como golpe final, como golpe de gracia a nuestras emociones, nos trae la canción más triste y desgarradora del álbum justamente para cerrarlo. "One Of Us Cannot Be Wrong" es una joya dolorosa, una bella e hiriente canción en todos su aspectos. La letra es poderosamente deprimente, en la que se habla sobre el abandono, la soledad, el rompimiento, la desesperación y la desesperanza, desde un enfoque primordialmente romántico. La música no hace sino acompañar lentamente el dolor explícito de la letra, y ser cómplice de éste hasta llegar al punto de sostener por casi 5 minutos la agonía incesante de la canción. Dicha agonía queda más que expuesta cuando, una vez terminada la letra, a Cohen le da por sollozar de manera brillante y desgarradora. No podía haber una canción más perfecta para cerrar lo que eventualmente se convertiría en un álbum perfecto, una obra de culto.
Escuchar este álbum en momentos de tristeza, nostalgia o dolor, puede ser algo peligroso, aunque igualmente reparador. La música es un bálsamo que está ahí para sanar las heridas, o para ayudarnos a llegar al fondo y así poder emerger cual fénix. Este álbum cumple esta función con creces, y demuestra el poder que puede llegar a tener la música sobre nosotros y sobre nuestro estado de ánimo. El álbum que nos enamora y nos desgarra, que nos endulza y nos amarga. La contradicción perfecta.
jueves, 9 de agosto de 2018
El divorcio de Bob Dylan
No se trata de un post sobre una separación amorosa... con una mujer. Más bien, el divorcio al cual se refiere el título del post tiene que ver con la imperante necesidad de Bob Dylan de evolucionar, y luego de 4 discos en los que el folk había sido su sonido distintivo, él necesitaba salir de esa burbuja de comodidad, en la que era considerado ya un dios, y arriesgarse a explorar nuevos terrenos musicales que se adaptaran a su característica lírica de altura.
Si bien, el vínculo entre el folk y Dylan no habría de terminar prácticamente nunca, sí que habría de romperse gran parte de él cuando el 9 de febrero de 1964 los Beatles se presentaban en el famosísimo show de Ed Sullivan. Dylan quedó asombrado por lo electrizante de la música del famoso cuarteto de Liverpool, por lo que su mente inquieta y hambrienta de una evolución artística comenzó a maquinar un cambio radical en su sonido.
Como mencioné antes, Dylan era la máxima figura del folk del primer lustro de los años 60, en gran parte por el éxito del que considero es su mejor disco de esta etapa, el "The Freewheelin' Bob Dylan" de 1962, que hasta hoy en día es considerado como una obra maestra del género. En 1963 publicó otro buen álbum llamado "The Times They Are-a Changin'" liderado por la icónica canción homónima. Y en 1964 sucedió lo que sucedió con Ed Sullivan. Aún así Dylan, con menos animosidad pero igual creatividad, publicó más tarde en ese mismo año "Another Side Of Bob Dylan".
Sin embargo, el músico/poeta ya estaba decidido a hacer un cambio, sin importar que esto le costara su fama, sus seguidores, sus niveles de ventas y hasta su misma reputación. Así, entre el 13 y el 15 de enero de 1965 se habrían de grabar las 11 canciones que conforman su primer obra maestra absoluta: "Bringing It All Back Home". Una obra que significa el divorcio de Dylan no sólo con el rock, sino con su estilo de vida bohemio, muy típico del Nueva York de inicio de los 60. Estaba harto. Así que vio en la vida de un rockstar (tipo Beatles) una salida honrosa y emocionante, que eventualmente expandiría su espectro creativo para grabar obras mayores en los años siguientes.
Pero, ¿qué es lo que hace tan especial al álbum, más allá de la aparición de instrumentos eléctricos? Pues evidentemente la calidad tanto de la música como de las letras. Como bien sabemos, Dylan no es un virtuoso musical, pero sí es un genio de la creación de atmósferas y ambientes que acompañen a su música. En sus primeros años se caracterizó por cantar canciones de protesta perfectamente escritas e interpretadas con nada más que su guitarra y su armónica. Ahora tenía que introducir guitarras eléctricas, bajos, percusiones y en ocasiones hasta órganos. Y aún así, logró empaparnos de la temática de sus letras.
