sábado, 23 de marzo de 2019

25 canciones de rock y sus raíces



Como es bien sabido, el rock nació de una mezcla de géneros como el blues, el country, el gospel y el soul. Es por ello que a continuación se enlistan 25 canciones de rock en las que se palpan estas raíces rockeras.

25. "Promise Me" - The Gun Club


Una canción destacadísima de un álbum ochentero que fue olvidado, pero que pretendía mezclar al punk con el blues, algo en apariencia contradictorio, pero que de cierta manera parecía posible. Esta canción, si bien es más bluesera que punk, nos acerca un poco a ese sonido pretendido.

24. "Rock & Roll Ain't Noise Pollution" - AC/DC


La canción que cierra el mítico Back In Black es un blues rock con momentos muy intensos, a pesar de la parsimonia rítmica, característica de esta raíz del rock. Se trata de un himno al rock and roll y a su enorme influencia no sólo en la banda australiana, sino en la escena musical total de principios de los ochenta.

23. "Cotton Fields" - Creedence Clearwater Revival


CCR siempre se distinguó por su afición a las raíces del rock, cosa que plasmó en todos sus álbumes antes de su ruptura. Esta canción en particular, nos muestra una faceta más orillada al country, pero mezclada con la energía del rock, y una pizca de nostalgia bluesera. Es ya un clásico del rock sesentero, y una canción obligada para todo aquel que se haga llamar conocedor del rock.

22. "Give Me Strength" - Eric Clapton


Uno de los grandes prodigios de la guitarra era también un amante del blues, y como ya había demostrado en todas sus agrupaciones anteriores, la influencia de este elemento se hacía evidente en sus canciones. Ésta se extrae de uno de sus álbumes menos reconocidos, pero más valiosos, el "461 Ocean Boulevard", y la sutileza de la pieza es magistral.

21. "Truckin'" - The Grateful Dead


Cuando la banda decidió abandonar el rock psicodélico, se orientó hacia el blues y el country, en un estilo que años más tarde se reconocería con el nombre de Americana. Esta canción es una de sus más conocidas, si no es que la más.

20. "Lover's Prayer" - Randy Newman


Este fantástico e ignorado compositor tuvo la dicha de publicar en 1970 uno de los álbumes más bellos del rock norteamericano, y de él se extrae esta exquisitez de canción, la cual apoya su inmensa belleza en su inconmensurable simpleza. Y sí, una fuerte dosis de blues que lejos de ser depresivo, es de lo más delicioso que pueda existir.

19. "Would You Believe?" - Roxy Music


El blues  y el soul no se podían alejar más de su origen que como lo hacen con esta banda, una que experimentaba con sintetizadores, y que siempre miraba hacia el futuro y no al pasado. Sin embargo, en esta canción tenemos la explosividad de la banda, adornada con matices contundentes de blues y soul, que aportan un nivel de emotividad majestuoso a la ya de por sí enorme pieza.

18. "Tomorrow Is A Long Time" - Rod Stewart


Antes de entregarse al pop y la extravagancia, Rod Stewart era un cantante de rock y de sus raíces más arraigadas, como lo demuestra en esta simple y efectiva canción, con sus aires campiranos, su nostalgia inherente y su característica voz rasposa y más que apropiada para la canción.

17. "Van Diemen's Land" - U2


Esta versión en vivo de la canción aparece en su álbum de 1988 "Rattle and Hum", y se trata de un escalofriante gospel interpretado por The Edge con una sensibilidad asombrosa y una emotividad que puede ablandar hasta al más recio de los hombres.

16. "Ball And Biscuit" - The White Stripes


Un hito del dúo de Detroit, quizás la última banda en hacer un homenaje digno a las raíces del rock en su histórico álbum "Elephant" de 2003. Este blues de larga duración es un deleite para quienes amamos por igual al estilo añejo y al sonido de las guitarras estridentes. Los solos de guitarra de Jack White deberían ser patrimonio de la humanidad.

15. "Outside Woman Blues" - Cream


Si bien la banda tiene canciones más conocidas que también nos pueden remitir a las raíces del rock, ésta me parece la más fiel, con todo y sus inevitables aires de psicodelia. Sin embargo, no podemos negar que Clapton, Bruce y Baker eran maestros en la composición y ejecución de blues.