La obra empieza con una canción mítica: "Subterranean Homesick Blues", una dura crítica al estilo de vida en las grandes ciudades norteamericanas, en especial Nueva York, que además nos introduce de golpe al nuevo sonido de Dylan. No pasan ni 5 segundos cuando ya escuchamos a la batería y las guitarras eléctricas irrumpir en la canción, mientras Dylan hace una especie de rap (¿precursor?) perfectamente estructurado. Así, la canción es una explosión eléctrica de 2 minutos y medio en los que Dylan hace una declaración de principios muy clara y concisa.
A esta gran canción le sigue la bella "She Belongs To Me", una canción que habla sobre las grandes exigencias de tener una pareja de un nivel creativo muy alto, y con exigencias y aspiraciones igualmente altas. Es una especie de canción no-romántica muy bella, con un acompañamiento musical delicioso, adornada con algunos arpeggios de guitarra que suena fantásticos. "Maggie's Farm" es la primer canción en la que Dylan expresa su deseo de alejarse del estilo folk que le caracterizaba, mediante una metáfora sobre una granja que limita sus capacidades creativas por cubrir las necesidades de la granja misma. Musicalmente, es un blues eléctrico con todos los elementos de éste muy bien manejados. Es como si fuera el estilo nativo de Dylan desde hace años.
Otra delicia de canción es "Love Minus Zero/No Limit", una suave y bella melodía, con unos acordes propios del pop que los Beatles hacían en esa época, pero con una letra maravillosa y romántica al estilo Dylan, llena de metáforas y juegos de palabras muy ingeniosos. De inicio, la primera línea dice una genialidad: "My love speaks like silence, without ideals or violence", y más tarde nos dice: "She knows there's no success like failure, and that failure's no success at all". Con poco menos de 3 minutos de duración, esta canción es un deleite en todos los sentidos. Por su parte, "Outlaw Blues" es otro blues rock de fina manufactura, y nuevamente la letra es una referencia sobre el divorcio de Dylan con el folk. Dylan se siente como un fugitivo, escapando de la "policía" del folk, quienes tratan de hacerlo sentir culpa por alejarse de ellos, mientras él se siente como un héroe por este multimencionado divorcio. Una de las líneas que mejor representa esto es la genial: "Well, I might look like Robert Ford, but I feel just like a Jesse James". Todos sabemos que con las palabras, Dylan es un genio absoluto.
"On The Road Again" es una clara crítica hacia el estilo de vida bohemio que estaba de moda entre los altos círculos artísticos del Nueva York sesentero, del cual Dylan se quería alejar definitivamente por sus falsas pretenciones y excentricidades sin sentido. La música es un blues semilento en el que la armónica es la segunda protagonista, luego de la voz de Dylan. El final de la primera parte del álbum es "Bob Dylan's 115th Dream", una mezcla de las dos facetas de Dylan, por un lado, es una clásica canción folk con una estructura extensa, intensas estrofas que riman a la perfección, pero por otra parte está la instrumentación eléctrica, así que oficialmente, esta es la primer canción de folk rock de Dylan. La letra es una muy surrealista versión del descubrimiento de América, y la música es una enérgica mezcla de blues, folk y rock.
Irónicamente, luego de todas las expresiones anti-folk del primer lado del disco, el segundo es completamente libre de guitarras eléctricas, baterías y bajos. Es Dylan con su guitarra y su armónica una vez más, como en los viejos tiempos, sólo que esta vez con una madurez creativa muy superior. Ello se refleja de inmediato en otra canción mítica: "Mr. Tambourine Man", una maravilla que habría de influir a infinidad de bandas y artistas en todo el orbe rockero de la época. La intimidad de las obras folk de Dylan está de regreso, y con quizás la mejor canción que había grabado hasta ese momento.