14. "Night Moves" - Bob Seger


Lo más destacable de esta joyita es la asombrosa emotividad que su aires de gospel le aportan, haciendo que, de iniciar como una simple canción con aires folk, termine siendo un himno lleno de magia y portento.

13. "Roadhouse Blues" - The Doors


Una de las canciones más famosas del icónico cuarteto angelino, con una fuerte huella bluesera impresa en cada nota y en cada instante de la canción. Este tipo de blues, que es más rítmico que triste, tuvo su origen en la ciudad de Chicago, y suele asociarse con motociclistas, camioneros y hombres duros.

12. "Where The Levee Breaks" - Led Zeppelin


Con toda la dificultad que significaba elegir una canción de esta gigantesca banda para formar parte de esta lista, opté por esta pieza por lo que representa en su historia, por su riqueza musical y bluesera, y por el poderoso riff de guitarra. La canción cierra el cuarto álbum de la banda, y se une al resto de canciones para conformar uno de los mejores álbumes de rock de la historia.

11. "Myma" - Girls




Esta banda indie del nuevo siglo sorprendió a más de uno con su segundo y último álbum, del cual se extrae esta deliciosa y melancólica canción, en la que el blues y el gospel son los sonidos predominantes. Ojo al escalofriante solo de guitarra, digno de Clapton o Gilmour. Vale la pena escuchar todo el álbum completo, que es de una manufactura tan delicada como visceral.

10. "Hearts Breaking Even" - Bon Jovi


Una desgarradora canción de los de New Jersey, en la que más allá de la letra de desamor, la música nos transmite ese dolor de una manera maravillosa con esos aires de soul a la Otis Redding. Se trata del mejor momento musical de la banda, cuando más genuina era su música y su propuesta.

9. "Cyprus Avenue" - Van Morrison


Una canción gigantesca que tiene una instrumentación más cercana al jazz, pero que en estructura y emotividad, es todo blues (como diría el gran Miles Davis). La voz rasposa de Morrison junto con el crescendo musical (adornado con el clavecín) hacen que nos rindamos en gozo ante su perfección.

8. "Midnight Rambler" - The Rolling Stones


Elegir una canción de los Stones para esta lista es lo más difícil, pues casi todas sus grandes canciones entrarían en el listado. Es más, se podría hacer un listado con 25 canciones sólo de esta banda. La canción es un blues estilo Chicago con una cierta dosis de experimentación, sin abandonar el estilo en ningún momento. En cierto punto, la canción podría extenderse sin problemas, y ser un jam de 30 minutos que lejos de aburrirnos, nos mantendría asombrados. Sin embargo, la banda lo dejó en 6 minutos para su versión del álbum.

7. "Only Love Can Break Your Heart" - Neil Young


El mayor esplendor musical del canadiense lo alcanzó en 1970 con su después-de-la-fiebre-del-oro, en donde su talento y creatividad alcanzaron su punto más alto. Si bien, no es un álbum tan rockero como otros que llegó a grabar, sí es el más pulcro y fino de todos, y canciones como esta, que es una expresión de dolor y desamor en clave bluesera, nos confirman del estatus de gigante del rock que tiene el buen Neil.

6. "Hey Joe" - Jimi Hendrix


Antes de la experiencia, antes de Mitchell y Redding, estaba sólo Hendrix con su primer canción exitosa, ésta, que es un cover de un blues clásico de años atrás que básicamente trata sobre una venganza (igual covereada poco antes por los Byrds), que con el estilo de Jimi, con su guitarra de los dioses, la llevó a un nuevo nivel, y le catapultó al éxito, a la gloria y a la inmortalidad.

5. "Free Bird" - Lynyrd Skynyrd


El rock sureño es una mezcla de country con blues, y fue con este grupo que alcanzó su mayor punto de ebullición, específicamente con este, su álbum debut. "Free Bird" pasó a ser un himno y un estandarte de la banda que le marcaría para siempre, y que nos dejaría a nosotros con un regalo musical sin igual.