"Gates Of Eden" es otra monstruosidad de canción, esta con tintes más de protesta, esta vez dirigida a toda la juventud sesentera, que com0 todas, parecía sin brújula, perdida entre la libertad del rock y la seriedad de sus padres. Con poco menos de 6 minutos de duración, se muestra la maestría que Dylan tenía para componer este tipo de canciones, que a pesar de que a él no le llenaban más, a nosotros sí que nos gustan y nos asombran. Y siguiendo en la misma línea, la asombrosa "It's Alright Ma (I'm Only Bleeding)", con una ambición tanto musical como lírica, haciendo de esta canción una de las más exquisitas del álbum, con una emotividad maravillosa que se va construyendo a lo largo de las estrofas, hasta colapsar al final del coro, y hacernos estremecer de su genialidad. Sus 7 minutos y medio nos parecerán poco, y nos quedaremos con ganas de más maravillas como esta. Sin embargo, el final del álbum llega con la nostálgica y bella "It's All Over Now Baby Blue", una clara canción de despedida, de ruptura, perfecta para cerrar un álbum así de perfecto como este.
Un par de meses después de la publicación de este álbum, Dylan conocería en Nueva York a los Beatles, y este encuentro marcaría un antes y un después no sólo en la calidad musical de las obras de ambos artistas, sino del rock en todo el mundo, pues las siguientes obras, tanto de Dylan como de los Beatles, habrían de revolucionar el medio de manera indiscutible e irremediable. Pero eso, ya es otra historia.
miércoles, 9 de mayo de 2018
Mis canciones favoritas de Creedence Clearwater Revival
CCR era una banda atípica si consideramos sus orígenes y su estilo musical. Se trataba de una banda californiana que hacía música típica del sur de los Estados Unidos, más específicamente de las zonas cercanas al río Mississippi, de donde es originario el blues, el country y el r&b, sonidos que CCR adoptó de manera estupenda y que plasmó con igual excelencia en sus canciones, o en las versiones que hacían de canciones escritas por otros autores. A continuación una lista con mis 15 canciones favoritas de esta mítica banda:
15. "Someday Never Comes" de su último álbum, el desapercibido "Mardi Gras" de 1972. La canción es una emotiva y sensible canción de rock, con elementos de soul y r&b, y con un John Fogerty inspiradísimo en la voz. Las progresiones melódicas son un tanto familiares, pero perfectamente ejecutadas para sumergirnos en un ambiente melancólico. Una delicia.
14. "I Put A Spell On You" es una fantástica versión de la original de Screamin' Jay Hawkins, aparecida en el primer álbum de la banda, el homónimo de 1968. La canción tiene el alma medular de la versión original, pero con los elementos característicos de la banda, además de la estupenda voz de Fogerty, la convierten en una versión memorable de este gran tema.
12. "Down On The Corner" es la canción abridora del ya mencionado "Willy And The Poor Boys". Se trata de un country rock compuesto por Fogerty, con su característico riff de bajo inicial, y con su ritmo rockero pegajoso, y un coro más que memorable. La canción como tal sufre pocos cambios, pero es sin duda una de las esenciales de la banda.
11. "Green River" es la canción que cierra el que quizás sea su mejor álbum, el "Green River" de 1969. Una canción absolutamente reconocible desde el mero inicio de la misma, con ese riff de guitarra tan sesentero, y su estilo rock country tan delicioso y disfrutable. Además el eco de la voz de Fogerty (un efecto que les funcionaría en más de una canción) añade cierta dosis de blues, de tristeza a la canción, muy a pesar de su vena rocanrolera.
10. "Graveyard Train" de su fantástico "Bayou Country", también de 1969, es un blues lento, acompasado y espectacularmente delicioso, sobre todo por su sección rítmica (bajo y batería) hipnótica y su riff maravillosamente bluesero. La canción representa otra faceta de la banda, la que adopta el blues en su totalidad y sin reserva alguna. Disfruten.
9. "Who'll Stop The Rain" de otro de sus álbumes más reconocidos, el "Cosmo's Factory" de 1970, es una melancólica canción, algo también muy típico en la banda. El folk es el elemento más notorio en esta canción, que además tiene uno de los coros más memorables de todo el repertorio de la banda. Una para escuchar en una tarde lluviosa, y para evocar los buenos momentos del passado.
8. "Fortunate Son" es otra canción extraída del "Willy And The Poor Boys", y se trata de un potente rock característico de finales de los sesenta, al cual se le asocia mucho con la guerra de Vietnam. La potencia de la voz de Fogerty suena aquí como en ninguna otra de sus canciones, y se ve acompañada de un poderoso rock muy al estilo de Led Zeppelin, con menos elementos de raíces, pero con más poder guitarrero.
7. "Proud Mary" es una delicia de canción, con todos los elementos para se runa histórica y memorable canción. Aparecida en el "Bayou Country", la canción es tan rockera como melancólica, y tan dulce como rítmica. Las melodías vocales son deliciosas y el ambiente nostálgico es algo con lo que la banda estaba muy familiarizada, y que dominaba a la perfección.
6. "Up Around The Bend", un poderoso rock con un riff maravilloso y una energía inigualable, la canción está incluida en el "Cosmo's Factory", su último gran álbum, y es quizás la más rockera de todo este listado. El poderío de la banda está demostrado en los casi 3 minutos de duración que tiene la potente melodía. Un portento de rock duro.
5. "Born On The Bayou" retoma los elementos de blues lento y los combina con un country rock, al cual le añaden un riff inolvidable. Así inicia "Bayou Country", segundo álbum de la banda, y ésta es la primer gran canción escrita por John Fogerty. Un auténtico clásico, y una de las canciones forzosas de todo amante del rock.
4. "Have You Ever Seen The Rain?" es quizás la canción más conocida de la banda, gracias a su accesibilidad y facilidad de escucha, está incluida en su penúltimo álbum, el poco conocido "Pendulum". La canción nuevamente se adentra en los terrenos de la melancolía, y nos regala más momentos de disfrute evocador, para que no nos sintamos solos, o para sentirnos más solos y disfrutar de nuestra efímera soledad.
3. "Cotton Fields" es un bello cover a una canción de Leadbelly, a la cual la banda le compuso un arreglo country al 100%, tan bien hecho que, aún si uno no es fan de dicho género, es capaz de disfrutar de esta canción. La obra aparece en "Willy And The Poor Boys", y gracias a su bello aire campirano, la sitúo en el número 3 de mi lista.
2. "Bad Moon Rising" aparece en el fantástico "Green River", y se trata de una extraña pero bella mezcla entre rock, folk y country, que nos hace sentir animados y tristes a la vez, y que nos revela la mayor cualidad de la banda, su capacidad de hacernos evocar con la música, y de generar melodías entrañables, ya sea con los instrumentos o con la dotada voz de John Fogerty. Una absoluta delicia de canción.
1. "Lodi" es mi canción favorita de CCR, también del "Green River", gracias a su belleza innata, escondida tras una cortina de country rock y pequeños brillos de blues, además de su letra cruda y típicamente bluesera. Se vale ponerse triste, y se vale ponerse alegre con una canción tan deliciosa de principio a fin, y con una temática con la que se empatiza fácilmente. Mi canción favorita de la banda, y una de las más bellas que haya escuchado en la vida.
sábado, 11 de marzo de 2017
Descubrimientos 2016: La belleza azul de Joni Mitchell
Antes yo solía preguntarme si existía un álbum que fuera todo belleza, todo nostalgia, todo amor y todo llanto, y a lo largo de mis años como amante de la música había escuchado álbumes que se acercaban mucho a cumplir con estos requisitos en su máxima expresión, pero no fue sino hasta el año anterior que descubrí la obra que es capaz de hacerte llorar en todas y cada una de las canciones, y que además te puede hacer sentir amor y tristeza por igual, un álbum que puede marcar una época en la vida de una persona, un álbum que se puede escuchar en pareja sin problemas, un álbum que enaltece la fragilidad humana y la vuelve una expresión de belleza infinita, de esa belleza infinita que vive dentro de todos nosotros pero que muy pocos saben externar y transmitir.