4. "Across The Great Divide" - The Band


La banda que acompañó a Bob Dylan por muchos años, decidió publicar álbumes por su cuenta, y el resultado fue simplemente maravilloso. Sus dos primeros álbumes son históricos, y del segundo de ellos se extrae esta delicia, que mezcla al country con el blues, y que tiene un espíritu tan enriquecedor como musicalmente gozoso.

3. "My Morning Song" - The Black Crowes


Una banda que, entre toda la vorágine del grunge, decidió hacer blues rock, y lo hizo de forma magistral. Sus tres primeros álbumes son de una manufactura casi perfecta, y del segundo de ellos es que se extrae esta poderosa, melancólica y bluesera canción. La banda merecería tener mayor reconocimiento, puesto que es una de las más brillantes de principios de los noventa.

2. "It Takes A Lot To Laugh, It Takes A Train To Cry" - Bob Dylan.


Si bien el álbum que contiene esta maravilla es histórico, generalmente se acapara la atención en "Like A Rolling Stone" y en "Desolation Row". Sin embargo, esta canción (junto con las demás del álbum) es una maravilla absoluta, con sus aires de melancolía y su sensibilidad bluesera que nos hacen pensar que es el estilo principal de Dylan, y no el folk. Lo mejor que e pudo pasar a Dylan, y al rock en general, es que decidiera electrificar su música.

1. "Tumbling Dice" - The Rolling Stones


No podía ser otra banda la que ocupara el puesto número uno, sobre todo con una canción que lo tiene todo. No hay palabras que puedan describir mejor la grandeza de esta canción, como lo hace su propia música.

sábado, 9 de febrero de 2019

El Aquí y Ahora de Oasis



Luego de dos discos excepcionales, que devolvieron el alma rocanrolera a la escena musical británica, Oasis preparaba su tercer obra discográfica, una que los consolidaría como la banda más importante de rock a nivel mundial. Si en su debut nos habían regalado una dosis de frescura y energía inagotable, y en su segunda obra habían refinado sus cualidades en un álbum tan poderoso como finísimo, ¿qué nos deparaba la tercer entrega de los de Manchester?

Antes de iniciar con el álbum, es importante poner una cosa en contexto: la banda tenía, por entonces, misma cantidad de seguidores que de detractores, esto debido a sus controversias constantes no sólo con otros artistas (como Blur), sino entre los mismos hermanos Gallagher. Aunado a esto, hay que decirlo, la arrogancia de ambos líderes era un elemento que enardecía a propios y extraños, quienes con ansia esperaban un fallo a nivel musical, para destrozar a la banda por completo.

Cuando se publica Be Here Now en 1997, no tardaron los opositores a descalificarlo y a cuestionar la calidad musical de la banda. Incluso hoy en día hay quienes ponen en duda el legado histórico de la banda. Es cierto que el álbum es, en muchos sentidos, inferior a sus dos predecesores. No hay forma de compararlo con las obras anteriores. Sin embargo, no es por una cuestión de nivel musical, sino por la antes mencionada arrogancia de los músicos, quienes de alguna forma la plasmaron en las 12 canciones que conforman al álbum.

Y otra razón por la que no se puede comparar a esta obra con las dos iniciales, es porque se trata de un trabajo con una perspectiva muy distinta. Mientras en Definitely Maybe (1994) la esencia del álbum era el espíritu musical contundente, olvidado por los británicos desde la época de los Sex Pistols, y en (What's The Story?)Morning Glory (1995) la médula era entregar una obra pulcra y exquisita, honrando a las raíces del rock británico, en este Be Here Now el alma son las guitarras.

El álbum es un compendio de guitarras por todos lados. Una especie de oda a las guitarras y a su sonido estruendoso e inigualable. Para ello, tuvieron que recurrir a diversas técnicas, como el uso de overdubs y muros de sonido, y remitirse al estilo guitarrero impuesto por dos deidades del instrumento: Jimmy Page y Jimi Hendrix. Así que eso hicieron, canciones muy a la Led Zeppelin, extensas, ruidosas y con muchas guitarras. La idea desde luego era excesiva, y el resultado lo fue igualmente.

 Por esa razón, la crítica destrozó al álbum y lo catalogaron como un fiasco. Hoy en día, esa categorización es francamente exagerada. Es verdad que los músicos se excedieron, y es verdad que las canciones son exageradas. Sin embargo, con el paso de los años, se confirma que Be Here Now es el cierre de una trilogía fantástica de álbumes que no sólo definen a Oasis como una de las bandas británicas de rock más importantes de la historia, sino que también definen al género que ellos mismos inventaron y popularizaron: el britpop.

De hecho, me atrevo a decir que sólo hay un momento de exceso musical innecesario en los 72 minutos que dura la obra. Pero ya llegaremos a ello. La obra inicia con una canción distinta, algo que no se le había escuchado a la banda en sus obras anteriores. "D'You Know What I Mean?" es cuanto menos oscura, incluso por momentos, muy pesada. La melodicidad característica de la banda está presente, pero la ambientación es muy densa, y en ello contribuye mucho la mencionada pared de sonido, hecha exclusivamente de guitarras. El ritmo cansino del tema disimula sus 7 minutos de duración, en los que la canción no tiene mayores complicaciones. El final de la canción es uno de los más alucinantes de todos los 90, un vaivén de guitarras alteradas, que hacen del último minuto un auténtico viaje sonoro psicotrópico y majestuoso.

El segundo tema es el poderoso "My BIg Mouth", una canción con muchísima energía y poder, considerablemente melódica y donde nuevamente las guitarras acaparan el 60 % de la música que escuchamos. Aquí se aprecia más el alcance rocanrolero del muro de sonido. Mientras que "Magic Pie" es otra gran maravilla de canción, una que apela más por el rock clásico de los Beatles pero mezclado con el poder de Led Zeppelin, cantada por Noel Gallagher, se trata de uno de los temas más deliciosos del álbum, con melodías más expresivas y armonías más exquisitas. Lo que en los temas anteriores era poder y estruendo, aquí lo es también, pero con muchísima más elegancia y emotividad.

Quizas la canción más conocida del álbum sea "Stand By Me", homónima a la que popularizó en los 60 Ben E. King. Los dotes de compositor de Noel se lucen en esta maravilla, una canción que a pesar de su considerable accesibilidad, nunca renuncia a los elementos centrales presentados en las demás canciones del álbum. Y la bocanada de aire fresco llega con la semi-garage al estilo de los Monks "I Hope I Think I Know", una breve canción, muy acelerada y nada compleja, nos refresca los oídos con su exquisita melodicidad y su jovialidad palpable.

Otra de las canciones más finas y estilizadas del álbum es "The Girl In The Dirty Shirt", quizás la canción más deliciosa de todo el álbum, una típica wannabe, que no sobre expone ninguna faceta, que de forma tranquila se explaya en su fantástica simpleza, y que con elementos tan sencillos como efectivos (los fabulosos coros de Noel una octava -o dos- por encima de su hermano, o los excepcionales juegos de palabras con el sonido de la "sh", por ejemplo) la convierten en una canción de altura, a pesar de su aparente bajo perfil.

La canción más pesada del álbum sin duda es "Fade In-Out", adornada con ciertos destellos de rock sureño, pero con una ambientación oscurísima y proto-metalera. El misticismo que rodea a la canción sólo se ve superado por el imponente sonido de las guitarras cuando estallan a mitad de canción. La estructura no es para nada compleja, así que toda la atención la debemos centrar en esa ambientación, que a pesar de los 7 minutos que dura la canción, no nos cansamos de ella. Aún en la primera parte, digamos la parte calmada, la canción no es para nada amistosa, salvo por el juego de palabras (que Noel componía, a pesar de que no tuviera un sentido semántico), ahora con la letra "b" ("you gotta be bad enough/ to beat the brave").