Un álbum que yo ya considero como el mejor álbum hecho por una mujer en la historia de la música contemporánea. Una mujer canadiense, que tiene el don de plasmar las emociones más bellas que los humanos tenemos, y que a través de sus letras y de sus notas nos pueden hacer sentir que la juventud es la mayor maravilla de la vida, que el amor se debe vivir día y noche, que los sueños son el alimento del alma y que la nostalgia es el condimento perfecto para experimentar la vida y la compañía (o la soledad) a su máxima capacidad.
Blue es el título del álbum, de la icónica Joni Mitchell, aparecido en 1971. Blue está compuesto por 10 hermosas obras de arte, cada una distintiva, cada una enriquecedora, cada una es una muestra del impacto que puede tener el verdadero artista en la vida de una persona cualquiera. Algunas compuestas en guitarra, algunas compuestas en piano, todas llevan un pedazo del alma de Mitchell, todas nos llenan el corazón de ternura, amor y nostalgia. No existe un álbum así de perfecto, así de emotivo, así de amoroso.
Las letras son simplemente sublimes. Por ejemplo, en la inicial "All I Want", Joni nos dice lo siguiente: "Estoy en un camino solitario, y voy viajando/ Buscando algo pero, ¿Qué será?/ Te odio un poco, te amo un poco/ oh, yo te amo cuando me olvido de mí" "Todo lo que quiero que haga nuestro amor es sacar o mejor de mí y de ti también/ Quiero hablarte, quiero enjabonarte, quiero renovarte una y otra vez".
En todas las canciones hay una referencia hacia la palabra "Blue", con todas sus acepciones en el idioma inglés, y en todas hay una expresión de amor, ya sea hacia la pareja, hacia los hijos, hacia el hogar, o hacia la misma tristeza. Este es el concepto general del álbum, abordado de genial forma de acuerdo a la temática de cada canción, y redondeando una obra en la que las lágrimas y las sonrisas de satisfacción serán nuestras reacciones más constantes.
Blue merece ser escuchado con plena concentración, en pareja o a solas, de noche y con plena intimidad sin interrupciones, porque es una obra para apreciar, para soltar las emociones y dejarse llevar por los momentos musicales y emotivos que abundan en este álbum. Este álbum es una experiencia religiosa, espiritual o extrasensorial, como se le quiera llamar, y se los garantizo, marcará una época en sus vidas.
jueves, 16 de febrero de 2017
La trascendencia de los años 60
La evolución musical hoy en día parece estar estancada y moribunda, ya no surgen sonidos novedosos y los revivals están a la orden del día para explotar la nostalgia de las personas, sin realmente generar nuevas aportaciones al medio. Pero no siempre fue así. En los años 20, 30 y 40 se gestaron los fundamentos del rock (tema del que ya hablé en este post anterior) y en los años 50 estalló la bomba, y se popularizó el rock'n'roll a casi todos los sectores del orbe; entre 1954 y 1959 surgieron un sinfín de intérpretes y grupos destinados a entretener, hacer bailar o enamorar a quienes los escuchaban (principalmente jóvenes). Cinco años de boom rocanrolero que pasaon a ser mucho más que una moda efímera. Esto se notó en el período más prolífico del género: los años sesenta.
Al principio de la década floreció el soul con artistas como Sam Cooke, Otis Redding, Aretha Franklin o Smokey Robinson, y fue en 1962 que apareció uno de los íconos de la década: Bob Dylan y su modesto álbum debut, un sonido folk muy rústico y genuino que llamó la atención de otros íconos de la década: The Beatles, quienes en 1963 irrumpirían en el medio británico para volver loca a toda una generación de imberbes e inocentes jóvenes, y a inicios de 1964 hicieron lo mismo en Estados Unidos, y en el resto del mundo. A partir de aquí cada año surgía un incontable número de nuevas bandas, y un sonido novedoso con cada una de ellas.