El lado más amable del álbum llega con la nostálgica "Don't Go Away", una semi-balada con un solo de guitarra maravilloso, y una melancolía pocas veces escuchada en alguna otra canción de la banda hasta ese momento. Sin dudas, se trata de la canción más bella del álbum, y una de las más bellas del historial de la banda. Seguida a ésta, está la canción homónima, "Be Here Now", una canción muy rocanrolera que por momentos nos remite al The Who del "Who's Next", en especial por el uso de los sintetizadores, y por momentos nos recuerda a Led Zeppelin, por la energía y el poderío de las guitarras. Hasta ahora, ésta podríamos considerarla como la canción menos buena del álbum, a pesar de no ser para nada una mala canción.

Y justo aquí llega el momento de exceso innecesario que mencionaba antes. "All Around The World" es una canción que tenía el potencial para ser la "Champagne Supernova" del álbum, sin embargo, la canción tiene un par de minutos que sobran, una orquestación que quizás no debía incluirse, y una repetición de secciones que se puede hacer incluso tediosa. Con todo eso, la primera mitad de la canción es espléndida, con un toque ligero de melancolía y otro de epicidad. El coro es bastante ingenioso e incluso, los primeros momentos instrumentales pueden ser majestuosos. Después de eso, la canción pudo haber terminado sin problemas.

Afortunadamente, llega "It's Gettin' Better (Man!!)" para rescatar la situación, retomando el poderío de canciones como "My BIg Mouth" o "I Hope I Think I Know", pero con un sentido musical mucho más complejo, desarrollado y exquisito. Las guitarras vuelven a ser las protagonistas y la melodicidad regresa a ser más rocanrolera que popera. Aquí, a diferencia del tema anterior, el final de la canción, que repite lo mismo muchas veces, es lo más efectivo e incluso genial de la canción. Esa fusión entre el título de la canción, la voz de Noel gritando un "yeah!" desentonado y el solo de guitarra, es quizás mi momento favorito de todo el álbum, y sin duda, un excelente cierre para el mismo.

¡Oh! Y es cierto, hay un reprise de All Around The World, tan breve que sólo se puede considerar como una coda, o un bonus track. Y así termina el último gran álbum del britpop noventero. En ese mismo año Radiohead publicaría su OK Computer, y después de eso ya nada volvería a ser igual. Sin embargo, esta obra debe ser revalorada, reevaluada y rescatada de aquel abismo que durante años se ha olvidado y ninguneado. Si usted es amante del rock, si usted ama el sonido de la guitarra eléctrica, y si usted  disfruta de las melodías tanto como yo, este álbum es, en definitiva, un obligado, dígase lo que se diga.

lunes, 4 de febrero de 2019

El verdadero fin del progresivo clásico - Moving Pictures



Es cierto que para muchos el fin del rock progresivo llegó con la estrepitosa y contundente  aparición en escena del punk británico, para otros se terminó con The Wall de Pink Floyd, sin embargo, estrictamente hablando, el último gran álbum progresivo de alguna de las bandas clásicas es Moving Pictures de los canadienses Rush. Y al igual que la mayoría de las bandas progresivas clásicas, tipo Yes, Genesis o Camel, la banda se orientaría en la década de los ochenta a un sonido más popero y menos arriesgado.

Sin embargo, esta obra aún contiene remanentes del progresivo de altura de la década anterior, y la energía rockera de la banda permanece incólume si la comparamos con la de sus albumes setenteros, es por ello que la obra se salva, y no sólo eso, sino que se trata del álbum que colocó a Rush en un plano más comercial y mundialmente reconocido, debido principalmente a su espectacular canción inicial "Tom Sawyer", la cual no cede en ningún momento a las dulces mieles del conformismo, y termina por ser una canción clásica del rock progresivo por su enorme complejidad y su asombrosa maestría interpretativa.

Pero la obra también tiene otras canciones destacables, como la instrumental y espectacular "XYZ", la evocadora "Red Barchetta", la épica y por momentos gloriosa "The Camera Eye" en donde Alex Lifeson en las guitarras y Neil Peart en la batería se lucen como pocas veces lo habían hecho, o la mística "Witch Hunt". También hay que decir que un par de canciones no funcionan del todo, como la final "Vital Signs", sin embargo, al final el álbum tiene un balance y un equilibrio que no sólo lo salva, sino que lo destaca como un gran álbum en una época en la que el progresivo había muerto.

Con todo eso, ninguna canción se acerca ni por asomo a la grandeza del tema inicial, y por esa simple canción, el álbum ya merecería estar en esta lista.


"Locust Abortion Technician" - Butthole Surfers



Una de las bandas más extrañas y poco conocidas de los ochentas son los Butthole Surfers, quienes desde su propio nombre ya nos anticipaban un poco su propuesta, sin embargo, una vez que escuchamos la música, nos damos cuenta de que el nombre es apenas un atisbo de lo que en realidad es la banda. Una extraña mezcla entre rock, sonidos abstractos, humor negro (muy negro) y un ingenio tan desconcertante como asombroso.

Esto se refleja mejor en su tercer álbum, el excéntrico Locust Abortion Technician, una obra llena de experimentos sonoros, risas, rock y locuras. No es un álbum fácil de escuchar, ya que la banda se cerciora de primero sacar una mueca al oyente antes de que decida darle una segunda oportunidad a la obra. Por lo que la música necesita más de una escucha para ser del todo comprendida, si bien no es académica ni cerebral, sí tiene elementos que no siempre se acostumbran a escuchar en una banda de rock.

En ese sentido, se puede decir que la banda es un hijo no reconocido de Frank Zappa y Captain Beefheart, y este álbum en particular, puede llegar a recordarnos obras esenciales del primero, como Absolutely Free o We're Only In It For The Money, con la excepción de que las guitarras aquí son más agresivas, y que la diversidad de instrumentos no es tan amplia como con Zappa. Sin embargo, la esencia ahí está, y para los pocos que entienden a Zappa, y para los aún menos que les gusta Zappa, este álbum será un deleite absoluto.

Para los demás, será un álbum difícil pero eventualmente digerible, y una vez llegado a ese punto, podremos admirar (hasta cierto punto) el ingenio de los músicos. De las canciones hay poco que se pueda explicar, pero destaca el homenaje abiertamente satírico a Black Sabbath en la inicial "Sweet Loaf", la crudeza palpable de "Pittsburgh to Lebanon", la más o menos estructura convencional de "Human Cannonball", la esquizofrenia sonora de "U.S.S.A.", el gran ingenio sin límites de "The O-Men", o el gran despliegue musical de "22 Going On 23".

La banda jamás habría de alcanzar el éxito comercial, sin embargo, su excentricidad ha logrado trascender al paso del tiempo, y hoy en día se puede reconocer el trabajo hecho por la banda, al arriesgarse de esa manera, y al entregarnos una obra sin igual.


Atomizer



En los años ochenta el punk dejó de ser como era en los setenta, y bandas legendarias como los mismísimos Ramones tuvieron que adaptarse a las nuevas corrientes. Una parte del punk evolucionó y se mezcló con otros sonidos para formar el Thrash Metal que Metallica habría de popularizar. Otro punk fue tomado por bandas como Black Flag y lo convirtieron en el Hardcore Punk. Sin embargo, una banda peculiar de los Estados Unidos, liderada por el futuro productor de álbumes famosísimos, Steve Albini, hizo del punk una expresión híbrida entre la agresividad de los géneros antes mencionados, pero con un cierto elemento netamente musical predominante. Todo ello expresado en su debut, el potente Atomizer de 1986.

Es cierto que las canciones del álbum son, en su mayoría, despliegues de energía, poderío y riffs de guitarra estruendosos, sin embargo, detrás de todo ese noise, está un background artístico que, si bien es difícil de apreciar a primer escucha, conforme le vamos dando más oportunidades al álbum, las vamos descubriendo.

El sonido del álbum habría de ser influencia para bandas que habrían de revolucionar al rock en la siguiente década, sobre todo por el uso de los riffs y las guitarras estruendosas, si bien la esencia punk quedaría un tanto olvidada. Pero aquí tenemos un gran ejemplo de un álbum que quiso llevar al punk a otro nivel, con temas destacadísimos como "Jordan, Minnesota", la extensa "Kerosene", la oscurísima "Bad Houses", la premonitoria "Fists Of Love", o la electrizante "Passing Complexion". Sin duda un gran álbum para comprender el nacimiento del grunge algunos años después.