¿Cómo fue que en sólo un par de años (de 1963 a 1965) el rock iba a evolucionar tanto, al grado de alcanzar un estado de madurez que hasta el día de hoy (más de cincuenta años después) no ha sido posible superarlo? Tomando en cuenta a los mencionados Beatles, de las inocentes e ingenuas melodías de "P.S. I Love You" o "Do You Want To Know A Secret?" (1963) a las profundas, irónicas y artísticamente avanzadas melodías de "Norwegian Wood", "I'm Looking Through You" o "If I Needed Someone" (1965). Y no sólo ellos, Bob Dylan publicó en ese mismo 1965 una de las mayores obras de rock de la historia, el Highway 61 Revisited.
En adelante iban a alcanzarlos los demas grupos de la época, y surgieron más y más géneros nuevos que va desde el psicodélico, pasando por el garage rock, el proto punk, el heavy metal, el jazz fusion, el rock progresivo, entre muchos otros. Una vez que finalizó la década, el mundo musical era ya muy diferente; el avance que se dio en esos diez fantásticos años sirvió para que aún hasta nuestros días, podamos disfrutar de música maravillosa y espectacular.
¿Qué sería del britpop sin los Beatles? ¿Qué sería de Nirvana sin el trabajo de los Stooges, Neil Young o los mismos Beatles? ¿Dónde estarían los Black Crowes, Aerosmith o hasta Bon Jovi sin los Rolling Stones? ¿Que sería de PJ Harvey sin Janis Joplin? ¿Hubiera existido Joy Division, Television, The Jam, y toda la ola de new wave y post punk sin The Velvet Underground? ¿Y sin Led Zeppelin, habría heavy metal, y todas sus glorias? ¿Qué sería de Alice In Chains o Metallica sin Black Sabbath? ¿Marylin Manson sería vendedor de bienes raíces si Alice Cooper no hubiera existido? ¿Radiohead seguiría siendo grungero sin la influencia de Pink Floyd? ¿Elliott Smith sin Donovan o Nick Drake? ¿Y los White Stripes seguirían casados si no hubieran existido los Yardbirds, Cream, Jimi Hendrix y The Grateful Dead? ¿Qué música harían los Flaming Lips sin los Beach Boys, los Zombies o los Byrds? ¿Y sin King Crimson a qué se habrían dedicado los integrantes de Tool, Smashing Pumpkins o The Mars Volta? o incluso, ¿El mundo sería tan genial e irónico sin la riquísima obra sesentera de Frank Zappa y sus madres de la invención?
Benditos sean, entonces, los años sesenta.
miércoles, 11 de enero de 2017
Descubrimientos 2016: The Freewheelin' Bob Dylan.
A pesar de ser música compuesta y grabada hace más de cincuenta años, para mí esto es nuevo, y se adapta a mi realidad actual. The Freewheelin' Bob Dylan es una de las más grandes maravillas de la historia de la música en general, con un Dylan inspirado, joven y por demás poético. El Dylan pre-rockero que hacía canciones de protesta inteligentes y contundentes, pero que también hacía bellas piezas, íntimas y concisas que podían ser románticas y nostálgicas por igual.
Desde 1962 tuvieron que pasar 54 años para que yo descubirera en su totalidad esta joya (conocía ya canciones del disco, pero no todo el álbum) y para que una obra musical trascienda por más de 50 años y aún se escuche con frescura es porque se trata de un obra de arte.
Mis favoritas:
https://open.spotify.com/track/739sLmfUkVFoyPtb0C3263
Desde 1962 tuvieron que pasar 54 años para que yo descubirera en su totalidad esta joya (conocía ya canciones del disco, pero no todo el álbum) y para que una obra musical trascienda por más de 50 años y aún se escuche con frescura es porque se trata de un obra de arte.
Mis favoritas:
- Girl from the north country
- A hard rain's a-gonna fall
- Don't think twice it's all right
- Bob Dylan's dream
Dulce y melancólico, directo y mordaz, el segundo LP de Dylan tiene todos los elementos para disfrutarse, a solas, en una tarde soleada, en el pórtico de una casa situada en el sur de los Estados Unidos, en un departamento en el vigésimo piso, en un trayecto de regreso a casa o en compañía de la única persona que en verdad nos conoce.
https://open.spotify.com/track/739sLmfUkVFoyPtb0C3263
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







